viernes, 26 de febrero de 2010

Poemania Nº 63 - Luis Ricardo Furlan

POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 63/2006


“El poema debe reflejar los sentimientos
del autor, por lo tanto la autenticidad
en lo que se expresa o sugiere
es fundamental...”
Nilda Salgueiro



Poeta invitado: LUIS RICARDO FURLAN (*)


EL ALMA


Alma que estás conmigo, mas no toco,
ajetreada y transida levadura,
arca larval, aliada coyuntura,
un vespertilio al que alucina el foco.

Alma que me descubres, poco a poco,
el semental, la miel, la mordedura,
comensal de inasible paz madura,
filtrado amor en mi cuitado zoco.

En la transmigración que conjetura
la mística del hombre, me derroco
peñas abajo de la desventura,

atado a cruel mudanza, cuerdo o loco,
porque, en la solidaria ligadura
si tú no mueres, alma, yo tampoco.



LA CREACIÓN


Concédele la claridad del día
y la de la memoria y la templanza,
vierte en cáliz de sol su bienandanza
desde el soplo natal a la agonía.

Tenga su ángel, la casta melodía
del silencio que acrece la privanza,
la semilla sagrada en la labranza,
existenciario ser en la porfía.

Otórgale cabal sabiduría
de lo humano: el amor y la esperanza.
Poco de duelo y algo de alegría.

Hazle cruzar el tiempo, oscura danza,
siempre fiel en la dura romería
a tu imagen, Señor, y semejanza.





EL DESTIERRO


¿Volverán esos pájaros terrestres
a su latente cielo de almohadilla,
a sus pechos con sol, a la sencilla
comunidad de nómadas campestres?

¿Cautivarán el polvo en los pedestres
viajes al resplandor y la semilla
-árbol, río, caléndula, gavilla-,
la marea de náufragos silvestres?

¿Despegarán del vuelo, cautivados
por el diluvio, una letal fogata,
lúcidos de silencio y ferrojados?

¿Gozarán de la noche más acerba,
herederos fugaces, catarata
en el almario oscuro de la hierba?





LA INCERTIDUMBRE


Cuando la noche ingrata del olvido,
¿quién guardará la lámpara apagada?
¿Qué mediodía, con su luz quemada,
crepuscular, añejará curtido?

Palabra más palabra, ¿todo ha sido
un palimpsesto, una escritura alzada,
una memoria, el ancla en una rada,
la sinfonía cruel en el oído?

¿Habrá silencio en la abismal morada
o sólo el sueño enclaustrará perdido,
amantes ambos de la conjurada

ración que nunca sucedió al crujido
de un viernes de pasión? ¿Luna cerrada,
en esa ingrata noche del olvido?





LA INFINITUD


En el andén de la estación vetusta
luce el reloj con su croar callado,
ese abuelo de invierno deshojado,
un romanero con la aguja justa.

Bajo el arco de lluvia bebe y gusta
una calandria su gozar labrado.
La tarde es el crisol leve y morado,
su silbo de cristal a nadie asusta.

Y huye el viajero a la acatada cita,
como a perderse por la madrugada,
no sin antes dejar su norma escrita

en el muro del tiempo, demorada:
Alégrense, la vida es infinita
y apenas si mudamos de posada.





LA MÁSCARA


Sale mi rostro, ingenuo y vagamundo,
a descubrir la grieta y la persona,
la baraja, el candil y la bordona,
temido tiempo en extrañado fundo.

Antenas, cables, ánimo jocundo
para rituales cosas, la simplona
versión de las miserias, una zona
del hontanar alguna vez fecundo.

Estéril polvo en el erial del mundo,
siente mi rostro, Dios, que desentona;
toda la vida fluye en un segundo.

Sueña ser fruto, pero no sazona;
busca la altura desde lo profundo.
Y en un rincón su máscara abandona.





LOS HOMBRES


Todos los hombres, todos hombres, todos
de arcilla y sal, sedientos entre dioses
en deslenguadas jaulas con sus toses,
mordiéndose los dientes y los codos.

Hombres que fueron o serán los modos
devotos de los juegos y las poses,
corteza de la sangre, los adioses
recién llovidos a la mar de apodos.

Hombres rituales, sorda caravana
de homicidas hormigas atisbantes,
noche de amor u horror de la mañana.

Hombres, en suma, inútil desafío,
muchedumbre cabal de rabdomantes,
en vosotros refleja el rostro mío.





LOS VIEJOS POETAS


Ellos, alguna vez, adolescentes
fueron de la bohemia y la aventura
en la vida, sectaria crispatura,
cariátides voraces y candentes.

Después, al mediodía, más prudentes,
buena letra, prolija partitura,
de sus voces amaron la textura,
sólo ellos heroicos y creyentes.

Ahora, en el bisel de los espejos,
cercano el linde gris desconocido,
astillados los rostros, son los viejos

poetas en sus cotos querubines
de la artritis, el cáncer y el olvido.
A lo lejos destiñen los violines.





ELOGIO DEL PAN


Puro del fuego atávico del horno,
crujiente de sabrosa tostadura,
el tenso corazón de levadura
agrieta la corteza con su torno.

Descartado del rústico retorno
a la espiga primaria, a la madura
templanza de los soles, conjetura
una muerte cereal en su contorno.

Crece en la mano dadivosa, liga
los espíritus nobles, resplandece
en la hostia sagrada de la miga.

Cumplido su destino, ya no pesa
en el ritual. No obstante, permanece
en átomos de luz sobre la mesa.




RIMBAUD, 1891


¿Donde encontrar tu pierna planetaria,
el muñón con gusanos, la tos sucia,
el grano de mostaza o la minucia
de una rosa labrada en la malaria?

En parihuela aviesa y tabernaria,
entre los camelleros de la astucia,
turbias el bosque, y la nevada acucia,
con su tizón, el alma fabularia.

Padeciente y desértico, deliras
como un halo de fiebre, torpe giras
la luz opaca y la radiante sombra.

Ya no escardas las voces, ya no puedes
solo contigo, y cruzas las paredes
de la casa natal, pues Dios te nombra.







(*) Luis Ricardo Furlan: nació en Buenos Aires. Poeta y ensayista. Ha publicado, entre otros poemarios: “Distrito tuyo”, “Deslinde del tiempo y el ángel”, “Los días fraternales”, “Teoría del país cereal”, “El laurel y el átomo”, “Aprendizaje de la Patria”, “Guitarra sola”, “Urdimbre y resplandor del inocente”, “Soledades de la vida precaria y otros exilios”. Ha recibido, entre las distinciones, los premios “Ricardo Rojas”, “Consagración en Letras”, “Almafuerte”, “Esteban Echeverría”, “Pluma del PEN Internacional”, “Faja de Honor” de la S.A.D.E. y de la S.E.P. y, en el exterior, “Rubén Darío” (Washington), “Federico García Lorca” (Pasadena) y “José María Pemán” (Madrid).

2 comentarios:

Mariano dijo...

Felicitaciones, Piero, por la publicación de estos bellísimos poemas del gran poeta Luis Ricardo Furlán.
Un cordial saludo.

Mariano Shifman

Mariano dijo...

Felicitaciones, Piero, por la publicación de estos bellísimos poemas del gran poeta Luis Ricardo Furlán.

Un cordial saludo.

Mariano Shifman