martes 9 de diciembre de 2008

Poemania Nº 171 - Álvaro Olmedo

POEMANÍA


la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

Nº 171/2008






“Para que tenga sentido escribir algo

tiene que estar sustentado en una emoción

y esa emoción tiene que pasar por la poesía.”


Leopoldo Castilla











Poeta invitado: ÁLVARO OLMEDO (*)







EL IMPERIO Y SUS COLORES





rociada de champaña y glamour

se presenta en la meca

la temporada primavera –verano



en esta naturaleza de hongos y mortales

un soplo ondeado llega

vestido de serpiente

envuelve estrangula

y entonces expira silencioso



en su huida alguien

pende del cuello

otro famélico mientras

otro babea el festín



por fin

hay conciliación

y los modistos dicen

que manzana y turquesa

serán los colores de moda











A SOLAS ESTA NOCHE




renunciemos esta noche a la desdicha

callejera/ a los cálculos y al rencor/

calcinemos el ayer/ cenizas al viento

saquemos/ desde donde sea o desde

donde estemos/ aquel espejo:

¿importa saber si somos?



cuando apagues la luz renunciemos/ quedémonos

a solas descalzos/ en el umbral/ rebosantes

de otredad/ nosotros/ ah bien(

de cuerpo entero/



aunque mañana/ y por su propio

espanto/ el despertar nos diga

que seguimos siendo/











LUZ Y SANGRE






un hilo de sangre emerge de la seda

el mundo –río y escombro-

se dispersa incoherente

y las palabras banales

atormentan el silencio



aunque el hierro golpeado no quiera

la luz se estrella ante los muros

acaso el tiempo sin dolor la ubique













CUANDO PARTO





cuando

parto

de

vos

vengo

sin

venir

porque

soy

ahí

y

en

lo

que

vengo

vienes

plena













ANDAR DE ESTACIONES




otoño encarnado de hojarasca

imperio de sepias verduscos y racimos

al final

vence la guillotina del zonda



se detiene el tiempo (espasmo de ausencias

simple eco de negro invierno)



hay

una lágrima que medita la gravedad de su caída

¿qué importa la primavera? –dice y entonces

rompe una gema y es esplendor y brote



andar de estaciones ¿dónde se perdieron

aquellos cuadrantes de brillos y horizontes

que proyectaban luz en mi niñez?

¿dónde?





ALGO





magma salvaje de volcán/ mar bravo/

a veces sereno indefinido/ otras

tempestad impiadosa/ mariposa delirante

del celeste y precario cometa de la oscuridad/ manantial

cautivado por el valle/ bálsamo

y fuego/ vida que no finge/

en un ápice

todos/











PRÉSTAME






préstame el espacio de tréboles

donde te recuestas

quiero ver tu cielo único

e infinito



desde aquí

nada parece igual

el hollín de lo andado

los ojos irritados del alerta

no sueñan más

no



ya ves

esa es la razón



así que préstame tus pupilas

préstame el agua de tu piel

y además

tus pies

para sobrevivir a espinas y guadañas











TIERRA REDONDA






la tierra es demasiado redonda

quien no se aferra

se resbala por la oscuridad de sus bordes



son cortos los brazos para un eventual rescate

el vacío se divierte

y también los esqueletos en órbita a su antojo

como recuerdos sin pasado

la tierra se achica a años luz del auxilio de los hombres



ennegrecida ingravidez

bisagras

titilar de alguna estrella fantaseada









(*) Álvaro Jorge Olmedo: nació en San Juan (capital de la provincia homónima, República Argentina), en 1961. Incursionó en la pintura desde muy temprano. En 1989 se licenció en Ciencias Políticas por la U.N.S.J. Después realizó estudios de postgrado en la U.C.C. En la actualidad se desempeña como docente universitario en la casa de estudios que le otorgó su licenciatura. A su vez, y desde hace muchos años, se dedica a la escritura, habiendo participado de diferentes talleres literarios y encuentros de escritores. En el año 2008, su libro de “Existencia en vuelo”, fue la obra poética galardonada en la Selección-año 2008 por la Subsecretaría de Cultura de la provincia de San Juan, para ser editada en su Programa “San Juan Literatura”. Dicho libro fue editado en abril del presente año y presentado en distintos puntos cardinales de la República Argentina, con singular éxito. Olmedo reside en su ciudad natal.

Poemania Nº 170 - Juan Calzadilla

POEMANÍA



la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

Nº 170/2008





“Lo poético es algo que le ocurre al lenguaje,

no una competencia o capacidad del mundo

extraverbal. La poesía es alto lenguaje.”

Waldo Rojas



Poeta invitado: JUAN CALZADILLA (*)









Memorial de poetas muertos que alabaron el estado

de gracia de la derrota



Nota. No es fácil tratar de aprehender el universo de los poetas para elaborar con ello unas poéticas que resuman la esencia o tan sólo un fragmento de lo que ellos han dicho en perjuicio de la poesía. Según Borges la mayoría de los poemas que se escriben hoy ya habían sido escritos mucho antes por los poetas que nos precedieron. Tratar de romper ese cerco fatalista es lo que intento ofrecer en esta ocasión. Y lo ensayo, oponiendo a la solemnidad del discurso elegíaco con que la retórica ha agotado el compromiso de exaltar la obra de los poetas muertos, con un tono de voz que no es otro que el lenguaje diversificado e irónico a que me ha habituado la anómala emoción de los poetas muertos que más admiro.





¿Por qué abandoné la poesía?



Según el gran poeta TS. Eliot, las cualidades que

distinguen a un gran poeta son la excelencia,

la abundancia y la diversidad. Me explico:

Diversidad de razones para desconfiar

de la poesía. Abundancia de argumentos

para abandonarla.

Excelencia de los méritos que hubiera yo hecho

si hubiese advertido a tiempo

Que perdí mi vida dedicándosela a ella.









Las damiselas de Avignon

Un maniquí finge ser lámpara

Otro se imagina en el cuerpo de una estatua

Y la tercera echa de menos su papel

por creer que en otro tiempo fue una diva.

La cuarta no alcanza a ser marioneta.

Y la quinta por correr detrás de Picasso

perdió los estribos.









Oh Brecht

Ya quisiéramos que ese magnífico

retazo azul del cielo en verano

no fuera tan irresponsablemente bello

Yque por ser bello

justamente no pidiera de nosotros

que para cantarle nos cruzáramos de brazos

Ante tantas barbaridades.









El acto poético más puro

André Breton sale a la avenida y, mirando hacia las cámaras,

descarga su revólver sobre la multitud. O mejor, simula hacerlo

Y prefiere describir esta acción en el papel para testimoniarla

como acto potencial digno de ser celebrado por la escritura.

Llama a eso acto poético puro para diferenciarlo de genocidio.









La rosa del poema

Corrijo a Huidobro donde dice:

Poetas, no nombreis a la rosa. Hacedla

florecer en el poema.

Pues para nadie la rosa es un misterio

cuya existencia pueda ser una decisión

exclusivamente dejada a las palabras.



(Antes de venirse a florecer en el poema

sabíamos que la rosa ya había sido inventada)









El rostro no es abordable desde sí

La idea de Antonin Artaud según la cual el rostro humano

no ha encontrado en sí mismo su semblante y que por no

encontrarlo debe confiar en el pintor

para proporcionárselo, justifica el hecho de que él mismo,

al final de su vida, se convirtiera en pintor de rostros

en busca de semblantes que Artaud nunca encontró.

Ni siquiera, ay, en él mismo.









Hernando Track

Todo lo que había sufrido decía que sólo podía ser redimiendo

por una gran esperanza en crear imaginativamente un mundo autónomo, bien diferente a este en el cual ha vivido, un mundo

en donde el dolor reflejado en toda su intensidad

pudiera ser superado por la escritura.

Y repetía como si se tratara de una plegaria este pensamiento:

“Amo tanto la vida, que le perdono el mal que me hace”.

Se planteaba la poesía no como un destino sino como

un acto piadoso consagrado a proclamar

el estado de gracia de la derrota.









Amazonía

Tenemos que agradecerle a Goethe que haya vivido en su tiempo.

Pues de haber escrito el Fausto en nuestro siglo

estoy seguro de que no lo hubiese comenzado diciendo:



Las altas obras de la naturaleza resplandecen

hoy como el primer día.

sino

Las altas sobras de la naturaleza languidecen

hoy como el último día.









Camino de hormigas

Humboldt asienta que los insectos fosforescentes,

también llamados cocuyos, copian sobre la tierra

el espectáculo del cielo estrellado.

Igual podría decirse de los caminos de hormigas,

aunque las hormigas sólo copian la forma

atolondrada en que los individuos

se desplazan en las ciudades.

De alguna manera, a semejanza de éstos,

las hormigas trazan siempre el mismo camino

aunque pujen por abandonarlo

y hasta simulen, como los hombres,

que por un momento lo dejan

para volver a tomarlo.









Sobre Esenin

El suicidio de Esenin fue asunto de él mismo.

Esenin no supo contentarse con mear hacia el cielo estrellado

desde su ventana, sobre el prado donde pastaba el ganado.

Se propuso alcanzarlo. Y ¿qué halló?

¿La eternidad? No. La espuma del sol

mezclada con boñiga de vaca.



En cambio, el arte de Jacques Vaché consistió

en no darle importancia a nada.

Incluso tampoco a la vida. La prueba

es que se la quitó.









Nadie es un héroe para el que lo conoce (W. Stevens).

Mientras no me conozcan no los defraudaré

Pues si no soy un héroe para los demás

es porque no lo soy para mí mismo.









Las enumeraciones

Hundirse hasta el fondo en el mar de Lautréamont. Incluso inclinar la cabeza un poco por debajo del oleaje para percibir

los cardúmenes que viven del plancton de palabras.







Arnaldo no pasó la prueba

-Un corazón que late.

¡Una vida humana, carajo¡

¿Cuánto vale esto? -y diciéndolo, se tocó

en su pecho el sitio donde iba el corazón.

Fueron sus últimas palabras.

Y cayó al piso.







Vaché

Lo grande no es que Jacques Vaché basara

la filosofía de su vida en no darle importancia

a nada, sino sobre todo en no dársela a

la poesía. Fuera de Rimbaud ¿qué poeta

llegó tan lejos que pudiera

a causa de esta maldición

cautivar a quien más creyó en la

Vida y en la poesía: André Breton?









La crisis hipotecaria

Por malas que estén las cosas no hay razón para

creer que no pueden empeorar.

Con esto desmiento a Shakespeare donde dijo:

No hay un grado por debajo de lo peor.

El lo dijo porque no tenía, como nosotros,

la soga al cuello.







Elías David Curiel

Su silla por las tardes de siesta

era el trono donde se sentaba

para ver la puesta del sol.

Y hasta se podría creer que era un Buda.

si es que en otra vida anterior

no lo hubiese sido.







(*) Juan Calzadilla: nació en Altagracia de Orituco (Venezuela) en 1931. Poeta, pintor y crítico de arte. Estudió en la Universidad Central de Venezuela y en el Instituto Pedagógico Nacional. Participó en la fundación del Grupo Apocalipsis de tendencia surrealista, en Maracaibo. Funda en el Diario El Universal la columna 'Reseña de la Semana', dedicada a la actualidad plástica. Es cofundador del grupo “El techo de la ballena” (grupo de vanguardia que repercute de manera significativa en la actividad literaria y plástica durante la década de los ' 60) y de la revista “Imagen” (l984). Entre 1958 y 1959 se da a conocer como dibujante a propósito de su participación en el Primer Salón Oficial de Arte Venezolano, con el seudónimo de Esteban Muro. Es uno de los miembros del movimiento pictórico conocido como Informalismo. Su obra poética tiene una importancia decisiva en la poesía venezolana. Entre sus libros publicados, podemos mencionar: “Dictado por la jauría” (1962) “Malos modales” (1968) ; “Oh smog” (1978) ; “Antología paralela” (1988); “Minimales” (1993) ; “Principios de Urbanidad” (1997); “Corpolario” (1998) ; “Diario sin sujeto” (1999) ; “Aforemas” (2004) . Recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas de Venezuela, 1997. Reside en la ciudad de Caracas.

Poemania Nº 169 - Marcela Gros

POEMANÍA



la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

Nº 169/2008





“La poesía es un acontecimiento humano,

y la puedes encontrar en cualquier parte,

a cualquier hora, sorpresivamente..."


Jaime Sabines







Poeta invitada: MARCELA GROS (*)








Sé que espero siempre la flor tardía.

Las cosechas no impiden el verano,

las lluvias son estrellas cansadas,

y el pensar,

una trampa fabricada dentro de los sueños.







***



Me busco en la penumbra

y escribo palabras ciegas.

Dedos videntes de un rasguño ciego,

ávidos, hablan el lenguaje de la oscuridad.

Palabras ciegas, sedientas de luz,

palpan el terruño primario del dolor

para rozar apenas el del amor,

que también es ciego.





***



Tal vez,

si respiro el silencio oscuro de la tarde

que se inviste de ocres,

si olfateo a ojos cerrados,

logre dar con las huellas de palabras en bruto que,

como alfarero de generaciones,

moldeo desde la vastedad

de la tierra vieja e inmensa

hasta abrazar un ánfora pequeña,

obvia,

preexistente a las intenciones,

casi casual.



Acaso las descubra el hombre

solitario y cansado,

hombre de cuerpo de barro, sudores y estrellas,

cansado, decía,

de curvar su espalda y mirar la tierra.

Acaso sepa, insisto,

las palabras

que yo no sé

por mirar

tanto cielo.







***



De pie en la noche

y

sin esperar a nadie

la canilla gotea.



Soy fósil en la niebla.





***



Con la vereda en los ojos

caminé ese amanecer de lluvia

deseando ser otra,

deseando no haber sido.

Habría optado quizá por otro rostro,

otra memoria,

otras penas.

De madrugada

la boca amarga y seca,

tu olor en mi sueño.

Quise ser otra

y en cambio

supe

que era yo la que había sido,

absoluta, con la luz inequívoca de la mañana.





***



Siempre trajo la luna de octubre

con la impecable insistencia de rito ancestral,

algunos desórdenes profundos

desde la comarca de la lucidez.





***



Lo que habita en el relámpago,

lo que reina en la espera.

Atestiguo:

silencio, germen que más tarde será nombre.

La oscuridad, hermana de sangre.

El desierto, patria ancestral.



El ayer es enorme y ya es silencio

que pinta paisajes necesarios.

Allí tiendo a buscarme,

suelo encontrarme

y entonces lo rompo

y me nombro.






***



No fui yo quien soñó esos días para la vida.

Fue mi miedo.

Fue mi sombra.

¿Pude acaso desear tardes predecibles?

¿Arañé ese extremo del horizonte?

Me mentí la ilusión de despertares siempre plácidos.



Ese año en que la tierra derramó vinos de terciopelo,

diciembre,

supe que estaba perdida.

Mi mano había soltado el grosor de los cabos

que detenían esa barca herrumbrosa

para sentir los vientos sin brújula.

Para el feliz, deleitoso desastre.





***



Hubo fuego voraz en los hielos del infierno.

Hubo pequeñas muertes en breves paraísos.

Destellos de absoluto.

Certezas luminosas como espejos.

Hubo dagas en la boca del estómago.

El estómago en la boca.

Relámpagos de bocas vivas y vibrantes

como animales que, feroces, dudan

entre devorar o morir.

Devorar para vivir.

No bastan los latidos.



Una territorio vasto, blanco.

Un aire quieto dibujará mi contorno

como ilusión fugaz de paloma en vuelo,

tinta sobre papel de arroz.



Giraré silenciosa sobre mi eje.

No sentiré mis pies

en el más allá hecho de puro horizonte.



Sin opción de párpados,

a ojos cerrados,

se impondrá un paisaje

cincelado con la materia de los deseos insatisfechos.

Desfilarán ante mí,

me hostigarán con una danza frenética.

Asedio insolente.



En un aleteo involuntario,

con las últimas fuerzas,

pronunciaré palabras agónicas

presas en la cárcel de mi boca.





***





Dos o tres cosas al alcance de mi mano.

Nada más.

Y algún libro. Leña seca.

Una copa de vino.

La música exacta.

Recuerdos.

Preguntas.

Menos respuestas.

Un sillón

cuando caigan incendiadas

las tardes sin reloj.

Amigos de los días distantes

y paisajes adheridos a los restos de la memoria.



Para el diálogo con los fantasmas,

una ventana amplia y luminosa.

Ojalá tu mano,

ojalá tu rostro

y el sueño benévolo

para enmarcar mi partida.





***



La vida perenne.



A media noche,

dos hambrientos, eternos insatisfechos,

crean el absoluto en el instante.



Sólo espejismo de saciedad.









(*) Marcela Gros: nació en Buenos Aires(Argentina) en 1959. Estudió Letras en la UBA. En 2001 publicó su poemario "Desde el tiempo detenido". La Fundación Páremai Fractal, de psicoanálisis, toma sus poemas para enriquecer proyectos y jornadas de investigación, algunos de los cuales se ven plasmados en la revista “Texturas”. Participa en “El libro de los talleres IV”, de Editorial Dunken, que será editado en enero de 2009. Además de poeta, Marcela Gros es cantante de música coral. Integra el Coro de Cámara Adrogué, que ha recibido importantes premios nacionales e internacionales, entre los que se destaca el 1º premio en el Festival Coral Nacional de Trelew (1992), y la Medalla de Oro y las 3 Medallas de Plata de las Primeras Olimpíadas Corales de la ciudad de Linz, Austria, en 2000. Actualmente está preparando su segundo libro de poemas. Reside en su ciudad natal.

Poemania Nº 169 - Rubén Vedovaldi

POEMANÍA



la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

Nº 168/2008





“La poesía debe ser esperanzada.”

Gastón Gori





Poeta Invitado: RUBÉN VEDOVALDI (*)







PREVERTIANAS



I



los que no distinguen entre la pequeña verdad y la pequeña mentira

los que no distinguen entre la gran verdad y la gran mentira

los que tienen sed de injusticia

los que en vez de justicia amenazan con más seguridad

los hogares desocupados

los vuelos de la muerte y la muerte de los vuelos

los que ponen el lomo ajeno, los que trabajan de trabajar a otros

los que se ponen la camiseta después del gol

los que ponen las cartas sobre la mesa

pero ponen la mesa patas para arriba

los que ignoran de buena fuente pero insisten

los desorientadores profesionales

los desaparecedores profesionales

los que encontraron la piña suelta o la bala perdida

los que prometen que cada nueva vieja guerra será la última

los cuidadores descuidistas y los descuidados

los olvidistas y los olvidados

los que se cosen el culo para no cagarte

los que tienen dos pelos de sonso y se los peinan

los que tienen un pelo de sonso y se hacen los gorilas

los que dicen: “que roben, pero que hagan algo”





II



las que todo el tiempo miran por la ventana que no da a ninguna parte

los que pagarían un fangote para que les abran

la ventana que no da a ninguna parte

las que pagan para que les cierren la ventana que da a todas partes

los que nunca almorzarán con Mirtha

los que crían mentiras de patas largas

los que confunden importado con importante

los que se salen de la vaina pero no cortan ni pinchan

las que lo tenían en la punta de la lengua

las que sólo por esta vez y por ser vos

las que esta vez no y con vos nunca

las que te iban a decir que estaban indispuestas

los que llevan a otros en su fantasía cuando se encaman con alguien

las leones en la cama y los camaleones

los que no se llevan ni a sí mismos a la cama

los que no soportan ir solos a la fosa y arrastran legión

los que ven crecer los rabanitos desde abajo y anuncian

que la cosecha va a ser buena





III



los que toman todo al pie de la letra y lo llevan al pie de otra letra más pequeña

los que hacen buena letra pero después no se acuerdan

los que repiten que nada se repite

los que gritan que no quieren hablar

los que entienden sinrazones

los que no aprendieron a quererte ni desde la histórica altura

los que aunque no quieran quererte ya pueden

los que baten los que vetan los que creen que votan y rebotan

los que dicen el que gana gobierna y el que pierde apoya pero después...

los que están más preocupados por la gobernabilidad que por la distribución

los que se escarapelan la sonrisa el 25 de Mayo

y venden patria todo el año

los que entran al cuarto oscuro y se hacen boleta

los que votan en negro

los que sientan sus reales más alto que todo ideal

los que preguntan por dónde viene el corso para ponerse en contramano

los que están al tanto de lo que pasa, (al tanto por ciento )

los que cruzaron el charco...de otro sapo

los que compran el culebrón y lo alimentan a lágrima de sirvientita santiagueña

los que viven bien gracias a los malvivientes

los que mienten el número que calzan

para no dar con la horma de sus zapatos



IV



los que sahuman y pintan el reino de lo gris indefinido como Nirvana

los que celebran el aniversario de una desgracia con otra peor

los que cambian hogar dulce hogar por hogar con sacarina y cibermascotas

los que no se oponen a nada para que ninguna poronga se les oponga

los que no saben si están confundidos o son un error

los que disfrutan bella vida en un lugar espantoso

los que padecen vida espantosa en el lugar más bello

los últimos, que creían que después iban a ser los primeros

los que guiñan ojo ajeno

los que guiñan un ojo de tormenta

las que trepan con el culo y se mantienen con la cabeza

los que compran pescado podrido para aprovechar una oferta

los que pagan a prostitutas falsas con billetes falsos

y las hacen felices de verdad

los que tienen una madre feminista un amigo judío un pariente puto

las ni tan tan ni muy muy

las que se las saben todas pero...

los que dejan en el santuario de la virgencita el forro con semen anudado

los que pagan después pero después cobran

los que de golpe y porrazo en el 30, en el 55, en el 66, en el 76

los que cambian la cruz pesada que cargaban por una de telgopor

los que cambiaron la estrella de David por la estrella del sheriff de Texas

los que leen el Libro de la Nada en varios idiomas

los que cuando viene la resurrección se esconden debajo de su sepultura



V



los que tienen algo que desdecir pero no lo desdicen

los que sabrían donde esconderse llegado el caso

los que sabrían dibujar las cuentas llegados al queso

los que ofrecen cursos acelerados de relajación

los que envuelven en baba del diablo el féretro de la criaturita

las que no se tragan el cuerpo de Cristo, por las dudas

los que venden la estampita del diablo

los que venden lotes para después de todo

los que apostaron a no apostar y ganaron

los ex-combatientes los ex-pacifistas los ex-amantes

los ex-campeones los ex -contribuyentes

los exvotos y los ex -votos

los que ganan más labrando actas que labrando la tierra

las profesoras de lengua a la vinagreta

los que no tienen penas de amor y van a la taberna para creárselas

los que comparten lo que no hay que compartir

y no comparten lo que hay que compartir

los que entienden que no hay que entender

los que te iban a avisar

las que agregan más paño a la lágrima

los que creen más en los seres de otros planetas que en los de este

los que se cuentan los huevos al tanteo para ver si siguen teniendo dos



VI



los que están satisfechos con no estar satisfechos

y se conforman con ser inconformes

los que practican el odio libre para reprimir el amor libre

los códigos de barra y las barras sin código

los que creen que Pactos de Ginebra son promesas de borrachos

los que se hacen eco del eco del eco

los que creen que lo mejor es que todo siga cada vez peor

los que no saben no contestan

los que no van a ninguna parte y tienen seguidores

los que esperaban otra cosa y las que esperaban otro coso

las que no esperan

los que se caen vivos en cualquier amor

porque no tienen donde caerse muertos.









VERSOS DE LA PUTA YUTA



las peores cosas pasan

según la policía

“por causas que se tratan de establecer”



mueren presos en sus celdas

desaparecen testigos

por causas que se tratan

de establecer



¿roban autos saquean camiones

asaltan bancos

secuestran falsifican extorsionan

violan niñas y niños

trafican drogan recetan placebo

prostituyen triangulan

contagian pestes y otras maravillas

por causas que se tratan de establecer?



la gente mata

y a la gente la matan

en la escuela en el súper en tu casa

en la calle en la cancha en boliches

por causas que se tratan de establecer

dicen las fuerzas del orden entre comillas

al periodista entre comillas



pero la carroñera puta yuta

con la complicidad de senadores

diputados avenegras y jueces que se logran establecer

lucran con toda clase de delitos

se tapan con testaferros y perejiles

y se reparten la bolsa y las vidas

bajo cuerda,

por causas que no se tratan de establecer.





(*) Rubén Vedovaldi: poeta argentino. Publicó los libros: “Culturicidio en argentiniebla” y “Problemas para quedar mal con dios y con el diablo” (–poemas- ediciones “No muerden” Rosario, 1991); escritos suyos figuran en revistas y antologías nacionales y extranjeras. Participó en los videos: “La imagen del poema” realizado por Denise Almeida Rosario, 1994; “La única ciudad” video editado por librería Homo Sapiens, Rosario, 1995, junto con la antología homónima, compilada por Eduardo D’Anna.. “Tinta de ceibo” círculo de escritores independientes Bermúdez organizado, 1996. Grabó el disco compacto “Cuando la palabra canta” –canciones y poemas- con el músico Carlos Medrano, 1999 y el disco compacto “Palavra livre III” antología, (2004) del taller literario homónimo, que coordina desde 1988. Colabora irregularmente en Rosario/12. Difunde poesía propia y de autores argentinos en micros de emisoras radiales de frecuencia modulada y en sitios de internet. Reside en Capitán Bermúdez, provincia de Santa Fe, Argentina.

Poemania Nº 167 - Edda Ottonieri de Maggi

POEMANÍA


la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

Nº 167/2008





“En poesía, la intuición contiene o ahoga

el impulso reflexivo, o lo torna innecesario,

ya que la poesía recusa todas las explicaciones.”

Juan Calzadilla









Poeta invitada: EDDA OTTONIERI DE MAGGI (*)









ESPEJO DE LA NOCHE



La tarde ata los cordones de todas las veredas.

Yo me sujeto a un rayo de luz.

La luna nueva se anuncia tímida entre racimos de sombras

Caigo improvisada sobre mi propia sombra

La calma se dimensiona con mudez de árbol quieto

Empiezo a entender su profunda nostalgia.

Las nubes se encogen sobre pájaros desolados.

Me enrollo sobre mi propia cavidad.

Pequeños pizcas se dispersan cual migajas de pan duro

y giran sobre los dinteles.

Pretensión de invitarme a borrar mi pena.

Pero mi sangre late en mis arteria vacías.

Voy en busca de mi calor huyente.

Sólo encuentro espejos difusos.



Entre los pliegues de otro día la noche ha quedado desterrada

Yo, estuve la noche entera en busca de mis propios pedazos.

Justo cuando la aurora se anunció entre ruinas









TRAS UNA IMAGEN



Negro escarabajo que en vórtices rompe invulnerables lazos

sonetos blancos de apagadas letras creciente en mi pena,

raíz que busco en paredes de infancia de blanco cal.



Húmeda imagen en carbónico negro.

Infalible destierro.



Etérea deambulo desolados estrechos de memoria viva.

Platos blancos, guisos de ausencias, comarcas,

de panes tostados con nombres de fábulas, en risas de niños.

Un mundo guardado, dentro de otro mundo en ciudades propias.



Olor...

a buñuelos de escondidas manzanas, tortas fritas,

caramelo, cacao y leche.



Hoy, en sueños, fuimos otra vez familia

en repartido abrazo...

y no éramos de viento.









ESCARNIO





Las mofas del viento arrebatan agujas

de pinos perennes y ásperas costras

en desprevenidos páramos.



Se inventa el misterio de tonos y voces,

aún entre soles. Son cerrazones

que engarzan mi mundo y copian tristezas;

inútil espero borrar celuloides con esplendores nuevos…



Vallado de púas anudan reflejos de aires que vien

descalzos, desnudos, en cabalgaduras

de lunas insomnes.



Despejan cadalsos las luces del alba

el pájaro vuela, mi alma se esconde,

rezonga a la vida por lo ya vivido

y por lo no vivido

Mientras las agujas se clavan, chorrean

y el alma desnuda deambula pesares…









GIRAR EN TURBIONES






Entre laberintos de insomnios y arrugadas sábanas

reptan mis sentidos helados de cariño.

Clausura del incierto en tizón y llamaradas

prendidos en colgajos a filo de cuchillo.



Soy la que un día rebosada de sueños

izó sus propias velas y navegó a contra olas,

arrasó espumas y alejó gaviotas

para ir en busca de surcares nuevos...



Y verdeó la vida con puños de cobre

Jineteó ilusiones en días de fiebre,

en sonar remoto armó sus parcelas

dibujó la vida en retoños nuevos

sin pensar siquiera

sobre el continuo pulsar del tiempo...



Pero un día, la luz, extinguió reflejos,

inició la noche,

y en mis manos trémulas

se murió un gorrión.










(*) Edda Ottonieri de Maggi: nació en Marcos Juárez, ( Pcia. de Córdoba- Argentina),en 1937. Es escritora y profesora en Ciencias Naturales y docente de los niveles secundario y terciario. Obras literarias: “Los hijos del corazón” Libro de auto-ayuda (1992) (Agotado).E. Lerner; Novela: “Hombres de trapo” (2001): primer premio “Faja de Honor” 2002 S.A.D.E. Buenos Aires y primer premio: (Sociedad Arg. Escritores de Córdoba) E. De la librería; Novela: “Traficantes de la inocencia”, Editada en 2004- E. Dunken; Novela “El lobo neonazi”- Editada en 2007- E. Quo-Vadis. Tiene publicado los poemarios: “De cuentos e inventos”. “Detrás de los susurros, las palabras”.(2003). Ha participado en diversas Antologías poéticas y narrativas por selección, como así también ha obtenido numerosos premios y menciones en los géneros poéticos y narrativos. Fue la Primera Presidenta en dos períodos y fundadora de la Seccional de la Sociedad Argrgentina de Escritores de Marcos Juárez desde donde idea, arma, coordina y dirige la Revista Antológica “Solsticio”, declarada de Interés Municipal. Coordinadora del Concurso literario anual “A Storni” - Integrante de Jurados literarios- Invitada a Programas de T.V. - Colabora en diarios, revistas y portales en Internet. Organiza, analiza y presenta libros de otros escritores. Coordinadora General de la “Muestra Artística Marcosjuarense 2003", declarada de Interés Municipal. Fue agasajada en “Día de la Mujer (2004) por su acción cultural en el medio por la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Ms. Juárez.(2004). Es coordinadora e integrante de la Antología “Voces literarias marcosjuarenses 2005”. Idea, autora, y coordinadora de la obra (en ejecución): “El Arte en Marcos Juárez, hoy”. Reside en su ciudad natal.

Poemanía Nº 166 - Vicente Gerbasi

POEMANÍA



la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

Nº 166/2008






“Yo creo que un poeta debe estar

al margen de lo contingente, aunque

todo lo contingente lo toque. Pero

debe sumergirse en una vida poética

y, a la larga, hacerse vida y la de los demás...”

Jorge Teiller







Poeta invitado: VICENTE GERBASI (*)





Mi tierra




En la yerba tostada por el día, el sueño del caballo
nos rodea de flores, como el dibujo de un niño,
mientras la fruta cae del espeso follaje plateado,
que tiembla y brilla en las cigarras de una luz solitaria.
¿En qué edad vivo, ahora que atravieso esta soledad de fuego,
esta tristeza donde muge el toro en lontananza, esta nostalgia
donde el cacto crece entre las colinas y va hasta el horizonte,
esta monótona melancolía de la paloma torcaz, escondida,
aquí junto al río, más allá, no se sabe dónde, junto a la muerte,
bajo el cielo límpido que transporta alguna nube ardiente?
Ando entre derretidos espejos donde la flor se desfigura,
donde la miel resbala con el cuerpo deforme de los árboles,
por donde el ave pasa con un efímero temblor de iris.
La tierra muestra sus rojas heridas, sus pedruscos, sus cuevas,
sus grandes hormigas, sus gruesas hojas aceitosas, sus palmas,
sus viviendas de barro, donde el hombre cuelga su guitarra.
La gente seca en el viento del sol pieles de toro,
muele el maíz, hace el almidón, teje la fibra dorada,
mas anda como invisible, en silencio, en la pesadumbre,
en el humo del tabaco, buscando yerbas medicinales.
Interrogo y no recibo respuesta, y sólo alguna voz,
desde una puerta oscura que guarda la pobreza,
me dice: "Cuídate de la muerte en estos campos de la soledad",
y vuelve a esconderse, mientras el viento mueve sus llamas,
y levanta el polvo entre las resecas espigas,
entre los ancianos que permanecen sentados junto a la ceniza.
Nada de hecho, sólo siento el sol, silbar la serpiente;
nada he dicho aún, sólo sé que amo esta gente sonámbula,
que del mundo sólo conoce esta tierra roja, estas colinas rojas,
donde crece la vegetación más amarga y sedienta.
Nada sé, sólo oigo pasos, voces y cantos quejumbrosos,
y por la tarde veo que llevan un ataúd hacia la noche.





Te amo infancia, te amo


Te amo, infancia, te amo
porque aún me guardas un césped con cabras,
tardes con cielos de cometas
y racimos de frutas en los pesados ramajes.







En el fondo forestal del día



El acto simple de la araña que teje una estrella
en la penumbra,
el paso elástico del gato hacia la mariposa,
la mano que resbala por la espalda tibia del caballo,
el olor sideral de la flor del café,
el sabor azul de la vainilla,
me detienen en el fondo del día.

Hay un resplandor cóncavo de helechos,
una resonancia de insectos,
una presencia cambiante del agua en los rincones pétreos.

Reconozco aquí mi edad hecha de sonidos silvestres,
de lumbre de orquídea,
de cálido espacio forestal,
donde el pájaro carpintero hace sonar el tiempo.
Aquí el atardecer inventa una roja pedrería,
una constelación de luciérnagas,
una caída de hojas lúcidas hacia los sentidos,
hacia el fondo del día,
donde se encantan mis huesos agrestes.






Escritos en la piedra


En el valle que rodean montañas de la infancia
encontramos escritos en la piedra,
serpientes cinceladas, astros,
en un verano de negras termiteras.
En el silencio del tiempo vuelan los gavilanes,
cantan cigarras de tristeza
como en una apartada tarde de domingo.
Con el verano se desnudan los árboles,
se seca la tierra con sus calabazas.
Pero volverán las lluvias
y de nuevo nacerán las hojas
y los pequeños grillos de las praderas
bajo el soplo de una misteriosa nostalgia del mundo.

Y así para siempre
en torno a estos escritos en la piedra,
que recuerdan una raza antigua
y tal vez hablan de Dios.






Penumbras secretas


Encontré la desdicha al amanecer,
en un caballo que sangraba
con la cabeza un poco caída en la yerba
y el llanto de mi hermana de dos años
que había sido operada en el vientre.

Yo sentí un poco de sangre en las manos,
un dolor triste como un cabrito degollado,
una piel puesta a secar sobre las piedras.
Anduve por el aire frío de las últimas estrellas
donde moraban gallos dispersos,
y sentí mi propia presencia
en un árbol iluminado en el fondo de la casa.

El día acogió el caballo herido
con el llanto de mi hermana en los ojos.
El día me recluyó en los rincones oscuros.
Seguí siendo un triste que espanta las moscas de la tarde
o dibuja una iglesia rodeada de aves marinas.






Realidad de la noche

Una sombra de una almendra amarga
saboreo en medio del mundo.
Debajo de mis parpados se encierra el furor de la noche
y detrás de los días esta el rumor del mar contra las escolleras.
Mis sentidos resuenan en la bóveda del cráneo,
en la tiniebla cóncava de las luciérnagas.
Hay un derrumbe de la noche como carbón
en mi costado izquierdo
un espanto de agua.
Sombra de la arboledas venenosas, redondos follajes relucientes
refugio de los mendigos bajo los fuegos artificiales.
Sombras detrás de las ventanas,
sombra de la sábana, de la silla, de la lámpara.
sombra de los epilépticos, de los paralíticos, de los ciegos.
Sombra de las medicinas, de los relojes, de los sombreros.
He aquí mis manos moviendo lo cotidiano,
sostén mudo, simple convicción de la muerte.
Soy un testigo, desterrado en las avenidas crepusculares,
en los martes de carnaval,
con hijos que llegan a la rodilla.
Me persigue el presentimiento como una máscara nocturna.
caen estrellas en la llanura, al borde las ciudades.
Las manos que hacen el plan socavan la noche.
Las lámparas iluminan el pan.






Mi padre el inmigrante

I
Venimos de la noche y hacia la noche vamos.
Atrás queda la tierra envuelta en sus vapores,
donde vive el almendro, el niño y el leopardo.
Atrás quedan los días, con lagos, nieves, renos,
con volcanes adustos, con selvas hechizadas
donde moran las sombras azules del espanto.
Atrás quedan las tumbas al pie de los cipreses,
solos en la tristeza de lejanas estrellas.
Atrás quedan las glorias como antorchas que apagan
ráfagas seculares.
Atrás quedan las puertas quejándose en el viento.
Atrás queda la angustia con espejos celestes.
Atrás el tiempo queda como drama en el hombre:
engendrador de vida, engendrador de muerte.
El tiempo que levanta y desgasta columnas,
y murmura en las olas milenarias del mar.
Atrás queda la luz bañando las montañas,
los parques de los niños y los blancos altares.
Pero también la noche con ciudades dolientes,
la noche cotidiana, la que no es noche aún,
sino descanso breve que tiembla en las luciérnagas
o pasa por las almas con golpes de agonía.
La noche que desciende de nuevo hacia la luz,
despertando las flores en valles taciturnos,
refrescando el regazo del agua en las montañas,
lanzando los caballos hacia azules riberas,
mientras la eternidad, entre luces de oro,
avanza silenciosa por prados siderales.








Los oriundos del paraíso


Los oriundos del Paraíso
inventaron las orquídeas
que mueven el silencio de las horas.
Los oriundos del Paraíso
hicieron de un rubí
el ave que nos acostumbra
a la tristeza
del Orinoco sombrío.
Los oriundos del Paraíso
lanzaron
las más bellas mariposas
que vuelan entre las ramas
de los viejos cafetales de Canoabo.
¿y qué es Canoabo? ¿Quiénes lo hicieron?
Lo hicieron los oriundos del Paraíso.
Allá donde toda la vastedad
suena en los montes.






(*) Vicente Gerbasi: nació en Canoabo (Venezuela) en 1913. Poeta y ensayista, hijo de un inmigrante italiano, se trasladó a Italia y cursó los estudios secundarios en Florencia. De regreso a Venezuela, trabajó durante algún tiempo como publicista, pero pronto se entregó con enorme vocación a la literatura. Entre 1926 y 1941 fue miembro destacado del grupo y revista Viernes, junto a importantes poetas del momento. Perteneció al cuerpo diplomático de su país por largos años, representándolo en diversos países de América y Europa. Su primer libro de poemas, “Vigilia del náufrago” fue publicado en 1937. Tres años después fue editado “Bosque doliente”, al que siguieron “Liras” (Premio Municipal de Poesía, 1941), “Poemas de la noche y de la tierra”, “Mi padre el inmigrante” (su obra cumbre, en 1945), “Los espacios cálidos” (1952) y “Poesía de viajes” (Premio Nacional de Literatura 1969).En 1982 recibió el premio Conac de poesía al mejor libro del año con “Edades perdidas” y fue nombrado además Profesor Honoris Causa de La Universidad Simón Rodríguez de Caracas. En 1992, poco antes de su muerte, fue nombrado Director Emérito de la Revista Nacional de Cultura

PoemaniaNº 165 - Horacio Laitano

POEMANÍA



la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

Nº 165/2008





“Todo arte -y la poesía más que ninguno-

es una tentativa para entrever el misterio

y ultimidad de lo existente, mas nunca se

logrará la aprehensión completa

del valor intuido…”



Julio Bepré










Poeta invitado: HORACIO LAITANO (*)









Del libro inédito “Los años anteriores”


A la memoria de mi hermana Nora







Antes o después


Ya no hablan

ni siquiera por costumbre.

No murmuran

ni se escudan en palabras.

No se acercan ni se alejan

por las noches.

No respiran

la frescura de la tarde



Ya no cantan ni conversan

en voz baja.

No se encuentran

en los bares ni en la esquina

No preguntan

ni contestan a deshora.



Sólo escriben con el puño

una palabra...

Una vieja palabra

que se quiebra...








Ella y los otros



Claman por ella

y se deshacen en palabras.

Se vuelven recurrentes.

Traspasados por la pena

se desplazan sin mirarse.

Lloran en silencio...

Enmudecen

en presencia de los otros.



Los otros que al estar

no son lo que aparentan.

Máscaras de azúcar

que luego se apelmazan,

se pegan a la piel

de los que sufren

y al querer despegarse

desfallecen.







Momento



Levanto la vista

y ajusto la mirada.

Corren secos

los pocos habitantes

que apenas se humedecen

con la lluvia.



El vino de la tarde

los reúne y los dispersa...

Y vuelven otra vez

dispuestos a marcharse...



Cuarteados

o quebrados

por el aire,

se dan vuelta

y me miran de repente...

Siento un frío

en las piernas

que reduce el movimiento.

Un dolor incipiente

que atenaza mi garganta.







Atardecer



Al borde de la tarde

los sueños se volvían

más oscuros.

Un tímido fulgor

atravesaba sus pupilas

incitando pensamientos

que luego lo rodeaban.



A medida que las sombras

teñían el paisaje

sus manos temblaban

buscando una certeza.

Una frase articulada

a espaldas del silencio

que pudiera revelarle

algún indicio









Teléfono público





Sólo alcanza

para hablar unos minutos.

Cae la ficha

y el hombre se estremece.

No recuerda

el motivo del llamado

ni el sentido del mensaje.

Sin embargo sigue allí,

endurecido por la pena,

aterrado por olvidos

que él mismo multiplica

al mover sus labios temblorosos.





Fatigas



La bruma

de un sedoso pasatiempo

se disuelve entre fatigas.

Nadie puede pensar

modestamente

en armar su descanso

en otro sitio.

Esa vaga sensación

que filtraba nuestras voces

es ahora un oscuro sedimento.

Un recuerdo vidrioso

en cada noche

apretando

nuestros párpados cansados.









Voces en la ruta







Almácigos y hoteles

en la ruta.

Cóncavos de vidrio

los pocos pasajeros.

Un espacio

amasado en el silencio

y palabras que se pierden

sobre el pasto.

Adustas compañías

que el polvo disimula.



Incesantes

las ruedas en la ruta

van mordiendo

la próxima llegada







Sospechas






No estoy aquí.

Ya lo sabía.

Sospechaba de mí

desde hace un tiempo.

Un extraño temblor

me desvía la mirada

hacia puntos oscuros

y lejanos.

No se aún

si es temor o desconfianza.

Pero apenas me observan

me incomodo.

Empiezo a repasar

cada una de mis cosas

Las prendas de vestir

y los muebles de la casa.

No consigo saber

si ya he salido

o si estoy por regresar

al mismo sitio.







(*) Horacio Laitano: nació en Pergamino (provincia de Buenos Aires, Argentina) en 1955. Es autor de los siguientes libros “Pensado en otoño”, “Diálogos con la lluvia”, “Memorias de la noche”,”La mandrágora secreta”, “Los apuntes del Sr. Quq” y “Humores Familiares”. Ha participado en varias antologías poéticas (Canto al hombre de nuestro tiempo, Hojas para después, Antología Joven, Soliloquio, Antología Poética Centenario Ciudad de Pergamino, Nacer en los 50, Poetas en Botella al Mar, etc.). También ha publicado en diarios y revistas literarias: El cañón oxidado, Empresa poética, Poesía + Letras, Locos & Aislados, México Volitivo, La plaza humana, Revista Almiar y El Arco de la Rosa de España, La Casa de Asterión de Colombia, etc. Tiene la siguiente obra inédita: poesía: “Las claves del camino” y ”Los años anteriores”; teatro: “La mesa de madera”,”La conferencia”, “La ventana”, “Un próspero paseo”, “Volverá cuando regrese”, “La señora del octavo”, “El pulóver gris o la corbata negra”, “El Club de los Convidados”, etc. Actualmente reside en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Poemanía Nº 164 - Sara Cohen

POEMANÍA


la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

Nº 164/2008





“...el poeta utiliza lo que le sirve a su

expresión... la realidad para un

poeta está compuesta por

lo que dice y como lo dice...”

Edgar Bayley









Poeta invitada: SARA COHEN (*)







Francia, 1940





Vinimos con lo puesto

el traslado a América fue poner lo indispensable



¿Qué sería para ella indispensable?



Salimos con pasaporte musulmán

después nunca más fuimos musulmanes.

En Lyon, ese verano

nos llegaron los duraznos de la vallée du Rhone

Todo era racionado

tickets para todo, salvo la fruta

Nunca vi unos duraznos así

impregnaban con su perfume todo el ambiente,

teníamos la intuición de la muerte.



Quedamos en silencio,

sentí pudor, vergüenza de hacerla hablar

pero ella quería, casi lo estaba esperando.



La abuela tenía en Lyon una amiga

Madame Calef, dueña de una casa de costura,

alta costura

Me cosió un saco blanco y uno amarillo de lino

nunca vi un hilo tan lindo.

Los arrestaron en un tren en Marseille

Madame Calef murió en un campo de concentración.



Mi madre buscó tejer a lo largo de su vida,

queda una trama con agujeros

una dimensión enigmática para ella misma: un eco,

una serie de secretos que se llevaría.



El último año antes de la guerra

fuimos a Cabourg de vacaciones

ya después sería diferente

Al irnos ocuparon toda Francia.





(de Puertas de París)





Otra





guerra

otras historias

que las de mi madre

Otra mirada sobre París



Esther, la llamaron Estherelle

un diamante para sus padres

Diamante, piedra bruta

que trabajaron sus padres en Amberes

donde nació.

Bélgica nazi

París la acogió

azarosa trama de circunstancias

diamantes

dólares

florines

joyas

cosidos en la solapa

para salvarnos

Cédula francesa

comprada con un lingote de oro

cifraba la suerte de no ser deportado

Todavía la conserva Estherelle



No cicatriza

El sueño cubre con palabras

lo que no cicatriza



Salo Kalfuz

transmitió a su hija Paula en un relato

el triunfo de la sobrevivencia

Una cita

se dieron los combatientes

durante la guerra

Una cita en el “Café de Paix”

no conocían París

solo

un anhelo

una cita



Busco otras historias

en otra lengua

Vacío de referencia

ausencia en todas las lenguas



Niñas judías parisinas

Hélène

entregada durante la ocupación

a una familia cristina

Evelyne

permaneció en un colegio de monjas



La ciudad de París

imperturbable y bella





(de Puertas de París)










La promesa





No eran oscuros los ojos de mi padre, no.

Eran de un color indescifrable

que se define sólo en la mirada

Siempre supe

algún día tomaría el tren

en que lo vi partir.



Carta manuscrita del poeta a su amada

Gira mi vida

en torno a mi obra

no me pidas lo que no soy

si me caso, Ofeliña,

será contigo.



El tren se detiene

guardo el libro

veo siluetas de hombres

en el andén

se trata de un hombre

y de ninguno

es más bien

la condición de la nostalgia

sin la cual

viajar en tren

no tendría sentido



No eran

todo lo oscuro que suelen ser mis ojos,

los ojos de mi padre.



Eran de un color que vira

Sentí la exclusividad de su mirada

en la imprecisión de su color

Su mentón partido al medio

por su hendidura central

no alcanzaba tampoco a definirse

por la leve hendidura de mi mentón.



Lo sabes, Sarita,

a mí me tienes siempre

Yo sé

del valor de una promesa

también sé

a nadie se tiene siempre



La ausencia

es una luz que encandila y ciega.



(de Escena con cartas)










Una arruga






Los sueños

desdibujan el puente

entre la cabeza

y el cuerpo



Ya no hay cuello



Refuerzan un rasgo

rostro irreal

cuerpo volátil

del soñante



La orilla es aquello

que no se divisa

si no hay luna llena

Pliegue de un sueño

en el detalle

de un rostro



Olas gigantes

¿Cómo confiar

mar cambiante

en una orilla

que no se ve?



Ya no te quiero

pero te temo



Te adoro

más no confío

en ti



Los rostros hay que verlos

desde cerca

antes del despertar

mar cambiante

para ver en detalle

ese pliegue que dibuja

el sueño.



(de “Casas turbulentas”)







El sueño


Hay un cuarto más
invisible a los ojos de los otros

entro
con la sorpresa de una primera vez
y la sabiduría de quien ya estuvo allí

alguien
que se me adelanta
ya leyó cada línea
de aquellos libros
diseñó de esa alfombra el dibujo
y de esos muebles las curvas

si él no existe
a los ojos de los demás
y sin embargo insiste
en que yo lo descubra
debe ser porque ese cuarto
es más real que ningún otro

ese cuarto es mi futuro.



(de “Casas turbulentas”)








(*) Sara Cohen: nació en Buenos Aires (Argentina), en 1955. Es psicoanalista, poeta y ensayista. Ha publicado los libros de poesía: “El poema que insiste”(1992), “Puertas de París” (Emecé, 2000), “Escena con cartas” (Emecé, 2003), “Poemas venecianos” (Vinciguerra, 2003), “Casas turbulentas” (La Bohemia, 2004); los libros de ensayo “El silencio de los poetas” (Biblos, 2002), “La frontera de la lengua” (Biblos, 2006), y la novela “Veintinueve días de junio” (Biblos, 2006). Es traductora de poesía de lengua francesa (entre otros autores ha traducido a Henri Michaux, Gastón Miron, Nicole Brossard, Bernard Noël y Claude Esteban). En 2004 le fue otorgada una beca de estudios canadienses para trabajar sobre la poesía de Québec. De dicho estudio surge el libro “La frontera de la lengua”. Entre 1996 y 2005 condujo un espacio de poesía dentro del programa radial “El refugio de la cultura”. Actualmente realiza comentarios de libros de poesía en la revista “Ñ”.

viernes 5 de septiembre de 2008

POEMANIA Nº 163 - Maximo Simpson

POEMANÍA



la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

Nº 163/2008



“...la poesía es el estallido de un momento

de mayor plenitud de la libertad...”

Aldo Oliva









Poeta invitado: MAXIMO SIMPSON (*)







TO BE OR NOT TO BE





Yo quise ser un rojo violín desorbitado,

un ex abrupto eterno,

un jardín de magnolias o una tromba,

y sólo soy ahora profesor de nostalgias,

edecán del otoño pesaroso.



Yo quise ser el mar,

o tal vez quise ser lo que no quise,

un triángulo isósceles o un trueno,

o una momia egipcia

con su paz infinita, imperturbable.



Eso quise tal vez en mi constancia,

en mi apuro, en mi afán, en mi zozobra,

quise ser el revés, la mano izquierda,

el costado de mí, mi renegado,

y sólo soy mi tú, mi pobre mí,

un pronombre ya exhausto,

un posesivo huérfano, un despojado mi.



Eso quise tal vez,

y sólo soy ahora mi vecino,

apenas mi perfil, mi suroeste,

mi terco lateral:

estoy en la adyacencia limítrofe de mí,

y siento desazón, me extraño mucho.





(De Poemas del hotel melancólico, 1963.)








FIESTA







Esta fiesta comienza desde abajo:

cuando los pies se encuentran,

cuando los pies se aman,

se entrelazan,

se besan, se visitan,

se tocan,

se interrogan,

un escozor los une,

un azoro, un anhelo, un calosfrío;

y cuando los pies se miran,

cuando los pies son manos y son alas,

cuando los pies se alejan y retornan,

cuando los pies se acechan y se abrazan,

cuando los pies se rinden

al oscuro temblor que los convoca,



ya las sábanas gimen,

ya las sábanas cantan,



y un secreto rumor de profecía

asciende por los cuerpos

hacia el día que adviene.





A Martha C. Severo



Río de Janeiro, 1985.








EL RASTREADOR







¿Dónde están las pisadas de mis pasos,

dónde están las miradas que dejé por el aire?



En pos de aquellos rastros

camino tras el puma,

el buitre, la calandria,

pruebo pasto, mastico,

huelo el viento, la brisa,

registro las raíces,

las grietas, los resquicios,

vuelvo atrás, adelante,

giro en torno

del olor a pasado,

a triste antigüedad, a tardes viejas,

convoco desde el sueño las guitarras del mar,

los tambores del tiempo.



¿Quién soy yo entre tinieblas?



Yo soy el rastreador,

el que se busca.



(De La casa y otras visiones, 1995)












CANCION DE DON ELÍN



Pero, ¡qué se hicieron las nieves de antaño?

François Villon





Yo vi una melodía ahogada en alta mar,

un arpegio sonámbulo, exiliado,

ya ciego entre los pájaros,

y un piano derribado en la intemperie,

y un músico extraviado por las nieves del tiempo.

Yo he visto todo eso, pero dónde,



¿dónde andará mi padre, don Elín?



Yo vi una melodía ahogada en alta mar,

vi un caballo sin alas,

un fuego sin calor, un río sin orillas.



Yo he visto todo eso, pero dónde,



¿dónde andará mi padre, don Elín?

¿Está reconstruyendo los rotos mecanismos?

¿Está bebiendo luz, prepara sus maletas?



Yo vi una melodía ahogada en alta mar,

vi un sueño que corría hacia el abismo,

vi un zapato perdido,

una paloma herida convocando a los ángeles.

Yo he visto todo eso, pero dónde,



¿dónde andará mi padre, don Elín?

¿Cómo hará en las mañanas para entornar las puertas?

¿Cómo hará por las noches para inventar las flores?



Yo vi una melodía ahogada en alta mar,

Yo vi una copla exhausta, despoblada,

una trova, un acorde, una rapsodia

sin violín, sin garganta.



Yo he visto todo eso, pero dónde,

¿dónde andará mi padre, don Elín?

¿Dónde andará?



Ay, yo vi una melodía ahogada en alta mar.







(De Alrededores, 1999)













HABLA JANTO



Janto, “el corcel de ligeros pies”, bajó la cabeza

y dijo: “Hoy te salvaremos, impetuoso Aquiles,

pero está cercano el día de tu muerte”.



Ilíada, Canto XIX







Cuando el caballo habla,

tiembla toda la casa del olvido.

Tiembla toda la casa,

tiembla todo el olvido:

las puertas de la noche retroceden.



Cuando el caballo clama,

cuando el caballo augura, profetiza,

se oscurecen ventanas y canceles,

y el hombre a la deriva da un rodeo,

hace un alto y espera.



Cuando el caballo habla y se anticipa,

todos callan de pronto,

y el desvalido orgullo de la especie

se amontona en la lengua.

Cuando el caballo habla,

la pampa sueña con el mar,

y el jinete desmonta,

se aventura por dentro de sus ojos,

se desnuda.



Cuando el caballo habla,

cuando sabe,

la memoria perdida se instala en la existencia

y corroe las hondas certidumbres.

Cuando el corcel florece en la tormenta,

cuando sus manos se alzan hacia el cielo,

cuando de pronto brinca y vaticina,

un ambiguo claror empaña los cristales,

una lluvia indecisa retorna hacia lo alto.



Cuando el caballo sabe,

cuando el jinete escucha,

declina el sacerdote sus trofeos.



Cuando el caballo habla,

pone el hombre pie en tierra,

medita en sus ancestros,

se prepara.





(De Alrededores, 1999)










LA PATOTA





Así, de pronto,

en medio de la fiesta,

del rock, del rap, del crash,

el homo sapiens se desnuda.



Husmea, demarca el territorio,

y con airadas manos recupera su hacha.



Bestia plural, compacta,

la patota despliega su dominio,

acorrala a su presa.



Con infinitos pies,

con infinitos puños,

con sus arcos y flechas,

con sus viejos garrotes,

con sus 45,

la bestia numerosa desmantela,

desangra a la fragilidad.







Y aunque indiferente o recelosa,

la patota es esclava de una honda pulsión;

con anónimo rostro hace saber quién es:

borbota su rugido,

ese almíbar impune que atraviesa los tiempos.



Y ahí, en la vereda, puro estorbo,

yace el muchacho aquel que sólo fue a bailar,

una noche cualquiera,

a comienzos del siglo veintiuno.







(De A fin de cuentas, 2006)











EL VISITANTE





Es tan sólo un plumón,

es minúsculo enigma, es infinito,

es criatura que llega cada día a mi patio,

y canta,

canta mientras mi espíritu atardece.



Su visita me prodiga esta hebra,

este humilde laurel contra la muerte:

su pacífico vuelo de una rama a otra rama,

de la nada a la nada.









LA VARIABLE DE AJUSTE


...ni yerba de ayer, secándose al sol...

Enrique Santos Discépolo







Yo soy el Anticristo del contrato social,

el aguafiestas del Progreso.



Acrece mi dolencia, estoy postrado,

y para mal de males,

soy ahora la mancha en la pared,

el ropero de antaño a la deriva.



Soy apenas

el supernumerario boca abajo,

el portero desnudo,

y errantes, sin amor, desventuradas,

fluyen las tasas de interés,

el insumo-producto de la médula ósea.



No vengo a perturbar esta cadencia,

el tranquilo desvelo de la Mano Invisible,

el esplendor lunar de la econometría,

el amable simposio sobre el dolor del mundo.



Yo sé muy pocas cosas,

pero algo se turba en mis adentros,

algo oscuro que sube desde el fondo:



una viudez de patria,

un luto, un sobresalto.



Es que yo soy tan sólo el que no estuvo,

la variable de ajuste,

el que sigue esperando en la vereda.








PLEGARIA





Delectación del árbol,

mansedumbre,

sonata del blancor,

convergencia del lila,

del naranja,

del tenue, del cenit,

del que consuela,

afinidad del aire

con olor a primicia,

y un alba, un alba:

pido un alba inmortal

para empezar el día.






A FIN DE CUENTAS





aún no he podido arborecer,

y mi charla fue siempre un balbuceo,

ambiguo, sospechoso.



Algo les falta aún a mis sentidos

para olfatear la dicha,

la fe de los creyentes,

esa fe que resiste

la prueba irrefutable del más ronco alarido.



Soy un hombre inconcluso,

y ya es un poco tarde para intentar de nuevo

mejorar mis reflejos,

o esperar con paciencia

el crecimiento firme de aletas y de branquias,

de ruedas vigorosas,

pues la nada me espera en cualquier sitio,

tal vez en la cocina,

tal vez mientras escribo

esta trivial noticia de mis días.






(*) Máximo Simpson: nació en Buenos Aires (Argentina), en 1927. Recorrió América Latina y residió largos años en México y Brasil. Ha sido periodista. Es profesor universitario y ha publicado diversos trabajos sobre teoría política y comunicación. Publicó los siguientes libros de poemas: “Túpac Amaru” (Editorial Stilcograf, Bs. As., Argentina,1960); “Más poesía” ( Ediciones Amistad, Bs.As., Argentina,1962); “Poemas del hotel melancólico” (Ediciones Amistad, Bs. As., Argentina, 1963; con reedición de Ediciones El Tucán de Virgnia, México D.F., 1984, y reedición reciente de Botella al Mar – Uruguay, con prólogo del autor , Montevideo, 2007); “ Estación final” (UAM, Colec. La Rosa de los Vientos, México D.F., 1981); “Hacia dónde tan lejos” (UAM, Colec. La Rosa de los Vientos, México D.F., 1981); “Estación final y otros poemas” (ed. Ampliada, UNAM, México D.F., 1985); “Elegías americanas” (Lugar Editorial, Bs.As., Argentina, 1992); “La casa y otras visiones” (Ediciones de Alejandría, Bs. As., Argentina, 1995); “Alrededores” (Ediciones de Alejandría, Bs. As., Argentina, 1999); “Esta precaria Luz” (Antología, Editorial Vinciguerra, Bs. As., Argentina, 2003); “Antología poética” (Fondo Nacional de las Artes, Bs.As., Argentina, 2004); “A fin de cuentas” (Ediciones Alforja/Conaculta/Fonca, México D.F., 2006).

lunes 25 de agosto de 2008

Poemania Nº 162 - Roxana Rajmilchuk

POEMANÍA



la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

Nº 162/2008






“Si la poesía es un eco de luces, un licor rumoroso,

un perfume de sones, sueltos en la molecularidad flotante

de su flujo, una de las astucias a la que se puede echar mano,

para fijar el poema en su desesperación es dejar deslizar la

mirada o la memoria sobre los textos de la historia,

que –en ese sentido- es sí, un lenguaje…”

Néstor Perlongher









Poeta invitada: ROXANA RAJMILCHUK (*)





El viento y la brisa
juegan con mi pelo

Hacen remolinos,

provocan turbulencias.
Ráfagas débiles o íntimas.

El viento es un amante efímero.
Su cuerpo:
aire que motiva
e intercepta.







***





En la desmesura del viento
tropiezo
con una brisa.

La ondulación del día
se detiene
en un espasmo onírico.





***





Evitar todo un día
que la mano
se pose.

Dejarla ir
sobrevolando el mundo.

Ala que no anida.







***





Abrir los ojos en medio de una nube
abanicarse con el ala de un ángel distraído
exiliado del mundo
mientras se encajona la sonrisa
declinante en un prisma de aleluyas

Ser el compás que mueve una de sus patas:
la que está fija horadará
en la espera.







***





Agua endurecida
el ventanal
clausura el día.

La noche indaga,
busca sustento.





***







Cuando como una manzana
no pienso en el orden
sucesivo de mordiscos
que voy dando.



Tan sólo la esculpo
con el capricho azaroso
de la delicia.





***





En el instante del asombro,

ínfima comarca de tiempo,



enhebras tu intención

te ahuecas del mundo.







Cómo preparar un buen té


Caliente agua hasta su primer hervor
dice el envoltorio del saquito de te,
pero cuando yo hierva
pasmada de sol
entre la hierba
no habrá instrucciones
de cómo preparar un buen
mediodía,
saldré descalza a hurgar néctar
y sólo seré
tan pura
como una abeja





***





Puedo imaginar el primer paso
que el hombre dio en suelo lunar
pero no recuerdo cuándo y cómo
dí mi primer paso terrenal.

Tal vez en aquella cocinita
entre la pared y las manos de mi madre
o en la plaza entre sus piernas
y un gran balde.

Qué gesto se apoderó de tu cara
qué tensión de manos
qué mirada temerosa o de despiste
hubo el día que diste el primero de tus pasos.

En ese instante tal vez un gato maulló,
un perro sacó la lengua
o algún pez del jardín oriental
coleteó.

No recuerdas cómo fue tu primer paso:
siempre lo estás dando
y nadie te admira ni te besa.







***





Dormito
en cama fecunda en silencio
parpadeando mansamente
pienso en el pueblo
del sigilo
allí donde todo se encamina
a ritmo de molino y de viento.

Pienso
en los pájaros que despejan
mi mente
volando entre el azar
y las geometrías incomprensibles.

La almohada en mi nuca
es el lugar donde
descansa la pesadumbre
de los martillos.

Adoro las calcomanías ingenuas
que venden
en el subte o en los bares.

Siento el declive
de mis piernas
que culminan
en los pies anhelantes
de caricias que provengan
de las suaves manos del sahumerio.





***





El padre hamaca a su niño
en un arrorró contenido.
Lo arrulla contra el pecho
y pareciera que de la coincidencia
entre el pecho del padre
y la cabeza de la criatura
asomara una modorra
que tarde o temprano
desembocará en adormecimiento.

Al niño se le escapa
el chupete de la boca
distraídamente
cuando el sueño sobreviene
y el padre se queda tranquilo
mirando el mundo extraño
sin objetivo fijo.

Ojos cerrados del durmiente:
sus pestañas acarician el cielo
con bruma de siesta de farol
enmudecido.





***







Bajó un beso
por la escalera mecánica
hacia la estación del subte.
Se condensó
a la altura de mis ojos
mientras el aireado esperaba
los vagones.

Acurruqué las manos
intenté capturarlo
pero se deslizaba,

se corría.

Luego cruzó levitando
las vías
y ya no estuvo más
a mi alcance.

Se acomodó entre dos
extraños:
se acercaron y exhaustos intimaron
mejilla con mejilla
cabeza con hombro
mano con mano,

el beso siguió viaje.





***





Cenisiesta

Duermes en el regazo
de la siesta.
Su color a planeta lánguido
bosteza en tu boca.



Remanso en las mejillas
donde pastan ovejas
y en el vientre
un simulacro de relámpago.

Ocasión para silenciar
la bravura urbana
la siesta trae
personajes de tiempos de ensueño.

Carruajes en neblina
transportan cofres
de manso y rústico
misterio.

Los árboles levitan:
hojas mullidas enmudeciendo,
calzándose aire
como zapatos de cuento.







(*) Roxana Rajmilchuk: nació en Villa Ocampo (provincia de Santa Fe, Argentina) en 1968. Cursó estudios en la Facultad de Letras de la Universidad de Buenos Aires. Fue finalista en la II Antología de Poesía Joven Argentina, editorial Hombre Nuevo, en el año 1987. Asimismo fue finalista distinguida en el VIII Certamen Argenta de Poesía, año 1992. Participó como finalista en la Antología "Latitudes Literarias" Editorial de los Cuatro Vientos, año 2004. Publicó los siguientes libros: “Poemas” (edición de autor, 1990); “La Oscura” (Editorial Geear, 2004); “Libro del Frenesí” (Ediciones del Dock, 2005); “Anís” (Edición del autor,2006); “Nuez” (edición de autor, 2007). Reside en Capital Federal.

Poemania Nº 161 - José María Pallaoro

POEMANÍA



la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

Nº 161/2008



“El poema no se termina nunca,

pero uno tampoco puede ser

tan maníaco; en algún momento

hay que decir ‘no pudo salir

mejor, mala suerte y saludo atentamente’…”

Mario Trejo





Poeta invitado: JOSÉ MARÍA PALLAORO (*)








Otra oscuridad

como un viajero
a su sombra
la sigo
no hay hambre
sólo deseo

cuando me pierdo
o ella se deshace
de mí

el pensamiento
deja de aventurar
conjeturas

y quedo solo
en mi otra oscuridad









***







Para qué

para qué dormir
si en sueños

el cielo es el cielo
la tierra es la tierra

y nosotros
dos pájaros

que se cruzan

y no se reconocen









***







La enredadera








Las rejas desaparecen

Es indudable que ese jazmín crece
para recordarnos
que la belleza es
aún posible

Dentro de pocos días
sus flores perfumarán

la intimidad de esta habitación
donde consumo mis horas

en busca de un tesoro que no encuentro
y que no sé si existe









***








Los ojos





Cómo hacer para mirar
a los ojos del otro
y que entienda

Cómo hacer para que los ojos
del otro nos encuentren
y comprendamos









***












Los pájaros de nuestra memoria






tal vez el poema sea
un campo dorado
a la espera

de la lluvia

y del viento

que mecerá
los árboles

donde descansan
los pájaros

de nuestra memoria











***










Ella sabe



para L. Andreas






Sabe separar el árbol
del bosque

Ella oscurece
con su boca
el sol

Para nuestra dicha
pronto lloverá









***










Los muertos

¿Qué se hace con un muerto?
¿Se lo deja en casa?
¿Se le cierran
las ventanas y la puerta
de la habitación?
¿Se habla en voz
baja
para no despertarlo?

¿Se lo comienza a olvidar
para no sentir
culpa de su abandono?









***











Lecturas




Enfrascado en la lectura de Proust
no llegaba a percibir que
desde el tren
los árboles eran más lentos

tampoco
cuando el muchacho cruzó el vagón
arrebatando a justos y pecadores
las cadenas de un oro imposible

para saltar sin tiempo
y violentamente perdido
hacia otras formas del mundo










***









Ella dijo

empujá la desdicha a un lado
porque para el dolor
siempre hay tiempo

y recordá
la vida
no es más que estos pedazos de nosotros
compartidos con los demás













(*) José María Pallaoro: Nació en La Plata (Provincia de Buenos Aires, Argentina) en 1959. Vive en City Bell. Cursó estudios de Castellano, Literatura y Latín. Como difusor cultural de poesía, música y literatura realizó en diferentes FM los programas: La máquina del tiempo, En la vereda del sol, Mariposas de madera y La talita. Es director de la revista de poesía el espiniyo y editor de Libros de la talita dorada. Publicó plaquetas, cuadernos y tres libros de poemas: “El viaje circular” (1973-1981), 1998; “Pájaros cubiertos de ceniza” (1982-1990), 1999 y “Son dos los que danzan”, 2005. Junto al poeta Néstor Mux seleccionó los textos de la antología “Naranjos de fascinante música: Poesía contemporánea de amor en La Plata”, 2003, que reúne a 34 autores de la ciudad de las diagonales desde la segunda mitad del siglo XX hasta el presente.

Poemania Nº 160 - Ana Guillot

POEMANÍA



la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

Nº 160/2008






“La poesía es la ambición de discurrir, que aspira

a verse cargada de más sentidos y ungida de más

música, que el lenguaje ordinario.”

Paul Valéry









Poeta invitada: ANA GUILLOT (*)





Del libro “La orilla familiar” (en proceso de edición)



se rompe el cascarón

en él habita el mundo

clara la disolución

más espesa hacia abajo

se escurre por el piso patinosa

más densa en el costado prohibido

más densa aún en la sombra de las sombras

en manos de caín

la tierra prometida

que no cesa su exilio

(hay cadáveres aún en israel

y el rojo es un mar que nombra sangres)

se rompe el cascarón

y guardo la yema en el pocillo

la agito

me alimento del huevo

que es el orbe

íntimo en mi boca

se derrama en ríos subterráneos

se hace blanco en el ojo del vecino

a punto de nieve se condensa

se rompe el cascarón

se pulveriza

(como si arena fuese)

en él habita el mundo

un gigante dormido

un trueno a punto de decir

el nombre que se oculta

se rompe el cascarón

lo frío en la oliva elemental

(el monte fue un infierno

o una pesadilla

nadie quedó velando parece)

en él habita el mundo

un planisferio muerto

de hambre

plano como la fritura

que excede a la sartén

y cruje

las pulgas de pan-ku caminan por el cuello de mi perra

me da pena este invierno

a mí también







***







derretir la aurora con el cuerpo

(mujer que has de arder)

con aroma asequible

precisa en el reclamo

(mujer que has de martillar)

raspajes con corcheas

sones que te anidan el cuerpo

que no cejan

el abuso

de ser

una hembra que excita y que suspira

el himen

como si fuera un plumerillo

la infancia





***





la muerte en off

es ese campo neutral

donde todo permanece

inalterable

la viuda corre el grito

sin garganta

-el grito que no cesa

el grito-

pasos y pueblos, kilómetros distantes

sólo para conseguir

cebollas en el vientre

algo de carne en los bolsillos



la muerte en off

es el aterrador silencio

que acota cada bombardeo

destrozarse las manos

sólo para arañar

la raíz

arrancarse las crías sólo para que prevalezca

la propia



la muerte en off

es fraccionar luego en la casa

para que todos puedan

comer

de ese pan que no tiene religión

ahora

ser republicano es un pecado

el cielo bate nubes en su contra

y el fuego se lleva las casas

como marcas judías

si el ángel negro es

el que delata

aún en su propia familia al traidor



la diagonal que gira hacia el océano

es un puerto y su gente

escapando

como sea posible

como puedan

-el grito que no cesa-

polizones del mundo

(¿emocionarse?)





retornar la memoria

sólo

para sorber la lágrima caliente

en manos de la abuela

la viuda (que ya fui)

y elegir su dolor para calmarla

-que duerma en paz- le digo

-y el grito que no cesa-parece

que ya está



la muerte en on ahora

justifica mi canto

-que ya es suficiente

que te duermas en paz-le digo













***







si acaso la memoria fuera

un refugio gentil

una añoranza

pero hay una pared

y la cara y el cuerpo

en contra de ella

la camisa golpeada

la nariz

el pómulo saliente

toda la dentadura

(cada fusilamiento es una guerra)

nadie a quien llorar

parece

los muertos se esconden

se calcinan

se juega la camisa

para el mejor postor

-tenía pocos años-dicen

y estaba en la pared

porque no delató

detrás mataron a su padre

y ella

que perdía a un sobrino

y a un hermano

(como la neumonía

como haberlo visto

morir)

llegaban a la casa

luego

apenas una hebilla un zapato

a veces el vacío del mundo

en ese muro

toda la hostilidad

llegaba

el esperpento

danzaba con la noche

una sardana

reía como ríen los muertos

que no vuelven

y ella

que llora sus pestañas

en la alcoba

que grita porque dice

que no puede

-¿estará él acá?- pregunta el hijo

y se ata los ojos

se cierra el maxilar

la hembra

como animal herido

defendiendo













***





esto que me rebalsa los párpados

pestañas sobre el plato derramadas

los abrazos después

cuando acabó la guerra

las migas solidarias cuando el resto

trató de sepultar

toda la historia

después

aunque hubiera censuras

(y la lengua estuviera prohibida)

después

cuando escribían disimulando el trazo

los huérfanos pequeños

(pequeñitos en serio

como mi padre antes)

volvieron al colegio

a los juegos posibles, cotidianos

(a merecer cierta longevidad

y cierto alivio)

después

pudieron abrazarse

y pintaron las casas, las paredes

……………………………………………………

¿quién habrá entonado el primer canto?

¿quién habrá dispuesto los panes con tomate

y puso a hervir las papas?

¿quién extrañó al vecino

y fue a llevarle flores a la fosa común?

¿cuándo aceptaron la franca primavera

como un camposanto lineal?

………………………………………………………………………

esto que me rebalsa los párpados

que me lleva a cerrarlos

para no ver su pecho

y su vestido negro, negrísimo,

la abuela entre las tumbas

su pelo alborotado

como su corazón

(el coro de mujeres que la lleva

esa corona de espinas)













a Abelardo Castillo y Juan José Saer



-la grandísima perra-digo

la grandísima historia, ¿cuál?

¿cuál es la voz que dice esa historia?

un hombre en el balcón, transpirado y sediento

del último solcito

el otro en parís, con aguacero

(canta vallejo en las griegas tiendas)

-y helena no es helena-dice el joven

-la historia es otra cosa-

el hilo del teléfono es la línea frugal de los dos hombres

uno en la terraza

sudando el último solcito

otro en parís mirando la niebla tras un vidrio

la niebla como una forma de baile

en la cabeza

en la lengua del otro

-el baile es de castillo-digo

pero el otro, el de la voz en línea,

se esparce en la secuencia

en la voz que dice esa historia

¿qué cuerpo tiene aquello que se cuenta?

¿o son los espacios vacíos los que dicen?

el cielo en la terraza es un paréntesis azul

ni una nube

la niebla en parís es tenaz

¿qué miran los que miran?

¿qué miraba helena desde la alta torre?

¿por quién lloró?

¿cuál de los dos fue el hombre que poseyó a la bella?

¿tan bella?

la historia como un baile

la lengua en reverencia de palabras

-nada-dijo

-nadie

te llamo otro día- y cortó







***







a Juan José Saer



yo veo una sombra también

un calidoscopio de mí

las tiendas griegas

y helena en la alta torre

el deseo era de ella

y es mío

la bella describe la silueta de paris con su lengua

yo desprendo mis noches a fin de interrogarlas

adelina no puede fornicar

pero sí puede helena

de las dos soy un rostro posible

dos hombres me amaron también

¿la historia se repite o somos solamente arquetipos?

¿qué celebra el que canta?

¿qué descree?

veo una sombra y sé que estuve estando

los sitios se acumulan en mis huesos

¿qué habré de recordar?

¿esclava en galilea o señora?

¿fervorosa creyente o paria?

helena se devora al amado porque quiere el tesoro de ilión

adelina se mece

soy el rostro de ambas

la inocencia sostiene el esqueleto

pero es ambigua esta razón

de ser

sensuales y promiscuas

o vírgenes de cándida pureza inalcanzable

(un coro de mujeres me sujeta a la herencia

me hostiga con sus voces)

yo canto lo que ellas

las sombras que me dictan

la salvaje manera de decir

helena ha de ser perdonada

adelina muestra su seno mutilado

y devienen las dos

evanescentes







***









a César Vallejo



-hay golpes en la vida-dice

y esparce la semilla

en el obrador

hay la mañana azul y luminosa

hay un canto entre dientes

hay esa flacura

y el arroz como solo alimento

-tan fuertes

tan certeros-

y cubre la semilla con la tierra

hay una lentitud

en esas manos

-yo no sé- dice

y el otro lo mira

en el silencio vacuo de sus ojos

en el lienzo que late

al calor de ese día

azul y luminoso

-como del odio-dice

y abrevia la frase

y riega los terrones que cubren la semilla

hay el perro que husmea

y un viento clandestino

un animal que huele

a excrementos y sangre

aunque sea ahora la mañana

azul y luminosa

hay cierta similitud entre los hombres

hay cierta similitud en esparcir la semilla

y regar esperando

hay una hoz también adentro del granero

un animal untuoso, embravecido

que amenaza la zanja y la celebra

-hay golpes- dice

martillos, coces, bombas

el portazo del hombre sobre el hombre

y rastrilla la tierra y cubre la semilla

como una promesa

como un ataúd

la hoz en el granero

calla

el hombre de los ojos vacuos calla también

hay en ese silencio

una peste que hiende el paladar

en una arcada









***





a Juan Rulfo





-el camino va o viene según parezca-dice

-preciado el don de entender

la gramilla como si el cielo fuese-dice

-vine a comala

a buscar a mi padre-

y le da un fustazo a la bestia

(que va, ¿o viene?)

-mi padre es también el tuyo- dice

(¿el que se va a desmoronar?)

preciado el aire que tenían ahí abajo

donde la calavera toca los abusos

y ella parece enloquecer

ahora está muerto el hermano

(¿y qué los otros?)

-vine a comala-dice

y el cuervo repite-cuar cuar cuar-

va o viene el camino

y murmuran arriba

buscando al padrecito

para que él perdone la falta

-siempre se estuvo yendo- dice ella

vine a comala a buscar el páramo paterno

esta desolación reducida a escombros

diosito

y el calor como infierno de arcilla

me come los bordes de la cara

siempre andamos buscando a ese padre

sin ver el cielo azul

en las arterias

(el camino va o viene

interminable)













***





el universo es una inquisición

sombra china cambiante

cabeza de lobo

mano que se agrieta

cordero

(dónde reverdecer

dónde aparearse)

la sirena expele

su exhibición obscena

(la guerra es un encuentro cotidiano

una sombra agigantada china)

después silencio

corredores húmedos, orina

cortinas metálicas

graffitis

el universo es

un lugar inseguro

(aunque la propaganda siga hablando

del hogar y la sopa caliente)

el universo es una boca

que se abre







mujer 2

a Guadalupe Wernicke



la baba de ese beso

la saliva en la espalda

en la vagina

la yerma lascitud

de haberse equivocado

de hombre

los corpiños al borde

de la cama

las enaguas que retienen la seda

no hay canto primoroso

no hay gemido grito rasguño gutural

espasmo

no hay nada

hay la pared y su humedad

como un augurio

el olor hueco de sus crines

sobre el desaguadero

ella tensa las manos

en el hierro

se sujeta de la cabecera

él empuja la queja más dolida

ella hace silencio

los corpiños al borde de la cama

una ladera montañosa

la roca de por medio

(haberse equivocado de hombre)

el hueco de las crines

no hay roce caricia extremaunción

no hay nada de nada

se encoge frugal ella

él avanza las crines y el quejido

taladra la madera del abdomen

los músculos más tiesos

se agigantan

las noches

pesadillas del aire la baba en los pezones

nada de nada

en el vejamen sólido

en el entretejido de las mantas

ella reza para que pase pronto

él oscila las crines

las masa de su cuerpo

no hay más techo no hay sigilo

no hay ternura

no hay nada de nada

ni acaso rebelión

habría

él se come la zarza en ese grito

ella detiene el rezo

él bosteza

ella gira en la cama

el pueblo es un espectro

una calavera amenazante






mujer 7



-el vuelo de las golondrinas-dijo

cuando la sangre empuja

y ellos miran los hombros

y las piernas

de otras

tan largas esas piernas

las mareas más íntimas

ahí

en la cúspide de cada sed de cada migración

el vuelo de las golondrinas

el sonido

el calorcito en medio de la enagua

que esconde

sudores más frutales

el vuelo de las golondrinas

las palabras que aturden

la sólida virginidad

las alas de la aurora

si no cubre la sábana

la penumbra en el cuerpo

si el cuerpo no sostiene

si el límite es una caída

-el vuelo-dice, y jadea

sola en su pecado

elemental

la boca que se traga el jadeo

el jadeo que se traga a la hembra

las golondrinas que anidan en su frente






(*) Ana Guillot: nació en Buenos Aires (Argentina) en 1953. Es profesora en Letras (egresada de la Universidad Católica Argentina) y ha ejercido la docencia secundaria y universitaria (en dicha Universidad y en el Colegio Santo Tomás de Aquino, dependiente de la misma, como profesora y coordinadora de área). Fue una de las primeras en implementar el sistema de talleres literarios en las escuelas, tarea que la llevó, además de los libros que se mencionan más abajo, a dictar cursos para docentes en Capital, Gran Buenos Aires y el interior del país, así como a participar con diversas ponencias en el Encuentro de Rectores que se realiza anualmente. Junto a Graciela Caprarulo (y con la colaboración de Belén Ancizar y Florencia Abadi) coordina, desde hace más de quince años el “Taller de la Siesta”, que cuenta en la actualidad con un promedio de sesenta alumnos y que está integrado por grupos de escritura y lectura, y grupos sólo de lectura y análisis de textos. También ha conducido el programa radial “Dos Palabras”, que estuvo en el aire alrededor de seis años, y fue emitido por FM San Isidro Labrador, FM Palermo y, finalmente, por AM Radio de la Ciudad. Ha sido invitada a leer en la Semana de la poesía (Festival internacional. Barcelona, España). Entre sus libros publicados, en el género poético, podemos mencionar “Curva de mujer” (Libros de Tierra Firme, 1994) ; “Abrir las puertas (para ir a jugar)” (Libros de Tierra Firme, 1997); “Mientras duerme el inocente” (Libros de Alejandría, 1999); “Los posibles espacios” (Nuevohacer, Grupo Editor Latinoamericano, 2004). En narrativa, editó el volumen “¿Querés que te cuente el cuento?” (Ed. Lumen-Magisterio del Río de la Plata, 1989) y en el género ensayo “El taller de escritura en el ámbito escolar” (Ed. Stella, 1987). Participó en diversas antologías Ha dictado y dicta seminarios acerca de diferentes temas literarios, mitos y crecimiento personal, en su país y en el exterior. Ha colaborado con numerosos autores de diferentes disciplinas en el armado y corrección de sus libros.

Poemania Nº 159 - Lorena Cáceres

POEMANÍA



la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

Nº 159/2008






“La poesía es el lenguaje incorruptible…”

Gerardo Diego





Poeta invitada: LORENA CÁCERES (*)









PÁJAROS


Extensión de la ostentosa nube
plumón del cielo que caes
en vaivén y danza.




POEMA


La línea natural del altiplano
se puntiagudiza,
se escribe
con la mano que acecha la mano
que chicotea el talón
y ante la fiebre enfría paños.

El ojo enlupado
describe las huellas que los demás
menosprecian
el zarpazo se acomoda,
ellos siguen
el ojo enferma.

La Paz
está a cien mil caminos
de la palma con alpiste
ante tanta amarilla soberbia.








CARACOL DE MAR


La arena palmabalos besos,
el mar y su escapulario
hincados
observaban
el mentón al hombro
y las lágrimas






Los latidos decaen
en nostálgico reposo
cuando los ojos escapan
en sus marcos
al vaivén,
al asombro
y al desgaste.

El silencio de las presencias
toma la posta
del cóncavo refugio
de mi serenidad,
y me lanzo,
desde la falla geografía de la noche,
al deseo
de
no
amanecer.






CEREMONIAS


En las sábanas, en la mesa
el escritorio, el lavatorio
en la vereda
la vida enjuga tu nuca
para que alces la cabeza
y bendigan tu alma
el reloj,
el paño de la silla
el espejo
y la palabra.




***



A veces el silencio de la compañía
inunda las sábanas
hasta el techo;
dispara el vacío de un cuerpo
la amplitud creciente de la memoria.

Le doy paso al permiso que
me mira
sin conocerme
vaga la sensación
de amarrarlo
en sueños.

Rompes el mosaico de mi izquierda
te enroscas sutil en mi espalda
y el dulzor de tus manos me roza
y derrama
pájaros omnipotentes.

¡Esos años también son míos!
sonríen tus labios festejan la coincidencia
mientras tu pelo viaja del sol
y cae en légrima
sobre los cielos.

En el hoyo del piso
perdura el aroma a pólvora;
dispara el vacío de un cuerpo
el permiso de pensarte
del otro lado.





SALIENDO



Si en un cubo de frías cales
Aguardan las piedras del camino inconcluso,
Si en cada rincón marchan
Latidos de fe, y grano a grano
Se levantan como hormiguero de ladrillos
El desgarro y el grito
La cicatriz y el alivio
Puede visitarme aún
El sismo conmovedor de instantes
Y dejar a mitad del patio,
El amplio territorio de raíces y llantos
Que supo incrustarse y girar en mi talón,
Para que pueda oler las fresias
Del jardín tras el tapial alzado
Que he redescubierto
Y respire.













SURCO



Bendita y extrovertida huella

vas andando el presente

socavando el moisés del tallo

de bisabuelos las yemas

y un fruto

que lleva mi nombre.









(*) Lorena Luján Cáceres: nació en San Nicolás (Buenos Aires, Argentina), en 1981. Poeta y narradora, integrante del Taller de poesía “Oliverio girando”. Su obra permanece prácticamente inédita, no obstante ha sido premiada en varias oportunidades, y medios de comunicación escrita como el Suplemento “El Mirador” del Diario El Norte, han sabido editar sus trabajos. En Internet, integra el blog de “Poetas de San Nicolás: numen bio-bibliográfico de autores”. Reside en la localidad de Conesa, partido de San Nicolás.

Poemania Nº 158 - Isabel Krisch

POEMANÍA


la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

Nº 158/2008






“Los mejores momentos de un poema,

cuando uno se siente transportado por él,

cuando el poema parece hacerse solo,

viene de la música…”

Fabio Morábito







Poeta invitado: ISABEL KRISCH (*)





Del libro “Apenas una línea, roja” (2008)











23



alrededor de la casa pedaleo

jardín cerrado arca universal

mi bicicleta me lleva

una dos tres vueltas seguidas

una ciruela roja remolacha

completa jugosidad en la boca

aprieto la pulpa entre los dientes

carmín atrevido y fresco

mancho la ropa y subo

a la bicicleta otra vuelta

mi abuelo me asiste

ángel revestido de plata

poda el árbol cargado del fruto

bermejo y dulce producto de su siembra

cuida el tronco con blanca lana de vidrio

y ninguna hormiga se atreve

la rama más baja me permite el pie

sigo subiendo para mezclarme entre las hojas

le robo un hijo y no pido disculpas

una y otra y otra más

ciruela travesura

robusto y preciso equilibrio carmesí

en mi remera la cadencia

otra vuelta una más

pedaleo y rodeo la casa

de mi infancia

cada día cuando

lo recuerdo







a abuelo Santos











24



acosa el silencio en la frontera de la tarde mientras adentro

se opacan las risas y hay un verano que atormenta

afuera

una esquela ambigua un papel escueto inmóvil de palabras

decide cambiar el sonido de los pájaros el zumbido de la brisa entre los pinos

el aparente sosiego

una foto mostraría el gesto de los rostros que intentan ser una familia

pero el dolor de pesadilla el infinito repetir de la sorpresa en la voz del mensajero

en el trozo caliente de la hoja



no hace falta acunar la fantasía del error

apoyado en el vidrio de la ventana

se repite la lectura la nota enceguece

y no se puede borrar con el dedo el nombre



ningún insecto se atreve a caminar

ni la respiración a ser susurro

el viento se detiene resignando su destino de traslúcido coro

para permitirle a los ojos la lectura

que se repite y duele



luego la verdad en tumulto

desasosegada

de expuesto animal llagado que se lame

sin piel

y el grito que se mezcla

con el canto de las aves

en la copa de los pinos





« Un seul être vous manque

et tout est dépleuplé »

Alphonse de Lamartine





a papá















29



espía entre los botes ella que va a la orilla

detrás del hombro de la otra

que desnuda su nuca

cabello cola de caballo

(así se usaba entonces)



puede balancear el pelo como el casco de las naves

quieto el interior ahogado

el río golpea la dársena

como las vendas que presionan y

colapsan el pecho



el líquido salino se atraganta

en un velamen que se enturbia

con el agua y el párpado

la espalda ha comenzado a sostener



zarpa el horizonte de la imagen

a través de los palos mayores

parece que no hubiera vida

tan estático el presente

tan nítida la pena

de los peces muertos

de la foto

















32



Son los seres que fui los que me aguardan,

los que llegan a mí como a la débil hiedra doliente y amarilla que sostiene el verano…

Olga Orozco



somos los que nos preceden

los que permanecen detrás de la pantalla presentes y ocultos

como un trasvase del agua en la clepsidra y cada gota

como la arena tibia que discurre y cada grano

y somos la recurrencia

la vertical heredad

una fronda entrelazada

del árbol que aprisiona el ramaje

y hemos sido una hoja

del cuerpo del abeto del tilo de la encina del laurel

densidad regenerada mil veces

debajo de la zarza

una mata de hierba conformando el nombre



y hoy los seres que fuimos son otra geometría

un tránsito de unión un helicoide

una senda de radios de segmentos urgentes

de trozos de tiempo absoluto de diagonales

un cúmulo que condensa y equidista del centro

y se aleja del punto justo

donde se converge



somos los que han pasado

y la inmensa pupila que los retiene

los refresca los escoge

los permanece los busca entre

las variantes de las señales propias

adheridas

a las sutiles tonalidades del verde del mismo árbol

de aquel pivote inicial

de aquel eje













37



en los jardines de verde mixto

las aves negras eligen y anidan

toman las largas vainas con sus picos largos

el alimento de plumajes menores

porque prefieren la rapiña

los restos del pino que cubren los desagües

las hojas peltadas

para tapar los huecos

las caducas de las alcantarillas



graznan con sus voces agudas

huelen

simulan que se arrastran

debajo de los techos

sostienen un lenguaje sórdido

de cables que han sido cortados

algunos ladrillos cubiertos de sucia cal

sobresalen de la casa

de la casa dividida

de la casa dividida en dos

no suenan jamás los teléfonos



adelante

florece la madreselva





43



bolsas de basura sin selección

la mano entera se sumerge

macilenta en un destino des-atinado

capas y capas de cartón y papel

acurrucan las señales

el sucio desánimo

sucia la ética del hombre sin futuro

que oculta la ciudad oculta

los colores se entrevelan

en la paleta como mezcla ambigua

confluyen en el negro que brota

transversal desde el techo

del techo infinito

y es todo tan frágil

piensa la intemperie

y sólo ella

qué hacer con estos huérfanos

cómo reconstruir su urbana virginidad

hacia dónde desagotar el pantano















45



somos los ciegos

aquellos que agachamos la cabeza fingimos giramos el rostro

novidentes sin bastón

los que debemos ser conducidos

demandantes de un hombro donde apoyarse

y una infinita paciencia que

nos enseñe a palpar



los que no vemos por voluntad propia somos

aquellos que tapiamos el acceso

a lo infrahumano a lo que nos diferencia

a la naturaleza de las naranjas ácidas

a la ambivalente propiedad del tacto



los que cerramos el círculo con lo externo

para no escuchar los gritos del coro de niños

los ruidos de tripas de la calle de los cartones

de los vehículos improvisados que trasladan la miseria

las narices tan sucias el chirrido de ese tren



la tosquedad repetida la impudicia

los goznes con herrumbre

las viviendas de chapa de tres pisos

la promiscua vergüenza del tamborilear de los sexos

en Fa sostenido somos



los que negamos la luz indiscutible

y el verdadero aroma

bálsamo expuesto del macho

pestilencias hedor

a tufos de códigos ajenos



los que aprendemos a oler

esencias de ajonjolí de jabón de coco jazmines

primavera anticipada trufas

almendras amargas



sobrevivientes del almíbar

somos















(*) Isabel V. Krisch: nació en Buenos Aires (Argentina), en 1953. Docente, Profesora de Geografía, egresada del Instituto Nacional Superior del Profesorado “Joaquín V. González”. Realizó una especialización hacia las Ciencias Sociales en la Universidad de San Martín. Además es Correctora Literaria, egresada de la Universidad de Belgrano. Asistió a Talleres Literarios desde 1993 y es alumna y colaboradora de la Profesora y escritora Ana Guillot. Editó cuatro libros de poesía: “Cruzar el Lodazal” (1997), “Que se rompa el amarillo” (2000), “Entre la Roca y el Aire” (2005) y “Apenas una línea, roja” (2008). Forma parte de las siguientes antologías: Antología del Taller de la Siesta, Años: 1993, 1994, 1995; Sombreros en venta (1996); 20 Voces Destacadas de la Poesía Argentina Tomo II (1996); Que no vaya a suponerse (1997); La voz viene del pasillo (1999); Mientras limpiamos la jaula (2001) y El Placard (2003). Ha realizado dos biografías: Via Garibaldi 25. Camerano (2006) y De mi tiempo, simples memorias (2008). Una tercera está en proceso de escritura. Condujo “Mejor esos mundos”, un programa de cultura en radio Fénix, de la localidad de Martínez. Sus poemas han sido publicados en numerosas revistas del medio cultural de la zona norte, Buenos Aires, Rosario, Córdoba y en el extranjero, en España, Paraguay y Puerto Rico. Como así también en numerosas páginas web. Recientemente sus trabajos han sido traducidos al catalán, al inglés y al alemán. Para ingresar en su página web, ingresar a: www.isabelkrisch.com.ar . Reside en la localidad de Accasuso, partido de San Isidro, provincia de Buenos Aires.

miércoles 2 de julio de 2008

Poemanía Nº 157 - Amilkar Feria Flores

POEMANÍA



la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

Nº 157/2008





“Cada poeta tiene un recorrido propio

y lo extraordinario es que los recorridos

son infinitos, nunca se terminan…”

Juan Gelman






Poeta invitado: AMILKAR FERIA FLORES (*)





Simulacro



Este poema es el mamut que voy

a matar para ti esta noche.

El sacrificio, verso a verso, con puntas

de palabras, calará más hondo que

cualquier lanza o venablo en la piel

alquilada del extinto paquidermo,

porque lo convencerán de tumbarse patas

arriba hasta que acabe el espectáculo.

Solo entonces, sus colmillos regresarán

al Museo de Historia Natural.






Mala costumbre





Cuando la lluvia dejó de ser fuente de inspiración, buenamente, bebimos del río;

cuando éste no fue suficiente, lo hicimos del mar.

Regresar a los orígenes nos ha sido vetado.



La sed está matando de inspiración.






Capricho italiano



(A la doncella, a Leonardo, al armiño)



–Sostenlo con firmeza. Que no escape.

Repetía el maestro en cada sesión.



Cuando comenzó, durante el frío

invierno en las estribaciones alpinas,

el armiño era blanco glacial.

En el transcurso, la doncella que le

acompaña ha perdido su condición.

En consonancia, el flexible

animalejo que posa entre sus brazos

es ahora castaño.



La tenaz voluntad del genio

ha perpetuado la intención inicial de

aquel blanco enero, mientras se repite,

todavía hoy:



–Sostenlo con firmeza. Que no escape.








El todo y las partes







Lejos ya del laboratorio



no

cae

suave

y

oscilante.



La pluma,

contracorriente,

debe afrontar los rigores

de rachas huracanadas

mientras se sueña ave.



Cerca ya del suelo,

en su delirio,

sospecha que pierde una pluma.



Varios milímetros a la redonda,

el estruendo sacude al mundo.






Solsticio (invierno)




Caen las primeras bombas invernales

sobre mezquitas y minaretes.

La cruda estación unipolar

hace feos vaticinios al Sur de la opulencia.



Desplomando techumbres,

que no dan tiempo a cobijar

entre un invierno y el siguiente,

los impactos cierran filas.



El emblema de la Organización

Meteorológica

Internacional,

ha perdido todas sus hojas de laurel.








Desacuerdo



Una cuerda muy tensa

puede resultar tan sensible

que cimbraría largo rato

sobre el ombligo de la guitarra

después de ser tocada.



Las hay tan burdas

que apenas se conmueven

con el pendulante estertor

del condenado.








Muy quedo




La nariz por sobre el agua.

Como un cangrejo,

los ojos se me mueven a intervalos.



La bajamar

me despliega a hurtadillas por la costa;

una rama

piedra

artrópodo,

alga soy

movido por los regulares ritmos del oleaje.



Sube,

el agua sube muy rápido en pleamar,

tapando un metro de vida.

Litoral

que se recoge en minúsculas partes.

Un erizo punza la turbia

revoltura que carga nuevos

sedimentos.



Me quedo quieto,

con los ojos cubiertos de arena.



Rezagadas burbujas escapan de mis fosas.



Es normal que los peces confundan

mi barba con el limo

undivagante.






Contranatura



Por un segundo la serpiente se suelta la cola.



Súbitamente,

las aspas del molino giran en sentido contrario,

el grano trillado regresa a las mieses cegadas,

a las doradas espigas agostadas bajo el sol, al

verde oleaje a punto de madurar, a las últimas

nevadas sobre el campo.

En lo alto, la cigüeña se traga sus huevos por

el caño bajo la cola, desmantela el nido

rama a rama, vuela marcha atrás hacia el

pasado verano del otro lado del mundo.



Contrariados,

los carámbanos crecen en el alero de abajo

hacia arriba.





Equinoccio (primavera)



Como un trapecista borracho, la rana se descuelga desde su escondrijo invernal hasta una rama. La primavera se arrima. La rana lo ignora. Pero su lomo pegajoso, presagia los gruesos goterones que le servirán de aplausos.




Equivalencia



Tengo imaginación suficiente para sospechar que el universo es tridimensional y curvo como la cintura de Asunción. l. q. q. d.







(*) Amilkar Feria Flores: nació en la ciudad de La Habana (Cuba) en 1967. Licenciado en Educación Artística por el Instituto Superior Pedagógico Enrique José varona (La Habana-1991). Diplomado en Antropología Cultural por la Fundación Fernando Ortiz (La Habana – 2004). Autor de numerosos artículos periodísticos sobre temas culturales, relacionados con el quehacer de los intelectuales cubanos en diversas aristas creadoras. En marzo de 2007 obtuvo el premio Pinos Nuevos de Poesía del Instituto Cubano del Libro. Su obra poética aparece en disímiles antologías del género en lengua española, tales como las páginas virtuales: Isla negra, del Palenque y Para, y otros medios digitales e impresos de circulación nacional. “Antología Poética” de la Casa de la Poesía de La Habana, es la más reciente publicación colectiva que acoge sus textos. Paralelamente, ha realizado actividades profesionales vinculadas a las artes plásticas, desempeñándose como ilustrador de prensa y literario en diversas publicaciones nacionales de alcance internacional como: Cuba Internacional, Bohemia, Alma Mater, etc. Más de treinta exposiciones colectivas y personales, en Cuba y el extranjero, forman parte de su currículo en este terreno. La presente selección de textos poéticos ha sido tomada de “Las Dulces Horas” (Premio Pinos Nuevos de Poesía 2007).

lunes 30 de junio de 2008

Poemania Nº 156 - Liliana Celiz

POEMANÍA



la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

Nº 156/2008



Todo poeta necesita un lugar

donde expresar las palabras

que le dicta el diccionario

del alma..."

Roberto Vecchiarelli






Poeta invitada: LILIANA CELIZ (*)





"A LOS QUE FUERON PAJAROS"



…Imagen clandestina del pasado
( las torres no caían ni abarcaban )
cómo seguir sus pasos / cadáveres al mar
o los aviones / la peste era corriente como peste
la sed es mucha y a través palabra
quietud de la palabra cosa
o todo lo frontal el pensamiento
morir como la esquela en esos sitios
inmigración del joven que es veloz y cae
la forma habida en el sujeto
carne que niega carne y se establece en el sonido
profundidad de la madera rota como charcos
secuestro fue secuestro / monte de grasa cruda de los cuerpos
volver a ver la luz cuando se apague
cargas de barro o chicle.



***




…huesos plegados de por sí hacia el centro
arcos que al desollar resisten la caída o movimiento
( tiempos que no bastaron para verte )
color que al inflamar color se vuelve hacia el principio
olor de sangre coagulada como forma
vientre fugaz el vientre como estrato del pasado
madera o cruz o espacio material de la mirada.




***



…canales como lacra o como fosa
ahora que la voz se cuelga del rincón y muere
imitación afuera de otro espacio
lo cálido se escapa en vías convergentes
ir a morir al diente de quien no hace bulla
los huesos demacrados en función del o que ríe
abultamiento del neón en las escalas de presencia
un repetir el nombre por si acaso
desnudos y sin ver la vuelta.



***




pasaje a donde se es o remoción de los sentidos
( el cuervo capaba a nuestros hombres )
pigmentación marrón como reflejo en los espejos
todas las manos pierden su razón de vida
atrás el campo cae en el olvido ( la casa se remonta a solas )
testear el hambre como punta de ese iceberg.




***




…en un plano horizontal la luz se niebla
refleja desviación entre estos ríos
los árboles jaspearon su contorno
silueta fermentada en la bahía
( lo rojo de la sangre es verde )
coloración de más en lo sagrado
ritos de sacrificio últimamente.




***




quemaba el sol y la mañana es jubilosa
( emanaciones propias del tormento )
amortiguar la ese en grito funerario de caída /
quemó pronto sus alas /
playas vacías para verlo /
en combustión caía.




***




…restos de lo caído entre los árboles
ojos que miran más allá en los albores de infinito
¿ haber caído cuándo ? / cambiar la voz y someter
las cosas en el pasado ¿ haber caído cuándo ?
de lo ancestral el eje fue quebrado.



***




…islotes de cortar la sed nocturna en la fiereza
hilos delgados de palabras muertas / de la mirada
puesta en plexo al infinito / ahora que la voz espera /
comarca de pastores sin un perro.




***




el hambre bordeaba la sequía
…visiones secundarias de las cosas
( la calle daba a un pliegue de existencia )
cuerpo blandido en arma como campo en la vigilia
forestación de alguna zona del discurso.





(*) Liliana Celiz: poeta argentina. Entre sus libros publicados, podemos mencionar “Del traje de Eva y su manzana” (Ediciones Último Reino, 1997, editado con el apoyo del Fondo Nacional de las Artes); “¿De dónde vienes de mirar tus ojos padre?” (Ediciones del Dock, 2000); “Desembocadura” (Libros de Tierra firme, 1990; compilación de poemas junto a los poetas Gustavo Baz, Gabriel Rizzola, Carlos González y Chantal Damon) y “O la elevación de vos o pensamiento” (Ediciones del Dock, 2007). Publicó sus obras en diversas revistas y antologías, recibió varios premios por su producción lírica y coordinó talleres literarios. Tiene muchos libros inéditos. Para indagar más sobre su poesía, se puede ingresar en su página web: www.poesiaceliz.com.Para comunicarse con la autora: lilianamariaceliz@yahoo.com.ar

Poemania Nº 155 - Edmundo García Caffarena

POEMANÍA

la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

Nº 155/ 2008






“La poesía es un pan crujiente…”

Nilda Salgueiro






Poeta invitado: EDMUNDO CARGÍA CAFFARENA (*)






EL RÍO ENSIMISMADO

"Il fiume rallentando, illimpidisce"
Danielo Dolci


Dejad que corra el río entre márgenes verdes
sin consuelo y sin pausa
que resbale
sin destino ni tiempo, como un llanto.

Río de azul, de todos olvidado
¡que solo que está el cielo entre araucarias!
¡Y que largo recuerdo su pasaje!

(Su recuerdo y el cielo son una sola nota.
El cielo y su recuerdo, un solo cielo)

El río ensimismado.
Y debajo, muy lejos
-sí recién descendidos-
una manada de corderos
que ya no serán lluvia,
aire.

Río de neomeolvides que hueles a pureza
como un cofre de ropa campesina.

Nada más
Cielo río.
Cielo y río ya azul de tanto olvido.
(¡Cómo estoy solo y lo comprendo!)

Azul y sigiloso
callado de su nombre y su misterio
como un río de mapa.
(El río, ensimismado
con mi enmimismamiento).
Y yo, desnudo, río
-quiero decir, no, cielo-
te abordo simplemente con palabras.

(Amar el cielo y recordarlo.
El cielo es el país de su mirada).

Te abordo con palabras
solamente
como un amante pobre.

Y, puesto que eres cielo,
si yo te amo,
soy cielo.

Entre todas mis penas
¡cómo me duele que te ignoren!

Y que -tal vez- te pierdan
y te pierdas

(Este cielo que es puro
también -también-
porque el amor no es mío)

Y, porque, si te quiero
y eres cielo, soy cielo...

Dejadme que lo quiera
mansamente
con toda mi tristeza.



EL ÁNGEL

“En verdad os digo que sus ángeles
ven de continuo en el cielo la cara de mi Padre”


Como un pequeño dios, pero seguro
de que Dios lo ha sacado de la nada
sólo te exige un corazón más puro
para hacerse presente a tu mirada.
Éste que está sentado aquí, a mi mesa
la brújula contempla de mi suerte.
Este ingrávido ser que tanto pesa
Este ángel humilde de tan fuerte.
Era inútil decir: “era de nieve”
o que “era un ángel de cristal”
El poeta hasta al ángel se le atreve
Y no es extraño que lo nombre mal.

A veces me parece que me espía
como cuando era chico y me escapaba.
Yo, pensando que nadie me quería
Y el ángel, dulce trueno, me miraba.
Viajero y fiel, tendido como un arco
de sol, está en el cielo y va conmigo.
Se queda aquí, pero se irá en mi barco.
(Él va anotando todo lo que digo).
Tan consigue pasar inadvertido
que hasta parece que me lo han robado.
Pero si llega un verso hasta mi oído
es que el ángel camina a mi costado.
Un ángel tan discreto me rodeaba
de luz secreta en este mundo oscuro.
Iba conmigo y nadie lo notaba
como una sombra del color del muro.







LA LUZ



Escribo sin pensar. Adivinando.
“El recuerdo es un tren que nunca llega.
La noche, un mar, de pie sobre sus costas.
Y el verso, esta calandria balbuciente”.

El ángel que me mira en este instante
tiene un gesto de amor tan transparente
que el aire se ha incendiado en su contorno.






POR SI LA ROSA NO ABRE


Cuando pido una rosa, y es la rosa
cima glacial de mi oración prolija
porque me aleja un cielo de otra cosa,
por otra flor no es fácil que transija.
El arcángel de lata que se posa
sobre el techo en que el alma se cobija,
puede variar su orientación gozosa
y buscar otro viento que lo rija.
Si la rosa no viene. Si la rosa
falta a la cita que mi angustia fija,
y si sólo la espina cautelosa
logra otra rosa, por la sangre, mi hija.
Si la rosa me mata y crucifica.
Si todo mi color pide la rosa.






TEATRO VOCACIONAL


Ensayemos la muerte. Pero el gesto
no lo puede dictarla cobardía.
Aunque siga en cartel, la vida es esto:
tenemos que morirnos cada día.

Ensayo la sonrisa más distante,
la del que intenta adivinar el cielo.
Y saco un blanco lienzo, y al instante
se me hielan el brazo y el pañuelo.

Sólo silencio, de mi espeso copo
quisiera hilar para mi pensamiento.
Alguien que está en continuo movimiento
socava mis cimientos como un topo.

Las cosechas de un hombre son su exceso.
Se siembra bien y se recoge asombro.
Y se nota, al final, que falta el peso
de una viga cargada sobre el hombro.

Me reservé lugar: viajé parado.
Quise decir adiós y ya he partido.
En la estación en la que nadie ha estado
queda un resto de humo y un silbido.

Así será, por mucho que trabajes,
nunca se vuelve a repetir la vida.
Era un ensayo general con trajes
que fue también función de despedida.




FE


Hay un ciego, mendigo
sentado bajo el árbol total de tu ternura.
Dicen que entre sus ramas
pasan cielos azules
cada vez más profundos y más puros
y que en la noche tiemblan
como hogueras lejanas, las estrellas
(Tú dices que en la noche
de tu alma hay un pájaro).
Y yo creo en los hondos, hondos
azules cielos.
¡Qué rápidos que pasan!
(Pero traen la dicha).
Por entre su ramaje
gotean esa miel de que los creo.
Como creo en las voces que incendias cada noche
(En la que un solo pájaro
guarda toda tu vida).
En tu vida hay un pájaro.
Porque soy un mendigo
ciego y feliz.
Y están lloviendo sobre mí todas las hojas
de las ramas de tu árbol de ternura.





(*) Edmundo García Caffarena: Nació en San Nicolás (provincia de Buenos Aires, Argentina), en 1913. Sacerdote y poeta. Participó, con su obra, en diversas antologías, entre ellas “Primera antología de la poesía nicoleña"(FESN, 1986). Publicó los libros “Romance del buen amigo” (1936, dos ediciones); “La semana y su sombra” (1941); "Mundo del accidente -Ensayo sobre Estética-" (Premio mensual al mejor trabajo por el Catholic Readers Internacional de Londres, 1949); "Los cuadernos de Artur Da Cunha" (1952); "Cuarta dimensión" (ensayos, 1960); "Idiolecto de Leopoldo Marechal y otros ensayos sobre su obra" (1965); “Todo el trébol” (Primer premio -región litoral y centro de la República- de la Secretaría de Cultura de la Nación; Editorial Guadalue, 1974); "Teología de la cultura" (1980); "El río ensimismado" (Ediciones Fundación Mater Dei, 1991) y "Clara noche más que la alborada". Falleció en la ciudad de Rosario (provincia de Santa Fe, Argentina) en el año 2000.

Poemania Nº 154 - Luzmaría Jiménez Faro

POEMANÍA

la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

Nº 154/ 2008





“...¿Qué es entonces la poesía sino una fanática

consigna, una tensión entre los muertos y las profecías?”

Mario Trejo






Poeta invitada: LUZMARÍA JIMÉNEZ FARO (*)






ÁNGELES SIN ALAS





Hay pensamiento locos que habitan la memoria,

y ausente de memoria un viejo tiempo loco.

Hay amores que vuelven a la memoria rotos,

y un tiempo de memoria tenaz y duradero.

Lo inmediato se pierde, se archiva en la memoria.

Tras la memoria vive aquello que se olvida,

y malgastan algunos sus memorias de humo,

y hay usura en memorias que las hacen de oro.

Nombres en la memoria quedan desdibujados,

y un solo nombre puede cubrir una memoria.

Fugaz, como una rosa, la memoria sucumbe,

y es sólo la memoria la que nos sobrevive..

Imágenes lúminicas se encienden, se agigantan,

sobre la fértil greba de un predio de memorias.

Y en la memoria crece un campo de exterminio

por cada humano error, por cada desengaño.

Memoria en la palabra es el verso que escribo.

Y escribo sobre el agua que inunda la memoria

en este río-vida que nos lleva al olvido.

Tras las memoria muertas hay ángeles sin alas

que jamás lograrán su asunción a los cielos.





(De “Amados ángeles”)







MAREMOTO EN EL INDICO





(La ira del tsunami acabó con la vida

de más de 200.000 personas. Diciembre 2004)



Ese dios manso y tendido

dueño y señor de todos los azules

en su basta humedad tan opulento.

Ese dios

generador de vida y de riqueza,

conversador de vientos y de lunas,

espejo de los vuelos.

Ese dios

responsable de mitos y leyendas,

centauro de marinos,

cómplice de poetas,

amigo iluminado de pintores.

Ese dios

de horizonte infinito,

soñador y soñado murmurador de salmos.

Ese dios, bueno y terrible,

desató su pasión de asesino

y con dedos de espuma

preparó el barro, el lodo, el légamo

anegando la tierra y su hermosura.

Sin piedad cegó ojos, hinchó vientres,

partió huesos, desdibujó facciones,

y los muertos en retables terribles exhibían

su cárdena sorpresa.

Bajo su gema acuática de plomo

ese trozo de mundo fue una fosa común

para el gran caos,

un fatasmal arcano de vitrales.

Después

el gran señor de todos los azules,

quedó manso y tendido

en su vasta humedad tan opulento.



(De “Mujer sin alcuza”)







EN UN SALÓN DE LA HABANA





Hay mujeres que empapadas en ron

hacen memoria de las cosas perdidas.

La lumbre de sus cuerpos,

el tibio don donde la fruta canta

y se desborda el júbilo,

es un manjar del trópico

para bocas de ortiga.

Mujeres dulces de trago desmedido.

Mujeres de voz clara y de resaca.

Color mulato de música habitado

y caderas ciñéndose al sonido.

Vosotras,

puro habano: humo que exhala

la Caridad del Cobre

os extregaís a Yemayá Olokun

para que nunca os falte

el pan de cada día.

Vosotras,

luz del Caribe, flor de la guayaba,

jineteras de luna sin pecado.

Aquí dejo memoria de vosotras.





(De “Mujer sin alcuza”)





(*) Luzmaría Jiménez Faro: Nació en Madrid (España). Es Directora de Ediciones Torremozas, y Presidenta de la Fundación Gloria Fuertes. Tiene publicados los siguientes libros. En poesía: "Por un calido sendero" (1978), "Cuarto de estar" (1980), "Sé que vivo" (1984), "Letanía doméstica para mujeres enamoradas" (1986), "Bolero" (1993), "Amados ángeles" (1997), con traduciones y ediciones en italiano e inglés, "Mujer sin alcuza" (2005). Como antóloga y ensayista: "Carolina Coronado, apunte biográfico y antología" en colaboración con Antonio Porpetta (1983), "Panorama antológico de poetisas españolas, siglos XV a XX" (1987), "Ernestina de Champorcín, antología poética" (1988), Premio Euskadi de Literatura en Castellano 1989, "Brevario del deseo, poesía erótica escrita por mujeres" (1989), "Delmira Agustini, manantial de la brasa" (1990), y muchas obras más que se suman al presente. Su página Web es: www.torremozas.com

Poemania Nº 153 - Antonio Porpetta

POEMANÍA

la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

Nº 153/2008




“Damos vueltas y vueltas en el vientre animal,

en el vientre mineral, en el vientre temporal.

Encontrar la salida: el poema.”

Octavio Paz



Poeta invitado: ANTONIO PORPETTA (*)









UN DIA





Un día. Sólo un día. Casi nada.

Un montón ordenado de minutos,

un simple recorrido

por la redonda senda

estelada de números y dudas.

Una pizca en el torrente

voraz del universo.

Una huella en la niebla,

un humo que se marcha,

un vuelo ya olvidado

de aquel insecto mínimo

cuyo nombre jamás preguntaremos.



Y sin embargo, siempre, nuestra vida,

acaba siendo un día, sólo un día,

un día irrepetible ocupando su centro

y una serie de años sin sentido

sirviendo de ropaje a su memoria.

Es aquel claro día

en el que amanecemos al asombro,

porque todo es verdad a nuestro paso,

y sin ira miramos el espejo,

y por primera vez nos descubrimos

como queremos ser:

indemnes,

plenos,

limpios,

libres,

nuestros.





TU MAÑANA





Ahí tienes tu mañana,

esa turbia mañana que agoniza

entre el llanto de amor del unicornio

y la lluvia senil de la arboleda.

Ha nacido vencida,

prisionera de oscuros laberintos,

toda vuelo sin cauce, toda olvido,

a su extensa grisura encadenada.

Nunca viose mañana tan nocturna,

tan henchida de inútiles augurios,

de imaginarias aves,

de insectos que enloquecen

bajo un cielo pretérito y callado.

Mañana meretriz, torpe mañana

en la ebriedad de un sol encanecido,

mañana pordiosera, vagabunda,

vieja diosa humillada y aburrida,

ungida de tristeza…

Pero mañana tuya,

tan hondamente tuya,

que si tú lo deseas

arderá esplendorosa en tu palabra

acunada de luz.





LOS ÁNGELES DEL MAR





Los ángeles del mar, cuando llega la noche,

arrastran suavemente a los ahogados

hasta playas amigas,

y allí limpian sus cuerpos de algas y medusas

y peinan sus cabellos con esmero

para que no parezcan tan difuntos

y sus madres, al verlos,

no piensen en la muerte.

A veces depositan sobre sus pobres párpados

dos sestercios de plata recogidos

de algún pecio profundo

para borrar el miedo de sus ojos

y que el asombro vuelva a sus pupilas,

o ponen en sus manos caracolas y pétalos

como si fueran niños que dormidos

quedaron en sus juegos.

Finalmente, con leves movimientos,

abanican sus rostros muy despacio

y ahuyentan de sus labios las últimas palabras

dejándoles tan sólo los nombres de mujer…

Casi siempre suplican a los altos querubes

que trasladen sus almas con cuidado,

porque el mar dejó en ellas

salobres arañazos,

golpes de barlovento, heridas abisales,

y en el más largo instante

vieron como sus vidas se alejaban, se hundían,

en el temblor callado de las aguas,

y con sus vidas iba su memoria,

y en su memoria todo cuanto amaron

o pudieron amar,

y su dolor fue grande…

Cumplida su misión, vuelan los ángeles

hacia las blancas ínsulas del sueño,

y los ahogados quedan

solitarios y espléndidos

en sus dorados túmulos de arena,

serenos como dioses,

dignos en su derrota,

esperando que nazca la mañana,

que les cubra la luz,

que jamás les alcance

el frío del olvido.










FUGIT TEMPUS




Si el tiempo quiere huir,

pues su vieja costumbre

es el paso fugaz,

abridle las ventanas,

mostradle los senderos

de la alondra, y buscad algún ángel

que quiera construiros sin demora

un bellísimo puente de plata repujada.

No debéis derramar

ni siquiera una lágrima,

aunque la herida humille

vuestros claros espejos

y todos los relojes

caminen como huérfanos.

No se puede olvidar que estas ausencias

entran dentro del juego:

respetemos

sus reglas venerables.



Pero si el tiempo quiere

reclinar su cabeza en vuestro hombro,

entrecerrar sus párpados de bronce

y doblegar sus vuelos

en la tibieza azul de vuestra casa,

hacedle con ternura

una cuna de luz en la memoria,

una almohada de plumas invisibles

y un tenue camisón

de nanas serenísimas.

Que nada le interrumpa:

hay que hacer de su sueño

una hermosa pradera, un rumor de raíces,

un lento manantío.

Vigiladle:

mientras el tiempo duerma

seremos inmortales.





RETRATO EN AMATISTA





Dices muerte, y en tu palabra asoma

la cicatriz, el hielo,

la plenitud solemne de algún muro

que nunca sabrá nadie dónde fue construido,

qué jardines oculta,

qué regiones ardidas aprisiona.

A su conjuro acuden los pájaros más tristes,

se posan en tus manos

y derraman sus cánticos de luna

sobre tu piel que nace cada día.

Siempre

vence lo oscuro:

el grito de la ausencia, con su herida

tan honda y rescatada,

las pequeñas memorias

que el viento disemina como humildes cenizas,

la serpiente del frío

con sus ojos abiertos de carcoma.



Pero la muerte tiene

sus anchas claridades, universos

de ámbar, playas inagotables

de arenas como estrellas

donde el sol es más justo

y el mar lleva en sus alas un perfume

de inaccesibles rosas

que imanta y enamora.

¡Ah, su limpio lenguaje,

su mirada de madre

cuando entorna la vida entre sus brazos,

su sonrisa

tan pura y duradera!

Todo en ella es silencio,

prudente caminar entre los árboles,

pradera, junco, sueño,

cauce, vuelo de abejas,

lentísima esperanza.

Triunfa

desde todas las sombras,

pero guarda sus cálidos secretos

en la hermosa amatista de sus labios.



¿Y después? ¿Y después?

La duda es una música

que lame nuestras médulas

con sus garfios de sangre:

Quizás sólo la noche.

Quizás un ancho río

de orillas serenísimas.

Quizás una dolida, inmóvil carcajada.













DONDE LAS MANOS DE LA AMADA, CON SU DESTREZA,

PROTAGONIZAN UNA HERMOSA AVENTURA





Hablan, cantan, respiran,

amanecen.



Vuelan, indagan, dudan,

se cobijan.



Averiguan, descubren,

se apresuran.



Amurallan, acechan,

se confían.



Avanzan, acometen,

se detienen.



Disimulan, conspiran,

se deslizan.



Prosiguen, se demoran,

permanecen.



Acosan, se apoderan,

domestican.



Dilapidan, incendian,

se enardecen.



Ya persiguen,

ya insisten,

ya arrecian,

ya se ensañan,

ya rinden,

ya derrocan.

Ya vendimian.

Ya desisten,

renuncian,

se someten.

Ya proclaman la noche y se serenan.

Ya conducen,

invitan,

acompañan.









TEORÍA DEL TIEMPO





Ese polen oscuro que implacable

va cubriendo de injurias nuestra frente,

esa hiedra taimada que incesante

va sembrando distancia en nuestros ojos,

esa lluvia de sombra que insensible

va inundando de lodo nuestra sangre,

ese hielo, esa herrumbre, ese derribo,

son las garras del tiempo trabajando

despacio.

Nadie ve

su figura felina y transparente,

ni se escucha el temblor de sus pisadas,

su respiro lentísimo

poderoso y oculto entre los días.

Pero existe, y acecha, y torvamente

va arañando las horas,

siempre abiertas las fauces

para su larga y honda mordedura.

A veces lame nuestras pobres manos

candoroso y alegre como un río,

y anilla nuestros dedos

de hermosas caracolas.

Jubilosos

acogemos al tierno arrepentido

de su lealtad seguros. Pero pronto

vemos que se saliva se convierte

en un musgo de llanto

y que en los dedos sólo

nos crece la tristeza.

Nada queda detrás de sus crepúsculos,

nada escapa a su nieve.

Impasible,

él sigue su camino

al trote lento de su fiel ceniza:

nunca vuelve la vista ni sonríe

a la vida que canta confiada.

Sabe que en su clepsidra de rencores

siempre el agua abrirá secretos cauces,

y vigila en la orilla, quedamente,

con la calma tenaz del invencible.





(*) Antonio Porpetta: nació en Elda (Alicante, España) en 1936. Es Licenciado en Derecho y Doctor en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Miembro Correspondiente de las Academias Norteamericana (Nueva York) y Guatemalteca de la Lengua Española. Su primer libro data de 1978. Desde entonces ha publicado una extensa obra que abarca, hasta la fecha, treinta y nueve títulos, entre libros de poesía, de ensayo y de narrativa, antologías, libros traducidos, y obras en soportes magnéticos. “Adagio mediterráneo”, “Los sigilos violados”, “Meditación de los asombros”, “El clavicordio ante el espejo”, “Década del insomnio”, “Penúltima intemperie”, “Silva de extravagancias” y “La mirada intramuros” son algunos de sus poemarios más difundidos. Parte de su poesía ha sido traducida y publicada en formato de libro a los idiomas: alemán, inglés, ruso, serbio, rumano, valenciano, italiano, portugués, francés y árabe, y una de sus antologías poéticas más extensas fue editada en sistema Braille por la Organización Nacional de Ciegos de España. Tesis y estudios amplios sobre su obra han sido publicados en España, Rumania y Estados Unidos. Antonio Porpetta ha recibido prestigiosos galardones, entre ellos los premios: “Fastenrath” (de la Real Academia Española), “Gules”, “Hilly Mendelsohnn”, “José Hierro”, y “Ciudad de Valencia”, de poesía y de ensayo, junto a los de la “Crítica Literaria Valenciana”, de ensayo y de poesía. Desde 1984 gran parte de su actividad pública ha venido desarrollándose fuera de España, con frecuente presencia en universidades y centros culturales de muy diversos países como conferenciante, lector de poesía y director de seminarios de iniciación poética. En este aspecto, ha recibido destacadas distinciones, entre ellas la “Llave de Oro de la Ciudad de Smederevo (Serbia)”, por la difusión de su obra en aquel país; una Proclama de Honor de la Presidencia del Condado de Manhattan, por sus actividades académico-literarias ante las comunidades hispanas de Nueva York (Teachers College, Columbia University); y en 2005, también en Nueva York, la “Orden de Don Quijote” (Lehman College, City University of New York), por su intensa labor hispanista en instituciones académicas de los Estados Unidos. Sus experiencias en el campo internacional vienen recogidas en un libro de reciente aparición (abril/2008) con el título de “Memorias de un poeta errante”.

Poemania Nº 152 - Fernando Rendón

POEMANÍA
la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

Nº 152/2008




“El poeta es siempre –por el extraño

don de la inspiración- tan sólo un

médium para otros propósitos más

altos y misteriosos...”

José María Castiñeira de Dios




Poeta invitado: FERNANDO RENDÓN (*)




Canción ártica





Sueño que habito una región glaciar, donde mora un pueblo semidesnudo.



Aprendo a caminar, tanteando paredes heladas, sobre un frágil mar de pequeños témpanos, que eternamente se mueven.



Si me detengo, se hunde el hielo bajo mis pies, y debo entonces desplazarme sin parar.



Es en la fugacidad de cada paso donde puedo descubrir la duración.



De repente, pasa una mujer en su trineo de azul, repleto de niños. Y canta.







***







A continuación





No hay ningún bien duradero.

El sol de un día es la sola tempestad de granizo del siguiente.



Abrazas a tu amor, como un asunto de vida o muerte.

Un tiempo después ya no soportas su abrazo.



Las cosas son. Las cosas ya no son.



Las sensaciones cambian sin cesar, hasta que se desvanecen.

Nada te basta. Todo te sobra.



El hambre no termina. Tu sed es insaciable.

No da tregua la existencia.



Busca otro amor, otro país, otro tiempo.

Nutre vanamente hasta el hartazgo tu búsqueda.



Ya vendrá otro sueño a desalojarte de ti mismo

Y a ser, él mismo, inútil, a continuación.





***



Duermevela



A medida que moría,

me hacía humo.





Sueño que estoy soñando

tú estás en mi sueño con tus ojos llenos de amor

nos soñamos en un sueño en que no podemos tocarnos

este sueño es persistente y denso y lo envuelve todo

este sueño es como el mar

sueño que estamos abrazados al mar y que decimos disparates

este sueño tiene extrañas propiedades

puede estirarse y recogerse y no debe terminar

de los soñadores depende que sueñen los muchos que no sueñan

sólo puede uno despertar y amar en un día abierto sin dejar de soñar

vivir contra la muerte y luchar en duermevela

atrayendo como un imán al tiempo que vendrá

en mi sueño la serena no existencia es más real

es preciso qué fortalecer este sueño

un sueño frágil no merece soñarse ni que le dediquemos nuestro tiempo

es preciso que nos desvelemos muchas noches soñando

mejor un sueño sin orillas en que el mundo cambia y se libera

cada segundo una oleada del sueño que derriba a la realidad y derriba a la muerte

y nos vemos a nosotros mismos de nuevo viviendo por primera vez



----



El viaje está en la atmósfera





“El poeta escribe todo de un solo aliento”





El tiempo es breve, la lucha eterna.

Los siglos se resumen en un latido.

Debaten los antepasados únicos de todos:

y no hay un acuerdo secreto todavía en la sangre.

Cada hora es para la decisión.

El instante, para develar.

El relámpago abriga la dulce intemperie.

Despertamos: el sueño flota en su elemento.

En olor de multitud, también somos del viento; como el agua, del sueño.

El viaje está en la atmósfera.





***




En flotación




I





Cuándo emprendimos la cruenta marcha desde el Apocalipsis de Sombra de Hombre, entre los alarido de los guerreros, bajo un cielo pánico que hirió de muerte todas las esperanzas y deseos.



Cuándo renunciamos a nosotros para echar nuestra suerte a espaldas del hermano, huyendo a las márgenes del delirio donde las ciudades del infierno ya no se avistan.



Cuándo supimos que las puertas de la primavera se abrirían y no se abrirían a nosotros solos, que echaríamos sin falta de menos a Sombra de Hombre, a quien amábamos desde el principio, cuando no había muerte en las florecidas praderas y los cenagales no habían surgido aún de la mente humana.



De nuevo entonces volver, deshacer en el corazón el nudo de nuestro dulce país herido, la nada de nuestro perdido sueño de una vida compartida en flotación.





II


Las alegres sombras de las guacamayas, refugiadas en las sombras de las copas de los árboles, parlotean sobre la algarabía de las sombras de los simios. La sombra de las frondas danza sobre la sombra del jaguar. Un sol violento es el refugio único de la salamandra. Sombras de nubes lentas sobre sombras agazapadas, sombras que acechan sobre sombras que temen. Una sombra de hombre elude la sombra de otro hombre.



El mar de sombras del hombre que llega se abate sobre la sombra del hombre que fue. Ulula el siempre insomne, el asombrado. Es noche sobre el riachuelo de luz, que desemboca en la pupila de sombra del hombre, adhiriendo la sombra a la claridad.




III



¿De qué sirve al hombre su sombra en el desierto? La sombra de un árbol pesa más que la sombra de un hombre. En el desierto, la sombra de los insolados sabe que el paraíso es una sombra verdadera.


IV



“Las piedras gritarán”.





Piedra, talismán que elegía a los príncipes, hueso de la presencia y el principio, reconozco tu espíritu sagrado.



Nuestros antepasados cavaron en la piedra de los encantamientos, entraron en la casa de piedra de los conjuros, donde la vida invisible habla.



Prehistórico reloj de luz, la sombra da vuelta a la piedra, que escucha los latidos del corazón del hombre, anegado de sombra.



La lira de Anfión alzó las piedras flotantes de Tebas. Voces brotadas de la piedra recorren el laberinto del oído.



Descendido de la piedra del sol y anegado de sombra, el hombre ya no escucha a la piedra, que canta.



V



Lapidarios revelan secretas transformaciones de los sólidos, nuevas emanaciones de la pulsión del alba, desde el corazón de la piedra que el rayo habitara un día, antes que un agua sin orillas emergiese bajo la luz flotante, fraguando un entretejido de flores y animales, para hacer una patria del bosque.




Delfos



Habito una zona de rayos y de revelaciones. El oráculo aún habla. Yo por mi parte no lo escucho. No sigo sus admoniciones.



Me negué a ser iniciado. No repetí jamás en voz alta aquello que escuché de la boca de la tormenta. Luché contra el ángel. Porque ellas encadenaron al espíritu humano al abismo, desdeñé las religiones. Por las asoladoras matanzas que derribaron sin tregua la desnuda certeza en la vida, me puse en guardia contra la naturaleza de los estados. Porque vi caer a miles, supe que triunfaba provisoriamente el pacto del desamor humano.



Sin duda es el tiempo del fin, se pregona, algo tan formidable como su surgimiento: el hundimiento de los continentes.



Sufro la presión de las tinieblas forjadas por la imaginación humana en el rapto de una edad ya sin cielo. Sé ya que seré invisible. Y aunque hace poco un rayo descargó su ira de raíces blancas, poblando mi cabaña de troncos de densas energías, yo no cejaré en desoír al oráculo, pues aún amaré a los hombres que sufren y a los pueblos que resisten, oiré las dulces voces de las piedras y los árboles que nos llaman al retorno, el lenguaje secreto de los pájaros del primer día para quienes los estados y los dioses son sordos ya hace siglos.


***



Inesperado siglo XXI



El bosque no derrotado se repuebla asegurando firmemente la llegada del rocío. El mítico girasol ve ascender un sol revolucionario cada mañana desde el subsuelo del universo para derribar la áspera noche. Una visión alimenta la intrincada memoria de las espigas de un verde nunca observado.



Se cierra un ciclo inimaginable en la raíz legendaria de esta historia: la reiterada escena de la terrífica muerte, familiar a las víctimas de una guerra obstinada, cederá el paso al estallido de un súbito océano de fraternidad entre los innumerables desconocidos, apenas presentidos.



Al imperio lo habita apenas su jadeo agónico. Cae el telón de un guiñol sanguinolento. La belleza está en la cita crucial y mira a los ojos de la muerte. Sólo ella detiene su mano homicida, los pueblos están extenuados de no saberse libres.



El espíritu de los antepasados confía en nuestra generación aglutinante. Nosotros somos su síntesis soñada. Ellos están entre nosotros, en los campos donde se lucha para no ser más esclavos de las plantaciones, en las gradas donde la conciencia se trasciende a si misma, en la estrada donde dulces muchachas alimentan a quienes luchan tras las barricadas. Y es la poesía nuestra estrella polar.



***


Más fuertes que la muerte



Hay una tierra –roja-

Que nosotros no vemos

No escuchamos

No percibimos todavía



Más nuestra y material

Que tus latidos y respiraciones



Hay una tierra –libre-

Más hermosa que aquella

Que anegó de dulzura

La mirada de Cristóbal Colón

Cuando vio por vez primera a América



Más honda que Guananí

Esta tierra está llegando a nosotros



Hay una tierra desconocida

Bajo nuestros pies

Que quiere sepultarnos

Si no la comprendemos



Si esta tierra tan cierta

Fuera nuestro cuerpo

Sería entonces el sueño

De la revolución más humana

En que siendo unos con ella

Seríamos más fuertes



¡Que la muerte!



***



Arte poética



I



Mis poemas no se nutrirán de la literatura más que del bosque.

Los personajes de mis poemas no beberán ajenjo más que agua de su nacimiento,
Las raíces de mis poemas serán las raíces de los árboles.



Los protagonistas de mis poemas no serán malditos

o condenados aquí abajo, como los poetas franceses

o como sus rezagados émulos casi un siglo y medio después.



No se suicidarán como los románticos alemanes por un amor perdido

o a la manera de Mayakovski, sitiado por funcionario temerosos de la poesía.



Los personajes de mis poemas serán resistentes,

y sus contenidas lágrimas por los muertos que la realidad asesina

a sangre fría, ante la satisfecha complicidad de millones,

los purificarán en medio de la brutal contienda.





II



Mis poemas no cantarán a la luna ni a la cruel musa.

Era el mal amor el que erosionaba a todos.

Aquellos que habitarán mis poemas

no perderán la razón, aunque estén llenos de locura.

Ellos serán guerreros de corazón inexorable,

con armadura solar, para ajusticiar a la vista de todos

a la tropa innumerable de la inquisición de tinieblas.



Mis poemas no serán marginales,

Ni tampoco habrá en ellos una herida para exhibir.

Ellos no exultarán odio ni rezumarán melancolía.

Y serán como la sonriente serenidad de la mañana

que llega para embriagar e incitarnos a atravesar la puerta

entre la no existencia y la existencia,

pues es la muerte la que gobierna al mundo.



Pero mis poemas no serán metafísicos

ni estarán tocados de ninguna religión pútrida

de las que tienen a millones de almas cautivas

y de rodillas, frente a la mirada de una estatua de piedra,

o ante un oficiante andrógino con corazón de yeso.





III



En mis poemas ¡olvidadas energías del origen!

se sumergirán meteoros en la atmósfera

llevando un dulce sonido lacustre a los oídos.



Se inyectará el alfabeto primordial en los tendones,

y el oro del sueño circunnavegará la sangre.



Por una escala antigua ascenderemos desde el Talón de Aquiles

-donde yacen abandonados los cadáveres de todos los siglos-

hacia la parte de atrás de la cabeza de la gran humanidad.



Y en la lengua secreta de los poetas

una voz emergerá potente desde sus adentros para llamarnos

-en la boca de todos, en los oídos de todos-

y nos alzaremos desde el principio de los siglos

hasta el porvenir de la estatura de la especie

con la radiante cabellera anegada de rocío

en el esplendor de la rebelión definitiva.




***



No existe un poema



No existe un poema

No hay una música que te llame a ti

Que te alcance a ti

No hay una melodía que haga viajar a tu espíritu



No existe un poema

No hay una música que te nutre a ti

Que te toque a ti

No alcanzaron las canciones para ti

Ninguna canción arcaica te abrazó a ti

Mi amor pobre de canciones de amor

No te correspondió ninguna herencia

Los dioses no te arrojaron llamaradas de flores

No hicieron descender sobre ti todo el rojo oro del universo

El oro de la música legendaria

Todo el embriagador son de las hojas al viento

Configurando el universo de seres que te abrazan

En el entretejido de todos los tiempos



Mi amor sin canciones


(*) Fernando Rendón: nació en Medellín (Colombia) en 1951. Es poeta, editor y periodista. Trabajó como periodista en los diarios El Correo, El Diario y en el semanario de oposición Voz. Cofundador de la revista de poesía Clave de Sol en 1972. Fundador de las revistas de poesía Sol de Movimiento (1987) e Imago (1988). Fundador y director de la revista latinoamericana de poesía Prometeo desde 1982, que ha editado 78 números a la fecha. Es fundador y director del Festival Internacional de Poesía de Medellín, que ha realizado diecisiete ediciones desde 1991, en el que han tomado parte ya 810 poetas de 143 naciones, a través de más de 900 lecturas de poemas, en 35 ciudades colombianas. Ha publicado los libros de poemas: “Contrahistoria” (1986); “Bajo otros soles” (1989); “Canción en los campos de Marte” (1992); “Los motivos del salmón” (1998) y “La cuestión radiante” (2006), publicado en Valencia, Venezuela. En 2008 será editada una antología de sus poemas en Francia. Ha dirigido y realizado numerosos documentales en formato DV Cam, que configura un seriado para TV nombrado Tiempo de Poesía, y a la vez representa la materialización de la primera antología audiovisual de los poetas que han tomado parte en el Festival Internacional de Poesía de Medellín desde sus inicios: La piedra florece, El cuerpo es el pueblo, Contra la muerte, Como una llama asida entre las manos, Canción del siglo XXI, Voces del desierto, Poemas africanos, Como si despuntara el día, Poetas de Oceanía, Como antiguos recién llegados, Cartas de navegación, Poética del retorno, Canto de lo negado y La muerte no tendrá señorío, que han sido profusamente difundidos canales de la televisión venezolana y en Telemedellín. Recientemente dirigió la edición del documental Partir al alba, sobre la presencia del Nobel Wole Soyinka en el XV Festival Internacional de Poesía de Medellín. En octubre de 2006 recibió la orden Juan del Corral, del Concejo de Medellín, en la categoría oro. En el mismo mes fue jurado del Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró, de Panamá, en el género de poesía. En noviembre de 2006 grabó una serie de poemas para Lyrikline en Berlín y celebró lecturas de poemas en la Sala Mayor de la Orquesta Filarmónica de Berlín; en el teatro de La Zubia, Granada (España); en la Universidad de la Sorbona (Francia), invitado por el PEN Club de Francia; y en el Instituto Cervantes de Estocolmo, Suecia. En su condición de director del Festival Internacional de Poesía de Medellín, que dirige desde su fundación en 1991, recibió el 8 de diciembre de 2006 en el Parlamento de Suecia, en Estocolmo el Premio Nobel Alternativo, otorgado por la fundación sueca Right Livelihood Award.

martes 29 de abril de 2008

Poemania Nº 151 - Ketty Alejandrina Lis

POEMANÍA

la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

Nº 151/2008



“En el todo, el poema. La totalidad de lo

inconcebible para tornar más claro lo concebible.”

Rubén Vela




Poeta invitada: KETTY ALEJANDRINA LIS (*)





—Soy testimonio vivo de lo no vivido— me decía
mientras mutilaba un tronco solitario y seco
como si en la acción hubiese alguna rebelión original.
El giro fue arrogante
un peligroso impulso
y en verdad no sé si la experiencia vale.
De todos modos
se internó en los pliegues de su sector no nato
y dibujó la realidad con el color del ego

—Veinte años tenía
tersa piel
pelo
uñas largas
sin siquiera saber quién yo era
sin sentirme parada en ningún lado—

Si me quito de en medio
—me decía—
sólo seré un símbolo del símbolo soñado
una lesión más en este tronco que mutilo
pues en mí no vive nadie
que me importe.





LA CARAVANA

Buscando qué no sé
la oscura caravana
en un momento más me aplastará
lo sé
flotando como si tuviese alas.
Los libros del estante en su conjunto hablan
o eso me parece y dicen
no mires para atrás la profecía lo ha prohibido
no mires adelante porque todas las sibilas se asemejan
y conocen
y abusan
del encanto de los cantos de sirena.
No mires hacia el piso del vacío porque hay niebla
y en medio de la niebla se alza un brazo desvelado
que señala el lado opuesto del nirvana
y en ese opuesto mora
se esmera y se demora
un huevo de serpiente.
El zonda está cercano

y es preferible
sellar sin pánico los poros
que el zonda se ahonda en los peñascos
enajena
junto a los ojos fijos de los buitres.
No mires para atrás el piso es bajo
e igualmente es bajo
el tórrido torrente que en furioso avance
asperja
ahoga
y aprieta hasta matar a la manera de una boa.
Ah la frágil frescura de las fresas
remitiendo al sueño primordial
de parábolas en puro movimiento.
Dentro del cuadrado y fuera de él
abrasa la cabeza
el diamante va limando va tallando
—estas son imágenes privadas
sin mi autorización viven en mí
nadie lo sabe—
surcos que vienen del delirio y los palillos
baten el parche en su redoble a muerte.
¿Hacia dónde se habrá escapado el sol?
Negrura pegajosa
contaminada por el amargo y pegajoso olor del ámbar.
La caravana hiede hiere hierve
me busca
y en un momento más me aplastará
lo sé
por eso
imprescindible es que nunca mire para atrás
(la profecía lo ha prohibido).
Jamás hacia adelante.







LOS INSTANTES INVERSOS

Los instantes inversos invierten la inocencia
las arterias se esconden detrás de los andamios
ábranme sus manos extranjeros del cuerpo
desdoblen sus circuitos
los pantanos cercanos
mi nombre todavía es pertenencia viva
prefiero la razón encaramada bajo
prefiero la intemperie salida de su celda
a la omnipresente presencia de lo extraño
bien sé que pronto el eje retornará a su sitio
veré esa hermosa fuente en medio de los páramos
charlaré yo conmigo como sucede siempre
ábranme las manos extranjeros del cuerpo
así podré soñar como quien no ha soñado
mi voz como paloma subirá a las campanas
verá aliviado el trueno pegado al campanario
no rozará el badajo la frialdad del bronce
ábranme sus manos extranjeros del cuerpo
no repiquen a muerto camino de los valles
que Li Po ha escrito aún dentro del samsara
“la luna brilla en el azul infinito.”





LÍNEAS EN FUGA

Da vueltas volteando volando
la monotonía de un mínimo tono
del cono de sombras de los tiovivos
aunque se retraiga
se caiga en el giro
en el giro brusco
con el tintineo de una moneda
de idénticas caras
igual a sí siempre
y siempre distinta.
No hay quién se apersone
ni sabe qué guarda ese cofre cerrado
busca en el océano pero ya está escrito
no husmear en el velo de las olas bravas
por todas las veces que se ha extraviado
porque las defensas están en el límite
porque toda fuga que se fuga al viento
es fuga hacia el fondo total del barranco
olvidó la compra del tanque de oxígeno
qué habrá en ese cofre irisado que busca
dónde habrá colgado las patas de rana
dónde el neoprene
por qué no se tensa la cuerda que sube
por qué no se ve la que baja de la superficie
si hay a su costado un delgado hilo
torcido con gotas de sol y rocío
y finas hojitas
y cielo sin lluvia.
Sólo abre la boca para tragar agua
mientras se agazapa sin saber si hay tiempo
de treparse a ella.





LA NOCHE

Se escapan no asoman el velo ni el aire
las turbas aladas no entran no salen
las sienes de seda se espesan
retumban
se tensa en su rumbo
el sordo
violento batir de los redoblantes.
El tiempo que ocupa el ocaso
se pierde en su fiebre
y un sol de abalorios desciende
se esconde
desprende
su estancia en esferas de hielo
en tanto la espuma
salta pica muerde
se vuelve
envuelve
moja
se deshoja sobre los remansos
para en un momento caer como un grito
mansedumbre y paz
la noche.





(*) Ketty Alejandrina Lis: es poeta y editora. Nació en Santa Fe, y reside en Rosario, Argentina. Ha publicados los poemarios “Imaginaciones” (1987) y “Cartas para Adriana” (1992), ambos en Marymar Ediciones, “Piedra Filosofal” (1997) en Ediciones Ultimo Reino, “Testimonios” (2004), Editorial La Luna Que, “Nueve monedas para el barquero” (2005) Antología editada en Verulamium Press, St Albans, Hertfordshire, England, y un opúsculo sobre Mozart, entre otros, los que merecieron críticas favorables tanto en su país como fuera de él. Ha publicado los siguientes ensayos: “Poesía contemporánea: Conflicto y contenido”, “La poesía, esa lámpara incorruptible”, “¿Quiénes leen poesía hoy?”, “Alejandra Pizarnik, una muñeca de huesos de pájaro”, “Poesía y conocimiento”, “Juan L. Ortiz. Localismo y Universalidad”, “La mujer: De la esclavitud al premio Nobel”; “Adiós al poeta Alfredo Veiravé” (artículo). Figura en distintas antologías y diccionarios nacionales y extranjeros. Le han traducido poemas al inglés, francés e italiano. Ha intervenido en recitales poéticos en Rosario y Buenos Aires. Le han efectuado entrevistas radiales, televisivas y en revistas literarias y de interés general. En 1993 le otorgaron la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (S.A.D.E.) - Buenos Aires por Cartas para Adriana, cuyo jurado estuvo integrado por Joaquín Giannuzzi, Víctor Redondo y Carlos Penelas. Resultó finalista en la XXXV edición del premio literario que para el año 1994 organizó Casa de las Américas, Cuba, por su libro Piedra Filosofal. Obtuvo la mención de honor por un cuento en un concurso organizado por la S.A.D.E. - Filial Oeste, y también por un poema ilustrado otorgado por la Fundación El Libro. El Club de Leones de Buenos Aires la premió por “La Zona”. Se la seleccionó por concurso para la antología “Ricardo Molinari” y también para la "Antología poética contemporánea", Versal Editorial Group, Massachusetts, EEUU. Obtuvo el 2º premio en el I Salón de Poesía Ilustrada, concurso organizado por la Galería de Arte Daitter Hajj. Ha sido distinguida por su labor cultural en la ciudad de Rosario con la plaqueta “Dr. Carlos J. Corbella” otorgada por la Fundación Héctor I. Astengo. Es co-fundadora de la Fundación Mozart y ex miembro del Consejo Directivo del Mozarteum Argentino - Filial Rosario, institución que también fue distinguida por la Fundación Héctor I. Astengo, en 1993, por su tarea cultural. Es co-fundadora del grupo “Lorenzo de Medicis” por la misma institución. Edita “Poéticas - Antología de la Poesía Universal” en Internet incluida en Humbul, cuya residencia es la Universidad de Oxford, para consulta de los alumnos que estudian poesía en castellano, en especial latinoamericana. Del Consejo Iberoamericano con sede en Lima, Perú ha recibido las siguientes distinciones en los años 2004 y 2005: Doctor Honoris Causa, Master Iberoamericano en Dirección Educativa, Honorable Educador Iberoamericano, Miembro Activo del Consejo Iberoamericano, Certificado Internacional de Excelencia Educativa, por difundir poesía en Poéticas (http://www.poeticas.com.ar), y su tarea social y cultural en el Mozarteum Argentino - Filial Rosario. Sus poemas pueden leerse en diversas revistas virtuales.

Poemania Nº 150 - Beatriz Schaefer Peña

POEMANÍA

la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

Nº150/2008





“Heraldos de sí mismos, los poetas viven

en un mundo aparte: mensajeros del destino,

en los tiempos modernos, pocos, muy pocos los

escuchan, los leen y atienden. Vivimos

con los ojos abiertos pero ciegos ante

las premoniciones que nos anuncian...”

Braulio Peralta






Poeta invitada: BEATRIZ SCHAEFER PEÑA (*)


Misión del lobo



Estoy triste en la noche

de colmillos de lobo.

Alejandra Pizarnik



Irrumpe

en la inclemencia de la noche

y cierra el horizonte,

aún herido de luz,

cercándome con ulular y estrellas.

Percibo su colmillo

tendido en acechanzas

que me inducen

a la última aventura,

ese recóndito deseo.

Entonces,

pulso la sangre

de su avidez

y me someto

para ser, desde él,

este implacable aullido.







Lázaro



Hace tres días y dos noches

que yazgo boca abajo

en este pasadizo.

Alguien me llama por mi nombre

y me ordena volver a ese lugar

dispuesto a mi destino.

Soy un hombre que le teme a su dios,

a su castigo

y que ya estuvo muerto.



Hoy he vuelto a la vida,

a esa intemperie.





Ese temido atardecer



No sólo son las sombras

o el color de la sombra.

Hay un río de aromas

que me conduce al sitio de la sangre,

a esa vena propicia,

-el manantial oculto que me urge-.

Hay un jardín escondido

en los crepúsculos.

Allí crece la rosa,

la suave mordedura.





Antes de esparcirnos

GénesisCap.XI



No teníamos alas, sólo la desmesura

y quisimos llegar hasta el Azul.

¿Qué hacer para alcanzar el sitio

donde la Majestad

hizo posible al hombre?

No existía en la tierra

más que un solo lenguaje,

unos pocos vocablos

y con ellos construimos los peldaños

para subir los sueños.

Abajo quedó la ciudadela,

el soberbio herraje que se abría

a la fiesta de las bocas.

El beso anunciador

del fuego de otros besos.

Los muros del silencio.

El placer del olvido.

Y mientras descubríamos

la distancia infinita

en procura del Nombre,

nuestra voz perdió su melodía.





De las secretas voces





De lejos llega ese rumor tranquilo

como tranquilas aguas

que van trayendo, uno por uno,

diferentes momentos.

Estás de pie mirando aquella noche

que avanza sobre el día

mientras la luz se apaga en las señales

que nunca has comprendido.

Así, la tarde, inesperadamente

se adueña de tus pasos.

Ya no acontece el sol.

Y sin embargo

su voz aún te llama

en la penumbra.





El Arquero



Lentamente estiraba el arco

buscando la curvatura exacta

para ajustar la flecha

a su destino.

Yo era el blanco.

Yo fui el blanco

antes de que el zumbido

cruzara aquel espacio.







El ángel ciego





Detenido

en lenguas de azúcar

sobre mi boca,

alguna vez amargo sol

derramado

en la garganta.

Lo busco inútilmente.

Imposible apresar

el aleteo que emigra

su fugaz primavera.

No está. Simplemente

se ha ido

dejando tras de sí

un despojo de noches

en la encendida mordedura

de los días.



Ya no hay quien despliegue

el lienzo de plata

sobre mis hombros.







La Última Cena



Rotemburgo-2001



Un solo discípulo sentado a la mesa.

Un solo comensal esperando al anfitrión

que le ha ofrecido su plato predilecto.

No sabe que él mismo

es el banquete que le aguarda.

Cada parte de su cuerpo está dispuesta

para el regocijo de los paladares.

Y se hunde en el zumo agridulce de las jarras

celebrando el momento,

mientras la noche llega con su dormidera

desde el fondo del día.



Él, ignorando que ya se ha devorado,

sueña que es un río que avanza con la sangre

arrasando el despojo.





(*) Beatriz Schaefer Peña: nació en Bs.As. (Argentina). Publicó su primer libro de poemas “Mi jardín tiene estrellas”, en la adolescencia, con prólogo de Vicente Barbieri. Le siguen: “De ángeles y designios” (1982); “Revelaciones y Artificios”(1992); “El fuego y los vestigios” (1ra. Edición- Faja de Honor de la S.A.D.E. género poesía , 1998); “El fuego y los vestigios” (2da.Edición, 2000); “ En la Alta Noche” (2003). En narrativa publicó “El cielo prometido y otros cuentos” (Torres Agüero Editor, 1998). En ensayo: “Revelación de lo arcano en la obra de Luisa M .Levinson”, (inédito). Antologías compartidas: Nuestros poetas y las Malvinas (Ed.Corregidor, prólogo Federico Peltzer; poemas- 1983) García Lorca visto por los poetas, recopilación Águeda Müller, (Ed. Plus Ultra-poemas 1986); La Casa y los Poetas( Ed. Fundación Rómulo Raggio-1995); Poesía Argentina Contemporánea-Volumen XIII-( Edición Fundación Argentina para la Poesía, 2000); Tierra del Conjuro,( recopilación Andrés Utello, Córdoba, 2005); Tejedores de Palabras (recopilación Juan Ruiz de Torres- Madrid, España, 2005); Poesía Siglo XXI,( Asociación Prometeo, Madrid, España -2005); Poetas Argentinos Siglo XXI, ( recopilación Nina Thürler-Ed. Eleusis,2006) Incroci, semestrale di literatura e altre scriture,Nº 14 Bari, Italia (2006).Algunas distinciones: Premio Salón Poesía Ilustrada Ateneo Popular de la Boca ( ilustrador Clorindo Testa, 1979.Mención Especial 1er. Certamen Internacional de cuento y novela, Ed. Atlántida-1980- Jurados: Beatriz Guido; Marco Denevi y Adfolfo Bioy Casares).Primer Premio Concurso Narrativa Universidad de Belgrano-1982).Primer Premio Concurso Narrativa Dirección de Cultura de Moreno, Pcia.Bs.As., 1982. Primer Premio Poesía y Primer Premio obra compartida (Salón Nacional de Poema Ilustrado, Casa del Poeta, La Plata, ilustrador: Carlos Bianchi, 1982.Mención Especial III Certamen regional de Cuento “Carlos Vega”, 1993.Primer Premio ensayo ; Concurso organizado por el Círculo del Zelofonte sobre la obra de Luisa Mercedes Levinson- 1998. Primer Premio Poesía, representando a la Capital Federal en el Primer Encuentro Binacional de Poetas, Futrono, Chile- San Martín de los Andes- 1999, etc.Integró la C.D., de la Sociedad Argentina de Escritores (S.A.D.E) ; la Comisión de Cultura de la Fundación El Libro y la C.D. de la Fundación Argentina para la Poesía. Ha recibido muchas distinciones y participado de numerosos encuentros literarios del país y el exterior entre otros del convocado por el poeta Jesús Cos Causse en Santiago de Cuba (2000) donde fue declarada Huésped distinguida y también, en el mismo año, Huésped de honor en el Encuentro de Arte de la Ciudad de Peñuelas, Puerto Rico. Actualmente fue declarada Socia Honoraria de la SADE (2007) y es Corresponsal en Buenos Aires de La Pájara Pinta, Publicación de la Asociación Prometeo, Madrid, España. Su poesía está traducida al italiano, al portugués y al catalán.

Poemania Nº 149 - María Rosa Lojo

POEMANÍA

la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

Nº149/2008






“La poesía, ha dicho Rimbaud, quiere cambiar

la vida. No piensa embellecerla como piensan los

estetas y los literatos, ni hacerla más justa o buena,

como sueñan los moralistas. Mediante la palabra,

mediante la expresión de su experiencia,

procura hacer sagrado al mundo...”

Octavio Paz




Poeta invitada: MARÍA ROSA LOJO (*)


Para "Poemanía", poemas inéditos

Dios es un carro viejo


Sentada a la mesa,

cuando todos se han ido o no han llegado todavía,

veo venir a Dios.

Dios es un carro viejo, roto, que tambalea por momentos.

Tiene una rueda más gastada que las otras,

y si la tierra de Buenos Aires no fuera desesperadamente llana

se habría despedazado en cualquier curva.

Llega de todos modos, facilitado por la llanura,

empujado por el viento que sopla de noche,

y se detiene junto a la puerta del jardín del fondo para que bajen mis muertos.



Bajan cansados, indiferentes, como si no estuvieran aquí,

como si no me viesen.

Su castigo es no verme. Mi castigo es verlos.

Les tiendo las manos y es inútil, no me tocan ni me huelen,

sin embargo el cuarto se llena de su perfume ciego, quebradizo.



Esos muertos no hieden.

Son como las hojas que se han puesto a secar entre las páginas de un libro. Dejan una aureola de color ocre, la huella de una sombra que fue cuerpo.

Las páginas que los contuvieron no se pueden leer.

El sudor y los jugos de la vida trastornaron las letras, las enloquecieron, desvaídas, transversas, no sirven para nada,

salvo como testigos, secos también, de aquella pulpa espesa.

Si Dios no fuera un carro viejo, tan viejo, me subiría a él.

Me acostaría en el fondo de ese carro para que me llevase a ver la tierra

donde parpadean las estrellas secretas, como ojos hundidos.



Pero Dios cruje, y golpea, y se partirá por el eje.



Me dejará en mitad de la pampa, sin rumbo.

Nunca fui baqueana, soy torpe, lenta, miope

como un animal insuficiente que cualquier puma liquidaría de un zarpazo.

No sé descifrar otros signos que los escritos en los libros.

El carro cruje, golpea, se partirá por el eje.



Lo abandono en el jardín, arrumbado,

que le crezcan enredaderas,

que le trepen hormigas,

que le hagan nidos los pájaros.



El viento que sopla de noche se ha llevado los muertos,

tan livianos son,

tan inestables.

Eran sólo un sueño –diré mañana— eran un recuerdo en un sueño.

Eran mi sueño de terror, para tenerme miedo.

Y si el carro no estuviera aún en el fondo del jardín,

si no fuera una ruina,

un camino de hormigas,

un racimo de nidales donde los pájaros despiertan,

diría que también fue un sueño,

una equivocación de la memoria,

una prueba patética de la inexistencia divina.








La campana perdida


Cuando era niña, tuve una campana con poderes mágicos.

Era mínima, de bronce y de juguete, pero sonaba de veras.

Había que ocultarla bajo la cama los días de tormenta.

-No la muevas, no despiertes al trueno, no atraigas el rayo, no llames a la tempestad—

me decían.

Yo la colocaba en silencio entre los algodones de su caja.

De mí dependían el orden doméstico y el orden del mundo

--uno era igual al otro, uno estaba en el otro, bajo la misma ley--.

La noche entraba en el día.

Los sueños trepaban como la humedad por las paredes de la casa

No quedaba más que dormir, o leer.

--Bajo las mantas, entre los almohadones

un libro me contaba al oído

historias extraordinarias—

La tormenta cantaba lejos

con una voz finita y transparente que nunca sería rugido

Porque la campana continuaba recluida en su celda diminuta.



Cuando crecí dejé de creer en campanas mágicas.

Perdí la caja, perdí la casa de la infancia, perdí la memoria del lugar

Donde la campana había dormido en un silencio obediente.



Ahora la busco, sin embargo.

Quiero tormentas milagrosas para cambiar el orden de un mundo equivocado.

Quiero trastornar los signos de los tiempos y los climas de la tierra.

Quiero golpear a las puertas del cielo con un timbal de ira y de justicia

Dar órdenes al rayo y convocar al trueno

Para que desgarren la manta de sueño de los días nublados

Y alarmen a los poderosos

Y alegren a los justos con la buena nueva.



La busco, sí,

Ya que la sangre y el sudor y las lágrimas

Ya que toda plegaria, toda pasión y toda muerte

Han sido en vano.







En la llanura


En la llanura la vida es un manojo de hilos sueltos.

Una sombra que vuela como la flor del cardo, sin detenerse para siempre

En ningún sitio.

No hay nada que esperar en esta tierra

Donde las casas son frágiles como castillos de naipes

Y la voz de Dios se oye deformada y lejana

Como si llegara a través de un gramófono muy viejo,

O de una radio que transmite mensajes en una lengua indescifrable.

El viento borra también esa voz.

El viento borra todas las memorias depositadas por un instante

Sobre las sementeras y los pajonales

Como si nada pasara,

Como si nada hubiese pasado nunca en ese país de los ganados y de las mieses

Con ejércitos de niños pordioseros en las orillas de las ciudades.



Sin embargo al atardecer, cuando el sol se derrite y gotea sobre el mundo,

la pampa se hace traslúcida como el vidrio de una ventana,

se dejan ver

los yelmos inútiles y las espadas de óxido

los pies que se extraviaron en el falso camino de la Plata,

las espuelas nazarenas y las botas de potro

los fusiles, las lanzas y las carabinas,

las mantas con dibujos del sol y de la luna,

los uniformes azules y los ponchos rojos,

los anarquistas y los bandidos y los santitos ajusticiados

y los otros, los que nadie vio morir en ninguna parte

que llegan en busca de su nombre y de su sepultura

Nadie duerme en el descanso eterno.

Son bellos insomnes, que brillan en una caja oscura de cristal

Caminando a lo largo de la noche radiante.

Luces malas, los llaman.

Avanzan en procesión por la pampa redonda

Llevan sus propios huesos encendidos como cirios.



Desaparecen cuando llega el amanecer.

Desaparecen como si nunca hubieran existido

A esa hora en que la pampa se derrama en el cielo.

A esa hora en que el cielo es un abismo devorador de hierbas y de leguas.

Entonces camino por la superficie de la tierra azul,

alucinada por las grandes claridades

Y el cielo es una tela incandescente hecha de puntos que titilan

Son los ojos sin párpados de los muertos

Los ojos que reflejan sus pupilas quemadas contra la bóveda del aire

Los ojos que nadie ve, que nadie recuerda,

Porque ellos hacen la luz que nos ilumina.






El mate


Las caras se deshacen a última hora de la tarde.

El silencio borra las superficies como un restaurador que busca, al fondo, colores primitivos.

Los viejos rejuvenecen y los niños vuelven a sus memorias de antes de nacer

cuando eran una idea loca y flotante dispuesta a caer como la lluvia

sobre la extraña tierra.

El perro aúlla porque oye músicas inaudibles y un ángel desviado

le roza las orejas.

El mate pasa sin palabras de mano en mano.

Cuando se sorbe el agua, se sorbe un alma antigua, oculta e impalpable

bajo la yerba verde.







La luz argentina


En esta tierra no había oro ni plata,

No había palacios ni templos ni teatros ni pirámides

Ni grandes escaleras ceremoniales que llevaran al encuentro de Dios

Ni príncipes enjoyados como aves del Paraíso

Ni calendarios de piedra que señalasen la ruta de los planetas.



Los que llegaban del otro lado del mar

Buscaron los metales, las ciudades, los templos.

Pero las raíces de la selva bebieron el hierro y el verdín

De sus armaduras

Y los caranchos de la pampa devoraron los ojos

De las cabezas muertas

Y en los caminos más altos de la montaña

Donde no cambia la nieve

Quedaron sus cuerpos de congelados centinelas.



No había plata en la tierra de la plata.

Pero en los torrentes secretos de la selva,

En las lagunas del llano,

En los cauces tan anchos como un mar

la luna y las estrellas crecen de noche

Y tiñen de blanco fulgor el agua verde.

Los cuerpos que se sumergen arden sin fuego

con una luz tranquila que no ciega.

Es la luz de los ríos de la plata,

La luz argentina,

Sin peso ni medida,

Invulnerable al robo y la codicia

La luz de todos

Que fluye como el tiempo y que permanece.









Par délicatesse j’ai perdu ma vie.

Y la sigo perdiendo
Fluye como la sangre de las venas cortadas
Pero no me muero.

Estoy aquí para ser testigo y partícipe

de crueldades.



Niña vieja

Siéntate y aprende.

Es hora de que sepas:

El pez grande se come al chico

Las águilas y los cóndores roban pichones, gazapos y pollitos

Para destriparlos.

Lo perdido no vuelve

Por bueno que sea el conjuro que apliques

O tus amistades con hadas poderosas.



Niña vieja,

tonta,

también los pollitos inocentes abren bocas devoradoras

y agotan a los padres con sus demandas.

Las hadas tienen espalda de brujas

Y un rabo casi invisible de demonio

Te engañan frente al espejo.










Las llaves del Reino


Alguien dijo que se perdieron

Las llaves del Reino.

Nunca tuviste ni siquiera las llaves de tu casa

Y menos aún las llaves de Reino alguno.

Siempre estás entrando a todas partes al revés,

Por el costado,

Por una puerta mal cerrada o una ventana lateral,

Deslizándote, sucia, por el hueco de la chimenea:

Una falsa y rebelde aprendiz de Mary Poppins.



No hay alegría en esos cielos turbios que te miran bajar

Así de clandestina

Y cuando llegas a la sala, huyendo,

Con la cara manchada, los codos rotos

Ni tu padre ni tu madre te aguardan en la mecedora

Para darte refugio.

Cruje, vacía, la madera enrulada.

Cruje, y ya no hay escapatoria,

Ni siquiera un fantasma que te sirva de excusa.



Era la muerte quien te esperaba en Samarcanda

Y no has llegado al reino

Y la casa de infancia no es la misma.



Ese asiento ahora desnudo es para ti.




(*) María Rosa Lojo: nació en Buenos Aires (Argentina) en 1954. Su obra enlaza en un vasto ciclo narrativo, títulos como “La pasión de los nómades” (1994), “La princesa federal” (1998), “Una mujer de fin de siglo” (1999) “Historias ocultas en la Recoleta” (2000), “Amores insólitos” (2001), “Las libres del Sur” (2004), hasta llegar a la novela “Finisterre” (2005) y el libro de cuentos “Cuerpos resplandecientes” (2007). Su producción obtuvo importantes reconocimientos, como el Premio del Fondo Nacional de las Artes en cuento y en novela, el Primer Premio Municipal de Buenos Aires “Eduardo Mallea” (1996), el Premio internacional del Instituto Literario y Cultural Hispánico de California (1999), el Premio Kónex a las Letras 1994-2003, y el Premio nacional Esteban Echeverría (2004), por el conjunto de su obra narrativa. Pero también, desde los comienzos, Lojo ha estado vinculada a la poesía y la microficción lírica, con títulos como “Visiones” (1984, Primer Premio de Poesía de la Feria del Libro de Buenos Aires), “Forma oculta del mundo” (1991, Primer Premio del Concurso Dr. Alfredo Roggiano) y “Esperan la mañana verde” (1998); éste último acaba de aparecer en 2008 en edición bilingüe, con traducción de Brett Sanders (Host Publications, Texas).Doctora en Filosofía y Letras por la Universidad de Buenos Aires, trabaja como investigadora del CONICET y es profesora del Doctorado en la Universidad del Salvador. Colabora permanentemente en ADN Cultura de La Nación.

martes 8 de abril de 2008

Poemania Nº 148 - Marialuz Albuja

POEMANÍA

la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

Nº 148/2008



Poeta invitada: MARIALUZ ALBUJA (*)







“Dices que eres poeta porque no tienes

el pudor necesario del silencio...”

Jaime Sabines





Textos del libro “Paisaje de sal”:



Serás agua
paisaje de sal
espuma regada en la arena.
Serás nada en la sombra que borra el deseo
y apaga tu huella en la tierra
color de alabastro
murmullo que rasga con su golpeteo
la piel de las piedras.
Serás lo que llevan escrito
las olas
la luz
la marea.




***




Playa incienso
perfume
cobija de cobre
donde cabe la risa del agua.
Playa sola
de arena frondosa
de tesoro enterrado
cangrejo
canoa.
Dulce playa que atrapa el misterio
que de ofrenda ha tomado tu cuerpo.




***






Rózame con tus alas para saber que existo
aunque no sé de coordenadas
y he perdido las señales que podrían ser el mundo.
Siento la leche caliente a punto de saltarme del pecho
pero no puedo ver.
No encuentro los orificios que me permitan atisbar la luz.
Intuyo el vientre habitado
a punto de bailar con la música que sólo yo escucho hacia adentro
pero no puedo ver.
Espero en la calle vacía
bajo la mirada omnisciente de la ciudad.
Rózame con tus alas
con tus manos alivia mi fuego
para saber si aún existo.
Para saber si acaso debo seguir esperando.




***






Aquí serás
en medio de la noche
te perderás jugando entre las piedras.
Las contarás despacio, repitiendo
la cifra que te entreguen sus esferas.
Aquí veré tu cuerpo desterrado
las huellas que tus pasos corretean
ese dolor que siempre busca el centro
pues ya conoce de miserias y de pérdidas.
Aquí serás
en medio de la noche
canto del agua que al llegar se entrega.






***


Buceo a través del tiempo.
Quiero borrar el recorrido de tus años. Los míos.
Una canasta de frutas te ofrezco.
Cientos de voces para nombrarte
con los cientos de nombres que tienes.
Una brisa que no me pertenece
y que tomo prestada del mar
para hacerte una fiesta que sólo sea eso.
Buceo a través del tiempo.
Quiero borrar el recorrido de mis años. Los tuyos.
Un cesto de flores será mi sonrisa.
Una señal que se pierde, tu voz.






***




Quise respirar el tiempo y meterlo en mis pulmones
a ver si podía detener su paso de espectro en mis bronquios acezantes
si lograba equivocarme cien veces y empezar otra vez
o si me era posible abarcar el desierto con la vista
antes de enterrar el pie en los matorrales y atragantarme de espinas
antes de hallar mi cuerpo destruido en tus manos sin cuerpo
antes de cerrar un instante los ojos
y desear que otra vez fueras tú.




***




Cerraré los ojos hasta ser la ensoñación que baja
la que llega entre murmullos sobre el jardín de la casa.
Seré roce entre las hojas
palidez sobre la hierba
un reflejo de la luna junto al arco de madera.
No me reconocerán porque ya nada irá conmigo
ni mi olor, ni mi nostalgia, ni mi cuerpo.
Estaré tras de la puerta hasta sentir mi propia ausencia
hasta ser, siempre en secreto
la callada ensoñación que llega.






***





El mar acarrea tu nombre.
Lo trae hasta mí
como un día trajera la lengua con que ahora descifro el dictado del agua.
Escucho en sus sílabas otro cantar
aquél que de niña mi hiciera intuirte.
Pero hoy sólo pides silencio.
No puedo, aunque quiera,
borrar la humedad que has dejado en mi piel con tu atraco.
Escucho tu nombre
murmullo que rompe memorias y tiempos
sonido que sigue llegándome desde la lejana prehistoria del amor
cuando sus manos
tus manos
aún no tocaban mi vida.
Hoy sé que de nada me sirve nombrarte.
Te has ido temprano
y el sol, bajo el agua, se deja morir.






(*) Marialuz Albuja: Nació en Quito (Ecuador) en 1972. Estudió Artes Liberales en la Universidad San Francisco de Quito y obtuvo su maestría en Estudios de la Cultura, con mención en Literatura Hispanoamericana, en la Universidad Andina Simón Bolívar. Ha trabajado como docente en las áreas de Literatura Hispanoamericana, Inglés y Español en diferentes colegios y universidades del país y del extranjero (Estados Unidos, Francia y República Popular China). Ha logrado importantes premios en concursos nacionales de cuento y sus textos han sido publicados en diversas revistas literarias nacionales e internacionales. Sus libros publicados son: “Las naranjas y el mar” (1997), “Llevo de la luna un rayo” (1999) y “Paisaje de sal” (2004). También ha incursionado en la literatura infantil, así como en la narrativa y ha participado en encuentros y festivales de poesía. Actualmente prepara su poemario “La pendiente imposible”.

Poemania Nº 147 - Norma Abúndez

POEMANÍA

la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

Nº 147/2008





“Un mundo sin poesía sería el caos total,

la no transparencia definitiva impuesta al hombre...”

Osvaldo Rossler









Poeta invitada: NORMA ABÚNDEZ (*)








SURA





río y presencias

al pie de abril



hora pactada

sobre lecho iracundo



ojos cinabrio

demoliendo la noche



que la palabra sea.









VIDRIO



I



Por su cuerpo y estirpe,

rodaja del día.



Por su desnudez.

Fisura del tiempo,

-Por esta calle.



( Inmensa. Malparida)



Atravesé la fijeza del ojo.



II



"Cuenco, iris, membrana,

glaucoma,color, párpado,

retina, córnea, Buñuel:

cría cuervos".











COPAL





Calostro incandescente,

oblea



tu misterio:

vientre de salamandra



baba dulcísima

al tizón de la ofrenda.



Mis ojos estiban los traspatios.










ZACATEPEC



I



Llueve a renacuajos.



II



La caña

funde sus decires.

Verde ninfómana

al dintel carbónico.



III



Frasea el viento.










VALERIANA





Resuella el laudal,

sémola vivípora.



Tallo.



Brota el sumo:

horma de suicida

sedimento de su ahogo.



Sustancia.



Ebria cruzo los estanques.











NERVADURA





Todo estertor es un orgasmo

un ritmo branquial

donde incesta el sueño

y las palabras son el mundo.









NOVIA





Sus pies, toda ella,

danzan.

Breva su sexo acaecido,

ovulante.





Corona de azahares.

Sortija para sus dedos.









SIN TÍTULO





Voz entre mis piernas:

sonido en fuga



punta de maguey

golpe filamentado



idéntico latido, corazón.







Los poemas transcriptos pertenecen al libro “Las sustancia de la fe” (México, Editorial Tintanueva, 2006)








(*) Norma Abúndez: Nació en Cuautla (Morelos, México) en 1964. Se graduó en la carrera de Letras Hispánicas en la UNAM. Promotora Cultural y de la Lectura Infantil. Guionista y productora de televisión. Participó en los talleres impartidos por los escritores Juan Bañuelos y José Agustín. Ha sido becaria en varios proyectos poéticos y ha publicado dos libros colectivos: "Transparencia de un Insomnio" y "Extremos poéticos". "Las sustancias de la fe" es su primer libro. Coordina el Premio Nacional de Poesía para Niños "Narciso Mendoza". Actualmente trabaja en la redacción del poemario "Lengua de trapo". Reside en su ciudad natal.

miércoles 26 de marzo de 2008

Poemania Nº 146 - Pablo Cassi

POEMANÍA

la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

146/2008

“Los poemas tienen siempre grandes márgenes
en blanco, grandes márgenes de silencio en que la memoria

ardiente se consume para recrear un delirio sin pasado...”

Paul Eluard









Poeta invitado: PABLO CASSI (*)






Ciudadano Ocasional





Una ausencia viene anunciándose a sí misma

gestos de vago romanticismo

en la unanimidad de tus pupilas.

Me abandono a la emoción de sentirme

solo,

hace tiempo la distancia me convoca

admito la idea de encontrarte.

Si pudiera sorprenderme

con la mirada de tus ojos,

declararme neutral o simplemente

un ciudadano ocasional,

no indagaría el origen de este amor

en los libros de Joaquín de Montezuma,

en las flores que no pierden sus pétalos

después del otoño.

Vuelvo a soñar con tu nombre

en un lenguaje de monosílabos.

Esta noche estaba resuelto

la agonía quebró la espera distante de nuestro amor

y no hubo una versión inteligente para nuestra existencia.









Enagua de Soltera



Conocí en ella

el último instante que nunca es el mismo,

el gesto inexpresable de su mirada

los misteriosos laberintos de sus

desencuentros,

ese gracioso modo que tiene de olvidar

la tozudez del pasado.

Ha escrito con su caligrafía más triste

lo que sus labios no se atreven a decirme,

que aún me espera en aquella plaza

para saludar a la primavera

y echar por la ventana su enagua de soltera.

Erguida,

escoge el amargo camino del olvido

y con la sonrisa bajo el brazo

se viste con su mejor traje de enigma

en búsqueda de un destino diferente

lleva en medio de sus pechos un collar bien

puesto.

Un murmullo de antiguo disco de acetato

se desliza por su cuerpo disidente,

tiene ritmo de bandoneón por falta de bohemia.

Conozco sus colores, sus aromas, su música

la conocí en un tiempo anterior a este siglo.








El Lado Oscuro del Segundo Piso



El día escapa por la cerradura,

entumece el aroma de las palabras.

Un verso se sumerge en los labios,

la antigua casa se echa a morir

en el lado oscuro del segundo piso,

espera el regreso de los gorriones

y la queja en si bemol de las goteras.

Sus habitaciones nunca han estado

tan sombrías,

tardíamente pensativos los umbrales

como si careciera de mejores tiempos

en el índice de su primera biografía.

La noche golpea con un bostezo

la añosa estirpe de su sombra,

la mampara huele a lluvia de otros inviernos.

A la hora del té

desnuda el alma de viejos anhelos,

consume el escaso keroseno del farol

contagia de muerte a su propio cadáver,

muros que no sobrevivirán al ruido de las

autopistas

cuando la ciudad sea sitiada por el progreso.








Una Mujer Lee Poemas de Bécquer



Vive desconocida en el silencio de su propio retrato.

Amo a esa mujer triste que cada tarde

lee poemas de Bécquer,

cierra los ojos y arde de impaciencia.

Convertido en sombra mi pensamiento

me entrego a la complicidad de su mirada,

a sus labios que sobreviven la orfandad del deseo.

El tiempo posterga cualquier romance

asfixia en su cuerpo la exacta respuesta

para cada pregunta del deseo.

A veces una sonrisa se exterioriza en su rostro

pero la timidez con su alevosa indecisión

congela el más mínimo de sus rubores.









Los Cotidianos Comentarios de la Noche





La oscuridad extiende su mano y apaga

la vela

irremediablemente cae el eco de una sombra

la sonrisa cruza el prodigioso ejercicio de mirarnos.

Conversemos en torno a esta caminata

de recuerdos

arrimando tu voz a la mía,

a la infinita geografía de las emociones

en los cotidianos comentarios de la noche,

acostumbrándonos a vivir con las multitudes

que habitan nuestros cuerpos,

De aquí no te vas,

ni los extraños deseos que genera tu cuerpo

en el viejo armario con tus prendas íntimas.

Envejeceremos conversando con los pájaros,

partiendo cada error en dos.

A veces me pregunto que haría el uno sin el otro.








Como si nos Hubiésemos Conocido en otra Vida



La encontré una tarde en los astilleros de

Hondarribia

una mujer como ella podría romper el

horizonte

tan sólo con detenerse en el espejo.

La soledad corre por un río paralelo

que ha perdido

el deseo de conciliar el sueño.

Una sonrisa escapa inadvertida

titubea como la lluvia antes de humedecer el

aire,

rompe el silencio que había puesto en su boca

y apacienta la incertidumbre de las palabras

inmortales.

La invito a compartir un café en la Galería del

Jardín,

me instalo cómodamente en su vida

con mi oficio de poeta.

Sin nada que ofrecerle,

salvo este casual encuentro

hemos hablado como si fuéramos

viejos amigos

como si nos hubiésemos conocido

en otras latitudes.





Nos enamoramos aspirando el perfume

de una flor

este encuentro podría ser perfectamente

nuestra única historia.

El azar que todo lo une

también desune la misma distancia,

la profundidad del Pacífico o del

Mediterráneo

siempre próximos a un corazón con setenta

y siete latidos.

El aire construye su propio camino entre

las estrellas

el vino transporta en cada copa el rumor

de la existencia.

Este verano nos enseñó que la vida es breve

como las flores que se abandonan cada primero

de noviembre.







Palabras Irreversibles



Mi boca guarda tu nombre,

la memoria de tus gestos.

No podrás impedir que te ame.

Sé que esta noche dormirás conmigo

no podrás volver a tu paisaje cotidiano

tus ojos se eternizaron en mi rostro

y todas tus noches me pertenecen.

Tengo miedo de las palabras irreversibles,

descubrir que te vas en un

orden continuo

en el ciego lenguaje de los objetos

y peor aún,

que nunca regresas al lugar exacto

de este encuentro.









Sólo Fuimos Otoño



Nada germinó bajo nuestra sombra

ni el entusiasmo de conocernos por dentro.

Apenas sostenidos en una mirada

confinamos el diálogo al más remoto olvido

como si la curiosidad pretendiera darle alcance.

No aprendimos el oficio de amarnos

ni la elaborada retórica de los enamorados

sólo fuimos una señal equivocada,

en la frágil esperanza del reencuentro

un viejo tango más absurdo que nuestra

propia historia.

A la hora justa el tiempo nos borra

somos la última consecuencia de esta vida,

una permanente despedida.

¡Qué manera la nuestra de confundir las cosas!





(*) Pablo Cassi: Nació en la comuna de Putaendo (Chile), en 1951. Ha publicado los siguientes libros: “Surco y presencia” (antologia de cuentos y poemas, 1977); “Para un peregrino distante” (poemas, 1979); “Cuando se aproximan los sábados y otros cuentos” (1984); “Íntimo desorden” (poemas, 1984); “Secreta convicción” (poemas, 1986); “Poemas para un niño con sonrisa de primavera” (1987); “Tu prójimo inevitable” (poemas, 1989); “La espantosa virginidad de las feas y otras historias” (cuentos, 1993); “Veinte años de poesía” (1995). Obtuvo numerosos premios por su obra literaria tanto a nivel nacional como internacional. Editor, director, jefe de redacción y articulista en periódicos, revistas y suplementos culturales desde 1977 a la fecha. Es miembro de instituciones culturales en su país y en el extranjero. Poemas, Ensayos, Cuentos, Reseñas Bibliográficas, Artículos de Opinión y comentarios, de sus obras publicadas han sido publicados en revistas culturales, diarios, periódicos, y suplementos literarios en Alemania, Argentina, Costa Rica, Colombia, España, Estados Unidos, Francia, Italia, México, Perú, Puerto Rico, Uruguay, Venezuela. Reside en la localidad de San Felipe de Aconcagua, Chile.

Poemanía Nº 145 - Pepe Junco

POEMANÍA

la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

145/2008





“El acto poético es, verdad de perogrullo,

ante todo un hecho de lenguaje.

Musas y musarañas aparte, aquello que se dice

y el cómo se dice pertenecen a una sola

emisión de voz. La poesía no existe fuera

del reino de las palabras, jamás en el mundillo,

cándido y perezoso, de las buenas intenciones...”

Antonio Cisneros







Poeta invitado: PEPE JUNCO (*)




MI SOMBRA Y YO


Ama esa carne y su sombra



porque es eso a lo que llama vida.



Francisco Brines.





Iba yo tan tranquilo con mi sombra



por concurridas calles donde un calidoscopio



mostraba sin tapujos toda la variedad de las miradas



y pasos de los seres que habitamos



el mundo tal cual es.



Yo le hablaba a mi sombra igual que un viejo ciego



que aconseja y explota al lazarillo



con recomendaciones impagables



sobre las estrategias más valiosas



del arte de vivir.



Ella andaba callada y sigilosa



moviendo con soltura su cabeza en todas direcciones,



haciendo que escuchaba, asintiendo y, a veces,



comprobando alentada que el sol seguía en el cielo.



En un enorme parque, algo cansado,



di a mi cuerpo un respiro



no fuera a ser que el corazón ajado



habilitara un final prematuro a aquella historia.



Cuando miré hacia el suelo vi asombrado



cómo mi aviesa sombra se ocultaba



detrás de inadvertidos matorrales.



Me restregué los ojos por si fuera



una estrella que estaba dislocada



buscando referencias de los suyos.



Ya a una cierta distancia y entre risas



escuché que la sombra me imprecaba



dejándome plantado para siempre



y advirtiendo que nunca, nunca, nunca



volveríamos a vernos.



Yo le maldije su arrogancia altiva



y aún tuve tiempo de vengarme un poco



cuando por un momento aquella nube



la dejó allí, desnuda e imperceptible,



implorando la luz.











DE PIEDRA







Yo estaba allí de piedra y sopesando



que era lo que me convenía más.



La cosa empezó a hartarme cuando



llegó aquel verano calenturiento donde los haya



y a ti ni se te ocurría cambiarme de sitio



para que el sol no me atacara de forma tan perpendicular



y así tener después la excusa de decir



que no podías acariciarme porque ya no te abrasaba el alma



sino que más bien te dejaba las palmas de las manos llenas de ampollas.



De manera que empecé a cuestionarme por primera vez



si aquella relación tan asumida tenía algún sentido.



No es que me fuera mal de piedra, no,



sino que comencé a echar de menos la erótica presencia



de tus prietos y desafiantes muslos sobre mi pecho



y a barruntar que algo estaba sucediendo



porque incluso cuando el sol se marchaba



y teníamos la oscuridad sólo para nosotros



tu excusa fue que mi temperatura era tan baja



que el médico te había recomendado por precaución



no acercarte demasiado a mi cuerpo



no fuera a ser que entonces precisamente tú



fueras de las primeras en soportar los efectos



no por advertidos menos peligrosos



del cambio climático que nos amenazaba.



Había estado recordando cuando nos conocimos



allá en la sagrada tierra Palestina



a donde tú habías ido porque querías sentir



cómo era la atmósfera que había respirado



el autor de Mar Blanco.



Yo había decidido convertirme en piedra



para echar una mano a los niños que luchaban



contra el nuevo holocausto,



pero con las prisas no advertí que mi tamaño era desmesurado



y ya no hubo remedio y ni caso que me hacían allí en aquel descampado.



Te conmovió mi historia y decidiste hacerme tu compañero fiel



a pesar del esfuerzo que te costó convencer al oficial de aduanas



de que yo era tu novio petrificado en vida



en la defensa de mis ideales.



Al pasar el tiempo ya no supe qué hacer



y cuando estaba sopesando ventajas y desventajas



de aquella condición que había adquirido



tú llegaste a hurtadillas acompañada de un fornido muchacho



y entre los dos me arrancaron del lugar que habitaba



en tu hermoso jardín y me llevaron carretilla en ristre



hasta aquel precipicio desde el que, sin consideración,



y sobre todo sin testigos, me arrojaron hasta lo más hondo del mar.



Y allí estuve viviendo largo tiempo



hasta que en otro rapto de generosidad



decidí convertirme en pez espada



para luchar sin descanso por la causa del medio ambiente



y contra los efectos provocados por el cambio climático.



Conservaba la secreta esperanza de que tal vez un día



tú serías capaz de reconocer mi sacrificio



y rescatarme desde el fondo del mar



para volver a ocupar un puesto de honor



en tu adorado y extrañado jardín.









ALOPECIA





Había una vez un poeta portugués

tenía cuatro poetas adentro y vivía muy preocupado...

Yo también escribo cuentos.

Juan Gelman.









Recordé de repente el rostro compungido



del lisboeta mirando por la ventana de su casa



el devenir de una realidad en la que se mezclaban



volutas de humo de sus propios cigarrillos



con otras más huérfanas y desamparadas



que intentaban inútilmente permanecer con vida



adquiriendo la forma de unos pechos fulgentes



y moviéndose al ritmo de una excitante música



para que el sol, deslumbrado y atónito, les diera



una prolongación que no tenían.



Lo recordé en medio de aquella crisis existencial



que me produjo encontrar una noche



en la parte de atrás de la cabeza



(a la que hasta entonces tenía completamente olvidada



como suele olvidarse todo lo que se queda detrás



mientras seguimos falsamente avanzando



sin otra obsesión que la de llegar a una meta



en la que nos aguardan cenizas y olvidos)



un círculo infernal hecho sin pelos



provocado sin duda por algún enemigo



que se había infiltrado seguramente mientras yo dormía



y había conseguido conquistar una zona vital del cuero cabelludo



desde la que planeaba un asalto final dejando en bolas



mi atrofiado cerebro.



Me acordé del rostro resignado del lisboeta



mirando por la ventana y ayudando a la niña



a sacar la platina del chocolate aquel que había comprado



y que constituía su sueño más hermoso.



Pero, sobre todo, me acordé de tus ojos



deslumbrados mirando la hermosa cabellera



que a pesar de los años mi cabeza albergaba



y de aquellas palabras que viniendo de ti se me antojaron



conjuro provocado por los dioses



para preservarme del ya cercano ocaso.



Que yo andaba muy triste no es noticia:



el virus me cogió siendo apenas yo un niño



y con lo cara que andaba la vivienda



tomó la decisión de compartir su vida con la mía.



Hasta me compré un espejo aumentado



para poder seguir continuamente la pista a mi enemigo



y que no me volviera a coger por sorpresa



mientras escenificaba el terrible momento



en que tus ojos horrorizados emigraban



hacia lugares más poblados y vírgenes



buscando una compañía de la que, me lo habías advertido,



no sabías prescindir.



Tú no eras una mujer para andar sola en un descampado



de una cabellera decrépita atacada por enemigos



que no podía combatir.



Como el lisboeta mirando ensimismado



el cadáver del dueño de la tabaquería



que producía volutas de humo



que, sin fortuna, adoptaban las formas más promiscuas



para intentar sobrevivir.



Tú de esas sí que no eras



y no estabas dispuesta a pasar el resto de tu vida



asomada a un balcón de estilo rústico



contemplando las flores y echando de vez en cuando un ojo



a la desierta y estéril llanura que se mostraba, sola e impotente,



en la parte de atrás de mi cabeza giratoria.









CONCLUSIÓN








Mis queridos amigos: la tarde cae inclinada



sobre mis hieráticos, mecanizados brazos.



El sol se ha vuelto a ir atribulado,



aunque mañana lo intentará de nuevo,



y pasado mañana; y así seguirá un tiempo.



He estado haciendo los deberes confiados:



he entrado en una profunda y ardua meditación,



me he encomendado a todas las criaturas,



vivientes o no, que nos rodean,



(o que, pienso yo, les gustaría rodearnos



si tuvieran algún sano propósito).



Así es que he concretado algunos puntos



que paso a enumeraros:



la cosa va de abrazos sin remedio,



de cómplices miradas que sabiendo



la verdad más rotunda,



se inventan cada día sus hazañas



y salen hacia el bosque persiguiendo



inexistentes huellas que conduzcan



al anhelado premio.



No he podido encontrar en parte alguna



pruebas irrefutables que permitan



seguir dándole hilo a la cometa



hacia tierras más vírgenes.



La noche se confunde con el día



y éste se despedaza sin sentido



para que el miedo no nos coja solos.



Lamento confesarlo pero es cierto:



no hay otro modo de vivir la vida



que no sea huyendo del acecho



de sombras invisibles que persiguen



matarnos el asombro.



Por eso, ante pronósticos funestos,



lo nuestro es caminar y, de la mano,



vengarnos de la sangre y el olvido.



Dignificar la especie y ser felices,



no permitiendo que la mala hierba



congele nuestros pasos.










(*) Pepe Junco (José Miguel Junco Ezquerra): Nació en Las Palmas (España) en 1951. Es Licenciado en Historia y en Filología Inglesa por la Universidad de La Laguna. Actualmente imparte clasesde inglés y lengua españolaen el Centro de Adultos de Tamaraceite (CEPA Tamaraceite) en Las Palmas. Ha publicado los siguientes libros “Paises extranjeros” (Ediciones La Discreta, Madrid, 2004); “Los días contados” (Ediciones Digitales Menosletra, Las Palmas, 2002); “El hombre de salitre y otros poemas” (Huerga & Fierro Editores, Madrid, 2000); “Cambios de ritmo” (Edición del autor, 1997); “Hacer las paces” (Mención especial del Jurado en el Premio Internacional de Poesía “Tomas Morales, 1992; Ediciones Cabildo Insular de Las Palmas); y “Telegrama a una estrella” (Edición del autor, 1989). Su obra ha sido recogida en diversas antologías editadas en su país y en el extranjero, como así también han sido levantada su obra en diferentes sitios de Internet.

Poemanía Nº 144 - Balbina Prior

POEMANÍA

la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

144/2008










"La poesía no es posesión de nada ni de nadie"

Luis Raúl Calvo





Poeta invitada: BALBINA PRIOR (*)








He Coleccionado Siempre Amores


Colecciono experiencias
como relojes, sellos o postales del extranjero,

como discos que usas

y no vuelves a escuchar.

He coleccionado siempre amores,

pasatiempo infame de mi generación,

amores desechables, para colgarlos

en cualquier estante como recuerdo,

hasta ayer mismo que encontré

tus ojos verdes en el rellano de la escalera.



(De Perversidades)









Quiero mi libertad
para Septiembre,

si no me la das,

la tomaré a la fuerza

con el fusil

de guerra civil de mi abuelo.

Adiós y no llores.



(De Poemas en Off)











Pisos en Alquiler





Declaro haber vivido en miles:

de patio interior, oscuro y de vida intensa;

el del sexto sin ascensor

lleno de goteras y fuertes vientos;

del que nos echaron porque nos amábamos

sin control ni reglas fijas;

el que no escondía siquiera letrina;

uno con demasiados recovecos y sin esperanza;

otro compartido sólo viernes noche y ya sabes para qué,

y aquella casita en Cájar de vistas a la vega.



Llegué a acostumbrarme como al amante esquivo,

pero las paredes desnudas

dan siempre una lección de humildad,

y a menudo, como amigos, a mis libros

y a los posters de Grecia y Nueva York

les crecían raíces y alguna fisura de poca importancia.



Ahora busco casa para comprar.









(De En los Andenes de la Era Heisei)











Barco latino sobre el Támesis





¿Qué habría yo de buscar en este barco,

en medio de tanto cuerpo de salsa encendido,

desesperado en un país hostil a la cumbia,

que nunca baila con el tercer mundo y cerrados sus pubs

borrachos ninguna campana para nadie suena?



Londres, como si nada, flota sobre el Támesis,

inmune al pesticida derramado por todas las razas,

pero es una patera con inmigrantes sin dirección ni puerto,

como hinchado pez ilegal muerto sobre las aguas,

como petrolero a punto de vertido,

reventados ya sus tanques y a la deriva.



Desde siempre sin pasaporte como Joseph Conrad,

nada busco en esta inasible oscuridad,

nos vemos siempre obligados a avistar puerto,

y resabiados, acudimos a cualquier lengua,

cualquier alma, cualquier sexo para no estar solos.

Todos los indocumentados hemos encontrado siempre hostal

en la piel bordada del traficante, en los ásperos parques urbanos,

en la doble jornada en restaurantes griegos como Spiro,

incluso en los ojos dorados del sajón y su xenofobia,

abuso vetusto y perfumado de poder egregio.





(De En los Andenes de la Era Heisei)







Exaltación espontánea de lo español cerca de Nykøbing

(Dinamarca)



He de advertir que nunca creí en patria,

e incluso una gitana, anuncio constante de España

en el extranjero, resulta motivo de ofensa,

pero hoy que no se dio bien

por tanta y tanta malgastada corona

en varias cosas reparo.



Campos de trigo daneses, desaparecidos ya en Castilla,

vacas holandesas, a extinguir en los Pedroches,

playas británicas en Europa Sur

llenas de camareros malagueños y rubias en top less.

No recuerdo si tenemos industria,

pero hay fuga de multinacionales como gases

intoxicadas de salarios como de agua fuerte,

además de la moneda única,

ígnea peseta en busca y captura.



Pero ni Zelanda tatuada de verdes molinos,

Bravante, llena de diques, matamares silentes,

Lolland, Falster y Møn, Europa interior de leyenda,

ni el rubio de ayer que bien podría

anunciar un cuerpo Danone

son hoy suficientes para dejar

de pensar en España y lo español.





(De En los Andenes de la Era Heisei)







Subasta de sueños en la Era Heisei





Sabía que atravesando Akakira

al final se llega a una vieja fábrica de aceros,

donde los prendidos sueños arden

como en plena calle verdes

papeleras de plástico galvanizado.

Era todo un milenio en llamas,

crepitaban utopías y principios,

un viejo sombrero de fieltro de Pablo Iglesias,

y la daga samurai de un múltiple Harakiri.

Su resplandor iluminaba la máscara de la Era Heisei,

un ácido corroía los labios del milenio

una vez pintados de rojo carmín.



Todo era cenizas; asusta.

Como en el insaciable tanatorio de la M30

nadie se atreve a esparcirlas

por si tan sólo la grama crece,

algún deseo trasterrado y otro

sumiso siglo nada adverso

con el viático de su pasado.



Pero también cerca de Akakira

se encuentra una casa de subasta,

y a la espera quedo por si consigo

en rebajas alguna sombra de sueño.





Año XI de la Era Heisei

Takayama-Japón





(De En los Andenes de la Era Heisei)








La Celebración de la Palabra



Desde esta pelliza de toro tan angosta a veces,

gran bazar de la droga, según los diarios,

portaviones de sol, vehemencia y gozo,

preñada de inquilinos que bailan

-y qué remedio- con el alegre subsidio de la palabra,

sólo se puede aceptar una contienda de juego y paz,

aunque la mancha de petróleo en el océano

siga ahogando pateras

y sus inagotables fuegos de artificio

iluminen haciendas y solares encalados.



Pero una gota de lluvia en ese océano

bastaría para recordar que somos

una nimia inmensidad indivisa,

una frontera única en el presente de los pueblos,

y no se debe sucumbir,

pues queda demasiado cerca el zéjel y la moaxaja,

hace pocos siglos que importamos el soneto,

y parece que fuimos ayer cuando Breton,

Artaud, Aragon, Soupault, Tzara,

cambiaron a este bajel pirata su rumbo.



También dijeron que no era arma poderosa;

por si acaso, me tomo cada mañana la molestia,

de acudir a la fuente donde manan las palabras,

apartar residuos tóxicos, bolsas de plástico,

y exprimidas latas de Coca Cola, que maldigo fríamente,

para poder sobrevivir sin DNI reglamentario,

y como si de un anuncio de 15 segundos se tratara

devolver bien condenso un mensaje alto, claro,

y evónimo de celebración del verso,

unida ya a esta grey, artificiera de pasiones,

y sin más escudo que cualquier semipoema.





(De En los Andenes de la Era Heisei)







Una Oficina Propia



A Virginia Woolf



Nuestra tarea no es ya recolectar madura fruta

con trampa mortal que se muerda.

Ahora que en la casa dejamos atrás las naves hundidas,

sin olvidar la flor en el cabello

que nos perfuma desde generaciones,

no seremos más

púgiles en un ring sexual de barro,

superdotadas para el teatro del amor,

aficionadas al abalorio antes de iniciar la pubertad,

al ritual de cuerpos engastados en aceites nocivos

para que resbalen todas las enemigas.



No soy cobarde si eso me llaman,

desafío las etiquetas pasajeras de verde disputa

y negro fango, y no gritéis al viento parciales victorias,

si quisiera también hubiera ascendido

por el puente de plata que al deseado trofeo conduce.

Pero si frotamos bien el siglo Veintiuno,

nos permite formular un único sueño:



Él ya no será más mi oficina.

No será su cuenta bancaria,

ni una VISA ORO, corazón de plástico en su cartera,

el ansiado puesto de trabajo.

Él nunca más será nuestra oficina,

el sólo tragaluz para un sótano sombrío,

la única hiedra por la que escalar

el muro a un despacho propio.

Si aún queréis zurcir, cosed líquido valor a vuestras hijas,

en un top Delacroix de pecho desnudo y caminad, caminad.





(De Frágil Sinfonía)





Manifiesto de Cualquier Nocturno



Reivindico el desenfado

y la desinhibición de mis deseos,

el punto de alcohol compatible con mis sentidos,

el encuentro furtivo con un amante efimero,

el bullicio sin rumbo de un grupo humano,

el golpe mortal a la rutina,

la amargura cuando sale el sol,

el exceso, sobre todo el exceso



Magnifico la valentía

de todos aquellos que viven con ojeras,

que no le ponen precio a la hora,

que desacatan las leyes ordenadas de la Naturaleza,

que amarían sólo hasta el alba,

capaces de todo en el punto exacto de la Medianoche,

de nada cuando unas gotas de luz

rayan la noche descarada,

vencida ya.



Y por qué no, cosas menores,

el riego purificante en la madrugada,

el irrespirable ruido del camión de basura,

la inestabilidad de la calle bajo la farola,

el robo del BMW sólo para hacer un trompo,

el tirón en cualquier esquina del drogadicto

falto de estatus de enfermo,

siempre insensible sociedad de Derechas.



Porque al fin, somos un recinto privado,

como si la vida fuese un parking subterráneo

y nadie pudiese salir sin tarjeta decodificada.





(De Poemas en Off)







Casi Intacto el Amor


Llegado septiembre tendrá fecha nuestro contrato,

debo un par de letras al banco de la fidelidad

y tú, que el deseo te ha prestado hipoteca,

no pareces darte cuenta que el amor se hunde

como las pinzas de la ropa caen

aullando por mi patio interior.



Dejamos hace tiempo de intentarlo,

cuando la costumbre como el polvo

se había posado sobre nuestro mobiliario,

cuando la desidia se acumulaba

por el suelo como vacías botellas,

y para colmo se anegó el apartamento

por las mismas goteras siempre.



No soporto que te rindas

sin condiciones, que te cruces

de brazos como si ya el agua hubiera

llegado al cuello de la última ruptura.

No me dejas alternativa,

morir en los caninos del incierto destino,

probablemente soledad afilada,

o disparar con el fusil de mi abuelo

nuestra cómoda vida diaria;

morir al grill de un amor casi intacto,

o matar por dichas más imaginadas que ciertas.



Te has empeñado ciegamente

en arrastrarme atada a tus noventa

caballos, hirviendo mis manos y mi espalda,

por ti, desabrido amor.

Doy por seguro que despertaré a balazos

y todos estos años como sesos

esparcidos por la pared.





(De Ladrones de Miel)







Karaoke Milenario


Bajo intactos arrozales anónimos

tres millones de vietnamitas o iraquíes

y cincuenta y ocho mil norteamericanos,

ilustran el deseo ilegal de olvido,

falsificadas sus conciencias por una perpetua infamia.

Nunca salen las cuentas del horror.





(De Frágil Sinfín)







En la aduana


Y cuando en la interminable cola,

perdidos ya todos tus derechos,

todos empujan indignados:

blancos primero, afros y chinos;

latinos, indios y musulmanes;

para que sus familias no sequen

sus calcetines de zurcida rabia

al viento rasante del metro

que taja todas sus gargantas.

Y según la fuerza de cada cultura

vas entrando por una puerta diferente,

puede que te admitan

por la de inmigrante, la de turista

o la de business class sin demoras.

Y nadie quiere ser el último.

Y nadie quiere esperas.

Y cuando por fin te regalan el visado

para no volver nunca más a tus raíces,

a no ser que llegues

en carro alquilado de diamantes

que admiren los vecinos,

te enseñan su forzoso idioma

para cargar contra todos tus antepasados,

que te dejaron anchas palabras pero pocos dólares,

y todo se reduce a sacar las automáticas,

escondidas desde siglos

entre tu castigada piel y las cuatro tallas más

de tus vaqueros vencidos.

Y nadie entonces se conforma,

porque no queremos

que por heterodoxos nos deporten,

pues dentro de poco nuestra cultura

no valdrá nada, y porque de todos modos,

te la arrancarán del vientre

como droga en la aduana.



(De un libro inédito)







(*) Balbina Prior: Nació en Villaviciosa de Córdoba (España) en 1964. Es licenciada en filología inglesa. Actualmente ejerce como profesora de Inglés. Sus trabajos se han publicado en diversas revistas literarias como “Extramuros”, “Turia”, “Cuadernos del Sur”, “La República de las Letras”, “El Maquinista de la Generación”, Baquiana (USA), “Literaturas.com”, y “Singularidades” (Lisboa), de cuyo consejo asesor forma parte. Ha sido articulista del diario “Córdoba” y en traducción sus primeras incursiones han sido realizadas sobre Anna Wickham, Emily Dickinson, Donald Hall y Aphra Behn en Las fábulas del deseo y otros poemas (Sial, 2004). En narrativa ha publicado “Los Dragones Rojos” (Centro cultural “Generación del 27”, Málaga, 1999). Es autora de los títulos de poesía “Soldado de Rodas” (Córdoba, 1993), “Perversidades” (Fernán-Núñez, 1994), “Poemas en Off” (Córdoba, 1998) y "Ladrones de Miel" (Cuenca, 2000), "Frágil Sinfonía" (Valencia, 2003) y con "En los Andenes de la Era Heisei" (Móstoles, 2001) obtuvo el premio de poesía “Ciudad de Móstoles”(2000). Dirige el proyecto editorial “Aristas de Cobre”, dedicado a publicaciones de poesía, relato y traducción. Ha sido incluida en las antologías “Guía de Artistas y Escritores Contemporáneos Andaluces” (Málaga,1997), “Quinta del 63” (CELYA, Salamanca, 2001), “Cuadernos del Mediterráneo” (El Toro de Barro, Cuenca, 2001), “Mujeres de Carne y Verso” (La Esfera de los Libros, 2001), “Ilimitada Voz” (Universidad de Cádiz, 2003), entre otras. Ha sido traducida al francés, inglés y portugués. Su último libro ha sido Final de Entrega. Antología de Poetas contra la violencia de género.

Poemania Nº 143 - Graciela Caprarulo

POEMANÍA

la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

Nº 143/2008



“La poesía, ese mundo mágico de la creación espiritual,

establece unas coordenadas en el tiempo de la palabra...”

Miguel Fajardo Korea




Poeta invitada: GRACIELA CAPRARULO (*)



SELECCIÓN DE POEMAS


a mis abuelos







ésos los que traían

a soslayo la noche

los que se hartaron de vino

sobre las tumbas de alabastro



ilusión del nido y de llegar



aunque los pájaros se fueron



deambulan en el abanico esa memoria

de atajarse con las manos



no van a volver



la última flexión

fue aquel giro en el borde de sus nucas

y el gesto perpetrado ingenuamente

como un adiós







(El clan de la cicatriz, La Bohemia, 2006)







***





Isis en Sais


I



emerge desde el vientre altivo

sin despertar sospechas

es ya la Tierra el territorio

acostumbrado



y busca a Aquél

que ha de portar la cicatriz



hay dos pilares en su trono

donde yace

sentada desde siglos



guarda la entrada en la cual dice

ningún hombre mortal

ha descifrado lo que oculto



caen los velos que son siete



y lo indeciso del agua la contempla

mientras el mundo duerme su sueño

y se descuida





II



tendida en esa mansedumbre

distendida intuye



y piedra sobre piedra

edifica la propia catedral



es el ombligo su columna

la noche luego abierta

a los misterios



conjuga profecías en su vientre

y entrega el fruto



el polvo al polvo



arde el útero y da forma

a la materia



la Oscura entronizada

contempla la estampida del aire

y sabe







(El clan de la cicatriz, La Bohemia, 2006)





***



esa mujer que yace
pelirroja y pequeña

no es mi madre

pero me pertenece



la veo descansar tan blanca

y me pregunto por qué

la alejo

por qué la quiero lejos

si es tan blanca y si duerme

mientras yo divago



o esa mujer que yace

sí es mi madre

y no me pertenece

a mí que soy pequeña

y que no duermo

porque no hay regazo



apoyo mi cabeza

en su hombro izquierdo

me inclino

simbólicamente emulo

lo que pudo ser

la infancia

un hombro izquierdo

un hueco tibio donde apoyar

la cabeza

y que no supe encontrar



la mujer que está yaciendo

soy yo y alguien me observa

alguien que cree ser mi hijo

se acurruca y busca

en mi hombro izquierdo



ahora somos tres

los que emulamos la infancia

los que buscamos

un hombro infinito donde apoyar

la cabeza

¿es eso la eternidad?

¿hundir la cabeza en el hueco?

¿es eso morir?

¿dejarse ir en el hueco

que me acuna rítmicamente

como un fuelle y me respira?



el hijo que no es mío pero pudo

está yaciendo

y mientras duermo espera

que la infancia le dure

que este hueco le sorba la memoria







(El clan de la cicatriz, La Bohemia, 2006)









Génesis


aún desde la oscuridad y el caos
por encima del Abismo
lo vislumbraba
en su negro traje esplendoroso



en medio del jardín

el árbol

la fruta maldecida por la historia



juegan ellos, ríen

y en tanto la ciudad

planea derrotarlos



en medio de la rama

roja, inalterable

redondeada persiste



y ellos juegan cada vez más alto

cada movimiento muerden

cerca crece el árbol

rompe

el equilibrio inestable del jardín



detrás del árbol

vestido de negro resplandece

es hermoso y coquetea a la mujer

el eslabón débil en la cadena

la pieza del naufragio



que arda ella que baile

la muy entre las lenguas

en la luz como luciérnaga encendida

Lucifer Luzbel luzmala

la malnacida serpiente

sempiterna y tierna



de esmoquin viste

como un astro

y bautiza universos en su nombre



ella, la bella mal maridada

contempla a su mitad y muerde

la manzana muerde su destino

de condenada hembra

que arderá





(El clan de la cicatriz, La Bohemia, 2006)







***







en el centro

la isla

la mansedumbre atada



ser la inteligencia

y no saber cómo matar



la sed y lo que ansía



(Psiqué, La Bohemia, 2003)



***




fue coronada en algún tiempo

guardiana de las piras ancestrales



las silenciosa vela los misterios



saben sus dedos

tejer coronas con las calas

y abriga entre los muslos

ofrendas derramadas por la tierra



yo fui collares en sus manos

cuando ella leía las estrellas

y el hilo invisible nos unía



si hubiera las redes sosteniendo



(Psiqué, La Bohemia, 2003)





***


yo que nací adulta y armada
de la cabeza de mi padre

yo que fui amada por tantos guerreros

que me entregaron su vida sobre las hecatombes

fui espada en manos de los asesinos

daga sacrificial en los altares

brújula en los abismos del océano

constelación, grial



yo que fui la favorita contra toda profecía

tuve apenas este pétreo corazón de virgen

yo que deseaba el amor

las manos tibias y callosas de las labradoras

la moldura del pan

el hijo que me fue negado



yo que habito en este Olimpo

de eternidades y de prodigios

yo que gobierno el destino de tantos hombres

veo el futuro

las áureas estatuas

los mármoles, los holocaustos

los versos escritos en mi nombre



y aún así anhelo

sentir bajo la piedra

el mínimo roce

medular

hace falta un lugar y una persona

para nombrar el hallazgo

algo escondido y único

como un cuenco que nunca se vacía



hace falta la fe y dispararse

hacia el centro de la Noche

cumplidas las instancias esperables

pagado todo derecho a descender



hace falta una guía



la sutil entrega a lo invisible

que bajo forma de hombre

o de pájaro o de ángel

nos lleve al mísmísimo núcleo

del infierno



y allí, donde se sabe que no hay retorno

los monstruos se organizan

para guardar la entrada

hecha de miedos indivisos



allí, detrás del río y de la ciudadela

hay un cuenco y un puñado

de tierra luminosa

que cifra los destinos del mundo





(Sutura, inédito)





(*) Graciela Caprarulo: Nació en Buenos Aires (Argentina) en 1967. Es Profesora en Letras y Master en Teología. Coordina junto a Ana Guillot el Taller de la Siesta en San Isidro y Buenos Aires, desde 1992 hasta la fecha. Es fundadora y directora del sello Ediciones de la Siesta. Ha sido conductora del programa radial Dos Palabras (1992-2000) y del Ciclo literario Las Hermanas de Casandra auspiciado por la Fundación Telefónca Argentina y la Casa de la Poesía (2004-2006). Recibió el premio de cuento Jorge Luis Borges de la Academia Hispanoamericana de Letras de Los Angeles (EE.UU.) en 1991. Publicó los libros de poesía “En abrazo de Barro” (Libros de Tierra Firme, 1995) y “A la Sombra de los Paraísos” (Libros de Tierra Firme, 1998), ambos con el apoyo del Fondo Nacional de las Artes. Y publicó también los libros “Psique” (La Bohemia, 2003), que cuenta también con una edición electrónica y “El Clan de la Cicatriz” (La Bohemia, 2006). Participó en varias antologías poéticas nacionales e internacionales entre 1991 y 2006. Algunos de sus poemas, cuentos y artículos literarios han sido publicados en distintos medios de Argentina, Estados Unidos, Puerto Rico, Costa Rica, España y México.

viernes 29 de febrero de 2008

Poemania Nº 142 - Elena Cabrejas

POEMANÍA

la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

142/2008


“...algo acaece en el mundo para que el

poema caiga, como el fruto, sobre las horas;

para que el poema se recorte, nítido como el árbol,

sobre un espacio abierto...”

Jorge Monteleone







Poeta invitada: ELENA CABREJAS (*)









UNA ANTORCHA



Una antorcha agoniza cuando tu voz la apaga

para encenderme.

Una antorcha con su melena roja

doblegándome en las colmenas del placer

sumergiéndose en las sales de la extenuación

descendiendo con su mortaja de cenizas

y un mensaje para descifrar

en las claridades de tu mirada.

Eso era antes.

Cuando éramos lago de sed y escaldadura

cuando todas las puertas se abrían

para que huyeran los fantasmas que nos lastimaban

cuando la música marcaba el ritmo del jadeo

en la catedral del cuerpo.

Eso era antes.

Anterior a la piel flamante del poema

escrito en el espejismo necesario

para continuar viviendo.

Cuándo comenzó la pesadilla

de andar sobre los clavos inevitables del desgarro?

Exterminio de sueños

tercas picanas en la mesa de la realidad

escuadrones de risas asesinas

custodiando el insomnio.

En la noche de mi corazón ladran los perros.



En mi alcoba hay olor a jazmines y a manzanas

hay un bosque inventado para ocultar los besos

que te doy y te niego cuando jugamos a atraparnos.

Hay un vaso de rosas que nos miran y una antorcha...

Eso era antes.









V I G I L I A



Mi memoria te guarda en estrechas galerías

donde anduvo el sol de adentro

señalando el sortilegio que nunca acaba.

Sortilegio que asoma los vahos secretos

que desbordan mi mirada.

El misterio llamea ocultando sus carbones.

Crecen en la piel de mis manos

lenguas de esclava frente a la cerradura.

Hablo de lo que debo cultivar

para aguardarte.

De la recóndita tenacidad que invade

todos mis sueños de clamor imposible.

Se que volverás para mirarme

que volverás para nombrarme

hasta la exhalación

en esta feroz paciencia de comenzar a esperarte.











SINFONÍA HECHIZADA



Mi amor tiende sus manos de mago

y me cubre la piel con furia de relámpago y asombro

y galope de caballos blancos.

Mi amor trae versos de torrente

y vuelo de pájaro de trescientos sesenta colores

y brasas de encender suspiros en el bosque de mi pelo.

Me oyes? Eres tú el que me crea mujer y me proclama

en los bandos del mundo.

Tú el que me ofrece la boca de imán nocturno

y licores y ungüentos y flor

con sus dos únicos pétalos de fuego que me abrasa.

Mi amor tiene la llave de todos los cantos

y por eso lo espero

con mi traje de novia de princesa de esclava

sobre mi desnudez.

Con un ramo de clavelinas en el umbral de la tarde.

Con la sed de los muelles a la hora de la última marea.

Con la danza de nuestra sinfonía hechizada

en la curva de las caderas que no cesan de oscilar tu nombre

húmedo y profundo como la noche

cuando me amas.











VIVIENDA DE EMERGENCIA



De chapa helada

cuando los inviernos crecen

en los árboles

cuando las ilusiones

se escapan por las ventanas rotas

y la realidad clava sus raíces

en el barro.

Las hendijas silban vientos amarillos

la madrugada golpea la puerta

inexorablemente cada día

la emergencia se burla

desde los techos grises

suenan sus tambores oscuros

martillean las gargantas anudadas

con ásperas impotencias.

Afuera la lluvia

destiñe promesas violetas.











SIEMPRE EL HOMBRE



El hombre siempre el hombre

sediento y pronunciado desde la sal

de todos los linajes

hasta el adiós infinito de las puertas el tiempo

y su voz esparcida por el aire.

Dónde la mordedura que parte sus pedazos?

Dónde los espejismos

de abarcar lo perdido?

Y aquél día desnudo con olor a madera

golpe de hacha y silencio

sobre su antigua memoria.

Y el llanto que atiza en la cuna desmembrada

de no ser más que un niño

que regresa por la noche

para volver a nacer.









TIEMPO DEL NUNCA MÁS



Desde esa larga ausencia

su lengua era una daga agudizando la hiel

de sus gemidos

penetrando mansamente la brumosa cortina

que tendía la tarde

cuando la aldaba de la noche comenzaba a llamar.

Entonces se podía ver relucir

el alambre furioso que atravesaba su mirada

conocer el oculto cordel de su esqueleto

lanza de guerrero sobre las siete cuevas

del maligno

que arrebatara a su presa

sin saber que ella estaba hecha

de llanto y furor, bellisima y demente

creciendo como un bosque

creciendo como la ausencia del hijo

en el volcán del pecho.









TIEMPOS OSCUROS



Ramajes encorvados sobre mi sombra

en la tarde que cruza

como un horizonte electrizado.

Cuajos de sangre y lodo se pegan a mi piel

y no puedo huir. !Oh niño de cenizas!

que me atisbas desde el rincón del fuego.

Y no puedo. No logro escapar del vaho perverso

en el socavón del tiempo que todo lo lleva.

Es inútil. Cadáveres de peces en la playa

del abandono. Pájaros ciegos en la negrura

del agua. Niño ven a salvarme.

Que no consigo sino la asfixia en mi propio ruego.

En mi propia saliva que te nombra

por el túnel del grito. Ven a salvarme.

Quién nos ha despojado? Quién se viste

mi ropaje de pasear en los sueños?

Dónde tu luz de corazón ardiendo

en las telas del silencio?

Y ese miedo que crece como un muro sediento.

Ven a salvarme. Oh aniquilación.

Oh espectros desdentados. Oh infierno.

Y yo sola en los bosques de la noche.

Niño ven a salvarme.











A LA HERMANA FRANCESA DESAPARECIDA ALICE DOMON



El amor le bramaba sobre el pecho

sobre su vientre de arca para las criaturas

salvadas del naufragio

-pequeños universos de tibieza a la intemperie-

en plena calle en plena selva

en plena soledad galopando con ramalazos secos

su rostro luminoso y sediento.



Fue conducida hasta la honda habitación

de la noche

con su túnica de sal

y el rosario alzado hacia la única resurrección.



Sus pies heridos persiguieron las huellas del Gólgora

y sus ojos de agua derramada

quedaron abiertos como una fuente interminable.






(*) Elena Cabreras: Poeta y escritora nacida en Buenos Aires. Estudió Letras en Universidad del Salvador. Es colaboradora de los suplementos literarios de los diarios: "La Nación", "La Gaceta" de Tucumán y "La Capital" de Mar del Plata. Dirigió talleres literarios. Fue miembro de la Comisión de Cultura de la Fundación El Libro para la Feria Internacional, y secretaria de Arte y Cultura de la Fundación para la Prevención de la Violencia Infantil. Fundadora y directora de la revista "Centauro", junto a Alejandrina Devescovi, creó y dirige "Poesía viva". Obtuvo diversos premios: Sociedad Española de Cosquín, Universidad de Belgrano y Fundación Argentina para la Poesía, entre otros. Su novela: "Algo habrán hecho", que trata sobre las monjas desaparecidas durante la última dictadura militar, recibió el Premio Municipal (Bienio 1998/99). Dueña de una voz muy personal, su poesía sabe indagar, valiente y sin apelaciones, en los aspecto más trágicos y dolorosos de la realidad social de su país. Algunos de sus libros de poemas: "Canilla popular" (1975); ; “Poemas para la madre” (1981); "Tiempo que duele" (1983); "Vencer al miedo" (1984), "Como un pájaro en llamas"(1986); “Herederos del silencio” (1992 y 1993). Recibió, en el 2008, una mención por su poemario presentado en el Premio de Casa de las Américas.

sábado 23 de febrero de 2008

Poemania Nº 141 - André Cruchaga

POEMANÍA

la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

Nº 141/2008






Poeta invitado: ANDRÉ CRUCHAGA (*)







Noches







…me duele hasta la sangre de las venas.

Raúl Contreras





Fantasmas permanecen tocando el grito

Entre el vaho de la ceniza y el asedio

Negro de la noche: —cuervos mordiendo

Las pupilas, desnudos esqueletos

Tropezando en las piedras, niebla de mar,

Amalgama de agónica espuma…

El tacto del suplicio busca las paredes,

La torpeza de caminar sobre la ceniza,

La garganta contenida en la penumbra.



Las noches han sido hechas de algas infestadas.



Al filo agonizante de los párpados, el horror,

Un cielo sin hálito y vinagre de relojes,

Donde tragaluces descompuestos, beben

El calendario sordo del llanto.



Las noches ignoran los caracoles de la luz;

Con ellas no se puede usar corbata,

Ni subir rascacielos para explorar sombras.

El respiro no cabe en una mano.

Se duerme a secas entre sabandijas,

Hilando la sordidez de la tierra…

—Tierra hecha noche, por desgracia,

Donde el hombre hunde su acento,

Hasta ganar la muerte y la cruz:

Cerrada puerta de la luz, muros ardiendo

En su propio, despiadado cadáver.

Por todas partes rumorea, ciego, el vértigo;

La intemperie está llena de páginas mordidas

Por el brazo audaz, sordo, de la angustia.

Desde tiempos las noches son alfileres anónimos:

Raptan y agobian, crepitan sus mudas ráfagas

Entre tímidas luciérnagas.



¿Cómo entender su destello de cenizas?

¿Cómo abrir sus múltiples puertas sin caer,

En la ficción del aliento? ¿Cómo

No sentir sus barrotes de herrumbre?

Ellas tienen la mirada en opaca fantasía,

Llenan el torrente con pájaros sin espejos,

Hilan azúcares de obediente cárcel,

Crecen en polvorienta amenaza.

Las noches no mueren como lo hacen los espejos,

Sólo amanecen en el recuerdo de los párpados.

Nadie alza su sangre ilesa de musgo:

Las noches cierran la casa de pólvora y cuchillos.

Ahora las campanas son grito subterráneo

Y no profesa ala del respiro y la fragancia:

Sutil feligresía de hojas y cierzo…



Las noches tragan la sed en su propia escena:

Borrosos gemidos caen atónitos en la memoria.

Esas noches son los cazadores nocturnos

Que bailan como en un anfiteatro…



Barataria, 06. 10. 2007.









A los ojos del silencio





El silencio gotea sus enigmas,

Fosa galopante, pedazo de neblina

Rompiendo el alma. —En su nido

Se escucha el hambre, gira ahí,

En los techos de las casas, suspira sin puertos:

Da miedo el mundo. Tiemblan los huesos,

Junto a la hoguera agonizante

Del cataclismo cotidiano en las calles.

A ratos la violencia nos asalta con su losa

De tormento: el planeta entero nos advierte

Un mal augurio: soledad, sed, noche.



El delirio es la actitud cotidiana del universo.

Lo que habla la memoria es incomprensible:

Asusta pensar en el huracán y la lágrima,

En la maleza de estos días con su zarza

De viejas heridas, voces que andando,

Abren tumbas y desvelan horizontes

De encanecidos pájaros.

¿En dónde estamos ahora después de tanta

Edad, perturbada arteria del heroísmo?

¿Qué aliento empaña nuestros ojos

Que nos impide ver los parajes de la deriva?

Nos hundimos en el sobresalto de la noche;

El miedo y la mentira se elevan memorables

Sobre el mundo secular de la sonrisa.



El silencio sabe qué silencio crece como césped.

Hay heridas más profundas que las pestañas.

Hay caminos más encanecidos a la espuma.

Nada es ya, cuando día a día la puerta

En vez de luz, se llena de repente

De cosas extrañas. La noche, sigilosa noche

Con su color insomne y sus maleficios…



Uno mira en derredor los pañuelos de tanta

Desesperanza, el delirio comiéndonos

En raciones diarias los propios sueños.

Ya aprendimos a convivir entre esqueletos

Y desde ellos queremos resucitar la hondura,

Pero sólo hay piedras de obligada amalgama,

Años de violenta marea, alianzas

Ahogándonos en desvelos, ansias de ser

Lo que no somos entre proféticos huesos.



Es doloroso transitar entre tanta agua,

Aguas hechas de relativa calma,

Hundirse en secretas lenguas, cojines

/de intemperie

Y cumplir con las leyes de la esperanza:



El caos parece ser, en el velero de los siglos,

La aferrada constelación del horizonte.



Barataria, 07.10.2007.









Los que cruzan la vida









Este sueño sin párpados es un rumor herido

Miguel Antonio Jim





Los que la vida dejan su piel

En sutiles redes de bruma, pulsan la sangre

Y tienden su imagen en la sombra cerrada

De su sino. Vuela la brisa sobre ventanales…

Al que parte lo devoran las entrañas;

Dibuja peces de lenguas impasibles,

Las calles les parecen un suplicio devastador,

La ciudad un promontorio de periódicos sucios.

Los que parten envejecen en la travesía

Y ya no ven más lunas, ni tripulantes

En los muelles, ni cierzo en el alba.

Ellos llevan el azogue de las defunciones,

Acantilado en vilo de la pena,

El luto de la noche, ciega carne del suspiro.

La lejanía de los ojos la pinta el olvido.

La noche cubre de noche todos los sentidos,

Mientras el tiempo consume de rodillas

/las ventanas,

El futuro y la paz incierta de la razón.

Candelabros cuelgan de los zopilotes,

Ríos ciegos de sueños en las manos de los muertos,

Helado purgatorio del pecho,

Hacen del afán espejos grises, trenes de niebla.

La campana de la lluvia cierra los tapiales,

El pulso del reloj se vuelve música lenta,

Las ventanas bajo la lluvia, vena rota del arco iris.



Los que cruzan el luto evocan araucarias,

Guardan sus monedas en los chupamieles,

Visten mortajas de crepúsculo,

Rompen el calendario de las nubes,

Desnudan sin más, su propia historia.



La soledad los abraza: severa, cruel.

“La soledad destella en el mundo sin amor.

La vida es una vívida corteza,

Una rugosa piel inmóvil

Donde el hombre no puede encontrar su descanso,

Por más que aplique su sueño”…

Bajo la lágrima gotean caracoles;

En lo oscuro, inefables lunas de la nada,

Ahogados retratos donde se pierden los adioses.

Los que parten hacia la frontera de la bruma,

Encierran pájaros en sus zapatos;

Mientras, sacuden sus alas

Con féretros de niebla y encarnados paraguas.

Ellos comen crepúsculos con cierta ternura

Y sueñan, sin duda, pintar cipreses

En esta afilada tierra de post-guerra.



Los que cruzan la vida, buscan el eco de su voz.



En toda partida hay una herida presente,

Que no sana ni termina al noveno día,

Sino hasta que el invierno lava las hojas

Y el horizonte no es espejo de ataúdes…



Barataria, 07. 10. 2007.







Viajero y destino







Vamos por la tierra unidos al hilo

Del delirio de las palabras: collar, jade,

Plumas de estrellas salen a nuestro paso,

Cuelgan de las vigas de la memoria,

Están ahí como huellas indelebles

Del destino. Leyes de la aurora, acaso,

En su momento, cuando la lucidez

No tenía miedo o, el mundo, aún

No llegaba a Vía Crucis.

Pero resulta que la corona de espinas

Vació la sangre, el destino fue otro

Al abrir el dolor y cruzar la lágrima,

Al asfixiar las sienes con el ultraje del humo

Y no subir las escaleras de las nubes

Con el confiado fuego de la ternura.

Ayer nada más, el tránsito fue áspero:

Era también la muerte respiro de ventanas:

Fue el grito y el desmán, látigo perverso,

Fue el ojo inquisidor un feroz báculo,

Fue la lluvia jinete del Apocalipsis.



Ahora caminamos en desfallecida hoguera:

Se siembra la tristeza en la argamasa

De la eternidad como otro cielo de sombras,

Como otro cielo enrojecido de llamas,

Como otra noche sumida en templos semioscuros.

En este espacio de siglos, la vida humana,

Se torna un sediento designio,

Metamorfosis donde la razón es vértigo

Y el hombre y la mujer, campanas

De su propio espejo.

Miles de años han sonado las trompetas,

Y sin embargo, el eco ha negado su moraleja.

No tenemos mayor constelación que la quietud

Incierta e inapelable de los guijarros:

El torbellino del horror lame las sienes;

La medianoche forma en sombras

El cósmico destino de los fósforos.



Un viajero y su destino devoran, entre

Frenéticos vagones de enredaderas,

Las vértebras del tiempo en segundos;

Va aquí y allá hacia un punto ciego

Donde las ventanas cuelgan de los árboles

Y los ojos, de naves inasibles.

Un viajero quiere llegar a feliz puerto,

Pero a menudo el horizonte sólo es sedienta

Forma de un aliento de túnicas fugaces,

Donde el cuerpo agotado

Acaricia trémulas evocaciones

De un calendario entre escombros…



Barataria, 10. 10. 2007.





Reloj en penumbra







Hay algo en los brazos de las almas:

La herida del tiempo y su nostalgia,

La penumbra del reloj comiéndose la espuma,

Las riendas de la lluvia, sueltas,

Como una rueda de encendida canela.

En la noche los relojes se tornan fantasmas

O álbumes de hambrientas campanas:

Escenario sin telón, gastadas fotografías,

Película donde gira la geografía del sueño.



¡Cómo en invierno se apagan tus agujas!

¡Cómo los trenes de las campánulas

Coronan las calles ciegas y las cunetas!



Pese a que la mariposa gris de la aurora

Chispea con banderas de acero,

El horizonte surte entre la niebla,

Alfabetos sin pañuelos, abejas insepultas

Y horas yertas como el seno de la luna

Desde el fondo del tedio o del grito.

En el fondo, la materia duele: duelen

Las sienes, crucificadas sienes de la noche;

Duele el futuro con su equipaje de hormigas,

La inmensidad del planeta como máquina

Destructiva, las habitaciones sin ventilar,

Las momias de la eternidad, estéril penumbra

Como el atlas del sol para los ciegos.

El reloj es una verja oxidada:

En sus agujas hay musgo a la hora

Del crepúsculo y una luna cuyo tapiz

Es de vahos, y misteriosos péndulos:

Siglos de pétalos carbonizados

En el bolsillo de los astrólogos.



El minuto lleva profetas en su ojo:

Puertos a la deshora de las piedras,

Sombras de lágrimas: gotean ceniza

Con los cardos, los pergaminos mudos

De los corceles y la espuma severa de los caracoles.

En él he visto el ruido de la muerte,

El humo del sueño, el gesto de la arteria rota,

El río de las sombras,

El mundo haciéndose Nada,

El ojo arañando el fuego de las calles,

Las voces del azogue mordiendo la garganta,

Las manos pidiendo auxilio frente a espejos

De fugaz escritura.



He visto, también, en este reloj de la penumbra,

Los pañuelos postizos de la sonrisa,

Los paraguas rayados del circo

Y ese dolor terrible de los ojos, encarnado

Sudario de zapatos con aliento de calcetines rotos;

Y he visto, desprenderse de su voz,

Otros cauces con historias asombrosas,

Como por ejemplo, bracear en la cóncava

Tirantez del ansia y la tragedia

Para que la luz sea iluminada tierra…





Barataria, 12. 10. 2007.









Asedio de la materia







Habrá un día que deje de ser puerta

Esta materia del universo,

Muelle para maniobrar las emociones,

Escena toda de luz inescrutable.

Las sombras horadan su arquitectura,

—Prisma cuyos destellos, ciñen la imagen

/del viento.

Es como el ojo errátil de un pozo

Donde el cuerpo eleva el aliento

A los dictados del límite, noche envejecida.

Sangran en las sienes los fósforos grises

De la niebla;

Muerden los huesos soterrados de la mácula

Con sus astillas de alelíes negros:

Remolino de pájaros forjados en interrogaciones,

Filmes inacabados del calendario,

Ojos formados por el escombro

/de abiertos gemidos.

Las guerras dejan ciega la conciencia;

En sus banderas de sangre las fieras

Beben la sangre;

El cieno con su carne mohosa, elabora

Enredaderas inútiles,

Hasta morder los espejos con sombras

/de cadáveres.



Nunca la noche abre río de colores,

Sino corpulentos témpanos de muerte.

Nunca la materia es sustancia virgen:

Las hormigas del tránsito carcomen su secreto

Para que la vida sea espectral abismo

Y los relojes jueguen a la sombra

De los ojos del mundo.



El existir se vuelve una trama de ilusiones:

Quebrada ala en el follaje de mariposas;

O, acaso, trepidante cerco del desaliño.

Fugaz resulta cuando la envuelven cataclismos

De estrepitoso humo.

Frágil anda sin ser nadie, entre densas fieras.

Lánguida melancolía roe grises

En ciudades despiadadas:

Sueños aquí, frente al hollín de la fe;

Espadas muerden los suspiros del tiempo

Con insano júbilo de entrañas.

Se abre la soledad en la esperanza,

Inciertos rostros beben la sangre

Y dejan en la corteza humana

un vacío inmolado.



En esta fuerza ciega de las venas,

Siempre acompaña la presencia oscura del ocote

Y el irisado velo del rocío.

Así, entre los fantasmas de la espuma,

Abriendo la hojarasca,

La página de los sueños se impone,

Al grito encarcelado de la materia…



Barataria, 13. 10. 2007.







Zumo de las venas





…va mi ternura

Por las más hondas venas derramada,…

Dámaso Alonso







Zumo de las venas. Fantaseo de ceniza,

Este que se ha quedado

Al pie del vuelo, eco de la voz en lo oscuro,

Aliento torturado de la vida.

Cuando la angustia vacía el cuerpo,

Y los pájaros se nublan en los ojos,

Cuando el delirio predomina en la noche,

La memoria recoge otras realidades.

Uno tiembla en la plenitud de la fuga,

La voz en las voces que callan siempre,

Uno multiplica la sangre en la lluvia

Y anula el candado de las entrañas.

Cuando el cuerpo está exhausto de gritos

Y los sentidos son espejos de frío,

Sólo el sueño puede pronunciar

/palabras fervorosas.

Cuando el agua se lleva la sangre

Por las calles,

Y el aire levanta lunas de espuma,

Cuando las ventanas roban toda respiración

Y la voz en su desnudez es desierto,

Sólo el tiempo puede convertir en pasión del verbo,

El ansia de un mundo fugitivo.



El zumo de la sangre derrama sombras.

La sangre grita aunque se descuaje de su árbol,

Es cerrado muro en árboles de odio,

Milagro, acaso, de este mundo sollozante

/de hambre.

Ha sido, también, materia de esperanza;

Con sólo una palabra se pueblan lejanías,

El tiempo y las llaves de la conciencia lo saben.

Lo sabe el mar, y los élitros de las pupilas.

Lo sabe en fin, el fuego de la historia

Y su jornada de infalibles cámaras.



Uno se ve poblado de cielos y alas.

Aquí la sangre gritando hecha vida:

Luz y espejo. Memoria del confín.

Espejo de senderos al abrir los ojos,

Símbolo que sé ahora. Antes sólo

Respiración en el cuerpo. Intento de gravitar

Entre la carne que sostiene. Entre el mundo.

Entre la luz alada de los pájaros.

Toda la sangre transcurre en el aliento:

Bajo su piel, encarnado destino.

Toda la luz en las venas. Zumo ardiendo

Como sembradíos de fuego en el alma.

Toda la vida acude a su torrente:

Sus relámpagos de sed no matan.

En los labios tiembla la fuerza de su viento;

Quema su resuello. Pedernal es la imagen

Vuelta al espejo

De todo lo que vive y canta,

Porque su llama respira en la piel…





Barataria, 14. 10. 2007.



*Los poemas corresponden al libro inédito: Noche de los sentidos, El Salvador, 2007











(*) André Cruchaga: Nació en Chalatenango (El Salvador), en 1957. Tiene una licenciatura en Ciencias de la Educación. Además de profesor de humanidades, ha desempeñado la función de docente en Educación Básica y Superior. Parte de su obra poética ha sido traducida al francés por Jean Dif, Danièlle Trottier y Valèrie St-Germain. Estas últimas, el libro antológico: “El fuego atrás de la ventana” (Le feu derrière la fenêtre) y “Viajar de la ceniza”. La poeta María Eugenia Lizeaga, por su parte, ha traducido el libro “Oscuridad sin fecha” al Idioma vasco (Euskera); y poemas sueltos, al holandés por Michel Krott. Jurado de Poesía de la XVI Bienal Literaria "José Antonio Ramos Sucre", Venezuela, junio de 2007. Buena parte de su obra se encuentra publicada en diferentes revistas electrónicas de Argentina, Chile, España, Grecia, Estados Unidos, Canadá, Colombia, México, Perú, Italia, Holanda. Ha participado de diferentes eventos literariosen su país y el extranjero, como así también ha recibido por su obra literaria numerosas distinciones. Entre sus libros editados podemos mencionar además: “Alegoría de la palabra” (1992), “Insomnio divagante” (1995), “Enigma del tiempo” (1996); “Roja vigilia” (1997) y “Rumor de pájaros” (2002), entre otros.

sábado 16 de febrero de 2008

Poemania Nº 140 - Roxana Elvridge -Thomas

POEMANIA

la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

140/2008




“La poesía es la música de los pueblos,

es la búsqueda del hombre,

es la oscilación entre lo real y lo imaginario,

es el irse deshollando vivo hasta volver a nacer,

con toda la pasión, con todo el fuego interior,

para contagiarlo, para propagarlo,

para ser una antorcha viva

en la noche del mundo...”

Elena Cabrejas





Poeta Invitada: ROXANA ELVRIDGE- THOMAS







VERANO



Se esparcen mieles densas por su cuerpo.

Derrama adormecidas infusiones,

espesa la sangre lentamente para luego aletargar a los mortales.

Pasta en los sudores que alienta,

bebe de la sed que explora pieles,

deambula por cordura enardecida.

Es sabio y cruel.

Goza el descaro, la impaciencia, el terror.

Ceba ira

seducciones

luego engulle a los caídos en sus garras.

Es ánfora de aceite donde escalda a los endebles,

Lengua que pasea su sequedad entre los pliegues,

golpe de vapor insospechado,

clamor que graba el aire de candelas al marcharse.

Al cabo de los ciclos volverá.





NÓMADAS



I



Algo les quema la planta, antes dócil hábito de arena.

Algo prende húmedas entrañas desoladas.

Algo interrumpe melodías.

Algo les recuerda que adolecen.

Y parten.

Dejan lo que es ya recóndita efigie, obelisco de indómitos umbrales que calcinan cada paso con su aliento.

Tierras arrasadas por la bruma que enceguece manantiales.

Buscan.

Cuecen ojos de difunto en la sal que se agolpa a sus espaldas.

Siguen el clamor de sus heridas, la senda abrasada en la que inmolan todo rastro.

Anhelan.

Emprenden con la marcha un nuevo rostro,

otro aire purifica las entrañas,

nueva carne da forma a los afanes.

Encuentran, a lo lejos, fértil territorio,

se amoldan al perfil de una mirada.

Creen que han encontrado el paraíso.

Un camino de luciérnagas se borda entre sus pliegues.

Algo les quema la planta.

Y parten.





(Para Gabriela Balderas)



II

Parten.

Surcan nervaduras de silencio.

Las guía esa antorcha que abrasa su entretela,

esa sed que no permite un instante de sosiego.

Labran la cantera con un bermejo acento desolado.

Parten.

Son llamadas.

Algo dota a la intemperie de vestigios.

Algo hace evidente ese abismo que se agolpa en las honduras.

Un sonido, un aroma, aviva un tumulto de rumores.

Punza una pregunta por los pliegues ¿qué hago aquí?

Mojan sus cabellos en apremio,

Engarzan a su aliento nuevos cielos y un lejano ensueño que suspenden los humores.

Parten.

Aromadas, inconformes, errantes.

Inundan su torso de calderas,

celebran su rastro sobre el filo que separa los terrenos.

Un presagio en colibríes conduce esa marcha alumbrada a otra quimera.

Bordan ahí nueva existencia.

Son felices.

Algo prende húmedas entrañas desoladas.

Algo interrumpe melodías.

Algo se quiebra.

Y parten.



(Para Blanca Luz Pulido)





MALGRAT



Bulle la epidermis como lenta bulle, por internos tramos, la zozobra.

Lejano el cuerpo de otras costas donde el mar es cálido y la arena frágil llama entre las yemas.

Lejano el lengüetazo de los cielos.

Sin embargo, la piel es atizada

y los sentidos

-cardos que atenazan la impaciencia-

emanan con su estela el argumento.

Dejarse embestir por esa fría caricia que inflama.

El cuerpo es una hoguera que escuece entresijos donde mora.

A pesar del vértigo que emana

de ese fiero ojo áureo.

A pesar de su presencia turbadora.

A pesar del viento.

A pesar del frío.

Malgrat el mar.





(Para Alejandra Castro)





MUJER QUE GOZA AL PENETRAR EL HUMO



Vierte al fuego las resinas.

Inunda el claro con vapores de maderos, secreciones, asaduras.

Se pierde en ese pliegue que se orada en la montaña al elegir los animales, las breas, flores, juncos, pulpas, raíces olorosas.

Danza jubilosa entre el humo.

Aspira.

Impregna los muslos, los pezones.

Siente penetrar por sus resquicios ese aroma que satura su delirio.

Regresa a la aldea cuando se ha extinguido la emulsión.

Pasa al lado de ese hombre que la embriaga aún más que sus mezclas vaporosas

y él se prenda del aliento que la envuelve.

Se entrega, rendido, a ese cuerpo ahumado, perfumado.







VOZ





En la roja mordida del viento,

en la arista que punza las yemas,

en la sangre vertida,

en la entraña aromada de incienso,

en el dulce tósigo hirviente,

en el pétalo, en la savia, en la cruel amapola.

En el ritmo que prende furioso,

en el lánguido hablar del oboe,

en el gozo, en el llanto, en el fuete certero,

en el bosque incendiado

llega, palpitante, hambrienta,

la voz que se cuela en el cuerpo,

que inunda memoria y sentidos,

que escuece caminos, que duele.

Que es un enjambre de peces lejanos,

que es parte del aire y la piel y los ojos.

La lengua espera su acero,

el oído pena por ella, muere apartado

de esa voz lejana y dulce,

en tuétano metida.

(Para Fernando Gómez Pintel)











CASANDRA



Debió saberlo al disfrutar la escena:

a su paso, en la cuadrilla, una yegua se desata.

Incendia el viento, enloquecida.

¡Libertad! Dijiste, ¡Fuego!

El fuelle interno, en su entretela, lo clamaba,

pero ella no aceptó el presagio.

La yegua es perseguida con saña por los jacos

cesa el trote hasta llegar al precipicio,

cae hincando cascos candentes al viento.

Nadie dará oídos a tu aliento, frenética virgen alumbrada.

Nadie advertirá en tus ojos asidero.

No posarás tu cabeza hasta expirar.

Quien rechaza al sol,

a sus arrestos desatando la piel,

a sus destellos insertándose en el pubis,

sufre punición de altos rangos.

Siendo esclava de la duda morirás.







ÍCARO



Afán por la inasible e insaciable pira.

Vértigo de espada ardiente que me imanta, arriba, más arriba, al centro mismo del embudo que embate el arrojo, la quimera, y doblega con un soplo los alardes.

Ímpetu doblado, vuelvo a la jugada.

Engaño al que dirige los ataques, celoso de mostrar algún secreto.

Solazo mi deseo con los atisbos de un cosmos alterno, henchido de misterios.

Ya gusto sus destellos, ya siento la escritura a otros vedada, ya vienen a hurtadillas sus rumores.

Dilatan maravillas mis anhelos.

Vuelca el tropel de aguijones la escasa ruina de mi cuerpo henchido.

Caigo, sí, pero ahora sé el secreto.











(*)Roxana Elvridge-Thomas: Nació en Ciudad de México (México), 1964. Estudió la Licenciatura en Ciencias Humanas en la Universidad del Claustro de Sor Juana y la Maestría en Literatura Mexicana en la UNAM. En 1990 obtuvo el Premio Nacional de Poesía Joven “Elías Nandino”; en 1993 el Premio Nacional de Periodismo Juvenil “Elena Poniatowska”, en el área de Entrevista; en 1998 el Premio Nacional de Ensayo “El Privilegio de la Palabra (Instituto de Cultura de Yucatán) y en 1999 el Premio Nacional de Poesía “Enriqueta Ochoa”. Ha obtenido las becas del Centro Eurolatinoamericano para la Juventud (CEULAJ), de España, en 1993 y la de Jóvenes Creadores, del FONCA, en el periodo 1997-1998, ambas en el área de poesía. Ha publicado “Memorias del aire”, dentro del libro colectivo Labrar en la tinta (UNAM, 1988, poesía), “El segundo laberinto” (UNAM, Colección El ala del tigre, 1991, poesía), “La fontana” (UAM, Colección Margen de poesía, 1995, poesía), “Imágenes para una anunciación” (Casa Juan Pablos, 2000, poesía), “La turba silenciosa de las aguas” (UAEM/La tinta del alcatraz, 2001, poesía), “Fuego” (Lunarena, Col. Poetasdeunasolapalabra, 2003, poesía), “Xavier Villaurrutia …y mi voz que madura” (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2003, ensayo) y “Gilberto Owen. Con una voz distinta en cada puerto” (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2004, ensayo). Su poesía ha sido recogida en numerosas antologías en México, España, Canadá y Francia. Poemas, ensayos, artículos, y entrevistas suyos han sido publicados en revistas y suplementos culturales del país y del extranjero. En 2001 realizó la dramaturgia de La moza de cántaro, dirigida por Ignacio Escárcega. Asimismo, ha dirigido numerosos espectáculos teatrales en diversos teatros y espacios culturales de la República Mexicana. Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte 2004-2007.

Poemania Nº 139 - Osvaldo Ballina

POEMANÍA

la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

139/2008













Poeta invitado: OSVALDO BALLINA (*)











Tú, el que hablas





tú, el que hablas,

bárbaro,guardián o espía,

de qué orfandad vienes o qué orfandad buscas

bajo la helada luz imposible





Diurno, sol, en aljaba, caza solo





diurno, sol en aljaba, caza solo

no hay nuevos juegos asesinos

los mismos buitres la misma carroña

-perro fiel lo humano





***



El verde cerró la mano que sofocó la piedra





el verde cerró la mano que sofocó la piedra

nada fue lejos ni cerca, pasado o futuro

el animal abandonó piel y sexo

el silencio respiró instinto

se arrastró en polvo

y algo quedó sin coartada





***



En el alféizar, el páramo





en el alféizar, el páramo

derrame seco

en la retina



donde no hay gracia ni caída

donde no eliges

donde no hay culpa



y fluye

el aire condenado y libre

en amoral alegría





***



El sueño que lleva al paso que viene





el sueño que lleva al paso que viene

inverna

sin luz utilitaria en la pupila

y arde en la voz

del que vaga, del que habla,

en el cielo, si hubiera

en la tierra, si fuera





***



La sombra bebe el vino del holgazán





la sombra bebe el vino del holgazán

cierra el barullo sin saturar la agonía

es blancura que

no vuelve la espalda

y sin lógica ni gramática

bien o mal instaura su asoluto





***



Bárbaras, sobre el templo, las cornejas





bárbaras, sobre el templo, las cornejas

y un milagro opuesto al mundo:

el verbo, carne,

el deseo, agonía

y bebíamos a la gloria de lo efímero





***





Con la primera luz





con la primera luz:

sin vituallas al pie de mi oscuridad

sin incienso encendido

ni ceremonia de sufriente

resucítame

con especias

ascuas encendida las palabras

para bailar invisible

sobre el apestoso hedor

de la inmortal mezquindad







(*) Osvaldo Ballina: Nació en La Plata (Buenos Aires, Argentina) en l942. Es poeta y traductor. Publicó: “El día mayor” (1971); “Esta única esperanza contra todo” (l973); “Aún tengo la vida” (1975); “En tierra de uno” (1977): “Caminante en Italia” (1979); “Diario veneciano” (l982); “Ceremonia diurna” (1984); “La poesía no es necesaria” (1986); “La vida, la más bella” (1988); “Sol que ocupa el corazon” (1991); “Sondas” (1992) ; “Estamos vivos y vamos a vivir” (Poemas 1971-1992), 1993; “Final del estante” (1994); “Verano del incurable” (1996); “Confines” (1998); “El viaje” (2000); “Apuntes del natural” (2001); “El caos luminoso” (2002); “Al dios que sea” (Obra poética, 1972-2003), 2004; “Oráculo para dones fatuos” (2006); “El pajar en la aguja” (2007). Entre otros premios, obtuvo la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores en 1976 y el Premio Consagración de la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires. Fue becario de la Fundación Rotaria Internacional en Estados Unidos (1965) y de la Asociación Dante Alighieri en Italia (1978) para la realización de estudios de lengua y literatura contemporánea. Se ha desempeñado como jurado de diversas instituciones oficiales y privadas. Incluyen poemas suyos antologías nacionales, latinoamericanas y europeas.

miércoles 23 de enero de 2008

Poemania Nº 138 - Miguel Fajardo Korea

POEMANÍA

la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

138/2008



“Antes de reflexionar sobre la poesía, sobre

la razón de su incandescente existencia,

el hombre efectúa un ejercicio y una práctica de ella.

Así, la poesía es una forma de conocimiento, pero a

condición de ser simultáneamente la más

desesperada tentativa de salvancion de

nuestra raíces esenciales...”

Enrique Molina







Poeta invitado: MIGUEL FAJARDO KOREA (*)





Los abrazos repiten el oleaje

La ausencia llena los dominios
del regreso, la imagen

en las antiguas lágrimas

del aprendizaje.

El mar vuelve a cerrar

sus deseos para cruzar el goce

del susurro a la palabra.

Devolvemos las urgencias

en la salinidad

en tu cuerpo.

Exploramos el delirio

de la huelenoche

en la sonrisa de tu luna,

en el cuarto creciente de tu sexo.

Los abrazos repiten el oleaje

de tu cabello.

La pasión,

palabra en celo,

interminablemente deseosa

para bajar las estrellas

o beber tiernos sabores

en tus pezones de gaviota.

Amor:

la lluvia se desliza

hacia la región

más hermosa de tu alba.





***



Toca la puerta del mundo




El abrazo

enciende tu libertad.

El oráculo de las señales

al desnudarnos

a contraluz. La inocencia

del jazmín sobre el espejo.

La masacre del odio

rumora nombres

en voz baja;

esperaron súplicas

en noches conmovidas.

Violaron el corazón de las esposas,

acrecentaron la incertidumbre

de las hijas.

Tocan la pasión

del mundo; se ha roto

en lágrimas tu defensa.

Amenazan con cambiar

la luz para los huérfanos,

las sonrisas encarceladas

por el miedo a los sátrapas.

El viaje del dolor como un exterminio,

capaz de mutilar en tu rebelión

el camino del suicidio

ante el desamparo:



el caracol extendido ante el martirio.



Los espejos alzan

su dignidad

en la cintura virginal

de nuestra América.





***



El ancla del vendaval


Las velas no verán el final

de la miseria,

el límite arbitrario

del infinito.

La tristeza encela imágenes

de guerras,

relámpagos de amanecer

en los caminos de la ceniza,

cuando los vencedores

acosan con ebriedad.

Resistencia

interminable de otras lanzas

en la inocencia del retorno,

cuando el amanecer recoge

las cicatrices de la marea,

el ancla del vendaval

en lo elegido.

El peregrinaje como un presagio

de puertas cerradas

contra la violencia

del olvido.

Nadie arrasa llagas

para ver cuánto duelen

tus pechos.

Solo

firman la rebeldía.



***



Los legionarios del sueño


La distancia como una fiebre

en el desencanto, un festín

persistente

en la escasa palabra de los migrantes,

Los náufragos tienen

la certeza de haber cruzado

los rincones más bajos de la frontera,

el hundimiento

de la huella

en la salinidad.

Los legionarios del sueño

guardan la rutina

en promesas de cambio.

La tristeza

como una manera de llorar

todas las angustias.

La distancia

cambiará

la costumbre definitiva

de tu ausencia.



La desgracia en la mitad

del mundo

la salvás

con un poema.





***



La casa Tilarán
A mi esposa, Licda. Saray Masís Villalobos,

palabra violeta en el silencio de mi mundo



Hay treguas que no resuelven

la llama

en el memorial de tu cintura.

El fuego como destino definitivo,

lo pleno

de tu amor.

No olvidemos el recorrido

Tilarán, el antiguo

mar de Alfonsina Storni,

Los afrodisíacos indígenas

de la fruta mesoamericana.

Tu cuerpo telúrico

en la desnudez

de la penumbra,

la humedad

entre caricias,

la certitud del espejo

para encontrar tu rostro

en la casa

San Rafael,

en los andariveles de la lucha.

Trabajadora Social,

guerrillera contra la pobreza

en el ojo a contraluz

de nuestro cielo dividido.

¡Saray!

Mujer de siempre.



***


Aunque sigan con vida


El camino sediento

como una ciudad sin disparos,

un rincón abierto

en la memoria de los cristales.

Ese poema bastaría,

porque la batalla no lo derrotó

en el olvido

de la causa sin disfraz

contra el crimen,

o frente a las excusas

de quienes nunca regresaron,

aunque sigan con vida.

La soldadesca

retendrá a los poetas

que sobrevivan

sin complicidad.

La palabra

crece cuando es abril;

las dudas se bastan

en el recorrido del abandono.

Los baúles se rinden ante los

trozos de la sospecha,

cuando es imposible

la duda en los suburbios.

Los traidores de los bosques

entonan la canción

de medio invierno.

Tengo rabia por no

entender tus razones.



Perder ha sido siempre un desamparo.





(*) Miguel Fajardo Korea: nació en Costa Rica, en 1956. Es Licenciado en Literatura y Lingüística con énfasis en Literatura. Académico propietario en la Universidad Nacional de Costa Rica. Profesor titular de español en el Liceo Laboratorio de Liberia, Costa Rica. Ha publicado libros en su país natal como así también en República Dominicana , España y Colombia, entre dichas publicaciones podemos destacar: “Urgente búsqueda” (1981); “Estación del asedio” (1981); “Extensión del agua” (1981); “Realidad, mito y dolor” (1986); “Sólo la noche” (1989); “Las puertas del sol” (1992); “Héctor Zúñiga: palabra y canto” (1993); “Sacramento Villegas: canción en el tiempo”; “Otras lunas: presencia femenina en la literatura de Guanacaste” (1996); “Medardo Guido: cantares de la pampa” (1997); “Margen del sueño” (2000); “Todos los días” (2004); “Ausencias” (2005). En prensas: “Travesias”, Costa Rica, 2008; y “Ausencias”, (2ª ed.) Bogotá, 2008. Su obraha merecido distintas galardones.

sábado 12 de enero de 2008

Poemania Nº 137 - Mariano Shifman

POEMANÍA

la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

Nº 137/2008



“La emoción, vínculo inmediato con el mundo,

se convierte en ideas que,

acariciadas por el verso

y volcadas en palabras,

llegan a constituir el poema...”

Alí Chumacero











Poeta invitado: MARIANO SHIFMAN (*)





DAR/WIN



“...las mariposas oscuras sobreviven sobre las

cortezas oscuras... las mariposas oscuras

sustituyen a las mariposas claras...”

Mahlon Hoagland, “Las raíces de la vida”






Y si naces mariposa en Birmingham

- la terca vida impone sus reglas-

Todo se reduce a adaptarse

o morir:



negras deberán ser tus horas

para la ilusión de la hora nueva.



El fósil árbol que te ampare,

el hollín en que te conviertas



tendrán el color de un cielo

que espera






SACERDOTISA EN UGARIT



La condición es siempre poder amarte

que te recrees a diario con la intensa calma

de la flor

Majestuosa te abras

y te cierres

morosamente te cierres en el laberinto ineludible

que tus fieles traman para ti.



El ocaso y el albor te determinan

entre simétricas penumbras que buscan confundirte.



Me han dicho que rehúsas las clementes aguas del olvido,

bálsamo de los más endebles



Tú sabes que antes de las palabras

antes de todo principio

mucho antes



te han sido destinados un cuerpo

Y una misión.







BUCÓLICA DEL BARDO OPTIMISTA



“…The right thing happens to the happy man”. To my sister, Theodore Roethke





Presérvate del dolor, huye de tu eco

más sombrío, implora el poeta

a su frágil voz hermana

pétalo golpeado por vientos del pasado.



Ara con verde canto lo que eres

siembra sobre tu inútil piedad

florecientes palabras campesinas.



Confúndete con el sudor de lo creado,

surca los días de tu vida sin pedir perdón.

Sé buey que mire al mundo

por el ojo de la poesía.






LAS QUINCE



“Pero las adolescentes son otra cosa

Como una nueva presentación del mundo”

Atilio Jorge Castelpoggi.



Esta es la rara hora

de reír

con la boca que no se sabe

milagro a punto

por eterna y única vez



de soñar una verdad

sin números y sin espinas,

hasta que el rocío evapore su tregua



la hora franca

la última mirada limpia de Lot



esa es la hora que se vislumbra tarde

siempre tarde

la llaga que ilusiona

la imposible magia



querer escapar hacia el paraíso

por un camino hiriente

de sal.







PUNTO ROJO



Soy el amo de la torre: ecos y pústulas

del pasado no me alcanzan.

Insensible a palabras y a delirios,

ríos y turbas se pierden entre semejanzas.



¿Qué será de los sabores,

de las porfiadas costumbres,

de la maldad de los niños,

de lo que no es posible decir?



Aquí se está muy bien; inmolo proyectos al atardecer

con la soberbia de un menesteroso, froto mis manos

contra las piedras –mi pacífico alimento-

y me siento a esperar.





EN ESTA PLAZA



Y aquí me cuento

entre infinitos modos

de no ser yo:

otra caída de sol

puliendo rostros

contra la tarde agonizante,

pasos sin culpa

sobre la grava reseca,

los ciegos dientes de un perro

mordiendo al mundo

en medio del hueso...



Algo sigue royendo

los restos de una falsa promesa



por encima del vuelo de las palomas.









ANDA



“Si me olvidara de lo que no he sido,

me olvidaría de mí”.

Antonio Porchia



Levántate, único pájaro del diluvio

acierta a rescatarte

en las migajas de un recuerdo ajeno



Quizá el agua haya borrado todas las discordias

y la piedra destinada a ultimarte

se convierta en punto de partida



No las alas, quedará el viento

testigo de tus vuelos rotos

y del olivo que sigues cuidando



para el día de tu propio recuerdo.







SUBTERRÁNEO


Una mínima tregua, acometer

el cansancio sobre el último asiento.

Aun el túnel simula ser chance

para tanta mirada privada de luz.

Hasta aquí, la suma de los hechos reunidos

en tren de seguir

no vale un cospel.

Y la serpiente que sigue reptando

indiferente al sopor de los iguales.

Habrá que cargar todas las postergaciones

al hombro, según parece,

y atrasar la hora de levantarse hasta...

la próxima ocasión.









JOB DESDE LAS CENIZAS



“Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad?

Maldice a Dios, y muérete”.

Job, 2,19.



¿Cuál voz nos dará dictamen del fin?

Ayer

el polvo ha sepultado diez mil días

veloz como el vino que nadie recuerda:

el destino, ciego lobo, me ha esquilmado.

Tal vez mañana

el poniente disperse las nubes aciagas

y mi ajado hálito ruegue al ocaso

un nuevo amanecer.



Pero hoy

mi mejor costilla habla para mi silencio:

su palabra es látigo de hielo, sombra entre sombras.

¿Me convertiré en su veredicto de tinieblas

o esperaré un milagro mientras sorbo aflicción?...



Habrás

habrás y habré de esperar;

y contra todos los puñales, mujer

acaso sea mi Señor.







(*) Mariano Shifman: Nació en Lomas de Zamora (Buenos Aires, Argentina), en 1969. Publicó el libro “Punto rojo” (Primer Premio XI Concurso Nacional de Poesía, Editorial de los Cuatro Vientos, Buenos Aires, año 2005). Sus poemas han aparecido en antologías literarias, revistas de poesía y diversos sitios de internet. Algunos de ellos han sido traducidos al francés por el poeta Jean Dif. Una selección de poemas de su libro editado, y otros no incluidos en él pueden leerse en distintos sitios de la web, entre ellos: www.poesias-de-mariano-shifman.blogspot.com. Reside en su ciudad natal.

Poemania Nº 136 - Luis Edgardo Soulé

POEMANÍA

la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

Nº 136/2007




Poeta invitado: LUIS EDGARDO SOULÉ (*)







Entorna la ventana.



Porque afuera las hojas



ofrecen su concierto en las baldosas



y hay un viejo perfume



y un aroma de tierra

removida.







Entorna la ventana



es sola la tristeza.






***



Envidio

la levedad del agua del rocío

que yace en la llanura

refrescando las huellas de los muertos.



Celebro la madera

que recuerda la rama

la savia renacida

que presagia la sombra

el olor olvidado

de la infancia.









***





Hay una historia

detrás de cada llaga.



No es solo transcurrir.



Hay que asumir la sombra y el silencio



mientras la tierra espera.






***



Levedad de la piel


esa extensión vacía



que rozan los recuerdos.





Y una memoria infiel



que solo calla





***




Un olvido del tiempo

oprime los recuerdos.



La casa se ha dormido

sin encender las voces.



No cabe en mi ansiedad

toda esta calma.







***




El olvido derrumba la nostalgia.

Habita los umbrales de la noche

oculto en el celaje que enmascara las zarzas .



Es un descuido doloroso del tiempo

una desatención de la memoria.







***





Crucé el umbral.

Solo encontré en la casa el tiempo detenido

sin señales de voces.

Tan solo los vestigios de las sombras

encendiendo recuerdos.

Los patios memoriosos que nada dicen,

que olvidaron todo.



El silencio

no concede recuerdos, se aferra a las ausencias.

Todo huele a pasado, a lluvia desteñida.



Solo faltó la casa.






(*) Luis Edgardo Soulé: Nació en San Nicolás de los Arroyos (provincia de Buenos Aires, Argentina), en 1931. Presentó su poemario “Sueños por veinte” en el año 1996 en el Stand de la Provincia de Buenos Aires de la Feria del Libro. Publicó sus poemarios “Desabrigo de ausencias” y “Tiempo de sosiego” (Ediciones de autor) en 2006. Participó en “Hojas y cuadernos de Sudestada” del Taller de Poesía de Ana Emilia Lahitte con “Hoja nº 289”. Recibió el Primer Premio en el II Concurso Internacional Hespérides de Cuento y Poesía que consistió en la publicación de su libro de cuentos “La Nicolasa y otros cuentos”. Publico como Edición de autor, su libro de cuentos “Noches de Café” en 2007. Ha publicado poemas y relatos en diarios del interior del País. Es coeditor de “Diagonautas” (Primer portal literario de La Plata). Integró las siguientes Antologías: Retratos de Plata y Fuego-Poetas Platenses (Ediciones Francotirador-1993); “Poesía Universal –Antología Bilingüe” (Castellano-Ingles) Editorial Red Literaria-1998; “Escritores Argentinos de fin de siglo”; Linea Abierta Editores -1999. Reside en la ciudad de La Plata.

Poemania Nº 135 - Roberto Romeo Di Vita

POEMANÍA

la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

Nº 135/2007







“La palabra es un peligro, y la poesía

que está entre la palabra y el silencio,

también lo es...”

Luis Manuel Pérez Boitel







Poeta invitado: ROBERTO ROMEO DI VITA (*)





LA PALABRA



La palabra

despojada de sal.

La palabra

aislada de ruinas

escondidas, de pasos

de joyas, de brillos

de oropéndolas y de laureles.



Sólo ella

taciturna, certera

y calma.

Sin una bisectriz

un ángulo o cuadrado.



La palabra

sólo un punto

y un círculo

en el espacio

para que llegue

a tu corazón.







UN POEMA



Un poema no es sólo un poema

es un poema y su entorno

de exploración y silencios.

Un poema no es sólo una rosa

es una rosa y su fuego

su cárcel y su belleza.

Un poema no es sólo un desgarro,

puede ser un desgarro y un llanto,

un cristal que se rompe.

Un poema no es sólo una lámina rota

de un alma partida

por tristezas y ausencias.

Un poema no sólo cabe en un beso,

puede caber en un beso solitario

y en la soledad del que siempre espera.

Un poema puede que sea

un solo gesto de gracia

del que aguarda, una difusa eternidad.







TAZAS DE CAFÉ



Porque te siento distante

aún a mi lado.

Porque no entiendo el grito

que silencia tu boca.

Porque Buenos Aires me duele

y los trenes no parten;

porque me falta un azul

de cielo robado.

Porque la bronca se hace luz,

la escarcha, nostalgia;

los pasos se bifurcan

“y los senderos se esconden”.





Pude ver la vida pasar

y la estatua callada,

la dejó ir, diluida de asombro.

Sentado en tazas de café

parado en el intento,

viajé en sillas voladoras

y me caí, antes de tomar altura.



Caerse desde la mirada

es tropezar con palabras

y no entenderse en los gestos.

Es como disparar

cuatro tiros de angustia

al corazón de la rosa

y al canto del gorrión.







A PABLO



Qué inmensamente rico

eres Pablo.

Cuánto daría

por tener tu vieja locomotora,

tus mascarones de proa,

tus ángeles y fetiches.

Aquellos interminables

caracoles marinos

de todos los mares

y de todas las costas.

las infinitas botellas

de siderales ciudades.

El gigante zapato

y el monumental caballito

del Temuco de sueños.

Los libros, Pablo,

que ilustraron tus memorias,

los discos,

la guitarra de pino,

las misteriosas cajas de seguridad

donde guardabas el tabaco

de tu pipa ambarina.

El jazmín de Lorca,

la corbata de Nazim Hikmet,

la copa de Sioma Kirnasov,

el cuadro que te regaló Picasso

y el vino chileno

que te obsequiara tu compañero

Salvador Allende.

No quiero tus acciones,

tus premios,

ni títulos, ni tierras;

por otra parte

sé que nunca los has tenido.

Pero sí quisiera

la sonrisa encantada

de tu Matilde,

hecha miel y luna.

Sí quisiera

compartir, Pablo,

el amor de tu pueblo,

el cariño que te tienen

todos los pueblos de la tierra.

Grande y pequeño poeta

hecho de “fuego y humo”,

de carne y vino,

de sal y mar,

de hombres y mujeres

de éste,

nuestro planeta,

al que podemos cambiar.







VIDA



A la vida insurrecta

A la vida marginal

A la vida de peligros

A la vida entre alcobas

A la vida más allá de la muerte.



Vida que nos hace gritar

partido el estómago.

Vida transparente

Vida oscura

Vida clara.



A la vida del cántaro del agua

A la vida del vaso de vino

A la vida de copas vacías

Sólo a ella, taciturna, desvelada,

Profética, loca,

con los ojos inyectados de furia.



A la vida de los que padecen

la tortura de los reformatorios

y el sepulcro de las cárceles.



A la vida del que se quema

las retinas

en los laboratorios sidásicos

y del bocado del mediodía

hasta la noche abortada.



A la puta vida

A la vida de mierda

atorranta, fea, mercenaria,

de testaferros siniestros.



A la vida de la gran explosión

la primigenia del caos

A la vida de la última explosión

que nadie verá.



A la vida que sigo

A ella, solo a ella.

Le exhorto

Le ordeno

Le exijo

Le impelo

Le escarbo los huesos

Le machuco los dientes.

Y espero,

(ansioso, ya no contemplativo

ya no paciente, no bastardo)

escupirles el rostro

a aquellos

que les han puesto cercos

y han emponzoñado el amor.







(*) Roberto Romeo Di Vita: nació en el Barrio de Villa Crespo (Buenos Aires, Argentina) en 1947. Ha publicado entre otras obras: “Once y uno” (cuentos); “La pasajera de la ciudad” (novela); “Mayo en la sangre” (cuentos históricos); “América en el corazón” (cuentos históricos) “Aspero quiero que mi verso sea” (poemas). Se desempeña como periodista y coordinador de los Talleres literarios “Mario Bravo” y “Palabra Justa”(este último de la Asociación Judicial bonaerense) ambos en la ciudad de San Martín, provincia de Buenos Aires, donde reside.

Poemania Nº 134 - Luis Raúl Calvo

POEMANÍA

la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

Nº 134/2007







“Como una especie de lengua en su lengua,

la poesía resuena siempre un poco más

allá de nuestro horizonte, casi

en los límites de la comprensión,

todavía irremediablemente extranjera...”

Valerio Magrelli








Poeta invitado: LUIS RAÚL CALVO (*)





ANTIGUA SOLEDAD DE LA CASA

Ha de perpetuarse
en un espacio inabordable
a la razón.

En la marginal espera
del silencio
la prolongación de su voz
echará raíces
y el sueño de la muerte
tomará los restos
de una tierra fértil.

En esa zona, inhabitable
a los deseos
la gestación del huésped
llenará el vacío.





LA CONSIGNA

El paño del reo frota los ladrillos.
Uno imagina desde la ignorancia.
Romper las cadenas para acercarse a la luz.
Bucear, patear y sacudir los cimientos
del burdel es la consigna.
Perdida la imagen nos hemos quedado sin recuerdos.
Lo real golpea en la resaca de los
rostros.
Somos marginales en la mirada satánica de los otros.
Un punto de encuentro, la libertad
es un bosque sin memoria.
La nebulosa del ciego nos condena al crematorio.
(Esta es otra consigna)
Volvemos al útero del infierno
para no soportar la mutación del alma.





LO QUE VENDRÁ

Anudar legumbres en la silla de entierros.
Retornar al centro de la mesa para no asfixiarnos en el borde.
Los extremos se tocan en la boca del pez.
Vivimos hacia adentro excomulgando a la luciérnaga.
La enredadera escapa del inquilino infiel
aquel que clavó un féretro en la bahía del absurdo.
Alguno vendrá con palanganas de carne a sucedernos.




EXPROPIACIÓN

Plumas de sal en la cueva del jinete.
Los huesos se astillan en la casilla de correo.
Hay que tener constancia de la pérdida
para atestiguar en el juzgado del lobo.
Todos fuimos carne alguna vez
carne atascada en el lavatorio de las moscas.
La nodriza esconde a su cría
en el purgatorio del reuma.
Los estigmas nacen del primer beso umbilical.
Hemos dejado paso a las abejas exotéricas.
Partidos al medio, purificados por el cólera
expropiamos el hambre de la última intrusa.




VILLA DEVOTO (1973)

Esta pequeña eternidad se origina en el
instinto.
Voz que se guarece en la noche de todas las
tormentas.
Amar fue destituir a los rojos conserjes, de
los hoteles
habitados por las ondas paralíticas.
Las escenas pasan, pero algo perdura en el
vahído
de los nómades.
El delirio de los presos condenados a ser libres
tus besos suspendidos en el manantial de la
locura
y ese rostro de horror de las mujeres, eternizadas
en el ojo de la viuda.
Los vestigios de la luna en el lago
son la zona macabra de los signos perdidos.
Alguien reconstruyó el escenario del crimen
con las muletas olvidadas en un fragmento de
nuestra historia.





ACTO SECRETO

Un acto secreto no es la revelación
de lo impuro.
Hay cien formas diferentes de descifrar
la vaguedad de un grito, la caída de una
lágrima en el plato del gato
los interrogantes acumulados
en tantos
años de silencio.
Diana había encontrado el modo
de acomodar su cuerpo en la oscuridad
de los días, en ese estado letal donde
las horas se detienen y se recobran
los sentidos.
No fue el exterminio de los magos
ni el llanto rural de las primeras
mañanas el principio de su infortunio.
De madrugada, propuso un pacto imaginario
con el cielo raso, celebró la eucaristía
con furiosas dentelladas, y enjuagó
sus anónimas manos
en la beatitud
de las focas circenses.

Estar solo es una forma de vivir
con lo siniestro.





POEMA XIV

Hay diferentes momentos
para poder arribar
al conocimiento de la vida.
Por aquellos días
la luz era luz
la oscuridad, oscuridad
el padre y la madre
seres sin tiempo ni memoria.
Debieron suceder cosas
crecer haciendo la vista gorda
a los diarios pesares
-acaso una de las formas
más penosas del olvido-
comprender que ni la luz
ni la oscuridad, ni los padres
se asemejan a esas primitivas
sensaciones.
Lo recuerdo hoy, cuando la bruma
se torna inapelable a los sentidos.
Hoy, que la luz es sólo oscuridad.






POEMA XXII

La casa donde reposan los recuerdos
no reconoce dueños ni pertenencias
del pasado.

En su entraña se cobijaron
historias vividas y no vividas.
Allí nacieron cuentos de hadas
voces parciales de un drama
creado a imagen y semejanza
de un héroe de fantasía.

Alguien debería narrarnos hoy
otros espejismos, para saber
que conjeturaban el lobo
el villano, la bruja de alcoba
sobre esos mezquinos relatos.

La casa donde reposan los recuerdos
es una deuda pendiente, un sueño inconcluso.






POEMA XXIII

Breve fue ese tiempo de tiernas voces
como las aguas cristalinas
reposan en secreto.

Cada tanto, ellas reaparecen
en las madrugadas de vigilia
para alejar a las sórdidas criaturas
que nos instigan.

A veces, también acude en auxilio
el mago de la infancia, con su vieja sentencia:
"Nada por aquí, nada por allá".






POEMA II


¿Qué recordamos cuando recordamos
la imagen real o la imagen
distorsionada?
¿Qué es lo real? ¿Qué es lo
distorsionado?

Los muertos dejan al partir
sólo su propia vida
es decir, un legado inconcluso
de triunfos y derrotas.

Los otros —siempre los otros—
se encargarán con los años
de convertir
esa historia
de bellos renunciamientos
en una obscura suerte de leyenda.







(*) Luis Raúl Calvo: nació en Buenos Aires (Argentina) en 1955. Es Licenciado en Psicología y poeta. Dirige la revista cultural "Generación Abierta"(Letras-Arte-Educación), fundada en el año 1988 y que fuera " Declarada de Interés Cultural de la Ciudad de Buenos Aires" en el año 2000, por la Legislatura Autónoma de la Ciudad de Buenos Aires. Es miembro de la Asociación de Poetas Argentinos. Integró la Comisión Directiva de la Fundación Argentina para la Poesía. Colabora en diversas publicaciones del país y del exterior. Poemas suyos han sido traducidos al inglés, al francés y al italiano. Ha sido incluido en más de veinte antologías de poesía, del país y del exterior y en el Breve Diccionario Biográfico de Autores Argentinos-desde 1940- de Silvana Castro y Pedro Orgambide, Ediciones Atril 1999. Entre sus libros publicados, podemos mencionar: "Tiempo dolorosamente resignado" (Ediciones "Generación Abierta", 1989); "La anunciación de la partera" (Ediciones Correo Latino, 1992); "Calles asiáticas" (Editorial Plus Ultra, 1996); "Bajos fondos del alma " (Ediciones "Generación Abierta", 2002), “Belleza nómade (Una poética de la incompletad)” (Ediciones “Generación Abierta”, 2007). Reside en su ciudad natal.

Poemania Nº 133 - Luis Manuel Pérez Boitel

POEMANÍA

la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

Nº 133/2007







“Es la tarea del poeta ser más,

no menos, que un hombre ...”

Theodore Roethke







Poeta invitado: LUIS MANUEL PÉREZ BOITEL (*)







Jaque al rey



en esta partida de ajedrez estoy midiendo

el tiempo. las cosas más efímeras. el ridículo episodio

que nos enfrenta, sin advertir

quién dejará primero el ímpetu

desde la Plaza Isabel II ? quién buscará bajo los escombros

la ciudad nueva ? (caballo tres alfil dama), y estamos

hablando de la posmodernidad,

por capricho. alguien nos implora junto al polvo

y la madera de cedro que se transforma, a contraluz.

(torre cinco alfil dama) jaque al rey,

y no creo que haya opción después de las apuestas.

en esta partida de ajedrez, estoy midiendo el tiempo.

implacablemente (peón tres torre dama)

jaque al rey, desde tu imaginación algo volvería

con toda certeza.




***




Como una noche huérfana de sí misma



antes de partir debo vertir tus sales

a la faz que nos une, intransitable

como el paso de los muertos por las últimas

hendijas de la noche. cierne allí la voz quejumbrosa

que anida la partida. en el cáliz

un árbol resplandece. mas no voy a la raíz.

tengo una herida blanda en el costado

y siento el amanecer como algo tardío.

aquellos riscos de luz tan permanentes,

me guiarán desde aquí, junto a la sombra.

el cansancio. el despertar me aferra a la caída.

enmohecidas las flores de papel,

ya no me basta el sendero. como una noche

huérfana de sí misma, de tantos astros,

la lengua se me quiebra. antes de partir

dejaré en el limo las plegarias, los aplausos.

un paisaje fugaz, indefinido,

por todos los temores que me encumbran.



***



La felicidad es otra cosa



imagino las carcomidas tablas de la abadía,

aquella amenaza del otoño. sobre los campos

el sobrio despertar de los inciensos y las yerbas comunes

prendidas con certeza.

fue entonces que empecé a (des) creer

en la fragilidad de las palabras.

(ese que va discretamente, se persigna) antes

podía retener la huella de tus ojos

apenas dispuestos a devorar la imagen

contraria a los designios. ya no eras tú,

en lo tolerable. en el submundo aquel,

un desierto de cosas indiferentes tocan

nuestras manos, significando clarísimos

espacios para retener el fuego o la ceniza.

quizás, el ocre de este paraje será captado mejor

por el poema. la felicidad, realmente,

es otra cosa. no me pareció mal que la luz

desde un portarretrato donde imagino

que hay otra luz oculta, fuera indescifrable

o al parecer, nunca antes vista.




***




Tutankamen



¡Oh! sé apacible conmigo, permite

que contemple tu belleza. Así pueda yo

recorrer la tierra...

El Libro de los muertos



guardo en la hojarasca del día

tu diadema predilecta. no he podido reconstruir aún

aquellas oraciones hieráticas referidas a la conquista.

en el sudario de Tutankamen los meses

me sorprenden, cuando tirabas del broche de cornalina

y sentías que el círculo se agrandaba

en la inmediata majestuosidad. éramos jóvenes,

y en la mano apretabas una bandera roja

que recogiste al azar (sencillamente). aquel espectáculo

de fe me hacía recorrer el Nilo. era aún mayor

la tierra de Osiris. de su paisaje,

figurillas de yeso se ofrecían. y yo que guardo

con recelo aquel retrato de Tutankamen,

ya no podía descifrar si fue parte de la familia,

si los reyes negados volverán

en este agreste espacio, donde comienzan las cosas

(algo así como su perpetuidad).

en el sinsentido de la vida Dios va dejando

un rastro desde el sicomoro, y la boca que otea

lo profundo. este sudario mismo. despierto. el amante

observar la similitud del espectáculo.

Tutankamen y tú tan parecidos (decía él).

realmente hubo un instante para la definición,

para cambiar la historia (en el sudario de ébano y marfil

yo descubría mi rostro verdadero).



***



Café des amateurs




he pensado en Verlaine. su rostro

frente a la Place Contrescarpe. el frío

que sentiría desde la habitación.

en los húmedos banquillos donde la yerba

quebrada en noviembre, se dispone.

un mínimo de algarabía falta en el hotel

visto desde el Café des Amateurs. un poco

de humo sobre la ciudad y un tren

(lleno de incertidumbre) al finalizar

cada extraño espectáculo. he pensado

en Verlaine. su amante pudo ser igual.

pero no lo encontraría desde aquí.

es inexacta la sombra de su rostro

transitando el boulevard Saint-Michel.

fingir que no lo he visto. despedirme.

imitar que las horas entibian aquellos parajes

que desandamos. imágenes dispuestas

desde el amarillento anuncio. (Café des Amateurs)

por curiosidad, he pensado en Verlaine.




***




Alguien convoca al durmiente




ante el petrificado aire de marzo

una muchacha corre bajo la lluvia. a tientas,

descubro su mirada, por el paraguas. la sinuosa ladera

que desemboca en los mástiles, cerca de un

bosque de abedules del sur. los entrelazados pilares

la sostienen. la amatista. la cobriza

tempestad alarga el sitio (la ficción del sitio?).

y la muchacha evade una gota de luz

que nos separa y nos aproxima a la penumbra. al final,

entre la maleza y la sombra, alguien convoca

al durmiente cuando pasa vendiendo los almanaques de bolsillo.

un silbido como de Dios nos alertaba de la hora

del ángelus.



***



Antes que la noche acabe




me ruboriza la soledad del mar, insignificante

han sido para mí estos años. la gente buscando

en el puente la justeza, como si fuera una realidad

que en aquel cuadro de Kavafis, la noche

no acabe. antes de sentarme frente al poema,

la imagen del que parece, golpea la hoja

y delata toda reminiscencia. los altos muros de la Isla.

al fondo del poema, alguien mira de soslayo

el jardín, el fantasmagórico escondite

de los años ochenta. habías dicho: me ruboriza

la soledad del mar, como en el último verso

donde quiso decir algo de equidad, algo de la noche.






(*) Luis Manuel Pérez Boitel: Nació en la localidad de Remedios, actual provincia de Villa Clara, Cuba, en 1969. Abogado y poeta. Miembro de la Asociación Hermanos Saínz y de la UNEAC. Labora como abogado en la Consultoría Jurídica de Remedios. Al egresar de la UCLV fue elegido el egresado más destacado a nivel nacional de la FEU en la esfera de la cultura (1996). Ha obtenido diferentes lauros literarios. Obtuvo el Premio XV Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes de poesía con el que se hizo delegado a dicha magna reunión. Tiene publicaciones de poemas en Chile, España, Brasil, Puerto Rico, México, Estados Unidos y Cuba. Colabora con diferentes publicaciones como: La Letra del Escriba y El Caimán Barbudo. Ha publicado varios libros, entre ellos mencionamos: “Unidos por el agua” (Premio Fundación de la Ciudad de Santa Clara en 1997); “Bajo el signo del otro” (Premio Pinos Nuevos); “Los inciertos dominios del escriba” (Premio Calendario Asociación Hermanos Saínz (1999); “La oración del inquilino” (Premio Sed de Belleza), “Antes que la noche acabe” (Antología personal, poemas escritos entre 1996 y 2005). Entre sus galardones más significativos, podemos mencionar: Medalla de Plata y Bronce en el Festival Nacional de Artistas Aficionados de la FEU en los géneros de poesía y testimonio, respectivamente (1994) Premio en Poesía en el Concurso Abel Santamaría de la UCLV (1996) Premio Fundación de la Ciudad de Santa Clara (1997) Premio Regino Pedroso (1998) Premio Pinos Nuevos (1999) Primer Accessit del Concurso Internacional de Poesía "Bustar viejo" en Madrid, España (1998) Premio Calendario (1999) Premio Sed de belleza (2001) Mención Especial del jurado en el premio Miguel de Cervantes, en Granada, España (2001) Premio especial de Unión de Reyes en el Concurso Nacional de Poesía Regino Pedroso (2001) Premio en el concurso nacional "Poesía de Amor" de Varadero / 2002 Premio Casa de las Américas en Poesía / 2002 Premio Abril de la UJC Nacional (2002) Premio Ser fiel (2002). Reside en su ciudad natal.

Poemania Nº 132 - Concepción Bertone

POEMANÍA

la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

Nº 132/2007





“Escribir un poema es como

reescribir la historia, con

los ojos bien alertas.”

Luis Raúl Calvo







Poeta invitada: CONCEPCIÓN BERTONE (*)





PESSOA Y YO



a Pedro Bollea





Como hierba crecida entre adoquines

de calles alejadas, calles quietas

donde la piedra ahoga la gramilla

con agua del fregado. De extramuros

del alma sofrenada con mil bridas.

Dura ayer como hoy. Toda mi vida

se exultó como hierba

en una grieta.





(de Aria Da Capo)








ALGO DE ALDO Y GLOTICA MIA



Yo estuve ahí

pero no vi las patas en la fuente

-me dijo-. Pero ahí estuve. Fugaz

se iba en la diatriba del dolor

injurioso y violento. Diávolo,

diábolo, diantre diamantado. Yo

estuve ahí,

me dijo. Joven,

desprolijo, pero joven,

desordenado pero joven, cuando ahí

estuvo. Y no había Dios,

y no hay, y no habrá. Un ángel

malo, puede ser

que hubiese. Pero no un Dios, mas

sus reses, quizás. Yo no era

un eral, pero era

joven y ahí estaba. La gleba

y yo, siempre. Siervo

de la tierra sí, aterronado sí,

simiente y seminal sí, pero

nunca vendido ni vencido

en la mente donde todo se gloria

según se glosa. Yo

estuve ahí

pero no vi las patas en la fuente.





(de Aria Da Capo)







ALBA


A Francisco Madariaga, in memoria

I


Esa corteza blanca, lisa y hendida, buena

-aunque sea inflexible-. Esos tallos prudentes,

esas ramas serenas porque tienen espinas y

no han herido a nadie con intención, arteras. Hoy

son como mis manos que parecen vacías.

Un pequeño poema traducido del persa.



(de Aria Da Capo)






MEDIODIA



II


La paloma, leve en la rama seca del aromo,

no sobre la hierba fresca ni cerca

de las prímulas rosadas. Quieta

dibuja una parábola. La de Claudel. Animus

y Anima. Esa zona profunda, esa punta,

ese centro luminoso en mi adentro vacío, y dicho

así de paso, por encima, apenas

sacudiendo la maleza de mi cráneo: me llena

nuevamente de esperanzas, de cierta fe

perdida en sacristías. La paloma apoyada

sobre el sentimiento de la grandeza

del alma, en la mística

que me devuelve la fuerza, el desafío

vacilante todavía, pero bastante fuerte.

Desafío a la muerte, a los impíos.





(de Aria Da Capo)







CREPÚSCULO




III
A esa hora que la claridad disminuye su luz

igual que las luces de la cárcel

cuando la corriente pasa por la silla y es

tarde para lo no vivido para la vida

dividiéndose en partes calcinadas: quedos

restos de nada y todo envuelto

en epidermis suave, estremecida. A esa hora

de vida aún no vivida

trazo una línea larga y recomienzo

como de tilos, alineados, densos.



(de Aria Da Capo)






VIOLA DE AMOR



El trémolo del cristal. Otra vez

en la noche lo escucho temblar. Y sé

que bastaría buscar en la vitrina

para que su respuesta de amor acabara

siendo sólo un fenómeno acústico.

Para mí que te busco, todavía,

en la caja donde resuena muriente

y me corto los dedos con la triza. Para mí,

que conozco el sonido de la mutua

atracción de dos cuerpos

capaces de vibrar al unísono. Breve

será. “Afuera llueve”. Y una copa

se ha quebrado.



( de Aria Da Capo)







MEETING



Bastó vernos por un instante para saber

que nos habíamos amado antes

del primer pogrom y ardido

por última vez en el horno

que nos unió para siempre

en una misma llama. Bastó

esa mirada, ese gesto

que se calcinó

y ascendiendo

indefenso humo negro

de carne inseparable

aún palpitaba.



Orgasmo de ceniza, más

lo remueve el tiempo, más

lo atiza.





(de Citas)







ELEGÍA PARA JUAN MANUEL INCHAUSPE





Leva en la mirada oscura, navega

el pensamiento en la arruga del ceño, ceñida

como una vela al viento

la cabeza de Juan

en el perfil izquierdo de su cara.

La cabeza apoyada

sobre la mano derecha que rodea el mentón, el candado

del pelo de la barba, la herida

de la boca encerrada bajo el bigote. Alta.

La mano alada eleva la cabeza, la alza

por encima del cuello,

del cogote —como él decía—

sin perder la elegancia, en la elegía

de una vieja conversación: cerveza santafesina

en la mesa de la amistad tranquila, la mesa clara

de Saer y de Juan, en otra foto.



Pero en ésta leva una luz. La luz

de una expresión infusa en los sesos, del peso

inexpresado de eso en la mirada. No

el reflejo de un foco, ni el haz

que se astilla contra un cristal, detrás,

contra su nuca. No.



Una luz en la pupila, un punto iluminado, un asunto

rodeado de pura luz en la oscuridad de sus ojos. Algo

como el alma que no sabemos, el fuego que no inventamos,

el veneno vencido con el mismo veneno. Eso.



Misterio escayolado que en los huesos queda

y fulge en la osamenta su “furiosa estrella: Arturo,

el Centauro, la Osa....” nombres de fuego

dictados a otros hombres, dijo Juan. Acordado,

fiel

al eco de su voz, dijo: “Combate” y

“Trabajo”. Las palabras, de pronto, anclan

en su cabeza

donde la araña trama

la tela tensa del poema: “Que sea

la frialdad de los otros

lo que ha venido aquí

envolviendo mi cabeza,

empujándome.

¿Qué importa?”



¿Qué importa ahora

la cabeza de Juan, el medio cuerpo

en blanco y negro, el botón de la camisa,

la sortija de un mechón de cabello

apretado a la sien. Un recuerdo de él

en los diarios...?



(No vivió para eso sino para los besos, los labios

que fueron sueños, sudarios, mortaja fluvial de los sueños,

epitafios de tantos, Tuñón) :



“Todo arde”

Mi cuerpo solo en el desierto del colchón

donde siento que la muerte me abraza

más amorosamente que la vida. Para decir

estuve, estuve en tal pasión,

en tal recodo...



También, Juanele, el Juan

-para los íntimos- en esa fotografía

tomada por Courtalón,

sobre mi escritorio, me abrazaba

en su guía

como el faro que atrae a la tormenta,

y la ilumina, la enfrenta claramente

a los ojos. Esa luz. Y el despojo

de todo eso. La poesía, la vida. Aquello

de la creación que Saer definía como un complot: el lugar

donde se está montando una bomba.... Una bomba

montada en el corazón de una esquina

en la que Juan José te cuenta:

para escribir El limonero real tardé nueve años

y a Cicatrices lo escribí en veinticinco noches... Esa luz

que no luce, que vela la rebelión, la pelea

velada del cuerpo. El apareo

de ese goce que nace del roce fugaz, de la “rosa real

de lo narrado”. Como

cruzar a nado el vientre del Paraná

partido en dos por un trueno. Por

el filo calado del lamparón.

Y el ruido en el que se quema el río, es música....



(Esa luz, esa acústica. Un sonido abandonado al oído.

En el caracol del oído donde suena esa música. Esa

que no llegaba nunca y cuando llegaba

era seda acordada, cuerdas de un laúd magnífico. El oficio

y el arte, Juan)



Ahora,

roza la eslora de tu cara el fluir. Aflora

igual que el ahogado a otra orilla, el recuerdo:

y vive allí,

no en la mano amputada de aquel amor,

no en el abrazo de tu palabra camarada, sino

en el muñón enamorado de esa palabra.

Aquello

embelesado en la luz, atravesado por la luz

que leva en tu mirada, que navega

en esa luz primera y última: llama del ser

que fue de luz, ultimado

por ser de luz. Ahora



Se incendia

en la fugacidad de otra tarde, todo. “Todo

arde”, Juan. Porque esta hora

de decepción, que alimenta la rosa del porvenir

se pierde. No se besa. Se muerde

el amor. Se devora, se hurta, se harta. Se atiza

para morir de su fuego. Como el árbol del alcanfor, Juan.



Su llama no deja ceniza.



(Noviembre 2005, Mención de Honor Fondo Nacional de Las Artes, 2006)







(*) Concepción Bertone: Nació en la ciudad de Rosario (Santa Fe, Argentina) en 1947. Es poeta, ensayista y crítica literaria. Fue coeditora de la revista literaria CUADERNAS, junto con Armando Vites y Héctor Píccoli. Ha publicado: “De la piel hacia adentro” (poesía, Rosario 1973). “El vuelo inmóvil” (poesía, Ediciones la cachimba, Rosario, 1983); “Citas” (poesía, Ediciones bajo la luna nueva, Rosario-Buenos Aires, 1993); “Aria Da Capo” (Ediciones del Dock y Revista de Poesía La Guacha, Buenos Aires 2006); “Las 40” (Antología que reúne a tres generaciones de poetas vivas de la provincia de Santa Fe, en preparación editorial por la Universidad Nacional del Litoral). Ejerce la docencia transmitiendo su experiencia en el trabajo con la palabra poética, dicta cursos y seminarios sobre poetas argentinos e italianos. Reside en su ciudad natal.

Poemania Nº 131 - Roberto Reséndiz Carmona

POEMANÍA

la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

Nº 131/2007





“El poema es una máquina

hecha de palabras...”

William Carlos Williams









Poeta invitado: ROBERTO RESÉNDIZ CARMONA (*)







A DÓNDE IR



A Playa del Carmen



A dónde ir

cuando sólo tres clavos te quedan en el alma

cuando tan sólo

un pedazo de luna

muerde el agua salada de la playa

cuando el hambre de la ausencia

devora las anclas del silencio

y enfermo te revuelcas

en la oscuridad que te destroza.



¿A dónde ir?

Cuál dolor puedes ensartar en los anzuelos

qué grano de arena escoges

para colocarlo debajo de la lengua

qué tributo puedes pagar

para viajar en la barca de la muerte.



El traje de tristeza

lo he dejado

en el último hotel que habitamos

en la arena sin flores

en la esquina del pueblo

donde morimos de hambre.



El gran Anubis

el más orgulloso ser

que habita entre los muertos

cierra su largo hocico

muerde

el terrible calor del desierto

el color amarillo-verdoso de las mariposas

la reseca carne

en su delirio inmenso.

Dame una piedra de jade y otra de amatista

cuelga un collar de turquesa en los tobillos

danza

con la máscara de cristal de roca

violenta la sal

vomita la noche sin muelles

sin faros que alivien los aullidos.



No hay

ninguna calle que lleve a la esperanza

ninguna habitación

que tenga la claridad azul

del fondo de sus ojos.



Nada consuela las noches sin arena

nada consuela

el final de la tragedia.



¿A dónde ir…?

¿a dónde...?







***







AHORA LA CIUDAD



Ahora la ciudad puede paladear su nombre

libar la sangre

convertir la carne en ceniza

hablar del pubis

de la voz de los azulejos.



Ahora la ciudad

puede gritar el sabor de los costados

suspirar abiertamente

por el olor de la entrepierna.



Ahora la ciudad puede hablar de sus ojos y pestañas

deletrear los labios

abrir con la lengua las comisuras de la boca

reconciliar el sueño

el invierno insignificante de la almohada.



Ahora la ciudad

puede cantar sonetos

escritos en la soledad de un cuarto

repetir su nombre

hasta que quede ronca

burilar las letras en las paredes

chasquear un látigo

repicar los campanarios

un verso amargo

que carcoma la ventana de los huesos.



Ahora la ciudad puede romper las lanzas de madera

desenterrar el hacha de los guerreros

declarar su enojo

pintar el rostro para la última batalla

secar al sol la furia acumulada

tasajear la piel y las palabras.



Ahora la ciudad

puede violentar el silencio que le impusieron las prisiones

teñir con óleo la espalda seductora

los refugios intensos de su cuerpo

el latido

el convulso vientre.



Ahora la ciudad

puede gritar

a los cuatro vientos

los besos de las tres de la mañana

exhibir los secretos

el naufragio

el sinuoso camino al cementerio.



Ahora la ciudad

puede humedecer la piel y los instintos

recordar la lluvia de palabras

la habitación azul

el perfume de las rosas

la fragancia de los alcatraces

el amor que el mar les trajo entre las olas.



Ahora la ciudad puede gritar su nombre

mordisquear el secreto

la piel

entumecida…







ABRAZADO AL VIENTO





La cerveza

sabe a grano amargo

a herida

recién abierta

al quejido gris de las tres de la mañana.


Los faroles derraman palillos de colores

Dios

impone penitencia a los tres días de los fracasos

brota la voz del interior del vidrio

se sumerge

en la ruidosa fragua

de otro abrazo.


Podemos cambiar el aliento

con un trozo de canela

tejer collares

con cuero de venado

borrar de golpe

las palabras

la orfandad de un ciego

abrazado al viento…








SERENADE



Líquida permanece la semilla del recuerdo

gaviotas silenciosas

hogueras de San Martín

la agonía

el mortal abanico de los quince.



Su nombre

jamás oculta los sobresaltos de la arena

húmeda

desciende los veinticuatro escalones del infierno

las plegarias de su amante

recostado en el acuoso lecho de madera.



Serenade

usurpadora de un sueño inverosímil

abre los brazos

para estar más indefensa

ante los minotauros de la cama

mueve el tronco

el cuello de serpentina blanca

los labios de adolescente invertebrada.



Después de todo

le quedan pocas noches al lado de la muerte

islas sin piedras de colores

estrellas de mar en la punta de la lengua

un salmo para gritar

el desamor

hasta quedarse ronca…








DÁLMARI



Se arrepiente de besarlo

de recostar la cabellera

sobre la planicie de romero

cuando el acordeón recuerdan el final incinerado

y los manglares germinan a la luna llena.



Un fino llanto como niebla

se asienta en el lunes diez y siete

en las sillas de afuera

en el sofá de la sala

en la recámara de los demonios fríos.



Mala suerte que tienen los ahogados

y las mantillas olvidadas en la cerca de palmera

mala suerte

por perderse entre la multitud que llegó con el mercado

en la amoratada carne

de su cuerpo en ruinas…






GIOVANNA



Es mejor extrañar a nunca ser

la lluvia causa nostalgia

y otros jamás sabrán de la tristeza.



Recuerda que olvidó el pañuelo

en la repisa de la casa eterna

el cordón de cuentas negras

con las que desnuda el alma

y el ardor de la piel en su tormento.



Vuelve a llorar

y siente el aire caliente en los pulmones

catorce cigarrillos

destazan los eclipses solares de las cuatro

la estúpida conciencia

el incienso de jazmín

la inmaculada verdad de los aguajes.



Una broma

pueda alegrar

a los muertos que rondan en el jardín del paraíso

nombrar

algunos hechos de mentira

romper los vasos rojos

descansar por fin

de la tragedia.



Duele la soledad de la cama fría

el ártico azul de la mirada…







(*) Roberto Reséndiz Carmona: nació en Zitácuaro (Michoacán, México) en 1954. Es director del Encuentro Internacional de poetas y escritores que se organiza en Zamora, Michoacán, desde 1997. Promotor cultural independiente y creador del Festival del Chongo Zamorano. Ha participado en diversos Festivales y Encuentro de Poetas en Michoacán, Guanajuato, Veracruz, Estado de México, Quintana Roo, Jalisco, San Luis Potosí, Querétaro y Monterrey. Ha dado lecturas en Queens, Nueva York (USA), Buenos Aires, La Plata y Adrogué, (Argentina), en La Habana, en la Universidad de Cienfuegos y en la Casa de la Cultura de Cumanayagua, (Cuba) en la ciudad de Bento Gonçalves, de Río Grande do Soul, (Brasil), en Pontevedra, Santiago de Compostela y La Coruña (España) en Venecia, Italia, en el VI Festival internacional de poetas de Chimbote, Perú y en la ciudad de Lima. Participó en 2007 en la Feria Mundial del Libro en Bogotá, Colombia. También dio lecturas en la Universidad del Meta en Villavicencio, en el Instituto Municipal de Cultura de Bucaramanga y en la Casa de la Cultura de Floridablanca. Participó en el VI Encuentro Internacional de Poetas, en Manabí Ecuador, invitado por la Universidad Laica Eloy Alfaro. Ha sido publicado en diversas partes del mundo y algunos de sus textos han sido traducidos al italiano, francés y al sueco. Entre sus libros editados, pueden destacarse: “Poemas de Espejo” (1982); “La Noche Rueda del Tintero” (1985); “Diez Años Después” (1994); “Recuerdos de pasión” (1996); “De Peces y Colores” (1999); “Vino blanco para Dos” (2002); “De Amargo Color Salado” (2003); “Agua de Mar” (2005); “Elegías a la Muerte de mi Padre” (2005); “Desnudo en el Espejo” (2006) y “Mujeres de Luz” (2007).

Poemania Nº 130 - Sebastián Jorgi

POEMANÍA

la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

Nº 130/2007





“Para el poeta –parece extraño pero es verdad-

los sentidos constituyen el único lenguaje común

que sigue teniendo vigencia para él: desde hace

milenios no ha variado la manera en que

se tocan dos cuerpos...”

Odiseas Elytis







Poeta invitado: SEBASTIÁN JORGI (*)





"No acertó a salir de la selva. Tenía que pasar allí la noche.
Mientras elegía un lugar para acostarse y hacía un lecho de
musgos, imaginó qué sucedería en el caso de que no pudiese
salir nunca más de los bosques y tuviera que quedarse en ellos para siempre".
NARCISO Y GOLDMUNDO, Hermann Hesse


I

Impensado encuentro

con una muchacha

no será

la danzarina de Samakha

( no levanten rumores )
mientras tanto
llegó la hora de sitiar El castillo
honrar perspectivas
baila con mujer
débil es la carne


II

fin del camino
la libertad fue preñada
de bandos y decretos
¡guarda silencio¡
y continúa creciendo niño…
poliédricas hipocresías
consumen los panes
pero
cálmate
hay momentos gratos


III

Y sí : hoy es sábado y a las l4

dan Montaña roja y la muchacha
espera

ser salvada por ti anhelante

del beso del the end

yes : you are Alan Ladd

siéntate y sonríe

ese instante feliz
no volverá


IV

el cielo
tan alto y lejano
huérfano de

estrellas
abrumado de
silencios

y tú muchacho

vuelves a pensar

en ese rostro de labios carmines invítala

te contará su triste historia y todo okey


V
glaciales indiferencias

sombrías interrupciones
tómate tu tiempo
vamos
¿ en qué fundas tu agobio?
ah…te sientes solo ante
¿ y qué ?

son formalismos globales

sociedades discursivas
el
discontinuo
azar



VI

en el barrio no hay nadie

¿ por quién has regresado?

¿ el foco de la esquina ?

no están don Paco ni mamá

claro : vienes por tu música
chévere



VII
murieron al mediodía
folletines inconclusos
has vuelto al lugar
¿ y ésas voces ?
el foco se ha prendido
delicias de la tierra prometida conténtate
lo mejor ya pasó
¿ entonces qué ?
reza
por
ellos



VIII

¿ crees conocer las obras de Dios ?
mantén la ostentación
no
estás
cayendo

--acuérdense de este día—dijo Moisés

camina el ring : eso

quizás encuentres la esperanza

al final del cuento
eres un lector modelo
qué va


IX

te sientes Rodolfo denodado

el tiempo real…¿ es ?

¿ buscas el amor ?

apresúrate antes que …¡ pum ¡

y explote

ve con Tito por Isaac

ya llegan Hugo y Alicia

ha tocado el timbre
entra al colegio
cuídate



X

te sientes mal
y esperas una mano

dará lo mismo
estarán
muy ocupados con la TV
una tira marketing noticias
después de todo
¿ has hecho el bien ?
no presumas
combate tu angustia
…alguna muchacha…


XI
¿ otro estruendo ?

( y tan cerca Dios mío)

es l8 de julio y faltan minutos para las l0

fíjate que tu amigo Bresillard
y tu sobrino Charlie
estén bien
córrete hasta las tiendas de Jaime e Isaac
y
ponte
los guantes


XII

segundos
afuera
uno-dos
arma tu guardia
así paso al costado

esquiva atrás
te dice Santo Zaccaría

pero
caes arrodillado

agradécele a Dios
no fue por la espalda


XIII

deja los recuerdos
sal del rincón neutral
no seas cobarde
levanta los brazos

pelea

ve al centro del ring

cesa de persignarte

pega


XIV

¿ es un paisaje diferente ?

claro
el lugar no es el mismo

los bancos del aula están vacíos

la esquina de Salta y Pringles

y las muchachas del colegio

quedaron intactas

tras la densa humareda


XV


periferia

incertidumbre

dosifica
el aire

el público confía en ti

arriba esa guardia

el jub de izquierda

es la última pelea de la noche

oscura



XVI

¿ la dialéctica de los márgenes ?
¿ los próximos ?
¿ y tú ?
no vuelvas a presumir
conténtate con aquella muchacha

otra copa
alguna novedad traerá

bésala mucho
alumbrará
entonces
el foco de la esquina


XVII

Notedesporvencidoniaúnvencido

aunque te sientas

como Rodolfo

entrégate en los brazos

de ella ellas
Margarita está al llegar
ojalá
que
Ninón y
Orietta también


XVIII

¿ el vecindario subsiste ?
pese a
los rehenes insomnes
y la gramática desoladora
de la calle Pasteur
¿ y ahora en 200l otro diciembre
negro de pobres y más pobres
ánimas empobrecidas con noche mala
y magra navidad ?
dales duro



XIX

no tengan miedo :
la sintaxis es superflua
meras frases nominales
vacías adjetivaciones
y ya rezas
Guadalupe llegará el l2
Y Lucía el 13

Mamá-santa
para iluminarte
mejor


XX

¿ no es muy temprano ?—dijo Sócrates

vago empleo de términos

cuida tu tabique

respira hondo

llegarás al último round

no hay demonios ni críticos
sólo
un Ogro en el bosque
interminable


XXI

¿ahora te preguntas si has sido demasiado
amable en el clinch ?
¿ arrepentido ?

no te desanimes
mírate al espejo

trata de sonreír

ponte la camisa a cuadros

el saco blanco

y ve al baile del Estrella Juniors


XXII

¿ alcanzarán los discursos y las flores

y las lágrimas y las compungidas
caras maquilladas de las autoridades ?

no ha pasado ninguna guerra

¿ es la neblina ?
es sólo humo
crúzalo


XXIII

refréscate
¿ contra las cuerdas ?
sal

vendrán vecinos amigos

bailotea en el ring

el Ogro está

noquéalo con un cross

envíalo a la lona

cuando esté de bruces
verás el número 76
en su espalda





(*) Sebastián Jorgi: Nació en la ciudad de Lanús (Buenos Aires, Argentina) en 1942. Es Licenciado en Periodismo y Profesor en Letras. De su intensa actividad cultural, podemos destacar, sintéticamente, que colaboró en el Grupo “El Matadero” con el escritor Lubrano Zas. Obtuvo numerosos e importantes galarardones –tanto a nivel nacional como internacional- por su obra literaria, entre ellos la Gran Beca de Investigación del Fondo Nacional de las Artes (1999). Dicta conferencias literarias y coordina Talleres literarios. Ha tenido actuaciones como asesor en la Fundación Argentina de la Poesía junto a Carlos A Debole y Ruben Vela, fue miembro de SADE en dos comisiones directivas, es miembro del Pen Club Internacional. Ha actuado en mesas redondas de la Feria del Libro, presentando también escritores como Juan José Arreola, Olga Orozco y Ana María Matute, entre otros. Tiene 17 libros publicados, entre ellos: “Eliot Ness, Pérez and Company” –Premio Pen Club de Narrativa, 1980-; “Habrá que avisarle a Indalecio Valle” –Faja de honor de la SADE, 1985-; “Margo junto al río inmóvil” -1992-; “El recurso contra el supremo patriarca” -1993-; “Fuga y vigilia” -1995-; “Siete contra Tebas” -1997-; “Trenes a Bolívar” -2000-; “Rock nena linda” -2006-; “Contra las cuerdas” -2007-. Es Crítico Literario en medios gráficos especialmente en La Capital de Mar del Plata, desde hace 27 años. Ha entrevistado a grandes escritores como Juan Rulfo, Octavio Paz, Elena Poniatowska, Dacia Maraini, Luisa Mercedes Levinson, Juan José Arreola, Syria Poletti, entre otros. Reside en la ciudad de Buenos Aires. Su obra en internet puede apreciarse en http: sebastianjorgi.galeon.com.

Poemania Nº 129 - Nina Thürler

POEMANÍA

la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

Nº 129/2007







"El poeta es un artesano.

Con el pensamiento labra

y con las manos plasma...”

Laura Lugones






Poeta invitada: NINA THÜRLER (*)




De “Las campanas del tiempo” (1986)



POEMA X




Y para ser quien soy

debí ascender a las altas pirámides del viento

y debí descender una y mil veces





hasta las catacumbas del dolor

hasta el estadio último

en que la miseria se confunde con el barrio y la carne



debí llorar

debí gritar

debí humillar mi rostro

contra el fango

pútrido y maloliente

de un despiadado amor



debí gritar su nombre hasta olvidarlo

y debí desdecirme de mí misma



debí negar a Dios

debí adorarlo

y debí vomitar mi identidad

en las puertas sagradas de mis templos





POEMA XV




Ayer te ibas
y un silencio de pájaros dormidos

un silencio de vientos acallados

de dioses despojados

de campanarios rotos

se sentó en mis caderas

se arrebujó en mi pelo

se ciñó a mis ojeras



ayer te ibas

y un silencio sembrado de agonías

me pobló las pestañas

y se heló en mis mejillas



ayer te ibas

y la tierra y el cielo

confundidos

plasmaban tu partida

y Dios

en el silencio del silencio

me tomaba las manos

me miraba los ojos



y te ibas...







De “Mientras soplan los vientos de otoño” (2000)




Capítulo de “LA PALABRA”



La palabra y el sueño




Por la señal de Dios

en las cisternas del silencio

en los huecos de sombra del olvido

en el desenfreno de los sentidos

en el borde de los párpados secos tras las orillas del viento



se vierte el poema en la palabra

-misteriosa epifanía del canto

en la liturgia de todas las tormentas



a veces inauguramos la palabra

con escombros de días quebrados

en el vértice más alto de los sueños



inauguramos la palabra

a contraluz de la esperanza

cuando se han apagado los incendios

y quedan sólo ruinas

- las cenizas que el viento soplará hacia lo imposible –

y quedan sólo restos de naufragios

en océanos de sombras



cuando han finalizado los veranos

dejando en n