POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 171/2008
“Para que tenga sentido escribir algo
tiene que estar sustentado en una emoción
y esa emoción tiene que pasar por la poesía.”
Leopoldo Castilla
Poeta invitado: ÁLVARO OLMEDO (*)
EL IMPERIO Y SUS COLORES
rociada de champaña y glamour
se presenta en la meca
la temporada primavera –verano
en esta naturaleza de hongos y mortales
un soplo ondeado llega
vestido de serpiente
envuelve estrangula
y entonces expira silencioso
en su huida alguien
pende del cuello
otro famélico mientras
otro babea el festín
por fin
hay conciliación
y los modistos dicen
que manzana y turquesa
serán los colores de moda
A SOLAS ESTA NOCHE
renunciemos esta noche a la desdicha
callejera/ a los cálculos y al rencor/
calcinemos el ayer/ cenizas al viento
saquemos/ desde donde sea o desde
donde estemos/ aquel espejo:
¿importa saber si somos?
cuando apagues la luz renunciemos/ quedémonos
a solas descalzos/ en el umbral/ rebosantes
de otredad/ nosotros/ ah bien(
de cuerpo entero/
aunque mañana/ y por su propio
espanto/ el despertar nos diga
que seguimos siendo/
LUZ Y SANGRE
un hilo de sangre emerge de la seda
el mundo –río y escombro-
se dispersa incoherente
y las palabras banales
atormentan el silencio
aunque el hierro golpeado no quiera
la luz se estrella ante los muros
acaso el tiempo sin dolor la ubique
CUANDO PARTO
cuando
parto
de
vos
vengo
sin
venir
porque
soy
ahí
y
en
lo
que
vengo
vienes
plena
ANDAR DE ESTACIONES
otoño encarnado de hojarasca
imperio de sepias verduscos y racimos
al final
vence la guillotina del zonda
se detiene el tiempo (espasmo de ausencias
simple eco de negro invierno)
hay
una lágrima que medita la gravedad de su caída
¿qué importa la primavera? –dice y entonces
rompe una gema y es esplendor y brote
andar de estaciones ¿dónde se perdieron
aquellos cuadrantes de brillos y horizontes
que proyectaban luz en mi niñez?
¿dónde?
ALGO
magma salvaje de volcán/ mar bravo/
a veces sereno indefinido/ otras
tempestad impiadosa/ mariposa delirante
del celeste y precario cometa de la oscuridad/ manantial
cautivado por el valle/ bálsamo
y fuego/ vida que no finge/
en un ápice
todos/
PRÉSTAME
préstame el espacio de tréboles
donde te recuestas
quiero ver tu cielo único
e infinito
desde aquí
nada parece igual
el hollín de lo andado
los ojos irritados del alerta
no sueñan más
no
ya ves
esa es la razón
así que préstame tus pupilas
préstame el agua de tu piel
y además
tus pies
para sobrevivir a espinas y guadañas
TIERRA REDONDA
la tierra es demasiado redonda
quien no se aferra
se resbala por la oscuridad de sus bordes
son cortos los brazos para un eventual rescate
el vacío se divierte
y también los esqueletos en órbita a su antojo
como recuerdos sin pasado
la tierra se achica a años luz del auxilio de los hombres
ennegrecida ingravidez
bisagras
titilar de alguna estrella fantaseada
(*) Álvaro Jorge Olmedo: nació en San Juan (capital de la provincia homónima, República Argentina), en 1961. Incursionó en la pintura desde muy temprano. En 1989 se licenció en Ciencias Políticas por la U.N.S.J. Después realizó estudios de postgrado en la U.C.C. En la actualidad se desempeña como docente universitario en la casa de estudios que le otorgó su licenciatura. A su vez, y desde hace muchos años, se dedica a la escritura, habiendo participado de diferentes talleres literarios y encuentros de escritores. En el año 2008, su libro de “Existencia en vuelo”, fue la obra poética galardonada en la Selección-año 2008 por la Subsecretaría de Cultura de la provincia de San Juan, para ser editada en su Programa “San Juan Literatura”. Dicho libro fue editado en abril del presente año y presentado en distintos puntos cardinales de la República Argentina, con singular éxito. Olmedo reside en su ciudad natal.
martes 9 de diciembre de 2008
Poemania Nº 170 - Juan Calzadilla
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 170/2008
“Lo poético es algo que le ocurre al lenguaje,
no una competencia o capacidad del mundo
extraverbal. La poesía es alto lenguaje.”
Waldo Rojas
Poeta invitado: JUAN CALZADILLA (*)
Memorial de poetas muertos que alabaron el estado
de gracia de la derrota
Nota. No es fácil tratar de aprehender el universo de los poetas para elaborar con ello unas poéticas que resuman la esencia o tan sólo un fragmento de lo que ellos han dicho en perjuicio de la poesía. Según Borges la mayoría de los poemas que se escriben hoy ya habían sido escritos mucho antes por los poetas que nos precedieron. Tratar de romper ese cerco fatalista es lo que intento ofrecer en esta ocasión. Y lo ensayo, oponiendo a la solemnidad del discurso elegíaco con que la retórica ha agotado el compromiso de exaltar la obra de los poetas muertos, con un tono de voz que no es otro que el lenguaje diversificado e irónico a que me ha habituado la anómala emoción de los poetas muertos que más admiro.
¿Por qué abandoné la poesía?
Según el gran poeta TS. Eliot, las cualidades que
distinguen a un gran poeta son la excelencia,
la abundancia y la diversidad. Me explico:
Diversidad de razones para desconfiar
de la poesía. Abundancia de argumentos
para abandonarla.
Excelencia de los méritos que hubiera yo hecho
si hubiese advertido a tiempo
Que perdí mi vida dedicándosela a ella.
Las damiselas de Avignon
Un maniquí finge ser lámpara
Otro se imagina en el cuerpo de una estatua
Y la tercera echa de menos su papel
por creer que en otro tiempo fue una diva.
La cuarta no alcanza a ser marioneta.
Y la quinta por correr detrás de Picasso
perdió los estribos.
Oh Brecht
Ya quisiéramos que ese magnífico
retazo azul del cielo en verano
no fuera tan irresponsablemente bello
Yque por ser bello
justamente no pidiera de nosotros
que para cantarle nos cruzáramos de brazos
Ante tantas barbaridades.
El acto poético más puro
André Breton sale a la avenida y, mirando hacia las cámaras,
descarga su revólver sobre la multitud. O mejor, simula hacerlo
Y prefiere describir esta acción en el papel para testimoniarla
como acto potencial digno de ser celebrado por la escritura.
Llama a eso acto poético puro para diferenciarlo de genocidio.
La rosa del poema
Corrijo a Huidobro donde dice:
Poetas, no nombreis a la rosa. Hacedla
florecer en el poema.
Pues para nadie la rosa es un misterio
cuya existencia pueda ser una decisión
exclusivamente dejada a las palabras.
(Antes de venirse a florecer en el poema
sabíamos que la rosa ya había sido inventada)
El rostro no es abordable desde sí
La idea de Antonin Artaud según la cual el rostro humano
no ha encontrado en sí mismo su semblante y que por no
encontrarlo debe confiar en el pintor
para proporcionárselo, justifica el hecho de que él mismo,
al final de su vida, se convirtiera en pintor de rostros
en busca de semblantes que Artaud nunca encontró.
Ni siquiera, ay, en él mismo.
Hernando Track
Todo lo que había sufrido decía que sólo podía ser redimiendo
por una gran esperanza en crear imaginativamente un mundo autónomo, bien diferente a este en el cual ha vivido, un mundo
en donde el dolor reflejado en toda su intensidad
pudiera ser superado por la escritura.
Y repetía como si se tratara de una plegaria este pensamiento:
“Amo tanto la vida, que le perdono el mal que me hace”.
Se planteaba la poesía no como un destino sino como
un acto piadoso consagrado a proclamar
el estado de gracia de la derrota.
Amazonía
Tenemos que agradecerle a Goethe que haya vivido en su tiempo.
Pues de haber escrito el Fausto en nuestro siglo
estoy seguro de que no lo hubiese comenzado diciendo:
Las altas obras de la naturaleza resplandecen
hoy como el primer día.
sino
Las altas sobras de la naturaleza languidecen
hoy como el último día.
Camino de hormigas
Humboldt asienta que los insectos fosforescentes,
también llamados cocuyos, copian sobre la tierra
el espectáculo del cielo estrellado.
Igual podría decirse de los caminos de hormigas,
aunque las hormigas sólo copian la forma
atolondrada en que los individuos
se desplazan en las ciudades.
De alguna manera, a semejanza de éstos,
las hormigas trazan siempre el mismo camino
aunque pujen por abandonarlo
y hasta simulen, como los hombres,
que por un momento lo dejan
para volver a tomarlo.
Sobre Esenin
El suicidio de Esenin fue asunto de él mismo.
Esenin no supo contentarse con mear hacia el cielo estrellado
desde su ventana, sobre el prado donde pastaba el ganado.
Se propuso alcanzarlo. Y ¿qué halló?
¿La eternidad? No. La espuma del sol
mezclada con boñiga de vaca.
En cambio, el arte de Jacques Vaché consistió
en no darle importancia a nada.
Incluso tampoco a la vida. La prueba
es que se la quitó.
Nadie es un héroe para el que lo conoce (W. Stevens).
Mientras no me conozcan no los defraudaré
Pues si no soy un héroe para los demás
es porque no lo soy para mí mismo.
Las enumeraciones
Hundirse hasta el fondo en el mar de Lautréamont. Incluso inclinar la cabeza un poco por debajo del oleaje para percibir
los cardúmenes que viven del plancton de palabras.
Arnaldo no pasó la prueba
-Un corazón que late.
¡Una vida humana, carajo¡
¿Cuánto vale esto? -y diciéndolo, se tocó
en su pecho el sitio donde iba el corazón.
Fueron sus últimas palabras.
Y cayó al piso.
Vaché
Lo grande no es que Jacques Vaché basara
la filosofía de su vida en no darle importancia
a nada, sino sobre todo en no dársela a
la poesía. Fuera de Rimbaud ¿qué poeta
llegó tan lejos que pudiera
a causa de esta maldición
cautivar a quien más creyó en la
Vida y en la poesía: André Breton?
La crisis hipotecaria
Por malas que estén las cosas no hay razón para
creer que no pueden empeorar.
Con esto desmiento a Shakespeare donde dijo:
No hay un grado por debajo de lo peor.
El lo dijo porque no tenía, como nosotros,
la soga al cuello.
Elías David Curiel
Su silla por las tardes de siesta
era el trono donde se sentaba
para ver la puesta del sol.
Y hasta se podría creer que era un Buda.
si es que en otra vida anterior
no lo hubiese sido.
(*) Juan Calzadilla: nació en Altagracia de Orituco (Venezuela) en 1931. Poeta, pintor y crítico de arte. Estudió en la Universidad Central de Venezuela y en el Instituto Pedagógico Nacional. Participó en la fundación del Grupo Apocalipsis de tendencia surrealista, en Maracaibo. Funda en el Diario El Universal la columna 'Reseña de la Semana', dedicada a la actualidad plástica. Es cofundador del grupo “El techo de la ballena” (grupo de vanguardia que repercute de manera significativa en la actividad literaria y plástica durante la década de los ' 60) y de la revista “Imagen” (l984). Entre 1958 y 1959 se da a conocer como dibujante a propósito de su participación en el Primer Salón Oficial de Arte Venezolano, con el seudónimo de Esteban Muro. Es uno de los miembros del movimiento pictórico conocido como Informalismo. Su obra poética tiene una importancia decisiva en la poesía venezolana. Entre sus libros publicados, podemos mencionar: “Dictado por la jauría” (1962) “Malos modales” (1968) ; “Oh smog” (1978) ; “Antología paralela” (1988); “Minimales” (1993) ; “Principios de Urbanidad” (1997); “Corpolario” (1998) ; “Diario sin sujeto” (1999) ; “Aforemas” (2004) . Recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas de Venezuela, 1997. Reside en la ciudad de Caracas.
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 170/2008
“Lo poético es algo que le ocurre al lenguaje,
no una competencia o capacidad del mundo
extraverbal. La poesía es alto lenguaje.”
Waldo Rojas
Poeta invitado: JUAN CALZADILLA (*)
Memorial de poetas muertos que alabaron el estado
de gracia de la derrota
Nota. No es fácil tratar de aprehender el universo de los poetas para elaborar con ello unas poéticas que resuman la esencia o tan sólo un fragmento de lo que ellos han dicho en perjuicio de la poesía. Según Borges la mayoría de los poemas que se escriben hoy ya habían sido escritos mucho antes por los poetas que nos precedieron. Tratar de romper ese cerco fatalista es lo que intento ofrecer en esta ocasión. Y lo ensayo, oponiendo a la solemnidad del discurso elegíaco con que la retórica ha agotado el compromiso de exaltar la obra de los poetas muertos, con un tono de voz que no es otro que el lenguaje diversificado e irónico a que me ha habituado la anómala emoción de los poetas muertos que más admiro.
¿Por qué abandoné la poesía?
Según el gran poeta TS. Eliot, las cualidades que
distinguen a un gran poeta son la excelencia,
la abundancia y la diversidad. Me explico:
Diversidad de razones para desconfiar
de la poesía. Abundancia de argumentos
para abandonarla.
Excelencia de los méritos que hubiera yo hecho
si hubiese advertido a tiempo
Que perdí mi vida dedicándosela a ella.
Las damiselas de Avignon
Un maniquí finge ser lámpara
Otro se imagina en el cuerpo de una estatua
Y la tercera echa de menos su papel
por creer que en otro tiempo fue una diva.
La cuarta no alcanza a ser marioneta.
Y la quinta por correr detrás de Picasso
perdió los estribos.
Oh Brecht
Ya quisiéramos que ese magnífico
retazo azul del cielo en verano
no fuera tan irresponsablemente bello
Yque por ser bello
justamente no pidiera de nosotros
que para cantarle nos cruzáramos de brazos
Ante tantas barbaridades.
El acto poético más puro
André Breton sale a la avenida y, mirando hacia las cámaras,
descarga su revólver sobre la multitud. O mejor, simula hacerlo
Y prefiere describir esta acción en el papel para testimoniarla
como acto potencial digno de ser celebrado por la escritura.
Llama a eso acto poético puro para diferenciarlo de genocidio.
La rosa del poema
Corrijo a Huidobro donde dice:
Poetas, no nombreis a la rosa. Hacedla
florecer en el poema.
Pues para nadie la rosa es un misterio
cuya existencia pueda ser una decisión
exclusivamente dejada a las palabras.
(Antes de venirse a florecer en el poema
sabíamos que la rosa ya había sido inventada)
El rostro no es abordable desde sí
La idea de Antonin Artaud según la cual el rostro humano
no ha encontrado en sí mismo su semblante y que por no
encontrarlo debe confiar en el pintor
para proporcionárselo, justifica el hecho de que él mismo,
al final de su vida, se convirtiera en pintor de rostros
en busca de semblantes que Artaud nunca encontró.
Ni siquiera, ay, en él mismo.
Hernando Track
Todo lo que había sufrido decía que sólo podía ser redimiendo
por una gran esperanza en crear imaginativamente un mundo autónomo, bien diferente a este en el cual ha vivido, un mundo
en donde el dolor reflejado en toda su intensidad
pudiera ser superado por la escritura.
Y repetía como si se tratara de una plegaria este pensamiento:
“Amo tanto la vida, que le perdono el mal que me hace”.
Se planteaba la poesía no como un destino sino como
un acto piadoso consagrado a proclamar
el estado de gracia de la derrota.
Amazonía
Tenemos que agradecerle a Goethe que haya vivido en su tiempo.
Pues de haber escrito el Fausto en nuestro siglo
estoy seguro de que no lo hubiese comenzado diciendo:
Las altas obras de la naturaleza resplandecen
hoy como el primer día.
sino
Las altas sobras de la naturaleza languidecen
hoy como el último día.
Camino de hormigas
Humboldt asienta que los insectos fosforescentes,
también llamados cocuyos, copian sobre la tierra
el espectáculo del cielo estrellado.
Igual podría decirse de los caminos de hormigas,
aunque las hormigas sólo copian la forma
atolondrada en que los individuos
se desplazan en las ciudades.
De alguna manera, a semejanza de éstos,
las hormigas trazan siempre el mismo camino
aunque pujen por abandonarlo
y hasta simulen, como los hombres,
que por un momento lo dejan
para volver a tomarlo.
Sobre Esenin
El suicidio de Esenin fue asunto de él mismo.
Esenin no supo contentarse con mear hacia el cielo estrellado
desde su ventana, sobre el prado donde pastaba el ganado.
Se propuso alcanzarlo. Y ¿qué halló?
¿La eternidad? No. La espuma del sol
mezclada con boñiga de vaca.
En cambio, el arte de Jacques Vaché consistió
en no darle importancia a nada.
Incluso tampoco a la vida. La prueba
es que se la quitó.
Nadie es un héroe para el que lo conoce (W. Stevens).
Mientras no me conozcan no los defraudaré
Pues si no soy un héroe para los demás
es porque no lo soy para mí mismo.
Las enumeraciones
Hundirse hasta el fondo en el mar de Lautréamont. Incluso inclinar la cabeza un poco por debajo del oleaje para percibir
los cardúmenes que viven del plancton de palabras.
Arnaldo no pasó la prueba
-Un corazón que late.
¡Una vida humana, carajo¡
¿Cuánto vale esto? -y diciéndolo, se tocó
en su pecho el sitio donde iba el corazón.
Fueron sus últimas palabras.
Y cayó al piso.
Vaché
Lo grande no es que Jacques Vaché basara
la filosofía de su vida en no darle importancia
a nada, sino sobre todo en no dársela a
la poesía. Fuera de Rimbaud ¿qué poeta
llegó tan lejos que pudiera
a causa de esta maldición
cautivar a quien más creyó en la
Vida y en la poesía: André Breton?
La crisis hipotecaria
Por malas que estén las cosas no hay razón para
creer que no pueden empeorar.
Con esto desmiento a Shakespeare donde dijo:
No hay un grado por debajo de lo peor.
El lo dijo porque no tenía, como nosotros,
la soga al cuello.
Elías David Curiel
Su silla por las tardes de siesta
era el trono donde se sentaba
para ver la puesta del sol.
Y hasta se podría creer que era un Buda.
si es que en otra vida anterior
no lo hubiese sido.
(*) Juan Calzadilla: nació en Altagracia de Orituco (Venezuela) en 1931. Poeta, pintor y crítico de arte. Estudió en la Universidad Central de Venezuela y en el Instituto Pedagógico Nacional. Participó en la fundación del Grupo Apocalipsis de tendencia surrealista, en Maracaibo. Funda en el Diario El Universal la columna 'Reseña de la Semana', dedicada a la actualidad plástica. Es cofundador del grupo “El techo de la ballena” (grupo de vanguardia que repercute de manera significativa en la actividad literaria y plástica durante la década de los ' 60) y de la revista “Imagen” (l984). Entre 1958 y 1959 se da a conocer como dibujante a propósito de su participación en el Primer Salón Oficial de Arte Venezolano, con el seudónimo de Esteban Muro. Es uno de los miembros del movimiento pictórico conocido como Informalismo. Su obra poética tiene una importancia decisiva en la poesía venezolana. Entre sus libros publicados, podemos mencionar: “Dictado por la jauría” (1962) “Malos modales” (1968) ; “Oh smog” (1978) ; “Antología paralela” (1988); “Minimales” (1993) ; “Principios de Urbanidad” (1997); “Corpolario” (1998) ; “Diario sin sujeto” (1999) ; “Aforemas” (2004) . Recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas de Venezuela, 1997. Reside en la ciudad de Caracas.
Poemania Nº 169 - Marcela Gros
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 169/2008
“La poesía es un acontecimiento humano,
y la puedes encontrar en cualquier parte,
a cualquier hora, sorpresivamente..."
Jaime Sabines
Poeta invitada: MARCELA GROS (*)
Sé que espero siempre la flor tardía.
Las cosechas no impiden el verano,
las lluvias son estrellas cansadas,
y el pensar,
una trampa fabricada dentro de los sueños.
***
Me busco en la penumbra
y escribo palabras ciegas.
Dedos videntes de un rasguño ciego,
ávidos, hablan el lenguaje de la oscuridad.
Palabras ciegas, sedientas de luz,
palpan el terruño primario del dolor
para rozar apenas el del amor,
que también es ciego.
***
Tal vez,
si respiro el silencio oscuro de la tarde
que se inviste de ocres,
si olfateo a ojos cerrados,
logre dar con las huellas de palabras en bruto que,
como alfarero de generaciones,
moldeo desde la vastedad
de la tierra vieja e inmensa
hasta abrazar un ánfora pequeña,
obvia,
preexistente a las intenciones,
casi casual.
Acaso las descubra el hombre
solitario y cansado,
hombre de cuerpo de barro, sudores y estrellas,
cansado, decía,
de curvar su espalda y mirar la tierra.
Acaso sepa, insisto,
las palabras
que yo no sé
por mirar
tanto cielo.
***
De pie en la noche
y
sin esperar a nadie
la canilla gotea.
Soy fósil en la niebla.
***
Con la vereda en los ojos
caminé ese amanecer de lluvia
deseando ser otra,
deseando no haber sido.
Habría optado quizá por otro rostro,
otra memoria,
otras penas.
De madrugada
la boca amarga y seca,
tu olor en mi sueño.
Quise ser otra
y en cambio
supe
que era yo la que había sido,
absoluta, con la luz inequívoca de la mañana.
***
Siempre trajo la luna de octubre
con la impecable insistencia de rito ancestral,
algunos desórdenes profundos
desde la comarca de la lucidez.
***
Lo que habita en el relámpago,
lo que reina en la espera.
Atestiguo:
silencio, germen que más tarde será nombre.
La oscuridad, hermana de sangre.
El desierto, patria ancestral.
El ayer es enorme y ya es silencio
que pinta paisajes necesarios.
Allí tiendo a buscarme,
suelo encontrarme
y entonces lo rompo
y me nombro.
***
No fui yo quien soñó esos días para la vida.
Fue mi miedo.
Fue mi sombra.
¿Pude acaso desear tardes predecibles?
¿Arañé ese extremo del horizonte?
Me mentí la ilusión de despertares siempre plácidos.
Ese año en que la tierra derramó vinos de terciopelo,
diciembre,
supe que estaba perdida.
Mi mano había soltado el grosor de los cabos
que detenían esa barca herrumbrosa
para sentir los vientos sin brújula.
Para el feliz, deleitoso desastre.
***
Hubo fuego voraz en los hielos del infierno.
Hubo pequeñas muertes en breves paraísos.
Destellos de absoluto.
Certezas luminosas como espejos.
Hubo dagas en la boca del estómago.
El estómago en la boca.
Relámpagos de bocas vivas y vibrantes
como animales que, feroces, dudan
entre devorar o morir.
Devorar para vivir.
No bastan los latidos.
Una territorio vasto, blanco.
Un aire quieto dibujará mi contorno
como ilusión fugaz de paloma en vuelo,
tinta sobre papel de arroz.
Giraré silenciosa sobre mi eje.
No sentiré mis pies
en el más allá hecho de puro horizonte.
Sin opción de párpados,
a ojos cerrados,
se impondrá un paisaje
cincelado con la materia de los deseos insatisfechos.
Desfilarán ante mí,
me hostigarán con una danza frenética.
Asedio insolente.
En un aleteo involuntario,
con las últimas fuerzas,
pronunciaré palabras agónicas
presas en la cárcel de mi boca.
***
Dos o tres cosas al alcance de mi mano.
Nada más.
Y algún libro. Leña seca.
Una copa de vino.
La música exacta.
Recuerdos.
Preguntas.
Menos respuestas.
Un sillón
cuando caigan incendiadas
las tardes sin reloj.
Amigos de los días distantes
y paisajes adheridos a los restos de la memoria.
Para el diálogo con los fantasmas,
una ventana amplia y luminosa.
Ojalá tu mano,
ojalá tu rostro
y el sueño benévolo
para enmarcar mi partida.
***
La vida perenne.
A media noche,
dos hambrientos, eternos insatisfechos,
crean el absoluto en el instante.
Sólo espejismo de saciedad.
(*) Marcela Gros: nació en Buenos Aires(Argentina) en 1959. Estudió Letras en la UBA. En 2001 publicó su poemario "Desde el tiempo detenido". La Fundación Páremai Fractal, de psicoanálisis, toma sus poemas para enriquecer proyectos y jornadas de investigación, algunos de los cuales se ven plasmados en la revista “Texturas”. Participa en “El libro de los talleres IV”, de Editorial Dunken, que será editado en enero de 2009. Además de poeta, Marcela Gros es cantante de música coral. Integra el Coro de Cámara Adrogué, que ha recibido importantes premios nacionales e internacionales, entre los que se destaca el 1º premio en el Festival Coral Nacional de Trelew (1992), y la Medalla de Oro y las 3 Medallas de Plata de las Primeras Olimpíadas Corales de la ciudad de Linz, Austria, en 2000. Actualmente está preparando su segundo libro de poemas. Reside en su ciudad natal.
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 169/2008
“La poesía es un acontecimiento humano,
y la puedes encontrar en cualquier parte,
a cualquier hora, sorpresivamente..."
Jaime Sabines
Poeta invitada: MARCELA GROS (*)
Sé que espero siempre la flor tardía.
Las cosechas no impiden el verano,
las lluvias son estrellas cansadas,
y el pensar,
una trampa fabricada dentro de los sueños.
***
Me busco en la penumbra
y escribo palabras ciegas.
Dedos videntes de un rasguño ciego,
ávidos, hablan el lenguaje de la oscuridad.
Palabras ciegas, sedientas de luz,
palpan el terruño primario del dolor
para rozar apenas el del amor,
que también es ciego.
***
Tal vez,
si respiro el silencio oscuro de la tarde
que se inviste de ocres,
si olfateo a ojos cerrados,
logre dar con las huellas de palabras en bruto que,
como alfarero de generaciones,
moldeo desde la vastedad
de la tierra vieja e inmensa
hasta abrazar un ánfora pequeña,
obvia,
preexistente a las intenciones,
casi casual.
Acaso las descubra el hombre
solitario y cansado,
hombre de cuerpo de barro, sudores y estrellas,
cansado, decía,
de curvar su espalda y mirar la tierra.
Acaso sepa, insisto,
las palabras
que yo no sé
por mirar
tanto cielo.
***
De pie en la noche
y
sin esperar a nadie
la canilla gotea.
Soy fósil en la niebla.
***
Con la vereda en los ojos
caminé ese amanecer de lluvia
deseando ser otra,
deseando no haber sido.
Habría optado quizá por otro rostro,
otra memoria,
otras penas.
De madrugada
la boca amarga y seca,
tu olor en mi sueño.
Quise ser otra
y en cambio
supe
que era yo la que había sido,
absoluta, con la luz inequívoca de la mañana.
***
Siempre trajo la luna de octubre
con la impecable insistencia de rito ancestral,
algunos desórdenes profundos
desde la comarca de la lucidez.
***
Lo que habita en el relámpago,
lo que reina en la espera.
Atestiguo:
silencio, germen que más tarde será nombre.
La oscuridad, hermana de sangre.
El desierto, patria ancestral.
El ayer es enorme y ya es silencio
que pinta paisajes necesarios.
Allí tiendo a buscarme,
suelo encontrarme
y entonces lo rompo
y me nombro.
***
No fui yo quien soñó esos días para la vida.
Fue mi miedo.
Fue mi sombra.
¿Pude acaso desear tardes predecibles?
¿Arañé ese extremo del horizonte?
Me mentí la ilusión de despertares siempre plácidos.
Ese año en que la tierra derramó vinos de terciopelo,
diciembre,
supe que estaba perdida.
Mi mano había soltado el grosor de los cabos
que detenían esa barca herrumbrosa
para sentir los vientos sin brújula.
Para el feliz, deleitoso desastre.
***
Hubo fuego voraz en los hielos del infierno.
Hubo pequeñas muertes en breves paraísos.
Destellos de absoluto.
Certezas luminosas como espejos.
Hubo dagas en la boca del estómago.
El estómago en la boca.
Relámpagos de bocas vivas y vibrantes
como animales que, feroces, dudan
entre devorar o morir.
Devorar para vivir.
No bastan los latidos.
Una territorio vasto, blanco.
Un aire quieto dibujará mi contorno
como ilusión fugaz de paloma en vuelo,
tinta sobre papel de arroz.
Giraré silenciosa sobre mi eje.
No sentiré mis pies
en el más allá hecho de puro horizonte.
Sin opción de párpados,
a ojos cerrados,
se impondrá un paisaje
cincelado con la materia de los deseos insatisfechos.
Desfilarán ante mí,
me hostigarán con una danza frenética.
Asedio insolente.
En un aleteo involuntario,
con las últimas fuerzas,
pronunciaré palabras agónicas
presas en la cárcel de mi boca.
***
Dos o tres cosas al alcance de mi mano.
Nada más.
Y algún libro. Leña seca.
Una copa de vino.
La música exacta.
Recuerdos.
Preguntas.
Menos respuestas.
Un sillón
cuando caigan incendiadas
las tardes sin reloj.
Amigos de los días distantes
y paisajes adheridos a los restos de la memoria.
Para el diálogo con los fantasmas,
una ventana amplia y luminosa.
Ojalá tu mano,
ojalá tu rostro
y el sueño benévolo
para enmarcar mi partida.
***
La vida perenne.
A media noche,
dos hambrientos, eternos insatisfechos,
crean el absoluto en el instante.
Sólo espejismo de saciedad.
(*) Marcela Gros: nació en Buenos Aires(Argentina) en 1959. Estudió Letras en la UBA. En 2001 publicó su poemario "Desde el tiempo detenido". La Fundación Páremai Fractal, de psicoanálisis, toma sus poemas para enriquecer proyectos y jornadas de investigación, algunos de los cuales se ven plasmados en la revista “Texturas”. Participa en “El libro de los talleres IV”, de Editorial Dunken, que será editado en enero de 2009. Además de poeta, Marcela Gros es cantante de música coral. Integra el Coro de Cámara Adrogué, que ha recibido importantes premios nacionales e internacionales, entre los que se destaca el 1º premio en el Festival Coral Nacional de Trelew (1992), y la Medalla de Oro y las 3 Medallas de Plata de las Primeras Olimpíadas Corales de la ciudad de Linz, Austria, en 2000. Actualmente está preparando su segundo libro de poemas. Reside en su ciudad natal.
Poemania Nº 169 - Rubén Vedovaldi
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 168/2008
“La poesía debe ser esperanzada.”
Gastón Gori
Poeta Invitado: RUBÉN VEDOVALDI (*)
PREVERTIANAS
I
los que no distinguen entre la pequeña verdad y la pequeña mentira
los que no distinguen entre la gran verdad y la gran mentira
los que tienen sed de injusticia
los que en vez de justicia amenazan con más seguridad
los hogares desocupados
los vuelos de la muerte y la muerte de los vuelos
los que ponen el lomo ajeno, los que trabajan de trabajar a otros
los que se ponen la camiseta después del gol
los que ponen las cartas sobre la mesa
pero ponen la mesa patas para arriba
los que ignoran de buena fuente pero insisten
los desorientadores profesionales
los desaparecedores profesionales
los que encontraron la piña suelta o la bala perdida
los que prometen que cada nueva vieja guerra será la última
los cuidadores descuidistas y los descuidados
los olvidistas y los olvidados
los que se cosen el culo para no cagarte
los que tienen dos pelos de sonso y se los peinan
los que tienen un pelo de sonso y se hacen los gorilas
los que dicen: “que roben, pero que hagan algo”
II
las que todo el tiempo miran por la ventana que no da a ninguna parte
los que pagarían un fangote para que les abran
la ventana que no da a ninguna parte
las que pagan para que les cierren la ventana que da a todas partes
los que nunca almorzarán con Mirtha
los que crían mentiras de patas largas
los que confunden importado con importante
los que se salen de la vaina pero no cortan ni pinchan
las que lo tenían en la punta de la lengua
las que sólo por esta vez y por ser vos
las que esta vez no y con vos nunca
las que te iban a decir que estaban indispuestas
los que llevan a otros en su fantasía cuando se encaman con alguien
las leones en la cama y los camaleones
los que no se llevan ni a sí mismos a la cama
los que no soportan ir solos a la fosa y arrastran legión
los que ven crecer los rabanitos desde abajo y anuncian
que la cosecha va a ser buena
III
los que toman todo al pie de la letra y lo llevan al pie de otra letra más pequeña
los que hacen buena letra pero después no se acuerdan
los que repiten que nada se repite
los que gritan que no quieren hablar
los que entienden sinrazones
los que no aprendieron a quererte ni desde la histórica altura
los que aunque no quieran quererte ya pueden
los que baten los que vetan los que creen que votan y rebotan
los que dicen el que gana gobierna y el que pierde apoya pero después...
los que están más preocupados por la gobernabilidad que por la distribución
los que se escarapelan la sonrisa el 25 de Mayo
y venden patria todo el año
los que entran al cuarto oscuro y se hacen boleta
los que votan en negro
los que sientan sus reales más alto que todo ideal
los que preguntan por dónde viene el corso para ponerse en contramano
los que están al tanto de lo que pasa, (al tanto por ciento )
los que cruzaron el charco...de otro sapo
los que compran el culebrón y lo alimentan a lágrima de sirvientita santiagueña
los que viven bien gracias a los malvivientes
los que mienten el número que calzan
para no dar con la horma de sus zapatos
IV
los que sahuman y pintan el reino de lo gris indefinido como Nirvana
los que celebran el aniversario de una desgracia con otra peor
los que cambian hogar dulce hogar por hogar con sacarina y cibermascotas
los que no se oponen a nada para que ninguna poronga se les oponga
los que no saben si están confundidos o son un error
los que disfrutan bella vida en un lugar espantoso
los que padecen vida espantosa en el lugar más bello
los últimos, que creían que después iban a ser los primeros
los que guiñan ojo ajeno
los que guiñan un ojo de tormenta
las que trepan con el culo y se mantienen con la cabeza
los que compran pescado podrido para aprovechar una oferta
los que pagan a prostitutas falsas con billetes falsos
y las hacen felices de verdad
los que tienen una madre feminista un amigo judío un pariente puto
las ni tan tan ni muy muy
las que se las saben todas pero...
los que dejan en el santuario de la virgencita el forro con semen anudado
los que pagan después pero después cobran
los que de golpe y porrazo en el 30, en el 55, en el 66, en el 76
los que cambian la cruz pesada que cargaban por una de telgopor
los que cambiaron la estrella de David por la estrella del sheriff de Texas
los que leen el Libro de la Nada en varios idiomas
los que cuando viene la resurrección se esconden debajo de su sepultura
V
los que tienen algo que desdecir pero no lo desdicen
los que sabrían donde esconderse llegado el caso
los que sabrían dibujar las cuentas llegados al queso
los que ofrecen cursos acelerados de relajación
los que envuelven en baba del diablo el féretro de la criaturita
las que no se tragan el cuerpo de Cristo, por las dudas
los que venden la estampita del diablo
los que venden lotes para después de todo
los que apostaron a no apostar y ganaron
los ex-combatientes los ex-pacifistas los ex-amantes
los ex-campeones los ex -contribuyentes
los exvotos y los ex -votos
los que ganan más labrando actas que labrando la tierra
las profesoras de lengua a la vinagreta
los que no tienen penas de amor y van a la taberna para creárselas
los que comparten lo que no hay que compartir
y no comparten lo que hay que compartir
los que entienden que no hay que entender
los que te iban a avisar
las que agregan más paño a la lágrima
los que creen más en los seres de otros planetas que en los de este
los que se cuentan los huevos al tanteo para ver si siguen teniendo dos
VI
los que están satisfechos con no estar satisfechos
y se conforman con ser inconformes
los que practican el odio libre para reprimir el amor libre
los códigos de barra y las barras sin código
los que creen que Pactos de Ginebra son promesas de borrachos
los que se hacen eco del eco del eco
los que creen que lo mejor es que todo siga cada vez peor
los que no saben no contestan
los que no van a ninguna parte y tienen seguidores
los que esperaban otra cosa y las que esperaban otro coso
las que no esperan
los que se caen vivos en cualquier amor
porque no tienen donde caerse muertos.
VERSOS DE LA PUTA YUTA
las peores cosas pasan
según la policía
“por causas que se tratan de establecer”
mueren presos en sus celdas
desaparecen testigos
por causas que se tratan
de establecer
¿roban autos saquean camiones
asaltan bancos
secuestran falsifican extorsionan
violan niñas y niños
trafican drogan recetan placebo
prostituyen triangulan
contagian pestes y otras maravillas
por causas que se tratan de establecer?
la gente mata
y a la gente la matan
en la escuela en el súper en tu casa
en la calle en la cancha en boliches
por causas que se tratan de establecer
dicen las fuerzas del orden entre comillas
al periodista entre comillas
pero la carroñera puta yuta
con la complicidad de senadores
diputados avenegras y jueces que se logran establecer
lucran con toda clase de delitos
se tapan con testaferros y perejiles
y se reparten la bolsa y las vidas
bajo cuerda,
por causas que no se tratan de establecer.
(*) Rubén Vedovaldi: poeta argentino. Publicó los libros: “Culturicidio en argentiniebla” y “Problemas para quedar mal con dios y con el diablo” (–poemas- ediciones “No muerden” Rosario, 1991); escritos suyos figuran en revistas y antologías nacionales y extranjeras. Participó en los videos: “La imagen del poema” realizado por Denise Almeida Rosario, 1994; “La única ciudad” video editado por librería Homo Sapiens, Rosario, 1995, junto con la antología homónima, compilada por Eduardo D’Anna.. “Tinta de ceibo” círculo de escritores independientes Bermúdez organizado, 1996. Grabó el disco compacto “Cuando la palabra canta” –canciones y poemas- con el músico Carlos Medrano, 1999 y el disco compacto “Palavra livre III” antología, (2004) del taller literario homónimo, que coordina desde 1988. Colabora irregularmente en Rosario/12. Difunde poesía propia y de autores argentinos en micros de emisoras radiales de frecuencia modulada y en sitios de internet. Reside en Capitán Bermúdez, provincia de Santa Fe, Argentina.
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 168/2008
“La poesía debe ser esperanzada.”
Gastón Gori
Poeta Invitado: RUBÉN VEDOVALDI (*)
PREVERTIANAS
I
los que no distinguen entre la pequeña verdad y la pequeña mentira
los que no distinguen entre la gran verdad y la gran mentira
los que tienen sed de injusticia
los que en vez de justicia amenazan con más seguridad
los hogares desocupados
los vuelos de la muerte y la muerte de los vuelos
los que ponen el lomo ajeno, los que trabajan de trabajar a otros
los que se ponen la camiseta después del gol
los que ponen las cartas sobre la mesa
pero ponen la mesa patas para arriba
los que ignoran de buena fuente pero insisten
los desorientadores profesionales
los desaparecedores profesionales
los que encontraron la piña suelta o la bala perdida
los que prometen que cada nueva vieja guerra será la última
los cuidadores descuidistas y los descuidados
los olvidistas y los olvidados
los que se cosen el culo para no cagarte
los que tienen dos pelos de sonso y se los peinan
los que tienen un pelo de sonso y se hacen los gorilas
los que dicen: “que roben, pero que hagan algo”
II
las que todo el tiempo miran por la ventana que no da a ninguna parte
los que pagarían un fangote para que les abran
la ventana que no da a ninguna parte
las que pagan para que les cierren la ventana que da a todas partes
los que nunca almorzarán con Mirtha
los que crían mentiras de patas largas
los que confunden importado con importante
los que se salen de la vaina pero no cortan ni pinchan
las que lo tenían en la punta de la lengua
las que sólo por esta vez y por ser vos
las que esta vez no y con vos nunca
las que te iban a decir que estaban indispuestas
los que llevan a otros en su fantasía cuando se encaman con alguien
las leones en la cama y los camaleones
los que no se llevan ni a sí mismos a la cama
los que no soportan ir solos a la fosa y arrastran legión
los que ven crecer los rabanitos desde abajo y anuncian
que la cosecha va a ser buena
III
los que toman todo al pie de la letra y lo llevan al pie de otra letra más pequeña
los que hacen buena letra pero después no se acuerdan
los que repiten que nada se repite
los que gritan que no quieren hablar
los que entienden sinrazones
los que no aprendieron a quererte ni desde la histórica altura
los que aunque no quieran quererte ya pueden
los que baten los que vetan los que creen que votan y rebotan
los que dicen el que gana gobierna y el que pierde apoya pero después...
los que están más preocupados por la gobernabilidad que por la distribución
los que se escarapelan la sonrisa el 25 de Mayo
y venden patria todo el año
los que entran al cuarto oscuro y se hacen boleta
los que votan en negro
los que sientan sus reales más alto que todo ideal
los que preguntan por dónde viene el corso para ponerse en contramano
los que están al tanto de lo que pasa, (al tanto por ciento )
los que cruzaron el charco...de otro sapo
los que compran el culebrón y lo alimentan a lágrima de sirvientita santiagueña
los que viven bien gracias a los malvivientes
los que mienten el número que calzan
para no dar con la horma de sus zapatos
IV
los que sahuman y pintan el reino de lo gris indefinido como Nirvana
los que celebran el aniversario de una desgracia con otra peor
los que cambian hogar dulce hogar por hogar con sacarina y cibermascotas
los que no se oponen a nada para que ninguna poronga se les oponga
los que no saben si están confundidos o son un error
los que disfrutan bella vida en un lugar espantoso
los que padecen vida espantosa en el lugar más bello
los últimos, que creían que después iban a ser los primeros
los que guiñan ojo ajeno
los que guiñan un ojo de tormenta
las que trepan con el culo y se mantienen con la cabeza
los que compran pescado podrido para aprovechar una oferta
los que pagan a prostitutas falsas con billetes falsos
y las hacen felices de verdad
los que tienen una madre feminista un amigo judío un pariente puto
las ni tan tan ni muy muy
las que se las saben todas pero...
los que dejan en el santuario de la virgencita el forro con semen anudado
los que pagan después pero después cobran
los que de golpe y porrazo en el 30, en el 55, en el 66, en el 76
los que cambian la cruz pesada que cargaban por una de telgopor
los que cambiaron la estrella de David por la estrella del sheriff de Texas
los que leen el Libro de la Nada en varios idiomas
los que cuando viene la resurrección se esconden debajo de su sepultura
V
los que tienen algo que desdecir pero no lo desdicen
los que sabrían donde esconderse llegado el caso
los que sabrían dibujar las cuentas llegados al queso
los que ofrecen cursos acelerados de relajación
los que envuelven en baba del diablo el féretro de la criaturita
las que no se tragan el cuerpo de Cristo, por las dudas
los que venden la estampita del diablo
los que venden lotes para después de todo
los que apostaron a no apostar y ganaron
los ex-combatientes los ex-pacifistas los ex-amantes
los ex-campeones los ex -contribuyentes
los exvotos y los ex -votos
los que ganan más labrando actas que labrando la tierra
las profesoras de lengua a la vinagreta
los que no tienen penas de amor y van a la taberna para creárselas
los que comparten lo que no hay que compartir
y no comparten lo que hay que compartir
los que entienden que no hay que entender
los que te iban a avisar
las que agregan más paño a la lágrima
los que creen más en los seres de otros planetas que en los de este
los que se cuentan los huevos al tanteo para ver si siguen teniendo dos
VI
los que están satisfechos con no estar satisfechos
y se conforman con ser inconformes
los que practican el odio libre para reprimir el amor libre
los códigos de barra y las barras sin código
los que creen que Pactos de Ginebra son promesas de borrachos
los que se hacen eco del eco del eco
los que creen que lo mejor es que todo siga cada vez peor
los que no saben no contestan
los que no van a ninguna parte y tienen seguidores
los que esperaban otra cosa y las que esperaban otro coso
las que no esperan
los que se caen vivos en cualquier amor
porque no tienen donde caerse muertos.
VERSOS DE LA PUTA YUTA
las peores cosas pasan
según la policía
“por causas que se tratan de establecer”
mueren presos en sus celdas
desaparecen testigos
por causas que se tratan
de establecer
¿roban autos saquean camiones
asaltan bancos
secuestran falsifican extorsionan
violan niñas y niños
trafican drogan recetan placebo
prostituyen triangulan
contagian pestes y otras maravillas
por causas que se tratan de establecer?
la gente mata
y a la gente la matan
en la escuela en el súper en tu casa
en la calle en la cancha en boliches
por causas que se tratan de establecer
dicen las fuerzas del orden entre comillas
al periodista entre comillas
pero la carroñera puta yuta
con la complicidad de senadores
diputados avenegras y jueces que se logran establecer
lucran con toda clase de delitos
se tapan con testaferros y perejiles
y se reparten la bolsa y las vidas
bajo cuerda,
por causas que no se tratan de establecer.
(*) Rubén Vedovaldi: poeta argentino. Publicó los libros: “Culturicidio en argentiniebla” y “Problemas para quedar mal con dios y con el diablo” (–poemas- ediciones “No muerden” Rosario, 1991); escritos suyos figuran en revistas y antologías nacionales y extranjeras. Participó en los videos: “La imagen del poema” realizado por Denise Almeida Rosario, 1994; “La única ciudad” video editado por librería Homo Sapiens, Rosario, 1995, junto con la antología homónima, compilada por Eduardo D’Anna.. “Tinta de ceibo” círculo de escritores independientes Bermúdez organizado, 1996. Grabó el disco compacto “Cuando la palabra canta” –canciones y poemas- con el músico Carlos Medrano, 1999 y el disco compacto “Palavra livre III” antología, (2004) del taller literario homónimo, que coordina desde 1988. Colabora irregularmente en Rosario/12. Difunde poesía propia y de autores argentinos en micros de emisoras radiales de frecuencia modulada y en sitios de internet. Reside en Capitán Bermúdez, provincia de Santa Fe, Argentina.
Poemania Nº 167 - Edda Ottonieri de Maggi
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 167/2008
“En poesía, la intuición contiene o ahoga
el impulso reflexivo, o lo torna innecesario,
ya que la poesía recusa todas las explicaciones.”
Juan Calzadilla
Poeta invitada: EDDA OTTONIERI DE MAGGI (*)
ESPEJO DE LA NOCHE
La tarde ata los cordones de todas las veredas.
Yo me sujeto a un rayo de luz.
La luna nueva se anuncia tímida entre racimos de sombras
Caigo improvisada sobre mi propia sombra
La calma se dimensiona con mudez de árbol quieto
Empiezo a entender su profunda nostalgia.
Las nubes se encogen sobre pájaros desolados.
Me enrollo sobre mi propia cavidad.
Pequeños pizcas se dispersan cual migajas de pan duro
y giran sobre los dinteles.
Pretensión de invitarme a borrar mi pena.
Pero mi sangre late en mis arteria vacías.
Voy en busca de mi calor huyente.
Sólo encuentro espejos difusos.
Entre los pliegues de otro día la noche ha quedado desterrada
Yo, estuve la noche entera en busca de mis propios pedazos.
Justo cuando la aurora se anunció entre ruinas
TRAS UNA IMAGEN
Negro escarabajo que en vórtices rompe invulnerables lazos
sonetos blancos de apagadas letras creciente en mi pena,
raíz que busco en paredes de infancia de blanco cal.
Húmeda imagen en carbónico negro.
Infalible destierro.
Etérea deambulo desolados estrechos de memoria viva.
Platos blancos, guisos de ausencias, comarcas,
de panes tostados con nombres de fábulas, en risas de niños.
Un mundo guardado, dentro de otro mundo en ciudades propias.
Olor...
a buñuelos de escondidas manzanas, tortas fritas,
caramelo, cacao y leche.
Hoy, en sueños, fuimos otra vez familia
en repartido abrazo...
y no éramos de viento.
ESCARNIO
Las mofas del viento arrebatan agujas
de pinos perennes y ásperas costras
en desprevenidos páramos.
Se inventa el misterio de tonos y voces,
aún entre soles. Son cerrazones
que engarzan mi mundo y copian tristezas;
inútil espero borrar celuloides con esplendores nuevos…
Vallado de púas anudan reflejos de aires que vien
descalzos, desnudos, en cabalgaduras
de lunas insomnes.
Despejan cadalsos las luces del alba
el pájaro vuela, mi alma se esconde,
rezonga a la vida por lo ya vivido
y por lo no vivido
Mientras las agujas se clavan, chorrean
y el alma desnuda deambula pesares…
GIRAR EN TURBIONES
Entre laberintos de insomnios y arrugadas sábanas
reptan mis sentidos helados de cariño.
Clausura del incierto en tizón y llamaradas
prendidos en colgajos a filo de cuchillo.
Soy la que un día rebosada de sueños
izó sus propias velas y navegó a contra olas,
arrasó espumas y alejó gaviotas
para ir en busca de surcares nuevos...
Y verdeó la vida con puños de cobre
Jineteó ilusiones en días de fiebre,
en sonar remoto armó sus parcelas
dibujó la vida en retoños nuevos
sin pensar siquiera
sobre el continuo pulsar del tiempo...
Pero un día, la luz, extinguió reflejos,
inició la noche,
y en mis manos trémulas
se murió un gorrión.
(*) Edda Ottonieri de Maggi: nació en Marcos Juárez, ( Pcia. de Córdoba- Argentina),en 1937. Es escritora y profesora en Ciencias Naturales y docente de los niveles secundario y terciario. Obras literarias: “Los hijos del corazón” Libro de auto-ayuda (1992) (Agotado).E. Lerner; Novela: “Hombres de trapo” (2001): primer premio “Faja de Honor” 2002 S.A.D.E. Buenos Aires y primer premio: (Sociedad Arg. Escritores de Córdoba) E. De la librería; Novela: “Traficantes de la inocencia”, Editada en 2004- E. Dunken; Novela “El lobo neonazi”- Editada en 2007- E. Quo-Vadis. Tiene publicado los poemarios: “De cuentos e inventos”. “Detrás de los susurros, las palabras”.(2003). Ha participado en diversas Antologías poéticas y narrativas por selección, como así también ha obtenido numerosos premios y menciones en los géneros poéticos y narrativos. Fue la Primera Presidenta en dos períodos y fundadora de la Seccional de la Sociedad Argrgentina de Escritores de Marcos Juárez desde donde idea, arma, coordina y dirige la Revista Antológica “Solsticio”, declarada de Interés Municipal. Coordinadora del Concurso literario anual “A Storni” - Integrante de Jurados literarios- Invitada a Programas de T.V. - Colabora en diarios, revistas y portales en Internet. Organiza, analiza y presenta libros de otros escritores. Coordinadora General de la “Muestra Artística Marcosjuarense 2003", declarada de Interés Municipal. Fue agasajada en “Día de la Mujer (2004) por su acción cultural en el medio por la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Ms. Juárez.(2004). Es coordinadora e integrante de la Antología “Voces literarias marcosjuarenses 2005”. Idea, autora, y coordinadora de la obra (en ejecución): “El Arte en Marcos Juárez, hoy”. Reside en su ciudad natal.
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 167/2008
“En poesía, la intuición contiene o ahoga
el impulso reflexivo, o lo torna innecesario,
ya que la poesía recusa todas las explicaciones.”
Juan Calzadilla
Poeta invitada: EDDA OTTONIERI DE MAGGI (*)
ESPEJO DE LA NOCHE
La tarde ata los cordones de todas las veredas.
Yo me sujeto a un rayo de luz.
La luna nueva se anuncia tímida entre racimos de sombras
Caigo improvisada sobre mi propia sombra
La calma se dimensiona con mudez de árbol quieto
Empiezo a entender su profunda nostalgia.
Las nubes se encogen sobre pájaros desolados.
Me enrollo sobre mi propia cavidad.
Pequeños pizcas se dispersan cual migajas de pan duro
y giran sobre los dinteles.
Pretensión de invitarme a borrar mi pena.
Pero mi sangre late en mis arteria vacías.
Voy en busca de mi calor huyente.
Sólo encuentro espejos difusos.
Entre los pliegues de otro día la noche ha quedado desterrada
Yo, estuve la noche entera en busca de mis propios pedazos.
Justo cuando la aurora se anunció entre ruinas
TRAS UNA IMAGEN
Negro escarabajo que en vórtices rompe invulnerables lazos
sonetos blancos de apagadas letras creciente en mi pena,
raíz que busco en paredes de infancia de blanco cal.
Húmeda imagen en carbónico negro.
Infalible destierro.
Etérea deambulo desolados estrechos de memoria viva.
Platos blancos, guisos de ausencias, comarcas,
de panes tostados con nombres de fábulas, en risas de niños.
Un mundo guardado, dentro de otro mundo en ciudades propias.
Olor...
a buñuelos de escondidas manzanas, tortas fritas,
caramelo, cacao y leche.
Hoy, en sueños, fuimos otra vez familia
en repartido abrazo...
y no éramos de viento.
ESCARNIO
Las mofas del viento arrebatan agujas
de pinos perennes y ásperas costras
en desprevenidos páramos.
Se inventa el misterio de tonos y voces,
aún entre soles. Son cerrazones
que engarzan mi mundo y copian tristezas;
inútil espero borrar celuloides con esplendores nuevos…
Vallado de púas anudan reflejos de aires que vien
descalzos, desnudos, en cabalgaduras
de lunas insomnes.
Despejan cadalsos las luces del alba
el pájaro vuela, mi alma se esconde,
rezonga a la vida por lo ya vivido
y por lo no vivido
Mientras las agujas se clavan, chorrean
y el alma desnuda deambula pesares…
GIRAR EN TURBIONES
Entre laberintos de insomnios y arrugadas sábanas
reptan mis sentidos helados de cariño.
Clausura del incierto en tizón y llamaradas
prendidos en colgajos a filo de cuchillo.
Soy la que un día rebosada de sueños
izó sus propias velas y navegó a contra olas,
arrasó espumas y alejó gaviotas
para ir en busca de surcares nuevos...
Y verdeó la vida con puños de cobre
Jineteó ilusiones en días de fiebre,
en sonar remoto armó sus parcelas
dibujó la vida en retoños nuevos
sin pensar siquiera
sobre el continuo pulsar del tiempo...
Pero un día, la luz, extinguió reflejos,
inició la noche,
y en mis manos trémulas
se murió un gorrión.
(*) Edda Ottonieri de Maggi: nació en Marcos Juárez, ( Pcia. de Córdoba- Argentina),en 1937. Es escritora y profesora en Ciencias Naturales y docente de los niveles secundario y terciario. Obras literarias: “Los hijos del corazón” Libro de auto-ayuda (1992) (Agotado).E. Lerner; Novela: “Hombres de trapo” (2001): primer premio “Faja de Honor” 2002 S.A.D.E. Buenos Aires y primer premio: (Sociedad Arg. Escritores de Córdoba) E. De la librería; Novela: “Traficantes de la inocencia”, Editada en 2004- E. Dunken; Novela “El lobo neonazi”- Editada en 2007- E. Quo-Vadis. Tiene publicado los poemarios: “De cuentos e inventos”. “Detrás de los susurros, las palabras”.(2003). Ha participado en diversas Antologías poéticas y narrativas por selección, como así también ha obtenido numerosos premios y menciones en los géneros poéticos y narrativos. Fue la Primera Presidenta en dos períodos y fundadora de la Seccional de la Sociedad Argrgentina de Escritores de Marcos Juárez desde donde idea, arma, coordina y dirige la Revista Antológica “Solsticio”, declarada de Interés Municipal. Coordinadora del Concurso literario anual “A Storni” - Integrante de Jurados literarios- Invitada a Programas de T.V. - Colabora en diarios, revistas y portales en Internet. Organiza, analiza y presenta libros de otros escritores. Coordinadora General de la “Muestra Artística Marcosjuarense 2003", declarada de Interés Municipal. Fue agasajada en “Día de la Mujer (2004) por su acción cultural en el medio por la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Ms. Juárez.(2004). Es coordinadora e integrante de la Antología “Voces literarias marcosjuarenses 2005”. Idea, autora, y coordinadora de la obra (en ejecución): “El Arte en Marcos Juárez, hoy”. Reside en su ciudad natal.
Poemanía Nº 166 - Vicente Gerbasi
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 166/2008
“Yo creo que un poeta debe estar
al margen de lo contingente, aunque
todo lo contingente lo toque. Pero
debe sumergirse en una vida poética
y, a la larga, hacerse vida y la de los demás...”
Jorge Teiller
Poeta invitado: VICENTE GERBASI (*)
Mi tierra
En la yerba tostada por el día, el sueño del caballo
nos rodea de flores, como el dibujo de un niño,
mientras la fruta cae del espeso follaje plateado,
que tiembla y brilla en las cigarras de una luz solitaria.
¿En qué edad vivo, ahora que atravieso esta soledad de fuego,
esta tristeza donde muge el toro en lontananza, esta nostalgia
donde el cacto crece entre las colinas y va hasta el horizonte,
esta monótona melancolía de la paloma torcaz, escondida,
aquí junto al río, más allá, no se sabe dónde, junto a la muerte,
bajo el cielo límpido que transporta alguna nube ardiente?
Ando entre derretidos espejos donde la flor se desfigura,
donde la miel resbala con el cuerpo deforme de los árboles,
por donde el ave pasa con un efímero temblor de iris.
La tierra muestra sus rojas heridas, sus pedruscos, sus cuevas,
sus grandes hormigas, sus gruesas hojas aceitosas, sus palmas,
sus viviendas de barro, donde el hombre cuelga su guitarra.
La gente seca en el viento del sol pieles de toro,
muele el maíz, hace el almidón, teje la fibra dorada,
mas anda como invisible, en silencio, en la pesadumbre,
en el humo del tabaco, buscando yerbas medicinales.
Interrogo y no recibo respuesta, y sólo alguna voz,
desde una puerta oscura que guarda la pobreza,
me dice: "Cuídate de la muerte en estos campos de la soledad",
y vuelve a esconderse, mientras el viento mueve sus llamas,
y levanta el polvo entre las resecas espigas,
entre los ancianos que permanecen sentados junto a la ceniza.
Nada de hecho, sólo siento el sol, silbar la serpiente;
nada he dicho aún, sólo sé que amo esta gente sonámbula,
que del mundo sólo conoce esta tierra roja, estas colinas rojas,
donde crece la vegetación más amarga y sedienta.
Nada sé, sólo oigo pasos, voces y cantos quejumbrosos,
y por la tarde veo que llevan un ataúd hacia la noche.
Te amo infancia, te amo
Te amo, infancia, te amo
porque aún me guardas un césped con cabras,
tardes con cielos de cometas
y racimos de frutas en los pesados ramajes.
En el fondo forestal del día
El acto simple de la araña que teje una estrella
en la penumbra,
el paso elástico del gato hacia la mariposa,
la mano que resbala por la espalda tibia del caballo,
el olor sideral de la flor del café,
el sabor azul de la vainilla,
me detienen en el fondo del día.
Hay un resplandor cóncavo de helechos,
una resonancia de insectos,
una presencia cambiante del agua en los rincones pétreos.
Reconozco aquí mi edad hecha de sonidos silvestres,
de lumbre de orquídea,
de cálido espacio forestal,
donde el pájaro carpintero hace sonar el tiempo.
Aquí el atardecer inventa una roja pedrería,
una constelación de luciérnagas,
una caída de hojas lúcidas hacia los sentidos,
hacia el fondo del día,
donde se encantan mis huesos agrestes.
Escritos en la piedra
En el valle que rodean montañas de la infancia
encontramos escritos en la piedra,
serpientes cinceladas, astros,
en un verano de negras termiteras.
En el silencio del tiempo vuelan los gavilanes,
cantan cigarras de tristeza
como en una apartada tarde de domingo.
Con el verano se desnudan los árboles,
se seca la tierra con sus calabazas.
Pero volverán las lluvias
y de nuevo nacerán las hojas
y los pequeños grillos de las praderas
bajo el soplo de una misteriosa nostalgia del mundo.
Y así para siempre
en torno a estos escritos en la piedra,
que recuerdan una raza antigua
y tal vez hablan de Dios.
Penumbras secretas
Encontré la desdicha al amanecer,
en un caballo que sangraba
con la cabeza un poco caída en la yerba
y el llanto de mi hermana de dos años
que había sido operada en el vientre.
Yo sentí un poco de sangre en las manos,
un dolor triste como un cabrito degollado,
una piel puesta a secar sobre las piedras.
Anduve por el aire frío de las últimas estrellas
donde moraban gallos dispersos,
y sentí mi propia presencia
en un árbol iluminado en el fondo de la casa.
El día acogió el caballo herido
con el llanto de mi hermana en los ojos.
El día me recluyó en los rincones oscuros.
Seguí siendo un triste que espanta las moscas de la tarde
o dibuja una iglesia rodeada de aves marinas.
Realidad de la noche
Una sombra de una almendra amarga
saboreo en medio del mundo.
Debajo de mis parpados se encierra el furor de la noche
y detrás de los días esta el rumor del mar contra las escolleras.
Mis sentidos resuenan en la bóveda del cráneo,
en la tiniebla cóncava de las luciérnagas.
Hay un derrumbe de la noche como carbón
en mi costado izquierdo
un espanto de agua.
Sombra de la arboledas venenosas, redondos follajes relucientes
refugio de los mendigos bajo los fuegos artificiales.
Sombras detrás de las ventanas,
sombra de la sábana, de la silla, de la lámpara.
sombra de los epilépticos, de los paralíticos, de los ciegos.
Sombra de las medicinas, de los relojes, de los sombreros.
He aquí mis manos moviendo lo cotidiano,
sostén mudo, simple convicción de la muerte.
Soy un testigo, desterrado en las avenidas crepusculares,
en los martes de carnaval,
con hijos que llegan a la rodilla.
Me persigue el presentimiento como una máscara nocturna.
caen estrellas en la llanura, al borde las ciudades.
Las manos que hacen el plan socavan la noche.
Las lámparas iluminan el pan.
Mi padre el inmigrante
I
Venimos de la noche y hacia la noche vamos.
Atrás queda la tierra envuelta en sus vapores,
donde vive el almendro, el niño y el leopardo.
Atrás quedan los días, con lagos, nieves, renos,
con volcanes adustos, con selvas hechizadas
donde moran las sombras azules del espanto.
Atrás quedan las tumbas al pie de los cipreses,
solos en la tristeza de lejanas estrellas.
Atrás quedan las glorias como antorchas que apagan
ráfagas seculares.
Atrás quedan las puertas quejándose en el viento.
Atrás queda la angustia con espejos celestes.
Atrás el tiempo queda como drama en el hombre:
engendrador de vida, engendrador de muerte.
El tiempo que levanta y desgasta columnas,
y murmura en las olas milenarias del mar.
Atrás queda la luz bañando las montañas,
los parques de los niños y los blancos altares.
Pero también la noche con ciudades dolientes,
la noche cotidiana, la que no es noche aún,
sino descanso breve que tiembla en las luciérnagas
o pasa por las almas con golpes de agonía.
La noche que desciende de nuevo hacia la luz,
despertando las flores en valles taciturnos,
refrescando el regazo del agua en las montañas,
lanzando los caballos hacia azules riberas,
mientras la eternidad, entre luces de oro,
avanza silenciosa por prados siderales.
Los oriundos del paraíso
Los oriundos del Paraíso
inventaron las orquídeas
que mueven el silencio de las horas.
Los oriundos del Paraíso
hicieron de un rubí
el ave que nos acostumbra
a la tristeza
del Orinoco sombrío.
Los oriundos del Paraíso
lanzaron
las más bellas mariposas
que vuelan entre las ramas
de los viejos cafetales de Canoabo.
¿y qué es Canoabo? ¿Quiénes lo hicieron?
Lo hicieron los oriundos del Paraíso.
Allá donde toda la vastedad
suena en los montes.
(*) Vicente Gerbasi: nació en Canoabo (Venezuela) en 1913. Poeta y ensayista, hijo de un inmigrante italiano, se trasladó a Italia y cursó los estudios secundarios en Florencia. De regreso a Venezuela, trabajó durante algún tiempo como publicista, pero pronto se entregó con enorme vocación a la literatura. Entre 1926 y 1941 fue miembro destacado del grupo y revista Viernes, junto a importantes poetas del momento. Perteneció al cuerpo diplomático de su país por largos años, representándolo en diversos países de América y Europa. Su primer libro de poemas, “Vigilia del náufrago” fue publicado en 1937. Tres años después fue editado “Bosque doliente”, al que siguieron “Liras” (Premio Municipal de Poesía, 1941), “Poemas de la noche y de la tierra”, “Mi padre el inmigrante” (su obra cumbre, en 1945), “Los espacios cálidos” (1952) y “Poesía de viajes” (Premio Nacional de Literatura 1969).En 1982 recibió el premio Conac de poesía al mejor libro del año con “Edades perdidas” y fue nombrado además Profesor Honoris Causa de La Universidad Simón Rodríguez de Caracas. En 1992, poco antes de su muerte, fue nombrado Director Emérito de la Revista Nacional de Cultura
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 166/2008
“Yo creo que un poeta debe estar
al margen de lo contingente, aunque
todo lo contingente lo toque. Pero
debe sumergirse en una vida poética
y, a la larga, hacerse vida y la de los demás...”
Jorge Teiller
Poeta invitado: VICENTE GERBASI (*)
Mi tierra
En la yerba tostada por el día, el sueño del caballo
nos rodea de flores, como el dibujo de un niño,
mientras la fruta cae del espeso follaje plateado,
que tiembla y brilla en las cigarras de una luz solitaria.
¿En qué edad vivo, ahora que atravieso esta soledad de fuego,
esta tristeza donde muge el toro en lontananza, esta nostalgia
donde el cacto crece entre las colinas y va hasta el horizonte,
esta monótona melancolía de la paloma torcaz, escondida,
aquí junto al río, más allá, no se sabe dónde, junto a la muerte,
bajo el cielo límpido que transporta alguna nube ardiente?
Ando entre derretidos espejos donde la flor se desfigura,
donde la miel resbala con el cuerpo deforme de los árboles,
por donde el ave pasa con un efímero temblor de iris.
La tierra muestra sus rojas heridas, sus pedruscos, sus cuevas,
sus grandes hormigas, sus gruesas hojas aceitosas, sus palmas,
sus viviendas de barro, donde el hombre cuelga su guitarra.
La gente seca en el viento del sol pieles de toro,
muele el maíz, hace el almidón, teje la fibra dorada,
mas anda como invisible, en silencio, en la pesadumbre,
en el humo del tabaco, buscando yerbas medicinales.
Interrogo y no recibo respuesta, y sólo alguna voz,
desde una puerta oscura que guarda la pobreza,
me dice: "Cuídate de la muerte en estos campos de la soledad",
y vuelve a esconderse, mientras el viento mueve sus llamas,
y levanta el polvo entre las resecas espigas,
entre los ancianos que permanecen sentados junto a la ceniza.
Nada de hecho, sólo siento el sol, silbar la serpiente;
nada he dicho aún, sólo sé que amo esta gente sonámbula,
que del mundo sólo conoce esta tierra roja, estas colinas rojas,
donde crece la vegetación más amarga y sedienta.
Nada sé, sólo oigo pasos, voces y cantos quejumbrosos,
y por la tarde veo que llevan un ataúd hacia la noche.
Te amo infancia, te amo
Te amo, infancia, te amo
porque aún me guardas un césped con cabras,
tardes con cielos de cometas
y racimos de frutas en los pesados ramajes.
En el fondo forestal del día
El acto simple de la araña que teje una estrella
en la penumbra,
el paso elástico del gato hacia la mariposa,
la mano que resbala por la espalda tibia del caballo,
el olor sideral de la flor del café,
el sabor azul de la vainilla,
me detienen en el fondo del día.
Hay un resplandor cóncavo de helechos,
una resonancia de insectos,
una presencia cambiante del agua en los rincones pétreos.
Reconozco aquí mi edad hecha de sonidos silvestres,
de lumbre de orquídea,
de cálido espacio forestal,
donde el pájaro carpintero hace sonar el tiempo.
Aquí el atardecer inventa una roja pedrería,
una constelación de luciérnagas,
una caída de hojas lúcidas hacia los sentidos,
hacia el fondo del día,
donde se encantan mis huesos agrestes.
Escritos en la piedra
En el valle que rodean montañas de la infancia
encontramos escritos en la piedra,
serpientes cinceladas, astros,
en un verano de negras termiteras.
En el silencio del tiempo vuelan los gavilanes,
cantan cigarras de tristeza
como en una apartada tarde de domingo.
Con el verano se desnudan los árboles,
se seca la tierra con sus calabazas.
Pero volverán las lluvias
y de nuevo nacerán las hojas
y los pequeños grillos de las praderas
bajo el soplo de una misteriosa nostalgia del mundo.
Y así para siempre
en torno a estos escritos en la piedra,
que recuerdan una raza antigua
y tal vez hablan de Dios.
Penumbras secretas
Encontré la desdicha al amanecer,
en un caballo que sangraba
con la cabeza un poco caída en la yerba
y el llanto de mi hermana de dos años
que había sido operada en el vientre.
Yo sentí un poco de sangre en las manos,
un dolor triste como un cabrito degollado,
una piel puesta a secar sobre las piedras.
Anduve por el aire frío de las últimas estrellas
donde moraban gallos dispersos,
y sentí mi propia presencia
en un árbol iluminado en el fondo de la casa.
El día acogió el caballo herido
con el llanto de mi hermana en los ojos.
El día me recluyó en los rincones oscuros.
Seguí siendo un triste que espanta las moscas de la tarde
o dibuja una iglesia rodeada de aves marinas.
Realidad de la noche
Una sombra de una almendra amarga
saboreo en medio del mundo.
Debajo de mis parpados se encierra el furor de la noche
y detrás de los días esta el rumor del mar contra las escolleras.
Mis sentidos resuenan en la bóveda del cráneo,
en la tiniebla cóncava de las luciérnagas.
Hay un derrumbe de la noche como carbón
en mi costado izquierdo
un espanto de agua.
Sombra de la arboledas venenosas, redondos follajes relucientes
refugio de los mendigos bajo los fuegos artificiales.
Sombras detrás de las ventanas,
sombra de la sábana, de la silla, de la lámpara.
sombra de los epilépticos, de los paralíticos, de los ciegos.
Sombra de las medicinas, de los relojes, de los sombreros.
He aquí mis manos moviendo lo cotidiano,
sostén mudo, simple convicción de la muerte.
Soy un testigo, desterrado en las avenidas crepusculares,
en los martes de carnaval,
con hijos que llegan a la rodilla.
Me persigue el presentimiento como una máscara nocturna.
caen estrellas en la llanura, al borde las ciudades.
Las manos que hacen el plan socavan la noche.
Las lámparas iluminan el pan.
Mi padre el inmigrante
I
Venimos de la noche y hacia la noche vamos.
Atrás queda la tierra envuelta en sus vapores,
donde vive el almendro, el niño y el leopardo.
Atrás quedan los días, con lagos, nieves, renos,
con volcanes adustos, con selvas hechizadas
donde moran las sombras azules del espanto.
Atrás quedan las tumbas al pie de los cipreses,
solos en la tristeza de lejanas estrellas.
Atrás quedan las glorias como antorchas que apagan
ráfagas seculares.
Atrás quedan las puertas quejándose en el viento.
Atrás queda la angustia con espejos celestes.
Atrás el tiempo queda como drama en el hombre:
engendrador de vida, engendrador de muerte.
El tiempo que levanta y desgasta columnas,
y murmura en las olas milenarias del mar.
Atrás queda la luz bañando las montañas,
los parques de los niños y los blancos altares.
Pero también la noche con ciudades dolientes,
la noche cotidiana, la que no es noche aún,
sino descanso breve que tiembla en las luciérnagas
o pasa por las almas con golpes de agonía.
La noche que desciende de nuevo hacia la luz,
despertando las flores en valles taciturnos,
refrescando el regazo del agua en las montañas,
lanzando los caballos hacia azules riberas,
mientras la eternidad, entre luces de oro,
avanza silenciosa por prados siderales.
Los oriundos del paraíso
Los oriundos del Paraíso
inventaron las orquídeas
que mueven el silencio de las horas.
Los oriundos del Paraíso
hicieron de un rubí
el ave que nos acostumbra
a la tristeza
del Orinoco sombrío.
Los oriundos del Paraíso
lanzaron
las más bellas mariposas
que vuelan entre las ramas
de los viejos cafetales de Canoabo.
¿y qué es Canoabo? ¿Quiénes lo hicieron?
Lo hicieron los oriundos del Paraíso.
Allá donde toda la vastedad
suena en los montes.
(*) Vicente Gerbasi: nació en Canoabo (Venezuela) en 1913. Poeta y ensayista, hijo de un inmigrante italiano, se trasladó a Italia y cursó los estudios secundarios en Florencia. De regreso a Venezuela, trabajó durante algún tiempo como publicista, pero pronto se entregó con enorme vocación a la literatura. Entre 1926 y 1941 fue miembro destacado del grupo y revista Viernes, junto a importantes poetas del momento. Perteneció al cuerpo diplomático de su país por largos años, representándolo en diversos países de América y Europa. Su primer libro de poemas, “Vigilia del náufrago” fue publicado en 1937. Tres años después fue editado “Bosque doliente”, al que siguieron “Liras” (Premio Municipal de Poesía, 1941), “Poemas de la noche y de la tierra”, “Mi padre el inmigrante” (su obra cumbre, en 1945), “Los espacios cálidos” (1952) y “Poesía de viajes” (Premio Nacional de Literatura 1969).En 1982 recibió el premio Conac de poesía al mejor libro del año con “Edades perdidas” y fue nombrado además Profesor Honoris Causa de La Universidad Simón Rodríguez de Caracas. En 1992, poco antes de su muerte, fue nombrado Director Emérito de la Revista Nacional de Cultura
PoemaniaNº 165 - Horacio Laitano
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 165/2008
“Todo arte -y la poesía más que ninguno-
es una tentativa para entrever el misterio
y ultimidad de lo existente, mas nunca se
logrará la aprehensión completa
del valor intuido…”
Julio Bepré
Poeta invitado: HORACIO LAITANO (*)
Del libro inédito “Los años anteriores”
A la memoria de mi hermana Nora
Antes o después
Ya no hablan
ni siquiera por costumbre.
No murmuran
ni se escudan en palabras.
No se acercan ni se alejan
por las noches.
No respiran
la frescura de la tarde
Ya no cantan ni conversan
en voz baja.
No se encuentran
en los bares ni en la esquina
No preguntan
ni contestan a deshora.
Sólo escriben con el puño
una palabra...
Una vieja palabra
que se quiebra...
Ella y los otros
Claman por ella
y se deshacen en palabras.
Se vuelven recurrentes.
Traspasados por la pena
se desplazan sin mirarse.
Lloran en silencio...
Enmudecen
en presencia de los otros.
Los otros que al estar
no son lo que aparentan.
Máscaras de azúcar
que luego se apelmazan,
se pegan a la piel
de los que sufren
y al querer despegarse
desfallecen.
Momento
Levanto la vista
y ajusto la mirada.
Corren secos
los pocos habitantes
que apenas se humedecen
con la lluvia.
El vino de la tarde
los reúne y los dispersa...
Y vuelven otra vez
dispuestos a marcharse...
Cuarteados
o quebrados
por el aire,
se dan vuelta
y me miran de repente...
Siento un frío
en las piernas
que reduce el movimiento.
Un dolor incipiente
que atenaza mi garganta.
Atardecer
Al borde de la tarde
los sueños se volvían
más oscuros.
Un tímido fulgor
atravesaba sus pupilas
incitando pensamientos
que luego lo rodeaban.
A medida que las sombras
teñían el paisaje
sus manos temblaban
buscando una certeza.
Una frase articulada
a espaldas del silencio
que pudiera revelarle
algún indicio
Teléfono público
Sólo alcanza
para hablar unos minutos.
Cae la ficha
y el hombre se estremece.
No recuerda
el motivo del llamado
ni el sentido del mensaje.
Sin embargo sigue allí,
endurecido por la pena,
aterrado por olvidos
que él mismo multiplica
al mover sus labios temblorosos.
Fatigas
La bruma
de un sedoso pasatiempo
se disuelve entre fatigas.
Nadie puede pensar
modestamente
en armar su descanso
en otro sitio.
Esa vaga sensación
que filtraba nuestras voces
es ahora un oscuro sedimento.
Un recuerdo vidrioso
en cada noche
apretando
nuestros párpados cansados.
Voces en la ruta
Almácigos y hoteles
en la ruta.
Cóncavos de vidrio
los pocos pasajeros.
Un espacio
amasado en el silencio
y palabras que se pierden
sobre el pasto.
Adustas compañías
que el polvo disimula.
Incesantes
las ruedas en la ruta
van mordiendo
la próxima llegada
Sospechas
No estoy aquí.
Ya lo sabía.
Sospechaba de mí
desde hace un tiempo.
Un extraño temblor
me desvía la mirada
hacia puntos oscuros
y lejanos.
No se aún
si es temor o desconfianza.
Pero apenas me observan
me incomodo.
Empiezo a repasar
cada una de mis cosas
Las prendas de vestir
y los muebles de la casa.
No consigo saber
si ya he salido
o si estoy por regresar
al mismo sitio.
(*) Horacio Laitano: nació en Pergamino (provincia de Buenos Aires, Argentina) en 1955. Es autor de los siguientes libros “Pensado en otoño”, “Diálogos con la lluvia”, “Memorias de la noche”,”La mandrágora secreta”, “Los apuntes del Sr. Quq” y “Humores Familiares”. Ha participado en varias antologías poéticas (Canto al hombre de nuestro tiempo, Hojas para después, Antología Joven, Soliloquio, Antología Poética Centenario Ciudad de Pergamino, Nacer en los 50, Poetas en Botella al Mar, etc.). También ha publicado en diarios y revistas literarias: El cañón oxidado, Empresa poética, Poesía + Letras, Locos & Aislados, México Volitivo, La plaza humana, Revista Almiar y El Arco de la Rosa de España, La Casa de Asterión de Colombia, etc. Tiene la siguiente obra inédita: poesía: “Las claves del camino” y ”Los años anteriores”; teatro: “La mesa de madera”,”La conferencia”, “La ventana”, “Un próspero paseo”, “Volverá cuando regrese”, “La señora del octavo”, “El pulóver gris o la corbata negra”, “El Club de los Convidados”, etc. Actualmente reside en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 165/2008
“Todo arte -y la poesía más que ninguno-
es una tentativa para entrever el misterio
y ultimidad de lo existente, mas nunca se
logrará la aprehensión completa
del valor intuido…”
Julio Bepré
Poeta invitado: HORACIO LAITANO (*)
Del libro inédito “Los años anteriores”
A la memoria de mi hermana Nora
Antes o después
Ya no hablan
ni siquiera por costumbre.
No murmuran
ni se escudan en palabras.
No se acercan ni se alejan
por las noches.
No respiran
la frescura de la tarde
Ya no cantan ni conversan
en voz baja.
No se encuentran
en los bares ni en la esquina
No preguntan
ni contestan a deshora.
Sólo escriben con el puño
una palabra...
Una vieja palabra
que se quiebra...
Ella y los otros
Claman por ella
y se deshacen en palabras.
Se vuelven recurrentes.
Traspasados por la pena
se desplazan sin mirarse.
Lloran en silencio...
Enmudecen
en presencia de los otros.
Los otros que al estar
no son lo que aparentan.
Máscaras de azúcar
que luego se apelmazan,
se pegan a la piel
de los que sufren
y al querer despegarse
desfallecen.
Momento
Levanto la vista
y ajusto la mirada.
Corren secos
los pocos habitantes
que apenas se humedecen
con la lluvia.
El vino de la tarde
los reúne y los dispersa...
Y vuelven otra vez
dispuestos a marcharse...
Cuarteados
o quebrados
por el aire,
se dan vuelta
y me miran de repente...
Siento un frío
en las piernas
que reduce el movimiento.
Un dolor incipiente
que atenaza mi garganta.
Atardecer
Al borde de la tarde
los sueños se volvían
más oscuros.
Un tímido fulgor
atravesaba sus pupilas
incitando pensamientos
que luego lo rodeaban.
A medida que las sombras
teñían el paisaje
sus manos temblaban
buscando una certeza.
Una frase articulada
a espaldas del silencio
que pudiera revelarle
algún indicio
Teléfono público
Sólo alcanza
para hablar unos minutos.
Cae la ficha
y el hombre se estremece.
No recuerda
el motivo del llamado
ni el sentido del mensaje.
Sin embargo sigue allí,
endurecido por la pena,
aterrado por olvidos
que él mismo multiplica
al mover sus labios temblorosos.
Fatigas
La bruma
de un sedoso pasatiempo
se disuelve entre fatigas.
Nadie puede pensar
modestamente
en armar su descanso
en otro sitio.
Esa vaga sensación
que filtraba nuestras voces
es ahora un oscuro sedimento.
Un recuerdo vidrioso
en cada noche
apretando
nuestros párpados cansados.
Voces en la ruta
Almácigos y hoteles
en la ruta.
Cóncavos de vidrio
los pocos pasajeros.
Un espacio
amasado en el silencio
y palabras que se pierden
sobre el pasto.
Adustas compañías
que el polvo disimula.
Incesantes
las ruedas en la ruta
van mordiendo
la próxima llegada
Sospechas
No estoy aquí.
Ya lo sabía.
Sospechaba de mí
desde hace un tiempo.
Un extraño temblor
me desvía la mirada
hacia puntos oscuros
y lejanos.
No se aún
si es temor o desconfianza.
Pero apenas me observan
me incomodo.
Empiezo a repasar
cada una de mis cosas
Las prendas de vestir
y los muebles de la casa.
No consigo saber
si ya he salido
o si estoy por regresar
al mismo sitio.
(*) Horacio Laitano: nació en Pergamino (provincia de Buenos Aires, Argentina) en 1955. Es autor de los siguientes libros “Pensado en otoño”, “Diálogos con la lluvia”, “Memorias de la noche”,”La mandrágora secreta”, “Los apuntes del Sr. Quq” y “Humores Familiares”. Ha participado en varias antologías poéticas (Canto al hombre de nuestro tiempo, Hojas para después, Antología Joven, Soliloquio, Antología Poética Centenario Ciudad de Pergamino, Nacer en los 50, Poetas en Botella al Mar, etc.). También ha publicado en diarios y revistas literarias: El cañón oxidado, Empresa poética, Poesía + Letras, Locos & Aislados, México Volitivo, La plaza humana, Revista Almiar y El Arco de la Rosa de España, La Casa de Asterión de Colombia, etc. Tiene la siguiente obra inédita: poesía: “Las claves del camino” y ”Los años anteriores”; teatro: “La mesa de madera”,”La conferencia”, “La ventana”, “Un próspero paseo”, “Volverá cuando regrese”, “La señora del octavo”, “El pulóver gris o la corbata negra”, “El Club de los Convidados”, etc. Actualmente reside en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Poemanía Nº 164 - Sara Cohen
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 164/2008
“...el poeta utiliza lo que le sirve a su
expresión... la realidad para un
poeta está compuesta por
lo que dice y como lo dice...”
Edgar Bayley
Poeta invitada: SARA COHEN (*)
Francia, 1940
Vinimos con lo puesto
el traslado a América fue poner lo indispensable
¿Qué sería para ella indispensable?
Salimos con pasaporte musulmán
después nunca más fuimos musulmanes.
En Lyon, ese verano
nos llegaron los duraznos de la vallée du Rhone
Todo era racionado
tickets para todo, salvo la fruta
Nunca vi unos duraznos así
impregnaban con su perfume todo el ambiente,
teníamos la intuición de la muerte.
Quedamos en silencio,
sentí pudor, vergüenza de hacerla hablar
pero ella quería, casi lo estaba esperando.
La abuela tenía en Lyon una amiga
Madame Calef, dueña de una casa de costura,
alta costura
Me cosió un saco blanco y uno amarillo de lino
nunca vi un hilo tan lindo.
Los arrestaron en un tren en Marseille
Madame Calef murió en un campo de concentración.
Mi madre buscó tejer a lo largo de su vida,
queda una trama con agujeros
una dimensión enigmática para ella misma: un eco,
una serie de secretos que se llevaría.
El último año antes de la guerra
fuimos a Cabourg de vacaciones
ya después sería diferente
Al irnos ocuparon toda Francia.
(de Puertas de París)
Otra
guerra
otras historias
que las de mi madre
Otra mirada sobre París
Esther, la llamaron Estherelle
un diamante para sus padres
Diamante, piedra bruta
que trabajaron sus padres en Amberes
donde nació.
Bélgica nazi
París la acogió
azarosa trama de circunstancias
diamantes
dólares
florines
joyas
cosidos en la solapa
para salvarnos
Cédula francesa
comprada con un lingote de oro
cifraba la suerte de no ser deportado
Todavía la conserva Estherelle
No cicatriza
El sueño cubre con palabras
lo que no cicatriza
Salo Kalfuz
transmitió a su hija Paula en un relato
el triunfo de la sobrevivencia
Una cita
se dieron los combatientes
durante la guerra
Una cita en el “Café de Paix”
no conocían París
solo
un anhelo
una cita
Busco otras historias
en otra lengua
Vacío de referencia
ausencia en todas las lenguas
Niñas judías parisinas
Hélène
entregada durante la ocupación
a una familia cristina
Evelyne
permaneció en un colegio de monjas
La ciudad de París
imperturbable y bella
(de Puertas de París)
La promesa
No eran oscuros los ojos de mi padre, no.
Eran de un color indescifrable
que se define sólo en la mirada
Siempre supe
algún día tomaría el tren
en que lo vi partir.
Carta manuscrita del poeta a su amada
Gira mi vida
en torno a mi obra
no me pidas lo que no soy
si me caso, Ofeliña,
será contigo.
El tren se detiene
guardo el libro
veo siluetas de hombres
en el andén
se trata de un hombre
y de ninguno
es más bien
la condición de la nostalgia
sin la cual
viajar en tren
no tendría sentido
No eran
todo lo oscuro que suelen ser mis ojos,
los ojos de mi padre.
Eran de un color que vira
Sentí la exclusividad de su mirada
en la imprecisión de su color
Su mentón partido al medio
por su hendidura central
no alcanzaba tampoco a definirse
por la leve hendidura de mi mentón.
Lo sabes, Sarita,
a mí me tienes siempre
Yo sé
del valor de una promesa
también sé
a nadie se tiene siempre
La ausencia
es una luz que encandila y ciega.
(de Escena con cartas)
Una arruga
Los sueños
desdibujan el puente
entre la cabeza
y el cuerpo
Ya no hay cuello
Refuerzan un rasgo
rostro irreal
cuerpo volátil
del soñante
La orilla es aquello
que no se divisa
si no hay luna llena
Pliegue de un sueño
en el detalle
de un rostro
Olas gigantes
¿Cómo confiar
mar cambiante
en una orilla
que no se ve?
Ya no te quiero
pero te temo
Te adoro
más no confío
en ti
Los rostros hay que verlos
desde cerca
antes del despertar
mar cambiante
para ver en detalle
ese pliegue que dibuja
el sueño.
(de “Casas turbulentas”)
El sueño
Hay un cuarto más
invisible a los ojos de los otros
entro
con la sorpresa de una primera vez
y la sabiduría de quien ya estuvo allí
alguien
que se me adelanta
ya leyó cada línea
de aquellos libros
diseñó de esa alfombra el dibujo
y de esos muebles las curvas
si él no existe
a los ojos de los demás
y sin embargo insiste
en que yo lo descubra
debe ser porque ese cuarto
es más real que ningún otro
ese cuarto es mi futuro.
(de “Casas turbulentas”)
(*) Sara Cohen: nació en Buenos Aires (Argentina), en 1955. Es psicoanalista, poeta y ensayista. Ha publicado los libros de poesía: “El poema que insiste”(1992), “Puertas de París” (Emecé, 2000), “Escena con cartas” (Emecé, 2003), “Poemas venecianos” (Vinciguerra, 2003), “Casas turbulentas” (La Bohemia, 2004); los libros de ensayo “El silencio de los poetas” (Biblos, 2002), “La frontera de la lengua” (Biblos, 2006), y la novela “Veintinueve días de junio” (Biblos, 2006). Es traductora de poesía de lengua francesa (entre otros autores ha traducido a Henri Michaux, Gastón Miron, Nicole Brossard, Bernard Noël y Claude Esteban). En 2004 le fue otorgada una beca de estudios canadienses para trabajar sobre la poesía de Québec. De dicho estudio surge el libro “La frontera de la lengua”. Entre 1996 y 2005 condujo un espacio de poesía dentro del programa radial “El refugio de la cultura”. Actualmente realiza comentarios de libros de poesía en la revista “Ñ”.
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 164/2008
“...el poeta utiliza lo que le sirve a su
expresión... la realidad para un
poeta está compuesta por
lo que dice y como lo dice...”
Edgar Bayley
Poeta invitada: SARA COHEN (*)
Francia, 1940
Vinimos con lo puesto
el traslado a América fue poner lo indispensable
¿Qué sería para ella indispensable?
Salimos con pasaporte musulmán
después nunca más fuimos musulmanes.
En Lyon, ese verano
nos llegaron los duraznos de la vallée du Rhone
Todo era racionado
tickets para todo, salvo la fruta
Nunca vi unos duraznos así
impregnaban con su perfume todo el ambiente,
teníamos la intuición de la muerte.
Quedamos en silencio,
sentí pudor, vergüenza de hacerla hablar
pero ella quería, casi lo estaba esperando.
La abuela tenía en Lyon una amiga
Madame Calef, dueña de una casa de costura,
alta costura
Me cosió un saco blanco y uno amarillo de lino
nunca vi un hilo tan lindo.
Los arrestaron en un tren en Marseille
Madame Calef murió en un campo de concentración.
Mi madre buscó tejer a lo largo de su vida,
queda una trama con agujeros
una dimensión enigmática para ella misma: un eco,
una serie de secretos que se llevaría.
El último año antes de la guerra
fuimos a Cabourg de vacaciones
ya después sería diferente
Al irnos ocuparon toda Francia.
(de Puertas de París)
Otra
guerra
otras historias
que las de mi madre
Otra mirada sobre París
Esther, la llamaron Estherelle
un diamante para sus padres
Diamante, piedra bruta
que trabajaron sus padres en Amberes
donde nació.
Bélgica nazi
París la acogió
azarosa trama de circunstancias
diamantes
dólares
florines
joyas
cosidos en la solapa
para salvarnos
Cédula francesa
comprada con un lingote de oro
cifraba la suerte de no ser deportado
Todavía la conserva Estherelle
No cicatriza
El sueño cubre con palabras
lo que no cicatriza
Salo Kalfuz
transmitió a su hija Paula en un relato
el triunfo de la sobrevivencia
Una cita
se dieron los combatientes
durante la guerra
Una cita en el “Café de Paix”
no conocían París
solo
un anhelo
una cita
Busco otras historias
en otra lengua
Vacío de referencia
ausencia en todas las lenguas
Niñas judías parisinas
Hélène
entregada durante la ocupación
a una familia cristina
Evelyne
permaneció en un colegio de monjas
La ciudad de París
imperturbable y bella
(de Puertas de París)
La promesa
No eran oscuros los ojos de mi padre, no.
Eran de un color indescifrable
que se define sólo en la mirada
Siempre supe
algún día tomaría el tren
en que lo vi partir.
Carta manuscrita del poeta a su amada
Gira mi vida
en torno a mi obra
no me pidas lo que no soy
si me caso, Ofeliña,
será contigo.
El tren se detiene
guardo el libro
veo siluetas de hombres
en el andén
se trata de un hombre
y de ninguno
es más bien
la condición de la nostalgia
sin la cual
viajar en tren
no tendría sentido
No eran
todo lo oscuro que suelen ser mis ojos,
los ojos de mi padre.
Eran de un color que vira
Sentí la exclusividad de su mirada
en la imprecisión de su color
Su mentón partido al medio
por su hendidura central
no alcanzaba tampoco a definirse
por la leve hendidura de mi mentón.
Lo sabes, Sarita,
a mí me tienes siempre
Yo sé
del valor de una promesa
también sé
a nadie se tiene siempre
La ausencia
es una luz que encandila y ciega.
(de Escena con cartas)
Una arruga
Los sueños
desdibujan el puente
entre la cabeza
y el cuerpo
Ya no hay cuello
Refuerzan un rasgo
rostro irreal
cuerpo volátil
del soñante
La orilla es aquello
que no se divisa
si no hay luna llena
Pliegue de un sueño
en el detalle
de un rostro
Olas gigantes
¿Cómo confiar
mar cambiante
en una orilla
que no se ve?
Ya no te quiero
pero te temo
Te adoro
más no confío
en ti
Los rostros hay que verlos
desde cerca
antes del despertar
mar cambiante
para ver en detalle
ese pliegue que dibuja
el sueño.
(de “Casas turbulentas”)
El sueño
Hay un cuarto más
invisible a los ojos de los otros
entro
con la sorpresa de una primera vez
y la sabiduría de quien ya estuvo allí
alguien
que se me adelanta
ya leyó cada línea
de aquellos libros
diseñó de esa alfombra el dibujo
y de esos muebles las curvas
si él no existe
a los ojos de los demás
y sin embargo insiste
en que yo lo descubra
debe ser porque ese cuarto
es más real que ningún otro
ese cuarto es mi futuro.
(de “Casas turbulentas”)
(*) Sara Cohen: nació en Buenos Aires (Argentina), en 1955. Es psicoanalista, poeta y ensayista. Ha publicado los libros de poesía: “El poema que insiste”(1992), “Puertas de París” (Emecé, 2000), “Escena con cartas” (Emecé, 2003), “Poemas venecianos” (Vinciguerra, 2003), “Casas turbulentas” (La Bohemia, 2004); los libros de ensayo “El silencio de los poetas” (Biblos, 2002), “La frontera de la lengua” (Biblos, 2006), y la novela “Veintinueve días de junio” (Biblos, 2006). Es traductora de poesía de lengua francesa (entre otros autores ha traducido a Henri Michaux, Gastón Miron, Nicole Brossard, Bernard Noël y Claude Esteban). En 2004 le fue otorgada una beca de estudios canadienses para trabajar sobre la poesía de Québec. De dicho estudio surge el libro “La frontera de la lengua”. Entre 1996 y 2005 condujo un espacio de poesía dentro del programa radial “El refugio de la cultura”. Actualmente realiza comentarios de libros de poesía en la revista “Ñ”.
viernes 5 de septiembre de 2008
POEMANIA Nº 163 - Maximo Simpson
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 163/2008
“...la poesía es el estallido de un momento
de mayor plenitud de la libertad...”
Aldo Oliva
Poeta invitado: MAXIMO SIMPSON (*)
TO BE OR NOT TO BE
Yo quise ser un rojo violín desorbitado,
un ex abrupto eterno,
un jardín de magnolias o una tromba,
y sólo soy ahora profesor de nostalgias,
edecán del otoño pesaroso.
Yo quise ser el mar,
o tal vez quise ser lo que no quise,
un triángulo isósceles o un trueno,
o una momia egipcia
con su paz infinita, imperturbable.
Eso quise tal vez en mi constancia,
en mi apuro, en mi afán, en mi zozobra,
quise ser el revés, la mano izquierda,
el costado de mí, mi renegado,
y sólo soy mi tú, mi pobre mí,
un pronombre ya exhausto,
un posesivo huérfano, un despojado mi.
Eso quise tal vez,
y sólo soy ahora mi vecino,
apenas mi perfil, mi suroeste,
mi terco lateral:
estoy en la adyacencia limítrofe de mí,
y siento desazón, me extraño mucho.
(De Poemas del hotel melancólico, 1963.)
FIESTA
Esta fiesta comienza desde abajo:
cuando los pies se encuentran,
cuando los pies se aman,
se entrelazan,
se besan, se visitan,
se tocan,
se interrogan,
un escozor los une,
un azoro, un anhelo, un calosfrío;
y cuando los pies se miran,
cuando los pies son manos y son alas,
cuando los pies se alejan y retornan,
cuando los pies se acechan y se abrazan,
cuando los pies se rinden
al oscuro temblor que los convoca,
ya las sábanas gimen,
ya las sábanas cantan,
y un secreto rumor de profecía
asciende por los cuerpos
hacia el día que adviene.
A Martha C. Severo
Río de Janeiro, 1985.
EL RASTREADOR
¿Dónde están las pisadas de mis pasos,
dónde están las miradas que dejé por el aire?
En pos de aquellos rastros
camino tras el puma,
el buitre, la calandria,
pruebo pasto, mastico,
huelo el viento, la brisa,
registro las raíces,
las grietas, los resquicios,
vuelvo atrás, adelante,
giro en torno
del olor a pasado,
a triste antigüedad, a tardes viejas,
convoco desde el sueño las guitarras del mar,
los tambores del tiempo.
¿Quién soy yo entre tinieblas?
Yo soy el rastreador,
el que se busca.
(De La casa y otras visiones, 1995)
CANCION DE DON ELÍN
Pero, ¡qué se hicieron las nieves de antaño?
François Villon
Yo vi una melodía ahogada en alta mar,
un arpegio sonámbulo, exiliado,
ya ciego entre los pájaros,
y un piano derribado en la intemperie,
y un músico extraviado por las nieves del tiempo.
Yo he visto todo eso, pero dónde,
¿dónde andará mi padre, don Elín?
Yo vi una melodía ahogada en alta mar,
vi un caballo sin alas,
un fuego sin calor, un río sin orillas.
Yo he visto todo eso, pero dónde,
¿dónde andará mi padre, don Elín?
¿Está reconstruyendo los rotos mecanismos?
¿Está bebiendo luz, prepara sus maletas?
Yo vi una melodía ahogada en alta mar,
vi un sueño que corría hacia el abismo,
vi un zapato perdido,
una paloma herida convocando a los ángeles.
Yo he visto todo eso, pero dónde,
¿dónde andará mi padre, don Elín?
¿Cómo hará en las mañanas para entornar las puertas?
¿Cómo hará por las noches para inventar las flores?
Yo vi una melodía ahogada en alta mar,
Yo vi una copla exhausta, despoblada,
una trova, un acorde, una rapsodia
sin violín, sin garganta.
Yo he visto todo eso, pero dónde,
¿dónde andará mi padre, don Elín?
¿Dónde andará?
Ay, yo vi una melodía ahogada en alta mar.
(De Alrededores, 1999)
HABLA JANTO
Janto, “el corcel de ligeros pies”, bajó la cabeza
y dijo: “Hoy te salvaremos, impetuoso Aquiles,
pero está cercano el día de tu muerte”.
Ilíada, Canto XIX
Cuando el caballo habla,
tiembla toda la casa del olvido.
Tiembla toda la casa,
tiembla todo el olvido:
las puertas de la noche retroceden.
Cuando el caballo clama,
cuando el caballo augura, profetiza,
se oscurecen ventanas y canceles,
y el hombre a la deriva da un rodeo,
hace un alto y espera.
Cuando el caballo habla y se anticipa,
todos callan de pronto,
y el desvalido orgullo de la especie
se amontona en la lengua.
Cuando el caballo habla,
la pampa sueña con el mar,
y el jinete desmonta,
se aventura por dentro de sus ojos,
se desnuda.
Cuando el caballo habla,
cuando sabe,
la memoria perdida se instala en la existencia
y corroe las hondas certidumbres.
Cuando el corcel florece en la tormenta,
cuando sus manos se alzan hacia el cielo,
cuando de pronto brinca y vaticina,
un ambiguo claror empaña los cristales,
una lluvia indecisa retorna hacia lo alto.
Cuando el caballo sabe,
cuando el jinete escucha,
declina el sacerdote sus trofeos.
Cuando el caballo habla,
pone el hombre pie en tierra,
medita en sus ancestros,
se prepara.
(De Alrededores, 1999)
LA PATOTA
Así, de pronto,
en medio de la fiesta,
del rock, del rap, del crash,
el homo sapiens se desnuda.
Husmea, demarca el territorio,
y con airadas manos recupera su hacha.
Bestia plural, compacta,
la patota despliega su dominio,
acorrala a su presa.
Con infinitos pies,
con infinitos puños,
con sus arcos y flechas,
con sus viejos garrotes,
con sus 45,
la bestia numerosa desmantela,
desangra a la fragilidad.
Y aunque indiferente o recelosa,
la patota es esclava de una honda pulsión;
con anónimo rostro hace saber quién es:
borbota su rugido,
ese almíbar impune que atraviesa los tiempos.
Y ahí, en la vereda, puro estorbo,
yace el muchacho aquel que sólo fue a bailar,
una noche cualquiera,
a comienzos del siglo veintiuno.
(De A fin de cuentas, 2006)
EL VISITANTE
Es tan sólo un plumón,
es minúsculo enigma, es infinito,
es criatura que llega cada día a mi patio,
y canta,
canta mientras mi espíritu atardece.
Su visita me prodiga esta hebra,
este humilde laurel contra la muerte:
su pacífico vuelo de una rama a otra rama,
de la nada a la nada.
LA VARIABLE DE AJUSTE
...ni yerba de ayer, secándose al sol...
Enrique Santos Discépolo
Yo soy el Anticristo del contrato social,
el aguafiestas del Progreso.
Acrece mi dolencia, estoy postrado,
y para mal de males,
soy ahora la mancha en la pared,
el ropero de antaño a la deriva.
Soy apenas
el supernumerario boca abajo,
el portero desnudo,
y errantes, sin amor, desventuradas,
fluyen las tasas de interés,
el insumo-producto de la médula ósea.
No vengo a perturbar esta cadencia,
el tranquilo desvelo de la Mano Invisible,
el esplendor lunar de la econometría,
el amable simposio sobre el dolor del mundo.
Yo sé muy pocas cosas,
pero algo se turba en mis adentros,
algo oscuro que sube desde el fondo:
una viudez de patria,
un luto, un sobresalto.
Es que yo soy tan sólo el que no estuvo,
la variable de ajuste,
el que sigue esperando en la vereda.
PLEGARIA
Delectación del árbol,
mansedumbre,
sonata del blancor,
convergencia del lila,
del naranja,
del tenue, del cenit,
del que consuela,
afinidad del aire
con olor a primicia,
y un alba, un alba:
pido un alba inmortal
para empezar el día.
A FIN DE CUENTAS
aún no he podido arborecer,
y mi charla fue siempre un balbuceo,
ambiguo, sospechoso.
Algo les falta aún a mis sentidos
para olfatear la dicha,
la fe de los creyentes,
esa fe que resiste
la prueba irrefutable del más ronco alarido.
Soy un hombre inconcluso,
y ya es un poco tarde para intentar de nuevo
mejorar mis reflejos,
o esperar con paciencia
el crecimiento firme de aletas y de branquias,
de ruedas vigorosas,
pues la nada me espera en cualquier sitio,
tal vez en la cocina,
tal vez mientras escribo
esta trivial noticia de mis días.
(*) Máximo Simpson: nació en Buenos Aires (Argentina), en 1927. Recorrió América Latina y residió largos años en México y Brasil. Ha sido periodista. Es profesor universitario y ha publicado diversos trabajos sobre teoría política y comunicación. Publicó los siguientes libros de poemas: “Túpac Amaru” (Editorial Stilcograf, Bs. As., Argentina,1960); “Más poesía” ( Ediciones Amistad, Bs.As., Argentina,1962); “Poemas del hotel melancólico” (Ediciones Amistad, Bs. As., Argentina, 1963; con reedición de Ediciones El Tucán de Virgnia, México D.F., 1984, y reedición reciente de Botella al Mar – Uruguay, con prólogo del autor , Montevideo, 2007); “ Estación final” (UAM, Colec. La Rosa de los Vientos, México D.F., 1981); “Hacia dónde tan lejos” (UAM, Colec. La Rosa de los Vientos, México D.F., 1981); “Estación final y otros poemas” (ed. Ampliada, UNAM, México D.F., 1985); “Elegías americanas” (Lugar Editorial, Bs.As., Argentina, 1992); “La casa y otras visiones” (Ediciones de Alejandría, Bs. As., Argentina, 1995); “Alrededores” (Ediciones de Alejandría, Bs. As., Argentina, 1999); “Esta precaria Luz” (Antología, Editorial Vinciguerra, Bs. As., Argentina, 2003); “Antología poética” (Fondo Nacional de las Artes, Bs.As., Argentina, 2004); “A fin de cuentas” (Ediciones Alforja/Conaculta/Fonca, México D.F., 2006).
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 163/2008
“...la poesía es el estallido de un momento
de mayor plenitud de la libertad...”
Aldo Oliva
Poeta invitado: MAXIMO SIMPSON (*)
TO BE OR NOT TO BE
Yo quise ser un rojo violín desorbitado,
un ex abrupto eterno,
un jardín de magnolias o una tromba,
y sólo soy ahora profesor de nostalgias,
edecán del otoño pesaroso.
Yo quise ser el mar,
o tal vez quise ser lo que no quise,
un triángulo isósceles o un trueno,
o una momia egipcia
con su paz infinita, imperturbable.
Eso quise tal vez en mi constancia,
en mi apuro, en mi afán, en mi zozobra,
quise ser el revés, la mano izquierda,
el costado de mí, mi renegado,
y sólo soy mi tú, mi pobre mí,
un pronombre ya exhausto,
un posesivo huérfano, un despojado mi.
Eso quise tal vez,
y sólo soy ahora mi vecino,
apenas mi perfil, mi suroeste,
mi terco lateral:
estoy en la adyacencia limítrofe de mí,
y siento desazón, me extraño mucho.
(De Poemas del hotel melancólico, 1963.)
FIESTA
Esta fiesta comienza desde abajo:
cuando los pies se encuentran,
cuando los pies se aman,
se entrelazan,
se besan, se visitan,
se tocan,
se interrogan,
un escozor los une,
un azoro, un anhelo, un calosfrío;
y cuando los pies se miran,
cuando los pies son manos y son alas,
cuando los pies se alejan y retornan,
cuando los pies se acechan y se abrazan,
cuando los pies se rinden
al oscuro temblor que los convoca,
ya las sábanas gimen,
ya las sábanas cantan,
y un secreto rumor de profecía
asciende por los cuerpos
hacia el día que adviene.
A Martha C. Severo
Río de Janeiro, 1985.
EL RASTREADOR
¿Dónde están las pisadas de mis pasos,
dónde están las miradas que dejé por el aire?
En pos de aquellos rastros
camino tras el puma,
el buitre, la calandria,
pruebo pasto, mastico,
huelo el viento, la brisa,
registro las raíces,
las grietas, los resquicios,
vuelvo atrás, adelante,
giro en torno
del olor a pasado,
a triste antigüedad, a tardes viejas,
convoco desde el sueño las guitarras del mar,
los tambores del tiempo.
¿Quién soy yo entre tinieblas?
Yo soy el rastreador,
el que se busca.
(De La casa y otras visiones, 1995)
CANCION DE DON ELÍN
Pero, ¡qué se hicieron las nieves de antaño?
François Villon
Yo vi una melodía ahogada en alta mar,
un arpegio sonámbulo, exiliado,
ya ciego entre los pájaros,
y un piano derribado en la intemperie,
y un músico extraviado por las nieves del tiempo.
Yo he visto todo eso, pero dónde,
¿dónde andará mi padre, don Elín?
Yo vi una melodía ahogada en alta mar,
vi un caballo sin alas,
un fuego sin calor, un río sin orillas.
Yo he visto todo eso, pero dónde,
¿dónde andará mi padre, don Elín?
¿Está reconstruyendo los rotos mecanismos?
¿Está bebiendo luz, prepara sus maletas?
Yo vi una melodía ahogada en alta mar,
vi un sueño que corría hacia el abismo,
vi un zapato perdido,
una paloma herida convocando a los ángeles.
Yo he visto todo eso, pero dónde,
¿dónde andará mi padre, don Elín?
¿Cómo hará en las mañanas para entornar las puertas?
¿Cómo hará por las noches para inventar las flores?
Yo vi una melodía ahogada en alta mar,
Yo vi una copla exhausta, despoblada,
una trova, un acorde, una rapsodia
sin violín, sin garganta.
Yo he visto todo eso, pero dónde,
¿dónde andará mi padre, don Elín?
¿Dónde andará?
Ay, yo vi una melodía ahogada en alta mar.
(De Alrededores, 1999)
HABLA JANTO
Janto, “el corcel de ligeros pies”, bajó la cabeza
y dijo: “Hoy te salvaremos, impetuoso Aquiles,
pero está cercano el día de tu muerte”.
Ilíada, Canto XIX
Cuando el caballo habla,
tiembla toda la casa del olvido.
Tiembla toda la casa,
tiembla todo el olvido:
las puertas de la noche retroceden.
Cuando el caballo clama,
cuando el caballo augura, profetiza,
se oscurecen ventanas y canceles,
y el hombre a la deriva da un rodeo,
hace un alto y espera.
Cuando el caballo habla y se anticipa,
todos callan de pronto,
y el desvalido orgullo de la especie
se amontona en la lengua.
Cuando el caballo habla,
la pampa sueña con el mar,
y el jinete desmonta,
se aventura por dentro de sus ojos,
se desnuda.
Cuando el caballo habla,
cuando sabe,
la memoria perdida se instala en la existencia
y corroe las hondas certidumbres.
Cuando el corcel florece en la tormenta,
cuando sus manos se alzan hacia el cielo,
cuando de pronto brinca y vaticina,
un ambiguo claror empaña los cristales,
una lluvia indecisa retorna hacia lo alto.
Cuando el caballo sabe,
cuando el jinete escucha,
declina el sacerdote sus trofeos.
Cuando el caballo habla,
pone el hombre pie en tierra,
medita en sus ancestros,
se prepara.
(De Alrededores, 1999)
LA PATOTA
Así, de pronto,
en medio de la fiesta,
del rock, del rap, del crash,
el homo sapiens se desnuda.
Husmea, demarca el territorio,
y con airadas manos recupera su hacha.
Bestia plural, compacta,
la patota despliega su dominio,
acorrala a su presa.
Con infinitos pies,
con infinitos puños,
con sus arcos y flechas,
con sus viejos garrotes,
con sus 45,
la bestia numerosa desmantela,
desangra a la fragilidad.
Y aunque indiferente o recelosa,
la patota es esclava de una honda pulsión;
con anónimo rostro hace saber quién es:
borbota su rugido,
ese almíbar impune que atraviesa los tiempos.
Y ahí, en la vereda, puro estorbo,
yace el muchacho aquel que sólo fue a bailar,
una noche cualquiera,
a comienzos del siglo veintiuno.
(De A fin de cuentas, 2006)
EL VISITANTE
Es tan sólo un plumón,
es minúsculo enigma, es infinito,
es criatura que llega cada día a mi patio,
y canta,
canta mientras mi espíritu atardece.
Su visita me prodiga esta hebra,
este humilde laurel contra la muerte:
su pacífico vuelo de una rama a otra rama,
de la nada a la nada.
LA VARIABLE DE AJUSTE
...ni yerba de ayer, secándose al sol...
Enrique Santos Discépolo
Yo soy el Anticristo del contrato social,
el aguafiestas del Progreso.
Acrece mi dolencia, estoy postrado,
y para mal de males,
soy ahora la mancha en la pared,
el ropero de antaño a la deriva.
Soy apenas
el supernumerario boca abajo,
el portero desnudo,
y errantes, sin amor, desventuradas,
fluyen las tasas de interés,
el insumo-producto de la médula ósea.
No vengo a perturbar esta cadencia,
el tranquilo desvelo de la Mano Invisible,
el esplendor lunar de la econometría,
el amable simposio sobre el dolor del mundo.
Yo sé muy pocas cosas,
pero algo se turba en mis adentros,
algo oscuro que sube desde el fondo:
una viudez de patria,
un luto, un sobresalto.
Es que yo soy tan sólo el que no estuvo,
la variable de ajuste,
el que sigue esperando en la vereda.
PLEGARIA
Delectación del árbol,
mansedumbre,
sonata del blancor,
convergencia del lila,
del naranja,
del tenue, del cenit,
del que consuela,
afinidad del aire
con olor a primicia,
y un alba, un alba:
pido un alba inmortal
para empezar el día.
A FIN DE CUENTAS
aún no he podido arborecer,
y mi charla fue siempre un balbuceo,
ambiguo, sospechoso.
Algo les falta aún a mis sentidos
para olfatear la dicha,
la fe de los creyentes,
esa fe que resiste
la prueba irrefutable del más ronco alarido.
Soy un hombre inconcluso,
y ya es un poco tarde para intentar de nuevo
mejorar mis reflejos,
o esperar con paciencia
el crecimiento firme de aletas y de branquias,
de ruedas vigorosas,
pues la nada me espera en cualquier sitio,
tal vez en la cocina,
tal vez mientras escribo
esta trivial noticia de mis días.
(*) Máximo Simpson: nació en Buenos Aires (Argentina), en 1927. Recorrió América Latina y residió largos años en México y Brasil. Ha sido periodista. Es profesor universitario y ha publicado diversos trabajos sobre teoría política y comunicación. Publicó los siguientes libros de poemas: “Túpac Amaru” (Editorial Stilcograf, Bs. As., Argentina,1960); “Más poesía” ( Ediciones Amistad, Bs.As., Argentina,1962); “Poemas del hotel melancólico” (Ediciones Amistad, Bs. As., Argentina, 1963; con reedición de Ediciones El Tucán de Virgnia, México D.F., 1984, y reedición reciente de Botella al Mar – Uruguay, con prólogo del autor , Montevideo, 2007); “ Estación final” (UAM, Colec. La Rosa de los Vientos, México D.F., 1981); “Hacia dónde tan lejos” (UAM, Colec. La Rosa de los Vientos, México D.F., 1981); “Estación final y otros poemas” (ed. Ampliada, UNAM, México D.F., 1985); “Elegías americanas” (Lugar Editorial, Bs.As., Argentina, 1992); “La casa y otras visiones” (Ediciones de Alejandría, Bs. As., Argentina, 1995); “Alrededores” (Ediciones de Alejandría, Bs. As., Argentina, 1999); “Esta precaria Luz” (Antología, Editorial Vinciguerra, Bs. As., Argentina, 2003); “Antología poética” (Fondo Nacional de las Artes, Bs.As., Argentina, 2004); “A fin de cuentas” (Ediciones Alforja/Conaculta/Fonca, México D.F., 2006).
lunes 25 de agosto de 2008
Poemania Nº 162 - Roxana Rajmilchuk
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 162/2008
“Si la poesía es un eco de luces, un licor rumoroso,
un perfume de sones, sueltos en la molecularidad flotante
de su flujo, una de las astucias a la que se puede echar mano,
para fijar el poema en su desesperación es dejar deslizar la
mirada o la memoria sobre los textos de la historia,
que –en ese sentido- es sí, un lenguaje…”
Néstor Perlongher
Poeta invitada: ROXANA RAJMILCHUK (*)
El viento y la brisa
juegan con mi pelo
Hacen remolinos,
provocan turbulencias.
Ráfagas débiles o íntimas.
El viento es un amante efímero.
Su cuerpo:
aire que motiva
e intercepta.
***
En la desmesura del viento
tropiezo
con una brisa.
La ondulación del día
se detiene
en un espasmo onírico.
***
Evitar todo un día
que la mano
se pose.
Dejarla ir
sobrevolando el mundo.
Ala que no anida.
***
Abrir los ojos en medio de una nube
abanicarse con el ala de un ángel distraído
exiliado del mundo
mientras se encajona la sonrisa
declinante en un prisma de aleluyas
Ser el compás que mueve una de sus patas:
la que está fija horadará
en la espera.
***
Agua endurecida
el ventanal
clausura el día.
La noche indaga,
busca sustento.
***
Cuando como una manzana
no pienso en el orden
sucesivo de mordiscos
que voy dando.
Tan sólo la esculpo
con el capricho azaroso
de la delicia.
***
En el instante del asombro,
ínfima comarca de tiempo,
enhebras tu intención
te ahuecas del mundo.
Cómo preparar un buen té
Caliente agua hasta su primer hervor
dice el envoltorio del saquito de te,
pero cuando yo hierva
pasmada de sol
entre la hierba
no habrá instrucciones
de cómo preparar un buen
mediodía,
saldré descalza a hurgar néctar
y sólo seré
tan pura
como una abeja
***
Puedo imaginar el primer paso
que el hombre dio en suelo lunar
pero no recuerdo cuándo y cómo
dí mi primer paso terrenal.
Tal vez en aquella cocinita
entre la pared y las manos de mi madre
o en la plaza entre sus piernas
y un gran balde.
Qué gesto se apoderó de tu cara
qué tensión de manos
qué mirada temerosa o de despiste
hubo el día que diste el primero de tus pasos.
En ese instante tal vez un gato maulló,
un perro sacó la lengua
o algún pez del jardín oriental
coleteó.
No recuerdas cómo fue tu primer paso:
siempre lo estás dando
y nadie te admira ni te besa.
***
Dormito
en cama fecunda en silencio
parpadeando mansamente
pienso en el pueblo
del sigilo
allí donde todo se encamina
a ritmo de molino y de viento.
Pienso
en los pájaros que despejan
mi mente
volando entre el azar
y las geometrías incomprensibles.
La almohada en mi nuca
es el lugar donde
descansa la pesadumbre
de los martillos.
Adoro las calcomanías ingenuas
que venden
en el subte o en los bares.
Siento el declive
de mis piernas
que culminan
en los pies anhelantes
de caricias que provengan
de las suaves manos del sahumerio.
***
El padre hamaca a su niño
en un arrorró contenido.
Lo arrulla contra el pecho
y pareciera que de la coincidencia
entre el pecho del padre
y la cabeza de la criatura
asomara una modorra
que tarde o temprano
desembocará en adormecimiento.
Al niño se le escapa
el chupete de la boca
distraídamente
cuando el sueño sobreviene
y el padre se queda tranquilo
mirando el mundo extraño
sin objetivo fijo.
Ojos cerrados del durmiente:
sus pestañas acarician el cielo
con bruma de siesta de farol
enmudecido.
***
Bajó un beso
por la escalera mecánica
hacia la estación del subte.
Se condensó
a la altura de mis ojos
mientras el aireado esperaba
los vagones.
Acurruqué las manos
intenté capturarlo
pero se deslizaba,
se corría.
Luego cruzó levitando
las vías
y ya no estuvo más
a mi alcance.
Se acomodó entre dos
extraños:
se acercaron y exhaustos intimaron
mejilla con mejilla
cabeza con hombro
mano con mano,
el beso siguió viaje.
***
Cenisiesta
Duermes en el regazo
de la siesta.
Su color a planeta lánguido
bosteza en tu boca.
Remanso en las mejillas
donde pastan ovejas
y en el vientre
un simulacro de relámpago.
Ocasión para silenciar
la bravura urbana
la siesta trae
personajes de tiempos de ensueño.
Carruajes en neblina
transportan cofres
de manso y rústico
misterio.
Los árboles levitan:
hojas mullidas enmudeciendo,
calzándose aire
como zapatos de cuento.
(*) Roxana Rajmilchuk: nació en Villa Ocampo (provincia de Santa Fe, Argentina) en 1968. Cursó estudios en la Facultad de Letras de la Universidad de Buenos Aires. Fue finalista en la II Antología de Poesía Joven Argentina, editorial Hombre Nuevo, en el año 1987. Asimismo fue finalista distinguida en el VIII Certamen Argenta de Poesía, año 1992. Participó como finalista en la Antología "Latitudes Literarias" Editorial de los Cuatro Vientos, año 2004. Publicó los siguientes libros: “Poemas” (edición de autor, 1990); “La Oscura” (Editorial Geear, 2004); “Libro del Frenesí” (Ediciones del Dock, 2005); “Anís” (Edición del autor,2006); “Nuez” (edición de autor, 2007). Reside en Capital Federal.
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 162/2008
“Si la poesía es un eco de luces, un licor rumoroso,
un perfume de sones, sueltos en la molecularidad flotante
de su flujo, una de las astucias a la que se puede echar mano,
para fijar el poema en su desesperación es dejar deslizar la
mirada o la memoria sobre los textos de la historia,
que –en ese sentido- es sí, un lenguaje…”
Néstor Perlongher
Poeta invitada: ROXANA RAJMILCHUK (*)
El viento y la brisa
juegan con mi pelo
Hacen remolinos,
provocan turbulencias.
Ráfagas débiles o íntimas.
El viento es un amante efímero.
Su cuerpo:
aire que motiva
e intercepta.
***
En la desmesura del viento
tropiezo
con una brisa.
La ondulación del día
se detiene
en un espasmo onírico.
***
Evitar todo un día
que la mano
se pose.
Dejarla ir
sobrevolando el mundo.
Ala que no anida.
***
Abrir los ojos en medio de una nube
abanicarse con el ala de un ángel distraído
exiliado del mundo
mientras se encajona la sonrisa
declinante en un prisma de aleluyas
Ser el compás que mueve una de sus patas:
la que está fija horadará
en la espera.
***
Agua endurecida
el ventanal
clausura el día.
La noche indaga,
busca sustento.
***
Cuando como una manzana
no pienso en el orden
sucesivo de mordiscos
que voy dando.
Tan sólo la esculpo
con el capricho azaroso
de la delicia.
***
En el instante del asombro,
ínfima comarca de tiempo,
enhebras tu intención
te ahuecas del mundo.
Cómo preparar un buen té
Caliente agua hasta su primer hervor
dice el envoltorio del saquito de te,
pero cuando yo hierva
pasmada de sol
entre la hierba
no habrá instrucciones
de cómo preparar un buen
mediodía,
saldré descalza a hurgar néctar
y sólo seré
tan pura
como una abeja
***
Puedo imaginar el primer paso
que el hombre dio en suelo lunar
pero no recuerdo cuándo y cómo
dí mi primer paso terrenal.
Tal vez en aquella cocinita
entre la pared y las manos de mi madre
o en la plaza entre sus piernas
y un gran balde.
Qué gesto se apoderó de tu cara
qué tensión de manos
qué mirada temerosa o de despiste
hubo el día que diste el primero de tus pasos.
En ese instante tal vez un gato maulló,
un perro sacó la lengua
o algún pez del jardín oriental
coleteó.
No recuerdas cómo fue tu primer paso:
siempre lo estás dando
y nadie te admira ni te besa.
***
Dormito
en cama fecunda en silencio
parpadeando mansamente
pienso en el pueblo
del sigilo
allí donde todo se encamina
a ritmo de molino y de viento.
Pienso
en los pájaros que despejan
mi mente
volando entre el azar
y las geometrías incomprensibles.
La almohada en mi nuca
es el lugar donde
descansa la pesadumbre
de los martillos.
Adoro las calcomanías ingenuas
que venden
en el subte o en los bares.
Siento el declive
de mis piernas
que culminan
en los pies anhelantes
de caricias que provengan
de las suaves manos del sahumerio.
***
El padre hamaca a su niño
en un arrorró contenido.
Lo arrulla contra el pecho
y pareciera que de la coincidencia
entre el pecho del padre
y la cabeza de la criatura
asomara una modorra
que tarde o temprano
desembocará en adormecimiento.
Al niño se le escapa
el chupete de la boca
distraídamente
cuando el sueño sobreviene
y el padre se queda tranquilo
mirando el mundo extraño
sin objetivo fijo.
Ojos cerrados del durmiente:
sus pestañas acarician el cielo
con bruma de siesta de farol
enmudecido.
***
Bajó un beso
por la escalera mecánica
hacia la estación del subte.
Se condensó
a la altura de mis ojos
mientras el aireado esperaba
los vagones.
Acurruqué las manos
intenté capturarlo
pero se deslizaba,
se corría.
Luego cruzó levitando
las vías
y ya no estuvo más
a mi alcance.
Se acomodó entre dos
extraños:
se acercaron y exhaustos intimaron
mejilla con mejilla
cabeza con hombro
mano con mano,
el beso siguió viaje.
***
Cenisiesta
Duermes en el regazo
de la siesta.
Su color a planeta lánguido
bosteza en tu boca.
Remanso en las mejillas
donde pastan ovejas
y en el vientre
un simulacro de relámpago.
Ocasión para silenciar
la bravura urbana
la siesta trae
personajes de tiempos de ensueño.
Carruajes en neblina
transportan cofres
de manso y rústico
misterio.
Los árboles levitan:
hojas mullidas enmudeciendo,
calzándose aire
como zapatos de cuento.
(*) Roxana Rajmilchuk: nació en Villa Ocampo (provincia de Santa Fe, Argentina) en 1968. Cursó estudios en la Facultad de Letras de la Universidad de Buenos Aires. Fue finalista en la II Antología de Poesía Joven Argentina, editorial Hombre Nuevo, en el año 1987. Asimismo fue finalista distinguida en el VIII Certamen Argenta de Poesía, año 1992. Participó como finalista en la Antología "Latitudes Literarias" Editorial de los Cuatro Vientos, año 2004. Publicó los siguientes libros: “Poemas” (edición de autor, 1990); “La Oscura” (Editorial Geear, 2004); “Libro del Frenesí” (Ediciones del Dock, 2005); “Anís” (Edición del autor,2006); “Nuez” (edición de autor, 2007). Reside en Capital Federal.
Poemania Nº 161 - José María Pallaoro
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 161/2008
“El poema no se termina nunca,
pero uno tampoco puede ser
tan maníaco; en algún momento
hay que decir ‘no pudo salir
mejor, mala suerte y saludo atentamente’…”
Mario Trejo
Poeta invitado: JOSÉ MARÍA PALLAORO (*)
Otra oscuridad
como un viajero
a su sombra
la sigo
no hay hambre
sólo deseo
cuando me pierdo
o ella se deshace
de mí
el pensamiento
deja de aventurar
conjeturas
y quedo solo
en mi otra oscuridad
***
Para qué
para qué dormir
si en sueños
el cielo es el cielo
la tierra es la tierra
y nosotros
dos pájaros
que se cruzan
y no se reconocen
***
La enredadera
Las rejas desaparecen
Es indudable que ese jazmín crece
para recordarnos
que la belleza es
aún posible
Dentro de pocos días
sus flores perfumarán
la intimidad de esta habitación
donde consumo mis horas
en busca de un tesoro que no encuentro
y que no sé si existe
***
Los ojos
Cómo hacer para mirar
a los ojos del otro
y que entienda
Cómo hacer para que los ojos
del otro nos encuentren
y comprendamos
***
Los pájaros de nuestra memoria
tal vez el poema sea
un campo dorado
a la espera
de la lluvia
y del viento
que mecerá
los árboles
donde descansan
los pájaros
de nuestra memoria
***
Ella sabe
para L. Andreas
Sabe separar el árbol
del bosque
Ella oscurece
con su boca
el sol
Para nuestra dicha
pronto lloverá
***
Los muertos
¿Qué se hace con un muerto?
¿Se lo deja en casa?
¿Se le cierran
las ventanas y la puerta
de la habitación?
¿Se habla en voz
baja
para no despertarlo?
¿Se lo comienza a olvidar
para no sentir
culpa de su abandono?
***
Lecturas
Enfrascado en la lectura de Proust
no llegaba a percibir que
desde el tren
los árboles eran más lentos
tampoco
cuando el muchacho cruzó el vagón
arrebatando a justos y pecadores
las cadenas de un oro imposible
para saltar sin tiempo
y violentamente perdido
hacia otras formas del mundo
***
Ella dijo
empujá la desdicha a un lado
porque para el dolor
siempre hay tiempo
y recordá
la vida
no es más que estos pedazos de nosotros
compartidos con los demás
(*) José María Pallaoro: Nació en La Plata (Provincia de Buenos Aires, Argentina) en 1959. Vive en City Bell. Cursó estudios de Castellano, Literatura y Latín. Como difusor cultural de poesía, música y literatura realizó en diferentes FM los programas: La máquina del tiempo, En la vereda del sol, Mariposas de madera y La talita. Es director de la revista de poesía el espiniyo y editor de Libros de la talita dorada. Publicó plaquetas, cuadernos y tres libros de poemas: “El viaje circular” (1973-1981), 1998; “Pájaros cubiertos de ceniza” (1982-1990), 1999 y “Son dos los que danzan”, 2005. Junto al poeta Néstor Mux seleccionó los textos de la antología “Naranjos de fascinante música: Poesía contemporánea de amor en La Plata”, 2003, que reúne a 34 autores de la ciudad de las diagonales desde la segunda mitad del siglo XX hasta el presente.
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 161/2008
“El poema no se termina nunca,
pero uno tampoco puede ser
tan maníaco; en algún momento
hay que decir ‘no pudo salir
mejor, mala suerte y saludo atentamente’…”
Mario Trejo
Poeta invitado: JOSÉ MARÍA PALLAORO (*)
Otra oscuridad
como un viajero
a su sombra
la sigo
no hay hambre
sólo deseo
cuando me pierdo
o ella se deshace
de mí
el pensamiento
deja de aventurar
conjeturas
y quedo solo
en mi otra oscuridad
***
Para qué
para qué dormir
si en sueños
el cielo es el cielo
la tierra es la tierra
y nosotros
dos pájaros
que se cruzan
y no se reconocen
***
La enredadera
Las rejas desaparecen
Es indudable que ese jazmín crece
para recordarnos
que la belleza es
aún posible
Dentro de pocos días
sus flores perfumarán
la intimidad de esta habitación
donde consumo mis horas
en busca de un tesoro que no encuentro
y que no sé si existe
***
Los ojos
Cómo hacer para mirar
a los ojos del otro
y que entienda
Cómo hacer para que los ojos
del otro nos encuentren
y comprendamos
***
Los pájaros de nuestra memoria
tal vez el poema sea
un campo dorado
a la espera
de la lluvia
y del viento
que mecerá
los árboles
donde descansan
los pájaros
de nuestra memoria
***
Ella sabe
para L. Andreas
Sabe separar el árbol
del bosque
Ella oscurece
con su boca
el sol
Para nuestra dicha
pronto lloverá
***
Los muertos
¿Qué se hace con un muerto?
¿Se lo deja en casa?
¿Se le cierran
las ventanas y la puerta
de la habitación?
¿Se habla en voz
baja
para no despertarlo?
¿Se lo comienza a olvidar
para no sentir
culpa de su abandono?
***
Lecturas
Enfrascado en la lectura de Proust
no llegaba a percibir que
desde el tren
los árboles eran más lentos
tampoco
cuando el muchacho cruzó el vagón
arrebatando a justos y pecadores
las cadenas de un oro imposible
para saltar sin tiempo
y violentamente perdido
hacia otras formas del mundo
***
Ella dijo
empujá la desdicha a un lado
porque para el dolor
siempre hay tiempo
y recordá
la vida
no es más que estos pedazos de nosotros
compartidos con los demás
(*) José María Pallaoro: Nació en La Plata (Provincia de Buenos Aires, Argentina) en 1959. Vive en City Bell. Cursó estudios de Castellano, Literatura y Latín. Como difusor cultural de poesía, música y literatura realizó en diferentes FM los programas: La máquina del tiempo, En la vereda del sol, Mariposas de madera y La talita. Es director de la revista de poesía el espiniyo y editor de Libros de la talita dorada. Publicó plaquetas, cuadernos y tres libros de poemas: “El viaje circular” (1973-1981), 1998; “Pájaros cubiertos de ceniza” (1982-1990), 1999 y “Son dos los que danzan”, 2005. Junto al poeta Néstor Mux seleccionó los textos de la antología “Naranjos de fascinante música: Poesía contemporánea de amor en La Plata”, 2003, que reúne a 34 autores de la ciudad de las diagonales desde la segunda mitad del siglo XX hasta el presente.
Poemania Nº 160 - Ana Guillot
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 160/2008
“La poesía es la ambición de discurrir, que aspira
a verse cargada de más sentidos y ungida de más
música, que el lenguaje ordinario.”
Paul Valéry
Poeta invitada: ANA GUILLOT (*)
Del libro “La orilla familiar” (en proceso de edición)
se rompe el cascarón
en él habita el mundo
clara la disolución
más espesa hacia abajo
se escurre por el piso patinosa
más densa en el costado prohibido
más densa aún en la sombra de las sombras
en manos de caín
la tierra prometida
que no cesa su exilio
(hay cadáveres aún en israel
y el rojo es un mar que nombra sangres)
se rompe el cascarón
y guardo la yema en el pocillo
la agito
me alimento del huevo
que es el orbe
íntimo en mi boca
se derrama en ríos subterráneos
se hace blanco en el ojo del vecino
a punto de nieve se condensa
se rompe el cascarón
se pulveriza
(como si arena fuese)
en él habita el mundo
un gigante dormido
un trueno a punto de decir
el nombre que se oculta
se rompe el cascarón
lo frío en la oliva elemental
(el monte fue un infierno
o una pesadilla
nadie quedó velando parece)
en él habita el mundo
un planisferio muerto
de hambre
plano como la fritura
que excede a la sartén
y cruje
las pulgas de pan-ku caminan por el cuello de mi perra
me da pena este invierno
a mí también
***
derretir la aurora con el cuerpo
(mujer que has de arder)
con aroma asequible
precisa en el reclamo
(mujer que has de martillar)
raspajes con corcheas
sones que te anidan el cuerpo
que no cejan
el abuso
de ser
una hembra que excita y que suspira
el himen
como si fuera un plumerillo
la infancia
***
la muerte en off
es ese campo neutral
donde todo permanece
inalterable
la viuda corre el grito
sin garganta
-el grito que no cesa
el grito-
pasos y pueblos, kilómetros distantes
sólo para conseguir
cebollas en el vientre
algo de carne en los bolsillos
la muerte en off
es el aterrador silencio
que acota cada bombardeo
destrozarse las manos
sólo para arañar
la raíz
arrancarse las crías sólo para que prevalezca
la propia
la muerte en off
es fraccionar luego en la casa
para que todos puedan
comer
de ese pan que no tiene religión
ahora
ser republicano es un pecado
el cielo bate nubes en su contra
y el fuego se lleva las casas
como marcas judías
si el ángel negro es
el que delata
aún en su propia familia al traidor
la diagonal que gira hacia el océano
es un puerto y su gente
escapando
como sea posible
como puedan
-el grito que no cesa-
polizones del mundo
(¿emocionarse?)
retornar la memoria
sólo
para sorber la lágrima caliente
en manos de la abuela
la viuda (que ya fui)
y elegir su dolor para calmarla
-que duerma en paz- le digo
-y el grito que no cesa-parece
que ya está
la muerte en on ahora
justifica mi canto
-que ya es suficiente
que te duermas en paz-le digo
***
si acaso la memoria fuera
un refugio gentil
una añoranza
pero hay una pared
y la cara y el cuerpo
en contra de ella
la camisa golpeada
la nariz
el pómulo saliente
toda la dentadura
(cada fusilamiento es una guerra)
nadie a quien llorar
parece
los muertos se esconden
se calcinan
se juega la camisa
para el mejor postor
-tenía pocos años-dicen
y estaba en la pared
porque no delató
detrás mataron a su padre
y ella
que perdía a un sobrino
y a un hermano
(como la neumonía
como haberlo visto
morir)
llegaban a la casa
luego
apenas una hebilla un zapato
a veces el vacío del mundo
en ese muro
toda la hostilidad
llegaba
el esperpento
danzaba con la noche
una sardana
reía como ríen los muertos
que no vuelven
y ella
que llora sus pestañas
en la alcoba
que grita porque dice
que no puede
-¿estará él acá?- pregunta el hijo
y se ata los ojos
se cierra el maxilar
la hembra
como animal herido
defendiendo
***
esto que me rebalsa los párpados
pestañas sobre el plato derramadas
los abrazos después
cuando acabó la guerra
las migas solidarias cuando el resto
trató de sepultar
toda la historia
después
aunque hubiera censuras
(y la lengua estuviera prohibida)
después
cuando escribían disimulando el trazo
los huérfanos pequeños
(pequeñitos en serio
como mi padre antes)
volvieron al colegio
a los juegos posibles, cotidianos
(a merecer cierta longevidad
y cierto alivio)
después
pudieron abrazarse
y pintaron las casas, las paredes
……………………………………………………
¿quién habrá entonado el primer canto?
¿quién habrá dispuesto los panes con tomate
y puso a hervir las papas?
¿quién extrañó al vecino
y fue a llevarle flores a la fosa común?
¿cuándo aceptaron la franca primavera
como un camposanto lineal?
………………………………………………………………………
esto que me rebalsa los párpados
que me lleva a cerrarlos
para no ver su pecho
y su vestido negro, negrísimo,
la abuela entre las tumbas
su pelo alborotado
como su corazón
(el coro de mujeres que la lleva
esa corona de espinas)
a Abelardo Castillo y Juan José Saer
-la grandísima perra-digo
la grandísima historia, ¿cuál?
¿cuál es la voz que dice esa historia?
un hombre en el balcón, transpirado y sediento
del último solcito
el otro en parís, con aguacero
(canta vallejo en las griegas tiendas)
-y helena no es helena-dice el joven
-la historia es otra cosa-
el hilo del teléfono es la línea frugal de los dos hombres
uno en la terraza
sudando el último solcito
otro en parís mirando la niebla tras un vidrio
la niebla como una forma de baile
en la cabeza
en la lengua del otro
-el baile es de castillo-digo
pero el otro, el de la voz en línea,
se esparce en la secuencia
en la voz que dice esa historia
¿qué cuerpo tiene aquello que se cuenta?
¿o son los espacios vacíos los que dicen?
el cielo en la terraza es un paréntesis azul
ni una nube
la niebla en parís es tenaz
¿qué miran los que miran?
¿qué miraba helena desde la alta torre?
¿por quién lloró?
¿cuál de los dos fue el hombre que poseyó a la bella?
¿tan bella?
la historia como un baile
la lengua en reverencia de palabras
-nada-dijo
-nadie
te llamo otro día- y cortó
***
a Juan José Saer
yo veo una sombra también
un calidoscopio de mí
las tiendas griegas
y helena en la alta torre
el deseo era de ella
y es mío
la bella describe la silueta de paris con su lengua
yo desprendo mis noches a fin de interrogarlas
adelina no puede fornicar
pero sí puede helena
de las dos soy un rostro posible
dos hombres me amaron también
¿la historia se repite o somos solamente arquetipos?
¿qué celebra el que canta?
¿qué descree?
veo una sombra y sé que estuve estando
los sitios se acumulan en mis huesos
¿qué habré de recordar?
¿esclava en galilea o señora?
¿fervorosa creyente o paria?
helena se devora al amado porque quiere el tesoro de ilión
adelina se mece
soy el rostro de ambas
la inocencia sostiene el esqueleto
pero es ambigua esta razón
de ser
sensuales y promiscuas
o vírgenes de cándida pureza inalcanzable
(un coro de mujeres me sujeta a la herencia
me hostiga con sus voces)
yo canto lo que ellas
las sombras que me dictan
la salvaje manera de decir
helena ha de ser perdonada
adelina muestra su seno mutilado
y devienen las dos
evanescentes
***
a César Vallejo
-hay golpes en la vida-dice
y esparce la semilla
en el obrador
hay la mañana azul y luminosa
hay un canto entre dientes
hay esa flacura
y el arroz como solo alimento
-tan fuertes
tan certeros-
y cubre la semilla con la tierra
hay una lentitud
en esas manos
-yo no sé- dice
y el otro lo mira
en el silencio vacuo de sus ojos
en el lienzo que late
al calor de ese día
azul y luminoso
-como del odio-dice
y abrevia la frase
y riega los terrones que cubren la semilla
hay el perro que husmea
y un viento clandestino
un animal que huele
a excrementos y sangre
aunque sea ahora la mañana
azul y luminosa
hay cierta similitud entre los hombres
hay cierta similitud en esparcir la semilla
y regar esperando
hay una hoz también adentro del granero
un animal untuoso, embravecido
que amenaza la zanja y la celebra
-hay golpes- dice
martillos, coces, bombas
el portazo del hombre sobre el hombre
y rastrilla la tierra y cubre la semilla
como una promesa
como un ataúd
la hoz en el granero
calla
el hombre de los ojos vacuos calla también
hay en ese silencio
una peste que hiende el paladar
en una arcada
***
a Juan Rulfo
-el camino va o viene según parezca-dice
-preciado el don de entender
la gramilla como si el cielo fuese-dice
-vine a comala
a buscar a mi padre-
y le da un fustazo a la bestia
(que va, ¿o viene?)
-mi padre es también el tuyo- dice
(¿el que se va a desmoronar?)
preciado el aire que tenían ahí abajo
donde la calavera toca los abusos
y ella parece enloquecer
ahora está muerto el hermano
(¿y qué los otros?)
-vine a comala-dice
y el cuervo repite-cuar cuar cuar-
va o viene el camino
y murmuran arriba
buscando al padrecito
para que él perdone la falta
-siempre se estuvo yendo- dice ella
vine a comala a buscar el páramo paterno
esta desolación reducida a escombros
diosito
y el calor como infierno de arcilla
me come los bordes de la cara
siempre andamos buscando a ese padre
sin ver el cielo azul
en las arterias
(el camino va o viene
interminable)
***
el universo es una inquisición
sombra china cambiante
cabeza de lobo
mano que se agrieta
cordero
(dónde reverdecer
dónde aparearse)
la sirena expele
su exhibición obscena
(la guerra es un encuentro cotidiano
una sombra agigantada china)
después silencio
corredores húmedos, orina
cortinas metálicas
graffitis
el universo es
un lugar inseguro
(aunque la propaganda siga hablando
del hogar y la sopa caliente)
el universo es una boca
que se abre
mujer 2
a Guadalupe Wernicke
la baba de ese beso
la saliva en la espalda
en la vagina
la yerma lascitud
de haberse equivocado
de hombre
los corpiños al borde
de la cama
las enaguas que retienen la seda
no hay canto primoroso
no hay gemido grito rasguño gutural
espasmo
no hay nada
hay la pared y su humedad
como un augurio
el olor hueco de sus crines
sobre el desaguadero
ella tensa las manos
en el hierro
se sujeta de la cabecera
él empuja la queja más dolida
ella hace silencio
los corpiños al borde de la cama
una ladera montañosa
la roca de por medio
(haberse equivocado de hombre)
el hueco de las crines
no hay roce caricia extremaunción
no hay nada de nada
se encoge frugal ella
él avanza las crines y el quejido
taladra la madera del abdomen
los músculos más tiesos
se agigantan
las noches
pesadillas del aire la baba en los pezones
nada de nada
en el vejamen sólido
en el entretejido de las mantas
ella reza para que pase pronto
él oscila las crines
las masa de su cuerpo
no hay más techo no hay sigilo
no hay ternura
no hay nada de nada
ni acaso rebelión
habría
él se come la zarza en ese grito
ella detiene el rezo
él bosteza
ella gira en la cama
el pueblo es un espectro
una calavera amenazante
mujer 7
-el vuelo de las golondrinas-dijo
cuando la sangre empuja
y ellos miran los hombros
y las piernas
de otras
tan largas esas piernas
las mareas más íntimas
ahí
en la cúspide de cada sed de cada migración
el vuelo de las golondrinas
el sonido
el calorcito en medio de la enagua
que esconde
sudores más frutales
el vuelo de las golondrinas
las palabras que aturden
la sólida virginidad
las alas de la aurora
si no cubre la sábana
la penumbra en el cuerpo
si el cuerpo no sostiene
si el límite es una caída
-el vuelo-dice, y jadea
sola en su pecado
elemental
la boca que se traga el jadeo
el jadeo que se traga a la hembra
las golondrinas que anidan en su frente
(*) Ana Guillot: nació en Buenos Aires (Argentina) en 1953. Es profesora en Letras (egresada de la Universidad Católica Argentina) y ha ejercido la docencia secundaria y universitaria (en dicha Universidad y en el Colegio Santo Tomás de Aquino, dependiente de la misma, como profesora y coordinadora de área). Fue una de las primeras en implementar el sistema de talleres literarios en las escuelas, tarea que la llevó, además de los libros que se mencionan más abajo, a dictar cursos para docentes en Capital, Gran Buenos Aires y el interior del país, así como a participar con diversas ponencias en el Encuentro de Rectores que se realiza anualmente. Junto a Graciela Caprarulo (y con la colaboración de Belén Ancizar y Florencia Abadi) coordina, desde hace más de quince años el “Taller de la Siesta”, que cuenta en la actualidad con un promedio de sesenta alumnos y que está integrado por grupos de escritura y lectura, y grupos sólo de lectura y análisis de textos. También ha conducido el programa radial “Dos Palabras”, que estuvo en el aire alrededor de seis años, y fue emitido por FM San Isidro Labrador, FM Palermo y, finalmente, por AM Radio de la Ciudad. Ha sido invitada a leer en la Semana de la poesía (Festival internacional. Barcelona, España). Entre sus libros publicados, en el género poético, podemos mencionar “Curva de mujer” (Libros de Tierra Firme, 1994) ; “Abrir las puertas (para ir a jugar)” (Libros de Tierra Firme, 1997); “Mientras duerme el inocente” (Libros de Alejandría, 1999); “Los posibles espacios” (Nuevohacer, Grupo Editor Latinoamericano, 2004). En narrativa, editó el volumen “¿Querés que te cuente el cuento?” (Ed. Lumen-Magisterio del Río de la Plata, 1989) y en el género ensayo “El taller de escritura en el ámbito escolar” (Ed. Stella, 1987). Participó en diversas antologías Ha dictado y dicta seminarios acerca de diferentes temas literarios, mitos y crecimiento personal, en su país y en el exterior. Ha colaborado con numerosos autores de diferentes disciplinas en el armado y corrección de sus libros.
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 160/2008
“La poesía es la ambición de discurrir, que aspira
a verse cargada de más sentidos y ungida de más
música, que el lenguaje ordinario.”
Paul Valéry
Poeta invitada: ANA GUILLOT (*)
Del libro “La orilla familiar” (en proceso de edición)
se rompe el cascarón
en él habita el mundo
clara la disolución
más espesa hacia abajo
se escurre por el piso patinosa
más densa en el costado prohibido
más densa aún en la sombra de las sombras
en manos de caín
la tierra prometida
que no cesa su exilio
(hay cadáveres aún en israel
y el rojo es un mar que nombra sangres)
se rompe el cascarón
y guardo la yema en el pocillo
la agito
me alimento del huevo
que es el orbe
íntimo en mi boca
se derrama en ríos subterráneos
se hace blanco en el ojo del vecino
a punto de nieve se condensa
se rompe el cascarón
se pulveriza
(como si arena fuese)
en él habita el mundo
un gigante dormido
un trueno a punto de decir
el nombre que se oculta
se rompe el cascarón
lo frío en la oliva elemental
(el monte fue un infierno
o una pesadilla
nadie quedó velando parece)
en él habita el mundo
un planisferio muerto
de hambre
plano como la fritura
que excede a la sartén
y cruje
las pulgas de pan-ku caminan por el cuello de mi perra
me da pena este invierno
a mí también
***
derretir la aurora con el cuerpo
(mujer que has de arder)
con aroma asequible
precisa en el reclamo
(mujer que has de martillar)
raspajes con corcheas
sones que te anidan el cuerpo
que no cejan
el abuso
de ser
una hembra que excita y que suspira
el himen
como si fuera un plumerillo
la infancia
***
la muerte en off
es ese campo neutral
donde todo permanece
inalterable
la viuda corre el grito
sin garganta
-el grito que no cesa
el grito-
pasos y pueblos, kilómetros distantes
sólo para conseguir
cebollas en el vientre
algo de carne en los bolsillos
la muerte en off
es el aterrador silencio
que acota cada bombardeo
destrozarse las manos
sólo para arañar
la raíz
arrancarse las crías sólo para que prevalezca
la propia
la muerte en off
es fraccionar luego en la casa
para que todos puedan
comer
de ese pan que no tiene religión
ahora
ser republicano es un pecado
el cielo bate nubes en su contra
y el fuego se lleva las casas
como marcas judías
si el ángel negro es
el que delata
aún en su propia familia al traidor
la diagonal que gira hacia el océano
es un puerto y su gente
escapando
como sea posible
como puedan
-el grito que no cesa-
polizones del mundo
(¿emocionarse?)
retornar la memoria
sólo
para sorber la lágrima caliente
en manos de la abuela
la viuda (que ya fui)
y elegir su dolor para calmarla
-que duerma en paz- le digo
-y el grito que no cesa-parece
que ya está
la muerte en on ahora
justifica mi canto
-que ya es suficiente
que te duermas en paz-le digo
***
si acaso la memoria fuera
un refugio gentil
una añoranza
pero hay una pared
y la cara y el cuerpo
en contra de ella
la camisa golpeada
la nariz
el pómulo saliente
toda la dentadura
(cada fusilamiento es una guerra)
nadie a quien llorar
parece
los muertos se esconden
se calcinan
se juega la camisa
para el mejor postor
-tenía pocos años-dicen
y estaba en la pared
porque no delató
detrás mataron a su padre
y ella
que perdía a un sobrino
y a un hermano
(como la neumonía
como haberlo visto
morir)
llegaban a la casa
luego
apenas una hebilla un zapato
a veces el vacío del mundo
en ese muro
toda la hostilidad
llegaba
el esperpento
danzaba con la noche
una sardana
reía como ríen los muertos
que no vuelven
y ella
que llora sus pestañas
en la alcoba
que grita porque dice
que no puede
-¿estará él acá?- pregunta el hijo
y se ata los ojos
se cierra el maxilar
la hembra
como animal herido
defendiendo
***
esto que me rebalsa los párpados
pestañas sobre el plato derramadas
los abrazos después
cuando acabó la guerra
las migas solidarias cuando el resto
trató de sepultar
toda la historia
después
aunque hubiera censuras
(y la lengua estuviera prohibida)
después
cuando escribían disimulando el trazo
los huérfanos pequeños
(pequeñitos en serio
como mi padre antes)
volvieron al colegio
a los juegos posibles, cotidianos
(a merecer cierta longevidad
y cierto alivio)
después
pudieron abrazarse
y pintaron las casas, las paredes
……………………………………………………
¿quién habrá entonado el primer canto?
¿quién habrá dispuesto los panes con tomate
y puso a hervir las papas?
¿quién extrañó al vecino
y fue a llevarle flores a la fosa común?
¿cuándo aceptaron la franca primavera
como un camposanto lineal?
………………………………………………………………………
esto que me rebalsa los párpados
que me lleva a cerrarlos
para no ver su pecho
y su vestido negro, negrísimo,
la abuela entre las tumbas
su pelo alborotado
como su corazón
(el coro de mujeres que la lleva
esa corona de espinas)
a Abelardo Castillo y Juan José Saer
-la grandísima perra-digo
la grandísima historia, ¿cuál?
¿cuál es la voz que dice esa historia?
un hombre en el balcón, transpirado y sediento
del último solcito
el otro en parís, con aguacero
(canta vallejo en las griegas tiendas)
-y helena no es helena-dice el joven
-la historia es otra cosa-
el hilo del teléfono es la línea frugal de los dos hombres
uno en la terraza
sudando el último solcito
otro en parís mirando la niebla tras un vidrio
la niebla como una forma de baile
en la cabeza
en la lengua del otro
-el baile es de castillo-digo
pero el otro, el de la voz en línea,
se esparce en la secuencia
en la voz que dice esa historia
¿qué cuerpo tiene aquello que se cuenta?
¿o son los espacios vacíos los que dicen?
el cielo en la terraza es un paréntesis azul
ni una nube
la niebla en parís es tenaz
¿qué miran los que miran?
¿qué miraba helena desde la alta torre?
¿por quién lloró?
¿cuál de los dos fue el hombre que poseyó a la bella?
¿tan bella?
la historia como un baile
la lengua en reverencia de palabras
-nada-dijo
-nadie
te llamo otro día- y cortó
***
a Juan José Saer
yo veo una sombra también
un calidoscopio de mí
las tiendas griegas
y helena en la alta torre
el deseo era de ella
y es mío
la bella describe la silueta de paris con su lengua
yo desprendo mis noches a fin de interrogarlas
adelina no puede fornicar
pero sí puede helena
de las dos soy un rostro posible
dos hombres me amaron también
¿la historia se repite o somos solamente arquetipos?
¿qué celebra el que canta?
¿qué descree?
veo una sombra y sé que estuve estando
los sitios se acumulan en mis huesos
¿qué habré de recordar?
¿esclava en galilea o señora?
¿fervorosa creyente o paria?
helena se devora al amado porque quiere el tesoro de ilión
adelina se mece
soy el rostro de ambas
la inocencia sostiene el esqueleto
pero es ambigua esta razón
de ser
sensuales y promiscuas
o vírgenes de cándida pureza inalcanzable
(un coro de mujeres me sujeta a la herencia
me hostiga con sus voces)
yo canto lo que ellas
las sombras que me dictan
la salvaje manera de decir
helena ha de ser perdonada
adelina muestra su seno mutilado
y devienen las dos
evanescentes
***
a César Vallejo
-hay golpes en la vida-dice
y esparce la semilla
en el obrador
hay la mañana azul y luminosa
hay un canto entre dientes
hay esa flacura
y el arroz como solo alimento
-tan fuertes
tan certeros-
y cubre la semilla con la tierra
hay una lentitud
en esas manos
-yo no sé- dice
y el otro lo mira
en el silencio vacuo de sus ojos
en el lienzo que late
al calor de ese día
azul y luminoso
-como del odio-dice
y abrevia la frase
y riega los terrones que cubren la semilla
hay el perro que husmea
y un viento clandestino
un animal que huele
a excrementos y sangre
aunque sea ahora la mañana
azul y luminosa
hay cierta similitud entre los hombres
hay cierta similitud en esparcir la semilla
y regar esperando
hay una hoz también adentro del granero
un animal untuoso, embravecido
que amenaza la zanja y la celebra
-hay golpes- dice
martillos, coces, bombas
el portazo del hombre sobre el hombre
y rastrilla la tierra y cubre la semilla
como una promesa
como un ataúd
la hoz en el granero
calla
el hombre de los ojos vacuos calla también
hay en ese silencio
una peste que hiende el paladar
en una arcada
***
a Juan Rulfo
-el camino va o viene según parezca-dice
-preciado el don de entender
la gramilla como si el cielo fuese-dice
-vine a comala
a buscar a mi padre-
y le da un fustazo a la bestia
(que va, ¿o viene?)
-mi padre es también el tuyo- dice
(¿el que se va a desmoronar?)
preciado el aire que tenían ahí abajo
donde la calavera toca los abusos
y ella parece enloquecer
ahora está muerto el hermano
(¿y qué los otros?)
-vine a comala-dice
y el cuervo repite-cuar cuar cuar-
va o viene el camino
y murmuran arriba
buscando al padrecito
para que él perdone la falta
-siempre se estuvo yendo- dice ella
vine a comala a buscar el páramo paterno
esta desolación reducida a escombros
diosito
y el calor como infierno de arcilla
me come los bordes de la cara
siempre andamos buscando a ese padre
sin ver el cielo azul
en las arterias
(el camino va o viene
interminable)
***
el universo es una inquisición
sombra china cambiante
cabeza de lobo
mano que se agrieta
cordero
(dónde reverdecer
dónde aparearse)
la sirena expele
su exhibición obscena
(la guerra es un encuentro cotidiano
una sombra agigantada china)
después silencio
corredores húmedos, orina
cortinas metálicas
graffitis
el universo es
un lugar inseguro
(aunque la propaganda siga hablando
del hogar y la sopa caliente)
el universo es una boca
que se abre
mujer 2
a Guadalupe Wernicke
la baba de ese beso
la saliva en la espalda
en la vagina
la yerma lascitud
de haberse equivocado
de hombre
los corpiños al borde
de la cama
las enaguas que retienen la seda
no hay canto primoroso
no hay gemido grito rasguño gutural
espasmo
no hay nada
hay la pared y su humedad
como un augurio
el olor hueco de sus crines
sobre el desaguadero
ella tensa las manos
en el hierro
se sujeta de la cabecera
él empuja la queja más dolida
ella hace silencio
los corpiños al borde de la cama
una ladera montañosa
la roca de por medio
(haberse equivocado de hombre)
el hueco de las crines
no hay roce caricia extremaunción
no hay nada de nada
se encoge frugal ella
él avanza las crines y el quejido
taladra la madera del abdomen
los músculos más tiesos
se agigantan
las noches
pesadillas del aire la baba en los pezones
nada de nada
en el vejamen sólido
en el entretejido de las mantas
ella reza para que pase pronto
él oscila las crines
las masa de su cuerpo
no hay más techo no hay sigilo
no hay ternura
no hay nada de nada
ni acaso rebelión
habría
él se come la zarza en ese grito
ella detiene el rezo
él bosteza
ella gira en la cama
el pueblo es un espectro
una calavera amenazante
mujer 7
-el vuelo de las golondrinas-dijo
cuando la sangre empuja
y ellos miran los hombros
y las piernas
de otras
tan largas esas piernas
las mareas más íntimas
ahí
en la cúspide de cada sed de cada migración
el vuelo de las golondrinas
el sonido
el calorcito en medio de la enagua
que esconde
sudores más frutales
el vuelo de las golondrinas
las palabras que aturden
la sólida virginidad
las alas de la aurora
si no cubre la sábana
la penumbra en el cuerpo
si el cuerpo no sostiene
si el límite es una caída
-el vuelo-dice, y jadea
sola en su pecado
elemental
la boca que se traga el jadeo
el jadeo que se traga a la hembra
las golondrinas que anidan en su frente
(*) Ana Guillot: nació en Buenos Aires (Argentina) en 1953. Es profesora en Letras (egresada de la Universidad Católica Argentina) y ha ejercido la docencia secundaria y universitaria (en dicha Universidad y en el Colegio Santo Tomás de Aquino, dependiente de la misma, como profesora y coordinadora de área). Fue una de las primeras en implementar el sistema de talleres literarios en las escuelas, tarea que la llevó, además de los libros que se mencionan más abajo, a dictar cursos para docentes en Capital, Gran Buenos Aires y el interior del país, así como a participar con diversas ponencias en el Encuentro de Rectores que se realiza anualmente. Junto a Graciela Caprarulo (y con la colaboración de Belén Ancizar y Florencia Abadi) coordina, desde hace más de quince años el “Taller de la Siesta”, que cuenta en la actualidad con un promedio de sesenta alumnos y que está integrado por grupos de escritura y lectura, y grupos sólo de lectura y análisis de textos. También ha conducido el programa radial “Dos Palabras”, que estuvo en el aire alrededor de seis años, y fue emitido por FM San Isidro Labrador, FM Palermo y, finalmente, por AM Radio de la Ciudad. Ha sido invitada a leer en la Semana de la poesía (Festival internacional. Barcelona, España). Entre sus libros publicados, en el género poético, podemos mencionar “Curva de mujer” (Libros de Tierra Firme, 1994) ; “Abrir las puertas (para ir a jugar)” (Libros de Tierra Firme, 1997); “Mientras duerme el inocente” (Libros de Alejandría, 1999); “Los posibles espacios” (Nuevohacer, Grupo Editor Latinoamericano, 2004). En narrativa, editó el volumen “¿Querés que te cuente el cuento?” (Ed. Lumen-Magisterio del Río de la Plata, 1989) y en el género ensayo “El taller de escritura en el ámbito escolar” (Ed. Stella, 1987). Participó en diversas antologías Ha dictado y dicta seminarios acerca de diferentes temas literarios, mitos y crecimiento personal, en su país y en el exterior. Ha colaborado con numerosos autores de diferentes disciplinas en el armado y corrección de sus libros.
Poemania Nº 159 - Lorena Cáceres
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 159/2008
“La poesía es el lenguaje incorruptible…”
Gerardo Diego
Poeta invitada: LORENA CÁCERES (*)
PÁJAROS
Extensión de la ostentosa nube
plumón del cielo que caes
en vaivén y danza.
POEMA
La línea natural del altiplano
se puntiagudiza,
se escribe
con la mano que acecha la mano
que chicotea el talón
y ante la fiebre enfría paños.
El ojo enlupado
describe las huellas que los demás
menosprecian
el zarpazo se acomoda,
ellos siguen
el ojo enferma.
La Paz
está a cien mil caminos
de la palma con alpiste
ante tanta amarilla soberbia.
CARACOL DE MAR
La arena palmabalos besos,
el mar y su escapulario
hincados
observaban
el mentón al hombro
y las lágrimas
Los latidos decaen
en nostálgico reposo
cuando los ojos escapan
en sus marcos
al vaivén,
al asombro
y al desgaste.
El silencio de las presencias
toma la posta
del cóncavo refugio
de mi serenidad,
y me lanzo,
desde la falla geografía de la noche,
al deseo
de
no
amanecer.
CEREMONIAS
En las sábanas, en la mesa
el escritorio, el lavatorio
en la vereda
la vida enjuga tu nuca
para que alces la cabeza
y bendigan tu alma
el reloj,
el paño de la silla
el espejo
y la palabra.
***
A veces el silencio de la compañía
inunda las sábanas
hasta el techo;
dispara el vacío de un cuerpo
la amplitud creciente de la memoria.
Le doy paso al permiso que
me mira
sin conocerme
vaga la sensación
de amarrarlo
en sueños.
Rompes el mosaico de mi izquierda
te enroscas sutil en mi espalda
y el dulzor de tus manos me roza
y derrama
pájaros omnipotentes.
¡Esos años también son míos!
sonríen tus labios festejan la coincidencia
mientras tu pelo viaja del sol
y cae en légrima
sobre los cielos.
En el hoyo del piso
perdura el aroma a pólvora;
dispara el vacío de un cuerpo
el permiso de pensarte
del otro lado.
SALIENDO
Si en un cubo de frías cales
Aguardan las piedras del camino inconcluso,
Si en cada rincón marchan
Latidos de fe, y grano a grano
Se levantan como hormiguero de ladrillos
El desgarro y el grito
La cicatriz y el alivio
Puede visitarme aún
El sismo conmovedor de instantes
Y dejar a mitad del patio,
El amplio territorio de raíces y llantos
Que supo incrustarse y girar en mi talón,
Para que pueda oler las fresias
Del jardín tras el tapial alzado
Que he redescubierto
Y respire.
SURCO
Bendita y extrovertida huella
vas andando el presente
socavando el moisés del tallo
de bisabuelos las yemas
y un fruto
que lleva mi nombre.
(*) Lorena Luján Cáceres: nació en San Nicolás (Buenos Aires, Argentina), en 1981. Poeta y narradora, integrante del Taller de poesía “Oliverio girando”. Su obra permanece prácticamente inédita, no obstante ha sido premiada en varias oportunidades, y medios de comunicación escrita como el Suplemento “El Mirador” del Diario El Norte, han sabido editar sus trabajos. En Internet, integra el blog de “Poetas de San Nicolás: numen bio-bibliográfico de autores”. Reside en la localidad de Conesa, partido de San Nicolás.
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 159/2008
“La poesía es el lenguaje incorruptible…”
Gerardo Diego
Poeta invitada: LORENA CÁCERES (*)
PÁJAROS
Extensión de la ostentosa nube
plumón del cielo que caes
en vaivén y danza.
POEMA
La línea natural del altiplano
se puntiagudiza,
se escribe
con la mano que acecha la mano
que chicotea el talón
y ante la fiebre enfría paños.
El ojo enlupado
describe las huellas que los demás
menosprecian
el zarpazo se acomoda,
ellos siguen
el ojo enferma.
La Paz
está a cien mil caminos
de la palma con alpiste
ante tanta amarilla soberbia.
CARACOL DE MAR
La arena palmabalos besos,
el mar y su escapulario
hincados
observaban
el mentón al hombro
y las lágrimas
Los latidos decaen
en nostálgico reposo
cuando los ojos escapan
en sus marcos
al vaivén,
al asombro
y al desgaste.
El silencio de las presencias
toma la posta
del cóncavo refugio
de mi serenidad,
y me lanzo,
desde la falla geografía de la noche,
al deseo
de
no
amanecer.
CEREMONIAS
En las sábanas, en la mesa
el escritorio, el lavatorio
en la vereda
la vida enjuga tu nuca
para que alces la cabeza
y bendigan tu alma
el reloj,
el paño de la silla
el espejo
y la palabra.
***
A veces el silencio de la compañía
inunda las sábanas
hasta el techo;
dispara el vacío de un cuerpo
la amplitud creciente de la memoria.
Le doy paso al permiso que
me mira
sin conocerme
vaga la sensación
de amarrarlo
en sueños.
Rompes el mosaico de mi izquierda
te enroscas sutil en mi espalda
y el dulzor de tus manos me roza
y derrama
pájaros omnipotentes.
¡Esos años también son míos!
sonríen tus labios festejan la coincidencia
mientras tu pelo viaja del sol
y cae en légrima
sobre los cielos.
En el hoyo del piso
perdura el aroma a pólvora;
dispara el vacío de un cuerpo
el permiso de pensarte
del otro lado.
SALIENDO
Si en un cubo de frías cales
Aguardan las piedras del camino inconcluso,
Si en cada rincón marchan
Latidos de fe, y grano a grano
Se levantan como hormiguero de ladrillos
El desgarro y el grito
La cicatriz y el alivio
Puede visitarme aún
El sismo conmovedor de instantes
Y dejar a mitad del patio,
El amplio territorio de raíces y llantos
Que supo incrustarse y girar en mi talón,
Para que pueda oler las fresias
Del jardín tras el tapial alzado
Que he redescubierto
Y respire.
SURCO
Bendita y extrovertida huella
vas andando el presente
socavando el moisés del tallo
de bisabuelos las yemas
y un fruto
que lleva mi nombre.
(*) Lorena Luján Cáceres: nació en San Nicolás (Buenos Aires, Argentina), en 1981. Poeta y narradora, integrante del Taller de poesía “Oliverio girando”. Su obra permanece prácticamente inédita, no obstante ha sido premiada en varias oportunidades, y medios de comunicación escrita como el Suplemento “El Mirador” del Diario El Norte, han sabido editar sus trabajos. En Internet, integra el blog de “Poetas de San Nicolás: numen bio-bibliográfico de autores”. Reside en la localidad de Conesa, partido de San Nicolás.
Poemania Nº 158 - Isabel Krisch
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 158/2008
“Los mejores momentos de un poema,
cuando uno se siente transportado por él,
cuando el poema parece hacerse solo,
viene de la música…”
Fabio Morábito
Poeta invitado: ISABEL KRISCH (*)
Del libro “Apenas una línea, roja” (2008)
23
alrededor de la casa pedaleo
jardín cerrado arca universal
mi bicicleta me lleva
una dos tres vueltas seguidas
una ciruela roja remolacha
completa jugosidad en la boca
aprieto la pulpa entre los dientes
carmín atrevido y fresco
mancho la ropa y subo
a la bicicleta otra vuelta
mi abuelo me asiste
ángel revestido de plata
poda el árbol cargado del fruto
bermejo y dulce producto de su siembra
cuida el tronco con blanca lana de vidrio
y ninguna hormiga se atreve
la rama más baja me permite el pie
sigo subiendo para mezclarme entre las hojas
le robo un hijo y no pido disculpas
una y otra y otra más
ciruela travesura
robusto y preciso equilibrio carmesí
en mi remera la cadencia
otra vuelta una más
pedaleo y rodeo la casa
de mi infancia
cada día cuando
lo recuerdo
a abuelo Santos
24
acosa el silencio en la frontera de la tarde mientras adentro
se opacan las risas y hay un verano que atormenta
afuera
una esquela ambigua un papel escueto inmóvil de palabras
decide cambiar el sonido de los pájaros el zumbido de la brisa entre los pinos
el aparente sosiego
una foto mostraría el gesto de los rostros que intentan ser una familia
pero el dolor de pesadilla el infinito repetir de la sorpresa en la voz del mensajero
en el trozo caliente de la hoja
no hace falta acunar la fantasía del error
apoyado en el vidrio de la ventana
se repite la lectura la nota enceguece
y no se puede borrar con el dedo el nombre
ningún insecto se atreve a caminar
ni la respiración a ser susurro
el viento se detiene resignando su destino de traslúcido coro
para permitirle a los ojos la lectura
que se repite y duele
luego la verdad en tumulto
desasosegada
de expuesto animal llagado que se lame
sin piel
y el grito que se mezcla
con el canto de las aves
en la copa de los pinos
« Un seul être vous manque
et tout est dépleuplé »
Alphonse de Lamartine
a papá
29
espía entre los botes ella que va a la orilla
detrás del hombro de la otra
que desnuda su nuca
cabello cola de caballo
(así se usaba entonces)
puede balancear el pelo como el casco de las naves
quieto el interior ahogado
el río golpea la dársena
como las vendas que presionan y
colapsan el pecho
el líquido salino se atraganta
en un velamen que se enturbia
con el agua y el párpado
la espalda ha comenzado a sostener
zarpa el horizonte de la imagen
a través de los palos mayores
parece que no hubiera vida
tan estático el presente
tan nítida la pena
de los peces muertos
de la foto
32
Son los seres que fui los que me aguardan,
los que llegan a mí como a la débil hiedra doliente y amarilla que sostiene el verano…
Olga Orozco
somos los que nos preceden
los que permanecen detrás de la pantalla presentes y ocultos
como un trasvase del agua en la clepsidra y cada gota
como la arena tibia que discurre y cada grano
y somos la recurrencia
la vertical heredad
una fronda entrelazada
del árbol que aprisiona el ramaje
y hemos sido una hoja
del cuerpo del abeto del tilo de la encina del laurel
densidad regenerada mil veces
debajo de la zarza
una mata de hierba conformando el nombre
y hoy los seres que fuimos son otra geometría
un tránsito de unión un helicoide
una senda de radios de segmentos urgentes
de trozos de tiempo absoluto de diagonales
un cúmulo que condensa y equidista del centro
y se aleja del punto justo
donde se converge
somos los que han pasado
y la inmensa pupila que los retiene
los refresca los escoge
los permanece los busca entre
las variantes de las señales propias
adheridas
a las sutiles tonalidades del verde del mismo árbol
de aquel pivote inicial
de aquel eje
37
en los jardines de verde mixto
las aves negras eligen y anidan
toman las largas vainas con sus picos largos
el alimento de plumajes menores
porque prefieren la rapiña
los restos del pino que cubren los desagües
las hojas peltadas
para tapar los huecos
las caducas de las alcantarillas
graznan con sus voces agudas
huelen
simulan que se arrastran
debajo de los techos
sostienen un lenguaje sórdido
de cables que han sido cortados
algunos ladrillos cubiertos de sucia cal
sobresalen de la casa
de la casa dividida
de la casa dividida en dos
no suenan jamás los teléfonos
adelante
florece la madreselva
43
bolsas de basura sin selección
la mano entera se sumerge
macilenta en un destino des-atinado
capas y capas de cartón y papel
acurrucan las señales
el sucio desánimo
sucia la ética del hombre sin futuro
que oculta la ciudad oculta
los colores se entrevelan
en la paleta como mezcla ambigua
confluyen en el negro que brota
transversal desde el techo
del techo infinito
y es todo tan frágil
piensa la intemperie
y sólo ella
qué hacer con estos huérfanos
cómo reconstruir su urbana virginidad
hacia dónde desagotar el pantano
45
somos los ciegos
aquellos que agachamos la cabeza fingimos giramos el rostro
novidentes sin bastón
los que debemos ser conducidos
demandantes de un hombro donde apoyarse
y una infinita paciencia que
nos enseñe a palpar
los que no vemos por voluntad propia somos
aquellos que tapiamos el acceso
a lo infrahumano a lo que nos diferencia
a la naturaleza de las naranjas ácidas
a la ambivalente propiedad del tacto
los que cerramos el círculo con lo externo
para no escuchar los gritos del coro de niños
los ruidos de tripas de la calle de los cartones
de los vehículos improvisados que trasladan la miseria
las narices tan sucias el chirrido de ese tren
la tosquedad repetida la impudicia
los goznes con herrumbre
las viviendas de chapa de tres pisos
la promiscua vergüenza del tamborilear de los sexos
en Fa sostenido somos
los que negamos la luz indiscutible
y el verdadero aroma
bálsamo expuesto del macho
pestilencias hedor
a tufos de códigos ajenos
los que aprendemos a oler
esencias de ajonjolí de jabón de coco jazmines
primavera anticipada trufas
almendras amargas
sobrevivientes del almíbar
somos
(*) Isabel V. Krisch: nació en Buenos Aires (Argentina), en 1953. Docente, Profesora de Geografía, egresada del Instituto Nacional Superior del Profesorado “Joaquín V. González”. Realizó una especialización hacia las Ciencias Sociales en la Universidad de San Martín. Además es Correctora Literaria, egresada de la Universidad de Belgrano. Asistió a Talleres Literarios desde 1993 y es alumna y colaboradora de la Profesora y escritora Ana Guillot. Editó cuatro libros de poesía: “Cruzar el Lodazal” (1997), “Que se rompa el amarillo” (2000), “Entre la Roca y el Aire” (2005) y “Apenas una línea, roja” (2008). Forma parte de las siguientes antologías: Antología del Taller de la Siesta, Años: 1993, 1994, 1995; Sombreros en venta (1996); 20 Voces Destacadas de la Poesía Argentina Tomo II (1996); Que no vaya a suponerse (1997); La voz viene del pasillo (1999); Mientras limpiamos la jaula (2001) y El Placard (2003). Ha realizado dos biografías: Via Garibaldi 25. Camerano (2006) y De mi tiempo, simples memorias (2008). Una tercera está en proceso de escritura. Condujo “Mejor esos mundos”, un programa de cultura en radio Fénix, de la localidad de Martínez. Sus poemas han sido publicados en numerosas revistas del medio cultural de la zona norte, Buenos Aires, Rosario, Córdoba y en el extranjero, en España, Paraguay y Puerto Rico. Como así también en numerosas páginas web. Recientemente sus trabajos han sido traducidos al catalán, al inglés y al alemán. Para ingresar en su página web, ingresar a: www.isabelkrisch.com.ar . Reside en la localidad de Accasuso, partido de San Isidro, provincia de Buenos Aires.
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 158/2008
“Los mejores momentos de un poema,
cuando uno se siente transportado por él,
cuando el poema parece hacerse solo,
viene de la música…”
Fabio Morábito
Poeta invitado: ISABEL KRISCH (*)
Del libro “Apenas una línea, roja” (2008)
23
alrededor de la casa pedaleo
jardín cerrado arca universal
mi bicicleta me lleva
una dos tres vueltas seguidas
una ciruela roja remolacha
completa jugosidad en la boca
aprieto la pulpa entre los dientes
carmín atrevido y fresco
mancho la ropa y subo
a la bicicleta otra vuelta
mi abuelo me asiste
ángel revestido de plata
poda el árbol cargado del fruto
bermejo y dulce producto de su siembra
cuida el tronco con blanca lana de vidrio
y ninguna hormiga se atreve
la rama más baja me permite el pie
sigo subiendo para mezclarme entre las hojas
le robo un hijo y no pido disculpas
una y otra y otra más
ciruela travesura
robusto y preciso equilibrio carmesí
en mi remera la cadencia
otra vuelta una más
pedaleo y rodeo la casa
de mi infancia
cada día cuando
lo recuerdo
a abuelo Santos
24
acosa el silencio en la frontera de la tarde mientras adentro
se opacan las risas y hay un verano que atormenta
afuera
una esquela ambigua un papel escueto inmóvil de palabras
decide cambiar el sonido de los pájaros el zumbido de la brisa entre los pinos
el aparente sosiego
una foto mostraría el gesto de los rostros que intentan ser una familia
pero el dolor de pesadilla el infinito repetir de la sorpresa en la voz del mensajero
en el trozo caliente de la hoja
no hace falta acunar la fantasía del error
apoyado en el vidrio de la ventana
se repite la lectura la nota enceguece
y no se puede borrar con el dedo el nombre
ningún insecto se atreve a caminar
ni la respiración a ser susurro
el viento se detiene resignando su destino de traslúcido coro
para permitirle a los ojos la lectura
que se repite y duele
luego la verdad en tumulto
desasosegada
de expuesto animal llagado que se lame
sin piel
y el grito que se mezcla
con el canto de las aves
en la copa de los pinos
« Un seul être vous manque
et tout est dépleuplé »
Alphonse de Lamartine
a papá
29
espía entre los botes ella que va a la orilla
detrás del hombro de la otra
que desnuda su nuca
cabello cola de caballo
(así se usaba entonces)
puede balancear el pelo como el casco de las naves
quieto el interior ahogado
el río golpea la dársena
como las vendas que presionan y
colapsan el pecho
el líquido salino se atraganta
en un velamen que se enturbia
con el agua y el párpado
la espalda ha comenzado a sostener
zarpa el horizonte de la imagen
a través de los palos mayores
parece que no hubiera vida
tan estático el presente
tan nítida la pena
de los peces muertos
de la foto
32
Son los seres que fui los que me aguardan,
los que llegan a mí como a la débil hiedra doliente y amarilla que sostiene el verano…
Olga Orozco
somos los que nos preceden
los que permanecen detrás de la pantalla presentes y ocultos
como un trasvase del agua en la clepsidra y cada gota
como la arena tibia que discurre y cada grano
y somos la recurrencia
la vertical heredad
una fronda entrelazada
del árbol que aprisiona el ramaje
y hemos sido una hoja
del cuerpo del abeto del tilo de la encina del laurel
densidad regenerada mil veces
debajo de la zarza
una mata de hierba conformando el nombre
y hoy los seres que fuimos son otra geometría
un tránsito de unión un helicoide
una senda de radios de segmentos urgentes
de trozos de tiempo absoluto de diagonales
un cúmulo que condensa y equidista del centro
y se aleja del punto justo
donde se converge
somos los que han pasado
y la inmensa pupila que los retiene
los refresca los escoge
los permanece los busca entre
las variantes de las señales propias
adheridas
a las sutiles tonalidades del verde del mismo árbol
de aquel pivote inicial
de aquel eje
37
en los jardines de verde mixto
las aves negras eligen y anidan
toman las largas vainas con sus picos largos
el alimento de plumajes menores
porque prefieren la rapiña
los restos del pino que cubren los desagües
las hojas peltadas
para tapar los huecos
las caducas de las alcantarillas
graznan con sus voces agudas
huelen
simulan que se arrastran
debajo de los techos
sostienen un lenguaje sórdido
de cables que han sido cortados
algunos ladrillos cubiertos de sucia cal
sobresalen de la casa
de la casa dividida
de la casa dividida en dos
no suenan jamás los teléfonos
adelante
florece la madreselva
43
bolsas de basura sin selección
la mano entera se sumerge
macilenta en un destino des-atinado
capas y capas de cartón y papel
acurrucan las señales
el sucio desánimo
sucia la ética del hombre sin futuro
que oculta la ciudad oculta
los colores se entrevelan
en la paleta como mezcla ambigua
confluyen en el negro que brota
transversal desde el techo
del techo infinito
y es todo tan frágil
piensa la intemperie
y sólo ella
qué hacer con estos huérfanos
cómo reconstruir su urbana virginidad
hacia dónde desagotar el pantano
45
somos los ciegos
aquellos que agachamos la cabeza fingimos giramos el rostro
novidentes sin bastón
los que debemos ser conducidos
demandantes de un hombro donde apoyarse
y una infinita paciencia que
nos enseñe a palpar
los que no vemos por voluntad propia somos
aquellos que tapiamos el acceso
a lo infrahumano a lo que nos diferencia
a la naturaleza de las naranjas ácidas
a la ambivalente propiedad del tacto
los que cerramos el círculo con lo externo
para no escuchar los gritos del coro de niños
los ruidos de tripas de la calle de los cartones
de los vehículos improvisados que trasladan la miseria
las narices tan sucias el chirrido de ese tren
la tosquedad repetida la impudicia
los goznes con herrumbre
las viviendas de chapa de tres pisos
la promiscua vergüenza del tamborilear de los sexos
en Fa sostenido somos
los que negamos la luz indiscutible
y el verdadero aroma
bálsamo expuesto del macho
pestilencias hedor
a tufos de códigos ajenos
los que aprendemos a oler
esencias de ajonjolí de jabón de coco jazmines
primavera anticipada trufas
almendras amargas
sobrevivientes del almíbar
somos
(*) Isabel V. Krisch: nació en Buenos Aires (Argentina), en 1953. Docente, Profesora de Geografía, egresada del Instituto Nacional Superior del Profesorado “Joaquín V. González”. Realizó una especialización hacia las Ciencias Sociales en la Universidad de San Martín. Además es Correctora Literaria, egresada de la Universidad de Belgrano. Asistió a Talleres Literarios desde 1993 y es alumna y colaboradora de la Profesora y escritora Ana Guillot. Editó cuatro libros de poesía: “Cruzar el Lodazal” (1997), “Que se rompa el amarillo” (2000), “Entre la Roca y el Aire” (2005) y “Apenas una línea, roja” (2008). Forma parte de las siguientes antologías: Antología del Taller de la Siesta, Años: 1993, 1994, 1995; Sombreros en venta (1996); 20 Voces Destacadas de la Poesía Argentina Tomo II (1996); Que no vaya a suponerse (1997); La voz viene del pasillo (1999); Mientras limpiamos la jaula (2001) y El Placard (2003). Ha realizado dos biografías: Via Garibaldi 25. Camerano (2006) y De mi tiempo, simples memorias (2008). Una tercera está en proceso de escritura. Condujo “Mejor esos mundos”, un programa de cultura en radio Fénix, de la localidad de Martínez. Sus poemas han sido publicados en numerosas revistas del medio cultural de la zona norte, Buenos Aires, Rosario, Córdoba y en el extranjero, en España, Paraguay y Puerto Rico. Como así también en numerosas páginas web. Recientemente sus trabajos han sido traducidos al catalán, al inglés y al alemán. Para ingresar en su página web, ingresar a: www.isabelkrisch.com.ar . Reside en la localidad de Accasuso, partido de San Isidro, provincia de Buenos Aires.
miércoles 2 de julio de 2008
Poemanía Nº 157 - Amilkar Feria Flores
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 157/2008
“Cada poeta tiene un recorrido propio
y lo extraordinario es que los recorridos
son infinitos, nunca se terminan…”
Juan Gelman
Poeta invitado: AMILKAR FERIA FLORES (*)
Simulacro
Este poema es el mamut que voy
a matar para ti esta noche.
El sacrificio, verso a verso, con puntas
de palabras, calará más hondo que
cualquier lanza o venablo en la piel
alquilada del extinto paquidermo,
porque lo convencerán de tumbarse patas
arriba hasta que acabe el espectáculo.
Solo entonces, sus colmillos regresarán
al Museo de Historia Natural.
Mala costumbre
Cuando la lluvia dejó de ser fuente de inspiración, buenamente, bebimos del río;
cuando éste no fue suficiente, lo hicimos del mar.
Regresar a los orígenes nos ha sido vetado.
La sed está matando de inspiración.
Capricho italiano
(A la doncella, a Leonardo, al armiño)
–Sostenlo con firmeza. Que no escape.
Repetía el maestro en cada sesión.
Cuando comenzó, durante el frío
invierno en las estribaciones alpinas,
el armiño era blanco glacial.
En el transcurso, la doncella que le
acompaña ha perdido su condición.
En consonancia, el flexible
animalejo que posa entre sus brazos
es ahora castaño.
La tenaz voluntad del genio
ha perpetuado la intención inicial de
aquel blanco enero, mientras se repite,
todavía hoy:
–Sostenlo con firmeza. Que no escape.
El todo y las partes
Lejos ya del laboratorio
no
cae
suave
y
oscilante.
La pluma,
contracorriente,
debe afrontar los rigores
de rachas huracanadas
mientras se sueña ave.
Cerca ya del suelo,
en su delirio,
sospecha que pierde una pluma.
Varios milímetros a la redonda,
el estruendo sacude al mundo.
Solsticio (invierno)
Caen las primeras bombas invernales
sobre mezquitas y minaretes.
La cruda estación unipolar
hace feos vaticinios al Sur de la opulencia.
Desplomando techumbres,
que no dan tiempo a cobijar
entre un invierno y el siguiente,
los impactos cierran filas.
El emblema de la Organización
Meteorológica
Internacional,
ha perdido todas sus hojas de laurel.
Desacuerdo
Una cuerda muy tensa
puede resultar tan sensible
que cimbraría largo rato
sobre el ombligo de la guitarra
después de ser tocada.
Las hay tan burdas
que apenas se conmueven
con el pendulante estertor
del condenado.
Muy quedo
La nariz por sobre el agua.
Como un cangrejo,
los ojos se me mueven a intervalos.
La bajamar
me despliega a hurtadillas por la costa;
una rama
piedra
artrópodo,
alga soy
movido por los regulares ritmos del oleaje.
Sube,
el agua sube muy rápido en pleamar,
tapando un metro de vida.
Litoral
que se recoge en minúsculas partes.
Un erizo punza la turbia
revoltura que carga nuevos
sedimentos.
Me quedo quieto,
con los ojos cubiertos de arena.
Rezagadas burbujas escapan de mis fosas.
Es normal que los peces confundan
mi barba con el limo
undivagante.
Contranatura
Por un segundo la serpiente se suelta la cola.
Súbitamente,
las aspas del molino giran en sentido contrario,
el grano trillado regresa a las mieses cegadas,
a las doradas espigas agostadas bajo el sol, al
verde oleaje a punto de madurar, a las últimas
nevadas sobre el campo.
En lo alto, la cigüeña se traga sus huevos por
el caño bajo la cola, desmantela el nido
rama a rama, vuela marcha atrás hacia el
pasado verano del otro lado del mundo.
Contrariados,
los carámbanos crecen en el alero de abajo
hacia arriba.
Equinoccio (primavera)
Como un trapecista borracho, la rana se descuelga desde su escondrijo invernal hasta una rama. La primavera se arrima. La rana lo ignora. Pero su lomo pegajoso, presagia los gruesos goterones que le servirán de aplausos.
Equivalencia
Tengo imaginación suficiente para sospechar que el universo es tridimensional y curvo como la cintura de Asunción. l. q. q. d.
(*) Amilkar Feria Flores: nació en la ciudad de La Habana (Cuba) en 1967. Licenciado en Educación Artística por el Instituto Superior Pedagógico Enrique José varona (La Habana-1991). Diplomado en Antropología Cultural por la Fundación Fernando Ortiz (La Habana – 2004). Autor de numerosos artículos periodísticos sobre temas culturales, relacionados con el quehacer de los intelectuales cubanos en diversas aristas creadoras. En marzo de 2007 obtuvo el premio Pinos Nuevos de Poesía del Instituto Cubano del Libro. Su obra poética aparece en disímiles antologías del género en lengua española, tales como las páginas virtuales: Isla negra, del Palenque y Para, y otros medios digitales e impresos de circulación nacional. “Antología Poética” de la Casa de la Poesía de La Habana, es la más reciente publicación colectiva que acoge sus textos. Paralelamente, ha realizado actividades profesionales vinculadas a las artes plásticas, desempeñándose como ilustrador de prensa y literario en diversas publicaciones nacionales de alcance internacional como: Cuba Internacional, Bohemia, Alma Mater, etc. Más de treinta exposiciones colectivas y personales, en Cuba y el extranjero, forman parte de su currículo en este terreno. La presente selección de textos poéticos ha sido tomada de “Las Dulces Horas” (Premio Pinos Nuevos de Poesía 2007).
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 157/2008
“Cada poeta tiene un recorrido propio
y lo extraordinario es que los recorridos
son infinitos, nunca se terminan…”
Juan Gelman
Poeta invitado: AMILKAR FERIA FLORES (*)
Simulacro
Este poema es el mamut que voy
a matar para ti esta noche.
El sacrificio, verso a verso, con puntas
de palabras, calará más hondo que
cualquier lanza o venablo en la piel
alquilada del extinto paquidermo,
porque lo convencerán de tumbarse patas
arriba hasta que acabe el espectáculo.
Solo entonces, sus colmillos regresarán
al Museo de Historia Natural.
Mala costumbre
Cuando la lluvia dejó de ser fuente de inspiración, buenamente, bebimos del río;
cuando éste no fue suficiente, lo hicimos del mar.
Regresar a los orígenes nos ha sido vetado.
La sed está matando de inspiración.
Capricho italiano
(A la doncella, a Leonardo, al armiño)
–Sostenlo con firmeza. Que no escape.
Repetía el maestro en cada sesión.
Cuando comenzó, durante el frío
invierno en las estribaciones alpinas,
el armiño era blanco glacial.
En el transcurso, la doncella que le
acompaña ha perdido su condición.
En consonancia, el flexible
animalejo que posa entre sus brazos
es ahora castaño.
La tenaz voluntad del genio
ha perpetuado la intención inicial de
aquel blanco enero, mientras se repite,
todavía hoy:
–Sostenlo con firmeza. Que no escape.
El todo y las partes
Lejos ya del laboratorio
no
cae
suave
y
oscilante.
La pluma,
contracorriente,
debe afrontar los rigores
de rachas huracanadas
mientras se sueña ave.
Cerca ya del suelo,
en su delirio,
sospecha que pierde una pluma.
Varios milímetros a la redonda,
el estruendo sacude al mundo.
Solsticio (invierno)
Caen las primeras bombas invernales
sobre mezquitas y minaretes.
La cruda estación unipolar
hace feos vaticinios al Sur de la opulencia.
Desplomando techumbres,
que no dan tiempo a cobijar
entre un invierno y el siguiente,
los impactos cierran filas.
El emblema de la Organización
Meteorológica
Internacional,
ha perdido todas sus hojas de laurel.
Desacuerdo
Una cuerda muy tensa
puede resultar tan sensible
que cimbraría largo rato
sobre el ombligo de la guitarra
después de ser tocada.
Las hay tan burdas
que apenas se conmueven
con el pendulante estertor
del condenado.
Muy quedo
La nariz por sobre el agua.
Como un cangrejo,
los ojos se me mueven a intervalos.
La bajamar
me despliega a hurtadillas por la costa;
una rama
piedra
artrópodo,
alga soy
movido por los regulares ritmos del oleaje.
Sube,
el agua sube muy rápido en pleamar,
tapando un metro de vida.
Litoral
que se recoge en minúsculas partes.
Un erizo punza la turbia
revoltura que carga nuevos
sedimentos.
Me quedo quieto,
con los ojos cubiertos de arena.
Rezagadas burbujas escapan de mis fosas.
Es normal que los peces confundan
mi barba con el limo
undivagante.
Contranatura
Por un segundo la serpiente se suelta la cola.
Súbitamente,
las aspas del molino giran en sentido contrario,
el grano trillado regresa a las mieses cegadas,
a las doradas espigas agostadas bajo el sol, al
verde oleaje a punto de madurar, a las últimas
nevadas sobre el campo.
En lo alto, la cigüeña se traga sus huevos por
el caño bajo la cola, desmantela el nido
rama a rama, vuela marcha atrás hacia el
pasado verano del otro lado del mundo.
Contrariados,
los carámbanos crecen en el alero de abajo
hacia arriba.
Equinoccio (primavera)
Como un trapecista borracho, la rana se descuelga desde su escondrijo invernal hasta una rama. La primavera se arrima. La rana lo ignora. Pero su lomo pegajoso, presagia los gruesos goterones que le servirán de aplausos.
Equivalencia
Tengo imaginación suficiente para sospechar que el universo es tridimensional y curvo como la cintura de Asunción. l. q. q. d.
(*) Amilkar Feria Flores: nació en la ciudad de La Habana (Cuba) en 1967. Licenciado en Educación Artística por el Instituto Superior Pedagógico Enrique José varona (La Habana-1991). Diplomado en Antropología Cultural por la Fundación Fernando Ortiz (La Habana – 2004). Autor de numerosos artículos periodísticos sobre temas culturales, relacionados con el quehacer de los intelectuales cubanos en diversas aristas creadoras. En marzo de 2007 obtuvo el premio Pinos Nuevos de Poesía del Instituto Cubano del Libro. Su obra poética aparece en disímiles antologías del género en lengua española, tales como las páginas virtuales: Isla negra, del Palenque y Para, y otros medios digitales e impresos de circulación nacional. “Antología Poética” de la Casa de la Poesía de La Habana, es la más reciente publicación colectiva que acoge sus textos. Paralelamente, ha realizado actividades profesionales vinculadas a las artes plásticas, desempeñándose como ilustrador de prensa y literario en diversas publicaciones nacionales de alcance internacional como: Cuba Internacional, Bohemia, Alma Mater, etc. Más de treinta exposiciones colectivas y personales, en Cuba y el extranjero, forman parte de su currículo en este terreno. La presente selección de textos poéticos ha sido tomada de “Las Dulces Horas” (Premio Pinos Nuevos de Poesía 2007).
lunes 30 de junio de 2008
Poemania Nº 156 - Liliana Celiz
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 156/2008
Todo poeta necesita un lugar
donde expresar las palabras
que le dicta el diccionario
del alma..."
Roberto Vecchiarelli
Poeta invitada: LILIANA CELIZ (*)
"A LOS QUE FUERON PAJAROS"
…Imagen clandestina del pasado
( las torres no caían ni abarcaban )
cómo seguir sus pasos / cadáveres al mar
o los aviones / la peste era corriente como peste
la sed es mucha y a través palabra
quietud de la palabra cosa
o todo lo frontal el pensamiento
morir como la esquela en esos sitios
inmigración del joven que es veloz y cae
la forma habida en el sujeto
carne que niega carne y se establece en el sonido
profundidad de la madera rota como charcos
secuestro fue secuestro / monte de grasa cruda de los cuerpos
volver a ver la luz cuando se apague
cargas de barro o chicle.
***
…huesos plegados de por sí hacia el centro
arcos que al desollar resisten la caída o movimiento
( tiempos que no bastaron para verte )
color que al inflamar color se vuelve hacia el principio
olor de sangre coagulada como forma
vientre fugaz el vientre como estrato del pasado
madera o cruz o espacio material de la mirada.
***
…canales como lacra o como fosa
ahora que la voz se cuelga del rincón y muere
imitación afuera de otro espacio
lo cálido se escapa en vías convergentes
ir a morir al diente de quien no hace bulla
los huesos demacrados en función del o que ríe
abultamiento del neón en las escalas de presencia
un repetir el nombre por si acaso
desnudos y sin ver la vuelta.
***
pasaje a donde se es o remoción de los sentidos
( el cuervo capaba a nuestros hombres )
pigmentación marrón como reflejo en los espejos
todas las manos pierden su razón de vida
atrás el campo cae en el olvido ( la casa se remonta a solas )
testear el hambre como punta de ese iceberg.
***
…en un plano horizontal la luz se niebla
refleja desviación entre estos ríos
los árboles jaspearon su contorno
silueta fermentada en la bahía
( lo rojo de la sangre es verde )
coloración de más en lo sagrado
ritos de sacrificio últimamente.
***
quemaba el sol y la mañana es jubilosa
( emanaciones propias del tormento )
amortiguar la ese en grito funerario de caída /
quemó pronto sus alas /
playas vacías para verlo /
en combustión caía.
***
…restos de lo caído entre los árboles
ojos que miran más allá en los albores de infinito
¿ haber caído cuándo ? / cambiar la voz y someter
las cosas en el pasado ¿ haber caído cuándo ?
de lo ancestral el eje fue quebrado.
***
…islotes de cortar la sed nocturna en la fiereza
hilos delgados de palabras muertas / de la mirada
puesta en plexo al infinito / ahora que la voz espera /
comarca de pastores sin un perro.
***
el hambre bordeaba la sequía
…visiones secundarias de las cosas
( la calle daba a un pliegue de existencia )
cuerpo blandido en arma como campo en la vigilia
forestación de alguna zona del discurso.
(*) Liliana Celiz: poeta argentina. Entre sus libros publicados, podemos mencionar “Del traje de Eva y su manzana” (Ediciones Último Reino, 1997, editado con el apoyo del Fondo Nacional de las Artes); “¿De dónde vienes de mirar tus ojos padre?” (Ediciones del Dock, 2000); “Desembocadura” (Libros de Tierra firme, 1990; compilación de poemas junto a los poetas Gustavo Baz, Gabriel Rizzola, Carlos González y Chantal Damon) y “O la elevación de vos o pensamiento” (Ediciones del Dock, 2007). Publicó sus obras en diversas revistas y antologías, recibió varios premios por su producción lírica y coordinó talleres literarios. Tiene muchos libros inéditos. Para indagar más sobre su poesía, se puede ingresar en su página web: www.poesiaceliz.com.Para comunicarse con la autora: lilianamariaceliz@yahoo.com.ar
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 156/2008
Todo poeta necesita un lugar
donde expresar las palabras
que le dicta el diccionario
del alma..."
Roberto Vecchiarelli
Poeta invitada: LILIANA CELIZ (*)
"A LOS QUE FUERON PAJAROS"
…Imagen clandestina del pasado
( las torres no caían ni abarcaban )
cómo seguir sus pasos / cadáveres al mar
o los aviones / la peste era corriente como peste
la sed es mucha y a través palabra
quietud de la palabra cosa
o todo lo frontal el pensamiento
morir como la esquela en esos sitios
inmigración del joven que es veloz y cae
la forma habida en el sujeto
carne que niega carne y se establece en el sonido
profundidad de la madera rota como charcos
secuestro fue secuestro / monte de grasa cruda de los cuerpos
volver a ver la luz cuando se apague
cargas de barro o chicle.
***
…huesos plegados de por sí hacia el centro
arcos que al desollar resisten la caída o movimiento
( tiempos que no bastaron para verte )
color que al inflamar color se vuelve hacia el principio
olor de sangre coagulada como forma
vientre fugaz el vientre como estrato del pasado
madera o cruz o espacio material de la mirada.
***
…canales como lacra o como fosa
ahora que la voz se cuelga del rincón y muere
imitación afuera de otro espacio
lo cálido se escapa en vías convergentes
ir a morir al diente de quien no hace bulla
los huesos demacrados en función del o que ríe
abultamiento del neón en las escalas de presencia
un repetir el nombre por si acaso
desnudos y sin ver la vuelta.
***
pasaje a donde se es o remoción de los sentidos
( el cuervo capaba a nuestros hombres )
pigmentación marrón como reflejo en los espejos
todas las manos pierden su razón de vida
atrás el campo cae en el olvido ( la casa se remonta a solas )
testear el hambre como punta de ese iceberg.
***
…en un plano horizontal la luz se niebla
refleja desviación entre estos ríos
los árboles jaspearon su contorno
silueta fermentada en la bahía
( lo rojo de la sangre es verde )
coloración de más en lo sagrado
ritos de sacrificio últimamente.
***
quemaba el sol y la mañana es jubilosa
( emanaciones propias del tormento )
amortiguar la ese en grito funerario de caída /
quemó pronto sus alas /
playas vacías para verlo /
en combustión caía.
***
…restos de lo caído entre los árboles
ojos que miran más allá en los albores de infinito
¿ haber caído cuándo ? / cambiar la voz y someter
las cosas en el pasado ¿ haber caído cuándo ?
de lo ancestral el eje fue quebrado.
***
…islotes de cortar la sed nocturna en la fiereza
hilos delgados de palabras muertas / de la mirada
puesta en plexo al infinito / ahora que la voz espera /
comarca de pastores sin un perro.
***
el hambre bordeaba la sequía
…visiones secundarias de las cosas
( la calle daba a un pliegue de existencia )
cuerpo blandido en arma como campo en la vigilia
forestación de alguna zona del discurso.
(*) Liliana Celiz: poeta argentina. Entre sus libros publicados, podemos mencionar “Del traje de Eva y su manzana” (Ediciones Último Reino, 1997, editado con el apoyo del Fondo Nacional de las Artes); “¿De dónde vienes de mirar tus ojos padre?” (Ediciones del Dock, 2000); “Desembocadura” (Libros de Tierra firme, 1990; compilación de poemas junto a los poetas Gustavo Baz, Gabriel Rizzola, Carlos González y Chantal Damon) y “O la elevación de vos o pensamiento” (Ediciones del Dock, 2007). Publicó sus obras en diversas revistas y antologías, recibió varios premios por su producción lírica y coordinó talleres literarios. Tiene muchos libros inéditos. Para indagar más sobre su poesía, se puede ingresar en su página web: www.poesiaceliz.com.Para comunicarse con la autora: lilianamariaceliz@yahoo.com.ar
Poemania Nº 155 - Edmundo García Caffarena
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 155/ 2008
“La poesía es un pan crujiente…”
Nilda Salgueiro
Poeta invitado: EDMUNDO CARGÍA CAFFARENA (*)
EL RÍO ENSIMISMADO
"Il fiume rallentando, illimpidisce"
Danielo Dolci
Dejad que corra el río entre márgenes verdes
sin consuelo y sin pausa
que resbale
sin destino ni tiempo, como un llanto.
Río de azul, de todos olvidado
¡que solo que está el cielo entre araucarias!
¡Y que largo recuerdo su pasaje!
(Su recuerdo y el cielo son una sola nota.
El cielo y su recuerdo, un solo cielo)
El río ensimismado.
Y debajo, muy lejos
-sí recién descendidos-
una manada de corderos
que ya no serán lluvia,
aire.
Río de neomeolvides que hueles a pureza
como un cofre de ropa campesina.
Nada más
Cielo río.
Cielo y río ya azul de tanto olvido.
(¡Cómo estoy solo y lo comprendo!)
Azul y sigiloso
callado de su nombre y su misterio
como un río de mapa.
(El río, ensimismado
con mi enmimismamiento).
Y yo, desnudo, río
-quiero decir, no, cielo-
te abordo simplemente con palabras.
(Amar el cielo y recordarlo.
El cielo es el país de su mirada).
Te abordo con palabras
solamente
como un amante pobre.
Y, puesto que eres cielo,
si yo te amo,
soy cielo.
Entre todas mis penas
¡cómo me duele que te ignoren!
Y que -tal vez- te pierdan
y te pierdas
(Este cielo que es puro
también -también-
porque el amor no es mío)
Y, porque, si te quiero
y eres cielo, soy cielo...
Dejadme que lo quiera
mansamente
con toda mi tristeza.
EL ÁNGEL
“En verdad os digo que sus ángeles
ven de continuo en el cielo la cara de mi Padre”
Como un pequeño dios, pero seguro
de que Dios lo ha sacado de la nada
sólo te exige un corazón más puro
para hacerse presente a tu mirada.
Éste que está sentado aquí, a mi mesa
la brújula contempla de mi suerte.
Este ingrávido ser que tanto pesa
Este ángel humilde de tan fuerte.
Era inútil decir: “era de nieve”
o que “era un ángel de cristal”
El poeta hasta al ángel se le atreve
Y no es extraño que lo nombre mal.
A veces me parece que me espía
como cuando era chico y me escapaba.
Yo, pensando que nadie me quería
Y el ángel, dulce trueno, me miraba.
Viajero y fiel, tendido como un arco
de sol, está en el cielo y va conmigo.
Se queda aquí, pero se irá en mi barco.
(Él va anotando todo lo que digo).
Tan consigue pasar inadvertido
que hasta parece que me lo han robado.
Pero si llega un verso hasta mi oído
es que el ángel camina a mi costado.
Un ángel tan discreto me rodeaba
de luz secreta en este mundo oscuro.
Iba conmigo y nadie lo notaba
como una sombra del color del muro.
LA LUZ
Escribo sin pensar. Adivinando.
“El recuerdo es un tren que nunca llega.
La noche, un mar, de pie sobre sus costas.
Y el verso, esta calandria balbuciente”.
El ángel que me mira en este instante
tiene un gesto de amor tan transparente
que el aire se ha incendiado en su contorno.
POR SI LA ROSA NO ABRE
Cuando pido una rosa, y es la rosa
cima glacial de mi oración prolija
porque me aleja un cielo de otra cosa,
por otra flor no es fácil que transija.
El arcángel de lata que se posa
sobre el techo en que el alma se cobija,
puede variar su orientación gozosa
y buscar otro viento que lo rija.
Si la rosa no viene. Si la rosa
falta a la cita que mi angustia fija,
y si sólo la espina cautelosa
logra otra rosa, por la sangre, mi hija.
Si la rosa me mata y crucifica.
Si todo mi color pide la rosa.
TEATRO VOCACIONAL
Ensayemos la muerte. Pero el gesto
no lo puede dictarla cobardía.
Aunque siga en cartel, la vida es esto:
tenemos que morirnos cada día.
Ensayo la sonrisa más distante,
la del que intenta adivinar el cielo.
Y saco un blanco lienzo, y al instante
se me hielan el brazo y el pañuelo.
Sólo silencio, de mi espeso copo
quisiera hilar para mi pensamiento.
Alguien que está en continuo movimiento
socava mis cimientos como un topo.
Las cosechas de un hombre son su exceso.
Se siembra bien y se recoge asombro.
Y se nota, al final, que falta el peso
de una viga cargada sobre el hombro.
Me reservé lugar: viajé parado.
Quise decir adiós y ya he partido.
En la estación en la que nadie ha estado
queda un resto de humo y un silbido.
Así será, por mucho que trabajes,
nunca se vuelve a repetir la vida.
Era un ensayo general con trajes
que fue también función de despedida.
FE
Hay un ciego, mendigo
sentado bajo el árbol total de tu ternura.
Dicen que entre sus ramas
pasan cielos azules
cada vez más profundos y más puros
y que en la noche tiemblan
como hogueras lejanas, las estrellas
(Tú dices que en la noche
de tu alma hay un pájaro).
Y yo creo en los hondos, hondos
azules cielos.
¡Qué rápidos que pasan!
(Pero traen la dicha).
Por entre su ramaje
gotean esa miel de que los creo.
Como creo en las voces que incendias cada noche
(En la que un solo pájaro
guarda toda tu vida).
En tu vida hay un pájaro.
Porque soy un mendigo
ciego y feliz.
Y están lloviendo sobre mí todas las hojas
de las ramas de tu árbol de ternura.
(*) Edmundo García Caffarena: Nació en San Nicolás (provincia de Buenos Aires, Argentina), en 1913. Sacerdote y poeta. Participó, con su obra, en diversas antologías, entre ellas “Primera antología de la poesía nicoleña"(FESN, 1986). Publicó los libros “Romance del buen amigo” (1936, dos ediciones); “La semana y su sombra” (1941); "Mundo del accidente -Ensayo sobre Estética-" (Premio mensual al mejor trabajo por el Catholic Readers Internacional de Londres, 1949); "Los cuadernos de Artur Da Cunha" (1952); "Cuarta dimensión" (ensayos, 1960); "Idiolecto de Leopoldo Marechal y otros ensayos sobre su obra" (1965); “Todo el trébol” (Primer premio -región litoral y centro de la República- de la Secretaría de Cultura de la Nación; Editorial Guadalue, 1974); "Teología de la cultura" (1980); "El río ensimismado" (Ediciones Fundación Mater Dei, 1991) y "Clara noche más que la alborada". Falleció en la ciudad de Rosario (provincia de Santa Fe, Argentina) en el año 2000.
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 155/ 2008
“La poesía es un pan crujiente…”
Nilda Salgueiro
Poeta invitado: EDMUNDO CARGÍA CAFFARENA (*)
EL RÍO ENSIMISMADO
"Il fiume rallentando, illimpidisce"
Danielo Dolci
Dejad que corra el río entre márgenes verdes
sin consuelo y sin pausa
que resbale
sin destino ni tiempo, como un llanto.
Río de azul, de todos olvidado
¡que solo que está el cielo entre araucarias!
¡Y que largo recuerdo su pasaje!
(Su recuerdo y el cielo son una sola nota.
El cielo y su recuerdo, un solo cielo)
El río ensimismado.
Y debajo, muy lejos
-sí recién descendidos-
una manada de corderos
que ya no serán lluvia,
aire.
Río de neomeolvides que hueles a pureza
como un cofre de ropa campesina.
Nada más
Cielo río.
Cielo y río ya azul de tanto olvido.
(¡Cómo estoy solo y lo comprendo!)
Azul y sigiloso
callado de su nombre y su misterio
como un río de mapa.
(El río, ensimismado
con mi enmimismamiento).
Y yo, desnudo, río
-quiero decir, no, cielo-
te abordo simplemente con palabras.
(Amar el cielo y recordarlo.
El cielo es el país de su mirada).
Te abordo con palabras
solamente
como un amante pobre.
Y, puesto que eres cielo,
si yo te amo,
soy cielo.
Entre todas mis penas
¡cómo me duele que te ignoren!
Y que -tal vez- te pierdan
y te pierdas
(Este cielo que es puro
también -también-
porque el amor no es mío)
Y, porque, si te quiero
y eres cielo, soy cielo...
Dejadme que lo quiera
mansamente
con toda mi tristeza.
EL ÁNGEL
“En verdad os digo que sus ángeles
ven de continuo en el cielo la cara de mi Padre”
Como un pequeño dios, pero seguro
de que Dios lo ha sacado de la nada
sólo te exige un corazón más puro
para hacerse presente a tu mirada.
Éste que está sentado aquí, a mi mesa
la brújula contempla de mi suerte.
Este ingrávido ser que tanto pesa
Este ángel humilde de tan fuerte.
Era inútil decir: “era de nieve”
o que “era un ángel de cristal”
El poeta hasta al ángel se le atreve
Y no es extraño que lo nombre mal.
A veces me parece que me espía
como cuando era chico y me escapaba.
Yo, pensando que nadie me quería
Y el ángel, dulce trueno, me miraba.
Viajero y fiel, tendido como un arco
de sol, está en el cielo y va conmigo.
Se queda aquí, pero se irá en mi barco.
(Él va anotando todo lo que digo).
Tan consigue pasar inadvertido
que hasta parece que me lo han robado.
Pero si llega un verso hasta mi oído
es que el ángel camina a mi costado.
Un ángel tan discreto me rodeaba
de luz secreta en este mundo oscuro.
Iba conmigo y nadie lo notaba
como una sombra del color del muro.
LA LUZ
Escribo sin pensar. Adivinando.
“El recuerdo es un tren que nunca llega.
La noche, un mar, de pie sobre sus costas.
Y el verso, esta calandria balbuciente”.
El ángel que me mira en este instante
tiene un gesto de amor tan transparente
que el aire se ha incendiado en su contorno.
POR SI LA ROSA NO ABRE
Cuando pido una rosa, y es la rosa
cima glacial de mi oración prolija
porque me aleja un cielo de otra cosa,
por otra flor no es fácil que transija.
El arcángel de lata que se posa
sobre el techo en que el alma se cobija,
puede variar su orientación gozosa
y buscar otro viento que lo rija.
Si la rosa no viene. Si la rosa
falta a la cita que mi angustia fija,
y si sólo la espina cautelosa
logra otra rosa, por la sangre, mi hija.
Si la rosa me mata y crucifica.
Si todo mi color pide la rosa.
TEATRO VOCACIONAL
Ensayemos la muerte. Pero el gesto
no lo puede dictarla cobardía.
Aunque siga en cartel, la vida es esto:
tenemos que morirnos cada día.
Ensayo la sonrisa más distante,
la del que intenta adivinar el cielo.
Y saco un blanco lienzo, y al instante
se me hielan el brazo y el pañuelo.
Sólo silencio, de mi espeso copo
quisiera hilar para mi pensamiento.
Alguien que está en continuo movimiento
socava mis cimientos como un topo.
Las cosechas de un hombre son su exceso.
Se siembra bien y se recoge asombro.
Y se nota, al final, que falta el peso
de una viga cargada sobre el hombro.
Me reservé lugar: viajé parado.
Quise decir adiós y ya he partido.
En la estación en la que nadie ha estado
queda un resto de humo y un silbido.
Así será, por mucho que trabajes,
nunca se vuelve a repetir la vida.
Era un ensayo general con trajes
que fue también función de despedida.
FE
Hay un ciego, mendigo
sentado bajo el árbol total de tu ternura.
Dicen que entre sus ramas
pasan cielos azules
cada vez más profundos y más puros
y que en la noche tiemblan
como hogueras lejanas, las estrellas
(Tú dices que en la noche
de tu alma hay un pájaro).
Y yo creo en los hondos, hondos
azules cielos.
¡Qué rápidos que pasan!
(Pero traen la dicha).
Por entre su ramaje
gotean esa miel de que los creo.
Como creo en las voces que incendias cada noche
(En la que un solo pájaro
guarda toda tu vida).
En tu vida hay un pájaro.
Porque soy un mendigo
ciego y feliz.
Y están lloviendo sobre mí todas las hojas
de las ramas de tu árbol de ternura.
(*) Edmundo García Caffarena: Nació en San Nicolás (provincia de Buenos Aires, Argentina), en 1913. Sacerdote y poeta. Participó, con su obra, en diversas antologías, entre ellas “Primera antología de la poesía nicoleña"(FESN, 1986). Publicó los libros “Romance del buen amigo” (1936, dos ediciones); “La semana y su sombra” (1941); "Mundo del accidente -Ensayo sobre Estética-" (Premio mensual al mejor trabajo por el Catholic Readers Internacional de Londres, 1949); "Los cuadernos de Artur Da Cunha" (1952); "Cuarta dimensión" (ensayos, 1960); "Idiolecto de Leopoldo Marechal y otros ensayos sobre su obra" (1965); “Todo el trébol” (Primer premio -región litoral y centro de la República- de la Secretaría de Cultura de la Nación; Editorial Guadalue, 1974); "Teología de la cultura" (1980); "El río ensimismado" (Ediciones Fundación Mater Dei, 1991) y "Clara noche más que la alborada". Falleció en la ciudad de Rosario (provincia de Santa Fe, Argentina) en el año 2000.
Poemania Nº 154 - Luzmaría Jiménez Faro
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 154/ 2008
“...¿Qué es entonces la poesía sino una fanática
consigna, una tensión entre los muertos y las profecías?”
Mario Trejo
Poeta invitada: LUZMARÍA JIMÉNEZ FARO (*)
ÁNGELES SIN ALAS
Hay pensamiento locos que habitan la memoria,
y ausente de memoria un viejo tiempo loco.
Hay amores que vuelven a la memoria rotos,
y un tiempo de memoria tenaz y duradero.
Lo inmediato se pierde, se archiva en la memoria.
Tras la memoria vive aquello que se olvida,
y malgastan algunos sus memorias de humo,
y hay usura en memorias que las hacen de oro.
Nombres en la memoria quedan desdibujados,
y un solo nombre puede cubrir una memoria.
Fugaz, como una rosa, la memoria sucumbe,
y es sólo la memoria la que nos sobrevive..
Imágenes lúminicas se encienden, se agigantan,
sobre la fértil greba de un predio de memorias.
Y en la memoria crece un campo de exterminio
por cada humano error, por cada desengaño.
Memoria en la palabra es el verso que escribo.
Y escribo sobre el agua que inunda la memoria
en este río-vida que nos lleva al olvido.
Tras las memoria muertas hay ángeles sin alas
que jamás lograrán su asunción a los cielos.
(De “Amados ángeles”)
MAREMOTO EN EL INDICO
(La ira del tsunami acabó con la vida
de más de 200.000 personas. Diciembre 2004)
Ese dios manso y tendido
dueño y señor de todos los azules
en su basta humedad tan opulento.
Ese dios
generador de vida y de riqueza,
conversador de vientos y de lunas,
espejo de los vuelos.
Ese dios
responsable de mitos y leyendas,
centauro de marinos,
cómplice de poetas,
amigo iluminado de pintores.
Ese dios
de horizonte infinito,
soñador y soñado murmurador de salmos.
Ese dios, bueno y terrible,
desató su pasión de asesino
y con dedos de espuma
preparó el barro, el lodo, el légamo
anegando la tierra y su hermosura.
Sin piedad cegó ojos, hinchó vientres,
partió huesos, desdibujó facciones,
y los muertos en retables terribles exhibían
su cárdena sorpresa.
Bajo su gema acuática de plomo
ese trozo de mundo fue una fosa común
para el gran caos,
un fatasmal arcano de vitrales.
Después
el gran señor de todos los azules,
quedó manso y tendido
en su vasta humedad tan opulento.
(De “Mujer sin alcuza”)
EN UN SALÓN DE LA HABANA
Hay mujeres que empapadas en ron
hacen memoria de las cosas perdidas.
La lumbre de sus cuerpos,
el tibio don donde la fruta canta
y se desborda el júbilo,
es un manjar del trópico
para bocas de ortiga.
Mujeres dulces de trago desmedido.
Mujeres de voz clara y de resaca.
Color mulato de música habitado
y caderas ciñéndose al sonido.
Vosotras,
puro habano: humo que exhala
la Caridad del Cobre
os extregaís a Yemayá Olokun
para que nunca os falte
el pan de cada día.
Vosotras,
luz del Caribe, flor de la guayaba,
jineteras de luna sin pecado.
Aquí dejo memoria de vosotras.
(De “Mujer sin alcuza”)
(*) Luzmaría Jiménez Faro: Nació en Madrid (España). Es Directora de Ediciones Torremozas, y Presidenta de la Fundación Gloria Fuertes. Tiene publicados los siguientes libros. En poesía: "Por un calido sendero" (1978), "Cuarto de estar" (1980), "Sé que vivo" (1984), "Letanía doméstica para mujeres enamoradas" (1986), "Bolero" (1993), "Amados ángeles" (1997), con traduciones y ediciones en italiano e inglés, "Mujer sin alcuza" (2005). Como antóloga y ensayista: "Carolina Coronado, apunte biográfico y antología" en colaboración con Antonio Porpetta (1983), "Panorama antológico de poetisas españolas, siglos XV a XX" (1987), "Ernestina de Champorcín, antología poética" (1988), Premio Euskadi de Literatura en Castellano 1989, "Brevario del deseo, poesía erótica escrita por mujeres" (1989), "Delmira Agustini, manantial de la brasa" (1990), y muchas obras más que se suman al presente. Su página Web es: www.torremozas.com
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 154/ 2008
“...¿Qué es entonces la poesía sino una fanática
consigna, una tensión entre los muertos y las profecías?”
Mario Trejo
Poeta invitada: LUZMARÍA JIMÉNEZ FARO (*)
ÁNGELES SIN ALAS
Hay pensamiento locos que habitan la memoria,
y ausente de memoria un viejo tiempo loco.
Hay amores que vuelven a la memoria rotos,
y un tiempo de memoria tenaz y duradero.
Lo inmediato se pierde, se archiva en la memoria.
Tras la memoria vive aquello que se olvida,
y malgastan algunos sus memorias de humo,
y hay usura en memorias que las hacen de oro.
Nombres en la memoria quedan desdibujados,
y un solo nombre puede cubrir una memoria.
Fugaz, como una rosa, la memoria sucumbe,
y es sólo la memoria la que nos sobrevive..
Imágenes lúminicas se encienden, se agigantan,
sobre la fértil greba de un predio de memorias.
Y en la memoria crece un campo de exterminio
por cada humano error, por cada desengaño.
Memoria en la palabra es el verso que escribo.
Y escribo sobre el agua que inunda la memoria
en este río-vida que nos lleva al olvido.
Tras las memoria muertas hay ángeles sin alas
que jamás lograrán su asunción a los cielos.
(De “Amados ángeles”)
MAREMOTO EN EL INDICO
(La ira del tsunami acabó con la vida
de más de 200.000 personas. Diciembre 2004)
Ese dios manso y tendido
dueño y señor de todos los azules
en su basta humedad tan opulento.
Ese dios
generador de vida y de riqueza,
conversador de vientos y de lunas,
espejo de los vuelos.
Ese dios
responsable de mitos y leyendas,
centauro de marinos,
cómplice de poetas,
amigo iluminado de pintores.
Ese dios
de horizonte infinito,
soñador y soñado murmurador de salmos.
Ese dios, bueno y terrible,
desató su pasión de asesino
y con dedos de espuma
preparó el barro, el lodo, el légamo
anegando la tierra y su hermosura.
Sin piedad cegó ojos, hinchó vientres,
partió huesos, desdibujó facciones,
y los muertos en retables terribles exhibían
su cárdena sorpresa.
Bajo su gema acuática de plomo
ese trozo de mundo fue una fosa común
para el gran caos,
un fatasmal arcano de vitrales.
Después
el gran señor de todos los azules,
quedó manso y tendido
en su vasta humedad tan opulento.
(De “Mujer sin alcuza”)
EN UN SALÓN DE LA HABANA
Hay mujeres que empapadas en ron
hacen memoria de las cosas perdidas.
La lumbre de sus cuerpos,
el tibio don donde la fruta canta
y se desborda el júbilo,
es un manjar del trópico
para bocas de ortiga.
Mujeres dulces de trago desmedido.
Mujeres de voz clara y de resaca.
Color mulato de música habitado
y caderas ciñéndose al sonido.
Vosotras,
puro habano: humo que exhala
la Caridad del Cobre
os extregaís a Yemayá Olokun
para que nunca os falte
el pan de cada día.
Vosotras,
luz del Caribe, flor de la guayaba,
jineteras de luna sin pecado.
Aquí dejo memoria de vosotras.
(De “Mujer sin alcuza”)
(*) Luzmaría Jiménez Faro: Nació en Madrid (España). Es Directora de Ediciones Torremozas, y Presidenta de la Fundación Gloria Fuertes. Tiene publicados los siguientes libros. En poesía: "Por un calido sendero" (1978), "Cuarto de estar" (1980), "Sé que vivo" (1984), "Letanía doméstica para mujeres enamoradas" (1986), "Bolero" (1993), "Amados ángeles" (1997), con traduciones y ediciones en italiano e inglés, "Mujer sin alcuza" (2005). Como antóloga y ensayista: "Carolina Coronado, apunte biográfico y antología" en colaboración con Antonio Porpetta (1983), "Panorama antológico de poetisas españolas, siglos XV a XX" (1987), "Ernestina de Champorcín, antología poética" (1988), Premio Euskadi de Literatura en Castellano 1989, "Brevario del deseo, poesía erótica escrita por mujeres" (1989), "Delmira Agustini, manantial de la brasa" (1990), y muchas obras más que se suman al presente. Su página Web es: www.torremozas.com
Poemania Nº 153 - Antonio Porpetta
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 153/2008
“Damos vueltas y vueltas en el vientre animal,
en el vientre mineral, en el vientre temporal.
Encontrar la salida: el poema.”
Octavio Paz
Poeta invitado: ANTONIO PORPETTA (*)
UN DIA
Un día. Sólo un día. Casi nada.
Un montón ordenado de minutos,
un simple recorrido
por la redonda senda
estelada de números y dudas.
Una pizca en el torrente
voraz del universo.
Una huella en la niebla,
un humo que se marcha,
un vuelo ya olvidado
de aquel insecto mínimo
cuyo nombre jamás preguntaremos.
Y sin embargo, siempre, nuestra vida,
acaba siendo un día, sólo un día,
un día irrepetible ocupando su centro
y una serie de años sin sentido
sirviendo de ropaje a su memoria.
Es aquel claro día
en el que amanecemos al asombro,
porque todo es verdad a nuestro paso,
y sin ira miramos el espejo,
y por primera vez nos descubrimos
como queremos ser:
indemnes,
plenos,
limpios,
libres,
nuestros.
TU MAÑANA
Ahí tienes tu mañana,
esa turbia mañana que agoniza
entre el llanto de amor del unicornio
y la lluvia senil de la arboleda.
Ha nacido vencida,
prisionera de oscuros laberintos,
toda vuelo sin cauce, toda olvido,
a su extensa grisura encadenada.
Nunca viose mañana tan nocturna,
tan henchida de inútiles augurios,
de imaginarias aves,
de insectos que enloquecen
bajo un cielo pretérito y callado.
Mañana meretriz, torpe mañana
en la ebriedad de un sol encanecido,
mañana pordiosera, vagabunda,
vieja diosa humillada y aburrida,
ungida de tristeza…
Pero mañana tuya,
tan hondamente tuya,
que si tú lo deseas
arderá esplendorosa en tu palabra
acunada de luz.
LOS ÁNGELES DEL MAR
Los ángeles del mar, cuando llega la noche,
arrastran suavemente a los ahogados
hasta playas amigas,
y allí limpian sus cuerpos de algas y medusas
y peinan sus cabellos con esmero
para que no parezcan tan difuntos
y sus madres, al verlos,
no piensen en la muerte.
A veces depositan sobre sus pobres párpados
dos sestercios de plata recogidos
de algún pecio profundo
para borrar el miedo de sus ojos
y que el asombro vuelva a sus pupilas,
o ponen en sus manos caracolas y pétalos
como si fueran niños que dormidos
quedaron en sus juegos.
Finalmente, con leves movimientos,
abanican sus rostros muy despacio
y ahuyentan de sus labios las últimas palabras
dejándoles tan sólo los nombres de mujer…
Casi siempre suplican a los altos querubes
que trasladen sus almas con cuidado,
porque el mar dejó en ellas
salobres arañazos,
golpes de barlovento, heridas abisales,
y en el más largo instante
vieron como sus vidas se alejaban, se hundían,
en el temblor callado de las aguas,
y con sus vidas iba su memoria,
y en su memoria todo cuanto amaron
o pudieron amar,
y su dolor fue grande…
Cumplida su misión, vuelan los ángeles
hacia las blancas ínsulas del sueño,
y los ahogados quedan
solitarios y espléndidos
en sus dorados túmulos de arena,
serenos como dioses,
dignos en su derrota,
esperando que nazca la mañana,
que les cubra la luz,
que jamás les alcance
el frío del olvido.
FUGIT TEMPUS
Si el tiempo quiere huir,
pues su vieja costumbre
es el paso fugaz,
abridle las ventanas,
mostradle los senderos
de la alondra, y buscad algún ángel
que quiera construiros sin demora
un bellísimo puente de plata repujada.
No debéis derramar
ni siquiera una lágrima,
aunque la herida humille
vuestros claros espejos
y todos los relojes
caminen como huérfanos.
No se puede olvidar que estas ausencias
entran dentro del juego:
respetemos
sus reglas venerables.
Pero si el tiempo quiere
reclinar su cabeza en vuestro hombro,
entrecerrar sus párpados de bronce
y doblegar sus vuelos
en la tibieza azul de vuestra casa,
hacedle con ternura
una cuna de luz en la memoria,
una almohada de plumas invisibles
y un tenue camisón
de nanas serenísimas.
Que nada le interrumpa:
hay que hacer de su sueño
una hermosa pradera, un rumor de raíces,
un lento manantío.
Vigiladle:
mientras el tiempo duerma
seremos inmortales.
RETRATO EN AMATISTA
Dices muerte, y en tu palabra asoma
la cicatriz, el hielo,
la plenitud solemne de algún muro
que nunca sabrá nadie dónde fue construido,
qué jardines oculta,
qué regiones ardidas aprisiona.
A su conjuro acuden los pájaros más tristes,
se posan en tus manos
y derraman sus cánticos de luna
sobre tu piel que nace cada día.
Siempre
vence lo oscuro:
el grito de la ausencia, con su herida
tan honda y rescatada,
las pequeñas memorias
que el viento disemina como humildes cenizas,
la serpiente del frío
con sus ojos abiertos de carcoma.
Pero la muerte tiene
sus anchas claridades, universos
de ámbar, playas inagotables
de arenas como estrellas
donde el sol es más justo
y el mar lleva en sus alas un perfume
de inaccesibles rosas
que imanta y enamora.
¡Ah, su limpio lenguaje,
su mirada de madre
cuando entorna la vida entre sus brazos,
su sonrisa
tan pura y duradera!
Todo en ella es silencio,
prudente caminar entre los árboles,
pradera, junco, sueño,
cauce, vuelo de abejas,
lentísima esperanza.
Triunfa
desde todas las sombras,
pero guarda sus cálidos secretos
en la hermosa amatista de sus labios.
¿Y después? ¿Y después?
La duda es una música
que lame nuestras médulas
con sus garfios de sangre:
Quizás sólo la noche.
Quizás un ancho río
de orillas serenísimas.
Quizás una dolida, inmóvil carcajada.
DONDE LAS MANOS DE LA AMADA, CON SU DESTREZA,
PROTAGONIZAN UNA HERMOSA AVENTURA
Hablan, cantan, respiran,
amanecen.
Vuelan, indagan, dudan,
se cobijan.
Averiguan, descubren,
se apresuran.
Amurallan, acechan,
se confían.
Avanzan, acometen,
se detienen.
Disimulan, conspiran,
se deslizan.
Prosiguen, se demoran,
permanecen.
Acosan, se apoderan,
domestican.
Dilapidan, incendian,
se enardecen.
Ya persiguen,
ya insisten,
ya arrecian,
ya se ensañan,
ya rinden,
ya derrocan.
Ya vendimian.
Ya desisten,
renuncian,
se someten.
Ya proclaman la noche y se serenan.
Ya conducen,
invitan,
acompañan.
TEORÍA DEL TIEMPO
Ese polen oscuro que implacable
va cubriendo de injurias nuestra frente,
esa hiedra taimada que incesante
va sembrando distancia en nuestros ojos,
esa lluvia de sombra que insensible
va inundando de lodo nuestra sangre,
ese hielo, esa herrumbre, ese derribo,
son las garras del tiempo trabajando
despacio.
Nadie ve
su figura felina y transparente,
ni se escucha el temblor de sus pisadas,
su respiro lentísimo
poderoso y oculto entre los días.
Pero existe, y acecha, y torvamente
va arañando las horas,
siempre abiertas las fauces
para su larga y honda mordedura.
A veces lame nuestras pobres manos
candoroso y alegre como un río,
y anilla nuestros dedos
de hermosas caracolas.
Jubilosos
acogemos al tierno arrepentido
de su lealtad seguros. Pero pronto
vemos que se saliva se convierte
en un musgo de llanto
y que en los dedos sólo
nos crece la tristeza.
Nada queda detrás de sus crepúsculos,
nada escapa a su nieve.
Impasible,
él sigue su camino
al trote lento de su fiel ceniza:
nunca vuelve la vista ni sonríe
a la vida que canta confiada.
Sabe que en su clepsidra de rencores
siempre el agua abrirá secretos cauces,
y vigila en la orilla, quedamente,
con la calma tenaz del invencible.
(*) Antonio Porpetta: nació en Elda (Alicante, España) en 1936. Es Licenciado en Derecho y Doctor en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Miembro Correspondiente de las Academias Norteamericana (Nueva York) y Guatemalteca de la Lengua Española. Su primer libro data de 1978. Desde entonces ha publicado una extensa obra que abarca, hasta la fecha, treinta y nueve títulos, entre libros de poesía, de ensayo y de narrativa, antologías, libros traducidos, y obras en soportes magnéticos. “Adagio mediterráneo”, “Los sigilos violados”, “Meditación de los asombros”, “El clavicordio ante el espejo”, “Década del insomnio”, “Penúltima intemperie”, “Silva de extravagancias” y “La mirada intramuros” son algunos de sus poemarios más difundidos. Parte de su poesía ha sido traducida y publicada en formato de libro a los idiomas: alemán, inglés, ruso, serbio, rumano, valenciano, italiano, portugués, francés y árabe, y una de sus antologías poéticas más extensas fue editada en sistema Braille por la Organización Nacional de Ciegos de España. Tesis y estudios amplios sobre su obra han sido publicados en España, Rumania y Estados Unidos. Antonio Porpetta ha recibido prestigiosos galardones, entre ellos los premios: “Fastenrath” (de la Real Academia Española), “Gules”, “Hilly Mendelsohnn”, “José Hierro”, y “Ciudad de Valencia”, de poesía y de ensayo, junto a los de la “Crítica Literaria Valenciana”, de ensayo y de poesía. Desde 1984 gran parte de su actividad pública ha venido desarrollándose fuera de España, con frecuente presencia en universidades y centros culturales de muy diversos países como conferenciante, lector de poesía y director de seminarios de iniciación poética. En este aspecto, ha recibido destacadas distinciones, entre ellas la “Llave de Oro de la Ciudad de Smederevo (Serbia)”, por la difusión de su obra en aquel país; una Proclama de Honor de la Presidencia del Condado de Manhattan, por sus actividades académico-literarias ante las comunidades hispanas de Nueva York (Teachers College, Columbia University); y en 2005, también en Nueva York, la “Orden de Don Quijote” (Lehman College, City University of New York), por su intensa labor hispanista en instituciones académicas de los Estados Unidos. Sus experiencias en el campo internacional vienen recogidas en un libro de reciente aparición (abril/2008) con el título de “Memorias de un poeta errante”.
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 153/2008
“Damos vueltas y vueltas en el vientre animal,
en el vientre mineral, en el vientre temporal.
Encontrar la salida: el poema.”
Octavio Paz
Poeta invitado: ANTONIO PORPETTA (*)
UN DIA
Un día. Sólo un día. Casi nada.
Un montón ordenado de minutos,
un simple recorrido
por la redonda senda
estelada de números y dudas.
Una pizca en el torrente
voraz del universo.
Una huella en la niebla,
un humo que se marcha,
un vuelo ya olvidado
de aquel insecto mínimo
cuyo nombre jamás preguntaremos.
Y sin embargo, siempre, nuestra vida,
acaba siendo un día, sólo un día,
un día irrepetible ocupando su centro
y una serie de años sin sentido
sirviendo de ropaje a su memoria.
Es aquel claro día
en el que amanecemos al asombro,
porque todo es verdad a nuestro paso,
y sin ira miramos el espejo,
y por primera vez nos descubrimos
como queremos ser:
indemnes,
plenos,
limpios,
libres,
nuestros.
TU MAÑANA
Ahí tienes tu mañana,
esa turbia mañana que agoniza
entre el llanto de amor del unicornio
y la lluvia senil de la arboleda.
Ha nacido vencida,
prisionera de oscuros laberintos,
toda vuelo sin cauce, toda olvido,
a su extensa grisura encadenada.
Nunca viose mañana tan nocturna,
tan henchida de inútiles augurios,
de imaginarias aves,
de insectos que enloquecen
bajo un cielo pretérito y callado.
Mañana meretriz, torpe mañana
en la ebriedad de un sol encanecido,
mañana pordiosera, vagabunda,
vieja diosa humillada y aburrida,
ungida de tristeza…
Pero mañana tuya,
tan hondamente tuya,
que si tú lo deseas
arderá esplendorosa en tu palabra
acunada de luz.
LOS ÁNGELES DEL MAR
Los ángeles del mar, cuando llega la noche,
arrastran suavemente a los ahogados
hasta playas amigas,
y allí limpian sus cuerpos de algas y medusas
y peinan sus cabellos con esmero
para que no parezcan tan difuntos
y sus madres, al verlos,
no piensen en la muerte.
A veces depositan sobre sus pobres párpados
dos sestercios de plata recogidos
de algún pecio profundo
para borrar el miedo de sus ojos
y que el asombro vuelva a sus pupilas,
o ponen en sus manos caracolas y pétalos
como si fueran niños que dormidos
quedaron en sus juegos.
Finalmente, con leves movimientos,
abanican sus rostros muy despacio
y ahuyentan de sus labios las últimas palabras
dejándoles tan sólo los nombres de mujer…
Casi siempre suplican a los altos querubes
que trasladen sus almas con cuidado,
porque el mar dejó en ellas
salobres arañazos,
golpes de barlovento, heridas abisales,
y en el más largo instante
vieron como sus vidas se alejaban, se hundían,
en el temblor callado de las aguas,
y con sus vidas iba su memoria,
y en su memoria todo cuanto amaron
o pudieron amar,
y su dolor fue grande…
Cumplida su misión, vuelan los ángeles
hacia las blancas ínsulas del sueño,
y los ahogados quedan
solitarios y espléndidos
en sus dorados túmulos de arena,
serenos como dioses,
dignos en su derrota,
esperando que nazca la mañana,
que les cubra la luz,
que jamás les alcance
el frío del olvido.
FUGIT TEMPUS
Si el tiempo quiere huir,
pues su vieja costumbre
es el paso fugaz,
abridle las ventanas,
mostradle los senderos
de la alondra, y buscad algún ángel
que quiera construiros sin demora
un bellísimo puente de plata repujada.
No debéis derramar
ni siquiera una lágrima,
aunque la herida humille
vuestros claros espejos
y todos los relojes
caminen como huérfanos.
No se puede olvidar que estas ausencias
entran dentro del juego:
respetemos
sus reglas venerables.
Pero si el tiempo quiere
reclinar su cabeza en vuestro hombro,
entrecerrar sus párpados de bronce
y doblegar sus vuelos
en la tibieza azul de vuestra casa,
hacedle con ternura
una cuna de luz en la memoria,
una almohada de plumas invisibles
y un tenue camisón
de nanas serenísimas.
Que nada le interrumpa:
hay que hacer de su sueño
una hermosa pradera, un rumor de raíces,
un lento manantío.
Vigiladle:
mientras el tiempo duerma
seremos inmortales.
RETRATO EN AMATISTA
Dices muerte, y en tu palabra asoma
la cicatriz, el hielo,
la plenitud solemne de algún muro
que nunca sabrá nadie dónde fue construido,
qué jardines oculta,
qué regiones ardidas aprisiona.
A su conjuro acuden los pájaros más tristes,
se posan en tus manos
y derraman sus cánticos de luna
sobre tu piel que nace cada día.
Siempre
vence lo oscuro:
el grito de la ausencia, con su herida
tan honda y rescatada,
las pequeñas memorias
que el viento disemina como humildes cenizas,
la serpiente del frío
con sus ojos abiertos de carcoma.
Pero la muerte tiene
sus anchas claridades, universos
de ámbar, playas inagotables
de arenas como estrellas
donde el sol es más justo
y el mar lleva en sus alas un perfume
de inaccesibles rosas
que imanta y enamora.
¡Ah, su limpio lenguaje,
su mirada de madre
cuando entorna la vida entre sus brazos,
su sonrisa
tan pura y duradera!
Todo en ella es silencio,
prudente caminar entre los árboles,
pradera, junco, sueño,
cauce, vuelo de abejas,
lentísima esperanza.
Triunfa
desde todas las sombras,
pero guarda sus cálidos secretos
en la hermosa amatista de sus labios.
¿Y después? ¿Y después?
La duda es una música
que lame nuestras médulas
con sus garfios de sangre:
Quizás sólo la noche.
Quizás un ancho río
de orillas serenísimas.
Quizás una dolida, inmóvil carcajada.
DONDE LAS MANOS DE LA AMADA, CON SU DESTREZA,
PROTAGONIZAN UNA HERMOSA AVENTURA
Hablan, cantan, respiran,
amanecen.
Vuelan, indagan, dudan,
se cobijan.
Averiguan, descubren,
se apresuran.
Amurallan, acechan,
se confían.
Avanzan, acometen,
se detienen.
Disimulan, conspiran,
se deslizan.
Prosiguen, se demoran,
permanecen.
Acosan, se apoderan,
domestican.
Dilapidan, incendian,
se enardecen.
Ya persiguen,
ya insisten,
ya arrecian,
ya se ensañan,
ya rinden,
ya derrocan.
Ya vendimian.
Ya desisten,
renuncian,
se someten.
Ya proclaman la noche y se serenan.
Ya conducen,
invitan,
acompañan.
TEORÍA DEL TIEMPO
Ese polen oscuro que implacable
va cubriendo de injurias nuestra frente,
esa hiedra taimada que incesante
va sembrando distancia en nuestros ojos,
esa lluvia de sombra que insensible
va inundando de lodo nuestra sangre,
ese hielo, esa herrumbre, ese derribo,
son las garras del tiempo trabajando
despacio.
Nadie ve
su figura felina y transparente,
ni se escucha el temblor de sus pisadas,
su respiro lentísimo
poderoso y oculto entre los días.
Pero existe, y acecha, y torvamente
va arañando las horas,
siempre abiertas las fauces
para su larga y honda mordedura.
A veces lame nuestras pobres manos
candoroso y alegre como un río,
y anilla nuestros dedos
de hermosas caracolas.
Jubilosos
acogemos al tierno arrepentido
de su lealtad seguros. Pero pronto
vemos que se saliva se convierte
en un musgo de llanto
y que en los dedos sólo
nos crece la tristeza.
Nada queda detrás de sus crepúsculos,
nada escapa a su nieve.
Impasible,
él sigue su camino
al trote lento de su fiel ceniza:
nunca vuelve la vista ni sonríe
a la vida que canta confiada.
Sabe que en su clepsidra de rencores
siempre el agua abrirá secretos cauces,
y vigila en la orilla, quedamente,
con la calma tenaz del invencible.
(*) Antonio Porpetta: nació en Elda (Alicante, España) en 1936. Es Licenciado en Derecho y Doctor en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Miembro Correspondiente de las Academias Norteamericana (Nueva York) y Guatemalteca de la Lengua Española. Su primer libro data de 1978. Desde entonces ha publicado una extensa obra que abarca, hasta la fecha, treinta y nueve títulos, entre libros de poesía, de ensayo y de narrativa, antologías, libros traducidos, y obras en soportes magnéticos. “Adagio mediterráneo”, “Los sigilos violados”, “Meditación de los asombros”, “El clavicordio ante el espejo”, “Década del insomnio”, “Penúltima intemperie”, “Silva de extravagancias” y “La mirada intramuros” son algunos de sus poemarios más difundidos. Parte de su poesía ha sido traducida y publicada en formato de libro a los idiomas: alemán, inglés, ruso, serbio, rumano, valenciano, italiano, portugués, francés y árabe, y una de sus antologías poéticas más extensas fue editada en sistema Braille por la Organización Nacional de Ciegos de España. Tesis y estudios amplios sobre su obra han sido publicados en España, Rumania y Estados Unidos. Antonio Porpetta ha recibido prestigiosos galardones, entre ellos los premios: “Fastenrath” (de la Real Academia Española), “Gules”, “Hilly Mendelsohnn”, “José Hierro”, y “Ciudad de Valencia”, de poesía y de ensayo, junto a los de la “Crítica Literaria Valenciana”, de ensayo y de poesía. Desde 1984 gran parte de su actividad pública ha venido desarrollándose fuera de España, con frecuente presencia en universidades y centros culturales de muy diversos países como conferenciante, lector de poesía y director de seminarios de iniciación poética. En este aspecto, ha recibido destacadas distinciones, entre ellas la “Llave de Oro de la Ciudad de Smederevo (Serbia)”, por la difusión de su obra en aquel país; una Proclama de Honor de la Presidencia del Condado de Manhattan, por sus actividades académico-literarias ante las comunidades hispanas de Nueva York (Teachers College, Columbia University); y en 2005, también en Nueva York, la “Orden de Don Quijote” (Lehman College, City University of New York), por su intensa labor hispanista en instituciones académicas de los Estados Unidos. Sus experiencias en el campo internacional vienen recogidas en un libro de reciente aparición (abril/2008) con el título de “Memorias de un poeta errante”.
Poemania Nº 152 - Fernando Rendón
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 152/2008
“El poeta es siempre –por el extraño
don de la inspiración- tan sólo un
médium para otros propósitos más
altos y misteriosos...”
José María Castiñeira de Dios
Poeta invitado: FERNANDO RENDÓN (*)
Canción ártica
Sueño que habito una región glaciar, donde mora un pueblo semidesnudo.
Aprendo a caminar, tanteando paredes heladas, sobre un frágil mar de pequeños témpanos, que eternamente se mueven.
Si me detengo, se hunde el hielo bajo mis pies, y debo entonces desplazarme sin parar.
Es en la fugacidad de cada paso donde puedo descubrir la duración.
De repente, pasa una mujer en su trineo de azul, repleto de niños. Y canta.
***
A continuación
No hay ningún bien duradero.
El sol de un día es la sola tempestad de granizo del siguiente.
Abrazas a tu amor, como un asunto de vida o muerte.
Un tiempo después ya no soportas su abrazo.
Las cosas son. Las cosas ya no son.
Las sensaciones cambian sin cesar, hasta que se desvanecen.
Nada te basta. Todo te sobra.
El hambre no termina. Tu sed es insaciable.
No da tregua la existencia.
Busca otro amor, otro país, otro tiempo.
Nutre vanamente hasta el hartazgo tu búsqueda.
Ya vendrá otro sueño a desalojarte de ti mismo
Y a ser, él mismo, inútil, a continuación.
***
Duermevela
A medida que moría,
me hacía humo.
Sueño que estoy soñando
tú estás en mi sueño con tus ojos llenos de amor
nos soñamos en un sueño en que no podemos tocarnos
este sueño es persistente y denso y lo envuelve todo
este sueño es como el mar
sueño que estamos abrazados al mar y que decimos disparates
este sueño tiene extrañas propiedades
puede estirarse y recogerse y no debe terminar
de los soñadores depende que sueñen los muchos que no sueñan
sólo puede uno despertar y amar en un día abierto sin dejar de soñar
vivir contra la muerte y luchar en duermevela
atrayendo como un imán al tiempo que vendrá
en mi sueño la serena no existencia es más real
es preciso qué fortalecer este sueño
un sueño frágil no merece soñarse ni que le dediquemos nuestro tiempo
es preciso que nos desvelemos muchas noches soñando
mejor un sueño sin orillas en que el mundo cambia y se libera
cada segundo una oleada del sueño que derriba a la realidad y derriba a la muerte
y nos vemos a nosotros mismos de nuevo viviendo por primera vez
----
El viaje está en la atmósfera
“El poeta escribe todo de un solo aliento”
El tiempo es breve, la lucha eterna.
Los siglos se resumen en un latido.
Debaten los antepasados únicos de todos:
y no hay un acuerdo secreto todavía en la sangre.
Cada hora es para la decisión.
El instante, para develar.
El relámpago abriga la dulce intemperie.
Despertamos: el sueño flota en su elemento.
En olor de multitud, también somos del viento; como el agua, del sueño.
El viaje está en la atmósfera.
***
En flotación
I
Cuándo emprendimos la cruenta marcha desde el Apocalipsis de Sombra de Hombre, entre los alarido de los guerreros, bajo un cielo pánico que hirió de muerte todas las esperanzas y deseos.
Cuándo renunciamos a nosotros para echar nuestra suerte a espaldas del hermano, huyendo a las márgenes del delirio donde las ciudades del infierno ya no se avistan.
Cuándo supimos que las puertas de la primavera se abrirían y no se abrirían a nosotros solos, que echaríamos sin falta de menos a Sombra de Hombre, a quien amábamos desde el principio, cuando no había muerte en las florecidas praderas y los cenagales no habían surgido aún de la mente humana.
De nuevo entonces volver, deshacer en el corazón el nudo de nuestro dulce país herido, la nada de nuestro perdido sueño de una vida compartida en flotación.
II
Las alegres sombras de las guacamayas, refugiadas en las sombras de las copas de los árboles, parlotean sobre la algarabía de las sombras de los simios. La sombra de las frondas danza sobre la sombra del jaguar. Un sol violento es el refugio único de la salamandra. Sombras de nubes lentas sobre sombras agazapadas, sombras que acechan sobre sombras que temen. Una sombra de hombre elude la sombra de otro hombre.
El mar de sombras del hombre que llega se abate sobre la sombra del hombre que fue. Ulula el siempre insomne, el asombrado. Es noche sobre el riachuelo de luz, que desemboca en la pupila de sombra del hombre, adhiriendo la sombra a la claridad.
III
¿De qué sirve al hombre su sombra en el desierto? La sombra de un árbol pesa más que la sombra de un hombre. En el desierto, la sombra de los insolados sabe que el paraíso es una sombra verdadera.
IV
“Las piedras gritarán”.
Piedra, talismán que elegía a los príncipes, hueso de la presencia y el principio, reconozco tu espíritu sagrado.
Nuestros antepasados cavaron en la piedra de los encantamientos, entraron en la casa de piedra de los conjuros, donde la vida invisible habla.
Prehistórico reloj de luz, la sombra da vuelta a la piedra, que escucha los latidos del corazón del hombre, anegado de sombra.
La lira de Anfión alzó las piedras flotantes de Tebas. Voces brotadas de la piedra recorren el laberinto del oído.
Descendido de la piedra del sol y anegado de sombra, el hombre ya no escucha a la piedra, que canta.
V
Lapidarios revelan secretas transformaciones de los sólidos, nuevas emanaciones de la pulsión del alba, desde el corazón de la piedra que el rayo habitara un día, antes que un agua sin orillas emergiese bajo la luz flotante, fraguando un entretejido de flores y animales, para hacer una patria del bosque.
Delfos
Habito una zona de rayos y de revelaciones. El oráculo aún habla. Yo por mi parte no lo escucho. No sigo sus admoniciones.
Me negué a ser iniciado. No repetí jamás en voz alta aquello que escuché de la boca de la tormenta. Luché contra el ángel. Porque ellas encadenaron al espíritu humano al abismo, desdeñé las religiones. Por las asoladoras matanzas que derribaron sin tregua la desnuda certeza en la vida, me puse en guardia contra la naturaleza de los estados. Porque vi caer a miles, supe que triunfaba provisoriamente el pacto del desamor humano.
Sin duda es el tiempo del fin, se pregona, algo tan formidable como su surgimiento: el hundimiento de los continentes.
Sufro la presión de las tinieblas forjadas por la imaginación humana en el rapto de una edad ya sin cielo. Sé ya que seré invisible. Y aunque hace poco un rayo descargó su ira de raíces blancas, poblando mi cabaña de troncos de densas energías, yo no cejaré en desoír al oráculo, pues aún amaré a los hombres que sufren y a los pueblos que resisten, oiré las dulces voces de las piedras y los árboles que nos llaman al retorno, el lenguaje secreto de los pájaros del primer día para quienes los estados y los dioses son sordos ya hace siglos.
***
Inesperado siglo XXI
El bosque no derrotado se repuebla asegurando firmemente la llegada del rocío. El mítico girasol ve ascender un sol revolucionario cada mañana desde el subsuelo del universo para derribar la áspera noche. Una visión alimenta la intrincada memoria de las espigas de un verde nunca observado.
Se cierra un ciclo inimaginable en la raíz legendaria de esta historia: la reiterada escena de la terrífica muerte, familiar a las víctimas de una guerra obstinada, cederá el paso al estallido de un súbito océano de fraternidad entre los innumerables desconocidos, apenas presentidos.
Al imperio lo habita apenas su jadeo agónico. Cae el telón de un guiñol sanguinolento. La belleza está en la cita crucial y mira a los ojos de la muerte. Sólo ella detiene su mano homicida, los pueblos están extenuados de no saberse libres.
El espíritu de los antepasados confía en nuestra generación aglutinante. Nosotros somos su síntesis soñada. Ellos están entre nosotros, en los campos donde se lucha para no ser más esclavos de las plantaciones, en las gradas donde la conciencia se trasciende a si misma, en la estrada donde dulces muchachas alimentan a quienes luchan tras las barricadas. Y es la poesía nuestra estrella polar.
***
Más fuertes que la muerte
Hay una tierra –roja-
Que nosotros no vemos
No escuchamos
No percibimos todavía
Más nuestra y material
Que tus latidos y respiraciones
Hay una tierra –libre-
Más hermosa que aquella
Que anegó de dulzura
La mirada de Cristóbal Colón
Cuando vio por vez primera a América
Más honda que Guananí
Esta tierra está llegando a nosotros
Hay una tierra desconocida
Bajo nuestros pies
Que quiere sepultarnos
Si no la comprendemos
Si esta tierra tan cierta
Fuera nuestro cuerpo
Sería entonces el sueño
De la revolución más humana
En que siendo unos con ella
Seríamos más fuertes
¡Que la muerte!
***
Arte poética
I
Mis poemas no se nutrirán de la literatura más que del bosque.
Los personajes de mis poemas no beberán ajenjo más que agua de su nacimiento,
Las raíces de mis poemas serán las raíces de los árboles.
Los protagonistas de mis poemas no serán malditos
o condenados aquí abajo, como los poetas franceses
o como sus rezagados émulos casi un siglo y medio después.
No se suicidarán como los románticos alemanes por un amor perdido
o a la manera de Mayakovski, sitiado por funcionario temerosos de la poesía.
Los personajes de mis poemas serán resistentes,
y sus contenidas lágrimas por los muertos que la realidad asesina
a sangre fría, ante la satisfecha complicidad de millones,
los purificarán en medio de la brutal contienda.
II
Mis poemas no cantarán a la luna ni a la cruel musa.
Era el mal amor el que erosionaba a todos.
Aquellos que habitarán mis poemas
no perderán la razón, aunque estén llenos de locura.
Ellos serán guerreros de corazón inexorable,
con armadura solar, para ajusticiar a la vista de todos
a la tropa innumerable de la inquisición de tinieblas.
Mis poemas no serán marginales,
Ni tampoco habrá en ellos una herida para exhibir.
Ellos no exultarán odio ni rezumarán melancolía.
Y serán como la sonriente serenidad de la mañana
que llega para embriagar e incitarnos a atravesar la puerta
entre la no existencia y la existencia,
pues es la muerte la que gobierna al mundo.
Pero mis poemas no serán metafísicos
ni estarán tocados de ninguna religión pútrida
de las que tienen a millones de almas cautivas
y de rodillas, frente a la mirada de una estatua de piedra,
o ante un oficiante andrógino con corazón de yeso.
III
En mis poemas ¡olvidadas energías del origen!
se sumergirán meteoros en la atmósfera
llevando un dulce sonido lacustre a los oídos.
Se inyectará el alfabeto primordial en los tendones,
y el oro del sueño circunnavegará la sangre.
Por una escala antigua ascenderemos desde el Talón de Aquiles
-donde yacen abandonados los cadáveres de todos los siglos-
hacia la parte de atrás de la cabeza de la gran humanidad.
Y en la lengua secreta de los poetas
una voz emergerá potente desde sus adentros para llamarnos
-en la boca de todos, en los oídos de todos-
y nos alzaremos desde el principio de los siglos
hasta el porvenir de la estatura de la especie
con la radiante cabellera anegada de rocío
en el esplendor de la rebelión definitiva.
***
No existe un poema
No existe un poema
No hay una música que te llame a ti
Que te alcance a ti
No hay una melodía que haga viajar a tu espíritu
No existe un poema
No hay una música que te nutre a ti
Que te toque a ti
No alcanzaron las canciones para ti
Ninguna canción arcaica te abrazó a ti
Mi amor pobre de canciones de amor
No te correspondió ninguna herencia
Los dioses no te arrojaron llamaradas de flores
No hicieron descender sobre ti todo el rojo oro del universo
El oro de la música legendaria
Todo el embriagador son de las hojas al viento
Configurando el universo de seres que te abrazan
En el entretejido de todos los tiempos
Mi amor sin canciones
(*) Fernando Rendón: nació en Medellín (Colombia) en 1951. Es poeta, editor y periodista. Trabajó como periodista en los diarios El Correo, El Diario y en el semanario de oposición Voz. Cofundador de la revista de poesía Clave de Sol en 1972. Fundador de las revistas de poesía Sol de Movimiento (1987) e Imago (1988). Fundador y director de la revista latinoamericana de poesía Prometeo desde 1982, que ha editado 78 números a la fecha. Es fundador y director del Festival Internacional de Poesía de Medellín, que ha realizado diecisiete ediciones desde 1991, en el que han tomado parte ya 810 poetas de 143 naciones, a través de más de 900 lecturas de poemas, en 35 ciudades colombianas. Ha publicado los libros de poemas: “Contrahistoria” (1986); “Bajo otros soles” (1989); “Canción en los campos de Marte” (1992); “Los motivos del salmón” (1998) y “La cuestión radiante” (2006), publicado en Valencia, Venezuela. En 2008 será editada una antología de sus poemas en Francia. Ha dirigido y realizado numerosos documentales en formato DV Cam, que configura un seriado para TV nombrado Tiempo de Poesía, y a la vez representa la materialización de la primera antología audiovisual de los poetas que han tomado parte en el Festival Internacional de Poesía de Medellín desde sus inicios: La piedra florece, El cuerpo es el pueblo, Contra la muerte, Como una llama asida entre las manos, Canción del siglo XXI, Voces del desierto, Poemas africanos, Como si despuntara el día, Poetas de Oceanía, Como antiguos recién llegados, Cartas de navegación, Poética del retorno, Canto de lo negado y La muerte no tendrá señorío, que han sido profusamente difundidos canales de la televisión venezolana y en Telemedellín. Recientemente dirigió la edición del documental Partir al alba, sobre la presencia del Nobel Wole Soyinka en el XV Festival Internacional de Poesía de Medellín. En octubre de 2006 recibió la orden Juan del Corral, del Concejo de Medellín, en la categoría oro. En el mismo mes fue jurado del Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró, de Panamá, en el género de poesía. En noviembre de 2006 grabó una serie de poemas para Lyrikline en Berlín y celebró lecturas de poemas en la Sala Mayor de la Orquesta Filarmónica de Berlín; en el teatro de La Zubia, Granada (España); en la Universidad de la Sorbona (Francia), invitado por el PEN Club de Francia; y en el Instituto Cervantes de Estocolmo, Suecia. En su condición de director del Festival Internacional de Poesía de Medellín, que dirige desde su fundación en 1991, recibió el 8 de diciembre de 2006 en el Parlamento de Suecia, en Estocolmo el Premio Nobel Alternativo, otorgado por la fundación sueca Right Livelihood Award.
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 152/2008
“El poeta es siempre –por el extraño
don de la inspiración- tan sólo un
médium para otros propósitos más
altos y misteriosos...”
José María Castiñeira de Dios
Poeta invitado: FERNANDO RENDÓN (*)
Canción ártica
Sueño que habito una región glaciar, donde mora un pueblo semidesnudo.
Aprendo a caminar, tanteando paredes heladas, sobre un frágil mar de pequeños témpanos, que eternamente se mueven.
Si me detengo, se hunde el hielo bajo mis pies, y debo entonces desplazarme sin parar.
Es en la fugacidad de cada paso donde puedo descubrir la duración.
De repente, pasa una mujer en su trineo de azul, repleto de niños. Y canta.
***
A continuación
No hay ningún bien duradero.
El sol de un día es la sola tempestad de granizo del siguiente.
Abrazas a tu amor, como un asunto de vida o muerte.
Un tiempo después ya no soportas su abrazo.
Las cosas son. Las cosas ya no son.
Las sensaciones cambian sin cesar, hasta que se desvanecen.
Nada te basta. Todo te sobra.
El hambre no termina. Tu sed es insaciable.
No da tregua la existencia.
Busca otro amor, otro país, otro tiempo.
Nutre vanamente hasta el hartazgo tu búsqueda.
Ya vendrá otro sueño a desalojarte de ti mismo
Y a ser, él mismo, inútil, a continuación.
***
Duermevela
A medida que moría,
me hacía humo.
Sueño que estoy soñando
tú estás en mi sueño con tus ojos llenos de amor
nos soñamos en un sueño en que no podemos tocarnos
este sueño es persistente y denso y lo envuelve todo
este sueño es como el mar
sueño que estamos abrazados al mar y que decimos disparates
este sueño tiene extrañas propiedades
puede estirarse y recogerse y no debe terminar
de los soñadores depende que sueñen los muchos que no sueñan
sólo puede uno despertar y amar en un día abierto sin dejar de soñar
vivir contra la muerte y luchar en duermevela
atrayendo como un imán al tiempo que vendrá
en mi sueño la serena no existencia es más real
es preciso qué fortalecer este sueño
un sueño frágil no merece soñarse ni que le dediquemos nuestro tiempo
es preciso que nos desvelemos muchas noches soñando
mejor un sueño sin orillas en que el mundo cambia y se libera
cada segundo una oleada del sueño que derriba a la realidad y derriba a la muerte
y nos vemos a nosotros mismos de nuevo viviendo por primera vez
----
El viaje está en la atmósfera
“El poeta escribe todo de un solo aliento”
El tiempo es breve, la lucha eterna.
Los siglos se resumen en un latido.
Debaten los antepasados únicos de todos:
y no hay un acuerdo secreto todavía en la sangre.
Cada hora es para la decisión.
El instante, para develar.
El relámpago abriga la dulce intemperie.
Despertamos: el sueño flota en su elemento.
En olor de multitud, también somos del viento; como el agua, del sueño.
El viaje está en la atmósfera.
***
En flotación
I
Cuándo emprendimos la cruenta marcha desde el Apocalipsis de Sombra de Hombre, entre los alarido de los guerreros, bajo un cielo pánico que hirió de muerte todas las esperanzas y deseos.
Cuándo renunciamos a nosotros para echar nuestra suerte a espaldas del hermano, huyendo a las márgenes del delirio donde las ciudades del infierno ya no se avistan.
Cuándo supimos que las puertas de la primavera se abrirían y no se abrirían a nosotros solos, que echaríamos sin falta de menos a Sombra de Hombre, a quien amábamos desde el principio, cuando no había muerte en las florecidas praderas y los cenagales no habían surgido aún de la mente humana.
De nuevo entonces volver, deshacer en el corazón el nudo de nuestro dulce país herido, la nada de nuestro perdido sueño de una vida compartida en flotación.
II
Las alegres sombras de las guacamayas, refugiadas en las sombras de las copas de los árboles, parlotean sobre la algarabía de las sombras de los simios. La sombra de las frondas danza sobre la sombra del jaguar. Un sol violento es el refugio único de la salamandra. Sombras de nubes lentas sobre sombras agazapadas, sombras que acechan sobre sombras que temen. Una sombra de hombre elude la sombra de otro hombre.
El mar de sombras del hombre que llega se abate sobre la sombra del hombre que fue. Ulula el siempre insomne, el asombrado. Es noche sobre el riachuelo de luz, que desemboca en la pupila de sombra del hombre, adhiriendo la sombra a la claridad.
III
¿De qué sirve al hombre su sombra en el desierto? La sombra de un árbol pesa más que la sombra de un hombre. En el desierto, la sombra de los insolados sabe que el paraíso es una sombra verdadera.
IV
“Las piedras gritarán”.
Piedra, talismán que elegía a los príncipes, hueso de la presencia y el principio, reconozco tu espíritu sagrado.
Nuestros antepasados cavaron en la piedra de los encantamientos, entraron en la casa de piedra de los conjuros, donde la vida invisible habla.
Prehistórico reloj de luz, la sombra da vuelta a la piedra, que escucha los latidos del corazón del hombre, anegado de sombra.
La lira de Anfión alzó las piedras flotantes de Tebas. Voces brotadas de la piedra recorren el laberinto del oído.
Descendido de la piedra del sol y anegado de sombra, el hombre ya no escucha a la piedra, que canta.
V
Lapidarios revelan secretas transformaciones de los sólidos, nuevas emanaciones de la pulsión del alba, desde el corazón de la piedra que el rayo habitara un día, antes que un agua sin orillas emergiese bajo la luz flotante, fraguando un entretejido de flores y animales, para hacer una patria del bosque.
Delfos
Habito una zona de rayos y de revelaciones. El oráculo aún habla. Yo por mi parte no lo escucho. No sigo sus admoniciones.
Me negué a ser iniciado. No repetí jamás en voz alta aquello que escuché de la boca de la tormenta. Luché contra el ángel. Porque ellas encadenaron al espíritu humano al abismo, desdeñé las religiones. Por las asoladoras matanzas que derribaron sin tregua la desnuda certeza en la vida, me puse en guardia contra la naturaleza de los estados. Porque vi caer a miles, supe que triunfaba provisoriamente el pacto del desamor humano.
Sin duda es el tiempo del fin, se pregona, algo tan formidable como su surgimiento: el hundimiento de los continentes.
Sufro la presión de las tinieblas forjadas por la imaginación humana en el rapto de una edad ya sin cielo. Sé ya que seré invisible. Y aunque hace poco un rayo descargó su ira de raíces blancas, poblando mi cabaña de troncos de densas energías, yo no cejaré en desoír al oráculo, pues aún amaré a los hombres que sufren y a los pueblos que resisten, oiré las dulces voces de las piedras y los árboles que nos llaman al retorno, el lenguaje secreto de los pájaros del primer día para quienes los estados y los dioses son sordos ya hace siglos.
***
Inesperado siglo XXI
El bosque no derrotado se repuebla asegurando firmemente la llegada del rocío. El mítico girasol ve ascender un sol revolucionario cada mañana desde el subsuelo del universo para derribar la áspera noche. Una visión alimenta la intrincada memoria de las espigas de un verde nunca observado.
Se cierra un ciclo inimaginable en la raíz legendaria de esta historia: la reiterada escena de la terrífica muerte, familiar a las víctimas de una guerra obstinada, cederá el paso al estallido de un súbito océano de fraternidad entre los innumerables desconocidos, apenas presentidos.
Al imperio lo habita apenas su jadeo agónico. Cae el telón de un guiñol sanguinolento. La belleza está en la cita crucial y mira a los ojos de la muerte. Sólo ella detiene su mano homicida, los pueblos están extenuados de no saberse libres.
El espíritu de los antepasados confía en nuestra generación aglutinante. Nosotros somos su síntesis soñada. Ellos están entre nosotros, en los campos donde se lucha para no ser más esclavos de las plantaciones, en las gradas donde la conciencia se trasciende a si misma, en la estrada donde dulces muchachas alimentan a quienes luchan tras las barricadas. Y es la poesía nuestra estrella polar.
***
Más fuertes que la muerte
Hay una tierra –roja-
Que nosotros no vemos
No escuchamos
No percibimos todavía
Más nuestra y material
Que tus latidos y respiraciones
Hay una tierra –libre-
Más hermosa que aquella
Que anegó de dulzura
La mirada de Cristóbal Colón
Cuando vio por vez primera a América
Más honda que Guananí
Esta tierra está llegando a nosotros
Hay una tierra desconocida
Bajo nuestros pies
Que quiere sepultarnos
Si no la comprendemos
Si esta tierra tan cierta
Fuera nuestro cuerpo
Sería entonces el sueño
De la revolución más humana
En que siendo unos con ella
Seríamos más fuertes
¡Que la muerte!
***
Arte poética
I
Mis poemas no se nutrirán de la literatura más que del bosque.
Los personajes de mis poemas no beberán ajenjo más que agua de su nacimiento,
Las raíces de mis poemas serán las raíces de los árboles.
Los protagonistas de mis poemas no serán malditos
o condenados aquí abajo, como los poetas franceses
o como sus rezagados émulos casi un siglo y medio después.
No se suicidarán como los románticos alemanes por un amor perdido
o a la manera de Mayakovski, sitiado por funcionario temerosos de la poesía.
Los personajes de mis poemas serán resistentes,
y sus contenidas lágrimas por los muertos que la realidad asesina
a sangre fría, ante la satisfecha complicidad de millones,
los purificarán en medio de la brutal contienda.
II
Mis poemas no cantarán a la luna ni a la cruel musa.
Era el mal amor el que erosionaba a todos.
Aquellos que habitarán mis poemas
no perderán la razón, aunque estén llenos de locura.
Ellos serán guerreros de corazón inexorable,
con armadura solar, para ajusticiar a la vista de todos
a la tropa innumerable de la inquisición de tinieblas.
Mis poemas no serán marginales,
Ni tampoco habrá en ellos una herida para exhibir.
Ellos no exultarán odio ni rezumarán melancolía.
Y serán como la sonriente serenidad de la mañana
que llega para embriagar e incitarnos a atravesar la puerta
entre la no existencia y la existencia,
pues es la muerte la que gobierna al mundo.
Pero mis poemas no serán metafísicos
ni estarán tocados de ninguna religión pútrida
de las que tienen a millones de almas cautivas
y de rodillas, frente a la mirada de una estatua de piedra,
o ante un oficiante andrógino con corazón de yeso.
III
En mis poemas ¡olvidadas energías del origen!
se sumergirán meteoros en la atmósfera
llevando un dulce sonido lacustre a los oídos.
Se inyectará el alfabeto primordial en los tendones,
y el oro del sueño circunnavegará la sangre.
Por una escala antigua ascenderemos desde el Talón de Aquiles
-donde yacen abandonados los cadáveres de todos los siglos-
hacia la parte de atrás de la cabeza de la gran humanidad.
Y en la lengua secreta de los poetas
una voz emergerá potente desde sus adentros para llamarnos
-en la boca de todos, en los oídos de todos-
y nos alzaremos desde el principio de los siglos
hasta el porvenir de la estatura de la especie
con la radiante cabellera anegada de rocío
en el esplendor de la rebelión definitiva.
***
No existe un poema
No existe un poema
No hay una música que te llame a ti
Que te alcance a ti
No hay una melodía que haga viajar a tu espíritu
No existe un poema
No hay una música que te nutre a ti
Que te toque a ti
No alcanzaron las canciones para ti
Ninguna canción arcaica te abrazó a ti
Mi amor pobre de canciones de amor
No te correspondió ninguna herencia
Los dioses no te arrojaron llamaradas de flores
No hicieron descender sobre ti todo el rojo oro del universo
El oro de la música legendaria
Todo el embriagador son de las hojas al viento
Configurando el universo de seres que te abrazan
En el entretejido de todos los tiempos
Mi amor sin canciones
(*) Fernando Rendón: nació en Medellín (Colombia) en 1951. Es poeta, editor y periodista. Trabajó como periodista en los diarios El Correo, El Diario y en el semanario de oposición Voz. Cofundador de la revista de poesía Clave de Sol en 1972. Fundador de las revistas de poesía Sol de Movimiento (1987) e Imago (1988). Fundador y director de la revista latinoamericana de poesía Prometeo desde 1982, que ha editado 78 números a la fecha. Es fundador y director del Festival Internacional de Poesía de Medellín, que ha realizado diecisiete ediciones desde 1991, en el que han tomado parte ya 810 poetas de 143 naciones, a través de más de 900 lecturas de poemas, en 35 ciudades colombianas. Ha publicado los libros de poemas: “Contrahistoria” (1986); “Bajo otros soles” (1989); “Canción en los campos de Marte” (1992); “Los motivos del salmón” (1998) y “La cuestión radiante” (2006), publicado en Valencia, Venezuela. En 2008 será editada una antología de sus poemas en Francia. Ha dirigido y realizado numerosos documentales en formato DV Cam, que configura un seriado para TV nombrado Tiempo de Poesía, y a la vez representa la materialización de la primera antología audiovisual de los poetas que han tomado parte en el Festival Internacional de Poesía de Medellín desde sus inicios: La piedra florece, El cuerpo es el pueblo, Contra la muerte, Como una llama asida entre las manos, Canción del siglo XXI, Voces del desierto, Poemas africanos, Como si despuntara el día, Poetas de Oceanía, Como antiguos recién llegados, Cartas de navegación, Poética del retorno, Canto de lo negado y La muerte no tendrá señorío, que han sido profusamente difundidos canales de la televisión venezolana y en Telemedellín. Recientemente dirigió la edición del documental Partir al alba, sobre la presencia del Nobel Wole Soyinka en el XV Festival Internacional de Poesía de Medellín. En octubre de 2006 recibió la orden Juan del Corral, del Concejo de Medellín, en la categoría oro. En el mismo mes fue jurado del Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró, de Panamá, en el género de poesía. En noviembre de 2006 grabó una serie de poemas para Lyrikline en Berlín y celebró lecturas de poemas en la Sala Mayor de la Orquesta Filarmónica de Berlín; en el teatro de La Zubia, Granada (España); en la Universidad de la Sorbona (Francia), invitado por el PEN Club de Francia; y en el Instituto Cervantes de Estocolmo, Suecia. En su condición de director del Festival Internacional de Poesía de Medellín, que dirige desde su fundación en 1991, recibió el 8 de diciembre de 2006 en el Parlamento de Suecia, en Estocolmo el Premio Nobel Alternativo, otorgado por la fundación sueca Right Livelihood Award.
martes 29 de abril de 2008
Poemania Nº 151 - Ketty Alejandrina Lis
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 151/2008
“En el todo, el poema. La totalidad de lo
inconcebible para tornar más claro lo concebible.”
Rubén Vela
Poeta invitada: KETTY ALEJANDRINA LIS (*)
—Soy testimonio vivo de lo no vivido— me decía
mientras mutilaba un tronco solitario y seco
como si en la acción hubiese alguna rebelión original.
El giro fue arrogante
un peligroso impulso
y en verdad no sé si la experiencia vale.
De todos modos
se internó en los pliegues de su sector no nato
y dibujó la realidad con el color del ego
—Veinte años tenía
tersa piel
pelo
uñas largas
sin siquiera saber quién yo era
sin sentirme parada en ningún lado—
Si me quito de en medio
—me decía—
sólo seré un símbolo del símbolo soñado
una lesión más en este tronco que mutilo
pues en mí no vive nadie
que me importe.
LA CARAVANA
Buscando qué no sé
la oscura caravana
en un momento más me aplastará
lo sé
flotando como si tuviese alas.
Los libros del estante en su conjunto hablan
o eso me parece y dicen
no mires para atrás la profecía lo ha prohibido
no mires adelante porque todas las sibilas se asemejan
y conocen
y abusan
del encanto de los cantos de sirena.
No mires hacia el piso del vacío porque hay niebla
y en medio de la niebla se alza un brazo desvelado
que señala el lado opuesto del nirvana
y en ese opuesto mora
se esmera y se demora
un huevo de serpiente.
El zonda está cercano
sí
y es preferible
sellar sin pánico los poros
que el zonda se ahonda en los peñascos
enajena
junto a los ojos fijos de los buitres.
No mires para atrás el piso es bajo
e igualmente es bajo
el tórrido torrente que en furioso avance
asperja
ahoga
y aprieta hasta matar a la manera de una boa.
Ah la frágil frescura de las fresas
remitiendo al sueño primordial
de parábolas en puro movimiento.
Dentro del cuadrado y fuera de él
abrasa la cabeza
el diamante va limando va tallando
—estas son imágenes privadas
sin mi autorización viven en mí
nadie lo sabe—
surcos que vienen del delirio y los palillos
baten el parche en su redoble a muerte.
¿Hacia dónde se habrá escapado el sol?
Negrura pegajosa
contaminada por el amargo y pegajoso olor del ámbar.
La caravana hiede hiere hierve
me busca
y en un momento más me aplastará
lo sé
por eso
imprescindible es que nunca mire para atrás
(la profecía lo ha prohibido).
Jamás hacia adelante.
LOS INSTANTES INVERSOS
Los instantes inversos invierten la inocencia
las arterias se esconden detrás de los andamios
ábranme sus manos extranjeros del cuerpo
desdoblen sus circuitos
los pantanos cercanos
mi nombre todavía es pertenencia viva
prefiero la razón encaramada bajo
prefiero la intemperie salida de su celda
a la omnipresente presencia de lo extraño
bien sé que pronto el eje retornará a su sitio
veré esa hermosa fuente en medio de los páramos
charlaré yo conmigo como sucede siempre
ábranme las manos extranjeros del cuerpo
así podré soñar como quien no ha soñado
mi voz como paloma subirá a las campanas
verá aliviado el trueno pegado al campanario
no rozará el badajo la frialdad del bronce
ábranme sus manos extranjeros del cuerpo
no repiquen a muerto camino de los valles
que Li Po ha escrito aún dentro del samsara
“la luna brilla en el azul infinito.”
LÍNEAS EN FUGA
Da vueltas volteando volando
la monotonía de un mínimo tono
del cono de sombras de los tiovivos
aunque se retraiga
se caiga en el giro
en el giro brusco
con el tintineo de una moneda
de idénticas caras
igual a sí siempre
y siempre distinta.
No hay quién se apersone
ni sabe qué guarda ese cofre cerrado
busca en el océano pero ya está escrito
no husmear en el velo de las olas bravas
por todas las veces que se ha extraviado
porque las defensas están en el límite
porque toda fuga que se fuga al viento
es fuga hacia el fondo total del barranco
olvidó la compra del tanque de oxígeno
qué habrá en ese cofre irisado que busca
dónde habrá colgado las patas de rana
dónde el neoprene
por qué no se tensa la cuerda que sube
por qué no se ve la que baja de la superficie
si hay a su costado un delgado hilo
torcido con gotas de sol y rocío
y finas hojitas
y cielo sin lluvia.
Sólo abre la boca para tragar agua
mientras se agazapa sin saber si hay tiempo
de treparse a ella.
LA NOCHE
Se escapan no asoman el velo ni el aire
las turbas aladas no entran no salen
las sienes de seda se espesan
retumban
se tensa en su rumbo
el sordo
violento batir de los redoblantes.
El tiempo que ocupa el ocaso
se pierde en su fiebre
y un sol de abalorios desciende
se esconde
desprende
su estancia en esferas de hielo
en tanto la espuma
salta pica muerde
se vuelve
envuelve
moja
se deshoja sobre los remansos
para en un momento caer como un grito
mansedumbre y paz
la noche.
(*) Ketty Alejandrina Lis: es poeta y editora. Nació en Santa Fe, y reside en Rosario, Argentina. Ha publicados los poemarios “Imaginaciones” (1987) y “Cartas para Adriana” (1992), ambos en Marymar Ediciones, “Piedra Filosofal” (1997) en Ediciones Ultimo Reino, “Testimonios” (2004), Editorial La Luna Que, “Nueve monedas para el barquero” (2005) Antología editada en Verulamium Press, St Albans, Hertfordshire, England, y un opúsculo sobre Mozart, entre otros, los que merecieron críticas favorables tanto en su país como fuera de él. Ha publicado los siguientes ensayos: “Poesía contemporánea: Conflicto y contenido”, “La poesía, esa lámpara incorruptible”, “¿Quiénes leen poesía hoy?”, “Alejandra Pizarnik, una muñeca de huesos de pájaro”, “Poesía y conocimiento”, “Juan L. Ortiz. Localismo y Universalidad”, “La mujer: De la esclavitud al premio Nobel”; “Adiós al poeta Alfredo Veiravé” (artículo). Figura en distintas antologías y diccionarios nacionales y extranjeros. Le han traducido poemas al inglés, francés e italiano. Ha intervenido en recitales poéticos en Rosario y Buenos Aires. Le han efectuado entrevistas radiales, televisivas y en revistas literarias y de interés general. En 1993 le otorgaron la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (S.A.D.E.) - Buenos Aires por Cartas para Adriana, cuyo jurado estuvo integrado por Joaquín Giannuzzi, Víctor Redondo y Carlos Penelas. Resultó finalista en la XXXV edición del premio literario que para el año 1994 organizó Casa de las Américas, Cuba, por su libro Piedra Filosofal. Obtuvo la mención de honor por un cuento en un concurso organizado por la S.A.D.E. - Filial Oeste, y también por un poema ilustrado otorgado por la Fundación El Libro. El Club de Leones de Buenos Aires la premió por “La Zona”. Se la seleccionó por concurso para la antología “Ricardo Molinari” y también para la "Antología poética contemporánea", Versal Editorial Group, Massachusetts, EEUU. Obtuvo el 2º premio en el I Salón de Poesía Ilustrada, concurso organizado por la Galería de Arte Daitter Hajj. Ha sido distinguida por su labor cultural en la ciudad de Rosario con la plaqueta “Dr. Carlos J. Corbella” otorgada por la Fundación Héctor I. Astengo. Es co-fundadora de la Fundación Mozart y ex miembro del Consejo Directivo del Mozarteum Argentino - Filial Rosario, institución que también fue distinguida por la Fundación Héctor I. Astengo, en 1993, por su tarea cultural. Es co-fundadora del grupo “Lorenzo de Medicis” por la misma institución. Edita “Poéticas - Antología de la Poesía Universal” en Internet incluida en Humbul, cuya residencia es la Universidad de Oxford, para consulta de los alumnos que estudian poesía en castellano, en especial latinoamericana. Del Consejo Iberoamericano con sede en Lima, Perú ha recibido las siguientes distinciones en los años 2004 y 2005: Doctor Honoris Causa, Master Iberoamericano en Dirección Educativa, Honorable Educador Iberoamericano, Miembro Activo del Consejo Iberoamericano, Certificado Internacional de Excelencia Educativa, por difundir poesía en Poéticas (http://www.poeticas.com.ar), y su tarea social y cultural en el Mozarteum Argentino - Filial Rosario. Sus poemas pueden leerse en diversas revistas virtuales.
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 151/2008
“En el todo, el poema. La totalidad de lo
inconcebible para tornar más claro lo concebible.”
Rubén Vela
Poeta invitada: KETTY ALEJANDRINA LIS (*)
—Soy testimonio vivo de lo no vivido— me decía
mientras mutilaba un tronco solitario y seco
como si en la acción hubiese alguna rebelión original.
El giro fue arrogante
un peligroso impulso
y en verdad no sé si la experiencia vale.
De todos modos
se internó en los pliegues de su sector no nato
y dibujó la realidad con el color del ego
—Veinte años tenía
tersa piel
pelo
uñas largas
sin siquiera saber quién yo era
sin sentirme parada en ningún lado—
Si me quito de en medio
—me decía—
sólo seré un símbolo del símbolo soñado
una lesión más en este tronco que mutilo
pues en mí no vive nadie
que me importe.
LA CARAVANA
Buscando qué no sé
la oscura caravana
en un momento más me aplastará
lo sé
flotando como si tuviese alas.
Los libros del estante en su conjunto hablan
o eso me parece y dicen
no mires para atrás la profecía lo ha prohibido
no mires adelante porque todas las sibilas se asemejan
y conocen
y abusan
del encanto de los cantos de sirena.
No mires hacia el piso del vacío porque hay niebla
y en medio de la niebla se alza un brazo desvelado
que señala el lado opuesto del nirvana
y en ese opuesto mora
se esmera y se demora
un huevo de serpiente.
El zonda está cercano
sí
y es preferible
sellar sin pánico los poros
que el zonda se ahonda en los peñascos
enajena
junto a los ojos fijos de los buitres.
No mires para atrás el piso es bajo
e igualmente es bajo
el tórrido torrente que en furioso avance
asperja
ahoga
y aprieta hasta matar a la manera de una boa.
Ah la frágil frescura de las fresas
remitiendo al sueño primordial
de parábolas en puro movimiento.
Dentro del cuadrado y fuera de él
abrasa la cabeza
el diamante va limando va tallando
—estas son imágenes privadas
sin mi autorización viven en mí
nadie lo sabe—
surcos que vienen del delirio y los palillos
baten el parche en su redoble a muerte.
¿Hacia dónde se habrá escapado el sol?
Negrura pegajosa
contaminada por el amargo y pegajoso olor del ámbar.
La caravana hiede hiere hierve
me busca
y en un momento más me aplastará
lo sé
por eso
imprescindible es que nunca mire para atrás
(la profecía lo ha prohibido).
Jamás hacia adelante.
LOS INSTANTES INVERSOS
Los instantes inversos invierten la inocencia
las arterias se esconden detrás de los andamios
ábranme sus manos extranjeros del cuerpo
desdoblen sus circuitos
los pantanos cercanos
mi nombre todavía es pertenencia viva
prefiero la razón encaramada bajo
prefiero la intemperie salida de su celda
a la omnipresente presencia de lo extraño
bien sé que pronto el eje retornará a su sitio
veré esa hermosa fuente en medio de los páramos
charlaré yo conmigo como sucede siempre
ábranme las manos extranjeros del cuerpo
así podré soñar como quien no ha soñado
mi voz como paloma subirá a las campanas
verá aliviado el trueno pegado al campanario
no rozará el badajo la frialdad del bronce
ábranme sus manos extranjeros del cuerpo
no repiquen a muerto camino de los valles
que Li Po ha escrito aún dentro del samsara
“la luna brilla en el azul infinito.”
LÍNEAS EN FUGA
Da vueltas volteando volando
la monotonía de un mínimo tono
del cono de sombras de los tiovivos
aunque se retraiga
se caiga en el giro
en el giro brusco
con el tintineo de una moneda
de idénticas caras
igual a sí siempre
y siempre distinta.
No hay quién se apersone
ni sabe qué guarda ese cofre cerrado
busca en el océano pero ya está escrito
no husmear en el velo de las olas bravas
por todas las veces que se ha extraviado
porque las defensas están en el límite
porque toda fuga que se fuga al viento
es fuga hacia el fondo total del barranco
olvidó la compra del tanque de oxígeno
qué habrá en ese cofre irisado que busca
dónde habrá colgado las patas de rana
dónde el neoprene
por qué no se tensa la cuerda que sube
por qué no se ve la que baja de la superficie
si hay a su costado un delgado hilo
torcido con gotas de sol y rocío
y finas hojitas
y cielo sin lluvia.
Sólo abre la boca para tragar agua
mientras se agazapa sin saber si hay tiempo
de treparse a ella.
LA NOCHE
Se escapan no asoman el velo ni el aire
las turbas aladas no entran no salen
las sienes de seda se espesan
retumban
se tensa en su rumbo
el sordo
violento batir de los redoblantes.
El tiempo que ocupa el ocaso
se pierde en su fiebre
y un sol de abalorios desciende
se esconde
desprende
su estancia en esferas de hielo
en tanto la espuma
salta pica muerde
se vuelve
envuelve
moja
se deshoja sobre los remansos
para en un momento caer como un grito
mansedumbre y paz
la noche.
(*) Ketty Alejandrina Lis: es poeta y editora. Nació en Santa Fe, y reside en Rosario, Argentina. Ha publicados los poemarios “Imaginaciones” (1987) y “Cartas para Adriana” (1992), ambos en Marymar Ediciones, “Piedra Filosofal” (1997) en Ediciones Ultimo Reino, “Testimonios” (2004), Editorial La Luna Que, “Nueve monedas para el barquero” (2005) Antología editada en Verulamium Press, St Albans, Hertfordshire, England, y un opúsculo sobre Mozart, entre otros, los que merecieron críticas favorables tanto en su país como fuera de él. Ha publicado los siguientes ensayos: “Poesía contemporánea: Conflicto y contenido”, “La poesía, esa lámpara incorruptible”, “¿Quiénes leen poesía hoy?”, “Alejandra Pizarnik, una muñeca de huesos de pájaro”, “Poesía y conocimiento”, “Juan L. Ortiz. Localismo y Universalidad”, “La mujer: De la esclavitud al premio Nobel”; “Adiós al poeta Alfredo Veiravé” (artículo). Figura en distintas antologías y diccionarios nacionales y extranjeros. Le han traducido poemas al inglés, francés e italiano. Ha intervenido en recitales poéticos en Rosario y Buenos Aires. Le han efectuado entrevistas radiales, televisivas y en revistas literarias y de interés general. En 1993 le otorgaron la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (S.A.D.E.) - Buenos Aires por Cartas para Adriana, cuyo jurado estuvo integrado por Joaquín Giannuzzi, Víctor Redondo y Carlos Penelas. Resultó finalista en la XXXV edición del premio literario que para el año 1994 organizó Casa de las Américas, Cuba, por su libro Piedra Filosofal. Obtuvo la mención de honor por un cuento en un concurso organizado por la S.A.D.E. - Filial Oeste, y también por un poema ilustrado otorgado por la Fundación El Libro. El Club de Leones de Buenos Aires la premió por “La Zona”. Se la seleccionó por concurso para la antología “Ricardo Molinari” y también para la "Antología poética contemporánea", Versal Editorial Group, Massachusetts, EEUU. Obtuvo el 2º premio en el I Salón de Poesía Ilustrada, concurso organizado por la Galería de Arte Daitter Hajj. Ha sido distinguida por su labor cultural en la ciudad de Rosario con la plaqueta “Dr. Carlos J. Corbella” otorgada por la Fundación Héctor I. Astengo. Es co-fundadora de la Fundación Mozart y ex miembro del Consejo Directivo del Mozarteum Argentino - Filial Rosario, institución que también fue distinguida por la Fundación Héctor I. Astengo, en 1993, por su tarea cultural. Es co-fundadora del grupo “Lorenzo de Medicis” por la misma institución. Edita “Poéticas - Antología de la Poesía Universal” en Internet incluida en Humbul, cuya residencia es la Universidad de Oxford, para consulta de los alumnos que estudian poesía en castellano, en especial latinoamericana. Del Consejo Iberoamericano con sede en Lima, Perú ha recibido las siguientes distinciones en los años 2004 y 2005: Doctor Honoris Causa, Master Iberoamericano en Dirección Educativa, Honorable Educador Iberoamericano, Miembro Activo del Consejo Iberoamericano, Certificado Internacional de Excelencia Educativa, por difundir poesía en Poéticas (http://www.poeticas.com.ar), y su tarea social y cultural en el Mozarteum Argentino - Filial Rosario. Sus poemas pueden leerse en diversas revistas virtuales.
Poemania Nº 150 - Beatriz Schaefer Peña
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº150/2008
“Heraldos de sí mismos, los poetas viven
en un mundo aparte: mensajeros del destino,
en los tiempos modernos, pocos, muy pocos los
escuchan, los leen y atienden. Vivimos
con los ojos abiertos pero ciegos ante
las premoniciones que nos anuncian...”
Braulio Peralta
Poeta invitada: BEATRIZ SCHAEFER PEÑA (*)
Misión del lobo
Estoy triste en la noche
de colmillos de lobo.
Alejandra Pizarnik
Irrumpe
en la inclemencia de la noche
y cierra el horizonte,
aún herido de luz,
cercándome con ulular y estrellas.
Percibo su colmillo
tendido en acechanzas
que me inducen
a la última aventura,
ese recóndito deseo.
Entonces,
pulso la sangre
de su avidez
y me someto
para ser, desde él,
este implacable aullido.
Lázaro
Hace tres días y dos noches
que yazgo boca abajo
en este pasadizo.
Alguien me llama por mi nombre
y me ordena volver a ese lugar
dispuesto a mi destino.
Soy un hombre que le teme a su dios,
a su castigo
y que ya estuvo muerto.
Hoy he vuelto a la vida,
a esa intemperie.
Ese temido atardecer
No sólo son las sombras
o el color de la sombra.
Hay un río de aromas
que me conduce al sitio de la sangre,
a esa vena propicia,
-el manantial oculto que me urge-.
Hay un jardín escondido
en los crepúsculos.
Allí crece la rosa,
la suave mordedura.
Antes de esparcirnos
GénesisCap.XI
No teníamos alas, sólo la desmesura
y quisimos llegar hasta el Azul.
¿Qué hacer para alcanzar el sitio
donde la Majestad
hizo posible al hombre?
No existía en la tierra
más que un solo lenguaje,
unos pocos vocablos
y con ellos construimos los peldaños
para subir los sueños.
Abajo quedó la ciudadela,
el soberbio herraje que se abría
a la fiesta de las bocas.
El beso anunciador
del fuego de otros besos.
Los muros del silencio.
El placer del olvido.
Y mientras descubríamos
la distancia infinita
en procura del Nombre,
nuestra voz perdió su melodía.
De las secretas voces
De lejos llega ese rumor tranquilo
como tranquilas aguas
que van trayendo, uno por uno,
diferentes momentos.
Estás de pie mirando aquella noche
que avanza sobre el día
mientras la luz se apaga en las señales
que nunca has comprendido.
Así, la tarde, inesperadamente
se adueña de tus pasos.
Ya no acontece el sol.
Y sin embargo
su voz aún te llama
en la penumbra.
El Arquero
Lentamente estiraba el arco
buscando la curvatura exacta
para ajustar la flecha
a su destino.
Yo era el blanco.
Yo fui el blanco
antes de que el zumbido
cruzara aquel espacio.
El ángel ciego
Detenido
en lenguas de azúcar
sobre mi boca,
alguna vez amargo sol
derramado
en la garganta.
Lo busco inútilmente.
Imposible apresar
el aleteo que emigra
su fugaz primavera.
No está. Simplemente
se ha ido
dejando tras de sí
un despojo de noches
en la encendida mordedura
de los días.
Ya no hay quien despliegue
el lienzo de plata
sobre mis hombros.
La Última Cena
Rotemburgo-2001
Un solo discípulo sentado a la mesa.
Un solo comensal esperando al anfitrión
que le ha ofrecido su plato predilecto.
No sabe que él mismo
es el banquete que le aguarda.
Cada parte de su cuerpo está dispuesta
para el regocijo de los paladares.
Y se hunde en el zumo agridulce de las jarras
celebrando el momento,
mientras la noche llega con su dormidera
desde el fondo del día.
Él, ignorando que ya se ha devorado,
sueña que es un río que avanza con la sangre
arrasando el despojo.
(*) Beatriz Schaefer Peña: nació en Bs.As. (Argentina). Publicó su primer libro de poemas “Mi jardín tiene estrellas”, en la adolescencia, con prólogo de Vicente Barbieri. Le siguen: “De ángeles y designios” (1982); “Revelaciones y Artificios”(1992); “El fuego y los vestigios” (1ra. Edición- Faja de Honor de la S.A.D.E. género poesía , 1998); “El fuego y los vestigios” (2da.Edición, 2000); “ En la Alta Noche” (2003). En narrativa publicó “El cielo prometido y otros cuentos” (Torres Agüero Editor, 1998). En ensayo: “Revelación de lo arcano en la obra de Luisa M .Levinson”, (inédito). Antologías compartidas: Nuestros poetas y las Malvinas (Ed.Corregidor, prólogo Federico Peltzer; poemas- 1983) García Lorca visto por los poetas, recopilación Águeda Müller, (Ed. Plus Ultra-poemas 1986); La Casa y los Poetas( Ed. Fundación Rómulo Raggio-1995); Poesía Argentina Contemporánea-Volumen XIII-( Edición Fundación Argentina para la Poesía, 2000); Tierra del Conjuro,( recopilación Andrés Utello, Córdoba, 2005); Tejedores de Palabras (recopilación Juan Ruiz de Torres- Madrid, España, 2005); Poesía Siglo XXI,( Asociación Prometeo, Madrid, España -2005); Poetas Argentinos Siglo XXI, ( recopilación Nina Thürler-Ed. Eleusis,2006) Incroci, semestrale di literatura e altre scriture,Nº 14 Bari, Italia (2006).Algunas distinciones: Premio Salón Poesía Ilustrada Ateneo Popular de la Boca ( ilustrador Clorindo Testa, 1979.Mención Especial 1er. Certamen Internacional de cuento y novela, Ed. Atlántida-1980- Jurados: Beatriz Guido; Marco Denevi y Adfolfo Bioy Casares).Primer Premio Concurso Narrativa Universidad de Belgrano-1982).Primer Premio Concurso Narrativa Dirección de Cultura de Moreno, Pcia.Bs.As., 1982. Primer Premio Poesía y Primer Premio obra compartida (Salón Nacional de Poema Ilustrado, Casa del Poeta, La Plata, ilustrador: Carlos Bianchi, 1982.Mención Especial III Certamen regional de Cuento “Carlos Vega”, 1993.Primer Premio ensayo ; Concurso organizado por el Círculo del Zelofonte sobre la obra de Luisa Mercedes Levinson- 1998. Primer Premio Poesía, representando a la Capital Federal en el Primer Encuentro Binacional de Poetas, Futrono, Chile- San Martín de los Andes- 1999, etc.Integró la C.D., de la Sociedad Argentina de Escritores (S.A.D.E) ; la Comisión de Cultura de la Fundación El Libro y la C.D. de la Fundación Argentina para la Poesía. Ha recibido muchas distinciones y participado de numerosos encuentros literarios del país y el exterior entre otros del convocado por el poeta Jesús Cos Causse en Santiago de Cuba (2000) donde fue declarada Huésped distinguida y también, en el mismo año, Huésped de honor en el Encuentro de Arte de la Ciudad de Peñuelas, Puerto Rico. Actualmente fue declarada Socia Honoraria de la SADE (2007) y es Corresponsal en Buenos Aires de La Pájara Pinta, Publicación de la Asociación Prometeo, Madrid, España. Su poesía está traducida al italiano, al portugués y al catalán.
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº150/2008
“Heraldos de sí mismos, los poetas viven
en un mundo aparte: mensajeros del destino,
en los tiempos modernos, pocos, muy pocos los
escuchan, los leen y atienden. Vivimos
con los ojos abiertos pero ciegos ante
las premoniciones que nos anuncian...”
Braulio Peralta
Poeta invitada: BEATRIZ SCHAEFER PEÑA (*)
Misión del lobo
Estoy triste en la noche
de colmillos de lobo.
Alejandra Pizarnik
Irrumpe
en la inclemencia de la noche
y cierra el horizonte,
aún herido de luz,
cercándome con ulular y estrellas.
Percibo su colmillo
tendido en acechanzas
que me inducen
a la última aventura,
ese recóndito deseo.
Entonces,
pulso la sangre
de su avidez
y me someto
para ser, desde él,
este implacable aullido.
Lázaro
Hace tres días y dos noches
que yazgo boca abajo
en este pasadizo.
Alguien me llama por mi nombre
y me ordena volver a ese lugar
dispuesto a mi destino.
Soy un hombre que le teme a su dios,
a su castigo
y que ya estuvo muerto.
Hoy he vuelto a la vida,
a esa intemperie.
Ese temido atardecer
No sólo son las sombras
o el color de la sombra.
Hay un río de aromas
que me conduce al sitio de la sangre,
a esa vena propicia,
-el manantial oculto que me urge-.
Hay un jardín escondido
en los crepúsculos.
Allí crece la rosa,
la suave mordedura.
Antes de esparcirnos
GénesisCap.XI
No teníamos alas, sólo la desmesura
y quisimos llegar hasta el Azul.
¿Qué hacer para alcanzar el sitio
donde la Majestad
hizo posible al hombre?
No existía en la tierra
más que un solo lenguaje,
unos pocos vocablos
y con ellos construimos los peldaños
para subir los sueños.
Abajo quedó la ciudadela,
el soberbio herraje que se abría
a la fiesta de las bocas.
El beso anunciador
del fuego de otros besos.
Los muros del silencio.
El placer del olvido.
Y mientras descubríamos
la distancia infinita
en procura del Nombre,
nuestra voz perdió su melodía.
De las secretas voces
De lejos llega ese rumor tranquilo
como tranquilas aguas
que van trayendo, uno por uno,
diferentes momentos.
Estás de pie mirando aquella noche
que avanza sobre el día
mientras la luz se apaga en las señales
que nunca has comprendido.
Así, la tarde, inesperadamente
se adueña de tus pasos.
Ya no acontece el sol.
Y sin embargo
su voz aún te llama
en la penumbra.
El Arquero
Lentamente estiraba el arco
buscando la curvatura exacta
para ajustar la flecha
a su destino.
Yo era el blanco.
Yo fui el blanco
antes de que el zumbido
cruzara aquel espacio.
El ángel ciego
Detenido
en lenguas de azúcar
sobre mi boca,
alguna vez amargo sol
derramado
en la garganta.
Lo busco inútilmente.
Imposible apresar
el aleteo que emigra
su fugaz primavera.
No está. Simplemente
se ha ido
dejando tras de sí
un despojo de noches
en la encendida mordedura
de los días.
Ya no hay quien despliegue
el lienzo de plata
sobre mis hombros.
La Última Cena
Rotemburgo-2001
Un solo discípulo sentado a la mesa.
Un solo comensal esperando al anfitrión
que le ha ofrecido su plato predilecto.
No sabe que él mismo
es el banquete que le aguarda.
Cada parte de su cuerpo está dispuesta
para el regocijo de los paladares.
Y se hunde en el zumo agridulce de las jarras
celebrando el momento,
mientras la noche llega con su dormidera
desde el fondo del día.
Él, ignorando que ya se ha devorado,
sueña que es un río que avanza con la sangre
arrasando el despojo.
(*) Beatriz Schaefer Peña: nació en Bs.As. (Argentina). Publicó su primer libro de poemas “Mi jardín tiene estrellas”, en la adolescencia, con prólogo de Vicente Barbieri. Le siguen: “De ángeles y designios” (1982); “Revelaciones y Artificios”(1992); “El fuego y los vestigios” (1ra. Edición- Faja de Honor de la S.A.D.E. género poesía , 1998); “El fuego y los vestigios” (2da.Edición, 2000); “ En la Alta Noche” (2003). En narrativa publicó “El cielo prometido y otros cuentos” (Torres Agüero Editor, 1998). En ensayo: “Revelación de lo arcano en la obra de Luisa M .Levinson”, (inédito). Antologías compartidas: Nuestros poetas y las Malvinas (Ed.Corregidor, prólogo Federico Peltzer; poemas- 1983) García Lorca visto por los poetas, recopilación Águeda Müller, (Ed. Plus Ultra-poemas 1986); La Casa y los Poetas( Ed. Fundación Rómulo Raggio-1995); Poesía Argentina Contemporánea-Volumen XIII-( Edición Fundación Argentina para la Poesía, 2000); Tierra del Conjuro,( recopilación Andrés Utello, Córdoba, 2005); Tejedores de Palabras (recopilación Juan Ruiz de Torres- Madrid, España, 2005); Poesía Siglo XXI,( Asociación Prometeo, Madrid, España -2005); Poetas Argentinos Siglo XXI, ( recopilación Nina Thürler-Ed. Eleusis,2006) Incroci, semestrale di literatura e altre scriture,Nº 14 Bari, Italia (2006).Algunas distinciones: Premio Salón Poesía Ilustrada Ateneo Popular de la Boca ( ilustrador Clorindo Testa, 1979.Mención Especial 1er. Certamen Internacional de cuento y novela, Ed. Atlántida-1980- Jurados: Beatriz Guido; Marco Denevi y Adfolfo Bioy Casares).Primer Premio Concurso Narrativa Universidad de Belgrano-1982).Primer Premio Concurso Narrativa Dirección de Cultura de Moreno, Pcia.Bs.As., 1982. Primer Premio Poesía y Primer Premio obra compartida (Salón Nacional de Poema Ilustrado, Casa del Poeta, La Plata, ilustrador: Carlos Bianchi, 1982.Mención Especial III Certamen regional de Cuento “Carlos Vega”, 1993.Primer Premio ensayo ; Concurso organizado por el Círculo del Zelofonte sobre la obra de Luisa Mercedes Levinson- 1998. Primer Premio Poesía, representando a la Capital Federal en el Primer Encuentro Binacional de Poetas, Futrono, Chile- San Martín de los Andes- 1999, etc.Integró la C.D., de la Sociedad Argentina de Escritores (S.A.D.E) ; la Comisión de Cultura de la Fundación El Libro y la C.D. de la Fundación Argentina para la Poesía. Ha recibido muchas distinciones y participado de numerosos encuentros literarios del país y el exterior entre otros del convocado por el poeta Jesús Cos Causse en Santiago de Cuba (2000) donde fue declarada Huésped distinguida y también, en el mismo año, Huésped de honor en el Encuentro de Arte de la Ciudad de Peñuelas, Puerto Rico. Actualmente fue declarada Socia Honoraria de la SADE (2007) y es Corresponsal en Buenos Aires de La Pájara Pinta, Publicación de la Asociación Prometeo, Madrid, España. Su poesía está traducida al italiano, al portugués y al catalán.
Poemania Nº 149 - María Rosa Lojo
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº149/2008
“La poesía, ha dicho Rimbaud, quiere cambiar
la vida. No piensa embellecerla como piensan los
estetas y los literatos, ni hacerla más justa o buena,
como sueñan los moralistas. Mediante la palabra,
mediante la expresión de su experiencia,
procura hacer sagrado al mundo...”
Octavio Paz
Poeta invitada: MARÍA ROSA LOJO (*)
Para "Poemanía", poemas inéditos
Dios es un carro viejo
Sentada a la mesa,
cuando todos se han ido o no han llegado todavía,
veo venir a Dios.
Dios es un carro viejo, roto, que tambalea por momentos.
Tiene una rueda más gastada que las otras,
y si la tierra de Buenos Aires no fuera desesperadamente llana
se habría despedazado en cualquier curva.
Llega de todos modos, facilitado por la llanura,
empujado por el viento que sopla de noche,
y se detiene junto a la puerta del jardín del fondo para que bajen mis muertos.
Bajan cansados, indiferentes, como si no estuvieran aquí,
como si no me viesen.
Su castigo es no verme. Mi castigo es verlos.
Les tiendo las manos y es inútil, no me tocan ni me huelen,
sin embargo el cuarto se llena de su perfume ciego, quebradizo.
Esos muertos no hieden.
Son como las hojas que se han puesto a secar entre las páginas de un libro. Dejan una aureola de color ocre, la huella de una sombra que fue cuerpo.
Las páginas que los contuvieron no se pueden leer.
El sudor y los jugos de la vida trastornaron las letras, las enloquecieron, desvaídas, transversas, no sirven para nada,
salvo como testigos, secos también, de aquella pulpa espesa.
Si Dios no fuera un carro viejo, tan viejo, me subiría a él.
Me acostaría en el fondo de ese carro para que me llevase a ver la tierra
donde parpadean las estrellas secretas, como ojos hundidos.
Pero Dios cruje, y golpea, y se partirá por el eje.
Me dejará en mitad de la pampa, sin rumbo.
Nunca fui baqueana, soy torpe, lenta, miope
como un animal insuficiente que cualquier puma liquidaría de un zarpazo.
No sé descifrar otros signos que los escritos en los libros.
El carro cruje, golpea, se partirá por el eje.
Lo abandono en el jardín, arrumbado,
que le crezcan enredaderas,
que le trepen hormigas,
que le hagan nidos los pájaros.
El viento que sopla de noche se ha llevado los muertos,
tan livianos son,
tan inestables.
Eran sólo un sueño –diré mañana— eran un recuerdo en un sueño.
Eran mi sueño de terror, para tenerme miedo.
Y si el carro no estuviera aún en el fondo del jardín,
si no fuera una ruina,
un camino de hormigas,
un racimo de nidales donde los pájaros despiertan,
diría que también fue un sueño,
una equivocación de la memoria,
una prueba patética de la inexistencia divina.
La campana perdida
Cuando era niña, tuve una campana con poderes mágicos.
Era mínima, de bronce y de juguete, pero sonaba de veras.
Había que ocultarla bajo la cama los días de tormenta.
-No la muevas, no despiertes al trueno, no atraigas el rayo, no llames a la tempestad—
me decían.
Yo la colocaba en silencio entre los algodones de su caja.
De mí dependían el orden doméstico y el orden del mundo
--uno era igual al otro, uno estaba en el otro, bajo la misma ley--.
La noche entraba en el día.
Los sueños trepaban como la humedad por las paredes de la casa
No quedaba más que dormir, o leer.
--Bajo las mantas, entre los almohadones
un libro me contaba al oído
historias extraordinarias—
La tormenta cantaba lejos
con una voz finita y transparente que nunca sería rugido
Porque la campana continuaba recluida en su celda diminuta.
Cuando crecí dejé de creer en campanas mágicas.
Perdí la caja, perdí la casa de la infancia, perdí la memoria del lugar
Donde la campana había dormido en un silencio obediente.
Ahora la busco, sin embargo.
Quiero tormentas milagrosas para cambiar el orden de un mundo equivocado.
Quiero trastornar los signos de los tiempos y los climas de la tierra.
Quiero golpear a las puertas del cielo con un timbal de ira y de justicia
Dar órdenes al rayo y convocar al trueno
Para que desgarren la manta de sueño de los días nublados
Y alarmen a los poderosos
Y alegren a los justos con la buena nueva.
La busco, sí,
Ya que la sangre y el sudor y las lágrimas
Ya que toda plegaria, toda pasión y toda muerte
Han sido en vano.
En la llanura
En la llanura la vida es un manojo de hilos sueltos.
Una sombra que vuela como la flor del cardo, sin detenerse para siempre
En ningún sitio.
No hay nada que esperar en esta tierra
Donde las casas son frágiles como castillos de naipes
Y la voz de Dios se oye deformada y lejana
Como si llegara a través de un gramófono muy viejo,
O de una radio que transmite mensajes en una lengua indescifrable.
El viento borra también esa voz.
El viento borra todas las memorias depositadas por un instante
Sobre las sementeras y los pajonales
Como si nada pasara,
Como si nada hubiese pasado nunca en ese país de los ganados y de las mieses
Con ejércitos de niños pordioseros en las orillas de las ciudades.
Sin embargo al atardecer, cuando el sol se derrite y gotea sobre el mundo,
la pampa se hace traslúcida como el vidrio de una ventana,
se dejan ver
los yelmos inútiles y las espadas de óxido
los pies que se extraviaron en el falso camino de la Plata,
las espuelas nazarenas y las botas de potro
los fusiles, las lanzas y las carabinas,
las mantas con dibujos del sol y de la luna,
los uniformes azules y los ponchos rojos,
los anarquistas y los bandidos y los santitos ajusticiados
y los otros, los que nadie vio morir en ninguna parte
que llegan en busca de su nombre y de su sepultura
Nadie duerme en el descanso eterno.
Son bellos insomnes, que brillan en una caja oscura de cristal
Caminando a lo largo de la noche radiante.
Luces malas, los llaman.
Avanzan en procesión por la pampa redonda
Llevan sus propios huesos encendidos como cirios.
Desaparecen cuando llega el amanecer.
Desaparecen como si nunca hubieran existido
A esa hora en que la pampa se derrama en el cielo.
A esa hora en que el cielo es un abismo devorador de hierbas y de leguas.
Entonces camino por la superficie de la tierra azul,
alucinada por las grandes claridades
Y el cielo es una tela incandescente hecha de puntos que titilan
Son los ojos sin párpados de los muertos
Los ojos que reflejan sus pupilas quemadas contra la bóveda del aire
Los ojos que nadie ve, que nadie recuerda,
Porque ellos hacen la luz que nos ilumina.
El mate
Las caras se deshacen a última hora de la tarde.
El silencio borra las superficies como un restaurador que busca, al fondo, colores primitivos.
Los viejos rejuvenecen y los niños vuelven a sus memorias de antes de nacer
cuando eran una idea loca y flotante dispuesta a caer como la lluvia
sobre la extraña tierra.
El perro aúlla porque oye músicas inaudibles y un ángel desviado
le roza las orejas.
El mate pasa sin palabras de mano en mano.
Cuando se sorbe el agua, se sorbe un alma antigua, oculta e impalpable
bajo la yerba verde.
La luz argentina
En esta tierra no había oro ni plata,
No había palacios ni templos ni teatros ni pirámides
Ni grandes escaleras ceremoniales que llevaran al encuentro de Dios
Ni príncipes enjoyados como aves del Paraíso
Ni calendarios de piedra que señalasen la ruta de los planetas.
Los que llegaban del otro lado del mar
Buscaron los metales, las ciudades, los templos.
Pero las raíces de la selva bebieron el hierro y el verdín
De sus armaduras
Y los caranchos de la pampa devoraron los ojos
De las cabezas muertas
Y en los caminos más altos de la montaña
Donde no cambia la nieve
Quedaron sus cuerpos de congelados centinelas.
No había plata en la tierra de la plata.
Pero en los torrentes secretos de la selva,
En las lagunas del llano,
En los cauces tan anchos como un mar
la luna y las estrellas crecen de noche
Y tiñen de blanco fulgor el agua verde.
Los cuerpos que se sumergen arden sin fuego
con una luz tranquila que no ciega.
Es la luz de los ríos de la plata,
La luz argentina,
Sin peso ni medida,
Invulnerable al robo y la codicia
La luz de todos
Que fluye como el tiempo y que permanece.
Par délicatesse j’ai perdu ma vie.
Y la sigo perdiendo
Fluye como la sangre de las venas cortadas
Pero no me muero.
Estoy aquí para ser testigo y partícipe
de crueldades.
Niña vieja
Siéntate y aprende.
Es hora de que sepas:
El pez grande se come al chico
Las águilas y los cóndores roban pichones, gazapos y pollitos
Para destriparlos.
Lo perdido no vuelve
Por bueno que sea el conjuro que apliques
O tus amistades con hadas poderosas.
Niña vieja,
tonta,
también los pollitos inocentes abren bocas devoradoras
y agotan a los padres con sus demandas.
Las hadas tienen espalda de brujas
Y un rabo casi invisible de demonio
Te engañan frente al espejo.
Las llaves del Reino
Alguien dijo que se perdieron
Las llaves del Reino.
Nunca tuviste ni siquiera las llaves de tu casa
Y menos aún las llaves de Reino alguno.
Siempre estás entrando a todas partes al revés,
Por el costado,
Por una puerta mal cerrada o una ventana lateral,
Deslizándote, sucia, por el hueco de la chimenea:
Una falsa y rebelde aprendiz de Mary Poppins.
No hay alegría en esos cielos turbios que te miran bajar
Así de clandestina
Y cuando llegas a la sala, huyendo,
Con la cara manchada, los codos rotos
Ni tu padre ni tu madre te aguardan en la mecedora
Para darte refugio.
Cruje, vacía, la madera enrulada.
Cruje, y ya no hay escapatoria,
Ni siquiera un fantasma que te sirva de excusa.
Era la muerte quien te esperaba en Samarcanda
Y no has llegado al reino
Y la casa de infancia no es la misma.
Ese asiento ahora desnudo es para ti.
(*) María Rosa Lojo: nació en Buenos Aires (Argentina) en 1954. Su obra enlaza en un vasto ciclo narrativo, títulos como “La pasión de los nómades” (1994), “La princesa federal” (1998), “Una mujer de fin de siglo” (1999) “Historias ocultas en la Recoleta” (2000), “Amores insólitos” (2001), “Las libres del Sur” (2004), hasta llegar a la novela “Finisterre” (2005) y el libro de cuentos “Cuerpos resplandecientes” (2007). Su producción obtuvo importantes reconocimientos, como el Premio del Fondo Nacional de las Artes en cuento y en novela, el Primer Premio Municipal de Buenos Aires “Eduardo Mallea” (1996), el Premio internacional del Instituto Literario y Cultural Hispánico de California (1999), el Premio Kónex a las Letras 1994-2003, y el Premio nacional Esteban Echeverría (2004), por el conjunto de su obra narrativa. Pero también, desde los comienzos, Lojo ha estado vinculada a la poesía y la microficción lírica, con títulos como “Visiones” (1984, Primer Premio de Poesía de la Feria del Libro de Buenos Aires), “Forma oculta del mundo” (1991, Primer Premio del Concurso Dr. Alfredo Roggiano) y “Esperan la mañana verde” (1998); éste último acaba de aparecer en 2008 en edición bilingüe, con traducción de Brett Sanders (Host Publications, Texas).Doctora en Filosofía y Letras por la Universidad de Buenos Aires, trabaja como investigadora del CONICET y es profesora del Doctorado en la Universidad del Salvador. Colabora permanentemente en ADN Cultura de La Nación.
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº149/2008
“La poesía, ha dicho Rimbaud, quiere cambiar
la vida. No piensa embellecerla como piensan los
estetas y los literatos, ni hacerla más justa o buena,
como sueñan los moralistas. Mediante la palabra,
mediante la expresión de su experiencia,
procura hacer sagrado al mundo...”
Octavio Paz
Poeta invitada: MARÍA ROSA LOJO (*)
Para "Poemanía", poemas inéditos
Dios es un carro viejo
Sentada a la mesa,
cuando todos se han ido o no han llegado todavía,
veo venir a Dios.
Dios es un carro viejo, roto, que tambalea por momentos.
Tiene una rueda más gastada que las otras,
y si la tierra de Buenos Aires no fuera desesperadamente llana
se habría despedazado en cualquier curva.
Llega de todos modos, facilitado por la llanura,
empujado por el viento que sopla de noche,
y se detiene junto a la puerta del jardín del fondo para que bajen mis muertos.
Bajan cansados, indiferentes, como si no estuvieran aquí,
como si no me viesen.
Su castigo es no verme. Mi castigo es verlos.
Les tiendo las manos y es inútil, no me tocan ni me huelen,
sin embargo el cuarto se llena de su perfume ciego, quebradizo.
Esos muertos no hieden.
Son como las hojas que se han puesto a secar entre las páginas de un libro. Dejan una aureola de color ocre, la huella de una sombra que fue cuerpo.
Las páginas que los contuvieron no se pueden leer.
El sudor y los jugos de la vida trastornaron las letras, las enloquecieron, desvaídas, transversas, no sirven para nada,
salvo como testigos, secos también, de aquella pulpa espesa.
Si Dios no fuera un carro viejo, tan viejo, me subiría a él.
Me acostaría en el fondo de ese carro para que me llevase a ver la tierra
donde parpadean las estrellas secretas, como ojos hundidos.
Pero Dios cruje, y golpea, y se partirá por el eje.
Me dejará en mitad de la pampa, sin rumbo.
Nunca fui baqueana, soy torpe, lenta, miope
como un animal insuficiente que cualquier puma liquidaría de un zarpazo.
No sé descifrar otros signos que los escritos en los libros.
El carro cruje, golpea, se partirá por el eje.
Lo abandono en el jardín, arrumbado,
que le crezcan enredaderas,
que le trepen hormigas,
que le hagan nidos los pájaros.
El viento que sopla de noche se ha llevado los muertos,
tan livianos son,
tan inestables.
Eran sólo un sueño –diré mañana— eran un recuerdo en un sueño.
Eran mi sueño de terror, para tenerme miedo.
Y si el carro no estuviera aún en el fondo del jardín,
si no fuera una ruina,
un camino de hormigas,
un racimo de nidales donde los pájaros despiertan,
diría que también fue un sueño,
una equivocación de la memoria,
una prueba patética de la inexistencia divina.
La campana perdida
Cuando era niña, tuve una campana con poderes mágicos.
Era mínima, de bronce y de juguete, pero sonaba de veras.
Había que ocultarla bajo la cama los días de tormenta.
-No la muevas, no despiertes al trueno, no atraigas el rayo, no llames a la tempestad—
me decían.
Yo la colocaba en silencio entre los algodones de su caja.
De mí dependían el orden doméstico y el orden del mundo
--uno era igual al otro, uno estaba en el otro, bajo la misma ley--.
La noche entraba en el día.
Los sueños trepaban como la humedad por las paredes de la casa
No quedaba más que dormir, o leer.
--Bajo las mantas, entre los almohadones
un libro me contaba al oído
historias extraordinarias—
La tormenta cantaba lejos
con una voz finita y transparente que nunca sería rugido
Porque la campana continuaba recluida en su celda diminuta.
Cuando crecí dejé de creer en campanas mágicas.
Perdí la caja, perdí la casa de la infancia, perdí la memoria del lugar
Donde la campana había dormido en un silencio obediente.
Ahora la busco, sin embargo.
Quiero tormentas milagrosas para cambiar el orden de un mundo equivocado.
Quiero trastornar los signos de los tiempos y los climas de la tierra.
Quiero golpear a las puertas del cielo con un timbal de ira y de justicia
Dar órdenes al rayo y convocar al trueno
Para que desgarren la manta de sueño de los días nublados
Y alarmen a los poderosos
Y alegren a los justos con la buena nueva.
La busco, sí,
Ya que la sangre y el sudor y las lágrimas
Ya que toda plegaria, toda pasión y toda muerte
Han sido en vano.
En la llanura
En la llanura la vida es un manojo de hilos sueltos.
Una sombra que vuela como la flor del cardo, sin detenerse para siempre
En ningún sitio.
No hay nada que esperar en esta tierra
Donde las casas son frágiles como castillos de naipes
Y la voz de Dios se oye deformada y lejana
Como si llegara a través de un gramófono muy viejo,
O de una radio que transmite mensajes en una lengua indescifrable.
El viento borra también esa voz.
El viento borra todas las memorias depositadas por un instante
Sobre las sementeras y los pajonales
Como si nada pasara,
Como si nada hubiese pasado nunca en ese país de los ganados y de las mieses
Con ejércitos de niños pordioseros en las orillas de las ciudades.
Sin embargo al atardecer, cuando el sol se derrite y gotea sobre el mundo,
la pampa se hace traslúcida como el vidrio de una ventana,
se dejan ver
los yelmos inútiles y las espadas de óxido
los pies que se extraviaron en el falso camino de la Plata,
las espuelas nazarenas y las botas de potro
los fusiles, las lanzas y las carabinas,
las mantas con dibujos del sol y de la luna,
los uniformes azules y los ponchos rojos,
los anarquistas y los bandidos y los santitos ajusticiados
y los otros, los que nadie vio morir en ninguna parte
que llegan en busca de su nombre y de su sepultura
Nadie duerme en el descanso eterno.
Son bellos insomnes, que brillan en una caja oscura de cristal
Caminando a lo largo de la noche radiante.
Luces malas, los llaman.
Avanzan en procesión por la pampa redonda
Llevan sus propios huesos encendidos como cirios.
Desaparecen cuando llega el amanecer.
Desaparecen como si nunca hubieran existido
A esa hora en que la pampa se derrama en el cielo.
A esa hora en que el cielo es un abismo devorador de hierbas y de leguas.
Entonces camino por la superficie de la tierra azul,
alucinada por las grandes claridades
Y el cielo es una tela incandescente hecha de puntos que titilan
Son los ojos sin párpados de los muertos
Los ojos que reflejan sus pupilas quemadas contra la bóveda del aire
Los ojos que nadie ve, que nadie recuerda,
Porque ellos hacen la luz que nos ilumina.
El mate
Las caras se deshacen a última hora de la tarde.
El silencio borra las superficies como un restaurador que busca, al fondo, colores primitivos.
Los viejos rejuvenecen y los niños vuelven a sus memorias de antes de nacer
cuando eran una idea loca y flotante dispuesta a caer como la lluvia
sobre la extraña tierra.
El perro aúlla porque oye músicas inaudibles y un ángel desviado
le roza las orejas.
El mate pasa sin palabras de mano en mano.
Cuando se sorbe el agua, se sorbe un alma antigua, oculta e impalpable
bajo la yerba verde.
La luz argentina
En esta tierra no había oro ni plata,
No había palacios ni templos ni teatros ni pirámides
Ni grandes escaleras ceremoniales que llevaran al encuentro de Dios
Ni príncipes enjoyados como aves del Paraíso
Ni calendarios de piedra que señalasen la ruta de los planetas.
Los que llegaban del otro lado del mar
Buscaron los metales, las ciudades, los templos.
Pero las raíces de la selva bebieron el hierro y el verdín
De sus armaduras
Y los caranchos de la pampa devoraron los ojos
De las cabezas muertas
Y en los caminos más altos de la montaña
Donde no cambia la nieve
Quedaron sus cuerpos de congelados centinelas.
No había plata en la tierra de la plata.
Pero en los torrentes secretos de la selva,
En las lagunas del llano,
En los cauces tan anchos como un mar
la luna y las estrellas crecen de noche
Y tiñen de blanco fulgor el agua verde.
Los cuerpos que se sumergen arden sin fuego
con una luz tranquila que no ciega.
Es la luz de los ríos de la plata,
La luz argentina,
Sin peso ni medida,
Invulnerable al robo y la codicia
La luz de todos
Que fluye como el tiempo y que permanece.
Par délicatesse j’ai perdu ma vie.
Y la sigo perdiendo
Fluye como la sangre de las venas cortadas
Pero no me muero.
Estoy aquí para ser testigo y partícipe
de crueldades.
Niña vieja
Siéntate y aprende.
Es hora de que sepas:
El pez grande se come al chico
Las águilas y los cóndores roban pichones, gazapos y pollitos
Para destriparlos.
Lo perdido no vuelve
Por bueno que sea el conjuro que apliques
O tus amistades con hadas poderosas.
Niña vieja,
tonta,
también los pollitos inocentes abren bocas devoradoras
y agotan a los padres con sus demandas.
Las hadas tienen espalda de brujas
Y un rabo casi invisible de demonio
Te engañan frente al espejo.
Las llaves del Reino
Alguien dijo que se perdieron
Las llaves del Reino.
Nunca tuviste ni siquiera las llaves de tu casa
Y menos aún las llaves de Reino alguno.
Siempre estás entrando a todas partes al revés,
Por el costado,
Por una puerta mal cerrada o una ventana lateral,
Deslizándote, sucia, por el hueco de la chimenea:
Una falsa y rebelde aprendiz de Mary Poppins.
No hay alegría en esos cielos turbios que te miran bajar
Así de clandestina
Y cuando llegas a la sala, huyendo,
Con la cara manchada, los codos rotos
Ni tu padre ni tu madre te aguardan en la mecedora
Para darte refugio.
Cruje, vacía, la madera enrulada.
Cruje, y ya no hay escapatoria,
Ni siquiera un fantasma que te sirva de excusa.
Era la muerte quien te esperaba en Samarcanda
Y no has llegado al reino
Y la casa de infancia no es la misma.
Ese asiento ahora desnudo es para ti.
(*) María Rosa Lojo: nació en Buenos Aires (Argentina) en 1954. Su obra enlaza en un vasto ciclo narrativo, títulos como “La pasión de los nómades” (1994), “La princesa federal” (1998), “Una mujer de fin de siglo” (1999) “Historias ocultas en la Recoleta” (2000), “Amores insólitos” (2001), “Las libres del Sur” (2004), hasta llegar a la novela “Finisterre” (2005) y el libro de cuentos “Cuerpos resplandecientes” (2007). Su producción obtuvo importantes reconocimientos, como el Premio del Fondo Nacional de las Artes en cuento y en novela, el Primer Premio Municipal de Buenos Aires “Eduardo Mallea” (1996), el Premio internacional del Instituto Literario y Cultural Hispánico de California (1999), el Premio Kónex a las Letras 1994-2003, y el Premio nacional Esteban Echeverría (2004), por el conjunto de su obra narrativa. Pero también, desde los comienzos, Lojo ha estado vinculada a la poesía y la microficción lírica, con títulos como “Visiones” (1984, Primer Premio de Poesía de la Feria del Libro de Buenos Aires), “Forma oculta del mundo” (1991, Primer Premio del Concurso Dr. Alfredo Roggiano) y “Esperan la mañana verde” (1998); éste último acaba de aparecer en 2008 en edición bilingüe, con traducción de Brett Sanders (Host Publications, Texas).Doctora en Filosofía y Letras por la Universidad de Buenos Aires, trabaja como investigadora del CONICET y es profesora del Doctorado en la Universidad del Salvador. Colabora permanentemente en ADN Cultura de La Nación.
martes 8 de abril de 2008
Poemania Nº 148 - Marialuz Albuja
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 148/2008
Poeta invitada: MARIALUZ ALBUJA (*)
“Dices que eres poeta porque no tienes
el pudor necesario del silencio...”
Jaime Sabines
Textos del libro “Paisaje de sal”:
Serás agua
paisaje de sal
espuma regada en la arena.
Serás nada en la sombra que borra el deseo
y apaga tu huella en la tierra
color de alabastro
murmullo que rasga con su golpeteo
la piel de las piedras.
Serás lo que llevan escrito
las olas
la luz
la marea.
***
Playa incienso
perfume
cobija de cobre
donde cabe la risa del agua.
Playa sola
de arena frondosa
de tesoro enterrado
cangrejo
canoa.
Dulce playa que atrapa el misterio
que de ofrenda ha tomado tu cuerpo.
***
Rózame con tus alas para saber que existo
aunque no sé de coordenadas
y he perdido las señales que podrían ser el mundo.
Siento la leche caliente a punto de saltarme del pecho
pero no puedo ver.
No encuentro los orificios que me permitan atisbar la luz.
Intuyo el vientre habitado
a punto de bailar con la música que sólo yo escucho hacia adentro
pero no puedo ver.
Espero en la calle vacía
bajo la mirada omnisciente de la ciudad.
Rózame con tus alas
con tus manos alivia mi fuego
para saber si aún existo.
Para saber si acaso debo seguir esperando.
***
Aquí serás
en medio de la noche
te perderás jugando entre las piedras.
Las contarás despacio, repitiendo
la cifra que te entreguen sus esferas.
Aquí veré tu cuerpo desterrado
las huellas que tus pasos corretean
ese dolor que siempre busca el centro
pues ya conoce de miserias y de pérdidas.
Aquí serás
en medio de la noche
canto del agua que al llegar se entrega.
***
Buceo a través del tiempo.
Quiero borrar el recorrido de tus años. Los míos.
Una canasta de frutas te ofrezco.
Cientos de voces para nombrarte
con los cientos de nombres que tienes.
Una brisa que no me pertenece
y que tomo prestada del mar
para hacerte una fiesta que sólo sea eso.
Buceo a través del tiempo.
Quiero borrar el recorrido de mis años. Los tuyos.
Un cesto de flores será mi sonrisa.
Una señal que se pierde, tu voz.
***
Quise respirar el tiempo y meterlo en mis pulmones
a ver si podía detener su paso de espectro en mis bronquios acezantes
si lograba equivocarme cien veces y empezar otra vez
o si me era posible abarcar el desierto con la vista
antes de enterrar el pie en los matorrales y atragantarme de espinas
antes de hallar mi cuerpo destruido en tus manos sin cuerpo
antes de cerrar un instante los ojos
y desear que otra vez fueras tú.
***
Cerraré los ojos hasta ser la ensoñación que baja
la que llega entre murmullos sobre el jardín de la casa.
Seré roce entre las hojas
palidez sobre la hierba
un reflejo de la luna junto al arco de madera.
No me reconocerán porque ya nada irá conmigo
ni mi olor, ni mi nostalgia, ni mi cuerpo.
Estaré tras de la puerta hasta sentir mi propia ausencia
hasta ser, siempre en secreto
la callada ensoñación que llega.
***
El mar acarrea tu nombre.
Lo trae hasta mí
como un día trajera la lengua con que ahora descifro el dictado del agua.
Escucho en sus sílabas otro cantar
aquél que de niña mi hiciera intuirte.
Pero hoy sólo pides silencio.
No puedo, aunque quiera,
borrar la humedad que has dejado en mi piel con tu atraco.
Escucho tu nombre
murmullo que rompe memorias y tiempos
sonido que sigue llegándome desde la lejana prehistoria del amor
cuando sus manos
tus manos
aún no tocaban mi vida.
Hoy sé que de nada me sirve nombrarte.
Te has ido temprano
y el sol, bajo el agua, se deja morir.
(*) Marialuz Albuja: Nació en Quito (Ecuador) en 1972. Estudió Artes Liberales en la Universidad San Francisco de Quito y obtuvo su maestría en Estudios de la Cultura, con mención en Literatura Hispanoamericana, en la Universidad Andina Simón Bolívar. Ha trabajado como docente en las áreas de Literatura Hispanoamericana, Inglés y Español en diferentes colegios y universidades del país y del extranjero (Estados Unidos, Francia y República Popular China). Ha logrado importantes premios en concursos nacionales de cuento y sus textos han sido publicados en diversas revistas literarias nacionales e internacionales. Sus libros publicados son: “Las naranjas y el mar” (1997), “Llevo de la luna un rayo” (1999) y “Paisaje de sal” (2004). También ha incursionado en la literatura infantil, así como en la narrativa y ha participado en encuentros y festivales de poesía. Actualmente prepara su poemario “La pendiente imposible”.
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 148/2008
Poeta invitada: MARIALUZ ALBUJA (*)
“Dices que eres poeta porque no tienes
el pudor necesario del silencio...”
Jaime Sabines
Textos del libro “Paisaje de sal”:
Serás agua
paisaje de sal
espuma regada en la arena.
Serás nada en la sombra que borra el deseo
y apaga tu huella en la tierra
color de alabastro
murmullo que rasga con su golpeteo
la piel de las piedras.
Serás lo que llevan escrito
las olas
la luz
la marea.
***
Playa incienso
perfume
cobija de cobre
donde cabe la risa del agua.
Playa sola
de arena frondosa
de tesoro enterrado
cangrejo
canoa.
Dulce playa que atrapa el misterio
que de ofrenda ha tomado tu cuerpo.
***
Rózame con tus alas para saber que existo
aunque no sé de coordenadas
y he perdido las señales que podrían ser el mundo.
Siento la leche caliente a punto de saltarme del pecho
pero no puedo ver.
No encuentro los orificios que me permitan atisbar la luz.
Intuyo el vientre habitado
a punto de bailar con la música que sólo yo escucho hacia adentro
pero no puedo ver.
Espero en la calle vacía
bajo la mirada omnisciente de la ciudad.
Rózame con tus alas
con tus manos alivia mi fuego
para saber si aún existo.
Para saber si acaso debo seguir esperando.
***
Aquí serás
en medio de la noche
te perderás jugando entre las piedras.
Las contarás despacio, repitiendo
la cifra que te entreguen sus esferas.
Aquí veré tu cuerpo desterrado
las huellas que tus pasos corretean
ese dolor que siempre busca el centro
pues ya conoce de miserias y de pérdidas.
Aquí serás
en medio de la noche
canto del agua que al llegar se entrega.
***
Buceo a través del tiempo.
Quiero borrar el recorrido de tus años. Los míos.
Una canasta de frutas te ofrezco.
Cientos de voces para nombrarte
con los cientos de nombres que tienes.
Una brisa que no me pertenece
y que tomo prestada del mar
para hacerte una fiesta que sólo sea eso.
Buceo a través del tiempo.
Quiero borrar el recorrido de mis años. Los tuyos.
Un cesto de flores será mi sonrisa.
Una señal que se pierde, tu voz.
***
Quise respirar el tiempo y meterlo en mis pulmones
a ver si podía detener su paso de espectro en mis bronquios acezantes
si lograba equivocarme cien veces y empezar otra vez
o si me era posible abarcar el desierto con la vista
antes de enterrar el pie en los matorrales y atragantarme de espinas
antes de hallar mi cuerpo destruido en tus manos sin cuerpo
antes de cerrar un instante los ojos
y desear que otra vez fueras tú.
***
Cerraré los ojos hasta ser la ensoñación que baja
la que llega entre murmullos sobre el jardín de la casa.
Seré roce entre las hojas
palidez sobre la hierba
un reflejo de la luna junto al arco de madera.
No me reconocerán porque ya nada irá conmigo
ni mi olor, ni mi nostalgia, ni mi cuerpo.
Estaré tras de la puerta hasta sentir mi propia ausencia
hasta ser, siempre en secreto
la callada ensoñación que llega.
***
El mar acarrea tu nombre.
Lo trae hasta mí
como un día trajera la lengua con que ahora descifro el dictado del agua.
Escucho en sus sílabas otro cantar
aquél que de niña mi hiciera intuirte.
Pero hoy sólo pides silencio.
No puedo, aunque quiera,
borrar la humedad que has dejado en mi piel con tu atraco.
Escucho tu nombre
murmullo que rompe memorias y tiempos
sonido que sigue llegándome desde la lejana prehistoria del amor
cuando sus manos
tus manos
aún no tocaban mi vida.
Hoy sé que de nada me sirve nombrarte.
Te has ido temprano
y el sol, bajo el agua, se deja morir.
(*) Marialuz Albuja: Nació en Quito (Ecuador) en 1972. Estudió Artes Liberales en la Universidad San Francisco de Quito y obtuvo su maestría en Estudios de la Cultura, con mención en Literatura Hispanoamericana, en la Universidad Andina Simón Bolívar. Ha trabajado como docente en las áreas de Literatura Hispanoamericana, Inglés y Español en diferentes colegios y universidades del país y del extranjero (Estados Unidos, Francia y República Popular China). Ha logrado importantes premios en concursos nacionales de cuento y sus textos han sido publicados en diversas revistas literarias nacionales e internacionales. Sus libros publicados son: “Las naranjas y el mar” (1997), “Llevo de la luna un rayo” (1999) y “Paisaje de sal” (2004). También ha incursionado en la literatura infantil, así como en la narrativa y ha participado en encuentros y festivales de poesía. Actualmente prepara su poemario “La pendiente imposible”.
Poemania Nº 147 - Norma Abúndez
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 147/2008
“Un mundo sin poesía sería el caos total,
la no transparencia definitiva impuesta al hombre...”
Osvaldo Rossler
Poeta invitada: NORMA ABÚNDEZ (*)
SURA
río y presencias
al pie de abril
hora pactada
sobre lecho iracundo
ojos cinabrio
demoliendo la noche
que la palabra sea.
VIDRIO
I
Por su cuerpo y estirpe,
rodaja del día.
Por su desnudez.
Fisura del tiempo,
-Por esta calle.
( Inmensa. Malparida)
Atravesé la fijeza del ojo.
II
"Cuenco, iris, membrana,
glaucoma,color, párpado,
retina, córnea, Buñuel:
cría cuervos".
COPAL
Calostro incandescente,
oblea
tu misterio:
vientre de salamandra
baba dulcísima
al tizón de la ofrenda.
Mis ojos estiban los traspatios.
ZACATEPEC
I
Llueve a renacuajos.
II
La caña
funde sus decires.
Verde ninfómana
al dintel carbónico.
III
Frasea el viento.
VALERIANA
Resuella el laudal,
sémola vivípora.
Tallo.
Brota el sumo:
horma de suicida
sedimento de su ahogo.
Sustancia.
Ebria cruzo los estanques.
NERVADURA
Todo estertor es un orgasmo
un ritmo branquial
donde incesta el sueño
y las palabras son el mundo.
NOVIA
Sus pies, toda ella,
danzan.
Breva su sexo acaecido,
ovulante.
Corona de azahares.
Sortija para sus dedos.
SIN TÍTULO
Voz entre mis piernas:
sonido en fuga
punta de maguey
golpe filamentado
idéntico latido, corazón.
Los poemas transcriptos pertenecen al libro “Las sustancia de la fe” (México, Editorial Tintanueva, 2006)
(*) Norma Abúndez: Nació en Cuautla (Morelos, México) en 1964. Se graduó en la carrera de Letras Hispánicas en la UNAM. Promotora Cultural y de la Lectura Infantil. Guionista y productora de televisión. Participó en los talleres impartidos por los escritores Juan Bañuelos y José Agustín. Ha sido becaria en varios proyectos poéticos y ha publicado dos libros colectivos: "Transparencia de un Insomnio" y "Extremos poéticos". "Las sustancias de la fe" es su primer libro. Coordina el Premio Nacional de Poesía para Niños "Narciso Mendoza". Actualmente trabaja en la redacción del poemario "Lengua de trapo". Reside en su ciudad natal.
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 147/2008
“Un mundo sin poesía sería el caos total,
la no transparencia definitiva impuesta al hombre...”
Osvaldo Rossler
Poeta invitada: NORMA ABÚNDEZ (*)
SURA
río y presencias
al pie de abril
hora pactada
sobre lecho iracundo
ojos cinabrio
demoliendo la noche
que la palabra sea.
VIDRIO
I
Por su cuerpo y estirpe,
rodaja del día.
Por su desnudez.
Fisura del tiempo,
-Por esta calle.
( Inmensa. Malparida)
Atravesé la fijeza del ojo.
II
"Cuenco, iris, membrana,
glaucoma,color, párpado,
retina, córnea, Buñuel:
cría cuervos".
COPAL
Calostro incandescente,
oblea
tu misterio:
vientre de salamandra
baba dulcísima
al tizón de la ofrenda.
Mis ojos estiban los traspatios.
ZACATEPEC
I
Llueve a renacuajos.
II
La caña
funde sus decires.
Verde ninfómana
al dintel carbónico.
III
Frasea el viento.
VALERIANA
Resuella el laudal,
sémola vivípora.
Tallo.
Brota el sumo:
horma de suicida
sedimento de su ahogo.
Sustancia.
Ebria cruzo los estanques.
NERVADURA
Todo estertor es un orgasmo
un ritmo branquial
donde incesta el sueño
y las palabras son el mundo.
NOVIA
Sus pies, toda ella,
danzan.
Breva su sexo acaecido,
ovulante.
Corona de azahares.
Sortija para sus dedos.
SIN TÍTULO
Voz entre mis piernas:
sonido en fuga
punta de maguey
golpe filamentado
idéntico latido, corazón.
Los poemas transcriptos pertenecen al libro “Las sustancia de la fe” (México, Editorial Tintanueva, 2006)
(*) Norma Abúndez: Nació en Cuautla (Morelos, México) en 1964. Se graduó en la carrera de Letras Hispánicas en la UNAM. Promotora Cultural y de la Lectura Infantil. Guionista y productora de televisión. Participó en los talleres impartidos por los escritores Juan Bañuelos y José Agustín. Ha sido becaria en varios proyectos poéticos y ha publicado dos libros colectivos: "Transparencia de un Insomnio" y "Extremos poéticos". "Las sustancias de la fe" es su primer libro. Coordina el Premio Nacional de Poesía para Niños "Narciso Mendoza". Actualmente trabaja en la redacción del poemario "Lengua de trapo". Reside en su ciudad natal.
miércoles 26 de marzo de 2008
Poemania Nº 146 - Pablo Cassi
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 146/2008
“Los poemas tienen siempre grandes márgenes
en blanco, grandes márgenes de silencio en que la memoria
ardiente se consume para recrear un delirio sin pasado...”
Paul Eluard
Poeta invitado: PABLO CASSI (*)
Ciudadano Ocasional
Una ausencia viene anunciándose a sí misma
gestos de vago romanticismo
en la unanimidad de tus pupilas.
Me abandono a la emoción de sentirme
solo,
hace tiempo la distancia me convoca
admito la idea de encontrarte.
Si pudiera sorprenderme
con la mirada de tus ojos,
declararme neutral o simplemente
un ciudadano ocasional,
no indagaría el origen de este amor
en los libros de Joaquín de Montezuma,
en las flores que no pierden sus pétalos
después del otoño.
Vuelvo a soñar con tu nombre
en un lenguaje de monosílabos.
Esta noche estaba resuelto
la agonía quebró la espera distante de nuestro amor
y no hubo una versión inteligente para nuestra existencia.
Enagua de Soltera
Conocí en ella
el último instante que nunca es el mismo,
el gesto inexpresable de su mirada
los misteriosos laberintos de sus
desencuentros,
ese gracioso modo que tiene de olvidar
la tozudez del pasado.
Ha escrito con su caligrafía más triste
lo que sus labios no se atreven a decirme,
que aún me espera en aquella plaza
para saludar a la primavera
y echar por la ventana su enagua de soltera.
Erguida,
escoge el amargo camino del olvido
y con la sonrisa bajo el brazo
se viste con su mejor traje de enigma
en búsqueda de un destino diferente
lleva en medio de sus pechos un collar bien
puesto.
Un murmullo de antiguo disco de acetato
se desliza por su cuerpo disidente,
tiene ritmo de bandoneón por falta de bohemia.
Conozco sus colores, sus aromas, su música
la conocí en un tiempo anterior a este siglo.
El Lado Oscuro del Segundo Piso
El día escapa por la cerradura,
entumece el aroma de las palabras.
Un verso se sumerge en los labios,
la antigua casa se echa a morir
en el lado oscuro del segundo piso,
espera el regreso de los gorriones
y la queja en si bemol de las goteras.
Sus habitaciones nunca han estado
tan sombrías,
tardíamente pensativos los umbrales
como si careciera de mejores tiempos
en el índice de su primera biografía.
La noche golpea con un bostezo
la añosa estirpe de su sombra,
la mampara huele a lluvia de otros inviernos.
A la hora del té
desnuda el alma de viejos anhelos,
consume el escaso keroseno del farol
contagia de muerte a su propio cadáver,
muros que no sobrevivirán al ruido de las
autopistas
cuando la ciudad sea sitiada por el progreso.
Una Mujer Lee Poemas de Bécquer
Vive desconocida en el silencio de su propio retrato.
Amo a esa mujer triste que cada tarde
lee poemas de Bécquer,
cierra los ojos y arde de impaciencia.
Convertido en sombra mi pensamiento
me entrego a la complicidad de su mirada,
a sus labios que sobreviven la orfandad del deseo.
El tiempo posterga cualquier romance
asfixia en su cuerpo la exacta respuesta
para cada pregunta del deseo.
A veces una sonrisa se exterioriza en su rostro
pero la timidez con su alevosa indecisión
congela el más mínimo de sus rubores.
Los Cotidianos Comentarios de la Noche
La oscuridad extiende su mano y apaga
la vela
irremediablemente cae el eco de una sombra
la sonrisa cruza el prodigioso ejercicio de mirarnos.
Conversemos en torno a esta caminata
de recuerdos
arrimando tu voz a la mía,
a la infinita geografía de las emociones
en los cotidianos comentarios de la noche,
acostumbrándonos a vivir con las multitudes
que habitan nuestros cuerpos,
De aquí no te vas,
ni los extraños deseos que genera tu cuerpo
en el viejo armario con tus prendas íntimas.
Envejeceremos conversando con los pájaros,
partiendo cada error en dos.
A veces me pregunto que haría el uno sin el otro.
Como si nos Hubiésemos Conocido en otra Vida
La encontré una tarde en los astilleros de
Hondarribia
una mujer como ella podría romper el
horizonte
tan sólo con detenerse en el espejo.
La soledad corre por un río paralelo
que ha perdido
el deseo de conciliar el sueño.
Una sonrisa escapa inadvertida
titubea como la lluvia antes de humedecer el
aire,
rompe el silencio que había puesto en su boca
y apacienta la incertidumbre de las palabras
inmortales.
La invito a compartir un café en la Galería del
Jardín,
me instalo cómodamente en su vida
con mi oficio de poeta.
Sin nada que ofrecerle,
salvo este casual encuentro
hemos hablado como si fuéramos
viejos amigos
como si nos hubiésemos conocido
en otras latitudes.
Nos enamoramos aspirando el perfume
de una flor
este encuentro podría ser perfectamente
nuestra única historia.
El azar que todo lo une
también desune la misma distancia,
la profundidad del Pacífico o del
Mediterráneo
siempre próximos a un corazón con setenta
y siete latidos.
El aire construye su propio camino entre
las estrellas
el vino transporta en cada copa el rumor
de la existencia.
Este verano nos enseñó que la vida es breve
como las flores que se abandonan cada primero
de noviembre.
Palabras Irreversibles
Mi boca guarda tu nombre,
la memoria de tus gestos.
No podrás impedir que te ame.
Sé que esta noche dormirás conmigo
no podrás volver a tu paisaje cotidiano
tus ojos se eternizaron en mi rostro
y todas tus noches me pertenecen.
Tengo miedo de las palabras irreversibles,
descubrir que te vas en un
orden continuo
en el ciego lenguaje de los objetos
y peor aún,
que nunca regresas al lugar exacto
de este encuentro.
Sólo Fuimos Otoño
Nada germinó bajo nuestra sombra
ni el entusiasmo de conocernos por dentro.
Apenas sostenidos en una mirada
confinamos el diálogo al más remoto olvido
como si la curiosidad pretendiera darle alcance.
No aprendimos el oficio de amarnos
ni la elaborada retórica de los enamorados
sólo fuimos una señal equivocada,
en la frágil esperanza del reencuentro
un viejo tango más absurdo que nuestra
propia historia.
A la hora justa el tiempo nos borra
somos la última consecuencia de esta vida,
una permanente despedida.
¡Qué manera la nuestra de confundir las cosas!
(*) Pablo Cassi: Nació en la comuna de Putaendo (Chile), en 1951. Ha publicado los siguientes libros: “Surco y presencia” (antologia de cuentos y poemas, 1977); “Para un peregrino distante” (poemas, 1979); “Cuando se aproximan los sábados y otros cuentos” (1984); “Íntimo desorden” (poemas, 1984); “Secreta convicción” (poemas, 1986); “Poemas para un niño con sonrisa de primavera” (1987); “Tu prójimo inevitable” (poemas, 1989); “La espantosa virginidad de las feas y otras historias” (cuentos, 1993); “Veinte años de poesía” (1995). Obtuvo numerosos premios por su obra literaria tanto a nivel nacional como internacional. Editor, director, jefe de redacción y articulista en periódicos, revistas y suplementos culturales desde 1977 a la fecha. Es miembro de instituciones culturales en su país y en el extranjero. Poemas, Ensayos, Cuentos, Reseñas Bibliográficas, Artículos de Opinión y comentarios, de sus obras publicadas han sido publicados en revistas culturales, diarios, periódicos, y suplementos literarios en Alemania, Argentina, Costa Rica, Colombia, España, Estados Unidos, Francia, Italia, México, Perú, Puerto Rico, Uruguay, Venezuela. Reside en la localidad de San Felipe de Aconcagua, Chile.
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 146/2008
“Los poemas tienen siempre grandes márgenes
en blanco, grandes márgenes de silencio en que la memoria
ardiente se consume para recrear un delirio sin pasado...”
Paul Eluard
Poeta invitado: PABLO CASSI (*)
Ciudadano Ocasional
Una ausencia viene anunciándose a sí misma
gestos de vago romanticismo
en la unanimidad de tus pupilas.
Me abandono a la emoción de sentirme
solo,
hace tiempo la distancia me convoca
admito la idea de encontrarte.
Si pudiera sorprenderme
con la mirada de tus ojos,
declararme neutral o simplemente
un ciudadano ocasional,
no indagaría el origen de este amor
en los libros de Joaquín de Montezuma,
en las flores que no pierden sus pétalos
después del otoño.
Vuelvo a soñar con tu nombre
en un lenguaje de monosílabos.
Esta noche estaba resuelto
la agonía quebró la espera distante de nuestro amor
y no hubo una versión inteligente para nuestra existencia.
Enagua de Soltera
Conocí en ella
el último instante que nunca es el mismo,
el gesto inexpresable de su mirada
los misteriosos laberintos de sus
desencuentros,
ese gracioso modo que tiene de olvidar
la tozudez del pasado.
Ha escrito con su caligrafía más triste
lo que sus labios no se atreven a decirme,
que aún me espera en aquella plaza
para saludar a la primavera
y echar por la ventana su enagua de soltera.
Erguida,
escoge el amargo camino del olvido
y con la sonrisa bajo el brazo
se viste con su mejor traje de enigma
en búsqueda de un destino diferente
lleva en medio de sus pechos un collar bien
puesto.
Un murmullo de antiguo disco de acetato
se desliza por su cuerpo disidente,
tiene ritmo de bandoneón por falta de bohemia.
Conozco sus colores, sus aromas, su música
la conocí en un tiempo anterior a este siglo.
El Lado Oscuro del Segundo Piso
El día escapa por la cerradura,
entumece el aroma de las palabras.
Un verso se sumerge en los labios,
la antigua casa se echa a morir
en el lado oscuro del segundo piso,
espera el regreso de los gorriones
y la queja en si bemol de las goteras.
Sus habitaciones nunca han estado
tan sombrías,
tardíamente pensativos los umbrales
como si careciera de mejores tiempos
en el índice de su primera biografía.
La noche golpea con un bostezo
la añosa estirpe de su sombra,
la mampara huele a lluvia de otros inviernos.
A la hora del té
desnuda el alma de viejos anhelos,
consume el escaso keroseno del farol
contagia de muerte a su propio cadáver,
muros que no sobrevivirán al ruido de las
autopistas
cuando la ciudad sea sitiada por el progreso.
Una Mujer Lee Poemas de Bécquer
Vive desconocida en el silencio de su propio retrato.
Amo a esa mujer triste que cada tarde
lee poemas de Bécquer,
cierra los ojos y arde de impaciencia.
Convertido en sombra mi pensamiento
me entrego a la complicidad de su mirada,
a sus labios que sobreviven la orfandad del deseo.
El tiempo posterga cualquier romance
asfixia en su cuerpo la exacta respuesta
para cada pregunta del deseo.
A veces una sonrisa se exterioriza en su rostro
pero la timidez con su alevosa indecisión
congela el más mínimo de sus rubores.
Los Cotidianos Comentarios de la Noche
La oscuridad extiende su mano y apaga
la vela
irremediablemente cae el eco de una sombra
la sonrisa cruza el prodigioso ejercicio de mirarnos.
Conversemos en torno a esta caminata
de recuerdos
arrimando tu voz a la mía,
a la infinita geografía de las emociones
en los cotidianos comentarios de la noche,
acostumbrándonos a vivir con las multitudes
que habitan nuestros cuerpos,
De aquí no te vas,
ni los extraños deseos que genera tu cuerpo
en el viejo armario con tus prendas íntimas.
Envejeceremos conversando con los pájaros,
partiendo cada error en dos.
A veces me pregunto que haría el uno sin el otro.
Como si nos Hubiésemos Conocido en otra Vida
La encontré una tarde en los astilleros de
Hondarribia
una mujer como ella podría romper el
horizonte
tan sólo con detenerse en el espejo.
La soledad corre por un río paralelo
que ha perdido
el deseo de conciliar el sueño.
Una sonrisa escapa inadvertida
titubea como la lluvia antes de humedecer el
aire,
rompe el silencio que había puesto en su boca
y apacienta la incertidumbre de las palabras
inmortales.
La invito a compartir un café en la Galería del
Jardín,
me instalo cómodamente en su vida
con mi oficio de poeta.
Sin nada que ofrecerle,
salvo este casual encuentro
hemos hablado como si fuéramos
viejos amigos
como si nos hubiésemos conocido
en otras latitudes.
Nos enamoramos aspirando el perfume
de una flor
este encuentro podría ser perfectamente
nuestra única historia.
El azar que todo lo une
también desune la misma distancia,
la profundidad del Pacífico o del
Mediterráneo
siempre próximos a un corazón con setenta
y siete latidos.
El aire construye su propio camino entre
las estrellas
el vino transporta en cada copa el rumor
de la existencia.
Este verano nos enseñó que la vida es breve
como las flores que se abandonan cada primero
de noviembre.
Palabras Irreversibles
Mi boca guarda tu nombre,
la memoria de tus gestos.
No podrás impedir que te ame.
Sé que esta noche dormirás conmigo
no podrás volver a tu paisaje cotidiano
tus ojos se eternizaron en mi rostro
y todas tus noches me pertenecen.
Tengo miedo de las palabras irreversibles,
descubrir que te vas en un
orden continuo
en el ciego lenguaje de los objetos
y peor aún,
que nunca regresas al lugar exacto
de este encuentro.
Sólo Fuimos Otoño
Nada germinó bajo nuestra sombra
ni el entusiasmo de conocernos por dentro.
Apenas sostenidos en una mirada
confinamos el diálogo al más remoto olvido
como si la curiosidad pretendiera darle alcance.
No aprendimos el oficio de amarnos
ni la elaborada retórica de los enamorados
sólo fuimos una señal equivocada,
en la frágil esperanza del reencuentro
un viejo tango más absurdo que nuestra
propia historia.
A la hora justa el tiempo nos borra
somos la última consecuencia de esta vida,
una permanente despedida.
¡Qué manera la nuestra de confundir las cosas!
(*) Pablo Cassi: Nació en la comuna de Putaendo (Chile), en 1951. Ha publicado los siguientes libros: “Surco y presencia” (antologia de cuentos y poemas, 1977); “Para un peregrino distante” (poemas, 1979); “Cuando se aproximan los sábados y otros cuentos” (1984); “Íntimo desorden” (poemas, 1984); “Secreta convicción” (poemas, 1986); “Poemas para un niño con sonrisa de primavera” (1987); “Tu prójimo inevitable” (poemas, 1989); “La espantosa virginidad de las feas y otras historias” (cuentos, 1993); “Veinte años de poesía” (1995). Obtuvo numerosos premios por su obra literaria tanto a nivel nacional como internacional. Editor, director, jefe de redacción y articulista en periódicos, revistas y suplementos culturales desde 1977 a la fecha. Es miembro de instituciones culturales en su país y en el extranjero. Poemas, Ensayos, Cuentos, Reseñas Bibliográficas, Artículos de Opinión y comentarios, de sus obras publicadas han sido publicados en revistas culturales, diarios, periódicos, y suplementos literarios en Alemania, Argentina, Costa Rica, Colombia, España, Estados Unidos, Francia, Italia, México, Perú, Puerto Rico, Uruguay, Venezuela. Reside en la localidad de San Felipe de Aconcagua, Chile.
Poemanía Nº 145 - Pepe Junco
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 145/2008
“El acto poético es, verdad de perogrullo,
ante todo un hecho de lenguaje.
Musas y musarañas aparte, aquello que se dice
y el cómo se dice pertenecen a una sola
emisión de voz. La poesía no existe fuera
del reino de las palabras, jamás en el mundillo,
cándido y perezoso, de las buenas intenciones...”
Antonio Cisneros
Poeta invitado: PEPE JUNCO (*)
MI SOMBRA Y YO
Ama esa carne y su sombra
porque es eso a lo que llama vida.
Francisco Brines.
Iba yo tan tranquilo con mi sombra
por concurridas calles donde un calidoscopio
mostraba sin tapujos toda la variedad de las miradas
y pasos de los seres que habitamos
el mundo tal cual es.
Yo le hablaba a mi sombra igual que un viejo ciego
que aconseja y explota al lazarillo
con recomendaciones impagables
sobre las estrategias más valiosas
del arte de vivir.
Ella andaba callada y sigilosa
moviendo con soltura su cabeza en todas direcciones,
haciendo que escuchaba, asintiendo y, a veces,
comprobando alentada que el sol seguía en el cielo.
En un enorme parque, algo cansado,
di a mi cuerpo un respiro
no fuera a ser que el corazón ajado
habilitara un final prematuro a aquella historia.
Cuando miré hacia el suelo vi asombrado
cómo mi aviesa sombra se ocultaba
detrás de inadvertidos matorrales.
Me restregué los ojos por si fuera
una estrella que estaba dislocada
buscando referencias de los suyos.
Ya a una cierta distancia y entre risas
escuché que la sombra me imprecaba
dejándome plantado para siempre
y advirtiendo que nunca, nunca, nunca
volveríamos a vernos.
Yo le maldije su arrogancia altiva
y aún tuve tiempo de vengarme un poco
cuando por un momento aquella nube
la dejó allí, desnuda e imperceptible,
implorando la luz.
DE PIEDRA
Yo estaba allí de piedra y sopesando
que era lo que me convenía más.
La cosa empezó a hartarme cuando
llegó aquel verano calenturiento donde los haya
y a ti ni se te ocurría cambiarme de sitio
para que el sol no me atacara de forma tan perpendicular
y así tener después la excusa de decir
que no podías acariciarme porque ya no te abrasaba el alma
sino que más bien te dejaba las palmas de las manos llenas de ampollas.
De manera que empecé a cuestionarme por primera vez
si aquella relación tan asumida tenía algún sentido.
No es que me fuera mal de piedra, no,
sino que comencé a echar de menos la erótica presencia
de tus prietos y desafiantes muslos sobre mi pecho
y a barruntar que algo estaba sucediendo
porque incluso cuando el sol se marchaba
y teníamos la oscuridad sólo para nosotros
tu excusa fue que mi temperatura era tan baja
que el médico te había recomendado por precaución
no acercarte demasiado a mi cuerpo
no fuera a ser que entonces precisamente tú
fueras de las primeras en soportar los efectos
no por advertidos menos peligrosos
del cambio climático que nos amenazaba.
Había estado recordando cuando nos conocimos
allá en la sagrada tierra Palestina
a donde tú habías ido porque querías sentir
cómo era la atmósfera que había respirado
el autor de Mar Blanco.
Yo había decidido convertirme en piedra
para echar una mano a los niños que luchaban
contra el nuevo holocausto,
pero con las prisas no advertí que mi tamaño era desmesurado
y ya no hubo remedio y ni caso que me hacían allí en aquel descampado.
Te conmovió mi historia y decidiste hacerme tu compañero fiel
a pesar del esfuerzo que te costó convencer al oficial de aduanas
de que yo era tu novio petrificado en vida
en la defensa de mis ideales.
Al pasar el tiempo ya no supe qué hacer
y cuando estaba sopesando ventajas y desventajas
de aquella condición que había adquirido
tú llegaste a hurtadillas acompañada de un fornido muchacho
y entre los dos me arrancaron del lugar que habitaba
en tu hermoso jardín y me llevaron carretilla en ristre
hasta aquel precipicio desde el que, sin consideración,
y sobre todo sin testigos, me arrojaron hasta lo más hondo del mar.
Y allí estuve viviendo largo tiempo
hasta que en otro rapto de generosidad
decidí convertirme en pez espada
para luchar sin descanso por la causa del medio ambiente
y contra los efectos provocados por el cambio climático.
Conservaba la secreta esperanza de que tal vez un día
tú serías capaz de reconocer mi sacrificio
y rescatarme desde el fondo del mar
para volver a ocupar un puesto de honor
en tu adorado y extrañado jardín.
ALOPECIA
Había una vez un poeta portugués
tenía cuatro poetas adentro y vivía muy preocupado...
Yo también escribo cuentos.
Juan Gelman.
Recordé de repente el rostro compungido
del lisboeta mirando por la ventana de su casa
el devenir de una realidad en la que se mezclaban
volutas de humo de sus propios cigarrillos
con otras más huérfanas y desamparadas
que intentaban inútilmente permanecer con vida
adquiriendo la forma de unos pechos fulgentes
y moviéndose al ritmo de una excitante música
para que el sol, deslumbrado y atónito, les diera
una prolongación que no tenían.
Lo recordé en medio de aquella crisis existencial
que me produjo encontrar una noche
en la parte de atrás de la cabeza
(a la que hasta entonces tenía completamente olvidada
como suele olvidarse todo lo que se queda detrás
mientras seguimos falsamente avanzando
sin otra obsesión que la de llegar a una meta
en la que nos aguardan cenizas y olvidos)
un círculo infernal hecho sin pelos
provocado sin duda por algún enemigo
que se había infiltrado seguramente mientras yo dormía
y había conseguido conquistar una zona vital del cuero cabelludo
desde la que planeaba un asalto final dejando en bolas
mi atrofiado cerebro.
Me acordé del rostro resignado del lisboeta
mirando por la ventana y ayudando a la niña
a sacar la platina del chocolate aquel que había comprado
y que constituía su sueño más hermoso.
Pero, sobre todo, me acordé de tus ojos
deslumbrados mirando la hermosa cabellera
que a pesar de los años mi cabeza albergaba
y de aquellas palabras que viniendo de ti se me antojaron
conjuro provocado por los dioses
para preservarme del ya cercano ocaso.
Que yo andaba muy triste no es noticia:
el virus me cogió siendo apenas yo un niño
y con lo cara que andaba la vivienda
tomó la decisión de compartir su vida con la mía.
Hasta me compré un espejo aumentado
para poder seguir continuamente la pista a mi enemigo
y que no me volviera a coger por sorpresa
mientras escenificaba el terrible momento
en que tus ojos horrorizados emigraban
hacia lugares más poblados y vírgenes
buscando una compañía de la que, me lo habías advertido,
no sabías prescindir.
Tú no eras una mujer para andar sola en un descampado
de una cabellera decrépita atacada por enemigos
que no podía combatir.
Como el lisboeta mirando ensimismado
el cadáver del dueño de la tabaquería
que producía volutas de humo
que, sin fortuna, adoptaban las formas más promiscuas
para intentar sobrevivir.
Tú de esas sí que no eras
y no estabas dispuesta a pasar el resto de tu vida
asomada a un balcón de estilo rústico
contemplando las flores y echando de vez en cuando un ojo
a la desierta y estéril llanura que se mostraba, sola e impotente,
en la parte de atrás de mi cabeza giratoria.
CONCLUSIÓN
Mis queridos amigos: la tarde cae inclinada
sobre mis hieráticos, mecanizados brazos.
El sol se ha vuelto a ir atribulado,
aunque mañana lo intentará de nuevo,
y pasado mañana; y así seguirá un tiempo.
He estado haciendo los deberes confiados:
he entrado en una profunda y ardua meditación,
me he encomendado a todas las criaturas,
vivientes o no, que nos rodean,
(o que, pienso yo, les gustaría rodearnos
si tuvieran algún sano propósito).
Así es que he concretado algunos puntos
que paso a enumeraros:
la cosa va de abrazos sin remedio,
de cómplices miradas que sabiendo
la verdad más rotunda,
se inventan cada día sus hazañas
y salen hacia el bosque persiguiendo
inexistentes huellas que conduzcan
al anhelado premio.
No he podido encontrar en parte alguna
pruebas irrefutables que permitan
seguir dándole hilo a la cometa
hacia tierras más vírgenes.
La noche se confunde con el día
y éste se despedaza sin sentido
para que el miedo no nos coja solos.
Lamento confesarlo pero es cierto:
no hay otro modo de vivir la vida
que no sea huyendo del acecho
de sombras invisibles que persiguen
matarnos el asombro.
Por eso, ante pronósticos funestos,
lo nuestro es caminar y, de la mano,
vengarnos de la sangre y el olvido.
Dignificar la especie y ser felices,
no permitiendo que la mala hierba
congele nuestros pasos.
(*) Pepe Junco (José Miguel Junco Ezquerra): Nació en Las Palmas (España) en 1951. Es Licenciado en Historia y en Filología Inglesa por la Universidad de La Laguna. Actualmente imparte clasesde inglés y lengua españolaen el Centro de Adultos de Tamaraceite (CEPA Tamaraceite) en Las Palmas. Ha publicado los siguientes libros “Paises extranjeros” (Ediciones La Discreta, Madrid, 2004); “Los días contados” (Ediciones Digitales Menosletra, Las Palmas, 2002); “El hombre de salitre y otros poemas” (Huerga & Fierro Editores, Madrid, 2000); “Cambios de ritmo” (Edición del autor, 1997); “Hacer las paces” (Mención especial del Jurado en el Premio Internacional de Poesía “Tomas Morales, 1992; Ediciones Cabildo Insular de Las Palmas); y “Telegrama a una estrella” (Edición del autor, 1989). Su obra ha sido recogida en diversas antologías editadas en su país y en el extranjero, como así también han sido levantada su obra en diferentes sitios de Internet.
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 145/2008
“El acto poético es, verdad de perogrullo,
ante todo un hecho de lenguaje.
Musas y musarañas aparte, aquello que se dice
y el cómo se dice pertenecen a una sola
emisión de voz. La poesía no existe fuera
del reino de las palabras, jamás en el mundillo,
cándido y perezoso, de las buenas intenciones...”
Antonio Cisneros
Poeta invitado: PEPE JUNCO (*)
MI SOMBRA Y YO
Ama esa carne y su sombra
porque es eso a lo que llama vida.
Francisco Brines.
Iba yo tan tranquilo con mi sombra
por concurridas calles donde un calidoscopio
mostraba sin tapujos toda la variedad de las miradas
y pasos de los seres que habitamos
el mundo tal cual es.
Yo le hablaba a mi sombra igual que un viejo ciego
que aconseja y explota al lazarillo
con recomendaciones impagables
sobre las estrategias más valiosas
del arte de vivir.
Ella andaba callada y sigilosa
moviendo con soltura su cabeza en todas direcciones,
haciendo que escuchaba, asintiendo y, a veces,
comprobando alentada que el sol seguía en el cielo.
En un enorme parque, algo cansado,
di a mi cuerpo un respiro
no fuera a ser que el corazón ajado
habilitara un final prematuro a aquella historia.
Cuando miré hacia el suelo vi asombrado
cómo mi aviesa sombra se ocultaba
detrás de inadvertidos matorrales.
Me restregué los ojos por si fuera
una estrella que estaba dislocada
buscando referencias de los suyos.
Ya a una cierta distancia y entre risas
escuché que la sombra me imprecaba
dejándome plantado para siempre
y advirtiendo que nunca, nunca, nunca
volveríamos a vernos.
Yo le maldije su arrogancia altiva
y aún tuve tiempo de vengarme un poco
cuando por un momento aquella nube
la dejó allí, desnuda e imperceptible,
implorando la luz.
DE PIEDRA
Yo estaba allí de piedra y sopesando
que era lo que me convenía más.
La cosa empezó a hartarme cuando
llegó aquel verano calenturiento donde los haya
y a ti ni se te ocurría cambiarme de sitio
para que el sol no me atacara de forma tan perpendicular
y así tener después la excusa de decir
que no podías acariciarme porque ya no te abrasaba el alma
sino que más bien te dejaba las palmas de las manos llenas de ampollas.
De manera que empecé a cuestionarme por primera vez
si aquella relación tan asumida tenía algún sentido.
No es que me fuera mal de piedra, no,
sino que comencé a echar de menos la erótica presencia
de tus prietos y desafiantes muslos sobre mi pecho
y a barruntar que algo estaba sucediendo
porque incluso cuando el sol se marchaba
y teníamos la oscuridad sólo para nosotros
tu excusa fue que mi temperatura era tan baja
que el médico te había recomendado por precaución
no acercarte demasiado a mi cuerpo
no fuera a ser que entonces precisamente tú
fueras de las primeras en soportar los efectos
no por advertidos menos peligrosos
del cambio climático que nos amenazaba.
Había estado recordando cuando nos conocimos
allá en la sagrada tierra Palestina
a donde tú habías ido porque querías sentir
cómo era la atmósfera que había respirado
el autor de Mar Blanco.
Yo había decidido convertirme en piedra
para echar una mano a los niños que luchaban
contra el nuevo holocausto,
pero con las prisas no advertí que mi tamaño era desmesurado
y ya no hubo remedio y ni caso que me hacían allí en aquel descampado.
Te conmovió mi historia y decidiste hacerme tu compañero fiel
a pesar del esfuerzo que te costó convencer al oficial de aduanas
de que yo era tu novio petrificado en vida
en la defensa de mis ideales.
Al pasar el tiempo ya no supe qué hacer
y cuando estaba sopesando ventajas y desventajas
de aquella condición que había adquirido
tú llegaste a hurtadillas acompañada de un fornido muchacho
y entre los dos me arrancaron del lugar que habitaba
en tu hermoso jardín y me llevaron carretilla en ristre
hasta aquel precipicio desde el que, sin consideración,
y sobre todo sin testigos, me arrojaron hasta lo más hondo del mar.
Y allí estuve viviendo largo tiempo
hasta que en otro rapto de generosidad
decidí convertirme en pez espada
para luchar sin descanso por la causa del medio ambiente
y contra los efectos provocados por el cambio climático.
Conservaba la secreta esperanza de que tal vez un día
tú serías capaz de reconocer mi sacrificio
y rescatarme desde el fondo del mar
para volver a ocupar un puesto de honor
en tu adorado y extrañado jardín.
ALOPECIA
Había una vez un poeta portugués
tenía cuatro poetas adentro y vivía muy preocupado...
Yo también escribo cuentos.
Juan Gelman.
Recordé de repente el rostro compungido
del lisboeta mirando por la ventana de su casa
el devenir de una realidad en la que se mezclaban
volutas de humo de sus propios cigarrillos
con otras más huérfanas y desamparadas
que intentaban inútilmente permanecer con vida
adquiriendo la forma de unos pechos fulgentes
y moviéndose al ritmo de una excitante música
para que el sol, deslumbrado y atónito, les diera
una prolongación que no tenían.
Lo recordé en medio de aquella crisis existencial
que me produjo encontrar una noche
en la parte de atrás de la cabeza
(a la que hasta entonces tenía completamente olvidada
como suele olvidarse todo lo que se queda detrás
mientras seguimos falsamente avanzando
sin otra obsesión que la de llegar a una meta
en la que nos aguardan cenizas y olvidos)
un círculo infernal hecho sin pelos
provocado sin duda por algún enemigo
que se había infiltrado seguramente mientras yo dormía
y había conseguido conquistar una zona vital del cuero cabelludo
desde la que planeaba un asalto final dejando en bolas
mi atrofiado cerebro.
Me acordé del rostro resignado del lisboeta
mirando por la ventana y ayudando a la niña
a sacar la platina del chocolate aquel que había comprado
y que constituía su sueño más hermoso.
Pero, sobre todo, me acordé de tus ojos
deslumbrados mirando la hermosa cabellera
que a pesar de los años mi cabeza albergaba
y de aquellas palabras que viniendo de ti se me antojaron
conjuro provocado por los dioses
para preservarme del ya cercano ocaso.
Que yo andaba muy triste no es noticia:
el virus me cogió siendo apenas yo un niño
y con lo cara que andaba la vivienda
tomó la decisión de compartir su vida con la mía.
Hasta me compré un espejo aumentado
para poder seguir continuamente la pista a mi enemigo
y que no me volviera a coger por sorpresa
mientras escenificaba el terrible momento
en que tus ojos horrorizados emigraban
hacia lugares más poblados y vírgenes
buscando una compañía de la que, me lo habías advertido,
no sabías prescindir.
Tú no eras una mujer para andar sola en un descampado
de una cabellera decrépita atacada por enemigos
que no podía combatir.
Como el lisboeta mirando ensimismado
el cadáver del dueño de la tabaquería
que producía volutas de humo
que, sin fortuna, adoptaban las formas más promiscuas
para intentar sobrevivir.
Tú de esas sí que no eras
y no estabas dispuesta a pasar el resto de tu vida
asomada a un balcón de estilo rústico
contemplando las flores y echando de vez en cuando un ojo
a la desierta y estéril llanura que se mostraba, sola e impotente,
en la parte de atrás de mi cabeza giratoria.
CONCLUSIÓN
Mis queridos amigos: la tarde cae inclinada
sobre mis hieráticos, mecanizados brazos.
El sol se ha vuelto a ir atribulado,
aunque mañana lo intentará de nuevo,
y pasado mañana; y así seguirá un tiempo.
He estado haciendo los deberes confiados:
he entrado en una profunda y ardua meditación,
me he encomendado a todas las criaturas,
vivientes o no, que nos rodean,
(o que, pienso yo, les gustaría rodearnos
si tuvieran algún sano propósito).
Así es que he concretado algunos puntos
que paso a enumeraros:
la cosa va de abrazos sin remedio,
de cómplices miradas que sabiendo
la verdad más rotunda,
se inventan cada día sus hazañas
y salen hacia el bosque persiguiendo
inexistentes huellas que conduzcan
al anhelado premio.
No he podido encontrar en parte alguna
pruebas irrefutables que permitan
seguir dándole hilo a la cometa
hacia tierras más vírgenes.
La noche se confunde con el día
y éste se despedaza sin sentido
para que el miedo no nos coja solos.
Lamento confesarlo pero es cierto:
no hay otro modo de vivir la vida
que no sea huyendo del acecho
de sombras invisibles que persiguen
matarnos el asombro.
Por eso, ante pronósticos funestos,
lo nuestro es caminar y, de la mano,
vengarnos de la sangre y el olvido.
Dignificar la especie y ser felices,
no permitiendo que la mala hierba
congele nuestros pasos.
(*) Pepe Junco (José Miguel Junco Ezquerra): Nació en Las Palmas (España) en 1951. Es Licenciado en Historia y en Filología Inglesa por la Universidad de La Laguna. Actualmente imparte clasesde inglés y lengua españolaen el Centro de Adultos de Tamaraceite (CEPA Tamaraceite) en Las Palmas. Ha publicado los siguientes libros “Paises extranjeros” (Ediciones La Discreta, Madrid, 2004); “Los días contados” (Ediciones Digitales Menosletra, Las Palmas, 2002); “El hombre de salitre y otros poemas” (Huerga & Fierro Editores, Madrid, 2000); “Cambios de ritmo” (Edición del autor, 1997); “Hacer las paces” (Mención especial del Jurado en el Premio Internacional de Poesía “Tomas Morales, 1992; Ediciones Cabildo Insular de Las Palmas); y “Telegrama a una estrella” (Edición del autor, 1989). Su obra ha sido recogida en diversas antologías editadas en su país y en el extranjero, como así también han sido levantada su obra en diferentes sitios de Internet.
Poemanía Nº 144 - Balbina Prior
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 144/2008
"La poesía no es posesión de nada ni de nadie"
Luis Raúl Calvo
Poeta invitada: BALBINA PRIOR (*)
He Coleccionado Siempre Amores
Colecciono experiencias
como relojes, sellos o postales del extranjero,
como discos que usas
y no vuelves a escuchar.
He coleccionado siempre amores,
pasatiempo infame de mi generación,
amores desechables, para colgarlos
en cualquier estante como recuerdo,
hasta ayer mismo que encontré
tus ojos verdes en el rellano de la escalera.
(De Perversidades)
Quiero mi libertad
para Septiembre,
si no me la das,
la tomaré a la fuerza
con el fusil
de guerra civil de mi abuelo.
Adiós y no llores.
(De Poemas en Off)
Pisos en Alquiler
Declaro haber vivido en miles:
de patio interior, oscuro y de vida intensa;
el del sexto sin ascensor
lleno de goteras y fuertes vientos;
del que nos echaron porque nos amábamos
sin control ni reglas fijas;
el que no escondía siquiera letrina;
uno con demasiados recovecos y sin esperanza;
otro compartido sólo viernes noche y ya sabes para qué,
y aquella casita en Cájar de vistas a la vega.
Llegué a acostumbrarme como al amante esquivo,
pero las paredes desnudas
dan siempre una lección de humildad,
y a menudo, como amigos, a mis libros
y a los posters de Grecia y Nueva York
les crecían raíces y alguna fisura de poca importancia.
Ahora busco casa para comprar.
(De En los Andenes de la Era Heisei)
Barco latino sobre el Támesis
¿Qué habría yo de buscar en este barco,
en medio de tanto cuerpo de salsa encendido,
desesperado en un país hostil a la cumbia,
que nunca baila con el tercer mundo y cerrados sus pubs
borrachos ninguna campana para nadie suena?
Londres, como si nada, flota sobre el Támesis,
inmune al pesticida derramado por todas las razas,
pero es una patera con inmigrantes sin dirección ni puerto,
como hinchado pez ilegal muerto sobre las aguas,
como petrolero a punto de vertido,
reventados ya sus tanques y a la deriva.
Desde siempre sin pasaporte como Joseph Conrad,
nada busco en esta inasible oscuridad,
nos vemos siempre obligados a avistar puerto,
y resabiados, acudimos a cualquier lengua,
cualquier alma, cualquier sexo para no estar solos.
Todos los indocumentados hemos encontrado siempre hostal
en la piel bordada del traficante, en los ásperos parques urbanos,
en la doble jornada en restaurantes griegos como Spiro,
incluso en los ojos dorados del sajón y su xenofobia,
abuso vetusto y perfumado de poder egregio.
(De En los Andenes de la Era Heisei)
Exaltación espontánea de lo español cerca de Nykøbing
(Dinamarca)
He de advertir que nunca creí en patria,
e incluso una gitana, anuncio constante de España
en el extranjero, resulta motivo de ofensa,
pero hoy que no se dio bien
por tanta y tanta malgastada corona
en varias cosas reparo.
Campos de trigo daneses, desaparecidos ya en Castilla,
vacas holandesas, a extinguir en los Pedroches,
playas británicas en Europa Sur
llenas de camareros malagueños y rubias en top less.
No recuerdo si tenemos industria,
pero hay fuga de multinacionales como gases
intoxicadas de salarios como de agua fuerte,
además de la moneda única,
ígnea peseta en busca y captura.
Pero ni Zelanda tatuada de verdes molinos,
Bravante, llena de diques, matamares silentes,
Lolland, Falster y Møn, Europa interior de leyenda,
ni el rubio de ayer que bien podría
anunciar un cuerpo Danone
son hoy suficientes para dejar
de pensar en España y lo español.
(De En los Andenes de la Era Heisei)
Subasta de sueños en la Era Heisei
Sabía que atravesando Akakira
al final se llega a una vieja fábrica de aceros,
donde los prendidos sueños arden
como en plena calle verdes
papeleras de plástico galvanizado.
Era todo un milenio en llamas,
crepitaban utopías y principios,
un viejo sombrero de fieltro de Pablo Iglesias,
y la daga samurai de un múltiple Harakiri.
Su resplandor iluminaba la máscara de la Era Heisei,
un ácido corroía los labios del milenio
una vez pintados de rojo carmín.
Todo era cenizas; asusta.
Como en el insaciable tanatorio de la M30
nadie se atreve a esparcirlas
por si tan sólo la grama crece,
algún deseo trasterrado y otro
sumiso siglo nada adverso
con el viático de su pasado.
Pero también cerca de Akakira
se encuentra una casa de subasta,
y a la espera quedo por si consigo
en rebajas alguna sombra de sueño.
Año XI de la Era Heisei
Takayama-Japón
(De En los Andenes de la Era Heisei)
La Celebración de la Palabra
Desde esta pelliza de toro tan angosta a veces,
gran bazar de la droga, según los diarios,
portaviones de sol, vehemencia y gozo,
preñada de inquilinos que bailan
-y qué remedio- con el alegre subsidio de la palabra,
sólo se puede aceptar una contienda de juego y paz,
aunque la mancha de petróleo en el océano
siga ahogando pateras
y sus inagotables fuegos de artificio
iluminen haciendas y solares encalados.
Pero una gota de lluvia en ese océano
bastaría para recordar que somos
una nimia inmensidad indivisa,
una frontera única en el presente de los pueblos,
y no se debe sucumbir,
pues queda demasiado cerca el zéjel y la moaxaja,
hace pocos siglos que importamos el soneto,
y parece que fuimos ayer cuando Breton,
Artaud, Aragon, Soupault, Tzara,
cambiaron a este bajel pirata su rumbo.
También dijeron que no era arma poderosa;
por si acaso, me tomo cada mañana la molestia,
de acudir a la fuente donde manan las palabras,
apartar residuos tóxicos, bolsas de plástico,
y exprimidas latas de Coca Cola, que maldigo fríamente,
para poder sobrevivir sin DNI reglamentario,
y como si de un anuncio de 15 segundos se tratara
devolver bien condenso un mensaje alto, claro,
y evónimo de celebración del verso,
unida ya a esta grey, artificiera de pasiones,
y sin más escudo que cualquier semipoema.
(De En los Andenes de la Era Heisei)
Una Oficina Propia
A Virginia Woolf
Nuestra tarea no es ya recolectar madura fruta
con trampa mortal que se muerda.
Ahora que en la casa dejamos atrás las naves hundidas,
sin olvidar la flor en el cabello
que nos perfuma desde generaciones,
no seremos más
púgiles en un ring sexual de barro,
superdotadas para el teatro del amor,
aficionadas al abalorio antes de iniciar la pubertad,
al ritual de cuerpos engastados en aceites nocivos
para que resbalen todas las enemigas.
No soy cobarde si eso me llaman,
desafío las etiquetas pasajeras de verde disputa
y negro fango, y no gritéis al viento parciales victorias,
si quisiera también hubiera ascendido
por el puente de plata que al deseado trofeo conduce.
Pero si frotamos bien el siglo Veintiuno,
nos permite formular un único sueño:
Él ya no será más mi oficina.
No será su cuenta bancaria,
ni una VISA ORO, corazón de plástico en su cartera,
el ansiado puesto de trabajo.
Él nunca más será nuestra oficina,
el sólo tragaluz para un sótano sombrío,
la única hiedra por la que escalar
el muro a un despacho propio.
Si aún queréis zurcir, cosed líquido valor a vuestras hijas,
en un top Delacroix de pecho desnudo y caminad, caminad.
(De Frágil Sinfonía)
Manifiesto de Cualquier Nocturno
Reivindico el desenfado
y la desinhibición de mis deseos,
el punto de alcohol compatible con mis sentidos,
el encuentro furtivo con un amante efimero,
el bullicio sin rumbo de un grupo humano,
el golpe mortal a la rutina,
la amargura cuando sale el sol,
el exceso, sobre todo el exceso
Magnifico la valentía
de todos aquellos que viven con ojeras,
que no le ponen precio a la hora,
que desacatan las leyes ordenadas de la Naturaleza,
que amarían sólo hasta el alba,
capaces de todo en el punto exacto de la Medianoche,
de nada cuando unas gotas de luz
rayan la noche descarada,
vencida ya.
Y por qué no, cosas menores,
el riego purificante en la madrugada,
el irrespirable ruido del camión de basura,
la inestabilidad de la calle bajo la farola,
el robo del BMW sólo para hacer un trompo,
el tirón en cualquier esquina del drogadicto
falto de estatus de enfermo,
siempre insensible sociedad de Derechas.
Porque al fin, somos un recinto privado,
como si la vida fuese un parking subterráneo
y nadie pudiese salir sin tarjeta decodificada.
(De Poemas en Off)
Casi Intacto el Amor
Llegado septiembre tendrá fecha nuestro contrato,
debo un par de letras al banco de la fidelidad
y tú, que el deseo te ha prestado hipoteca,
no pareces darte cuenta que el amor se hunde
como las pinzas de la ropa caen
aullando por mi patio interior.
Dejamos hace tiempo de intentarlo,
cuando la costumbre como el polvo
se había posado sobre nuestro mobiliario,
cuando la desidia se acumulaba
por el suelo como vacías botellas,
y para colmo se anegó el apartamento
por las mismas goteras siempre.
No soporto que te rindas
sin condiciones, que te cruces
de brazos como si ya el agua hubiera
llegado al cuello de la última ruptura.
No me dejas alternativa,
morir en los caninos del incierto destino,
probablemente soledad afilada,
o disparar con el fusil de mi abuelo
nuestra cómoda vida diaria;
morir al grill de un amor casi intacto,
o matar por dichas más imaginadas que ciertas.
Te has empeñado ciegamente
en arrastrarme atada a tus noventa
caballos, hirviendo mis manos y mi espalda,
por ti, desabrido amor.
Doy por seguro que despertaré a balazos
y todos estos años como sesos
esparcidos por la pared.
(De Ladrones de Miel)
Karaoke Milenario
Bajo intactos arrozales anónimos
tres millones de vietnamitas o iraquíes
y cincuenta y ocho mil norteamericanos,
ilustran el deseo ilegal de olvido,
falsificadas sus conciencias por una perpetua infamia.
Nunca salen las cuentas del horror.
(De Frágil Sinfín)
En la aduana
Y cuando en la interminable cola,
perdidos ya todos tus derechos,
todos empujan indignados:
blancos primero, afros y chinos;
latinos, indios y musulmanes;
para que sus familias no sequen
sus calcetines de zurcida rabia
al viento rasante del metro
que taja todas sus gargantas.
Y según la fuerza de cada cultura
vas entrando por una puerta diferente,
puede que te admitan
por la de inmigrante, la de turista
o la de business class sin demoras.
Y nadie quiere ser el último.
Y nadie quiere esperas.
Y cuando por fin te regalan el visado
para no volver nunca más a tus raíces,
a no ser que llegues
en carro alquilado de diamantes
que admiren los vecinos,
te enseñan su forzoso idioma
para cargar contra todos tus antepasados,
que te dejaron anchas palabras pero pocos dólares,
y todo se reduce a sacar las automáticas,
escondidas desde siglos
entre tu castigada piel y las cuatro tallas más
de tus vaqueros vencidos.
Y nadie entonces se conforma,
porque no queremos
que por heterodoxos nos deporten,
pues dentro de poco nuestra cultura
no valdrá nada, y porque de todos modos,
te la arrancarán del vientre
como droga en la aduana.
(De un libro inédito)
(*) Balbina Prior: Nació en Villaviciosa de Córdoba (España) en 1964. Es licenciada en filología inglesa. Actualmente ejerce como profesora de Inglés. Sus trabajos se han publicado en diversas revistas literarias como “Extramuros”, “Turia”, “Cuadernos del Sur”, “La República de las Letras”, “El Maquinista de la Generación”, Baquiana (USA), “Literaturas.com”, y “Singularidades” (Lisboa), de cuyo consejo asesor forma parte. Ha sido articulista del diario “Córdoba” y en traducción sus primeras incursiones han sido realizadas sobre Anna Wickham, Emily Dickinson, Donald Hall y Aphra Behn en Las fábulas del deseo y otros poemas (Sial, 2004). En narrativa ha publicado “Los Dragones Rojos” (Centro cultural “Generación del 27”, Málaga, 1999). Es autora de los títulos de poesía “Soldado de Rodas” (Córdoba, 1993), “Perversidades” (Fernán-Núñez, 1994), “Poemas en Off” (Córdoba, 1998) y "Ladrones de Miel" (Cuenca, 2000), "Frágil Sinfonía" (Valencia, 2003) y con "En los Andenes de la Era Heisei" (Móstoles, 2001) obtuvo el premio de poesía “Ciudad de Móstoles”(2000). Dirige el proyecto editorial “Aristas de Cobre”, dedicado a publicaciones de poesía, relato y traducción. Ha sido incluida en las antologías “Guía de Artistas y Escritores Contemporáneos Andaluces” (Málaga,1997), “Quinta del 63” (CELYA, Salamanca, 2001), “Cuadernos del Mediterráneo” (El Toro de Barro, Cuenca, 2001), “Mujeres de Carne y Verso” (La Esfera de los Libros, 2001), “Ilimitada Voz” (Universidad de Cádiz, 2003), entre otras. Ha sido traducida al francés, inglés y portugués. Su último libro ha sido Final de Entrega. Antología de Poetas contra la violencia de género.
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 144/2008
"La poesía no es posesión de nada ni de nadie"
Luis Raúl Calvo
Poeta invitada: BALBINA PRIOR (*)
He Coleccionado Siempre Amores
Colecciono experiencias
como relojes, sellos o postales del extranjero,
como discos que usas
y no vuelves a escuchar.
He coleccionado siempre amores,
pasatiempo infame de mi generación,
amores desechables, para colgarlos
en cualquier estante como recuerdo,
hasta ayer mismo que encontré
tus ojos verdes en el rellano de la escalera.
(De Perversidades)
Quiero mi libertad
para Septiembre,
si no me la das,
la tomaré a la fuerza
con el fusil
de guerra civil de mi abuelo.
Adiós y no llores.
(De Poemas en Off)
Pisos en Alquiler
Declaro haber vivido en miles:
de patio interior, oscuro y de vida intensa;
el del sexto sin ascensor
lleno de goteras y fuertes vientos;
del que nos echaron porque nos amábamos
sin control ni reglas fijas;
el que no escondía siquiera letrina;
uno con demasiados recovecos y sin esperanza;
otro compartido sólo viernes noche y ya sabes para qué,
y aquella casita en Cájar de vistas a la vega.
Llegué a acostumbrarme como al amante esquivo,
pero las paredes desnudas
dan siempre una lección de humildad,
y a menudo, como amigos, a mis libros
y a los posters de Grecia y Nueva York
les crecían raíces y alguna fisura de poca importancia.
Ahora busco casa para comprar.
(De En los Andenes de la Era Heisei)
Barco latino sobre el Támesis
¿Qué habría yo de buscar en este barco,
en medio de tanto cuerpo de salsa encendido,
desesperado en un país hostil a la cumbia,
que nunca baila con el tercer mundo y cerrados sus pubs
borrachos ninguna campana para nadie suena?
Londres, como si nada, flota sobre el Támesis,
inmune al pesticida derramado por todas las razas,
pero es una patera con inmigrantes sin dirección ni puerto,
como hinchado pez ilegal muerto sobre las aguas,
como petrolero a punto de vertido,
reventados ya sus tanques y a la deriva.
Desde siempre sin pasaporte como Joseph Conrad,
nada busco en esta inasible oscuridad,
nos vemos siempre obligados a avistar puerto,
y resabiados, acudimos a cualquier lengua,
cualquier alma, cualquier sexo para no estar solos.
Todos los indocumentados hemos encontrado siempre hostal
en la piel bordada del traficante, en los ásperos parques urbanos,
en la doble jornada en restaurantes griegos como Spiro,
incluso en los ojos dorados del sajón y su xenofobia,
abuso vetusto y perfumado de poder egregio.
(De En los Andenes de la Era Heisei)
Exaltación espontánea de lo español cerca de Nykøbing
(Dinamarca)
He de advertir que nunca creí en patria,
e incluso una gitana, anuncio constante de España
en el extranjero, resulta motivo de ofensa,
pero hoy que no se dio bien
por tanta y tanta malgastada corona
en varias cosas reparo.
Campos de trigo daneses, desaparecidos ya en Castilla,
vacas holandesas, a extinguir en los Pedroches,
playas británicas en Europa Sur
llenas de camareros malagueños y rubias en top less.
No recuerdo si tenemos industria,
pero hay fuga de multinacionales como gases
intoxicadas de salarios como de agua fuerte,
además de la moneda única,
ígnea peseta en busca y captura.
Pero ni Zelanda tatuada de verdes molinos,
Bravante, llena de diques, matamares silentes,
Lolland, Falster y Møn, Europa interior de leyenda,
ni el rubio de ayer que bien podría
anunciar un cuerpo Danone
son hoy suficientes para dejar
de pensar en España y lo español.
(De En los Andenes de la Era Heisei)
Subasta de sueños en la Era Heisei
Sabía que atravesando Akakira
al final se llega a una vieja fábrica de aceros,
donde los prendidos sueños arden
como en plena calle verdes
papeleras de plástico galvanizado.
Era todo un milenio en llamas,
crepitaban utopías y principios,
un viejo sombrero de fieltro de Pablo Iglesias,
y la daga samurai de un múltiple Harakiri.
Su resplandor iluminaba la máscara de la Era Heisei,
un ácido corroía los labios del milenio
una vez pintados de rojo carmín.
Todo era cenizas; asusta.
Como en el insaciable tanatorio de la M30
nadie se atreve a esparcirlas
por si tan sólo la grama crece,
algún deseo trasterrado y otro
sumiso siglo nada adverso
con el viático de su pasado.
Pero también cerca de Akakira
se encuentra una casa de subasta,
y a la espera quedo por si consigo
en rebajas alguna sombra de sueño.
Año XI de la Era Heisei
Takayama-Japón
(De En los Andenes de la Era Heisei)
La Celebración de la Palabra
Desde esta pelliza de toro tan angosta a veces,
gran bazar de la droga, según los diarios,
portaviones de sol, vehemencia y gozo,
preñada de inquilinos que bailan
-y qué remedio- con el alegre subsidio de la palabra,
sólo se puede aceptar una contienda de juego y paz,
aunque la mancha de petróleo en el océano
siga ahogando pateras
y sus inagotables fuegos de artificio
iluminen haciendas y solares encalados.
Pero una gota de lluvia en ese océano
bastaría para recordar que somos
una nimia inmensidad indivisa,
una frontera única en el presente de los pueblos,
y no se debe sucumbir,
pues queda demasiado cerca el zéjel y la moaxaja,
hace pocos siglos que importamos el soneto,
y parece que fuimos ayer cuando Breton,
Artaud, Aragon, Soupault, Tzara,
cambiaron a este bajel pirata su rumbo.
También dijeron que no era arma poderosa;
por si acaso, me tomo cada mañana la molestia,
de acudir a la fuente donde manan las palabras,
apartar residuos tóxicos, bolsas de plástico,
y exprimidas latas de Coca Cola, que maldigo fríamente,
para poder sobrevivir sin DNI reglamentario,
y como si de un anuncio de 15 segundos se tratara
devolver bien condenso un mensaje alto, claro,
y evónimo de celebración del verso,
unida ya a esta grey, artificiera de pasiones,
y sin más escudo que cualquier semipoema.
(De En los Andenes de la Era Heisei)
Una Oficina Propia
A Virginia Woolf
Nuestra tarea no es ya recolectar madura fruta
con trampa mortal que se muerda.
Ahora que en la casa dejamos atrás las naves hundidas,
sin olvidar la flor en el cabello
que nos perfuma desde generaciones,
no seremos más
púgiles en un ring sexual de barro,
superdotadas para el teatro del amor,
aficionadas al abalorio antes de iniciar la pubertad,
al ritual de cuerpos engastados en aceites nocivos
para que resbalen todas las enemigas.
No soy cobarde si eso me llaman,
desafío las etiquetas pasajeras de verde disputa
y negro fango, y no gritéis al viento parciales victorias,
si quisiera también hubiera ascendido
por el puente de plata que al deseado trofeo conduce.
Pero si frotamos bien el siglo Veintiuno,
nos permite formular un único sueño:
Él ya no será más mi oficina.
No será su cuenta bancaria,
ni una VISA ORO, corazón de plástico en su cartera,
el ansiado puesto de trabajo.
Él nunca más será nuestra oficina,
el sólo tragaluz para un sótano sombrío,
la única hiedra por la que escalar
el muro a un despacho propio.
Si aún queréis zurcir, cosed líquido valor a vuestras hijas,
en un top Delacroix de pecho desnudo y caminad, caminad.
(De Frágil Sinfonía)
Manifiesto de Cualquier Nocturno
Reivindico el desenfado
y la desinhibición de mis deseos,
el punto de alcohol compatible con mis sentidos,
el encuentro furtivo con un amante efimero,
el bullicio sin rumbo de un grupo humano,
el golpe mortal a la rutina,
la amargura cuando sale el sol,
el exceso, sobre todo el exceso
Magnifico la valentía
de todos aquellos que viven con ojeras,
que no le ponen precio a la hora,
que desacatan las leyes ordenadas de la Naturaleza,
que amarían sólo hasta el alba,
capaces de todo en el punto exacto de la Medianoche,
de nada cuando unas gotas de luz
rayan la noche descarada,
vencida ya.
Y por qué no, cosas menores,
el riego purificante en la madrugada,
el irrespirable ruido del camión de basura,
la inestabilidad de la calle bajo la farola,
el robo del BMW sólo para hacer un trompo,
el tirón en cualquier esquina del drogadicto
falto de estatus de enfermo,
siempre insensible sociedad de Derechas.
Porque al fin, somos un recinto privado,
como si la vida fuese un parking subterráneo
y nadie pudiese salir sin tarjeta decodificada.
(De Poemas en Off)
Casi Intacto el Amor
Llegado septiembre tendrá fecha nuestro contrato,
debo un par de letras al banco de la fidelidad
y tú, que el deseo te ha prestado hipoteca,
no pareces darte cuenta que el amor se hunde
como las pinzas de la ropa caen
aullando por mi patio interior.
Dejamos hace tiempo de intentarlo,
cuando la costumbre como el polvo
se había posado sobre nuestro mobiliario,
cuando la desidia se acumulaba
por el suelo como vacías botellas,
y para colmo se anegó el apartamento
por las mismas goteras siempre.
No soporto que te rindas
sin condiciones, que te cruces
de brazos como si ya el agua hubiera
llegado al cuello de la última ruptura.
No me dejas alternativa,
morir en los caninos del incierto destino,
probablemente soledad afilada,
o disparar con el fusil de mi abuelo
nuestra cómoda vida diaria;
morir al grill de un amor casi intacto,
o matar por dichas más imaginadas que ciertas.
Te has empeñado ciegamente
en arrastrarme atada a tus noventa
caballos, hirviendo mis manos y mi espalda,
por ti, desabrido amor.
Doy por seguro que despertaré a balazos
y todos estos años como sesos
esparcidos por la pared.
(De Ladrones de Miel)
Karaoke Milenario
Bajo intactos arrozales anónimos
tres millones de vietnamitas o iraquíes
y cincuenta y ocho mil norteamericanos,
ilustran el deseo ilegal de olvido,
falsificadas sus conciencias por una perpetua infamia.
Nunca salen las cuentas del horror.
(De Frágil Sinfín)
En la aduana
Y cuando en la interminable cola,
perdidos ya todos tus derechos,
todos empujan indignados:
blancos primero, afros y chinos;
latinos, indios y musulmanes;
para que sus familias no sequen
sus calcetines de zurcida rabia
al viento rasante del metro
que taja todas sus gargantas.
Y según la fuerza de cada cultura
vas entrando por una puerta diferente,
puede que te admitan
por la de inmigrante, la de turista
o la de business class sin demoras.
Y nadie quiere ser el último.
Y nadie quiere esperas.
Y cuando por fin te regalan el visado
para no volver nunca más a tus raíces,
a no ser que llegues
en carro alquilado de diamantes
que admiren los vecinos,
te enseñan su forzoso idioma
para cargar contra todos tus antepasados,
que te dejaron anchas palabras pero pocos dólares,
y todo se reduce a sacar las automáticas,
escondidas desde siglos
entre tu castigada piel y las cuatro tallas más
de tus vaqueros vencidos.
Y nadie entonces se conforma,
porque no queremos
que por heterodoxos nos deporten,
pues dentro de poco nuestra cultura
no valdrá nada, y porque de todos modos,
te la arrancarán del vientre
como droga en la aduana.
(De un libro inédito)
(*) Balbina Prior: Nació en Villaviciosa de Córdoba (España) en 1964. Es licenciada en filología inglesa. Actualmente ejerce como profesora de Inglés. Sus trabajos se han publicado en diversas revistas literarias como “Extramuros”, “Turia”, “Cuadernos del Sur”, “La República de las Letras”, “El Maquinista de la Generación”, Baquiana (USA), “Literaturas.com”, y “Singularidades” (Lisboa), de cuyo consejo asesor forma parte. Ha sido articulista del diario “Córdoba” y en traducción sus primeras incursiones han sido realizadas sobre Anna Wickham, Emily Dickinson, Donald Hall y Aphra Behn en Las fábulas del deseo y otros poemas (Sial, 2004). En narrativa ha publicado “Los Dragones Rojos” (Centro cultural “Generación del 27”, Málaga, 1999). Es autora de los títulos de poesía “Soldado de Rodas” (Córdoba, 1993), “Perversidades” (Fernán-Núñez, 1994), “Poemas en Off” (Córdoba, 1998) y "Ladrones de Miel" (Cuenca, 2000), "Frágil Sinfonía" (Valencia, 2003) y con "En los Andenes de la Era Heisei" (Móstoles, 2001) obtuvo el premio de poesía “Ciudad de Móstoles”(2000). Dirige el proyecto editorial “Aristas de Cobre”, dedicado a publicaciones de poesía, relato y traducción. Ha sido incluida en las antologías “Guía de Artistas y Escritores Contemporáneos Andaluces” (Málaga,1997), “Quinta del 63” (CELYA, Salamanca, 2001), “Cuadernos del Mediterráneo” (El Toro de Barro, Cuenca, 2001), “Mujeres de Carne y Verso” (La Esfera de los Libros, 2001), “Ilimitada Voz” (Universidad de Cádiz, 2003), entre otras. Ha sido traducida al francés, inglés y portugués. Su último libro ha sido Final de Entrega. Antología de Poetas contra la violencia de género.
Poemania Nº 143 - Graciela Caprarulo
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 143/2008
“La poesía, ese mundo mágico de la creación espiritual,
establece unas coordenadas en el tiempo de la palabra...”
Miguel Fajardo Korea
Poeta invitada: GRACIELA CAPRARULO (*)
SELECCIÓN DE POEMAS
a mis abuelos
ésos los que traían
a soslayo la noche
los que se hartaron de vino
sobre las tumbas de alabastro
ilusión del nido y de llegar
aunque los pájaros se fueron
deambulan en el abanico esa memoria
de atajarse con las manos
no van a volver
la última flexión
fue aquel giro en el borde de sus nucas
y el gesto perpetrado ingenuamente
como un adiós
(El clan de la cicatriz, La Bohemia, 2006)
***
Isis en Sais
I
emerge desde el vientre altivo
sin despertar sospechas
es ya la Tierra el territorio
acostumbrado
y busca a Aquél
que ha de portar la cicatriz
hay dos pilares en su trono
donde yace
sentada desde siglos
guarda la entrada en la cual dice
ningún hombre mortal
ha descifrado lo que oculto
caen los velos que son siete
y lo indeciso del agua la contempla
mientras el mundo duerme su sueño
y se descuida
II
tendida en esa mansedumbre
distendida intuye
y piedra sobre piedra
edifica la propia catedral
es el ombligo su columna
la noche luego abierta
a los misterios
conjuga profecías en su vientre
y entrega el fruto
el polvo al polvo
arde el útero y da forma
a la materia
la Oscura entronizada
contempla la estampida del aire
y sabe
(El clan de la cicatriz, La Bohemia, 2006)
***
esa mujer que yace
pelirroja y pequeña
no es mi madre
pero me pertenece
la veo descansar tan blanca
y me pregunto por qué
la alejo
por qué la quiero lejos
si es tan blanca y si duerme
mientras yo divago
o esa mujer que yace
sí es mi madre
y no me pertenece
a mí que soy pequeña
y que no duermo
porque no hay regazo
apoyo mi cabeza
en su hombro izquierdo
me inclino
simbólicamente emulo
lo que pudo ser
la infancia
un hombro izquierdo
un hueco tibio donde apoyar
la cabeza
y que no supe encontrar
la mujer que está yaciendo
soy yo y alguien me observa
alguien que cree ser mi hijo
se acurruca y busca
en mi hombro izquierdo
ahora somos tres
los que emulamos la infancia
los que buscamos
un hombro infinito donde apoyar
la cabeza
¿es eso la eternidad?
¿hundir la cabeza en el hueco?
¿es eso morir?
¿dejarse ir en el hueco
que me acuna rítmicamente
como un fuelle y me respira?
el hijo que no es mío pero pudo
está yaciendo
y mientras duermo espera
que la infancia le dure
que este hueco le sorba la memoria
(El clan de la cicatriz, La Bohemia, 2006)
Génesis
aún desde la oscuridad y el caos
por encima del Abismo
lo vislumbraba
en su negro traje esplendoroso
en medio del jardín
el árbol
la fruta maldecida por la historia
juegan ellos, ríen
y en tanto la ciudad
planea derrotarlos
en medio de la rama
roja, inalterable
redondeada persiste
y ellos juegan cada vez más alto
cada movimiento muerden
cerca crece el árbol
rompe
el equilibrio inestable del jardín
detrás del árbol
vestido de negro resplandece
es hermoso y coquetea a la mujer
el eslabón débil en la cadena
la pieza del naufragio
que arda ella que baile
la muy entre las lenguas
en la luz como luciérnaga encendida
Lucifer Luzbel luzmala
la malnacida serpiente
sempiterna y tierna
de esmoquin viste
como un astro
y bautiza universos en su nombre
ella, la bella mal maridada
contempla a su mitad y muerde
la manzana muerde su destino
de condenada hembra
que arderá
(El clan de la cicatriz, La Bohemia, 2006)
***
en el centro
la isla
la mansedumbre atada
ser la inteligencia
y no saber cómo matar
la sed y lo que ansía
(Psiqué, La Bohemia, 2003)
***
fue coronada en algún tiempo
guardiana de las piras ancestrales
las silenciosa vela los misterios
saben sus dedos
tejer coronas con las calas
y abriga entre los muslos
ofrendas derramadas por la tierra
yo fui collares en sus manos
cuando ella leía las estrellas
y el hilo invisible nos unía
si hubiera las redes sosteniendo
(Psiqué, La Bohemia, 2003)
***
yo que nací adulta y armada
de la cabeza de mi padre
yo que fui amada por tantos guerreros
que me entregaron su vida sobre las hecatombes
fui espada en manos de los asesinos
daga sacrificial en los altares
brújula en los abismos del océano
constelación, grial
yo que fui la favorita contra toda profecía
tuve apenas este pétreo corazón de virgen
yo que deseaba el amor
las manos tibias y callosas de las labradoras
la moldura del pan
el hijo que me fue negado
yo que habito en este Olimpo
de eternidades y de prodigios
yo que gobierno el destino de tantos hombres
veo el futuro
las áureas estatuas
los mármoles, los holocaustos
los versos escritos en mi nombre
y aún así anhelo
sentir bajo la piedra
el mínimo roce
medular
hace falta un lugar y una persona
para nombrar el hallazgo
algo escondido y único
como un cuenco que nunca se vacía
hace falta la fe y dispararse
hacia el centro de la Noche
cumplidas las instancias esperables
pagado todo derecho a descender
hace falta una guía
la sutil entrega a lo invisible
que bajo forma de hombre
o de pájaro o de ángel
nos lleve al mísmísimo núcleo
del infierno
y allí, donde se sabe que no hay retorno
los monstruos se organizan
para guardar la entrada
hecha de miedos indivisos
allí, detrás del río y de la ciudadela
hay un cuenco y un puñado
de tierra luminosa
que cifra los destinos del mundo
(Sutura, inédito)
(*) Graciela Caprarulo: Nació en Buenos Aires (Argentina) en 1967. Es Profesora en Letras y Master en Teología. Coordina junto a Ana Guillot el Taller de la Siesta en San Isidro y Buenos Aires, desde 1992 hasta la fecha. Es fundadora y directora del sello Ediciones de la Siesta. Ha sido conductora del programa radial Dos Palabras (1992-2000) y del Ciclo literario Las Hermanas de Casandra auspiciado por la Fundación Telefónca Argentina y la Casa de la Poesía (2004-2006). Recibió el premio de cuento Jorge Luis Borges de la Academia Hispanoamericana de Letras de Los Angeles (EE.UU.) en 1991. Publicó los libros de poesía “En abrazo de Barro” (Libros de Tierra Firme, 1995) y “A la Sombra de los Paraísos” (Libros de Tierra Firme, 1998), ambos con el apoyo del Fondo Nacional de las Artes. Y publicó también los libros “Psique” (La Bohemia, 2003), que cuenta también con una edición electrónica y “El Clan de la Cicatriz” (La Bohemia, 2006). Participó en varias antologías poéticas nacionales e internacionales entre 1991 y 2006. Algunos de sus poemas, cuentos y artículos literarios han sido publicados en distintos medios de Argentina, Estados Unidos, Puerto Rico, Costa Rica, España y México.
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 143/2008
“La poesía, ese mundo mágico de la creación espiritual,
establece unas coordenadas en el tiempo de la palabra...”
Miguel Fajardo Korea
Poeta invitada: GRACIELA CAPRARULO (*)
SELECCIÓN DE POEMAS
a mis abuelos
ésos los que traían
a soslayo la noche
los que se hartaron de vino
sobre las tumbas de alabastro
ilusión del nido y de llegar
aunque los pájaros se fueron
deambulan en el abanico esa memoria
de atajarse con las manos
no van a volver
la última flexión
fue aquel giro en el borde de sus nucas
y el gesto perpetrado ingenuamente
como un adiós
(El clan de la cicatriz, La Bohemia, 2006)
***
Isis en Sais
I
emerge desde el vientre altivo
sin despertar sospechas
es ya la Tierra el territorio
acostumbrado
y busca a Aquél
que ha de portar la cicatriz
hay dos pilares en su trono
donde yace
sentada desde siglos
guarda la entrada en la cual dice
ningún hombre mortal
ha descifrado lo que oculto
caen los velos que son siete
y lo indeciso del agua la contempla
mientras el mundo duerme su sueño
y se descuida
II
tendida en esa mansedumbre
distendida intuye
y piedra sobre piedra
edifica la propia catedral
es el ombligo su columna
la noche luego abierta
a los misterios
conjuga profecías en su vientre
y entrega el fruto
el polvo al polvo
arde el útero y da forma
a la materia
la Oscura entronizada
contempla la estampida del aire
y sabe
(El clan de la cicatriz, La Bohemia, 2006)
***
esa mujer que yace
pelirroja y pequeña
no es mi madre
pero me pertenece
la veo descansar tan blanca
y me pregunto por qué
la alejo
por qué la quiero lejos
si es tan blanca y si duerme
mientras yo divago
o esa mujer que yace
sí es mi madre
y no me pertenece
a mí que soy pequeña
y que no duermo
porque no hay regazo
apoyo mi cabeza
en su hombro izquierdo
me inclino
simbólicamente emulo
lo que pudo ser
la infancia
un hombro izquierdo
un hueco tibio donde apoyar
la cabeza
y que no supe encontrar
la mujer que está yaciendo
soy yo y alguien me observa
alguien que cree ser mi hijo
se acurruca y busca
en mi hombro izquierdo
ahora somos tres
los que emulamos la infancia
los que buscamos
un hombro infinito donde apoyar
la cabeza
¿es eso la eternidad?
¿hundir la cabeza en el hueco?
¿es eso morir?
¿dejarse ir en el hueco
que me acuna rítmicamente
como un fuelle y me respira?
el hijo que no es mío pero pudo
está yaciendo
y mientras duermo espera
que la infancia le dure
que este hueco le sorba la memoria
(El clan de la cicatriz, La Bohemia, 2006)
Génesis
aún desde la oscuridad y el caos
por encima del Abismo
lo vislumbraba
en su negro traje esplendoroso
en medio del jardín
el árbol
la fruta maldecida por la historia
juegan ellos, ríen
y en tanto la ciudad
planea derrotarlos
en medio de la rama
roja, inalterable
redondeada persiste
y ellos juegan cada vez más alto
cada movimiento muerden
cerca crece el árbol
rompe
el equilibrio inestable del jardín
detrás del árbol
vestido de negro resplandece
es hermoso y coquetea a la mujer
el eslabón débil en la cadena
la pieza del naufragio
que arda ella que baile
la muy entre las lenguas
en la luz como luciérnaga encendida
Lucifer Luzbel luzmala
la malnacida serpiente
sempiterna y tierna
de esmoquin viste
como un astro
y bautiza universos en su nombre
ella, la bella mal maridada
contempla a su mitad y muerde
la manzana muerde su destino
de condenada hembra
que arderá
(El clan de la cicatriz, La Bohemia, 2006)
***
en el centro
la isla
la mansedumbre atada
ser la inteligencia
y no saber cómo matar
la sed y lo que ansía
(Psiqué, La Bohemia, 2003)
***
fue coronada en algún tiempo
guardiana de las piras ancestrales
las silenciosa vela los misterios
saben sus dedos
tejer coronas con las calas
y abriga entre los muslos
ofrendas derramadas por la tierra
yo fui collares en sus manos
cuando ella leía las estrellas
y el hilo invisible nos unía
si hubiera las redes sosteniendo
(Psiqué, La Bohemia, 2003)
***
yo que nací adulta y armada
de la cabeza de mi padre
yo que fui amada por tantos guerreros
que me entregaron su vida sobre las hecatombes
fui espada en manos de los asesinos
daga sacrificial en los altares
brújula en los abismos del océano
constelación, grial
yo que fui la favorita contra toda profecía
tuve apenas este pétreo corazón de virgen
yo que deseaba el amor
las manos tibias y callosas de las labradoras
la moldura del pan
el hijo que me fue negado
yo que habito en este Olimpo
de eternidades y de prodigios
yo que gobierno el destino de tantos hombres
veo el futuro
las áureas estatuas
los mármoles, los holocaustos
los versos escritos en mi nombre
y aún así anhelo
sentir bajo la piedra
el mínimo roce
medular
hace falta un lugar y una persona
para nombrar el hallazgo
algo escondido y único
como un cuenco que nunca se vacía
hace falta la fe y dispararse
hacia el centro de la Noche
cumplidas las instancias esperables
pagado todo derecho a descender
hace falta una guía
la sutil entrega a lo invisible
que bajo forma de hombre
o de pájaro o de ángel
nos lleve al mísmísimo núcleo
del infierno
y allí, donde se sabe que no hay retorno
los monstruos se organizan
para guardar la entrada
hecha de miedos indivisos
allí, detrás del río y de la ciudadela
hay un cuenco y un puñado
de tierra luminosa
que cifra los destinos del mundo
(Sutura, inédito)
(*) Graciela Caprarulo: Nació en Buenos Aires (Argentina) en 1967. Es Profesora en Letras y Master en Teología. Coordina junto a Ana Guillot el Taller de la Siesta en San Isidro y Buenos Aires, desde 1992 hasta la fecha. Es fundadora y directora del sello Ediciones de la Siesta. Ha sido conductora del programa radial Dos Palabras (1992-2000) y del Ciclo literario Las Hermanas de Casandra auspiciado por la Fundación Telefónca Argentina y la Casa de la Poesía (2004-2006). Recibió el premio de cuento Jorge Luis Borges de la Academia Hispanoamericana de Letras de Los Angeles (EE.UU.) en 1991. Publicó los libros de poesía “En abrazo de Barro” (Libros de Tierra Firme, 1995) y “A la Sombra de los Paraísos” (Libros de Tierra Firme, 1998), ambos con el apoyo del Fondo Nacional de las Artes. Y publicó también los libros “Psique” (La Bohemia, 2003), que cuenta también con una edición electrónica y “El Clan de la Cicatriz” (La Bohemia, 2006). Participó en varias antologías poéticas nacionales e internacionales entre 1991 y 2006. Algunos de sus poemas, cuentos y artículos literarios han sido publicados en distintos medios de Argentina, Estados Unidos, Puerto Rico, Costa Rica, España y México.
viernes 29 de febrero de 2008
Poemania Nº 142 - Elena Cabrejas
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 142/2008
“...algo acaece en el mundo para que el
poema caiga, como el fruto, sobre las horas;
para que el poema se recorte, nítido como el árbol,
sobre un espacio abierto...”
Jorge Monteleone
Poeta invitada: ELENA CABREJAS (*)
UNA ANTORCHA
Una antorcha agoniza cuando tu voz la apaga
para encenderme.
Una antorcha con su melena roja
doblegándome en las colmenas del placer
sumergiéndose en las sales de la extenuación
descendiendo con su mortaja de cenizas
y un mensaje para descifrar
en las claridades de tu mirada.
Eso era antes.
Cuando éramos lago de sed y escaldadura
cuando todas las puertas se abrían
para que huyeran los fantasmas que nos lastimaban
cuando la música marcaba el ritmo del jadeo
en la catedral del cuerpo.
Eso era antes.
Anterior a la piel flamante del poema
escrito en el espejismo necesario
para continuar viviendo.
Cuándo comenzó la pesadilla
de andar sobre los clavos inevitables del desgarro?
Exterminio de sueños
tercas picanas en la mesa de la realidad
escuadrones de risas asesinas
custodiando el insomnio.
En la noche de mi corazón ladran los perros.
En mi alcoba hay olor a jazmines y a manzanas
hay un bosque inventado para ocultar los besos
que te doy y te niego cuando jugamos a atraparnos.
Hay un vaso de rosas que nos miran y una antorcha...
Eso era antes.
V I G I L I A
Mi memoria te guarda en estrechas galerías
donde anduvo el sol de adentro
señalando el sortilegio que nunca acaba.
Sortilegio que asoma los vahos secretos
que desbordan mi mirada.
El misterio llamea ocultando sus carbones.
Crecen en la piel de mis manos
lenguas de esclava frente a la cerradura.
Hablo de lo que debo cultivar
para aguardarte.
De la recóndita tenacidad que invade
todos mis sueños de clamor imposible.
Se que volverás para mirarme
que volverás para nombrarme
hasta la exhalación
en esta feroz paciencia de comenzar a esperarte.
SINFONÍA HECHIZADA
Mi amor tiende sus manos de mago
y me cubre la piel con furia de relámpago y asombro
y galope de caballos blancos.
Mi amor trae versos de torrente
y vuelo de pájaro de trescientos sesenta colores
y brasas de encender suspiros en el bosque de mi pelo.
Me oyes? Eres tú el que me crea mujer y me proclama
en los bandos del mundo.
Tú el que me ofrece la boca de imán nocturno
y licores y ungüentos y flor
con sus dos únicos pétalos de fuego que me abrasa.
Mi amor tiene la llave de todos los cantos
y por eso lo espero
con mi traje de novia de princesa de esclava
sobre mi desnudez.
Con un ramo de clavelinas en el umbral de la tarde.
Con la sed de los muelles a la hora de la última marea.
Con la danza de nuestra sinfonía hechizada
en la curva de las caderas que no cesan de oscilar tu nombre
húmedo y profundo como la noche
cuando me amas.
VIVIENDA DE EMERGENCIA
De chapa helada
cuando los inviernos crecen
en los árboles
cuando las ilusiones
se escapan por las ventanas rotas
y la realidad clava sus raíces
en el barro.
Las hendijas silban vientos amarillos
la madrugada golpea la puerta
inexorablemente cada día
la emergencia se burla
desde los techos grises
suenan sus tambores oscuros
martillean las gargantas anudadas
con ásperas impotencias.
Afuera la lluvia
destiñe promesas violetas.
SIEMPRE EL HOMBRE
El hombre siempre el hombre
sediento y pronunciado desde la sal
de todos los linajes
hasta el adiós infinito de las puertas el tiempo
y su voz esparcida por el aire.
Dónde la mordedura que parte sus pedazos?
Dónde los espejismos
de abarcar lo perdido?
Y aquél día desnudo con olor a madera
golpe de hacha y silencio
sobre su antigua memoria.
Y el llanto que atiza en la cuna desmembrada
de no ser más que un niño
que regresa por la noche
para volver a nacer.
TIEMPO DEL NUNCA MÁS
Desde esa larga ausencia
su lengua era una daga agudizando la hiel
de sus gemidos
penetrando mansamente la brumosa cortina
que tendía la tarde
cuando la aldaba de la noche comenzaba a llamar.
Entonces se podía ver relucir
el alambre furioso que atravesaba su mirada
conocer el oculto cordel de su esqueleto
lanza de guerrero sobre las siete cuevas
del maligno
que arrebatara a su presa
sin saber que ella estaba hecha
de llanto y furor, bellisima y demente
creciendo como un bosque
creciendo como la ausencia del hijo
en el volcán del pecho.
TIEMPOS OSCUROS
Ramajes encorvados sobre mi sombra
en la tarde que cruza
como un horizonte electrizado.
Cuajos de sangre y lodo se pegan a mi piel
y no puedo huir. !Oh niño de cenizas!
que me atisbas desde el rincón del fuego.
Y no puedo. No logro escapar del vaho perverso
en el socavón del tiempo que todo lo lleva.
Es inútil. Cadáveres de peces en la playa
del abandono. Pájaros ciegos en la negrura
del agua. Niño ven a salvarme.
Que no consigo sino la asfixia en mi propio ruego.
En mi propia saliva que te nombra
por el túnel del grito. Ven a salvarme.
Quién nos ha despojado? Quién se viste
mi ropaje de pasear en los sueños?
Dónde tu luz de corazón ardiendo
en las telas del silencio?
Y ese miedo que crece como un muro sediento.
Ven a salvarme. Oh aniquilación.
Oh espectros desdentados. Oh infierno.
Y yo sola en los bosques de la noche.
Niño ven a salvarme.
A LA HERMANA FRANCESA DESAPARECIDA ALICE DOMON
El amor le bramaba sobre el pecho
sobre su vientre de arca para las criaturas
salvadas del naufragio
-pequeños universos de tibieza a la intemperie-
en plena calle en plena selva
en plena soledad galopando con ramalazos secos
su rostro luminoso y sediento.
Fue conducida hasta la honda habitación
de la noche
con su túnica de sal
y el rosario alzado hacia la única resurrección.
Sus pies heridos persiguieron las huellas del Gólgora
y sus ojos de agua derramada
quedaron abiertos como una fuente interminable.
(*) Elena Cabreras: Poeta y escritora nacida en Buenos Aires. Estudió Letras en Universidad del Salvador. Es colaboradora de los suplementos literarios de los diarios: "La Nación", "La Gaceta" de Tucumán y "La Capital" de Mar del Plata. Dirigió talleres literarios. Fue miembro de la Comisión de Cultura de la Fundación El Libro para la Feria Internacional, y secretaria de Arte y Cultura de la Fundación para la Prevención de la Violencia Infantil. Fundadora y directora de la revista "Centauro", junto a Alejandrina Devescovi, creó y dirige "Poesía viva". Obtuvo diversos premios: Sociedad Española de Cosquín, Universidad de Belgrano y Fundación Argentina para la Poesía, entre otros. Su novela: "Algo habrán hecho", que trata sobre las monjas desaparecidas durante la última dictadura militar, recibió el Premio Municipal (Bienio 1998/99). Dueña de una voz muy personal, su poesía sabe indagar, valiente y sin apelaciones, en los aspecto más trágicos y dolorosos de la realidad social de su país. Algunos de sus libros de poemas: "Canilla popular" (1975); ; “Poemas para la madre” (1981); "Tiempo que duele" (1983); "Vencer al miedo" (1984), "Como un pájaro en llamas"(1986); “Herederos del silencio” (1992 y 1993). Recibió, en el 2008, una mención por su poemario presentado en el Premio de Casa de las Américas.
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 142/2008
“...algo acaece en el mundo para que el
poema caiga, como el fruto, sobre las horas;
para que el poema se recorte, nítido como el árbol,
sobre un espacio abierto...”
Jorge Monteleone
Poeta invitada: ELENA CABREJAS (*)
UNA ANTORCHA
Una antorcha agoniza cuando tu voz la apaga
para encenderme.
Una antorcha con su melena roja
doblegándome en las colmenas del placer
sumergiéndose en las sales de la extenuación
descendiendo con su mortaja de cenizas
y un mensaje para descifrar
en las claridades de tu mirada.
Eso era antes.
Cuando éramos lago de sed y escaldadura
cuando todas las puertas se abrían
para que huyeran los fantasmas que nos lastimaban
cuando la música marcaba el ritmo del jadeo
en la catedral del cuerpo.
Eso era antes.
Anterior a la piel flamante del poema
escrito en el espejismo necesario
para continuar viviendo.
Cuándo comenzó la pesadilla
de andar sobre los clavos inevitables del desgarro?
Exterminio de sueños
tercas picanas en la mesa de la realidad
escuadrones de risas asesinas
custodiando el insomnio.
En la noche de mi corazón ladran los perros.
En mi alcoba hay olor a jazmines y a manzanas
hay un bosque inventado para ocultar los besos
que te doy y te niego cuando jugamos a atraparnos.
Hay un vaso de rosas que nos miran y una antorcha...
Eso era antes.
V I G I L I A
Mi memoria te guarda en estrechas galerías
donde anduvo el sol de adentro
señalando el sortilegio que nunca acaba.
Sortilegio que asoma los vahos secretos
que desbordan mi mirada.
El misterio llamea ocultando sus carbones.
Crecen en la piel de mis manos
lenguas de esclava frente a la cerradura.
Hablo de lo que debo cultivar
para aguardarte.
De la recóndita tenacidad que invade
todos mis sueños de clamor imposible.
Se que volverás para mirarme
que volverás para nombrarme
hasta la exhalación
en esta feroz paciencia de comenzar a esperarte.
SINFONÍA HECHIZADA
Mi amor tiende sus manos de mago
y me cubre la piel con furia de relámpago y asombro
y galope de caballos blancos.
Mi amor trae versos de torrente
y vuelo de pájaro de trescientos sesenta colores
y brasas de encender suspiros en el bosque de mi pelo.
Me oyes? Eres tú el que me crea mujer y me proclama
en los bandos del mundo.
Tú el que me ofrece la boca de imán nocturno
y licores y ungüentos y flor
con sus dos únicos pétalos de fuego que me abrasa.
Mi amor tiene la llave de todos los cantos
y por eso lo espero
con mi traje de novia de princesa de esclava
sobre mi desnudez.
Con un ramo de clavelinas en el umbral de la tarde.
Con la sed de los muelles a la hora de la última marea.
Con la danza de nuestra sinfonía hechizada
en la curva de las caderas que no cesan de oscilar tu nombre
húmedo y profundo como la noche
cuando me amas.
VIVIENDA DE EMERGENCIA
De chapa helada
cuando los inviernos crecen
en los árboles
cuando las ilusiones
se escapan por las ventanas rotas
y la realidad clava sus raíces
en el barro.
Las hendijas silban vientos amarillos
la madrugada golpea la puerta
inexorablemente cada día
la emergencia se burla
desde los techos grises
suenan sus tambores oscuros
martillean las gargantas anudadas
con ásperas impotencias.
Afuera la lluvia
destiñe promesas violetas.
SIEMPRE EL HOMBRE
El hombre siempre el hombre
sediento y pronunciado desde la sal
de todos los linajes
hasta el adiós infinito de las puertas el tiempo
y su voz esparcida por el aire.
Dónde la mordedura que parte sus pedazos?
Dónde los espejismos
de abarcar lo perdido?
Y aquél día desnudo con olor a madera
golpe de hacha y silencio
sobre su antigua memoria.
Y el llanto que atiza en la cuna desmembrada
de no ser más que un niño
que regresa por la noche
para volver a nacer.
TIEMPO DEL NUNCA MÁS
Desde esa larga ausencia
su lengua era una daga agudizando la hiel
de sus gemidos
penetrando mansamente la brumosa cortina
que tendía la tarde
cuando la aldaba de la noche comenzaba a llamar.
Entonces se podía ver relucir
el alambre furioso que atravesaba su mirada
conocer el oculto cordel de su esqueleto
lanza de guerrero sobre las siete cuevas
del maligno
que arrebatara a su presa
sin saber que ella estaba hecha
de llanto y furor, bellisima y demente
creciendo como un bosque
creciendo como la ausencia del hijo
en el volcán del pecho.
TIEMPOS OSCUROS
Ramajes encorvados sobre mi sombra
en la tarde que cruza
como un horizonte electrizado.
Cuajos de sangre y lodo se pegan a mi piel
y no puedo huir. !Oh niño de cenizas!
que me atisbas desde el rincón del fuego.
Y no puedo. No logro escapar del vaho perverso
en el socavón del tiempo que todo lo lleva.
Es inútil. Cadáveres de peces en la playa
del abandono. Pájaros ciegos en la negrura
del agua. Niño ven a salvarme.
Que no consigo sino la asfixia en mi propio ruego.
En mi propia saliva que te nombra
por el túnel del grito. Ven a salvarme.
Quién nos ha despojado? Quién se viste
mi ropaje de pasear en los sueños?
Dónde tu luz de corazón ardiendo
en las telas del silencio?
Y ese miedo que crece como un muro sediento.
Ven a salvarme. Oh aniquilación.
Oh espectros desdentados. Oh infierno.
Y yo sola en los bosques de la noche.
Niño ven a salvarme.
A LA HERMANA FRANCESA DESAPARECIDA ALICE DOMON
El amor le bramaba sobre el pecho
sobre su vientre de arca para las criaturas
salvadas del naufragio
-pequeños universos de tibieza a la intemperie-
en plena calle en plena selva
en plena soledad galopando con ramalazos secos
su rostro luminoso y sediento.
Fue conducida hasta la honda habitación
de la noche
con su túnica de sal
y el rosario alzado hacia la única resurrección.
Sus pies heridos persiguieron las huellas del Gólgora
y sus ojos de agua derramada
quedaron abiertos como una fuente interminable.
(*) Elena Cabreras: Poeta y escritora nacida en Buenos Aires. Estudió Letras en Universidad del Salvador. Es colaboradora de los suplementos literarios de los diarios: "La Nación", "La Gaceta" de Tucumán y "La Capital" de Mar del Plata. Dirigió talleres literarios. Fue miembro de la Comisión de Cultura de la Fundación El Libro para la Feria Internacional, y secretaria de Arte y Cultura de la Fundación para la Prevención de la Violencia Infantil. Fundadora y directora de la revista "Centauro", junto a Alejandrina Devescovi, creó y dirige "Poesía viva". Obtuvo diversos premios: Sociedad Española de Cosquín, Universidad de Belgrano y Fundación Argentina para la Poesía, entre otros. Su novela: "Algo habrán hecho", que trata sobre las monjas desaparecidas durante la última dictadura militar, recibió el Premio Municipal (Bienio 1998/99). Dueña de una voz muy personal, su poesía sabe indagar, valiente y sin apelaciones, en los aspecto más trágicos y dolorosos de la realidad social de su país. Algunos de sus libros de poemas: "Canilla popular" (1975); ; “Poemas para la madre” (1981); "Tiempo que duele" (1983); "Vencer al miedo" (1984), "Como un pájaro en llamas"(1986); “Herederos del silencio” (1992 y 1993). Recibió, en el 2008, una mención por su poemario presentado en el Premio de Casa de las Américas.
sábado 23 de febrero de 2008
Poemania Nº 141 - André Cruchaga
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 141/2008
Poeta invitado: ANDRÉ CRUCHAGA (*)
Noches
…me duele hasta la sangre de las venas.
Raúl Contreras
Fantasmas permanecen tocando el grito
Entre el vaho de la ceniza y el asedio
Negro de la noche: —cuervos mordiendo
Las pupilas, desnudos esqueletos
Tropezando en las piedras, niebla de mar,
Amalgama de agónica espuma…
El tacto del suplicio busca las paredes,
La torpeza de caminar sobre la ceniza,
La garganta contenida en la penumbra.
Las noches han sido hechas de algas infestadas.
Al filo agonizante de los párpados, el horror,
Un cielo sin hálito y vinagre de relojes,
Donde tragaluces descompuestos, beben
El calendario sordo del llanto.
Las noches ignoran los caracoles de la luz;
Con ellas no se puede usar corbata,
Ni subir rascacielos para explorar sombras.
El respiro no cabe en una mano.
Se duerme a secas entre sabandijas,
Hilando la sordidez de la tierra…
—Tierra hecha noche, por desgracia,
Donde el hombre hunde su acento,
Hasta ganar la muerte y la cruz:
Cerrada puerta de la luz, muros ardiendo
En su propio, despiadado cadáver.
Por todas partes rumorea, ciego, el vértigo;
La intemperie está llena de páginas mordidas
Por el brazo audaz, sordo, de la angustia.
Desde tiempos las noches son alfileres anónimos:
Raptan y agobian, crepitan sus mudas ráfagas
Entre tímidas luciérnagas.
¿Cómo entender su destello de cenizas?
¿Cómo abrir sus múltiples puertas sin caer,
En la ficción del aliento? ¿Cómo
No sentir sus barrotes de herrumbre?
Ellas tienen la mirada en opaca fantasía,
Llenan el torrente con pájaros sin espejos,
Hilan azúcares de obediente cárcel,
Crecen en polvorienta amenaza.
Las noches no mueren como lo hacen los espejos,
Sólo amanecen en el recuerdo de los párpados.
Nadie alza su sangre ilesa de musgo:
Las noches cierran la casa de pólvora y cuchillos.
Ahora las campanas son grito subterráneo
Y no profesa ala del respiro y la fragancia:
Sutil feligresía de hojas y cierzo…
Las noches tragan la sed en su propia escena:
Borrosos gemidos caen atónitos en la memoria.
Esas noches son los cazadores nocturnos
Que bailan como en un anfiteatro…
Barataria, 06. 10. 2007.
A los ojos del silencio
El silencio gotea sus enigmas,
Fosa galopante, pedazo de neblina
Rompiendo el alma. —En su nido
Se escucha el hambre, gira ahí,
En los techos de las casas, suspira sin puertos:
Da miedo el mundo. Tiemblan los huesos,
Junto a la hoguera agonizante
Del cataclismo cotidiano en las calles.
A ratos la violencia nos asalta con su losa
De tormento: el planeta entero nos advierte
Un mal augurio: soledad, sed, noche.
El delirio es la actitud cotidiana del universo.
Lo que habla la memoria es incomprensible:
Asusta pensar en el huracán y la lágrima,
En la maleza de estos días con su zarza
De viejas heridas, voces que andando,
Abren tumbas y desvelan horizontes
De encanecidos pájaros.
¿En dónde estamos ahora después de tanta
Edad, perturbada arteria del heroísmo?
¿Qué aliento empaña nuestros ojos
Que nos impide ver los parajes de la deriva?
Nos hundimos en el sobresalto de la noche;
El miedo y la mentira se elevan memorables
Sobre el mundo secular de la sonrisa.
El silencio sabe qué silencio crece como césped.
Hay heridas más profundas que las pestañas.
Hay caminos más encanecidos a la espuma.
Nada es ya, cuando día a día la puerta
En vez de luz, se llena de repente
De cosas extrañas. La noche, sigilosa noche
Con su color insomne y sus maleficios…
Uno mira en derredor los pañuelos de tanta
Desesperanza, el delirio comiéndonos
En raciones diarias los propios sueños.
Ya aprendimos a convivir entre esqueletos
Y desde ellos queremos resucitar la hondura,
Pero sólo hay piedras de obligada amalgama,
Años de violenta marea, alianzas
Ahogándonos en desvelos, ansias de ser
Lo que no somos entre proféticos huesos.
Es doloroso transitar entre tanta agua,
Aguas hechas de relativa calma,
Hundirse en secretas lenguas, cojines
/de intemperie
Y cumplir con las leyes de la esperanza:
El caos parece ser, en el velero de los siglos,
La aferrada constelación del horizonte.
Barataria, 07.10.2007.
Los que cruzan la vida
Este sueño sin párpados es un rumor herido
Miguel Antonio Jim
Los que la vida dejan su piel
En sutiles redes de bruma, pulsan la sangre
Y tienden su imagen en la sombra cerrada
De su sino. Vuela la brisa sobre ventanales…
Al que parte lo devoran las entrañas;
Dibuja peces de lenguas impasibles,
Las calles les parecen un suplicio devastador,
La ciudad un promontorio de periódicos sucios.
Los que parten envejecen en la travesía
Y ya no ven más lunas, ni tripulantes
En los muelles, ni cierzo en el alba.
Ellos llevan el azogue de las defunciones,
Acantilado en vilo de la pena,
El luto de la noche, ciega carne del suspiro.
La lejanía de los ojos la pinta el olvido.
La noche cubre de noche todos los sentidos,
Mientras el tiempo consume de rodillas
/las ventanas,
El futuro y la paz incierta de la razón.
Candelabros cuelgan de los zopilotes,
Ríos ciegos de sueños en las manos de los muertos,
Helado purgatorio del pecho,
Hacen del afán espejos grises, trenes de niebla.
La campana de la lluvia cierra los tapiales,
El pulso del reloj se vuelve música lenta,
Las ventanas bajo la lluvia, vena rota del arco iris.
Los que cruzan el luto evocan araucarias,
Guardan sus monedas en los chupamieles,
Visten mortajas de crepúsculo,
Rompen el calendario de las nubes,
Desnudan sin más, su propia historia.
La soledad los abraza: severa, cruel.
“La soledad destella en el mundo sin amor.
La vida es una vívida corteza,
Una rugosa piel inmóvil
Donde el hombre no puede encontrar su descanso,
Por más que aplique su sueño”…
Bajo la lágrima gotean caracoles;
En lo oscuro, inefables lunas de la nada,
Ahogados retratos donde se pierden los adioses.
Los que parten hacia la frontera de la bruma,
Encierran pájaros en sus zapatos;
Mientras, sacuden sus alas
Con féretros de niebla y encarnados paraguas.
Ellos comen crepúsculos con cierta ternura
Y sueñan, sin duda, pintar cipreses
En esta afilada tierra de post-guerra.
Los que cruzan la vida, buscan el eco de su voz.
En toda partida hay una herida presente,
Que no sana ni termina al noveno día,
Sino hasta que el invierno lava las hojas
Y el horizonte no es espejo de ataúdes…
Barataria, 07. 10. 2007.
Viajero y destino
Vamos por la tierra unidos al hilo
Del delirio de las palabras: collar, jade,
Plumas de estrellas salen a nuestro paso,
Cuelgan de las vigas de la memoria,
Están ahí como huellas indelebles
Del destino. Leyes de la aurora, acaso,
En su momento, cuando la lucidez
No tenía miedo o, el mundo, aún
No llegaba a Vía Crucis.
Pero resulta que la corona de espinas
Vació la sangre, el destino fue otro
Al abrir el dolor y cruzar la lágrima,
Al asfixiar las sienes con el ultraje del humo
Y no subir las escaleras de las nubes
Con el confiado fuego de la ternura.
Ayer nada más, el tránsito fue áspero:
Era también la muerte respiro de ventanas:
Fue el grito y el desmán, látigo perverso,
Fue el ojo inquisidor un feroz báculo,
Fue la lluvia jinete del Apocalipsis.
Ahora caminamos en desfallecida hoguera:
Se siembra la tristeza en la argamasa
De la eternidad como otro cielo de sombras,
Como otro cielo enrojecido de llamas,
Como otra noche sumida en templos semioscuros.
En este espacio de siglos, la vida humana,
Se torna un sediento designio,
Metamorfosis donde la razón es vértigo
Y el hombre y la mujer, campanas
De su propio espejo.
Miles de años han sonado las trompetas,
Y sin embargo, el eco ha negado su moraleja.
No tenemos mayor constelación que la quietud
Incierta e inapelable de los guijarros:
El torbellino del horror lame las sienes;
La medianoche forma en sombras
El cósmico destino de los fósforos.
Un viajero y su destino devoran, entre
Frenéticos vagones de enredaderas,
Las vértebras del tiempo en segundos;
Va aquí y allá hacia un punto ciego
Donde las ventanas cuelgan de los árboles
Y los ojos, de naves inasibles.
Un viajero quiere llegar a feliz puerto,
Pero a menudo el horizonte sólo es sedienta
Forma de un aliento de túnicas fugaces,
Donde el cuerpo agotado
Acaricia trémulas evocaciones
De un calendario entre escombros…
Barataria, 10. 10. 2007.
Reloj en penumbra
Hay algo en los brazos de las almas:
La herida del tiempo y su nostalgia,
La penumbra del reloj comiéndose la espuma,
Las riendas de la lluvia, sueltas,
Como una rueda de encendida canela.
En la noche los relojes se tornan fantasmas
O álbumes de hambrientas campanas:
Escenario sin telón, gastadas fotografías,
Película donde gira la geografía del sueño.
¡Cómo en invierno se apagan tus agujas!
¡Cómo los trenes de las campánulas
Coronan las calles ciegas y las cunetas!
Pese a que la mariposa gris de la aurora
Chispea con banderas de acero,
El horizonte surte entre la niebla,
Alfabetos sin pañuelos, abejas insepultas
Y horas yertas como el seno de la luna
Desde el fondo del tedio o del grito.
En el fondo, la materia duele: duelen
Las sienes, crucificadas sienes de la noche;
Duele el futuro con su equipaje de hormigas,
La inmensidad del planeta como máquina
Destructiva, las habitaciones sin ventilar,
Las momias de la eternidad, estéril penumbra
Como el atlas del sol para los ciegos.
El reloj es una verja oxidada:
En sus agujas hay musgo a la hora
Del crepúsculo y una luna cuyo tapiz
Es de vahos, y misteriosos péndulos:
Siglos de pétalos carbonizados
En el bolsillo de los astrólogos.
El minuto lleva profetas en su ojo:
Puertos a la deshora de las piedras,
Sombras de lágrimas: gotean ceniza
Con los cardos, los pergaminos mudos
De los corceles y la espuma severa de los caracoles.
En él he visto el ruido de la muerte,
El humo del sueño, el gesto de la arteria rota,
El río de las sombras,
El mundo haciéndose Nada,
El ojo arañando el fuego de las calles,
Las voces del azogue mordiendo la garganta,
Las manos pidiendo auxilio frente a espejos
De fugaz escritura.
He visto, también, en este reloj de la penumbra,
Los pañuelos postizos de la sonrisa,
Los paraguas rayados del circo
Y ese dolor terrible de los ojos, encarnado
Sudario de zapatos con aliento de calcetines rotos;
Y he visto, desprenderse de su voz,
Otros cauces con historias asombrosas,
Como por ejemplo, bracear en la cóncava
Tirantez del ansia y la tragedia
Para que la luz sea iluminada tierra…
Barataria, 12. 10. 2007.
Asedio de la materia
Habrá un día que deje de ser puerta
Esta materia del universo,
Muelle para maniobrar las emociones,
Escena toda de luz inescrutable.
Las sombras horadan su arquitectura,
—Prisma cuyos destellos, ciñen la imagen
/del viento.
Es como el ojo errátil de un pozo
Donde el cuerpo eleva el aliento
A los dictados del límite, noche envejecida.
Sangran en las sienes los fósforos grises
De la niebla;
Muerden los huesos soterrados de la mácula
Con sus astillas de alelíes negros:
Remolino de pájaros forjados en interrogaciones,
Filmes inacabados del calendario,
Ojos formados por el escombro
/de abiertos gemidos.
Las guerras dejan ciega la conciencia;
En sus banderas de sangre las fieras
Beben la sangre;
El cieno con su carne mohosa, elabora
Enredaderas inútiles,
Hasta morder los espejos con sombras
/de cadáveres.
Nunca la noche abre río de colores,
Sino corpulentos témpanos de muerte.
Nunca la materia es sustancia virgen:
Las hormigas del tránsito carcomen su secreto
Para que la vida sea espectral abismo
Y los relojes jueguen a la sombra
De los ojos del mundo.
El existir se vuelve una trama de ilusiones:
Quebrada ala en el follaje de mariposas;
O, acaso, trepidante cerco del desaliño.
Fugaz resulta cuando la envuelven cataclismos
De estrepitoso humo.
Frágil anda sin ser nadie, entre densas fieras.
Lánguida melancolía roe grises
En ciudades despiadadas:
Sueños aquí, frente al hollín de la fe;
Espadas muerden los suspiros del tiempo
Con insano júbilo de entrañas.
Se abre la soledad en la esperanza,
Inciertos rostros beben la sangre
Y dejan en la corteza humana
un vacío inmolado.
En esta fuerza ciega de las venas,
Siempre acompaña la presencia oscura del ocote
Y el irisado velo del rocío.
Así, entre los fantasmas de la espuma,
Abriendo la hojarasca,
La página de los sueños se impone,
Al grito encarcelado de la materia…
Barataria, 13. 10. 2007.
Zumo de las venas
…va mi ternura
Por las más hondas venas derramada,…
Dámaso Alonso
Zumo de las venas. Fantaseo de ceniza,
Este que se ha quedado
Al pie del vuelo, eco de la voz en lo oscuro,
Aliento torturado de la vida.
Cuando la angustia vacía el cuerpo,
Y los pájaros se nublan en los ojos,
Cuando el delirio predomina en la noche,
La memoria recoge otras realidades.
Uno tiembla en la plenitud de la fuga,
La voz en las voces que callan siempre,
Uno multiplica la sangre en la lluvia
Y anula el candado de las entrañas.
Cuando el cuerpo está exhausto de gritos
Y los sentidos son espejos de frío,
Sólo el sueño puede pronunciar
/palabras fervorosas.
Cuando el agua se lleva la sangre
Por las calles,
Y el aire levanta lunas de espuma,
Cuando las ventanas roban toda respiración
Y la voz en su desnudez es desierto,
Sólo el tiempo puede convertir en pasión del verbo,
El ansia de un mundo fugitivo.
El zumo de la sangre derrama sombras.
La sangre grita aunque se descuaje de su árbol,
Es cerrado muro en árboles de odio,
Milagro, acaso, de este mundo sollozante
/de hambre.
Ha sido, también, materia de esperanza;
Con sólo una palabra se pueblan lejanías,
El tiempo y las llaves de la conciencia lo saben.
Lo sabe el mar, y los élitros de las pupilas.
Lo sabe en fin, el fuego de la historia
Y su jornada de infalibles cámaras.
Uno se ve poblado de cielos y alas.
Aquí la sangre gritando hecha vida:
Luz y espejo. Memoria del confín.
Espejo de senderos al abrir los ojos,
Símbolo que sé ahora. Antes sólo
Respiración en el cuerpo. Intento de gravitar
Entre la carne que sostiene. Entre el mundo.
Entre la luz alada de los pájaros.
Toda la sangre transcurre en el aliento:
Bajo su piel, encarnado destino.
Toda la luz en las venas. Zumo ardiendo
Como sembradíos de fuego en el alma.
Toda la vida acude a su torrente:
Sus relámpagos de sed no matan.
En los labios tiembla la fuerza de su viento;
Quema su resuello. Pedernal es la imagen
Vuelta al espejo
De todo lo que vive y canta,
Porque su llama respira en la piel…
Barataria, 14. 10. 2007.
*Los poemas corresponden al libro inédito: Noche de los sentidos, El Salvador, 2007
(*) André Cruchaga: Nació en Chalatenango (El Salvador), en 1957. Tiene una licenciatura en Ciencias de la Educación. Además de profesor de humanidades, ha desempeñado la función de docente en Educación Básica y Superior. Parte de su obra poética ha sido traducida al francés por Jean Dif, Danièlle Trottier y Valèrie St-Germain. Estas últimas, el libro antológico: “El fuego atrás de la ventana” (Le feu derrière la fenêtre) y “Viajar de la ceniza”. La poeta María Eugenia Lizeaga, por su parte, ha traducido el libro “Oscuridad sin fecha” al Idioma vasco (Euskera); y poemas sueltos, al holandés por Michel Krott. Jurado de Poesía de la XVI Bienal Literaria "José Antonio Ramos Sucre", Venezuela, junio de 2007. Buena parte de su obra se encuentra publicada en diferentes revistas electrónicas de Argentina, Chile, España, Grecia, Estados Unidos, Canadá, Colombia, México, Perú, Italia, Holanda. Ha participado de diferentes eventos literariosen su país y el extranjero, como así también ha recibido por su obra literaria numerosas distinciones. Entre sus libros editados podemos mencionar además: “Alegoría de la palabra” (1992), “Insomnio divagante” (1995), “Enigma del tiempo” (1996); “Roja vigilia” (1997) y “Rumor de pájaros” (2002), entre otros.
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 141/2008
Poeta invitado: ANDRÉ CRUCHAGA (*)
Noches
…me duele hasta la sangre de las venas.
Raúl Contreras
Fantasmas permanecen tocando el grito
Entre el vaho de la ceniza y el asedio
Negro de la noche: —cuervos mordiendo
Las pupilas, desnudos esqueletos
Tropezando en las piedras, niebla de mar,
Amalgama de agónica espuma…
El tacto del suplicio busca las paredes,
La torpeza de caminar sobre la ceniza,
La garganta contenida en la penumbra.
Las noches han sido hechas de algas infestadas.
Al filo agonizante de los párpados, el horror,
Un cielo sin hálito y vinagre de relojes,
Donde tragaluces descompuestos, beben
El calendario sordo del llanto.
Las noches ignoran los caracoles de la luz;
Con ellas no se puede usar corbata,
Ni subir rascacielos para explorar sombras.
El respiro no cabe en una mano.
Se duerme a secas entre sabandijas,
Hilando la sordidez de la tierra…
—Tierra hecha noche, por desgracia,
Donde el hombre hunde su acento,
Hasta ganar la muerte y la cruz:
Cerrada puerta de la luz, muros ardiendo
En su propio, despiadado cadáver.
Por todas partes rumorea, ciego, el vértigo;
La intemperie está llena de páginas mordidas
Por el brazo audaz, sordo, de la angustia.
Desde tiempos las noches son alfileres anónimos:
Raptan y agobian, crepitan sus mudas ráfagas
Entre tímidas luciérnagas.
¿Cómo entender su destello de cenizas?
¿Cómo abrir sus múltiples puertas sin caer,
En la ficción del aliento? ¿Cómo
No sentir sus barrotes de herrumbre?
Ellas tienen la mirada en opaca fantasía,
Llenan el torrente con pájaros sin espejos,
Hilan azúcares de obediente cárcel,
Crecen en polvorienta amenaza.
Las noches no mueren como lo hacen los espejos,
Sólo amanecen en el recuerdo de los párpados.
Nadie alza su sangre ilesa de musgo:
Las noches cierran la casa de pólvora y cuchillos.
Ahora las campanas son grito subterráneo
Y no profesa ala del respiro y la fragancia:
Sutil feligresía de hojas y cierzo…
Las noches tragan la sed en su propia escena:
Borrosos gemidos caen atónitos en la memoria.
Esas noches son los cazadores nocturnos
Que bailan como en un anfiteatro…
Barataria, 06. 10. 2007.
A los ojos del silencio
El silencio gotea sus enigmas,
Fosa galopante, pedazo de neblina
Rompiendo el alma. —En su nido
Se escucha el hambre, gira ahí,
En los techos de las casas, suspira sin puertos:
Da miedo el mundo. Tiemblan los huesos,
Junto a la hoguera agonizante
Del cataclismo cotidiano en las calles.
A ratos la violencia nos asalta con su losa
De tormento: el planeta entero nos advierte
Un mal augurio: soledad, sed, noche.
El delirio es la actitud cotidiana del universo.
Lo que habla la memoria es incomprensible:
Asusta pensar en el huracán y la lágrima,
En la maleza de estos días con su zarza
De viejas heridas, voces que andando,
Abren tumbas y desvelan horizontes
De encanecidos pájaros.
¿En dónde estamos ahora después de tanta
Edad, perturbada arteria del heroísmo?
¿Qué aliento empaña nuestros ojos
Que nos impide ver los parajes de la deriva?
Nos hundimos en el sobresalto de la noche;
El miedo y la mentira se elevan memorables
Sobre el mundo secular de la sonrisa.
El silencio sabe qué silencio crece como césped.
Hay heridas más profundas que las pestañas.
Hay caminos más encanecidos a la espuma.
Nada es ya, cuando día a día la puerta
En vez de luz, se llena de repente
De cosas extrañas. La noche, sigilosa noche
Con su color insomne y sus maleficios…
Uno mira en derredor los pañuelos de tanta
Desesperanza, el delirio comiéndonos
En raciones diarias los propios sueños.
Ya aprendimos a convivir entre esqueletos
Y desde ellos queremos resucitar la hondura,
Pero sólo hay piedras de obligada amalgama,
Años de violenta marea, alianzas
Ahogándonos en desvelos, ansias de ser
Lo que no somos entre proféticos huesos.
Es doloroso transitar entre tanta agua,
Aguas hechas de relativa calma,
Hundirse en secretas lenguas, cojines
/de intemperie
Y cumplir con las leyes de la esperanza:
El caos parece ser, en el velero de los siglos,
La aferrada constelación del horizonte.
Barataria, 07.10.2007.
Los que cruzan la vida
Este sueño sin párpados es un rumor herido
Miguel Antonio Jim
Los que la vida dejan su piel
En sutiles redes de bruma, pulsan la sangre
Y tienden su imagen en la sombra cerrada
De su sino. Vuela la brisa sobre ventanales…
Al que parte lo devoran las entrañas;
Dibuja peces de lenguas impasibles,
Las calles les parecen un suplicio devastador,
La ciudad un promontorio de periódicos sucios.
Los que parten envejecen en la travesía
Y ya no ven más lunas, ni tripulantes
En los muelles, ni cierzo en el alba.
Ellos llevan el azogue de las defunciones,
Acantilado en vilo de la pena,
El luto de la noche, ciega carne del suspiro.
La lejanía de los ojos la pinta el olvido.
La noche cubre de noche todos los sentidos,
Mientras el tiempo consume de rodillas
/las ventanas,
El futuro y la paz incierta de la razón.
Candelabros cuelgan de los zopilotes,
Ríos ciegos de sueños en las manos de los muertos,
Helado purgatorio del pecho,
Hacen del afán espejos grises, trenes de niebla.
La campana de la lluvia cierra los tapiales,
El pulso del reloj se vuelve música lenta,
Las ventanas bajo la lluvia, vena rota del arco iris.
Los que cruzan el luto evocan araucarias,
Guardan sus monedas en los chupamieles,
Visten mortajas de crepúsculo,
Rompen el calendario de las nubes,
Desnudan sin más, su propia historia.
La soledad los abraza: severa, cruel.
“La soledad destella en el mundo sin amor.
La vida es una vívida corteza,
Una rugosa piel inmóvil
Donde el hombre no puede encontrar su descanso,
Por más que aplique su sueño”…
Bajo la lágrima gotean caracoles;
En lo oscuro, inefables lunas de la nada,
Ahogados retratos donde se pierden los adioses.
Los que parten hacia la frontera de la bruma,
Encierran pájaros en sus zapatos;
Mientras, sacuden sus alas
Con féretros de niebla y encarnados paraguas.
Ellos comen crepúsculos con cierta ternura
Y sueñan, sin duda, pintar cipreses
En esta afilada tierra de post-guerra.
Los que cruzan la vida, buscan el eco de su voz.
En toda partida hay una herida presente,
Que no sana ni termina al noveno día,
Sino hasta que el invierno lava las hojas
Y el horizonte no es espejo de ataúdes…
Barataria, 07. 10. 2007.
Viajero y destino
Vamos por la tierra unidos al hilo
Del delirio de las palabras: collar, jade,
Plumas de estrellas salen a nuestro paso,
Cuelgan de las vigas de la memoria,
Están ahí como huellas indelebles
Del destino. Leyes de la aurora, acaso,
En su momento, cuando la lucidez
No tenía miedo o, el mundo, aún
No llegaba a Vía Crucis.
Pero resulta que la corona de espinas
Vació la sangre, el destino fue otro
Al abrir el dolor y cruzar la lágrima,
Al asfixiar las sienes con el ultraje del humo
Y no subir las escaleras de las nubes
Con el confiado fuego de la ternura.
Ayer nada más, el tránsito fue áspero:
Era también la muerte respiro de ventanas:
Fue el grito y el desmán, látigo perverso,
Fue el ojo inquisidor un feroz báculo,
Fue la lluvia jinete del Apocalipsis.
Ahora caminamos en desfallecida hoguera:
Se siembra la tristeza en la argamasa
De la eternidad como otro cielo de sombras,
Como otro cielo enrojecido de llamas,
Como otra noche sumida en templos semioscuros.
En este espacio de siglos, la vida humana,
Se torna un sediento designio,
Metamorfosis donde la razón es vértigo
Y el hombre y la mujer, campanas
De su propio espejo.
Miles de años han sonado las trompetas,
Y sin embargo, el eco ha negado su moraleja.
No tenemos mayor constelación que la quietud
Incierta e inapelable de los guijarros:
El torbellino del horror lame las sienes;
La medianoche forma en sombras
El cósmico destino de los fósforos.
Un viajero y su destino devoran, entre
Frenéticos vagones de enredaderas,
Las vértebras del tiempo en segundos;
Va aquí y allá hacia un punto ciego
Donde las ventanas cuelgan de los árboles
Y los ojos, de naves inasibles.
Un viajero quiere llegar a feliz puerto,
Pero a menudo el horizonte sólo es sedienta
Forma de un aliento de túnicas fugaces,
Donde el cuerpo agotado
Acaricia trémulas evocaciones
De un calendario entre escombros…
Barataria, 10. 10. 2007.
Reloj en penumbra
Hay algo en los brazos de las almas:
La herida del tiempo y su nostalgia,
La penumbra del reloj comiéndose la espuma,
Las riendas de la lluvia, sueltas,
Como una rueda de encendida canela.
En la noche los relojes se tornan fantasmas
O álbumes de hambrientas campanas:
Escenario sin telón, gastadas fotografías,
Película donde gira la geografía del sueño.
¡Cómo en invierno se apagan tus agujas!
¡Cómo los trenes de las campánulas
Coronan las calles ciegas y las cunetas!
Pese a que la mariposa gris de la aurora
Chispea con banderas de acero,
El horizonte surte entre la niebla,
Alfabetos sin pañuelos, abejas insepultas
Y horas yertas como el seno de la luna
Desde el fondo del tedio o del grito.
En el fondo, la materia duele: duelen
Las sienes, crucificadas sienes de la noche;
Duele el futuro con su equipaje de hormigas,
La inmensidad del planeta como máquina
Destructiva, las habitaciones sin ventilar,
Las momias de la eternidad, estéril penumbra
Como el atlas del sol para los ciegos.
El reloj es una verja oxidada:
En sus agujas hay musgo a la hora
Del crepúsculo y una luna cuyo tapiz
Es de vahos, y misteriosos péndulos:
Siglos de pétalos carbonizados
En el bolsillo de los astrólogos.
El minuto lleva profetas en su ojo:
Puertos a la deshora de las piedras,
Sombras de lágrimas: gotean ceniza
Con los cardos, los pergaminos mudos
De los corceles y la espuma severa de los caracoles.
En él he visto el ruido de la muerte,
El humo del sueño, el gesto de la arteria rota,
El río de las sombras,
El mundo haciéndose Nada,
El ojo arañando el fuego de las calles,
Las voces del azogue mordiendo la garganta,
Las manos pidiendo auxilio frente a espejos
De fugaz escritura.
He visto, también, en este reloj de la penumbra,
Los pañuelos postizos de la sonrisa,
Los paraguas rayados del circo
Y ese dolor terrible de los ojos, encarnado
Sudario de zapatos con aliento de calcetines rotos;
Y he visto, desprenderse de su voz,
Otros cauces con historias asombrosas,
Como por ejemplo, bracear en la cóncava
Tirantez del ansia y la tragedia
Para que la luz sea iluminada tierra…
Barataria, 12. 10. 2007.
Asedio de la materia
Habrá un día que deje de ser puerta
Esta materia del universo,
Muelle para maniobrar las emociones,
Escena toda de luz inescrutable.
Las sombras horadan su arquitectura,
—Prisma cuyos destellos, ciñen la imagen
/del viento.
Es como el ojo errátil de un pozo
Donde el cuerpo eleva el aliento
A los dictados del límite, noche envejecida.
Sangran en las sienes los fósforos grises
De la niebla;
Muerden los huesos soterrados de la mácula
Con sus astillas de alelíes negros:
Remolino de pájaros forjados en interrogaciones,
Filmes inacabados del calendario,
Ojos formados por el escombro
/de abiertos gemidos.
Las guerras dejan ciega la conciencia;
En sus banderas de sangre las fieras
Beben la sangre;
El cieno con su carne mohosa, elabora
Enredaderas inútiles,
Hasta morder los espejos con sombras
/de cadáveres.
Nunca la noche abre río de colores,
Sino corpulentos témpanos de muerte.
Nunca la materia es sustancia virgen:
Las hormigas del tránsito carcomen su secreto
Para que la vida sea espectral abismo
Y los relojes jueguen a la sombra
De los ojos del mundo.
El existir se vuelve una trama de ilusiones:
Quebrada ala en el follaje de mariposas;
O, acaso, trepidante cerco del desaliño.
Fugaz resulta cuando la envuelven cataclismos
De estrepitoso humo.
Frágil anda sin ser nadie, entre densas fieras.
Lánguida melancolía roe grises
En ciudades despiadadas:
Sueños aquí, frente al hollín de la fe;
Espadas muerden los suspiros del tiempo
Con insano júbilo de entrañas.
Se abre la soledad en la esperanza,
Inciertos rostros beben la sangre
Y dejan en la corteza humana
un vacío inmolado.
En esta fuerza ciega de las venas,
Siempre acompaña la presencia oscura del ocote
Y el irisado velo del rocío.
Así, entre los fantasmas de la espuma,
Abriendo la hojarasca,
La página de los sueños se impone,
Al grito encarcelado de la materia…
Barataria, 13. 10. 2007.
Zumo de las venas
…va mi ternura
Por las más hondas venas derramada,…
Dámaso Alonso
Zumo de las venas. Fantaseo de ceniza,
Este que se ha quedado
Al pie del vuelo, eco de la voz en lo oscuro,
Aliento torturado de la vida.
Cuando la angustia vacía el cuerpo,
Y los pájaros se nublan en los ojos,
Cuando el delirio predomina en la noche,
La memoria recoge otras realidades.
Uno tiembla en la plenitud de la fuga,
La voz en las voces que callan siempre,
Uno multiplica la sangre en la lluvia
Y anula el candado de las entrañas.
Cuando el cuerpo está exhausto de gritos
Y los sentidos son espejos de frío,
Sólo el sueño puede pronunciar
/palabras fervorosas.
Cuando el agua se lleva la sangre
Por las calles,
Y el aire levanta lunas de espuma,
Cuando las ventanas roban toda respiración
Y la voz en su desnudez es desierto,
Sólo el tiempo puede convertir en pasión del verbo,
El ansia de un mundo fugitivo.
El zumo de la sangre derrama sombras.
La sangre grita aunque se descuaje de su árbol,
Es cerrado muro en árboles de odio,
Milagro, acaso, de este mundo sollozante
/de hambre.
Ha sido, también, materia de esperanza;
Con sólo una palabra se pueblan lejanías,
El tiempo y las llaves de la conciencia lo saben.
Lo sabe el mar, y los élitros de las pupilas.
Lo sabe en fin, el fuego de la historia
Y su jornada de infalibles cámaras.
Uno se ve poblado de cielos y alas.
Aquí la sangre gritando hecha vida:
Luz y espejo. Memoria del confín.
Espejo de senderos al abrir los ojos,
Símbolo que sé ahora. Antes sólo
Respiración en el cuerpo. Intento de gravitar
Entre la carne que sostiene. Entre el mundo.
Entre la luz alada de los pájaros.
Toda la sangre transcurre en el aliento:
Bajo su piel, encarnado destino.
Toda la luz en las venas. Zumo ardiendo
Como sembradíos de fuego en el alma.
Toda la vida acude a su torrente:
Sus relámpagos de sed no matan.
En los labios tiembla la fuerza de su viento;
Quema su resuello. Pedernal es la imagen
Vuelta al espejo
De todo lo que vive y canta,
Porque su llama respira en la piel…
Barataria, 14. 10. 2007.
*Los poemas corresponden al libro inédito: Noche de los sentidos, El Salvador, 2007
(*) André Cruchaga: Nació en Chalatenango (El Salvador), en 1957. Tiene una licenciatura en Ciencias de la Educación. Además de profesor de humanidades, ha desempeñado la función de docente en Educación Básica y Superior. Parte de su obra poética ha sido traducida al francés por Jean Dif, Danièlle Trottier y Valèrie St-Germain. Estas últimas, el libro antológico: “El fuego atrás de la ventana” (Le feu derrière la fenêtre) y “Viajar de la ceniza”. La poeta María Eugenia Lizeaga, por su parte, ha traducido el libro “Oscuridad sin fecha” al Idioma vasco (Euskera); y poemas sueltos, al holandés por Michel Krott. Jurado de Poesía de la XVI Bienal Literaria "José Antonio Ramos Sucre", Venezuela, junio de 2007. Buena parte de su obra se encuentra publicada en diferentes revistas electrónicas de Argentina, Chile, España, Grecia, Estados Unidos, Canadá, Colombia, México, Perú, Italia, Holanda. Ha participado de diferentes eventos literariosen su país y el extranjero, como así también ha recibido por su obra literaria numerosas distinciones. Entre sus libros editados podemos mencionar además: “Alegoría de la palabra” (1992), “Insomnio divagante” (1995), “Enigma del tiempo” (1996); “Roja vigilia” (1997) y “Rumor de pájaros” (2002), entre otros.
sábado 16 de febrero de 2008
Poemania Nº 140 - Roxana Elvridge -Thomas
POEMANIA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 140/2008
“La poesía es la música de los pueblos,
es la búsqueda del hombre,
es la oscilación entre lo real y lo imaginario,
es el irse deshollando vivo hasta volver a nacer,
con toda la pasión, con todo el fuego interior,
para contagiarlo, para propagarlo,
para ser una antorcha viva
en la noche del mundo...”
Elena Cabrejas
Poeta Invitada: ROXANA ELVRIDGE- THOMAS
VERANO
Se esparcen mieles densas por su cuerpo.
Derrama adormecidas infusiones,
espesa la sangre lentamente para luego aletargar a los mortales.
Pasta en los sudores que alienta,
bebe de la sed que explora pieles,
deambula por cordura enardecida.
Es sabio y cruel.
Goza el descaro, la impaciencia, el terror.
Ceba ira
seducciones
luego engulle a los caídos en sus garras.
Es ánfora de aceite donde escalda a los endebles,
Lengua que pasea su sequedad entre los pliegues,
golpe de vapor insospechado,
clamor que graba el aire de candelas al marcharse.
Al cabo de los ciclos volverá.
NÓMADAS
I
Algo les quema la planta, antes dócil hábito de arena.
Algo prende húmedas entrañas desoladas.
Algo interrumpe melodías.
Algo les recuerda que adolecen.
Y parten.
Dejan lo que es ya recóndita efigie, obelisco de indómitos umbrales que calcinan cada paso con su aliento.
Tierras arrasadas por la bruma que enceguece manantiales.
Buscan.
Cuecen ojos de difunto en la sal que se agolpa a sus espaldas.
Siguen el clamor de sus heridas, la senda abrasada en la que inmolan todo rastro.
Anhelan.
Emprenden con la marcha un nuevo rostro,
otro aire purifica las entrañas,
nueva carne da forma a los afanes.
Encuentran, a lo lejos, fértil territorio,
se amoldan al perfil de una mirada.
Creen que han encontrado el paraíso.
Un camino de luciérnagas se borda entre sus pliegues.
Algo les quema la planta.
Y parten.
(Para Gabriela Balderas)
II
Parten.
Surcan nervaduras de silencio.
Las guía esa antorcha que abrasa su entretela,
esa sed que no permite un instante de sosiego.
Labran la cantera con un bermejo acento desolado.
Parten.
Son llamadas.
Algo dota a la intemperie de vestigios.
Algo hace evidente ese abismo que se agolpa en las honduras.
Un sonido, un aroma, aviva un tumulto de rumores.
Punza una pregunta por los pliegues ¿qué hago aquí?
Mojan sus cabellos en apremio,
Engarzan a su aliento nuevos cielos y un lejano ensueño que suspenden los humores.
Parten.
Aromadas, inconformes, errantes.
Inundan su torso de calderas,
celebran su rastro sobre el filo que separa los terrenos.
Un presagio en colibríes conduce esa marcha alumbrada a otra quimera.
Bordan ahí nueva existencia.
Son felices.
Algo prende húmedas entrañas desoladas.
Algo interrumpe melodías.
Algo se quiebra.
Y parten.
(Para Blanca Luz Pulido)
MALGRAT
Bulle la epidermis como lenta bulle, por internos tramos, la zozobra.
Lejano el cuerpo de otras costas donde el mar es cálido y la arena frágil llama entre las yemas.
Lejano el lengüetazo de los cielos.
Sin embargo, la piel es atizada
y los sentidos
-cardos que atenazan la impaciencia-
emanan con su estela el argumento.
Dejarse embestir por esa fría caricia que inflama.
El cuerpo es una hoguera que escuece entresijos donde mora.
A pesar del vértigo que emana
de ese fiero ojo áureo.
A pesar de su presencia turbadora.
A pesar del viento.
A pesar del frío.
Malgrat el mar.
(Para Alejandra Castro)
MUJER QUE GOZA AL PENETRAR EL HUMO
Vierte al fuego las resinas.
Inunda el claro con vapores de maderos, secreciones, asaduras.
Se pierde en ese pliegue que se orada en la montaña al elegir los animales, las breas, flores, juncos, pulpas, raíces olorosas.
Danza jubilosa entre el humo.
Aspira.
Impregna los muslos, los pezones.
Siente penetrar por sus resquicios ese aroma que satura su delirio.
Regresa a la aldea cuando se ha extinguido la emulsión.
Pasa al lado de ese hombre que la embriaga aún más que sus mezclas vaporosas
y él se prenda del aliento que la envuelve.
Se entrega, rendido, a ese cuerpo ahumado, perfumado.
VOZ
En la roja mordida del viento,
en la arista que punza las yemas,
en la sangre vertida,
en la entraña aromada de incienso,
en el dulce tósigo hirviente,
en el pétalo, en la savia, en la cruel amapola.
En el ritmo que prende furioso,
en el lánguido hablar del oboe,
en el gozo, en el llanto, en el fuete certero,
en el bosque incendiado
llega, palpitante, hambrienta,
la voz que se cuela en el cuerpo,
que inunda memoria y sentidos,
que escuece caminos, que duele.
Que es un enjambre de peces lejanos,
que es parte del aire y la piel y los ojos.
La lengua espera su acero,
el oído pena por ella, muere apartado
de esa voz lejana y dulce,
en tuétano metida.
(Para Fernando Gómez Pintel)
CASANDRA
Debió saberlo al disfrutar la escena:
a su paso, en la cuadrilla, una yegua se desata.
Incendia el viento, enloquecida.
¡Libertad! Dijiste, ¡Fuego!
El fuelle interno, en su entretela, lo clamaba,
pero ella no aceptó el presagio.
La yegua es perseguida con saña por los jacos
cesa el trote hasta llegar al precipicio,
cae hincando cascos candentes al viento.
Nadie dará oídos a tu aliento, frenética virgen alumbrada.
Nadie advertirá en tus ojos asidero.
No posarás tu cabeza hasta expirar.
Quien rechaza al sol,
a sus arrestos desatando la piel,
a sus destellos insertándose en el pubis,
sufre punición de altos rangos.
Siendo esclava de la duda morirás.
ÍCARO
Afán por la inasible e insaciable pira.
Vértigo de espada ardiente que me imanta, arriba, más arriba, al centro mismo del embudo que embate el arrojo, la quimera, y doblega con un soplo los alardes.
Ímpetu doblado, vuelvo a la jugada.
Engaño al que dirige los ataques, celoso de mostrar algún secreto.
Solazo mi deseo con los atisbos de un cosmos alterno, henchido de misterios.
Ya gusto sus destellos, ya siento la escritura a otros vedada, ya vienen a hurtadillas sus rumores.
Dilatan maravillas mis anhelos.
Vuelca el tropel de aguijones la escasa ruina de mi cuerpo henchido.
Caigo, sí, pero ahora sé el secreto.
(*)Roxana Elvridge-Thomas: Nació en Ciudad de México (México), 1964. Estudió la Licenciatura en Ciencias Humanas en la Universidad del Claustro de Sor Juana y la Maestría en Literatura Mexicana en la UNAM. En 1990 obtuvo el Premio Nacional de Poesía Joven “Elías Nandino”; en 1993 el Premio Nacional de Periodismo Juvenil “Elena Poniatowska”, en el área de Entrevista; en 1998 el Premio Nacional de Ensayo “El Privilegio de la Palabra (Instituto de Cultura de Yucatán) y en 1999 el Premio Nacional de Poesía “Enriqueta Ochoa”. Ha obtenido las becas del Centro Eurolatinoamericano para la Juventud (CEULAJ), de España, en 1993 y la de Jóvenes Creadores, del FONCA, en el periodo 1997-1998, ambas en el área de poesía. Ha publicado “Memorias del aire”, dentro del libro colectivo Labrar en la tinta (UNAM, 1988, poesía), “El segundo laberinto” (UNAM, Colección El ala del tigre, 1991, poesía), “La fontana” (UAM, Colección Margen de poesía, 1995, poesía), “Imágenes para una anunciación” (Casa Juan Pablos, 2000, poesía), “La turba silenciosa de las aguas” (UAEM/La tinta del alcatraz, 2001, poesía), “Fuego” (Lunarena, Col. Poetasdeunasolapalabra, 2003, poesía), “Xavier Villaurrutia …y mi voz que madura” (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2003, ensayo) y “Gilberto Owen. Con una voz distinta en cada puerto” (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2004, ensayo). Su poesía ha sido recogida en numerosas antologías en México, España, Canadá y Francia. Poemas, ensayos, artículos, y entrevistas suyos han sido publicados en revistas y suplementos culturales del país y del extranjero. En 2001 realizó la dramaturgia de La moza de cántaro, dirigida por Ignacio Escárcega. Asimismo, ha dirigido numerosos espectáculos teatrales en diversos teatros y espacios culturales de la República Mexicana. Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte 2004-2007.
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 140/2008
“La poesía es la música de los pueblos,
es la búsqueda del hombre,
es la oscilación entre lo real y lo imaginario,
es el irse deshollando vivo hasta volver a nacer,
con toda la pasión, con todo el fuego interior,
para contagiarlo, para propagarlo,
para ser una antorcha viva
en la noche del mundo...”
Elena Cabrejas
Poeta Invitada: ROXANA ELVRIDGE- THOMAS
VERANO
Se esparcen mieles densas por su cuerpo.
Derrama adormecidas infusiones,
espesa la sangre lentamente para luego aletargar a los mortales.
Pasta en los sudores que alienta,
bebe de la sed que explora pieles,
deambula por cordura enardecida.
Es sabio y cruel.
Goza el descaro, la impaciencia, el terror.
Ceba ira
seducciones
luego engulle a los caídos en sus garras.
Es ánfora de aceite donde escalda a los endebles,
Lengua que pasea su sequedad entre los pliegues,
golpe de vapor insospechado,
clamor que graba el aire de candelas al marcharse.
Al cabo de los ciclos volverá.
NÓMADAS
I
Algo les quema la planta, antes dócil hábito de arena.
Algo prende húmedas entrañas desoladas.
Algo interrumpe melodías.
Algo les recuerda que adolecen.
Y parten.
Dejan lo que es ya recóndita efigie, obelisco de indómitos umbrales que calcinan cada paso con su aliento.
Tierras arrasadas por la bruma que enceguece manantiales.
Buscan.
Cuecen ojos de difunto en la sal que se agolpa a sus espaldas.
Siguen el clamor de sus heridas, la senda abrasada en la que inmolan todo rastro.
Anhelan.
Emprenden con la marcha un nuevo rostro,
otro aire purifica las entrañas,
nueva carne da forma a los afanes.
Encuentran, a lo lejos, fértil territorio,
se amoldan al perfil de una mirada.
Creen que han encontrado el paraíso.
Un camino de luciérnagas se borda entre sus pliegues.
Algo les quema la planta.
Y parten.
(Para Gabriela Balderas)
II
Parten.
Surcan nervaduras de silencio.
Las guía esa antorcha que abrasa su entretela,
esa sed que no permite un instante de sosiego.
Labran la cantera con un bermejo acento desolado.
Parten.
Son llamadas.
Algo dota a la intemperie de vestigios.
Algo hace evidente ese abismo que se agolpa en las honduras.
Un sonido, un aroma, aviva un tumulto de rumores.
Punza una pregunta por los pliegues ¿qué hago aquí?
Mojan sus cabellos en apremio,
Engarzan a su aliento nuevos cielos y un lejano ensueño que suspenden los humores.
Parten.
Aromadas, inconformes, errantes.
Inundan su torso de calderas,
celebran su rastro sobre el filo que separa los terrenos.
Un presagio en colibríes conduce esa marcha alumbrada a otra quimera.
Bordan ahí nueva existencia.
Son felices.
Algo prende húmedas entrañas desoladas.
Algo interrumpe melodías.
Algo se quiebra.
Y parten.
(Para Blanca Luz Pulido)
MALGRAT
Bulle la epidermis como lenta bulle, por internos tramos, la zozobra.
Lejano el cuerpo de otras costas donde el mar es cálido y la arena frágil llama entre las yemas.
Lejano el lengüetazo de los cielos.
Sin embargo, la piel es atizada
y los sentidos
-cardos que atenazan la impaciencia-
emanan con su estela el argumento.
Dejarse embestir por esa fría caricia que inflama.
El cuerpo es una hoguera que escuece entresijos donde mora.
A pesar del vértigo que emana
de ese fiero ojo áureo.
A pesar de su presencia turbadora.
A pesar del viento.
A pesar del frío.
Malgrat el mar.
(Para Alejandra Castro)
MUJER QUE GOZA AL PENETRAR EL HUMO
Vierte al fuego las resinas.
Inunda el claro con vapores de maderos, secreciones, asaduras.
Se pierde en ese pliegue que se orada en la montaña al elegir los animales, las breas, flores, juncos, pulpas, raíces olorosas.
Danza jubilosa entre el humo.
Aspira.
Impregna los muslos, los pezones.
Siente penetrar por sus resquicios ese aroma que satura su delirio.
Regresa a la aldea cuando se ha extinguido la emulsión.
Pasa al lado de ese hombre que la embriaga aún más que sus mezclas vaporosas
y él se prenda del aliento que la envuelve.
Se entrega, rendido, a ese cuerpo ahumado, perfumado.
VOZ
En la roja mordida del viento,
en la arista que punza las yemas,
en la sangre vertida,
en la entraña aromada de incienso,
en el dulce tósigo hirviente,
en el pétalo, en la savia, en la cruel amapola.
En el ritmo que prende furioso,
en el lánguido hablar del oboe,
en el gozo, en el llanto, en el fuete certero,
en el bosque incendiado
llega, palpitante, hambrienta,
la voz que se cuela en el cuerpo,
que inunda memoria y sentidos,
que escuece caminos, que duele.
Que es un enjambre de peces lejanos,
que es parte del aire y la piel y los ojos.
La lengua espera su acero,
el oído pena por ella, muere apartado
de esa voz lejana y dulce,
en tuétano metida.
(Para Fernando Gómez Pintel)
CASANDRA
Debió saberlo al disfrutar la escena:
a su paso, en la cuadrilla, una yegua se desata.
Incendia el viento, enloquecida.
¡Libertad! Dijiste, ¡Fuego!
El fuelle interno, en su entretela, lo clamaba,
pero ella no aceptó el presagio.
La yegua es perseguida con saña por los jacos
cesa el trote hasta llegar al precipicio,
cae hincando cascos candentes al viento.
Nadie dará oídos a tu aliento, frenética virgen alumbrada.
Nadie advertirá en tus ojos asidero.
No posarás tu cabeza hasta expirar.
Quien rechaza al sol,
a sus arrestos desatando la piel,
a sus destellos insertándose en el pubis,
sufre punición de altos rangos.
Siendo esclava de la duda morirás.
ÍCARO
Afán por la inasible e insaciable pira.
Vértigo de espada ardiente que me imanta, arriba, más arriba, al centro mismo del embudo que embate el arrojo, la quimera, y doblega con un soplo los alardes.
Ímpetu doblado, vuelvo a la jugada.
Engaño al que dirige los ataques, celoso de mostrar algún secreto.
Solazo mi deseo con los atisbos de un cosmos alterno, henchido de misterios.
Ya gusto sus destellos, ya siento la escritura a otros vedada, ya vienen a hurtadillas sus rumores.
Dilatan maravillas mis anhelos.
Vuelca el tropel de aguijones la escasa ruina de mi cuerpo henchido.
Caigo, sí, pero ahora sé el secreto.
(*)Roxana Elvridge-Thomas: Nació en Ciudad de México (México), 1964. Estudió la Licenciatura en Ciencias Humanas en la Universidad del Claustro de Sor Juana y la Maestría en Literatura Mexicana en la UNAM. En 1990 obtuvo el Premio Nacional de Poesía Joven “Elías Nandino”; en 1993 el Premio Nacional de Periodismo Juvenil “Elena Poniatowska”, en el área de Entrevista; en 1998 el Premio Nacional de Ensayo “El Privilegio de la Palabra (Instituto de Cultura de Yucatán) y en 1999 el Premio Nacional de Poesía “Enriqueta Ochoa”. Ha obtenido las becas del Centro Eurolatinoamericano para la Juventud (CEULAJ), de España, en 1993 y la de Jóvenes Creadores, del FONCA, en el periodo 1997-1998, ambas en el área de poesía. Ha publicado “Memorias del aire”, dentro del libro colectivo Labrar en la tinta (UNAM, 1988, poesía), “El segundo laberinto” (UNAM, Colección El ala del tigre, 1991, poesía), “La fontana” (UAM, Colección Margen de poesía, 1995, poesía), “Imágenes para una anunciación” (Casa Juan Pablos, 2000, poesía), “La turba silenciosa de las aguas” (UAEM/La tinta del alcatraz, 2001, poesía), “Fuego” (Lunarena, Col. Poetasdeunasolapalabra, 2003, poesía), “Xavier Villaurrutia …y mi voz que madura” (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2003, ensayo) y “Gilberto Owen. Con una voz distinta en cada puerto” (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2004, ensayo). Su poesía ha sido recogida en numerosas antologías en México, España, Canadá y Francia. Poemas, ensayos, artículos, y entrevistas suyos han sido publicados en revistas y suplementos culturales del país y del extranjero. En 2001 realizó la dramaturgia de La moza de cántaro, dirigida por Ignacio Escárcega. Asimismo, ha dirigido numerosos espectáculos teatrales en diversos teatros y espacios culturales de la República Mexicana. Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte 2004-2007.
Poemania Nº 139 - Osvaldo Ballina
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 139/2008
Poeta invitado: OSVALDO BALLINA (*)
Tú, el que hablas
tú, el que hablas,
bárbaro,guardián o espía,
de qué orfandad vienes o qué orfandad buscas
bajo la helada luz imposible
Diurno, sol, en aljaba, caza solo
diurno, sol en aljaba, caza solo
no hay nuevos juegos asesinos
los mismos buitres la misma carroña
-perro fiel lo humano
***
El verde cerró la mano que sofocó la piedra
el verde cerró la mano que sofocó la piedra
nada fue lejos ni cerca, pasado o futuro
el animal abandonó piel y sexo
el silencio respiró instinto
se arrastró en polvo
y algo quedó sin coartada
***
En el alféizar, el páramo
en el alféizar, el páramo
derrame seco
en la retina
donde no hay gracia ni caída
donde no eliges
donde no hay culpa
y fluye
el aire condenado y libre
en amoral alegría
***
El sueño que lleva al paso que viene
el sueño que lleva al paso que viene
inverna
sin luz utilitaria en la pupila
y arde en la voz
del que vaga, del que habla,
en el cielo, si hubiera
en la tierra, si fuera
***
La sombra bebe el vino del holgazán
la sombra bebe el vino del holgazán
cierra el barullo sin saturar la agonía
es blancura que
no vuelve la espalda
y sin lógica ni gramática
bien o mal instaura su asoluto
***
Bárbaras, sobre el templo, las cornejas
bárbaras, sobre el templo, las cornejas
y un milagro opuesto al mundo:
el verbo, carne,
el deseo, agonía
y bebíamos a la gloria de lo efímero
***
Con la primera luz
con la primera luz:
sin vituallas al pie de mi oscuridad
sin incienso encendido
ni ceremonia de sufriente
resucítame
con especias
ascuas encendida las palabras
para bailar invisible
sobre el apestoso hedor
de la inmortal mezquindad
(*) Osvaldo Ballina: Nació en La Plata (Buenos Aires, Argentina) en l942. Es poeta y traductor. Publicó: “El día mayor” (1971); “Esta única esperanza contra todo” (l973); “Aún tengo la vida” (1975); “En tierra de uno” (1977): “Caminante en Italia” (1979); “Diario veneciano” (l982); “Ceremonia diurna” (1984); “La poesía no es necesaria” (1986); “La vida, la más bella” (1988); “Sol que ocupa el corazon” (1991); “Sondas” (1992) ; “Estamos vivos y vamos a vivir” (Poemas 1971-1992), 1993; “Final del estante” (1994); “Verano del incurable” (1996); “Confines” (1998); “El viaje” (2000); “Apuntes del natural” (2001); “El caos luminoso” (2002); “Al dios que sea” (Obra poética, 1972-2003), 2004; “Oráculo para dones fatuos” (2006); “El pajar en la aguja” (2007). Entre otros premios, obtuvo la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores en 1976 y el Premio Consagración de la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires. Fue becario de la Fundación Rotaria Internacional en Estados Unidos (1965) y de la Asociación Dante Alighieri en Italia (1978) para la realización de estudios de lengua y literatura contemporánea. Se ha desempeñado como jurado de diversas instituciones oficiales y privadas. Incluyen poemas suyos antologías nacionales, latinoamericanas y europeas.
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 139/2008
Poeta invitado: OSVALDO BALLINA (*)
Tú, el que hablas
tú, el que hablas,
bárbaro,guardián o espía,
de qué orfandad vienes o qué orfandad buscas
bajo la helada luz imposible
Diurno, sol, en aljaba, caza solo
diurno, sol en aljaba, caza solo
no hay nuevos juegos asesinos
los mismos buitres la misma carroña
-perro fiel lo humano
***
El verde cerró la mano que sofocó la piedra
el verde cerró la mano que sofocó la piedra
nada fue lejos ni cerca, pasado o futuro
el animal abandonó piel y sexo
el silencio respiró instinto
se arrastró en polvo
y algo quedó sin coartada
***
En el alféizar, el páramo
en el alféizar, el páramo
derrame seco
en la retina
donde no hay gracia ni caída
donde no eliges
donde no hay culpa
y fluye
el aire condenado y libre
en amoral alegría
***
El sueño que lleva al paso que viene
el sueño que lleva al paso que viene
inverna
sin luz utilitaria en la pupila
y arde en la voz
del que vaga, del que habla,
en el cielo, si hubiera
en la tierra, si fuera
***
La sombra bebe el vino del holgazán
la sombra bebe el vino del holgazán
cierra el barullo sin saturar la agonía
es blancura que
no vuelve la espalda
y sin lógica ni gramática
bien o mal instaura su asoluto
***
Bárbaras, sobre el templo, las cornejas
bárbaras, sobre el templo, las cornejas
y un milagro opuesto al mundo:
el verbo, carne,
el deseo, agonía
y bebíamos a la gloria de lo efímero
***
Con la primera luz
con la primera luz:
sin vituallas al pie de mi oscuridad
sin incienso encendido
ni ceremonia de sufriente
resucítame
con especias
ascuas encendida las palabras
para bailar invisible
sobre el apestoso hedor
de la inmortal mezquindad
(*) Osvaldo Ballina: Nació en La Plata (Buenos Aires, Argentina) en l942. Es poeta y traductor. Publicó: “El día mayor” (1971); “Esta única esperanza contra todo” (l973); “Aún tengo la vida” (1975); “En tierra de uno” (1977): “Caminante en Italia” (1979); “Diario veneciano” (l982); “Ceremonia diurna” (1984); “La poesía no es necesaria” (1986); “La vida, la más bella” (1988); “Sol que ocupa el corazon” (1991); “Sondas” (1992) ; “Estamos vivos y vamos a vivir” (Poemas 1971-1992), 1993; “Final del estante” (1994); “Verano del incurable” (1996); “Confines” (1998); “El viaje” (2000); “Apuntes del natural” (2001); “El caos luminoso” (2002); “Al dios que sea” (Obra poética, 1972-2003), 2004; “Oráculo para dones fatuos” (2006); “El pajar en la aguja” (2007). Entre otros premios, obtuvo la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores en 1976 y el Premio Consagración de la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires. Fue becario de la Fundación Rotaria Internacional en Estados Unidos (1965) y de la Asociación Dante Alighieri en Italia (1978) para la realización de estudios de lengua y literatura contemporánea. Se ha desempeñado como jurado de diversas instituciones oficiales y privadas. Incluyen poemas suyos antologías nacionales, latinoamericanas y europeas.
miércoles 23 de enero de 2008
Poemania Nº 138 - Miguel Fajardo Korea
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 138/2008
“Antes de reflexionar sobre la poesía, sobre
la razón de su incandescente existencia,
el hombre efectúa un ejercicio y una práctica de ella.
Así, la poesía es una forma de conocimiento, pero a
condición de ser simultáneamente la más
desesperada tentativa de salvancion de
nuestra raíces esenciales...”
Enrique Molina
Poeta invitado: MIGUEL FAJARDO KOREA (*)
Los abrazos repiten el oleaje
La ausencia llena los dominios
del regreso, la imagen
en las antiguas lágrimas
del aprendizaje.
El mar vuelve a cerrar
sus deseos para cruzar el goce
del susurro a la palabra.
Devolvemos las urgencias
en la salinidad
en tu cuerpo.
Exploramos el delirio
de la huelenoche
en la sonrisa de tu luna,
en el cuarto creciente de tu sexo.
Los abrazos repiten el oleaje
de tu cabello.
La pasión,
palabra en celo,
interminablemente deseosa
para bajar las estrellas
o beber tiernos sabores
en tus pezones de gaviota.
Amor:
la lluvia se desliza
hacia la región
más hermosa de tu alba.
***
Toca la puerta del mundo
El abrazo
enciende tu libertad.
El oráculo de las señales
al desnudarnos
a contraluz. La inocencia
del jazmín sobre el espejo.
La masacre del odio
rumora nombres
en voz baja;
esperaron súplicas
en noches conmovidas.
Violaron el corazón de las esposas,
acrecentaron la incertidumbre
de las hijas.
Tocan la pasión
del mundo; se ha roto
en lágrimas tu defensa.
Amenazan con cambiar
la luz para los huérfanos,
las sonrisas encarceladas
por el miedo a los sátrapas.
El viaje del dolor como un exterminio,
capaz de mutilar en tu rebelión
el camino del suicidio
ante el desamparo:
el caracol extendido ante el martirio.
Los espejos alzan
su dignidad
en la cintura virginal
de nuestra América.
***
El ancla del vendaval
Las velas no verán el final
de la miseria,
el límite arbitrario
del infinito.
La tristeza encela imágenes
de guerras,
relámpagos de amanecer
en los caminos de la ceniza,
cuando los vencedores
acosan con ebriedad.
Resistencia
interminable de otras lanzas
en la inocencia del retorno,
cuando el amanecer recoge
las cicatrices de la marea,
el ancla del vendaval
en lo elegido.
El peregrinaje como un presagio
de puertas cerradas
contra la violencia
del olvido.
Nadie arrasa llagas
para ver cuánto duelen
tus pechos.
Solo
firman la rebeldía.
***
Los legionarios del sueño
La distancia como una fiebre
en el desencanto, un festín
persistente
en la escasa palabra de los migrantes,
Los náufragos tienen
la certeza de haber cruzado
los rincones más bajos de la frontera,
el hundimiento
de la huella
en la salinidad.
Los legionarios del sueño
guardan la rutina
en promesas de cambio.
La tristeza
como una manera de llorar
todas las angustias.
La distancia
cambiará
la costumbre definitiva
de tu ausencia.
La desgracia en la mitad
del mundo
la salvás
con un poema.
***
La casa Tilarán
A mi esposa, Licda. Saray Masís Villalobos,
palabra violeta en el silencio de mi mundo
Hay treguas que no resuelven
la llama
en el memorial de tu cintura.
El fuego como destino definitivo,
lo pleno
de tu amor.
No olvidemos el recorrido
Tilarán, el antiguo
mar de Alfonsina Storni,
Los afrodisíacos indígenas
de la fruta mesoamericana.
Tu cuerpo telúrico
en la desnudez
de la penumbra,
la humedad
entre caricias,
la certitud del espejo
para encontrar tu rostro
en la casa
San Rafael,
en los andariveles de la lucha.
Trabajadora Social,
guerrillera contra la pobreza
en el ojo a contraluz
de nuestro cielo dividido.
¡Saray!
Mujer de siempre.
***
Aunque sigan con vida
El camino sediento
como una ciudad sin disparos,
un rincón abierto
en la memoria de los cristales.
Ese poema bastaría,
porque la batalla no lo derrotó
en el olvido
de la causa sin disfraz
contra el crimen,
o frente a las excusas
de quienes nunca regresaron,
aunque sigan con vida.
La soldadesca
retendrá a los poetas
que sobrevivan
sin complicidad.
La palabra
crece cuando es abril;
las dudas se bastan
en el recorrido del abandono.
Los baúles se rinden ante los
trozos de la sospecha,
cuando es imposible
la duda en los suburbios.
Los traidores de los bosques
entonan la canción
de medio invierno.
Tengo rabia por no
entender tus razones.
Perder ha sido siempre un desamparo.
(*) Miguel Fajardo Korea: nació en Costa Rica, en 1956. Es Licenciado en Literatura y Lingüística con énfasis en Literatura. Académico propietario en la Universidad Nacional de Costa Rica. Profesor titular de español en el Liceo Laboratorio de Liberia, Costa Rica. Ha publicado libros en su país natal como así también en República Dominicana , España y Colombia, entre dichas publicaciones podemos destacar: “Urgente búsqueda” (1981); “Estación del asedio” (1981); “Extensión del agua” (1981); “Realidad, mito y dolor” (1986); “Sólo la noche” (1989); “Las puertas del sol” (1992); “Héctor Zúñiga: palabra y canto” (1993); “Sacramento Villegas: canción en el tiempo”; “Otras lunas: presencia femenina en la literatura de Guanacaste” (1996); “Medardo Guido: cantares de la pampa” (1997); “Margen del sueño” (2000); “Todos los días” (2004); “Ausencias” (2005). En prensas: “Travesias”, Costa Rica, 2008; y “Ausencias”, (2ª ed.) Bogotá, 2008. Su obraha merecido distintas galardones.
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 138/2008
“Antes de reflexionar sobre la poesía, sobre
la razón de su incandescente existencia,
el hombre efectúa un ejercicio y una práctica de ella.
Así, la poesía es una forma de conocimiento, pero a
condición de ser simultáneamente la más
desesperada tentativa de salvancion de
nuestra raíces esenciales...”
Enrique Molina
Poeta invitado: MIGUEL FAJARDO KOREA (*)
Los abrazos repiten el oleaje
La ausencia llena los dominios
del regreso, la imagen
en las antiguas lágrimas
del aprendizaje.
El mar vuelve a cerrar
sus deseos para cruzar el goce
del susurro a la palabra.
Devolvemos las urgencias
en la salinidad
en tu cuerpo.
Exploramos el delirio
de la huelenoche
en la sonrisa de tu luna,
en el cuarto creciente de tu sexo.
Los abrazos repiten el oleaje
de tu cabello.
La pasión,
palabra en celo,
interminablemente deseosa
para bajar las estrellas
o beber tiernos sabores
en tus pezones de gaviota.
Amor:
la lluvia se desliza
hacia la región
más hermosa de tu alba.
***
Toca la puerta del mundo
El abrazo
enciende tu libertad.
El oráculo de las señales
al desnudarnos
a contraluz. La inocencia
del jazmín sobre el espejo.
La masacre del odio
rumora nombres
en voz baja;
esperaron súplicas
en noches conmovidas.
Violaron el corazón de las esposas,
acrecentaron la incertidumbre
de las hijas.
Tocan la pasión
del mundo; se ha roto
en lágrimas tu defensa.
Amenazan con cambiar
la luz para los huérfanos,
las sonrisas encarceladas
por el miedo a los sátrapas.
El viaje del dolor como un exterminio,
capaz de mutilar en tu rebelión
el camino del suicidio
ante el desamparo:
el caracol extendido ante el martirio.
Los espejos alzan
su dignidad
en la cintura virginal
de nuestra América.
***
El ancla del vendaval
Las velas no verán el final
de la miseria,
el límite arbitrario
del infinito.
La tristeza encela imágenes
de guerras,
relámpagos de amanecer
en los caminos de la ceniza,
cuando los vencedores
acosan con ebriedad.
Resistencia
interminable de otras lanzas
en la inocencia del retorno,
cuando el amanecer recoge
las cicatrices de la marea,
el ancla del vendaval
en lo elegido.
El peregrinaje como un presagio
de puertas cerradas
contra la violencia
del olvido.
Nadie arrasa llagas
para ver cuánto duelen
tus pechos.
Solo
firman la rebeldía.
***
Los legionarios del sueño
La distancia como una fiebre
en el desencanto, un festín
persistente
en la escasa palabra de los migrantes,
Los náufragos tienen
la certeza de haber cruzado
los rincones más bajos de la frontera,
el hundimiento
de la huella
en la salinidad.
Los legionarios del sueño
guardan la rutina
en promesas de cambio.
La tristeza
como una manera de llorar
todas las angustias.
La distancia
cambiará
la costumbre definitiva
de tu ausencia.
La desgracia en la mitad
del mundo
la salvás
con un poema.
***
La casa Tilarán
A mi esposa, Licda. Saray Masís Villalobos,
palabra violeta en el silencio de mi mundo
Hay treguas que no resuelven
la llama
en el memorial de tu cintura.
El fuego como destino definitivo,
lo pleno
de tu amor.
No olvidemos el recorrido
Tilarán, el antiguo
mar de Alfonsina Storni,
Los afrodisíacos indígenas
de la fruta mesoamericana.
Tu cuerpo telúrico
en la desnudez
de la penumbra,
la humedad
entre caricias,
la certitud del espejo
para encontrar tu rostro
en la casa
San Rafael,
en los andariveles de la lucha.
Trabajadora Social,
guerrillera contra la pobreza
en el ojo a contraluz
de nuestro cielo dividido.
¡Saray!
Mujer de siempre.
***
Aunque sigan con vida
El camino sediento
como una ciudad sin disparos,
un rincón abierto
en la memoria de los cristales.
Ese poema bastaría,
porque la batalla no lo derrotó
en el olvido
de la causa sin disfraz
contra el crimen,
o frente a las excusas
de quienes nunca regresaron,
aunque sigan con vida.
La soldadesca
retendrá a los poetas
que sobrevivan
sin complicidad.
La palabra
crece cuando es abril;
las dudas se bastan
en el recorrido del abandono.
Los baúles se rinden ante los
trozos de la sospecha,
cuando es imposible
la duda en los suburbios.
Los traidores de los bosques
entonan la canción
de medio invierno.
Tengo rabia por no
entender tus razones.
Perder ha sido siempre un desamparo.
(*) Miguel Fajardo Korea: nació en Costa Rica, en 1956. Es Licenciado en Literatura y Lingüística con énfasis en Literatura. Académico propietario en la Universidad Nacional de Costa Rica. Profesor titular de español en el Liceo Laboratorio de Liberia, Costa Rica. Ha publicado libros en su país natal como así también en República Dominicana , España y Colombia, entre dichas publicaciones podemos destacar: “Urgente búsqueda” (1981); “Estación del asedio” (1981); “Extensión del agua” (1981); “Realidad, mito y dolor” (1986); “Sólo la noche” (1989); “Las puertas del sol” (1992); “Héctor Zúñiga: palabra y canto” (1993); “Sacramento Villegas: canción en el tiempo”; “Otras lunas: presencia femenina en la literatura de Guanacaste” (1996); “Medardo Guido: cantares de la pampa” (1997); “Margen del sueño” (2000); “Todos los días” (2004); “Ausencias” (2005). En prensas: “Travesias”, Costa Rica, 2008; y “Ausencias”, (2ª ed.) Bogotá, 2008. Su obraha merecido distintas galardones.
sábado 12 de enero de 2008
Poemania Nº 137 - Mariano Shifman
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 137/2008
“La emoción, vínculo inmediato con el mundo,
se convierte en ideas que,
acariciadas por el verso
y volcadas en palabras,
llegan a constituir el poema...”
Alí Chumacero
Poeta invitado: MARIANO SHIFMAN (*)
DAR/WIN
“...las mariposas oscuras sobreviven sobre las
cortezas oscuras... las mariposas oscuras
sustituyen a las mariposas claras...”
Mahlon Hoagland, “Las raíces de la vida”
Y si naces mariposa en Birmingham
- la terca vida impone sus reglas-
Todo se reduce a adaptarse
o morir:
negras deberán ser tus horas
para la ilusión de la hora nueva.
El fósil árbol que te ampare,
el hollín en que te conviertas
tendrán el color de un cielo
que espera
SACERDOTISA EN UGARIT
La condición es siempre poder amarte
que te recrees a diario con la intensa calma
de la flor
Majestuosa te abras
y te cierres
morosamente te cierres en el laberinto ineludible
que tus fieles traman para ti.
El ocaso y el albor te determinan
entre simétricas penumbras que buscan confundirte.
Me han dicho que rehúsas las clementes aguas del olvido,
bálsamo de los más endebles
Tú sabes que antes de las palabras
antes de todo principio
mucho antes
te han sido destinados un cuerpo
Y una misión.
BUCÓLICA DEL BARDO OPTIMISTA
“…The right thing happens to the happy man”. To my sister, Theodore Roethke
Presérvate del dolor, huye de tu eco
más sombrío, implora el poeta
a su frágil voz hermana
pétalo golpeado por vientos del pasado.
Ara con verde canto lo que eres
siembra sobre tu inútil piedad
florecientes palabras campesinas.
Confúndete con el sudor de lo creado,
surca los días de tu vida sin pedir perdón.
Sé buey que mire al mundo
por el ojo de la poesía.
LAS QUINCE
“Pero las adolescentes son otra cosa
Como una nueva presentación del mundo”
Atilio Jorge Castelpoggi.
Esta es la rara hora
de reír
con la boca que no se sabe
milagro a punto
por eterna y única vez
de soñar una verdad
sin números y sin espinas,
hasta que el rocío evapore su tregua
la hora franca
la última mirada limpia de Lot
esa es la hora que se vislumbra tarde
siempre tarde
la llaga que ilusiona
la imposible magia
querer escapar hacia el paraíso
por un camino hiriente
de sal.
PUNTO ROJO
Soy el amo de la torre: ecos y pústulas
del pasado no me alcanzan.
Insensible a palabras y a delirios,
ríos y turbas se pierden entre semejanzas.
¿Qué será de los sabores,
de las porfiadas costumbres,
de la maldad de los niños,
de lo que no es posible decir?
Aquí se está muy bien; inmolo proyectos al atardecer
con la soberbia de un menesteroso, froto mis manos
contra las piedras –mi pacífico alimento-
y me siento a esperar.
EN ESTA PLAZA
Y aquí me cuento
entre infinitos modos
de no ser yo:
otra caída de sol
puliendo rostros
contra la tarde agonizante,
pasos sin culpa
sobre la grava reseca,
los ciegos dientes de un perro
mordiendo al mundo
en medio del hueso...
Algo sigue royendo
los restos de una falsa promesa
por encima del vuelo de las palomas.
ANDA
“Si me olvidara de lo que no he sido,
me olvidaría de mí”.
Antonio Porchia
Levántate, único pájaro del diluvio
acierta a rescatarte
en las migajas de un recuerdo ajeno
Quizá el agua haya borrado todas las discordias
y la piedra destinada a ultimarte
se convierta en punto de partida
No las alas, quedará el viento
testigo de tus vuelos rotos
y del olivo que sigues cuidando
para el día de tu propio recuerdo.
SUBTERRÁNEO
Una mínima tregua, acometer
el cansancio sobre el último asiento.
Aun el túnel simula ser chance
para tanta mirada privada de luz.
Hasta aquí, la suma de los hechos reunidos
en tren de seguir
no vale un cospel.
Y la serpiente que sigue reptando
indiferente al sopor de los iguales.
Habrá que cargar todas las postergaciones
al hombro, según parece,
y atrasar la hora de levantarse hasta...
la próxima ocasión.
JOB DESDE LAS CENIZAS
“Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad?
Maldice a Dios, y muérete”.
Job, 2,19.
¿Cuál voz nos dará dictamen del fin?
Ayer
el polvo ha sepultado diez mil días
veloz como el vino que nadie recuerda:
el destino, ciego lobo, me ha esquilmado.
Tal vez mañana
el poniente disperse las nubes aciagas
y mi ajado hálito ruegue al ocaso
un nuevo amanecer.
Pero hoy
mi mejor costilla habla para mi silencio:
su palabra es látigo de hielo, sombra entre sombras.
¿Me convertiré en su veredicto de tinieblas
o esperaré un milagro mientras sorbo aflicción?...
Habrás
habrás y habré de esperar;
y contra todos los puñales, mujer
acaso sea mi Señor.
(*) Mariano Shifman: Nació en Lomas de Zamora (Buenos Aires, Argentina), en 1969. Publicó el libro “Punto rojo” (Primer Premio XI Concurso Nacional de Poesía, Editorial de los Cuatro Vientos, Buenos Aires, año 2005). Sus poemas han aparecido en antologías literarias, revistas de poesía y diversos sitios de internet. Algunos de ellos han sido traducidos al francés por el poeta Jean Dif. Una selección de poemas de su libro editado, y otros no incluidos en él pueden leerse en distintos sitios de la web, entre ellos: www.poesias-de-mariano-shifman.blogspot.com. Reside en su ciudad natal.
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 137/2008
“La emoción, vínculo inmediato con el mundo,
se convierte en ideas que,
acariciadas por el verso
y volcadas en palabras,
llegan a constituir el poema...”
Alí Chumacero
Poeta invitado: MARIANO SHIFMAN (*)
DAR/WIN
“...las mariposas oscuras sobreviven sobre las
cortezas oscuras... las mariposas oscuras
sustituyen a las mariposas claras...”
Mahlon Hoagland, “Las raíces de la vida”
Y si naces mariposa en Birmingham
- la terca vida impone sus reglas-
Todo se reduce a adaptarse
o morir:
negras deberán ser tus horas
para la ilusión de la hora nueva.
El fósil árbol que te ampare,
el hollín en que te conviertas
tendrán el color de un cielo
que espera
SACERDOTISA EN UGARIT
La condición es siempre poder amarte
que te recrees a diario con la intensa calma
de la flor
Majestuosa te abras
y te cierres
morosamente te cierres en el laberinto ineludible
que tus fieles traman para ti.
El ocaso y el albor te determinan
entre simétricas penumbras que buscan confundirte.
Me han dicho que rehúsas las clementes aguas del olvido,
bálsamo de los más endebles
Tú sabes que antes de las palabras
antes de todo principio
mucho antes
te han sido destinados un cuerpo
Y una misión.
BUCÓLICA DEL BARDO OPTIMISTA
“…The right thing happens to the happy man”. To my sister, Theodore Roethke
Presérvate del dolor, huye de tu eco
más sombrío, implora el poeta
a su frágil voz hermana
pétalo golpeado por vientos del pasado.
Ara con verde canto lo que eres
siembra sobre tu inútil piedad
florecientes palabras campesinas.
Confúndete con el sudor de lo creado,
surca los días de tu vida sin pedir perdón.
Sé buey que mire al mundo
por el ojo de la poesía.
LAS QUINCE
“Pero las adolescentes son otra cosa
Como una nueva presentación del mundo”
Atilio Jorge Castelpoggi.
Esta es la rara hora
de reír
con la boca que no se sabe
milagro a punto
por eterna y única vez
de soñar una verdad
sin números y sin espinas,
hasta que el rocío evapore su tregua
la hora franca
la última mirada limpia de Lot
esa es la hora que se vislumbra tarde
siempre tarde
la llaga que ilusiona
la imposible magia
querer escapar hacia el paraíso
por un camino hiriente
de sal.
PUNTO ROJO
Soy el amo de la torre: ecos y pústulas
del pasado no me alcanzan.
Insensible a palabras y a delirios,
ríos y turbas se pierden entre semejanzas.
¿Qué será de los sabores,
de las porfiadas costumbres,
de la maldad de los niños,
de lo que no es posible decir?
Aquí se está muy bien; inmolo proyectos al atardecer
con la soberbia de un menesteroso, froto mis manos
contra las piedras –mi pacífico alimento-
y me siento a esperar.
EN ESTA PLAZA
Y aquí me cuento
entre infinitos modos
de no ser yo:
otra caída de sol
puliendo rostros
contra la tarde agonizante,
pasos sin culpa
sobre la grava reseca,
los ciegos dientes de un perro
mordiendo al mundo
en medio del hueso...
Algo sigue royendo
los restos de una falsa promesa
por encima del vuelo de las palomas.
ANDA
“Si me olvidara de lo que no he sido,
me olvidaría de mí”.
Antonio Porchia
Levántate, único pájaro del diluvio
acierta a rescatarte
en las migajas de un recuerdo ajeno
Quizá el agua haya borrado todas las discordias
y la piedra destinada a ultimarte
se convierta en punto de partida
No las alas, quedará el viento
testigo de tus vuelos rotos
y del olivo que sigues cuidando
para el día de tu propio recuerdo.
SUBTERRÁNEO
Una mínima tregua, acometer
el cansancio sobre el último asiento.
Aun el túnel simula ser chance
para tanta mirada privada de luz.
Hasta aquí, la suma de los hechos reunidos
en tren de seguir
no vale un cospel.
Y la serpiente que sigue reptando
indiferente al sopor de los iguales.
Habrá que cargar todas las postergaciones
al hombro, según parece,
y atrasar la hora de levantarse hasta...
la próxima ocasión.
JOB DESDE LAS CENIZAS
“Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad?
Maldice a Dios, y muérete”.
Job, 2,19.
¿Cuál voz nos dará dictamen del fin?
Ayer
el polvo ha sepultado diez mil días
veloz como el vino que nadie recuerda:
el destino, ciego lobo, me ha esquilmado.
Tal vez mañana
el poniente disperse las nubes aciagas
y mi ajado hálito ruegue al ocaso
un nuevo amanecer.
Pero hoy
mi mejor costilla habla para mi silencio:
su palabra es látigo de hielo, sombra entre sombras.
¿Me convertiré en su veredicto de tinieblas
o esperaré un milagro mientras sorbo aflicción?...
Habrás
habrás y habré de esperar;
y contra todos los puñales, mujer
acaso sea mi Señor.
(*) Mariano Shifman: Nació en Lomas de Zamora (Buenos Aires, Argentina), en 1969. Publicó el libro “Punto rojo” (Primer Premio XI Concurso Nacional de Poesía, Editorial de los Cuatro Vientos, Buenos Aires, año 2005). Sus poemas han aparecido en antologías literarias, revistas de poesía y diversos sitios de internet. Algunos de ellos han sido traducidos al francés por el poeta Jean Dif. Una selección de poemas de su libro editado, y otros no incluidos en él pueden leerse en distintos sitios de la web, entre ellos: www.poesias-de-mariano-shifman.blogspot.com. Reside en su ciudad natal.
Poemania Nº 136 - Luis Edgardo Soulé
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 136/2007
Poeta invitado: LUIS EDGARDO SOULÉ (*)
Entorna la ventana.
Porque afuera las hojas
ofrecen su concierto en las baldosas
y hay un viejo perfume
y un aroma de tierra
removida.
Entorna la ventana
es sola la tristeza.
***
Envidio
la levedad del agua del rocío
que yace en la llanura
refrescando las huellas de los muertos.
Celebro la madera
que recuerda la rama
la savia renacida
que presagia la sombra
el olor olvidado
de la infancia.
***
Hay una historia
detrás de cada llaga.
No es solo transcurrir.
Hay que asumir la sombra y el silencio
mientras la tierra espera.
***
Levedad de la piel
esa extensión vacía
que rozan los recuerdos.
Y una memoria infiel
que solo calla
***
Un olvido del tiempo
oprime los recuerdos.
La casa se ha dormido
sin encender las voces.
No cabe en mi ansiedad
toda esta calma.
***
El olvido derrumba la nostalgia.
Habita los umbrales de la noche
oculto en el celaje que enmascara las zarzas .
Es un descuido doloroso del tiempo
una desatención de la memoria.
***
Crucé el umbral.
Solo encontré en la casa el tiempo detenido
sin señales de voces.
Tan solo los vestigios de las sombras
encendiendo recuerdos.
Los patios memoriosos que nada dicen,
que olvidaron todo.
El silencio
no concede recuerdos, se aferra a las ausencias.
Todo huele a pasado, a lluvia desteñida.
Solo faltó la casa.
(*) Luis Edgardo Soulé: Nació en San Nicolás de los Arroyos (provincia de Buenos Aires, Argentina), en 1931. Presentó su poemario “Sueños por veinte” en el año 1996 en el Stand de la Provincia de Buenos Aires de la Feria del Libro. Publicó sus poemarios “Desabrigo de ausencias” y “Tiempo de sosiego” (Ediciones de autor) en 2006. Participó en “Hojas y cuadernos de Sudestada” del Taller de Poesía de Ana Emilia Lahitte con “Hoja nº 289”. Recibió el Primer Premio en el II Concurso Internacional Hespérides de Cuento y Poesía que consistió en la publicación de su libro de cuentos “La Nicolasa y otros cuentos”. Publico como Edición de autor, su libro de cuentos “Noches de Café” en 2007. Ha publicado poemas y relatos en diarios del interior del País. Es coeditor de “Diagonautas” (Primer portal literario de La Plata). Integró las siguientes Antologías: Retratos de Plata y Fuego-Poetas Platenses (Ediciones Francotirador-1993); “Poesía Universal –Antología Bilingüe” (Castellano-Ingles) Editorial Red Literaria-1998; “Escritores Argentinos de fin de siglo”; Linea Abierta Editores -1999. Reside en la ciudad de La Plata.
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 136/2007
Poeta invitado: LUIS EDGARDO SOULÉ (*)
Entorna la ventana.
Porque afuera las hojas
ofrecen su concierto en las baldosas
y hay un viejo perfume
y un aroma de tierra
removida.
Entorna la ventana
es sola la tristeza.
***
Envidio
la levedad del agua del rocío
que yace en la llanura
refrescando las huellas de los muertos.
Celebro la madera
que recuerda la rama
la savia renacida
que presagia la sombra
el olor olvidado
de la infancia.
***
Hay una historia
detrás de cada llaga.
No es solo transcurrir.
Hay que asumir la sombra y el silencio
mientras la tierra espera.
***
Levedad de la piel
esa extensión vacía
que rozan los recuerdos.
Y una memoria infiel
que solo calla
***
Un olvido del tiempo
oprime los recuerdos.
La casa se ha dormido
sin encender las voces.
No cabe en mi ansiedad
toda esta calma.
***
El olvido derrumba la nostalgia.
Habita los umbrales de la noche
oculto en el celaje que enmascara las zarzas .
Es un descuido doloroso del tiempo
una desatención de la memoria.
***
Crucé el umbral.
Solo encontré en la casa el tiempo detenido
sin señales de voces.
Tan solo los vestigios de las sombras
encendiendo recuerdos.
Los patios memoriosos que nada dicen,
que olvidaron todo.
El silencio
no concede recuerdos, se aferra a las ausencias.
Todo huele a pasado, a lluvia desteñida.
Solo faltó la casa.
(*) Luis Edgardo Soulé: Nació en San Nicolás de los Arroyos (provincia de Buenos Aires, Argentina), en 1931. Presentó su poemario “Sueños por veinte” en el año 1996 en el Stand de la Provincia de Buenos Aires de la Feria del Libro. Publicó sus poemarios “Desabrigo de ausencias” y “Tiempo de sosiego” (Ediciones de autor) en 2006. Participó en “Hojas y cuadernos de Sudestada” del Taller de Poesía de Ana Emilia Lahitte con “Hoja nº 289”. Recibió el Primer Premio en el II Concurso Internacional Hespérides de Cuento y Poesía que consistió en la publicación de su libro de cuentos “La Nicolasa y otros cuentos”. Publico como Edición de autor, su libro de cuentos “Noches de Café” en 2007. Ha publicado poemas y relatos en diarios del interior del País. Es coeditor de “Diagonautas” (Primer portal literario de La Plata). Integró las siguientes Antologías: Retratos de Plata y Fuego-Poetas Platenses (Ediciones Francotirador-1993); “Poesía Universal –Antología Bilingüe” (Castellano-Ingles) Editorial Red Literaria-1998; “Escritores Argentinos de fin de siglo”; Linea Abierta Editores -1999. Reside en la ciudad de La Plata.
Poemania Nº 135 - Roberto Romeo Di Vita
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 135/2007
“La palabra es un peligro, y la poesía
que está entre la palabra y el silencio,
también lo es...”
Luis Manuel Pérez Boitel
Poeta invitado: ROBERTO ROMEO DI VITA (*)
LA PALABRA
La palabra
despojada de sal.
La palabra
aislada de ruinas
escondidas, de pasos
de joyas, de brillos
de oropéndolas y de laureles.
Sólo ella
taciturna, certera
y calma.
Sin una bisectriz
un ángulo o cuadrado.
La palabra
sólo un punto
y un círculo
en el espacio
para que llegue
a tu corazón.
UN POEMA
Un poema no es sólo un poema
es un poema y su entorno
de exploración y silencios.
Un poema no es sólo una rosa
es una rosa y su fuego
su cárcel y su belleza.
Un poema no es sólo un desgarro,
puede ser un desgarro y un llanto,
un cristal que se rompe.
Un poema no es sólo una lámina rota
de un alma partida
por tristezas y ausencias.
Un poema no sólo cabe en un beso,
puede caber en un beso solitario
y en la soledad del que siempre espera.
Un poema puede que sea
un solo gesto de gracia
del que aguarda, una difusa eternidad.
TAZAS DE CAFÉ
Porque te siento distante
aún a mi lado.
Porque no entiendo el grito
que silencia tu boca.
Porque Buenos Aires me duele
y los trenes no parten;
porque me falta un azul
de cielo robado.
Porque la bronca se hace luz,
la escarcha, nostalgia;
los pasos se bifurcan
“y los senderos se esconden”.
Pude ver la vida pasar
y la estatua callada,
la dejó ir, diluida de asombro.
Sentado en tazas de café
parado en el intento,
viajé en sillas voladoras
y me caí, antes de tomar altura.
Caerse desde la mirada
es tropezar con palabras
y no entenderse en los gestos.
Es como disparar
cuatro tiros de angustia
al corazón de la rosa
y al canto del gorrión.
A PABLO
Qué inmensamente rico
eres Pablo.
Cuánto daría
por tener tu vieja locomotora,
tus mascarones de proa,
tus ángeles y fetiches.
Aquellos interminables
caracoles marinos
de todos los mares
y de todas las costas.
las infinitas botellas
de siderales ciudades.
El gigante zapato
y el monumental caballito
del Temuco de sueños.
Los libros, Pablo,
que ilustraron tus memorias,
los discos,
la guitarra de pino,
las misteriosas cajas de seguridad
donde guardabas el tabaco
de tu pipa ambarina.
El jazmín de Lorca,
la corbata de Nazim Hikmet,
la copa de Sioma Kirnasov,
el cuadro que te regaló Picasso
y el vino chileno
que te obsequiara tu compañero
Salvador Allende.
No quiero tus acciones,
tus premios,
ni títulos, ni tierras;
por otra parte
sé que nunca los has tenido.
Pero sí quisiera
la sonrisa encantada
de tu Matilde,
hecha miel y luna.
Sí quisiera
compartir, Pablo,
el amor de tu pueblo,
el cariño que te tienen
todos los pueblos de la tierra.
Grande y pequeño poeta
hecho de “fuego y humo”,
de carne y vino,
de sal y mar,
de hombres y mujeres
de éste,
nuestro planeta,
al que podemos cambiar.
VIDA
A la vida insurrecta
A la vida marginal
A la vida de peligros
A la vida entre alcobas
A la vida más allá de la muerte.
Vida que nos hace gritar
partido el estómago.
Vida transparente
Vida oscura
Vida clara.
A la vida del cántaro del agua
A la vida del vaso de vino
A la vida de copas vacías
Sólo a ella, taciturna, desvelada,
Profética, loca,
con los ojos inyectados de furia.
A la vida de los que padecen
la tortura de los reformatorios
y el sepulcro de las cárceles.
A la vida del que se quema
las retinas
en los laboratorios sidásicos
y del bocado del mediodía
hasta la noche abortada.
A la puta vida
A la vida de mierda
atorranta, fea, mercenaria,
de testaferros siniestros.
A la vida de la gran explosión
la primigenia del caos
A la vida de la última explosión
que nadie verá.
A la vida que sigo
A ella, solo a ella.
Le exhorto
Le ordeno
Le exijo
Le impelo
Le escarbo los huesos
Le machuco los dientes.
Y espero,
(ansioso, ya no contemplativo
ya no paciente, no bastardo)
escupirles el rostro
a aquellos
que les han puesto cercos
y han emponzoñado el amor.
(*) Roberto Romeo Di Vita: nació en el Barrio de Villa Crespo (Buenos Aires, Argentina) en 1947. Ha publicado entre otras obras: “Once y uno” (cuentos); “La pasajera de la ciudad” (novela); “Mayo en la sangre” (cuentos históricos); “América en el corazón” (cuentos históricos) “Aspero quiero que mi verso sea” (poemas). Se desempeña como periodista y coordinador de los Talleres literarios “Mario Bravo” y “Palabra Justa”(este último de la Asociación Judicial bonaerense) ambos en la ciudad de San Martín, provincia de Buenos Aires, donde reside.
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 135/2007
“La palabra es un peligro, y la poesía
que está entre la palabra y el silencio,
también lo es...”
Luis Manuel Pérez Boitel
Poeta invitado: ROBERTO ROMEO DI VITA (*)
LA PALABRA
La palabra
despojada de sal.
La palabra
aislada de ruinas
escondidas, de pasos
de joyas, de brillos
de oropéndolas y de laureles.
Sólo ella
taciturna, certera
y calma.
Sin una bisectriz
un ángulo o cuadrado.
La palabra
sólo un punto
y un círculo
en el espacio
para que llegue
a tu corazón.
UN POEMA
Un poema no es sólo un poema
es un poema y su entorno
de exploración y silencios.
Un poema no es sólo una rosa
es una rosa y su fuego
su cárcel y su belleza.
Un poema no es sólo un desgarro,
puede ser un desgarro y un llanto,
un cristal que se rompe.
Un poema no es sólo una lámina rota
de un alma partida
por tristezas y ausencias.
Un poema no sólo cabe en un beso,
puede caber en un beso solitario
y en la soledad del que siempre espera.
Un poema puede que sea
un solo gesto de gracia
del que aguarda, una difusa eternidad.
TAZAS DE CAFÉ
Porque te siento distante
aún a mi lado.
Porque no entiendo el grito
que silencia tu boca.
Porque Buenos Aires me duele
y los trenes no parten;
porque me falta un azul
de cielo robado.
Porque la bronca se hace luz,
la escarcha, nostalgia;
los pasos se bifurcan
“y los senderos se esconden”.
Pude ver la vida pasar
y la estatua callada,
la dejó ir, diluida de asombro.
Sentado en tazas de café
parado en el intento,
viajé en sillas voladoras
y me caí, antes de tomar altura.
Caerse desde la mirada
es tropezar con palabras
y no entenderse en los gestos.
Es como disparar
cuatro tiros de angustia
al corazón de la rosa
y al canto del gorrión.
A PABLO
Qué inmensamente rico
eres Pablo.
Cuánto daría
por tener tu vieja locomotora,
tus mascarones de proa,
tus ángeles y fetiches.
Aquellos interminables
caracoles marinos
de todos los mares
y de todas las costas.
las infinitas botellas
de siderales ciudades.
El gigante zapato
y el monumental caballito
del Temuco de sueños.
Los libros, Pablo,
que ilustraron tus memorias,
los discos,
la guitarra de pino,
las misteriosas cajas de seguridad
donde guardabas el tabaco
de tu pipa ambarina.
El jazmín de Lorca,
la corbata de Nazim Hikmet,
la copa de Sioma Kirnasov,
el cuadro que te regaló Picasso
y el vino chileno
que te obsequiara tu compañero
Salvador Allende.
No quiero tus acciones,
tus premios,
ni títulos, ni tierras;
por otra parte
sé que nunca los has tenido.
Pero sí quisiera
la sonrisa encantada
de tu Matilde,
hecha miel y luna.
Sí quisiera
compartir, Pablo,
el amor de tu pueblo,
el cariño que te tienen
todos los pueblos de la tierra.
Grande y pequeño poeta
hecho de “fuego y humo”,
de carne y vino,
de sal y mar,
de hombres y mujeres
de éste,
nuestro planeta,
al que podemos cambiar.
VIDA
A la vida insurrecta
A la vida marginal
A la vida de peligros
A la vida entre alcobas
A la vida más allá de la muerte.
Vida que nos hace gritar
partido el estómago.
Vida transparente
Vida oscura
Vida clara.
A la vida del cántaro del agua
A la vida del vaso de vino
A la vida de copas vacías
Sólo a ella, taciturna, desvelada,
Profética, loca,
con los ojos inyectados de furia.
A la vida de los que padecen
la tortura de los reformatorios
y el sepulcro de las cárceles.
A la vida del que se quema
las retinas
en los laboratorios sidásicos
y del bocado del mediodía
hasta la noche abortada.
A la puta vida
A la vida de mierda
atorranta, fea, mercenaria,
de testaferros siniestros.
A la vida de la gran explosión
la primigenia del caos
A la vida de la última explosión
que nadie verá.
A la vida que sigo
A ella, solo a ella.
Le exhorto
Le ordeno
Le exijo
Le impelo
Le escarbo los huesos
Le machuco los dientes.
Y espero,
(ansioso, ya no contemplativo
ya no paciente, no bastardo)
escupirles el rostro
a aquellos
que les han puesto cercos
y han emponzoñado el amor.
(*) Roberto Romeo Di Vita: nació en el Barrio de Villa Crespo (Buenos Aires, Argentina) en 1947. Ha publicado entre otras obras: “Once y uno” (cuentos); “La pasajera de la ciudad” (novela); “Mayo en la sangre” (cuentos históricos); “América en el corazón” (cuentos históricos) “Aspero quiero que mi verso sea” (poemas). Se desempeña como periodista y coordinador de los Talleres literarios “Mario Bravo” y “Palabra Justa”(este último de la Asociación Judicial bonaerense) ambos en la ciudad de San Martín, provincia de Buenos Aires, donde reside.
Poemania Nº 134 - Luis Raúl Calvo
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 134/2007
“Como una especie de lengua en su lengua,
la poesía resuena siempre un poco más
allá de nuestro horizonte, casi
en los límites de la comprensión,
todavía irremediablemente extranjera...”
Valerio Magrelli
Poeta invitado: LUIS RAÚL CALVO (*)
ANTIGUA SOLEDAD DE LA CASA
Ha de perpetuarse
en un espacio inabordable
a la razón.
En la marginal espera
del silencio
la prolongación de su voz
echará raíces
y el sueño de la muerte
tomará los restos
de una tierra fértil.
En esa zona, inhabitable
a los deseos
la gestación del huésped
llenará el vacío.
LA CONSIGNA
El paño del reo frota los ladrillos.
Uno imagina desde la ignorancia.
Romper las cadenas para acercarse a la luz.
Bucear, patear y sacudir los cimientos
del burdel es la consigna.
Perdida la imagen nos hemos quedado sin recuerdos.
Lo real golpea en la resaca de los
rostros.
Somos marginales en la mirada satánica de los otros.
Un punto de encuentro, la libertad
es un bosque sin memoria.
La nebulosa del ciego nos condena al crematorio.
(Esta es otra consigna)
Volvemos al útero del infierno
para no soportar la mutación del alma.
LO QUE VENDRÁ
Anudar legumbres en la silla de entierros.
Retornar al centro de la mesa para no asfixiarnos en el borde.
Los extremos se tocan en la boca del pez.
Vivimos hacia adentro excomulgando a la luciérnaga.
La enredadera escapa del inquilino infiel
aquel que clavó un féretro en la bahía del absurdo.
Alguno vendrá con palanganas de carne a sucedernos.
EXPROPIACIÓN
Plumas de sal en la cueva del jinete.
Los huesos se astillan en la casilla de correo.
Hay que tener constancia de la pérdida
para atestiguar en el juzgado del lobo.
Todos fuimos carne alguna vez
carne atascada en el lavatorio de las moscas.
La nodriza esconde a su cría
en el purgatorio del reuma.
Los estigmas nacen del primer beso umbilical.
Hemos dejado paso a las abejas exotéricas.
Partidos al medio, purificados por el cólera
expropiamos el hambre de la última intrusa.
VILLA DEVOTO (1973)
Esta pequeña eternidad se origina en el
instinto.
Voz que se guarece en la noche de todas las
tormentas.
Amar fue destituir a los rojos conserjes, de
los hoteles
habitados por las ondas paralíticas.
Las escenas pasan, pero algo perdura en el
vahído
de los nómades.
El delirio de los presos condenados a ser libres
tus besos suspendidos en el manantial de la
locura
y ese rostro de horror de las mujeres, eternizadas
en el ojo de la viuda.
Los vestigios de la luna en el lago
son la zona macabra de los signos perdidos.
Alguien reconstruyó el escenario del crimen
con las muletas olvidadas en un fragmento de
nuestra historia.
ACTO SECRETO
Un acto secreto no es la revelación
de lo impuro.
Hay cien formas diferentes de descifrar
la vaguedad de un grito, la caída de una
lágrima en el plato del gato
los interrogantes acumulados
en tantos
años de silencio.
Diana había encontrado el modo
de acomodar su cuerpo en la oscuridad
de los días, en ese estado letal donde
las horas se detienen y se recobran
los sentidos.
No fue el exterminio de los magos
ni el llanto rural de las primeras
mañanas el principio de su infortunio.
De madrugada, propuso un pacto imaginario
con el cielo raso, celebró la eucaristía
con furiosas dentelladas, y enjuagó
sus anónimas manos
en la beatitud
de las focas circenses.
Estar solo es una forma de vivir
con lo siniestro.
POEMA XIV
Hay diferentes momentos
para poder arribar
al conocimiento de la vida.
Por aquellos días
la luz era luz
la oscuridad, oscuridad
el padre y la madre
seres sin tiempo ni memoria.
Debieron suceder cosas
crecer haciendo la vista gorda
a los diarios pesares
-acaso una de las formas
más penosas del olvido-
comprender que ni la luz
ni la oscuridad, ni los padres
se asemejan a esas primitivas
sensaciones.
Lo recuerdo hoy, cuando la bruma
se torna inapelable a los sentidos.
Hoy, que la luz es sólo oscuridad.
POEMA XXII
La casa donde reposan los recuerdos
no reconoce dueños ni pertenencias
del pasado.
En su entraña se cobijaron
historias vividas y no vividas.
Allí nacieron cuentos de hadas
voces parciales de un drama
creado a imagen y semejanza
de un héroe de fantasía.
Alguien debería narrarnos hoy
otros espejismos, para saber
que conjeturaban el lobo
el villano, la bruja de alcoba
sobre esos mezquinos relatos.
La casa donde reposan los recuerdos
es una deuda pendiente, un sueño inconcluso.
POEMA XXIII
Breve fue ese tiempo de tiernas voces
como las aguas cristalinas
reposan en secreto.
Cada tanto, ellas reaparecen
en las madrugadas de vigilia
para alejar a las sórdidas criaturas
que nos instigan.
A veces, también acude en auxilio
el mago de la infancia, con su vieja sentencia:
"Nada por aquí, nada por allá".
POEMA II
¿Qué recordamos cuando recordamos
la imagen real o la imagen
distorsionada?
¿Qué es lo real? ¿Qué es lo
distorsionado?
Los muertos dejan al partir
sólo su propia vida
es decir, un legado inconcluso
de triunfos y derrotas.
Los otros —siempre los otros—
se encargarán con los años
de convertir
esa historia
de bellos renunciamientos
en una obscura suerte de leyenda.
(*) Luis Raúl Calvo: nació en Buenos Aires (Argentina) en 1955. Es Licenciado en Psicología y poeta. Dirige la revista cultural "Generación Abierta"(Letras-Arte-Educación), fundada en el año 1988 y que fuera " Declarada de Interés Cultural de la Ciudad de Buenos Aires" en el año 2000, por la Legislatura Autónoma de la Ciudad de Buenos Aires. Es miembro de la Asociación de Poetas Argentinos. Integró la Comisión Directiva de la Fundación Argentina para la Poesía. Colabora en diversas publicaciones del país y del exterior. Poemas suyos han sido traducidos al inglés, al francés y al italiano. Ha sido incluido en más de veinte antologías de poesía, del país y del exterior y en el Breve Diccionario Biográfico de Autores Argentinos-desde 1940- de Silvana Castro y Pedro Orgambide, Ediciones Atril 1999. Entre sus libros publicados, podemos mencionar: "Tiempo dolorosamente resignado" (Ediciones "Generación Abierta", 1989); "La anunciación de la partera" (Ediciones Correo Latino, 1992); "Calles asiáticas" (Editorial Plus Ultra, 1996); "Bajos fondos del alma " (Ediciones "Generación Abierta", 2002), “Belleza nómade (Una poética de la incompletad)” (Ediciones “Generación Abierta”, 2007). Reside en su ciudad natal.
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 134/2007
“Como una especie de lengua en su lengua,
la poesía resuena siempre un poco más
allá de nuestro horizonte, casi
en los límites de la comprensión,
todavía irremediablemente extranjera...”
Valerio Magrelli
Poeta invitado: LUIS RAÚL CALVO (*)
ANTIGUA SOLEDAD DE LA CASA
Ha de perpetuarse
en un espacio inabordable
a la razón.
En la marginal espera
del silencio
la prolongación de su voz
echará raíces
y el sueño de la muerte
tomará los restos
de una tierra fértil.
En esa zona, inhabitable
a los deseos
la gestación del huésped
llenará el vacío.
LA CONSIGNA
El paño del reo frota los ladrillos.
Uno imagina desde la ignorancia.
Romper las cadenas para acercarse a la luz.
Bucear, patear y sacudir los cimientos
del burdel es la consigna.
Perdida la imagen nos hemos quedado sin recuerdos.
Lo real golpea en la resaca de los
rostros.
Somos marginales en la mirada satánica de los otros.
Un punto de encuentro, la libertad
es un bosque sin memoria.
La nebulosa del ciego nos condena al crematorio.
(Esta es otra consigna)
Volvemos al útero del infierno
para no soportar la mutación del alma.
LO QUE VENDRÁ
Anudar legumbres en la silla de entierros.
Retornar al centro de la mesa para no asfixiarnos en el borde.
Los extremos se tocan en la boca del pez.
Vivimos hacia adentro excomulgando a la luciérnaga.
La enredadera escapa del inquilino infiel
aquel que clavó un féretro en la bahía del absurdo.
Alguno vendrá con palanganas de carne a sucedernos.
EXPROPIACIÓN
Plumas de sal en la cueva del jinete.
Los huesos se astillan en la casilla de correo.
Hay que tener constancia de la pérdida
para atestiguar en el juzgado del lobo.
Todos fuimos carne alguna vez
carne atascada en el lavatorio de las moscas.
La nodriza esconde a su cría
en el purgatorio del reuma.
Los estigmas nacen del primer beso umbilical.
Hemos dejado paso a las abejas exotéricas.
Partidos al medio, purificados por el cólera
expropiamos el hambre de la última intrusa.
VILLA DEVOTO (1973)
Esta pequeña eternidad se origina en el
instinto.
Voz que se guarece en la noche de todas las
tormentas.
Amar fue destituir a los rojos conserjes, de
los hoteles
habitados por las ondas paralíticas.
Las escenas pasan, pero algo perdura en el
vahído
de los nómades.
El delirio de los presos condenados a ser libres
tus besos suspendidos en el manantial de la
locura
y ese rostro de horror de las mujeres, eternizadas
en el ojo de la viuda.
Los vestigios de la luna en el lago
son la zona macabra de los signos perdidos.
Alguien reconstruyó el escenario del crimen
con las muletas olvidadas en un fragmento de
nuestra historia.
ACTO SECRETO
Un acto secreto no es la revelación
de lo impuro.
Hay cien formas diferentes de descifrar
la vaguedad de un grito, la caída de una
lágrima en el plato del gato
los interrogantes acumulados
en tantos
años de silencio.
Diana había encontrado el modo
de acomodar su cuerpo en la oscuridad
de los días, en ese estado letal donde
las horas se detienen y se recobran
los sentidos.
No fue el exterminio de los magos
ni el llanto rural de las primeras
mañanas el principio de su infortunio.
De madrugada, propuso un pacto imaginario
con el cielo raso, celebró la eucaristía
con furiosas dentelladas, y enjuagó
sus anónimas manos
en la beatitud
de las focas circenses.
Estar solo es una forma de vivir
con lo siniestro.
POEMA XIV
Hay diferentes momentos
para poder arribar
al conocimiento de la vida.
Por aquellos días
la luz era luz
la oscuridad, oscuridad
el padre y la madre
seres sin tiempo ni memoria.
Debieron suceder cosas
crecer haciendo la vista gorda
a los diarios pesares
-acaso una de las formas
más penosas del olvido-
comprender que ni la luz
ni la oscuridad, ni los padres
se asemejan a esas primitivas
sensaciones.
Lo recuerdo hoy, cuando la bruma
se torna inapelable a los sentidos.
Hoy, que la luz es sólo oscuridad.
POEMA XXII
La casa donde reposan los recuerdos
no reconoce dueños ni pertenencias
del pasado.
En su entraña se cobijaron
historias vividas y no vividas.
Allí nacieron cuentos de hadas
voces parciales de un drama
creado a imagen y semejanza
de un héroe de fantasía.
Alguien debería narrarnos hoy
otros espejismos, para saber
que conjeturaban el lobo
el villano, la bruja de alcoba
sobre esos mezquinos relatos.
La casa donde reposan los recuerdos
es una deuda pendiente, un sueño inconcluso.
POEMA XXIII
Breve fue ese tiempo de tiernas voces
como las aguas cristalinas
reposan en secreto.
Cada tanto, ellas reaparecen
en las madrugadas de vigilia
para alejar a las sórdidas criaturas
que nos instigan.
A veces, también acude en auxilio
el mago de la infancia, con su vieja sentencia:
"Nada por aquí, nada por allá".
POEMA II
¿Qué recordamos cuando recordamos
la imagen real o la imagen
distorsionada?
¿Qué es lo real? ¿Qué es lo
distorsionado?
Los muertos dejan al partir
sólo su propia vida
es decir, un legado inconcluso
de triunfos y derrotas.
Los otros —siempre los otros—
se encargarán con los años
de convertir
esa historia
de bellos renunciamientos
en una obscura suerte de leyenda.
(*) Luis Raúl Calvo: nació en Buenos Aires (Argentina) en 1955. Es Licenciado en Psicología y poeta. Dirige la revista cultural "Generación Abierta"(Letras-Arte-Educación), fundada en el año 1988 y que fuera " Declarada de Interés Cultural de la Ciudad de Buenos Aires" en el año 2000, por la Legislatura Autónoma de la Ciudad de Buenos Aires. Es miembro de la Asociación de Poetas Argentinos. Integró la Comisión Directiva de la Fundación Argentina para la Poesía. Colabora en diversas publicaciones del país y del exterior. Poemas suyos han sido traducidos al inglés, al francés y al italiano. Ha sido incluido en más de veinte antologías de poesía, del país y del exterior y en el Breve Diccionario Biográfico de Autores Argentinos-desde 1940- de Silvana Castro y Pedro Orgambide, Ediciones Atril 1999. Entre sus libros publicados, podemos mencionar: "Tiempo dolorosamente resignado" (Ediciones "Generación Abierta", 1989); "La anunciación de la partera" (Ediciones Correo Latino, 1992); "Calles asiáticas" (Editorial Plus Ultra, 1996); "Bajos fondos del alma " (Ediciones "Generación Abierta", 2002), “Belleza nómade (Una poética de la incompletad)” (Ediciones “Generación Abierta”, 2007). Reside en su ciudad natal.
Poemania Nº 133 - Luis Manuel Pérez Boitel
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 133/2007
“Es la tarea del poeta ser más,
no menos, que un hombre ...”
Theodore Roethke
Poeta invitado: LUIS MANUEL PÉREZ BOITEL (*)
Jaque al rey
en esta partida de ajedrez estoy midiendo
el tiempo. las cosas más efímeras. el ridículo episodio
que nos enfrenta, sin advertir
quién dejará primero el ímpetu
desde la Plaza Isabel II ? quién buscará bajo los escombros
la ciudad nueva ? (caballo tres alfil dama), y estamos
hablando de la posmodernidad,
por capricho. alguien nos implora junto al polvo
y la madera de cedro que se transforma, a contraluz.
(torre cinco alfil dama) jaque al rey,
y no creo que haya opción después de las apuestas.
en esta partida de ajedrez, estoy midiendo el tiempo.
implacablemente (peón tres torre dama)
jaque al rey, desde tu imaginación algo volvería
con toda certeza.
***
Como una noche huérfana de sí misma
antes de partir debo vertir tus sales
a la faz que nos une, intransitable
como el paso de los muertos por las últimas
hendijas de la noche. cierne allí la voz quejumbrosa
que anida la partida. en el cáliz
un árbol resplandece. mas no voy a la raíz.
tengo una herida blanda en el costado
y siento el amanecer como algo tardío.
aquellos riscos de luz tan permanentes,
me guiarán desde aquí, junto a la sombra.
el cansancio. el despertar me aferra a la caída.
enmohecidas las flores de papel,
ya no me basta el sendero. como una noche
huérfana de sí misma, de tantos astros,
la lengua se me quiebra. antes de partir
dejaré en el limo las plegarias, los aplausos.
un paisaje fugaz, indefinido,
por todos los temores que me encumbran.
***
La felicidad es otra cosa
imagino las carcomidas tablas de la abadía,
aquella amenaza del otoño. sobre los campos
el sobrio despertar de los inciensos y las yerbas comunes
prendidas con certeza.
fue entonces que empecé a (des) creer
en la fragilidad de las palabras.
(ese que va discretamente, se persigna) antes
podía retener la huella de tus ojos
apenas dispuestos a devorar la imagen
contraria a los designios. ya no eras tú,
en lo tolerable. en el submundo aquel,
un desierto de cosas indiferentes tocan
nuestras manos, significando clarísimos
espacios para retener el fuego o la ceniza.
quizás, el ocre de este paraje será captado mejor
por el poema. la felicidad, realmente,
es otra cosa. no me pareció mal que la luz
desde un portarretrato donde imagino
que hay otra luz oculta, fuera indescifrable
o al parecer, nunca antes vista.
***
Tutankamen
¡Oh! sé apacible conmigo, permite
que contemple tu belleza. Así pueda yo
recorrer la tierra...
El Libro de los muertos
guardo en la hojarasca del día
tu diadema predilecta. no he podido reconstruir aún
aquellas oraciones hieráticas referidas a la conquista.
en el sudario de Tutankamen los meses
me sorprenden, cuando tirabas del broche de cornalina
y sentías que el círculo se agrandaba
en la inmediata majestuosidad. éramos jóvenes,
y en la mano apretabas una bandera roja
que recogiste al azar (sencillamente). aquel espectáculo
de fe me hacía recorrer el Nilo. era aún mayor
la tierra de Osiris. de su paisaje,
figurillas de yeso se ofrecían. y yo que guardo
con recelo aquel retrato de Tutankamen,
ya no podía descifrar si fue parte de la familia,
si los reyes negados volverán
en este agreste espacio, donde comienzan las cosas
(algo así como su perpetuidad).
en el sinsentido de la vida Dios va dejando
un rastro desde el sicomoro, y la boca que otea
lo profundo. este sudario mismo. despierto. el amante
observar la similitud del espectáculo.
Tutankamen y tú tan parecidos (decía él).
realmente hubo un instante para la definición,
para cambiar la historia (en el sudario de ébano y marfil
yo descubría mi rostro verdadero).
***
Café des amateurs
he pensado en Verlaine. su rostro
frente a la Place Contrescarpe. el frío
que sentiría desde la habitación.
en los húmedos banquillos donde la yerba
quebrada en noviembre, se dispone.
un mínimo de algarabía falta en el hotel
visto desde el Café des Amateurs. un poco
de humo sobre la ciudad y un tren
(lleno de incertidumbre) al finalizar
cada extraño espectáculo. he pensado
en Verlaine. su amante pudo ser igual.
pero no lo encontraría desde aquí.
es inexacta la sombra de su rostro
transitando el boulevard Saint-Michel.
fingir que no lo he visto. despedirme.
imitar que las horas entibian aquellos parajes
que desandamos. imágenes dispuestas
desde el amarillento anuncio. (Café des Amateurs)
por curiosidad, he pensado en Verlaine.
***
Alguien convoca al durmiente
ante el petrificado aire de marzo
una muchacha corre bajo la lluvia. a tientas,
descubro su mirada, por el paraguas. la sinuosa ladera
que desemboca en los mástiles, cerca de un
bosque de abedules del sur. los entrelazados pilares
la sostienen. la amatista. la cobriza
tempestad alarga el sitio (la ficción del sitio?).
y la muchacha evade una gota de luz
que nos separa y nos aproxima a la penumbra. al final,
entre la maleza y la sombra, alguien convoca
al durmiente cuando pasa vendiendo los almanaques de bolsillo.
un silbido como de Dios nos alertaba de la hora
del ángelus.
***
Antes que la noche acabe
me ruboriza la soledad del mar, insignificante
han sido para mí estos años. la gente buscando
en el puente la justeza, como si fuera una realidad
que en aquel cuadro de Kavafis, la noche
no acabe. antes de sentarme frente al poema,
la imagen del que parece, golpea la hoja
y delata toda reminiscencia. los altos muros de la Isla.
al fondo del poema, alguien mira de soslayo
el jardín, el fantasmagórico escondite
de los años ochenta. habías dicho: me ruboriza
la soledad del mar, como en el último verso
donde quiso decir algo de equidad, algo de la noche.
(*) Luis Manuel Pérez Boitel: Nació en la localidad de Remedios, actual provincia de Villa Clara, Cuba, en 1969. Abogado y poeta. Miembro de la Asociación Hermanos Saínz y de la UNEAC. Labora como abogado en la Consultoría Jurídica de Remedios. Al egresar de la UCLV fue elegido el egresado más destacado a nivel nacional de la FEU en la esfera de la cultura (1996). Ha obtenido diferentes lauros literarios. Obtuvo el Premio XV Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes de poesía con el que se hizo delegado a dicha magna reunión. Tiene publicaciones de poemas en Chile, España, Brasil, Puerto Rico, México, Estados Unidos y Cuba. Colabora con diferentes publicaciones como: La Letra del Escriba y El Caimán Barbudo. Ha publicado varios libros, entre ellos mencionamos: “Unidos por el agua” (Premio Fundación de la Ciudad de Santa Clara en 1997); “Bajo el signo del otro” (Premio Pinos Nuevos); “Los inciertos dominios del escriba” (Premio Calendario Asociación Hermanos Saínz (1999); “La oración del inquilino” (Premio Sed de Belleza), “Antes que la noche acabe” (Antología personal, poemas escritos entre 1996 y 2005). Entre sus galardones más significativos, podemos mencionar: Medalla de Plata y Bronce en el Festival Nacional de Artistas Aficionados de la FEU en los géneros de poesía y testimonio, respectivamente (1994) Premio en Poesía en el Concurso Abel Santamaría de la UCLV (1996) Premio Fundación de la Ciudad de Santa Clara (1997) Premio Regino Pedroso (1998) Premio Pinos Nuevos (1999) Primer Accessit del Concurso Internacional de Poesía "Bustar viejo" en Madrid, España (1998) Premio Calendario (1999) Premio Sed de belleza (2001) Mención Especial del jurado en el premio Miguel de Cervantes, en Granada, España (2001) Premio especial de Unión de Reyes en el Concurso Nacional de Poesía Regino Pedroso (2001) Premio en el concurso nacional "Poesía de Amor" de Varadero / 2002 Premio Casa de las Américas en Poesía / 2002 Premio Abril de la UJC Nacional (2002) Premio Ser fiel (2002). Reside en su ciudad natal.
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 133/2007
“Es la tarea del poeta ser más,
no menos, que un hombre ...”
Theodore Roethke
Poeta invitado: LUIS MANUEL PÉREZ BOITEL (*)
Jaque al rey
en esta partida de ajedrez estoy midiendo
el tiempo. las cosas más efímeras. el ridículo episodio
que nos enfrenta, sin advertir
quién dejará primero el ímpetu
desde la Plaza Isabel II ? quién buscará bajo los escombros
la ciudad nueva ? (caballo tres alfil dama), y estamos
hablando de la posmodernidad,
por capricho. alguien nos implora junto al polvo
y la madera de cedro que se transforma, a contraluz.
(torre cinco alfil dama) jaque al rey,
y no creo que haya opción después de las apuestas.
en esta partida de ajedrez, estoy midiendo el tiempo.
implacablemente (peón tres torre dama)
jaque al rey, desde tu imaginación algo volvería
con toda certeza.
***
Como una noche huérfana de sí misma
antes de partir debo vertir tus sales
a la faz que nos une, intransitable
como el paso de los muertos por las últimas
hendijas de la noche. cierne allí la voz quejumbrosa
que anida la partida. en el cáliz
un árbol resplandece. mas no voy a la raíz.
tengo una herida blanda en el costado
y siento el amanecer como algo tardío.
aquellos riscos de luz tan permanentes,
me guiarán desde aquí, junto a la sombra.
el cansancio. el despertar me aferra a la caída.
enmohecidas las flores de papel,
ya no me basta el sendero. como una noche
huérfana de sí misma, de tantos astros,
la lengua se me quiebra. antes de partir
dejaré en el limo las plegarias, los aplausos.
un paisaje fugaz, indefinido,
por todos los temores que me encumbran.
***
La felicidad es otra cosa
imagino las carcomidas tablas de la abadía,
aquella amenaza del otoño. sobre los campos
el sobrio despertar de los inciensos y las yerbas comunes
prendidas con certeza.
fue entonces que empecé a (des) creer
en la fragilidad de las palabras.
(ese que va discretamente, se persigna) antes
podía retener la huella de tus ojos
apenas dispuestos a devorar la imagen
contraria a los designios. ya no eras tú,
en lo tolerable. en el submundo aquel,
un desierto de cosas indiferentes tocan
nuestras manos, significando clarísimos
espacios para retener el fuego o la ceniza.
quizás, el ocre de este paraje será captado mejor
por el poema. la felicidad, realmente,
es otra cosa. no me pareció mal que la luz
desde un portarretrato donde imagino
que hay otra luz oculta, fuera indescifrable
o al parecer, nunca antes vista.
***
Tutankamen
¡Oh! sé apacible conmigo, permite
que contemple tu belleza. Así pueda yo
recorrer la tierra...
El Libro de los muertos
guardo en la hojarasca del día
tu diadema predilecta. no he podido reconstruir aún
aquellas oraciones hieráticas referidas a la conquista.
en el sudario de Tutankamen los meses
me sorprenden, cuando tirabas del broche de cornalina
y sentías que el círculo se agrandaba
en la inmediata majestuosidad. éramos jóvenes,
y en la mano apretabas una bandera roja
que recogiste al azar (sencillamente). aquel espectáculo
de fe me hacía recorrer el Nilo. era aún mayor
la tierra de Osiris. de su paisaje,
figurillas de yeso se ofrecían. y yo que guardo
con recelo aquel retrato de Tutankamen,
ya no podía descifrar si fue parte de la familia,
si los reyes negados volverán
en este agreste espacio, donde comienzan las cosas
(algo así como su perpetuidad).
en el sinsentido de la vida Dios va dejando
un rastro desde el sicomoro, y la boca que otea
lo profundo. este sudario mismo. despierto. el amante
observar la similitud del espectáculo.
Tutankamen y tú tan parecidos (decía él).
realmente hubo un instante para la definición,
para cambiar la historia (en el sudario de ébano y marfil
yo descubría mi rostro verdadero).
***
Café des amateurs
he pensado en Verlaine. su rostro
frente a la Place Contrescarpe. el frío
que sentiría desde la habitación.
en los húmedos banquillos donde la yerba
quebrada en noviembre, se dispone.
un mínimo de algarabía falta en el hotel
visto desde el Café des Amateurs. un poco
de humo sobre la ciudad y un tren
(lleno de incertidumbre) al finalizar
cada extraño espectáculo. he pensado
en Verlaine. su amante pudo ser igual.
pero no lo encontraría desde aquí.
es inexacta la sombra de su rostro
transitando el boulevard Saint-Michel.
fingir que no lo he visto. despedirme.
imitar que las horas entibian aquellos parajes
que desandamos. imágenes dispuestas
desde el amarillento anuncio. (Café des Amateurs)
por curiosidad, he pensado en Verlaine.
***
Alguien convoca al durmiente
ante el petrificado aire de marzo
una muchacha corre bajo la lluvia. a tientas,
descubro su mirada, por el paraguas. la sinuosa ladera
que desemboca en los mástiles, cerca de un
bosque de abedules del sur. los entrelazados pilares
la sostienen. la amatista. la cobriza
tempestad alarga el sitio (la ficción del sitio?).
y la muchacha evade una gota de luz
que nos separa y nos aproxima a la penumbra. al final,
entre la maleza y la sombra, alguien convoca
al durmiente cuando pasa vendiendo los almanaques de bolsillo.
un silbido como de Dios nos alertaba de la hora
del ángelus.
***
Antes que la noche acabe
me ruboriza la soledad del mar, insignificante
han sido para mí estos años. la gente buscando
en el puente la justeza, como si fuera una realidad
que en aquel cuadro de Kavafis, la noche
no acabe. antes de sentarme frente al poema,
la imagen del que parece, golpea la hoja
y delata toda reminiscencia. los altos muros de la Isla.
al fondo del poema, alguien mira de soslayo
el jardín, el fantasmagórico escondite
de los años ochenta. habías dicho: me ruboriza
la soledad del mar, como en el último verso
donde quiso decir algo de equidad, algo de la noche.
(*) Luis Manuel Pérez Boitel: Nació en la localidad de Remedios, actual provincia de Villa Clara, Cuba, en 1969. Abogado y poeta. Miembro de la Asociación Hermanos Saínz y de la UNEAC. Labora como abogado en la Consultoría Jurídica de Remedios. Al egresar de la UCLV fue elegido el egresado más destacado a nivel nacional de la FEU en la esfera de la cultura (1996). Ha obtenido diferentes lauros literarios. Obtuvo el Premio XV Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes de poesía con el que se hizo delegado a dicha magna reunión. Tiene publicaciones de poemas en Chile, España, Brasil, Puerto Rico, México, Estados Unidos y Cuba. Colabora con diferentes publicaciones como: La Letra del Escriba y El Caimán Barbudo. Ha publicado varios libros, entre ellos mencionamos: “Unidos por el agua” (Premio Fundación de la Ciudad de Santa Clara en 1997); “Bajo el signo del otro” (Premio Pinos Nuevos); “Los inciertos dominios del escriba” (Premio Calendario Asociación Hermanos Saínz (1999); “La oración del inquilino” (Premio Sed de Belleza), “Antes que la noche acabe” (Antología personal, poemas escritos entre 1996 y 2005). Entre sus galardones más significativos, podemos mencionar: Medalla de Plata y Bronce en el Festival Nacional de Artistas Aficionados de la FEU en los géneros de poesía y testimonio, respectivamente (1994) Premio en Poesía en el Concurso Abel Santamaría de la UCLV (1996) Premio Fundación de la Ciudad de Santa Clara (1997) Premio Regino Pedroso (1998) Premio Pinos Nuevos (1999) Primer Accessit del Concurso Internacional de Poesía "Bustar viejo" en Madrid, España (1998) Premio Calendario (1999) Premio Sed de belleza (2001) Mención Especial del jurado en el premio Miguel de Cervantes, en Granada, España (2001) Premio especial de Unión de Reyes en el Concurso Nacional de Poesía Regino Pedroso (2001) Premio en el concurso nacional "Poesía de Amor" de Varadero / 2002 Premio Casa de las Américas en Poesía / 2002 Premio Abril de la UJC Nacional (2002) Premio Ser fiel (2002). Reside en su ciudad natal.
Poemania Nº 132 - Concepción Bertone
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 132/2007
“Escribir un poema es como
reescribir la historia, con
los ojos bien alertas.”
Luis Raúl Calvo
Poeta invitada: CONCEPCIÓN BERTONE (*)
PESSOA Y YO
a Pedro Bollea
Como hierba crecida entre adoquines
de calles alejadas, calles quietas
donde la piedra ahoga la gramilla
con agua del fregado. De extramuros
del alma sofrenada con mil bridas.
Dura ayer como hoy. Toda mi vida
se exultó como hierba
en una grieta.
(de Aria Da Capo)
ALGO DE ALDO Y GLOTICA MIA
Yo estuve ahí
pero no vi las patas en la fuente
-me dijo-. Pero ahí estuve. Fugaz
se iba en la diatriba del dolor
injurioso y violento. Diávolo,
diábolo, diantre diamantado. Yo
estuve ahí,
me dijo. Joven,
desprolijo, pero joven,
desordenado pero joven, cuando ahí
estuvo. Y no había Dios,
y no hay, y no habrá. Un ángel
malo, puede ser
que hubiese. Pero no un Dios, mas
sus reses, quizás. Yo no era
un eral, pero era
joven y ahí estaba. La gleba
y yo, siempre. Siervo
de la tierra sí, aterronado sí,
simiente y seminal sí, pero
nunca vendido ni vencido
en la mente donde todo se gloria
según se glosa. Yo
estuve ahí
pero no vi las patas en la fuente.
(de Aria Da Capo)
ALBA
A Francisco Madariaga, in memoria
I
Esa corteza blanca, lisa y hendida, buena
-aunque sea inflexible-. Esos tallos prudentes,
esas ramas serenas porque tienen espinas y
no han herido a nadie con intención, arteras. Hoy
son como mis manos que parecen vacías.
Un pequeño poema traducido del persa.
(de Aria Da Capo)
MEDIODIA
II
La paloma, leve en la rama seca del aromo,
no sobre la hierba fresca ni cerca
de las prímulas rosadas. Quieta
dibuja una parábola. La de Claudel. Animus
y Anima. Esa zona profunda, esa punta,
ese centro luminoso en mi adentro vacío, y dicho
así de paso, por encima, apenas
sacudiendo la maleza de mi cráneo: me llena
nuevamente de esperanzas, de cierta fe
perdida en sacristías. La paloma apoyada
sobre el sentimiento de la grandeza
del alma, en la mística
que me devuelve la fuerza, el desafío
vacilante todavía, pero bastante fuerte.
Desafío a la muerte, a los impíos.
(de Aria Da Capo)
CREPÚSCULO
III
A esa hora que la claridad disminuye su luz
igual que las luces de la cárcel
cuando la corriente pasa por la silla y es
tarde para lo no vivido para la vida
dividiéndose en partes calcinadas: quedos
restos de nada y todo envuelto
en epidermis suave, estremecida. A esa hora
de vida aún no vivida
trazo una línea larga y recomienzo
como de tilos, alineados, densos.
(de Aria Da Capo)
VIOLA DE AMOR
El trémolo del cristal. Otra vez
en la noche lo escucho temblar. Y sé
que bastaría buscar en la vitrina
para que su respuesta de amor acabara
siendo sólo un fenómeno acústico.
Para mí que te busco, todavía,
en la caja donde resuena muriente
y me corto los dedos con la triza. Para mí,
que conozco el sonido de la mutua
atracción de dos cuerpos
capaces de vibrar al unísono. Breve
será. “Afuera llueve”. Y una copa
se ha quebrado.
( de Aria Da Capo)
MEETING
Bastó vernos por un instante para saber
que nos habíamos amado antes
del primer pogrom y ardido
por última vez en el horno
que nos unió para siempre
en una misma llama. Bastó
esa mirada, ese gesto
que se calcinó
y ascendiendo
indefenso humo negro
de carne inseparable
aún palpitaba.
Orgasmo de ceniza, más
lo remueve el tiempo, más
lo atiza.
(de Citas)
ELEGÍA PARA JUAN MANUEL INCHAUSPE
Leva en la mirada oscura, navega
el pensamiento en la arruga del ceño, ceñida
como una vela al viento
la cabeza de Juan
en el perfil izquierdo de su cara.
La cabeza apoyada
sobre la mano derecha que rodea el mentón, el candado
del pelo de la barba, la herida
de la boca encerrada bajo el bigote. Alta.
La mano alada eleva la cabeza, la alza
por encima del cuello,
del cogote —como él decía—
sin perder la elegancia, en la elegía
de una vieja conversación: cerveza santafesina
en la mesa de la amistad tranquila, la mesa clara
de Saer y de Juan, en otra foto.
Pero en ésta leva una luz. La luz
de una expresión infusa en los sesos, del peso
inexpresado de eso en la mirada. No
el reflejo de un foco, ni el haz
que se astilla contra un cristal, detrás,
contra su nuca. No.
Una luz en la pupila, un punto iluminado, un asunto
rodeado de pura luz en la oscuridad de sus ojos. Algo
como el alma que no sabemos, el fuego que no inventamos,
el veneno vencido con el mismo veneno. Eso.
Misterio escayolado que en los huesos queda
y fulge en la osamenta su “furiosa estrella: Arturo,
el Centauro, la Osa....” nombres de fuego
dictados a otros hombres, dijo Juan. Acordado,
fiel
al eco de su voz, dijo: “Combate” y
“Trabajo”. Las palabras, de pronto, anclan
en su cabeza
donde la araña trama
la tela tensa del poema: “Que sea
la frialdad de los otros
lo que ha venido aquí
envolviendo mi cabeza,
empujándome.
¿Qué importa?”
¿Qué importa ahora
la cabeza de Juan, el medio cuerpo
en blanco y negro, el botón de la camisa,
la sortija de un mechón de cabello
apretado a la sien. Un recuerdo de él
en los diarios...?
(No vivió para eso sino para los besos, los labios
que fueron sueños, sudarios, mortaja fluvial de los sueños,
epitafios de tantos, Tuñón) :
“Todo arde”
Mi cuerpo solo en el desierto del colchón
donde siento que la muerte me abraza
más amorosamente que la vida. Para decir
estuve, estuve en tal pasión,
en tal recodo...
También, Juanele, el Juan
-para los íntimos- en esa fotografía
tomada por Courtalón,
sobre mi escritorio, me abrazaba
en su guía
como el faro que atrae a la tormenta,
y la ilumina, la enfrenta claramente
a los ojos. Esa luz. Y el despojo
de todo eso. La poesía, la vida. Aquello
de la creación que Saer definía como un complot: el lugar
donde se está montando una bomba.... Una bomba
montada en el corazón de una esquina
en la que Juan José te cuenta:
para escribir El limonero real tardé nueve años
y a Cicatrices lo escribí en veinticinco noches... Esa luz
que no luce, que vela la rebelión, la pelea
velada del cuerpo. El apareo
de ese goce que nace del roce fugaz, de la “rosa real
de lo narrado”. Como
cruzar a nado el vientre del Paraná
partido en dos por un trueno. Por
el filo calado del lamparón.
Y el ruido en el que se quema el río, es música....
(Esa luz, esa acústica. Un sonido abandonado al oído.
En el caracol del oído donde suena esa música. Esa
que no llegaba nunca y cuando llegaba
era seda acordada, cuerdas de un laúd magnífico. El oficio
y el arte, Juan)
Ahora,
roza la eslora de tu cara el fluir. Aflora
igual que el ahogado a otra orilla, el recuerdo:
y vive allí,
no en la mano amputada de aquel amor,
no en el abrazo de tu palabra camarada, sino
en el muñón enamorado de esa palabra.
Aquello
embelesado en la luz, atravesado por la luz
que leva en tu mirada, que navega
en esa luz primera y última: llama del ser
que fue de luz, ultimado
por ser de luz. Ahora
Se incendia
en la fugacidad de otra tarde, todo. “Todo
arde”, Juan. Porque esta hora
de decepción, que alimenta la rosa del porvenir
se pierde. No se besa. Se muerde
el amor. Se devora, se hurta, se harta. Se atiza
para morir de su fuego. Como el árbol del alcanfor, Juan.
Su llama no deja ceniza.
(Noviembre 2005, Mención de Honor Fondo Nacional de Las Artes, 2006)
(*) Concepción Bertone: Nació en la ciudad de Rosario (Santa Fe, Argentina) en 1947. Es poeta, ensayista y crítica literaria. Fue coeditora de la revista literaria CUADERNAS, junto con Armando Vites y Héctor Píccoli. Ha publicado: “De la piel hacia adentro” (poesía, Rosario 1973). “El vuelo inmóvil” (poesía, Ediciones la cachimba, Rosario, 1983); “Citas” (poesía, Ediciones bajo la luna nueva, Rosario-Buenos Aires, 1993); “Aria Da Capo” (Ediciones del Dock y Revista de Poesía La Guacha, Buenos Aires 2006); “Las 40” (Antología que reúne a tres generaciones de poetas vivas de la provincia de Santa Fe, en preparación editorial por la Universidad Nacional del Litoral). Ejerce la docencia transmitiendo su experiencia en el trabajo con la palabra poética, dicta cursos y seminarios sobre poetas argentinos e italianos. Reside en su ciudad natal.
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 132/2007
“Escribir un poema es como
reescribir la historia, con
los ojos bien alertas.”
Luis Raúl Calvo
Poeta invitada: CONCEPCIÓN BERTONE (*)
PESSOA Y YO
a Pedro Bollea
Como hierba crecida entre adoquines
de calles alejadas, calles quietas
donde la piedra ahoga la gramilla
con agua del fregado. De extramuros
del alma sofrenada con mil bridas.
Dura ayer como hoy. Toda mi vida
se exultó como hierba
en una grieta.
(de Aria Da Capo)
ALGO DE ALDO Y GLOTICA MIA
Yo estuve ahí
pero no vi las patas en la fuente
-me dijo-. Pero ahí estuve. Fugaz
se iba en la diatriba del dolor
injurioso y violento. Diávolo,
diábolo, diantre diamantado. Yo
estuve ahí,
me dijo. Joven,
desprolijo, pero joven,
desordenado pero joven, cuando ahí
estuvo. Y no había Dios,
y no hay, y no habrá. Un ángel
malo, puede ser
que hubiese. Pero no un Dios, mas
sus reses, quizás. Yo no era
un eral, pero era
joven y ahí estaba. La gleba
y yo, siempre. Siervo
de la tierra sí, aterronado sí,
simiente y seminal sí, pero
nunca vendido ni vencido
en la mente donde todo se gloria
según se glosa. Yo
estuve ahí
pero no vi las patas en la fuente.
(de Aria Da Capo)
ALBA
A Francisco Madariaga, in memoria
I
Esa corteza blanca, lisa y hendida, buena
-aunque sea inflexible-. Esos tallos prudentes,
esas ramas serenas porque tienen espinas y
no han herido a nadie con intención, arteras. Hoy
son como mis manos que parecen vacías.
Un pequeño poema traducido del persa.
(de Aria Da Capo)
MEDIODIA
II
La paloma, leve en la rama seca del aromo,
no sobre la hierba fresca ni cerca
de las prímulas rosadas. Quieta
dibuja una parábola. La de Claudel. Animus
y Anima. Esa zona profunda, esa punta,
ese centro luminoso en mi adentro vacío, y dicho
así de paso, por encima, apenas
sacudiendo la maleza de mi cráneo: me llena
nuevamente de esperanzas, de cierta fe
perdida en sacristías. La paloma apoyada
sobre el sentimiento de la grandeza
del alma, en la mística
que me devuelve la fuerza, el desafío
vacilante todavía, pero bastante fuerte.
Desafío a la muerte, a los impíos.
(de Aria Da Capo)
CREPÚSCULO
III
A esa hora que la claridad disminuye su luz
igual que las luces de la cárcel
cuando la corriente pasa por la silla y es
tarde para lo no vivido para la vida
dividiéndose en partes calcinadas: quedos
restos de nada y todo envuelto
en epidermis suave, estremecida. A esa hora
de vida aún no vivida
trazo una línea larga y recomienzo
como de tilos, alineados, densos.
(de Aria Da Capo)
VIOLA DE AMOR
El trémolo del cristal. Otra vez
en la noche lo escucho temblar. Y sé
que bastaría buscar en la vitrina
para que su respuesta de amor acabara
siendo sólo un fenómeno acústico.
Para mí que te busco, todavía,
en la caja donde resuena muriente
y me corto los dedos con la triza. Para mí,
que conozco el sonido de la mutua
atracción de dos cuerpos
capaces de vibrar al unísono. Breve
será. “Afuera llueve”. Y una copa
se ha quebrado.
( de Aria Da Capo)
MEETING
Bastó vernos por un instante para saber
que nos habíamos amado antes
del primer pogrom y ardido
por última vez en el horno
que nos unió para siempre
en una misma llama. Bastó
esa mirada, ese gesto
que se calcinó
y ascendiendo
indefenso humo negro
de carne inseparable
aún palpitaba.
Orgasmo de ceniza, más
lo remueve el tiempo, más
lo atiza.
(de Citas)
ELEGÍA PARA JUAN MANUEL INCHAUSPE
Leva en la mirada oscura, navega
el pensamiento en la arruga del ceño, ceñida
como una vela al viento
la cabeza de Juan
en el perfil izquierdo de su cara.
La cabeza apoyada
sobre la mano derecha que rodea el mentón, el candado
del pelo de la barba, la herida
de la boca encerrada bajo el bigote. Alta.
La mano alada eleva la cabeza, la alza
por encima del cuello,
del cogote —como él decía—
sin perder la elegancia, en la elegía
de una vieja conversación: cerveza santafesina
en la mesa de la amistad tranquila, la mesa clara
de Saer y de Juan, en otra foto.
Pero en ésta leva una luz. La luz
de una expresión infusa en los sesos, del peso
inexpresado de eso en la mirada. No
el reflejo de un foco, ni el haz
que se astilla contra un cristal, detrás,
contra su nuca. No.
Una luz en la pupila, un punto iluminado, un asunto
rodeado de pura luz en la oscuridad de sus ojos. Algo
como el alma que no sabemos, el fuego que no inventamos,
el veneno vencido con el mismo veneno. Eso.
Misterio escayolado que en los huesos queda
y fulge en la osamenta su “furiosa estrella: Arturo,
el Centauro, la Osa....” nombres de fuego
dictados a otros hombres, dijo Juan. Acordado,
fiel
al eco de su voz, dijo: “Combate” y
“Trabajo”. Las palabras, de pronto, anclan
en su cabeza
donde la araña trama
la tela tensa del poema: “Que sea
la frialdad de los otros
lo que ha venido aquí
envolviendo mi cabeza,
empujándome.
¿Qué importa?”
¿Qué importa ahora
la cabeza de Juan, el medio cuerpo
en blanco y negro, el botón de la camisa,
la sortija de un mechón de cabello
apretado a la sien. Un recuerdo de él
en los diarios...?
(No vivió para eso sino para los besos, los labios
que fueron sueños, sudarios, mortaja fluvial de los sueños,
epitafios de tantos, Tuñón) :
“Todo arde”
Mi cuerpo solo en el desierto del colchón
donde siento que la muerte me abraza
más amorosamente que la vida. Para decir
estuve, estuve en tal pasión,
en tal recodo...
También, Juanele, el Juan
-para los íntimos- en esa fotografía
tomada por Courtalón,
sobre mi escritorio, me abrazaba
en su guía
como el faro que atrae a la tormenta,
y la ilumina, la enfrenta claramente
a los ojos. Esa luz. Y el despojo
de todo eso. La poesía, la vida. Aquello
de la creación que Saer definía como un complot: el lugar
donde se está montando una bomba.... Una bomba
montada en el corazón de una esquina
en la que Juan José te cuenta:
para escribir El limonero real tardé nueve años
y a Cicatrices lo escribí en veinticinco noches... Esa luz
que no luce, que vela la rebelión, la pelea
velada del cuerpo. El apareo
de ese goce que nace del roce fugaz, de la “rosa real
de lo narrado”. Como
cruzar a nado el vientre del Paraná
partido en dos por un trueno. Por
el filo calado del lamparón.
Y el ruido en el que se quema el río, es música....
(Esa luz, esa acústica. Un sonido abandonado al oído.
En el caracol del oído donde suena esa música. Esa
que no llegaba nunca y cuando llegaba
era seda acordada, cuerdas de un laúd magnífico. El oficio
y el arte, Juan)
Ahora,
roza la eslora de tu cara el fluir. Aflora
igual que el ahogado a otra orilla, el recuerdo:
y vive allí,
no en la mano amputada de aquel amor,
no en el abrazo de tu palabra camarada, sino
en el muñón enamorado de esa palabra.
Aquello
embelesado en la luz, atravesado por la luz
que leva en tu mirada, que navega
en esa luz primera y última: llama del ser
que fue de luz, ultimado
por ser de luz. Ahora
Se incendia
en la fugacidad de otra tarde, todo. “Todo
arde”, Juan. Porque esta hora
de decepción, que alimenta la rosa del porvenir
se pierde. No se besa. Se muerde
el amor. Se devora, se hurta, se harta. Se atiza
para morir de su fuego. Como el árbol del alcanfor, Juan.
Su llama no deja ceniza.
(Noviembre 2005, Mención de Honor Fondo Nacional de Las Artes, 2006)
(*) Concepción Bertone: Nació en la ciudad de Rosario (Santa Fe, Argentina) en 1947. Es poeta, ensayista y crítica literaria. Fue coeditora de la revista literaria CUADERNAS, junto con Armando Vites y Héctor Píccoli. Ha publicado: “De la piel hacia adentro” (poesía, Rosario 1973). “El vuelo inmóvil” (poesía, Ediciones la cachimba, Rosario, 1983); “Citas” (poesía, Ediciones bajo la luna nueva, Rosario-Buenos Aires, 1993); “Aria Da Capo” (Ediciones del Dock y Revista de Poesía La Guacha, Buenos Aires 2006); “Las 40” (Antología que reúne a tres generaciones de poetas vivas de la provincia de Santa Fe, en preparación editorial por la Universidad Nacional del Litoral). Ejerce la docencia transmitiendo su experiencia en el trabajo con la palabra poética, dicta cursos y seminarios sobre poetas argentinos e italianos. Reside en su ciudad natal.
Poemania Nº 131 - Roberto Reséndiz Carmona
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 131/2007
“El poema es una máquina
hecha de palabras...”
William Carlos Williams
Poeta invitado: ROBERTO RESÉNDIZ CARMONA (*)
A DÓNDE IR
A Playa del Carmen
A dónde ir
cuando sólo tres clavos te quedan en el alma
cuando tan sólo
un pedazo de luna
muerde el agua salada de la playa
cuando el hambre de la ausencia
devora las anclas del silencio
y enfermo te revuelcas
en la oscuridad que te destroza.
¿A dónde ir?
Cuál dolor puedes ensartar en los anzuelos
qué grano de arena escoges
para colocarlo debajo de la lengua
qué tributo puedes pagar
para viajar en la barca de la muerte.
El traje de tristeza
lo he dejado
en el último hotel que habitamos
en la arena sin flores
en la esquina del pueblo
donde morimos de hambre.
El gran Anubis
el más orgulloso ser
que habita entre los muertos
cierra su largo hocico
muerde
el terrible calor del desierto
el color amarillo-verdoso de las mariposas
la reseca carne
en su delirio inmenso.
Dame una piedra de jade y otra de amatista
cuelga un collar de turquesa en los tobillos
danza
con la máscara de cristal de roca
violenta la sal
vomita la noche sin muelles
sin faros que alivien los aullidos.
No hay
ninguna calle que lleve a la esperanza
ninguna habitación
que tenga la claridad azul
del fondo de sus ojos.
Nada consuela las noches sin arena
nada consuela
el final de la tragedia.
¿A dónde ir…?
¿a dónde...?
***
AHORA LA CIUDAD
Ahora la ciudad puede paladear su nombre
libar la sangre
convertir la carne en ceniza
hablar del pubis
de la voz de los azulejos.
Ahora la ciudad
puede gritar el sabor de los costados
suspirar abiertamente
por el olor de la entrepierna.
Ahora la ciudad puede hablar de sus ojos y pestañas
deletrear los labios
abrir con la lengua las comisuras de la boca
reconciliar el sueño
el invierno insignificante de la almohada.
Ahora la ciudad
puede cantar sonetos
escritos en la soledad de un cuarto
repetir su nombre
hasta que quede ronca
burilar las letras en las paredes
chasquear un látigo
repicar los campanarios
un verso amargo
que carcoma la ventana de los huesos.
Ahora la ciudad puede romper las lanzas de madera
desenterrar el hacha de los guerreros
declarar su enojo
pintar el rostro para la última batalla
secar al sol la furia acumulada
tasajear la piel y las palabras.
Ahora la ciudad
puede violentar el silencio que le impusieron las prisiones
teñir con óleo la espalda seductora
los refugios intensos de su cuerpo
el latido
el convulso vientre.
Ahora la ciudad
puede gritar
a los cuatro vientos
los besos de las tres de la mañana
exhibir los secretos
el naufragio
el sinuoso camino al cementerio.
Ahora la ciudad
puede humedecer la piel y los instintos
recordar la lluvia de palabras
la habitación azul
el perfume de las rosas
la fragancia de los alcatraces
el amor que el mar les trajo entre las olas.
Ahora la ciudad puede gritar su nombre
mordisquear el secreto
la piel
entumecida…
ABRAZADO AL VIENTO
La cerveza
sabe a grano amargo
a herida
recién abierta
al quejido gris de las tres de la mañana.
Los faroles derraman palillos de colores
Dios
impone penitencia a los tres días de los fracasos
brota la voz del interior del vidrio
se sumerge
en la ruidosa fragua
de otro abrazo.
Podemos cambiar el aliento
con un trozo de canela
tejer collares
con cuero de venado
borrar de golpe
las palabras
la orfandad de un ciego
abrazado al viento…
SERENADE
Líquida permanece la semilla del recuerdo
gaviotas silenciosas
hogueras de San Martín
la agonía
el mortal abanico de los quince.
Su nombre
jamás oculta los sobresaltos de la arena
húmeda
desciende los veinticuatro escalones del infierno
las plegarias de su amante
recostado en el acuoso lecho de madera.
Serenade
usurpadora de un sueño inverosímil
abre los brazos
para estar más indefensa
ante los minotauros de la cama
mueve el tronco
el cuello de serpentina blanca
los labios de adolescente invertebrada.
Después de todo
le quedan pocas noches al lado de la muerte
islas sin piedras de colores
estrellas de mar en la punta de la lengua
un salmo para gritar
el desamor
hasta quedarse ronca…
DÁLMARI
Se arrepiente de besarlo
de recostar la cabellera
sobre la planicie de romero
cuando el acordeón recuerdan el final incinerado
y los manglares germinan a la luna llena.
Un fino llanto como niebla
se asienta en el lunes diez y siete
en las sillas de afuera
en el sofá de la sala
en la recámara de los demonios fríos.
Mala suerte que tienen los ahogados
y las mantillas olvidadas en la cerca de palmera
mala suerte
por perderse entre la multitud que llegó con el mercado
en la amoratada carne
de su cuerpo en ruinas…
GIOVANNA
Es mejor extrañar a nunca ser
la lluvia causa nostalgia
y otros jamás sabrán de la tristeza.
Recuerda que olvidó el pañuelo
en la repisa de la casa eterna
el cordón de cuentas negras
con las que desnuda el alma
y el ardor de la piel en su tormento.
Vuelve a llorar
y siente el aire caliente en los pulmones
catorce cigarrillos
destazan los eclipses solares de las cuatro
la estúpida conciencia
el incienso de jazmín
la inmaculada verdad de los aguajes.
Una broma
pueda alegrar
a los muertos que rondan en el jardín del paraíso
nombrar
algunos hechos de mentira
romper los vasos rojos
descansar por fin
de la tragedia.
Duele la soledad de la cama fría
el ártico azul de la mirada…
(*) Roberto Reséndiz Carmona: nació en Zitácuaro (Michoacán, México) en 1954. Es director del Encuentro Internacional de poetas y escritores que se organiza en Zamora, Michoacán, desde 1997. Promotor cultural independiente y creador del Festival del Chongo Zamorano. Ha participado en diversos Festivales y Encuentro de Poetas en Michoacán, Guanajuato, Veracruz, Estado de México, Quintana Roo, Jalisco, San Luis Potosí, Querétaro y Monterrey. Ha dado lecturas en Queens, Nueva York (USA), Buenos Aires, La Plata y Adrogué, (Argentina), en La Habana, en la Universidad de Cienfuegos y en la Casa de la Cultura de Cumanayagua, (Cuba) en la ciudad de Bento Gonçalves, de Río Grande do Soul, (Brasil), en Pontevedra, Santiago de Compostela y La Coruña (España) en Venecia, Italia, en el VI Festival internacional de poetas de Chimbote, Perú y en la ciudad de Lima. Participó en 2007 en la Feria Mundial del Libro en Bogotá, Colombia. También dio lecturas en la Universidad del Meta en Villavicencio, en el Instituto Municipal de Cultura de Bucaramanga y en la Casa de la Cultura de Floridablanca. Participó en el VI Encuentro Internacional de Poetas, en Manabí Ecuador, invitado por la Universidad Laica Eloy Alfaro. Ha sido publicado en diversas partes del mundo y algunos de sus textos han sido traducidos al italiano, francés y al sueco. Entre sus libros editados, pueden destacarse: “Poemas de Espejo” (1982); “La Noche Rueda del Tintero” (1985); “Diez Años Después” (1994); “Recuerdos de pasión” (1996); “De Peces y Colores” (1999); “Vino blanco para Dos” (2002); “De Amargo Color Salado” (2003); “Agua de Mar” (2005); “Elegías a la Muerte de mi Padre” (2005); “Desnudo en el Espejo” (2006) y “Mujeres de Luz” (2007).
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 131/2007
“El poema es una máquina
hecha de palabras...”
William Carlos Williams
Poeta invitado: ROBERTO RESÉNDIZ CARMONA (*)
A DÓNDE IR
A Playa del Carmen
A dónde ir
cuando sólo tres clavos te quedan en el alma
cuando tan sólo
un pedazo de luna
muerde el agua salada de la playa
cuando el hambre de la ausencia
devora las anclas del silencio
y enfermo te revuelcas
en la oscuridad que te destroza.
¿A dónde ir?
Cuál dolor puedes ensartar en los anzuelos
qué grano de arena escoges
para colocarlo debajo de la lengua
qué tributo puedes pagar
para viajar en la barca de la muerte.
El traje de tristeza
lo he dejado
en el último hotel que habitamos
en la arena sin flores
en la esquina del pueblo
donde morimos de hambre.
El gran Anubis
el más orgulloso ser
que habita entre los muertos
cierra su largo hocico
muerde
el terrible calor del desierto
el color amarillo-verdoso de las mariposas
la reseca carne
en su delirio inmenso.
Dame una piedra de jade y otra de amatista
cuelga un collar de turquesa en los tobillos
danza
con la máscara de cristal de roca
violenta la sal
vomita la noche sin muelles
sin faros que alivien los aullidos.
No hay
ninguna calle que lleve a la esperanza
ninguna habitación
que tenga la claridad azul
del fondo de sus ojos.
Nada consuela las noches sin arena
nada consuela
el final de la tragedia.
¿A dónde ir…?
¿a dónde...?
***
AHORA LA CIUDAD
Ahora la ciudad puede paladear su nombre
libar la sangre
convertir la carne en ceniza
hablar del pubis
de la voz de los azulejos.
Ahora la ciudad
puede gritar el sabor de los costados
suspirar abiertamente
por el olor de la entrepierna.
Ahora la ciudad puede hablar de sus ojos y pestañas
deletrear los labios
abrir con la lengua las comisuras de la boca
reconciliar el sueño
el invierno insignificante de la almohada.
Ahora la ciudad
puede cantar sonetos
escritos en la soledad de un cuarto
repetir su nombre
hasta que quede ronca
burilar las letras en las paredes
chasquear un látigo
repicar los campanarios
un verso amargo
que carcoma la ventana de los huesos.
Ahora la ciudad puede romper las lanzas de madera
desenterrar el hacha de los guerreros
declarar su enojo
pintar el rostro para la última batalla
secar al sol la furia acumulada
tasajear la piel y las palabras.
Ahora la ciudad
puede violentar el silencio que le impusieron las prisiones
teñir con óleo la espalda seductora
los refugios intensos de su cuerpo
el latido
el convulso vientre.
Ahora la ciudad
puede gritar
a los cuatro vientos
los besos de las tres de la mañana
exhibir los secretos
el naufragio
el sinuoso camino al cementerio.
Ahora la ciudad
puede humedecer la piel y los instintos
recordar la lluvia de palabras
la habitación azul
el perfume de las rosas
la fragancia de los alcatraces
el amor que el mar les trajo entre las olas.
Ahora la ciudad puede gritar su nombre
mordisquear el secreto
la piel
entumecida…
ABRAZADO AL VIENTO
La cerveza
sabe a grano amargo
a herida
recién abierta
al quejido gris de las tres de la mañana.
Los faroles derraman palillos de colores
Dios
impone penitencia a los tres días de los fracasos
brota la voz del interior del vidrio
se sumerge
en la ruidosa fragua
de otro abrazo.
Podemos cambiar el aliento
con un trozo de canela
tejer collares
con cuero de venado
borrar de golpe
las palabras
la orfandad de un ciego
abrazado al viento…
SERENADE
Líquida permanece la semilla del recuerdo
gaviotas silenciosas
hogueras de San Martín
la agonía
el mortal abanico de los quince.
Su nombre
jamás oculta los sobresaltos de la arena
húmeda
desciende los veinticuatro escalones del infierno
las plegarias de su amante
recostado en el acuoso lecho de madera.
Serenade
usurpadora de un sueño inverosímil
abre los brazos
para estar más indefensa
ante los minotauros de la cama
mueve el tronco
el cuello de serpentina blanca
los labios de adolescente invertebrada.
Después de todo
le quedan pocas noches al lado de la muerte
islas sin piedras de colores
estrellas de mar en la punta de la lengua
un salmo para gritar
el desamor
hasta quedarse ronca…
DÁLMARI
Se arrepiente de besarlo
de recostar la cabellera
sobre la planicie de romero
cuando el acordeón recuerdan el final incinerado
y los manglares germinan a la luna llena.
Un fino llanto como niebla
se asienta en el lunes diez y siete
en las sillas de afuera
en el sofá de la sala
en la recámara de los demonios fríos.
Mala suerte que tienen los ahogados
y las mantillas olvidadas en la cerca de palmera
mala suerte
por perderse entre la multitud que llegó con el mercado
en la amoratada carne
de su cuerpo en ruinas…
GIOVANNA
Es mejor extrañar a nunca ser
la lluvia causa nostalgia
y otros jamás sabrán de la tristeza.
Recuerda que olvidó el pañuelo
en la repisa de la casa eterna
el cordón de cuentas negras
con las que desnuda el alma
y el ardor de la piel en su tormento.
Vuelve a llorar
y siente el aire caliente en los pulmones
catorce cigarrillos
destazan los eclipses solares de las cuatro
la estúpida conciencia
el incienso de jazmín
la inmaculada verdad de los aguajes.
Una broma
pueda alegrar
a los muertos que rondan en el jardín del paraíso
nombrar
algunos hechos de mentira
romper los vasos rojos
descansar por fin
de la tragedia.
Duele la soledad de la cama fría
el ártico azul de la mirada…
(*) Roberto Reséndiz Carmona: nació en Zitácuaro (Michoacán, México) en 1954. Es director del Encuentro Internacional de poetas y escritores que se organiza en Zamora, Michoacán, desde 1997. Promotor cultural independiente y creador del Festival del Chongo Zamorano. Ha participado en diversos Festivales y Encuentro de Poetas en Michoacán, Guanajuato, Veracruz, Estado de México, Quintana Roo, Jalisco, San Luis Potosí, Querétaro y Monterrey. Ha dado lecturas en Queens, Nueva York (USA), Buenos Aires, La Plata y Adrogué, (Argentina), en La Habana, en la Universidad de Cienfuegos y en la Casa de la Cultura de Cumanayagua, (Cuba) en la ciudad de Bento Gonçalves, de Río Grande do Soul, (Brasil), en Pontevedra, Santiago de Compostela y La Coruña (España) en Venecia, Italia, en el VI Festival internacional de poetas de Chimbote, Perú y en la ciudad de Lima. Participó en 2007 en la Feria Mundial del Libro en Bogotá, Colombia. También dio lecturas en la Universidad del Meta en Villavicencio, en el Instituto Municipal de Cultura de Bucaramanga y en la Casa de la Cultura de Floridablanca. Participó en el VI Encuentro Internacional de Poetas, en Manabí Ecuador, invitado por la Universidad Laica Eloy Alfaro. Ha sido publicado en diversas partes del mundo y algunos de sus textos han sido traducidos al italiano, francés y al sueco. Entre sus libros editados, pueden destacarse: “Poemas de Espejo” (1982); “La Noche Rueda del Tintero” (1985); “Diez Años Después” (1994); “Recuerdos de pasión” (1996); “De Peces y Colores” (1999); “Vino blanco para Dos” (2002); “De Amargo Color Salado” (2003); “Agua de Mar” (2005); “Elegías a la Muerte de mi Padre” (2005); “Desnudo en el Espejo” (2006) y “Mujeres de Luz” (2007).
Poemania Nº 130 - Sebastián Jorgi
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 130/2007
“Para el poeta –parece extraño pero es verdad-
los sentidos constituyen el único lenguaje común
que sigue teniendo vigencia para él: desde hace
milenios no ha variado la manera en que
se tocan dos cuerpos...”
Odiseas Elytis
Poeta invitado: SEBASTIÁN JORGI (*)
"No acertó a salir de la selva. Tenía que pasar allí la noche.
Mientras elegía un lugar para acostarse y hacía un lecho de
musgos, imaginó qué sucedería en el caso de que no pudiese
salir nunca más de los bosques y tuviera que quedarse en ellos para siempre".
NARCISO Y GOLDMUNDO, Hermann Hesse
I
Impensado encuentro
con una muchacha
no será
la danzarina de Samakha
( no levanten rumores )
mientras tanto
llegó la hora de sitiar El castillo
honrar perspectivas
baila con mujer
débil es la carne
II
fin del camino
la libertad fue preñada
de bandos y decretos
¡guarda silencio¡
y continúa creciendo niño…
poliédricas hipocresías
consumen los panes
pero
cálmate
hay momentos gratos
III
Y sí : hoy es sábado y a las l4
dan Montaña roja y la muchacha
espera
ser salvada por ti anhelante
del beso del the end
yes : you are Alan Ladd
siéntate y sonríe
ese instante feliz
no volverá
IV
el cielo
tan alto y lejano
huérfano de
estrellas
abrumado de
silencios
y tú muchacho
vuelves a pensar
en ese rostro de labios carmines invítala
te contará su triste historia y todo okey
V
glaciales indiferencias
sombrías interrupciones
tómate tu tiempo
vamos
¿ en qué fundas tu agobio?
ah…te sientes solo ante
¿ y qué ?
son formalismos globales
sociedades discursivas
el
discontinuo
azar
VI
en el barrio no hay nadie
¿ por quién has regresado?
¿ el foco de la esquina ?
no están don Paco ni mamá
claro : vienes por tu música
chévere
VII
murieron al mediodía
folletines inconclusos
has vuelto al lugar
¿ y ésas voces ?
el foco se ha prendido
delicias de la tierra prometida conténtate
lo mejor ya pasó
¿ entonces qué ?
reza
por
ellos
VIII
¿ crees conocer las obras de Dios ?
mantén la ostentación
no
estás
cayendo
--acuérdense de este día—dijo Moisés
camina el ring : eso
quizás encuentres la esperanza
al final del cuento
eres un lector modelo
qué va
IX
te sientes Rodolfo denodado
el tiempo real…¿ es ?
¿ buscas el amor ?
apresúrate antes que …¡ pum ¡
y explote
ve con Tito por Isaac
ya llegan Hugo y Alicia
ha tocado el timbre
entra al colegio
cuídate
X
te sientes mal
y esperas una mano
dará lo mismo
estarán
muy ocupados con la TV
una tira marketing noticias
después de todo
¿ has hecho el bien ?
no presumas
combate tu angustia
…alguna muchacha…
XI
¿ otro estruendo ?
( y tan cerca Dios mío)
es l8 de julio y faltan minutos para las l0
fíjate que tu amigo Bresillard
y tu sobrino Charlie
estén bien
córrete hasta las tiendas de Jaime e Isaac
y
ponte
los guantes
XII
segundos
afuera
uno-dos
arma tu guardia
así paso al costado
esquiva atrás
te dice Santo Zaccaría
pero
caes arrodillado
agradécele a Dios
no fue por la espalda
XIII
deja los recuerdos
sal del rincón neutral
no seas cobarde
levanta los brazos
pelea
ve al centro del ring
cesa de persignarte
pega
XIV
¿ es un paisaje diferente ?
claro
el lugar no es el mismo
los bancos del aula están vacíos
la esquina de Salta y Pringles
y las muchachas del colegio
quedaron intactas
tras la densa humareda
XV
periferia
incertidumbre
dosifica
el aire
el público confía en ti
arriba esa guardia
el jub de izquierda
es la última pelea de la noche
oscura
XVI
¿ la dialéctica de los márgenes ?
¿ los próximos ?
¿ y tú ?
no vuelvas a presumir
conténtate con aquella muchacha
otra copa
alguna novedad traerá
bésala mucho
alumbrará
entonces
el foco de la esquina
XVII
Notedesporvencidoniaúnvencido
aunque te sientas
como Rodolfo
entrégate en los brazos
de ella ellas
Margarita está al llegar
ojalá
que
Ninón y
Orietta también
XVIII
¿ el vecindario subsiste ?
pese a
los rehenes insomnes
y la gramática desoladora
de la calle Pasteur
¿ y ahora en 200l otro diciembre
negro de pobres y más pobres
ánimas empobrecidas con noche mala
y magra navidad ?
dales duro
XIX
no tengan miedo :
la sintaxis es superflua
meras frases nominales
vacías adjetivaciones
y ya rezas
Guadalupe llegará el l2
Y Lucía el 13
Mamá-santa
para iluminarte
mejor
XX
¿ no es muy temprano ?—dijo Sócrates
vago empleo de términos
cuida tu tabique
respira hondo
llegarás al último round
no hay demonios ni críticos
sólo
un Ogro en el bosque
interminable
XXI
¿ahora te preguntas si has sido demasiado
amable en el clinch ?
¿ arrepentido ?
no te desanimes
mírate al espejo
trata de sonreír
ponte la camisa a cuadros
el saco blanco
y ve al baile del Estrella Juniors
XXII
¿ alcanzarán los discursos y las flores
y las lágrimas y las compungidas
caras maquilladas de las autoridades ?
no ha pasado ninguna guerra
¿ es la neblina ?
es sólo humo
crúzalo
XXIII
refréscate
¿ contra las cuerdas ?
sal
vendrán vecinos amigos
bailotea en el ring
el Ogro está
noquéalo con un cross
envíalo a la lona
cuando esté de bruces
verás el número 76
en su espalda
(*) Sebastián Jorgi: Nació en la ciudad de Lanús (Buenos Aires, Argentina) en 1942. Es Licenciado en Periodismo y Profesor en Letras. De su intensa actividad cultural, podemos destacar, sintéticamente, que colaboró en el Grupo “El Matadero” con el escritor Lubrano Zas. Obtuvo numerosos e importantes galarardones –tanto a nivel nacional como internacional- por su obra literaria, entre ellos la Gran Beca de Investigación del Fondo Nacional de las Artes (1999). Dicta conferencias literarias y coordina Talleres literarios. Ha tenido actuaciones como asesor en la Fundación Argentina de la Poesía junto a Carlos A Debole y Ruben Vela, fue miembro de SADE en dos comisiones directivas, es miembro del Pen Club Internacional. Ha actuado en mesas redondas de la Feria del Libro, presentando también escritores como Juan José Arreola, Olga Orozco y Ana María Matute, entre otros. Tiene 17 libros publicados, entre ellos: “Eliot Ness, Pérez and Company” –Premio Pen Club de Narrativa, 1980-; “Habrá que avisarle a Indalecio Valle” –Faja de honor de la SADE, 1985-; “Margo junto al río inmóvil” -1992-; “El recurso contra el supremo patriarca” -1993-; “Fuga y vigilia” -1995-; “Siete contra Tebas” -1997-; “Trenes a Bolívar” -2000-; “Rock nena linda” -2006-; “Contra las cuerdas” -2007-. Es Crítico Literario en medios gráficos especialmente en La Capital de Mar del Plata, desde hace 27 años. Ha entrevistado a grandes escritores como Juan Rulfo, Octavio Paz, Elena Poniatowska, Dacia Maraini, Luisa Mercedes Levinson, Juan José Arreola, Syria Poletti, entre otros. Reside en la ciudad de Buenos Aires. Su obra en internet puede apreciarse en http: sebastianjorgi.galeon.com.
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 130/2007
“Para el poeta –parece extraño pero es verdad-
los sentidos constituyen el único lenguaje común
que sigue teniendo vigencia para él: desde hace
milenios no ha variado la manera en que
se tocan dos cuerpos...”
Odiseas Elytis
Poeta invitado: SEBASTIÁN JORGI (*)
"No acertó a salir de la selva. Tenía que pasar allí la noche.
Mientras elegía un lugar para acostarse y hacía un lecho de
musgos, imaginó qué sucedería en el caso de que no pudiese
salir nunca más de los bosques y tuviera que quedarse en ellos para siempre".
NARCISO Y GOLDMUNDO, Hermann Hesse
I
Impensado encuentro
con una muchacha
no será
la danzarina de Samakha
( no levanten rumores )
mientras tanto
llegó la hora de sitiar El castillo
honrar perspectivas
baila con mujer
débil es la carne
II
fin del camino
la libertad fue preñada
de bandos y decretos
¡guarda silencio¡
y continúa creciendo niño…
poliédricas hipocresías
consumen los panes
pero
cálmate
hay momentos gratos
III
Y sí : hoy es sábado y a las l4
dan Montaña roja y la muchacha
espera
ser salvada por ti anhelante
del beso del the end
yes : you are Alan Ladd
siéntate y sonríe
ese instante feliz
no volverá
IV
el cielo
tan alto y lejano
huérfano de
estrellas
abrumado de
silencios
y tú muchacho
vuelves a pensar
en ese rostro de labios carmines invítala
te contará su triste historia y todo okey
V
glaciales indiferencias
sombrías interrupciones
tómate tu tiempo
vamos
¿ en qué fundas tu agobio?
ah…te sientes solo ante
¿ y qué ?
son formalismos globales
sociedades discursivas
el
discontinuo
azar
VI
en el barrio no hay nadie
¿ por quién has regresado?
¿ el foco de la esquina ?
no están don Paco ni mamá
claro : vienes por tu música
chévere
VII
murieron al mediodía
folletines inconclusos
has vuelto al lugar
¿ y ésas voces ?
el foco se ha prendido
delicias de la tierra prometida conténtate
lo mejor ya pasó
¿ entonces qué ?
reza
por
ellos
VIII
¿ crees conocer las obras de Dios ?
mantén la ostentación
no
estás
cayendo
--acuérdense de este día—dijo Moisés
camina el ring : eso
quizás encuentres la esperanza
al final del cuento
eres un lector modelo
qué va
IX
te sientes Rodolfo denodado
el tiempo real…¿ es ?
¿ buscas el amor ?
apresúrate antes que …¡ pum ¡
y explote
ve con Tito por Isaac
ya llegan Hugo y Alicia
ha tocado el timbre
entra al colegio
cuídate
X
te sientes mal
y esperas una mano
dará lo mismo
estarán
muy ocupados con la TV
una tira marketing noticias
después de todo
¿ has hecho el bien ?
no presumas
combate tu angustia
…alguna muchacha…
XI
¿ otro estruendo ?
( y tan cerca Dios mío)
es l8 de julio y faltan minutos para las l0
fíjate que tu amigo Bresillard
y tu sobrino Charlie
estén bien
córrete hasta las tiendas de Jaime e Isaac
y
ponte
los guantes
XII
segundos
afuera
uno-dos
arma tu guardia
así paso al costado
esquiva atrás
te dice Santo Zaccaría
pero
caes arrodillado
agradécele a Dios
no fue por la espalda
XIII
deja los recuerdos
sal del rincón neutral
no seas cobarde
levanta los brazos
pelea
ve al centro del ring
cesa de persignarte
pega
XIV
¿ es un paisaje diferente ?
claro
el lugar no es el mismo
los bancos del aula están vacíos
la esquina de Salta y Pringles
y las muchachas del colegio
quedaron intactas
tras la densa humareda
XV
periferia
incertidumbre
dosifica
el aire
el público confía en ti
arriba esa guardia
el jub de izquierda
es la última pelea de la noche
oscura
XVI
¿ la dialéctica de los márgenes ?
¿ los próximos ?
¿ y tú ?
no vuelvas a presumir
conténtate con aquella muchacha
otra copa
alguna novedad traerá
bésala mucho
alumbrará
entonces
el foco de la esquina
XVII
Notedesporvencidoniaúnvencido
aunque te sientas
como Rodolfo
entrégate en los brazos
de ella ellas
Margarita está al llegar
ojalá
que
Ninón y
Orietta también
XVIII
¿ el vecindario subsiste ?
pese a
los rehenes insomnes
y la gramática desoladora
de la calle Pasteur
¿ y ahora en 200l otro diciembre
negro de pobres y más pobres
ánimas empobrecidas con noche mala
y magra navidad ?
dales duro
XIX
no tengan miedo :
la sintaxis es superflua
meras frases nominales
vacías adjetivaciones
y ya rezas
Guadalupe llegará el l2
Y Lucía el 13
Mamá-santa
para iluminarte
mejor
XX
¿ no es muy temprano ?—dijo Sócrates
vago empleo de términos
cuida tu tabique
respira hondo
llegarás al último round
no hay demonios ni críticos
sólo
un Ogro en el bosque
interminable
XXI
¿ahora te preguntas si has sido demasiado
amable en el clinch ?
¿ arrepentido ?
no te desanimes
mírate al espejo
trata de sonreír
ponte la camisa a cuadros
el saco blanco
y ve al baile del Estrella Juniors
XXII
¿ alcanzarán los discursos y las flores
y las lágrimas y las compungidas
caras maquilladas de las autoridades ?
no ha pasado ninguna guerra
¿ es la neblina ?
es sólo humo
crúzalo
XXIII
refréscate
¿ contra las cuerdas ?
sal
vendrán vecinos amigos
bailotea en el ring
el Ogro está
noquéalo con un cross
envíalo a la lona
cuando esté de bruces
verás el número 76
en su espalda
(*) Sebastián Jorgi: Nació en la ciudad de Lanús (Buenos Aires, Argentina) en 1942. Es Licenciado en Periodismo y Profesor en Letras. De su intensa actividad cultural, podemos destacar, sintéticamente, que colaboró en el Grupo “El Matadero” con el escritor Lubrano Zas. Obtuvo numerosos e importantes galarardones –tanto a nivel nacional como internacional- por su obra literaria, entre ellos la Gran Beca de Investigación del Fondo Nacional de las Artes (1999). Dicta conferencias literarias y coordina Talleres literarios. Ha tenido actuaciones como asesor en la Fundación Argentina de la Poesía junto a Carlos A Debole y Ruben Vela, fue miembro de SADE en dos comisiones directivas, es miembro del Pen Club Internacional. Ha actuado en mesas redondas de la Feria del Libro, presentando también escritores como Juan José Arreola, Olga Orozco y Ana María Matute, entre otros. Tiene 17 libros publicados, entre ellos: “Eliot Ness, Pérez and Company” –Premio Pen Club de Narrativa, 1980-; “Habrá que avisarle a Indalecio Valle” –Faja de honor de la SADE, 1985-; “Margo junto al río inmóvil” -1992-; “El recurso contra el supremo patriarca” -1993-; “Fuga y vigilia” -1995-; “Siete contra Tebas” -1997-; “Trenes a Bolívar” -2000-; “Rock nena linda” -2006-; “Contra las cuerdas” -2007-. Es Crítico Literario en medios gráficos especialmente en La Capital de Mar del Plata, desde hace 27 años. Ha entrevistado a grandes escritores como Juan Rulfo, Octavio Paz, Elena Poniatowska, Dacia Maraini, Luisa Mercedes Levinson, Juan José Arreola, Syria Poletti, entre otros. Reside en la ciudad de Buenos Aires. Su obra en internet puede apreciarse en http: sebastianjorgi.galeon.com.
Poemania Nº 129 - Nina Thürler
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 129/2007
"El poeta es un artesano.
Con el pensamiento labra
y con las manos plasma...”
Laura Lugones
Poeta invitada: NINA THÜRLER (*)
De “Las campanas del tiempo” (1986)
POEMA X
Y para ser quien soy
debí ascender a las altas pirámides del viento
y debí descender una y mil veces
hasta las catacumbas del dolor
hasta el estadio último
en que la miseria se confunde con el barrio y la carne
debí llorar
debí gritar
debí humillar mi rostro
contra el fango
pútrido y maloliente
de un despiadado amor
debí gritar su nombre hasta olvidarlo
y debí desdecirme de mí misma
debí negar a Dios
debí adorarlo
y debí vomitar mi identidad
en las puertas sagradas de mis templos
POEMA XV
Ayer te ibas
y un silencio de pájaros dormidos
un silencio de vientos acallados
de dioses despojados
de campanarios rotos
se sentó en mis caderas
se arrebujó en mi pelo
se ciñó a mis ojeras
ayer te ibas
y un silencio sembrado de agonías
me pobló las pestañas
y se heló en mis mejillas
ayer te ibas
y la tierra y el cielo
confundidos
plasmaban tu partida
y Dios
en el silencio del silencio
me tomaba las manos
me miraba los ojos
y te ibas...
De “Mientras soplan los vientos de otoño” (2000)
Capítulo de “LA PALABRA”
La palabra y el sueño
Por la señal de Dios
en las cisternas del silencio
en los huecos de sombra del olvido
en el desenfreno de los sentidos
en el borde de los párpados secos tras las orillas del viento
se vierte el poema en la palabra
-misteriosa epifanía del canto
en la liturgia de todas las tormentas
a veces inauguramos la palabra
con escombros de días quebrados
en el vértice más alto de los sueños
inauguramos la palabra
a contraluz de la esperanza
cuando se han apagado los incendios
y quedan sólo ruinas
- las cenizas que el viento soplará hacia lo imposible –
y quedan sólo restos de naufragios
en océanos de sombras
cuando han finalizado los veranos
dejando en n
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 129/2007
"El poeta es un artesano.
Con el pensamiento labra
y con las manos plasma...”
Laura Lugones
Poeta invitada: NINA THÜRLER (*)
De “Las campanas del tiempo” (1986)
POEMA X
Y para ser quien soy
debí ascender a las altas pirámides del viento
y debí descender una y mil veces
hasta las catacumbas del dolor
hasta el estadio último
en que la miseria se confunde con el barrio y la carne
debí llorar
debí gritar
debí humillar mi rostro
contra el fango
pútrido y maloliente
de un despiadado amor
debí gritar su nombre hasta olvidarlo
y debí desdecirme de mí misma
debí negar a Dios
debí adorarlo
y debí vomitar mi identidad
en las puertas sagradas de mis templos
POEMA XV
Ayer te ibas
y un silencio de pájaros dormidos
un silencio de vientos acallados
de dioses despojados
de campanarios rotos
se sentó en mis caderas
se arrebujó en mi pelo
se ciñó a mis ojeras
ayer te ibas
y un silencio sembrado de agonías
me pobló las pestañas
y se heló en mis mejillas
ayer te ibas
y la tierra y el cielo
confundidos
plasmaban tu partida
y Dios
en el silencio del silencio
me tomaba las manos
me miraba los ojos
y te ibas...
De “Mientras soplan los vientos de otoño” (2000)
Capítulo de “LA PALABRA”
La palabra y el sueño
Por la señal de Dios
en las cisternas del silencio
en los huecos de sombra del olvido
en el desenfreno de los sentidos
en el borde de los párpados secos tras las orillas del viento
se vierte el poema en la palabra
-misteriosa epifanía del canto
en la liturgia de todas las tormentas
a veces inauguramos la palabra
con escombros de días quebrados
en el vértice más alto de los sueños
inauguramos la palabra
a contraluz de la esperanza
cuando se han apagado los incendios
y quedan sólo ruinas
- las cenizas que el viento soplará hacia lo imposible –
y quedan sólo restos de naufragios
en océanos de sombras
cuando han finalizado los veranos
dejando en n