viernes, 26 de febrero de 2010

Poemania Nº 114 - Leopoldo Castilla

POEMANÍA

la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

Nº 114/2007





“... al fin y al cabo la poesía es como la música.

Y entonces, cuando la frase está hecha,

uno copia y guarda, para que los duendes

o los ratones corrijan...”

José Manuel Arango







Poeta invitado: LEOPOLDO CASTILLA (*)




FUGA DE LA PIEDRA

La piedra se acumula
se suma a sí misma
-cree que suma-
asciende

y luego se desmorona
se resta a sí misma
-cree que resta-
cae

y es la misma
en el polvo
y más allá del polvo
ya vacía
en el viento que vuela
persiguiéndola.

Así se fuga. Y todo sería invisible
si no fuera
que el espacio tarda en comenzar
donde estuvo una piedra.




FUGA DE LA SOMBRA



Al difunto
le vuelve la sombra al cuerpo.
Se dicen adiós
ya no tiene quien lo siga,
ella se ha ido demasiado lejos

dentro de él
dobladita
como un pañuelo.




XI


Un hombre
cae
hasta perder su nombre

el futuro no alcanza
la velocidad de la sangre.

En el salto
sólo el salto es alguien.




ADIOS A LAOS


Ya se va, ya salen las niñas,
cargando sus hermanos pequeños,
emergen del río los adolescentes
desnudando al agua
y las ancianas castigan los ramos de arroz
sobre el camino que se lo lleva para siempre,
entenebrado,
por el humo verde de la jungla.

Ese extranjero,
tocado, como el bambú, por la fuga de la tierra,
se roba la tardanza de los ríos,
los bueyes insepultos,
la caravana, como un abecedario, de los patos
y el ojo incendiario de los gallos;
nuestros colores,
nuestras huellas, roba.
Como las semillas
caminaremos de memoria.

Atánquelo libélulas, caballitos del diablo, alguaciles,
de a miles, atánquelo, fléchenlo,
que no escape,
que lo empantanen los animales,
mirándolo,
no lo dejes salir, neblina,
que lo traigan de nuevo a Laos,
que lo roben a él con todo lo que se está llevando.





TRANSMUTACIÓN


Un día tu pelo está ido,
despegado
y habla, lengua de palo la calavera.

Tu semblante se va para salvarse.
Ya no tienes animal en dónde verte,
soporta los últimos, precarios,
insectos de tus ojos,
el hueserío de tu risa.

Devuelve el pez de tu deseo,
tu conociemiento
al agua,
al pájaro
tu instante,
y, antes de irte,
devuelve tu pequeño infinito
-y agradece-
a la víbora.






OSCURIDAD

Toco el espejo a oscuras. Una planicie indefensa
donde pierdo mi frontera
y mis huesos pierdo
como si el espacio me hubiera envenenado.

Si cruzo esta noche, si amanece,
pínteme la vida
porque nunca es el mismo
el resucitado,
de madre, en el mirar eternamente,
y, de tanto morir,
padre.

Soy yo la oscuridad.
Yo, las inclemencias del que no se ve

y,
porque he visto,
soy el que mendiga.






EL AMANECIDO

¿Qué estaré siendo yo de este lugar
que ha parido la presa de su cacería?
Entenado de mis muertos
llevo una flor a su caridad
para que vuelva en mí esta comarca,
pero es tarde,
el cielo envejeció
y el espacio ha crecido demasiado.

He gozado todos los sonidos,
me he dejado llorar
por ojos difuntos,
he besado a mi época en la lengua
y a esta altura
soy el cielo de mis fornicaciones
y la intemperie donde flameo, inhumano.

Entro a la tormenta de la casa vacía
y lluevo largamente,
con la copa en las raíces,
asfixiado por el aire,
y, enguantado por mi oscuridad,
pudro mi leña,
eyaculo el escenario,
pierdo los papeles, tacho la luz,
lastimo la función.

Los otros no saben que están dentro
de un día que no amaneció,
el que me he robado
mientras del suero de mi cerebro
se amamantaba la noche
cuando yo tiraba mis huesos al aire
y ni la muerte los reconocía.

Tengo dentro
un salto de pájaro espantado,
un niño helado en su futuro,
un camino que no deja de ir
y un árbol inmóvil
soltando frutos oscuros.

No hay contemplación: mi limosna es mi cuerpo.
Ya no me sirve el universo
ni yo le sirvo.

Hacia una luz inválida se va el día.
Y no me lleva.
Donde yo duermo, trinan como perras,
mendigas, las palomas.







(*) Leopoldo "Teuco" Castilla: nació en Salta (Argentina) en 1947. En 1976 se exilió por razones políticas. Actualmente vive en Argentina. Publicó numerosos libros de poesía y narrativa. Entre otras convocatorias, fue invitado por la Unión Soviética para escribir un libro que la Editorial Progreso de Moscú publicó en 1990 con el título “Diario en la Perestroika”. También es autor de “Nueva poesía argentina” (Madrid, Editorial Hiperión, 1987); “Poesía argentina actual” (Estocolmo, Editorial Siesta, 1988). Fue distinguido con premios nacionales e internacionales. Su poesía fue traducida al inglés, francés, italiano, sueco, portugués y ruso. Sobre su cuento “La redada” se filmó el largometraje del mismo nombre, realizado por Rolando Pardo. Por su libro “Nunca” recibió el Primer Premio de Poesía del Régimen de Fomento a la Producción Literaria Nacional y Estímulo a la Industria Editoral por el Fondo Nacional de las Artes. Entre sus obras publicadas podemos mencionar: “El espejo de fuego” (1968); “La lámpara en la lluvia” (1971); “Generación terrestre” (1974); “Odilón” (1975); “Versión de la materia” (1982); “La luz naranja” (1984); “Campo de prueba” (1985); “Nueva poesía argentina” (1987); “Poesía argentina actual” (1988); “Teorema natural” (1991); “Baniano” (1995); “El árbol de la copla” (1999); “Nunca” (2001); “Antología Poética” (2001); “Libro de Egipto” (2002); “Bambú” (2004); “Línea de Fuga” (2004); “El amanecido” (2005).

1 comentario:

pedro­§doba dijo...

Hola! Estoy descubriendo el inventario. Qué bueno que tengan poesía de Leopoldo Castilla!
Voy a seguir mirando.

Un abrazo y felicitaciones por el blog.

Pedro